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25 de agosto de 2009

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (2) De mafias, políticos corruptos y caracoles zombies

Eliminar formato de la selecciónParásito 1. biol. Modo de vida y tipo de asociación propia de los organismos parásitos. 2. Costumbre o hábito de quienes viven a costa de otros a manera de parásitos 1. adj. Biol. Dicho de un organismo animal o vegetal: Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo.
De mafias, políticos corruptos y caracoles zombies

Pere Estupinyá, antiguo colaborador de Punset en Redes, nos ofrece en su blog un excelente artículo, "Del miedo al amor en un sólo parásito". En él nos cuenta el caso del toxoplasma, un parásito que infecta a los ratones produciéndoles cambios conductuales, ya que afecta su cerebro disminuyendo la secreción de una hormona relacionada con el estrés, la corticosterona, así como activando ciertas áreas cerebrales relacionadas con la atracción. Esto provoca que los ratones infectados no sólo no huyan cuando huelen orín de gatos sino que de hecho, hace que se sientan atraídos por ese olor, como cuando huelen las hembras de su especie.

Evidentemente, al aumentar la exposición al peligro, estos ratones son más fácilmente cazados por el gato y así el toxoplasma puede completar su ciclo vital en el sistema digestivo del gato, que es donde se reproduce. El artículo menciona igualmente una charla con un investigador del tema que sugiere (el simpático toxoplasma parece que también nos habita a los humanos) que algunas conductas digamos "anormales" de las personas podrían estar relacionadas con los parásitos.

Este artículo me ha traido a la cabeza la excelente serie documental "La vida a prueba", de Sir David Attenborough. En ella, este magnífico biólogo y comunicador (le ví en una librería de Oxford hace ya bastantes años y me emocioné) explicaba cómo algunas aves conviven con unos parásitos llamados tremátodos en su intestino. En sus deyecciones, estas aves expulsan los huevos de estos parásitos, que al caer al suelo, pueden ser comidos por caracoles.

Una vez dentro del caracol, las larvas de los parásitos eclosionan y llegan hasta el hígado, donde se reproducen y forman quistes móviles que cada mañana se dirigen a las antenas del caracol, hinchándolas de forma grotesca, latiendo y luciendo sus franjas coloreadas a través de la delgada piel del caracol para hacerse más visibles. Y de la misma forma que ocurría con los ratones, afectan el cerebro del desdichado caracol haciéndole permanecer al descubierto y exponiéndolo claramente a ser cazado por otra ave en la cuál volver a empezar su ciclo vital. Esta siniestrez puede verse en el siguiente video.



Asi, vemos convertidos a algunos parásitos en auténticos genios del mal (de la supervivencia) a pequeña escala, en los Octopussy o Dr. Moriarty de la naturaleza. Sin embargo, no hay que irse muy lejos para encontrar casos de parasitismo extremo también en las sociedades humanas provocando también en ellas comportamientos aberrantes. En España podríamos sacar alguno, seguro, pero hay uno que siempre me ha llamado la atención poderosamente. Italia.

De todos es conocida la implantación de la mafia en Italia, sobre todo en el sur. La 'Ndrangheta calabresa (ahora mismo la más poderosa del país), la Cosa Nostra siciliana, la Sacra Corona Unita, en la región de Apulia y la Camorra napolitana. El caso de las basuras en Nápoles y ciudades cercanas que saltó a comienzos de 2008 llevaba ¡años! produciéndose. La Camorra se ocupaba de enterrar los desechos tóxicos por un precio más de un 50% más barato de lo que costaría procesarlos y en su caso reciclarlos. Y eso se permitió año tras año.

Claro, ahora mismo esos masivos enterramientos en los que entraba no sólo basura y desechos tóxicos producidos en la Campania, sino provenientes de toda Italia e incluso Europa, ya no pueden con más desechos y ya, sencillamente, no saben qué hacer con ellos. Lo terrible es que sucesivos gobiernos italianos, sin importar ideologías, permitieron esto, dilapidando ingentes cantidades de dinero propio y de la Unión Europea en un pozo sin fondo que al final se ha llenado.

También es conocida la infiltración de estas organizaciones criminales en los resortes del poder en Italia. En un artículo de mayo de este año, el profesor de la Universidad de Columbia y experto en la mafia Alexandre Stille, pone de manifiesto las estrechas y entrelazadas relaciones entre los políticos italianos y las mafias. Ahí tenemos a Salvatore Cuffaró, que aún con una condena por complicidad con mafiosos fue elegido presidente de la región de Sicilia. O claro, la persona que mejor ejemplifica las corrupciones y el despotismo, "Il cavalliere" (qué terrible ironía este apodo) Silvio Berlusconi y su secular lucha por entorpecer las acciones de la Justicia contra él, modificando las leyes para que sea mucho más complicado enjuiciar cualquier delito, incluídos, claro, los de la mafia. Y ya no hablamos de las pruebas que se siguen acumulando contra él de connivencia directa, sin ambages, con la mafia. En fin, les recomiendo el artículo para seguir informándose al respecto. No tiene desperdicio.

Entonces, ¿qué es lo que ocurre en una sociedad como la italiana, una de las principales potencias mundiales, para que siga votando a fulanos tan impresentables como Berlusconi, para que siga permitiendo que organizaciones criminales les cobren el "pizzo" en sus negocios, para que avanzado el siglo XXI, siga permitiendo esta vergüenza? Tal vez este comportamiento aberrante sea otro simple caso en la naturaleza de parasitismo extremo, en el que Berlusconi, la mafia y la corrupción no serían más que quistes latentes en las antenas de un desdichado caracol zombie llamado Italia, que camina moralmente errático, con el cerebro cortocircuiteado, infestado hasta el alma.

24 de agosto de 2009

Revista de prensa Agosto 2009 (2)

De cómo el uso de la bicicleta se va generalizando en Nueva York y otras grandes urbes (excepción hecha de Madrid, claro) como moderno y limpio medio de transporte. De cómo hace 300 años una batalla iniciaba el dominio ruso sobre Ucrania marcando la división, que aún perdura, entre quienes en ese país preferirían seguir mirando hacia el poder del oso ruso y quienes (la mayoría) eligieron primero en 1991 la independencia de la URSS y luego incorporarse al resto de Europa. De la magnífica reseña de un libro sobre los últimos coletazos del Imperio Británico en África a finales del siglo XIX, pasando por los usos y costumbres -y algunos de los sinsabores- del Ramadán musulmán hasta el desastre que puede suponer -que ya está suponiendo- el agotamiento de los acuíferos subterráneos en la India por una agricultura masiva e irresponsable.


La eclosión de las bicicletas


Carlos Fresneda, en El Mundo, Crónicas desde EEUU 24/08/2009
Hay una nueva manera de medir el progreso de las ciudades: contando las bicicletas. En Nueva York son ya 200.000 los ciclistas urbanos que un día cualquiera atraviesan el puente de Brooklyn, dan la vuelta a Manhattan o avanzan por los 650 kilómetros de carriles-bici que surcan la ciudad. En Madrid, mientras, seguimos contando con la mano a los intrépidos que deciden adentrarse en la marabunta motorizada o que se consuelan con los 62 escuálidos kilómetros de carriles-bici (los colistas europeos, y a poca honra).
Podríamos haber elegido como ejemplo Barcelona, San Sebastián o Sevilla, tres ciudades que se han subido a todo tren al carro de las dos ruedas. Pero elegimos Nueva York por lo que tiene de poderosa referencia urbana: lo que es posible aquí, es posible en cualquier otra gran ciudad del mundo (y quien intente justificar el retraso de Madrid por las cuestas y los repechos, que se vaya a San Francisco y cuente las bicicletas).
Nueva York ha despedido el verano con la tercera y última orgía ciclista a lo largo de Park Avenue: una serpiente multicolor que llegó a extenderse durante varias horas a lo largo de noventa calles, apurando hasta el último minuto de "libertad" provisional en la jungla de asfalto.
"¡Faltan diez minutos para que vuelva el tráfico!", advertían por megafonía. Y las bicicletas se echaron a un lado para dar paso al monstruo rugiente, aunque la ciudad quedó ya poseída por ese pelotón cada vez más visible que avanza impetuosamente hacia el otoño (el uso de la bici ha aumentado un 35% en el último año).(...) Leer resto del artículo

Calores y epidemias perturban el Ramadán

Tomás Alcoverro, en La Vanguardia 24/08/2009

Este año la fiesta del "Ramadán", el mes de ayuno de los musulmanes, llega en un tiempo de calores abrasadores en Oriente Medio, y cuando la gripe porcina azota a muchas poblaciones como las de Irán y Egipto. Estas temperaturas pueden afectar a los fieles que deben abstenerse de comer y beber en agotadoras jornadas de abstinencia, a los musulmanes de edad avanzada y de frágil salud.

Los gobiernos de Teherán y del Cairo y de otros países islámicos han impuesto restricciones a sus súbditos para emprender el peregrinaje a La Meca, que, sin duda, repercutirán en el comercio de los Santos Lugares, en los florecientes negocios en torno al "iftar" o ruptura alimenticia vespertina del "Ramadán" y de las diversiones emparejadas a sus populares noches.

Las autoridades del reino saudí han bloqueado peticiones de visados de enfermos crónicos y de peregrinos mayores de 65 años y menores de doce, para evitar las extensión de estas epidemias. En los aeropuertos de Estambul, del Cairo, de Damasco, de Beirut, de Dubai, se ven miles de viajeros, hombres, mujeres, jóvenes, con sus simples ropas blancas rituales, que emprenden rumbo al reino saudí. Más de tres millones de musulmanes de ciento sesenta países se desplazan, cada año, a La Meca.

En el "Ramadán", en su mágica "Noche del Destino" -Leila, el Jader- se conmemora la revelación del "Corán" a través del ángel San Gabriel al profeta Mahoma, en los pueblos del Islam. Es tiempo de ayuno, de ternura familiar, de vespertina alegría, como el poeta Carner escribió durante su consulado en Beirut, afirmando que era como una "Cuaresma de día con Pascua nocturna". En el Ramadán, noveno mes del calendario musulmán, los creyentes de Mahoma tratan de cumplir aquel "Hadith", o tradición, que reza que "el esfuerzo del ayuno no tiene valor ante los ojos de Dios si no va acompañado de limosnas, "y se esmeran en obras de caridad -zaqat- siendo más generosos. Ofrecen, por ejemplo, las acostumbradas comidas callejeras a los menesterosos y más necesitados. (...) Leer el resto del artículo


Ucrania, Rusia y una pelea histórica

Alejo Moñino, en Observador Global 24/08/2009

Política, soberanía, energía, lengua y religión. Desde hace años Rusia y Ucrania discuten sobre estos temas que históricamente los separaron. Todo comenzó con una batalla que se libró hace 300 años en Poltava y que marcó el inicio de Rusia como potencia con influencia en Europa y el sometimiento definitivo de Ucrania a sus designios. Ahora ambos países luchan para que su propia visión de la Historia sea la que prevalezca en los libros.
Hace 300 años los ejércitos del zar Pedro I de Rusia y los del Rey Carlos XII de Suecia se enfrentaban en la batalla de Poltava, Ucrania, el combate más famoso de la Gran Guerra del Norte. Aquel 8 de julio de 1709 terminó con la victoria rusa y el ascenso del imperio, iniciando el fin del reino de Suecia como superpotencia europea.

Con el fin de la guerra se desvanecían también las esperanzas ucranianas de independencia. Iván Mazepa, un cosaco desertor de Rusia que hoy forma parte del panteón de héroes nacionales ucranianos, se había aliado a Suecia en la batalla de Poltava para liberar a su pueblo de la dominación rusa, pero fracasó.

Hoy tanto Rusia como Ucrania conmemoran el aniversario de esta batalla, pero el enfoque de este recuerdo es diametralmente opuesto en cada país.

Un acto con descendientes de cosacos que se vistieron con los atuendos de época y llegaron hasta Poltava para hacer un simulacro de la batalla rindiendo homenaje a Mazepa causó un profundo malestar en Moscú. “"Nos gustaría recordarles a los líderes políticos ucranianos que los juegos con la historia, sobre todo con matices nacionalistas, nunca han llevado a nada bueno”, dijo un comunicado difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

La disputa refleja la lucha histórica de ambas naciones. Desde Moscú se intenta recuperar la influencia política y económica sobre Ucrania, mientras que Kiev pretende liberarse de Rusia y favorecer la integración con Occidente.(...) Leer resto del artículo

Satélites espaciales constatan que la India se seca por dentro

Rosa M. Tristán, en El Mundo 24/08/2009
La India se seca por dentro, y por fuera. Más de 33 centímetros cúbicos de aguas subterráneas desaparecen cada año debido a la sobreexplotación de los acuíferos en el segundo país más poblado del planeta. Así lo han constatado los satélites de la NASA, cuyos datos han sido analizados y presentados ahora por científicos de la Universidad de California (EEUU).
Sus conclusiones, que corroboran lo que ya venían avisando algunos expertos y activistas científicos, como Vandana Shiva, fundadora de Navdanya, son devastadoras: en sólo seis años (entre 2002 y 2008) han desaparecido más de 109 kilómetros cúbicos de estas aguas en el noroeste del país, la mayoría debido a la irrigación de campos de cereales. Esta cantidad es el doble que lo que contiene la mayor reserva de agua dulce de India, el Waiganga Superior, y tres veces más que el Lago Mead, el embalse más grande de Estados Unidos.
Los investigadores, dirigidos por Matthew Rodell, recogieron los datos que han ido llegando de los dos satélites GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment) que fueron lanzados por la agencia americana en 2002. A bordo llevan instrumentos que permiten medir diminutas variaciones en el campo de gravedad de la Tierra. Explican los expertos que la gravedad es la sombra de la masa, y la masa es una parte fundamental de la ecuación para muchos procesos físicos.
De este modo, teniendo mediciones de esa masa cuando fluye se pueden evaluar fenómenos como la disminución del espesor de las placas de hielo, las lentas corrientes de magma en el interior de la Tierra o el flujo de agua en los acuíferos subterráneos, como ha ocurrido en este caso.(...) Leer resto del artículo

Jartum, la última aventura imperial


Urogallo, en
Hislibris.com

«Las arenas del desierto se tiñen de color rojo con sangre. Roja como el naufragio de un cuadro que se rompe. Un coronel de los Blues ha muerto y la Gatling se detiene. Y el Regimiento se vuelve ciego de polvo y humo.»
Vitae Lampada.

Este es un libro sobre los últimos casacas rojas. Nada más que un puñado de ellos, con sus blancos salacots y sus Martiny-Henry. Solo doce, con los que se pretendía amedrentar a todo un ejército, a un país entero.Si esto puede parecer una locura, hay que tener en cuenta que estamos hablando de británicos, que en la época del Imperio podían pasar tranquilamente por dementes, y que seducidos por esta locura creyeron que si un solo hombre podía salvar un país entero de la rebelión, no le harían falta más de doce casacas rojas para defender toda una ciudad.
Los dioses ciegan a aquellos a quienes quieren llevar a la ruina.
Y para llevar esos dos casacas rojas se enviaron mil hombres. Mil hombres que jamás habían visto un camello tuvieron que atravesar el desierto casi sin agua, para enfrentarse al destino, a la geografía, y los guerreros más valerosos del Africa Negra. Y todo el mundo quería participar en esta aventura, con todos los oficiales de la más rancia nobleza presionando para lograr un lugar en la expedición, que bordeó una y otra vez el desastre.
Y lograron sobrevivir, pero no lograron vencer.
Vencerían más tarde, vencerían con buques de vapor, trenes y ametralladoras, con fusiles de repetición, ingenieros y tesón. Pero no sin sufrimiento ni bajas.
Porque estamos hablando de las campañas inglesas sobre Jartum, del canto de cisne de un Imperio, de una derrota sin paliativos, y de la última gran victoria colonial.
Estamos hablando de Fred Burnaby que pidió una licencia para irse de vacaciones tras fundar Vanity Fair, y se unió al ejército de invasión con una escopeta de caza y un caballo de polo. Estamos hablando de Wolseley, que quiso superar el coto cerrado de la nobleza y las relaciones en el ejército británico, sólo para sustituirlo por el coto cerrado de sus favoritos y sus amigos. Estamos hablando de Redver Buller, que fue incapaz de calcular cùántos camellos necesitaría una fuerza de invasión, pero sí cuántos necesitaba él para cargar su champán y de Lord Kitchener de Jartum, que combatía con un relicario al cuello, en el que conservaba imperecedera la imagen de su bella y joven prometida, muerta de fiebres tifoideas en la misma África que él procuraba mantener británica.(...) Leer resto de la reseña

20 de agosto de 2009

El avispero afgano (3) Un país hundido que decide su futuro


20 de agosto. Afganistán decide su futuro en unas urnas amenazadas de fraude y muerte. Desde Kabul y para Soitu, Gervasio Sánchez nos ofrece algunos datos representativos de la lamentable situación en que se haya el país afgano gobernado por el vergonzante Hamid Karzai mientras, para mantenerse en el poder, firma leyes terribles contra la mujer y se alía con lo peorcito de los señores de la guerra afganos.

Un país sumido en la corrupción generalizada, con una economía sostenida artificialmente por la ayuda internacional, sin infraestructuras sanitarias, industriales, agrícolas y ganaderas propias y de relevancia (salvo el opio, claro), con amplias capas de población que ven mediatizadas sus vidas por el fanatismo religioso, la escasez de alimentos, el analfabetismo y el trauma de la guerra perpetua.

Las estadísticas engordan el fraude

La vida del 20% de los niños se detiene antes de cumplir los cinco años de vidaEl 57% de las niñas se casan antes de cumplir los 16 años Cinco millones de niños y niñas no han ido nunca a la escuela.

KABUL (AFGANISTÁN).- Hablemos de estadísticas. La esperanza de vida en Afganistán es de 44 años. Sólo diez países de todo el mundo tienen peor porcentaje. Pero ninguno recibe tanta asistencia internacional. (...) Cada 28 minutos fallece una madre durante el embarazo o el parto. La mortalidad infantil es de 152 niños menores de un año por cada mil nacidos vivos. Sólo dos países en el mundo están en peores circunstancias. La vida del 20% de los niños se detiene antes de cumplir los cinco años de vida. Un millón de personas han quedado discapacitadas durante los últimos 30 años de guerra. Dos de cada tres afganos sufren trastornos mentales vinculados al impacto de la violencia.

Más datos recientes dados a conocer ayer por Intermon Oxfam. Más de 7,3 millones de personas están en riesgo de malnutrición, un tercio de la población. La situación está empeorando por culpa de los combates y muchas áreas del país son inaccesibles para los trabajadores humanitarios.
"El gobierno afgano desconoce el destino de un tercio del total de la ayuda al país", dice el informe. La maquinaria corrupta gubernamental simplemente se la ha zampado.
Más de la mitad de la ayuda internacional "está condicionada a la compra de bienes y servicios de los países donantes y más del 40% de los fondos recibidos vuelven a los países de origen a través de los beneficios de sus empresas presentes en el país". 6.000 millones de dólares desde 2001.
(...) Además, la mayor parte del poco dinero limpio que entra en este país se malgasta sin que beneficie a la población. La seguridad cuesta diariamente 100 millones de dólares a Estados Unidos. La comunidad internacional sólo se gasta siete millones de dólares al día en ayuda humanitaria.
(...) Pero sólo algunas mujeres pasan controles médicos durante sus embarazos. El resto se dedican a traer niños al mundo sin respirar desde edades muy tempranas. El 60% de los matrimonios son forzados y el 57% de las niñas se casan antes de cumplir los 16 años.
(...) Hace unos días el presidente Karzai sancionó una nueva ley para contentar a los sectores conservadores chiíes a cambio de su apoyo electoral. La ley permite a los maridos dejar de alimentar a sus esposas si se niegan a mantener relaciones sexuales. La mujer tendrá que pedir permiso a su marido si quiere trabajar. La custodia pertenecerá al padre y, en caso de fallecimiento, al abuelo. Los derechos de las madres pisoteados ante el silencio de los donantes.
Las estadísticas engordan el fraude de una intervención internacional descarrilada desde hace años. Convierten las elecciones presidenciales en un insulto a la democracia. Reduce al presidente Karzai y sus aliados en el parlamento a una cohorte de políticos sin escrúpulos. Los casos concretos se funden en la conciencia y fortalecen la sensación de que todo es una gran mentira vendida a la opinión pública occidental con el envoltorio más cínico y vergonzoso.

18 de agosto de 2009

Revista de prensa Agosto 2009 (1)

Nuestra primera revista de prensa viene sin variedad de medios pero con tres interesantes artículos de la actualidad internacional -que tanto gusta por aquí- del diario catalán La Vanguardia, procesados por la redacción de "Vida y Tiempos...", que intentará hacer esto de vez en cuando para situar cronológicamente un blog pensado algunas veces para lo contrario.

Desde la desvergüenza
de los bancos que fueron intervenidos por el gobierno USA para evitar su caída, que olvidan lo ocurrido hace sólo unos meses y vuelven a sus antiguas malas praxis hasta las primeras maniobras de la administración Nixon en 1971 con el presidente brasileño general Emilio Garrastazu Médici para intentar desestabilizar, dos años antes de su caída definitiva, el gobierno Allende en Chile y tantear su disposición para que le hiciera algún otro trabajo sucio en América Latina, para finalizar con el gran error que supondría para el alma de la nación afgana el triunfo de los oscurantistas, simbolizado en unas cometas hechas con plásticos que aún pueden volar en un cielo que empieza a llenarse de demasiados rezos y obuses.


Wall Street y la City vuelven a los pagos millonarios dos años después de la crisis

Los bancos reparten espectaculares sobresueldos para "evitar fugas de talento" | Barclays paga 40 millones para fichar a cinco operadores de JP Morgan | Goldman escandaliza al aumentar sus primas un 20% tras recibir ayudas

"La avaricia es buena", era la frase predilecta Gordon Gekko, el mega especulador
de tirantes y gomina en la película Wall Street de Oliver Stone. Ahora, 22 años, después, Gekko regresa en un remake de Wall Street - hecha a la medida de la última burbuja-cuya consigna podría ser: "La avaricia es mala ¿y qué?".

Porque mientras los líderes del G-20 que se reunirán en Pittsburgh en septiembre y el Consejo de Estabilidad Financiera pactan un cada vez más descafeinado código de principios para la remuneración de ejecutivos bancarios, Wall Street y la City londinense han regresado al jugosísimo business as usual (negocio como siempre). Vuelven a repartirse sobresueldos multimillonarios en ambos centros pese a la crisis y los grandes rescates con dinero público.

La justificación en ambos centros financieros tiene una lógica perversa que le encantaría al ambicioso Gekko: el supuesto peligro de fuga de talento. Si los bancos de Wall Street no se muestran generosos consigo mismos, los mejores ejecutivos y operadores se marcharán a Londres; y si la City no hace lo mismo se irán a Wall Street...(...) Seguir leyendo


Richard Nixon conspiró con Brasil para derrocar a Salvador Allende

Marc Bassets, desde Washington
Los esfuerzos de Estados Unidos para frenar la expansión comunista –o lo que Washington entendía entonces por comunista– en los años setenta tuvieron capítulos desconocidos hasta ahora. Según documentos recién desclasificados, el presidente Richard Nixon conspiró con el gobierno militar de Brasil para derrocar al presidente chileno Salvador Allende. A cambio, ofreció ayuda económica.
No está claro qué papel acabó teniendo Brasil en el golpe respaldado por Washington que derrocó a Allende en septiembre 1973. Pero, según los expertos, los documentos arrojan luz sobre la política de la Casa Blanca en América Latina durante la guerra fría.

El 9 de diciembre de 1971, en una reunión con el presidente brasileño, el general Emilio Garrastazu Médici, Nixon planteó la conveniencia de colaborar para derrocar a Allende. También hablaron de Cuba: Garrastazu Médici se ofreció para ayudar a derrocar a Fidel Castro. Y Nixon defendió la necesidad de apoyar a los grupos del exilio cubano para lograr este fin. Pero con dos condiciones. (...)
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Pastunes, tayikos y cometas
Plácid García-Planas 17.08.09


Hay países que deberían tipificar el derecho a aplaudir en un partido de fútbol.

O el derecho a volar...

"Jugar con una cometa está prohibido en el Corán porque es una pérdida de tiempo", afirma Bashir Ahmad, de 26 años.


Los talibanes prohibieron - y prohíben en los territorios que controlan, y volverán a prohibir en todo Afganistán si un día vuelven a ganar la guerra-eso: aplaudir en un partido de fútbol. Y también lanzar cometas al viento.
Bashir es pastún, como la mayoría de talibanes, pero no es talibán. Estudia Administración de Empresas y votará por el presidente Hamid Karzai.
"Yo de pequeño jugué alguna vez con cometas, pero hice mal", confiesa. Y le pido que me acompañe a una popular elevación donde los niños de Kabul juegan con ellas: siempre hay cometas en el cielo de Kabul.
Es la elevación perfecta: junto a Nadar Khum, el mausoleo de los últimos reyes de Afganistán; dominando el estadio de Ghazy, donde los talibanes ejecutaban y amputaban para las masas y hoy se entrenan los equipos que desactivan minas; bajo el nuevo zepelín blanco que la OTAN acaba de suspender en el cielo de Kabul; entre las lápidas de un cementerio y con tayikos cabalgando al galope como si esta explanada fuera una ruta de seda.
"Los pastunes no jugamos con cometas. Es una cosa de los tayikos", dice Bashir mirando como los niños miran arriba: la mayoría no son pastunes. (...) Seguir leyendo

17 de agosto de 2009

El avispero afgano (2) Afganistán: ¿una trampa histórica?

Ya en El avispero afgano (I) Morir en Afganistán reflejamos la gran controversia generada en Gran Bretaña por el goteo continuo de bajas en sus tropas en Afganistán, sobre todo a partir de la ofensiva desencadenada por las tropas aliadas y el ejército afgano para proteger unas elecciones en las que el país asiático se juega buena parte de su futuro y para destruir el poder talibán (y de los grupos afines a Al-Queda) que impera explícito e implícito en buena parte del territorio afgano.

Esta polémica, en la que se cuestiona abiertamente la participación en la guerra afgana de las tropas británicas, puede servir como ejemplo de lo que puede ocurrirle a cualquier otro país -desde Estados Unidos hasta a España- que participe de una u otra forma en aquel conflicto si esa guerra, tan feroz como compleja, se prolonga mucho tiempo más y las bajas siguen aumentando.

De todos es conocida la guerra que las tropas soviéticas libraron en Afganistán durante casi toda la década de los ochenta tras entrar en el país para apoyar al golpista y pro-soviético gobierno afgano contra los muyahidines de los poderosos señores de la guerra y los propios talibán, posteriormente financiados y equipados por Washington, muchos de los cuales ahora combate.

Esta guerra se convirtió en el Vietnam particular de toda una generación de jóvenes soviéticos, que quedaron conmocionados por la brutalidad aplicada por ambos bandos y por las más de 70000 bajas, (unos 26.000 muertos) y que concluyó con la retirada de las tropas soviéticas a principios de 1989, dejando tras de sí un gobierno títere que apenas duró tres años más hasta que en 1992 fue derrocado por las tropas rebeldes.
Afganistán forma parte de un territorio, Asia Central, por el que transcurría la Ruta de la Seda y que es desde el siglo XIX una de las regiones más convulsas de la Tierra, escenario de numerosos conflictos de menor o mayor destrucción, de cruentos choques de religiones y de invasiones extranjeras, una región de montañosos paisajes, endebles fronteras y gentes acostumbradas a luchar  fanáticamente por su independencia, por su tribu o sus creencias religiosas.

Ya desde 1838 toda Asia Central fue escenario del llamado por los británicos Gran Juego (o por los rusos Torneo de las sombras), los movimientos estratégicos furtivos, las alianzas tribales con los feroces y combativos habitantes de la región, los enfrentamientos directos e indirectos de dos Imperios que movieron en Afganistán las piezas de su ajedrez estratégico por el dominio de toda la región.El Imperio Británico deseaba controlar Afganistán como un Estado tapón contra la expansión del Imperio ruso hacia Asia Central y su influencia en Persia (Irán) a fin de proteger sus propios intereses en India, que en esa época era la joya en la corona de un imperio que cubría todo un tercio del globo, siendo Afganistán el epicentro de estas destructivas fricciones entre gigantes que añadían más sufrimiento a una población civil siempre cogida entre dos fuegos, sumida una y otra vez en el retraso de su evolución como sociedad moderna por el oscurantismo religioso y los odios sembrados por las guerras.

Así pues, desde la redacción de Asuntos Internacionales y otras Turbulencias de "Vida y Tiempos..." les ofrecemos el interesante artículo "Afganistán ¿una trampa histórica?" de Huw Davies, doctor de Estudios de Defensa en el King's College de Londres, sobre los errores históricos cometidos por los británicos en sus sucesivas incursiones y derrotas en Afganistán y que fue publicado el mes pasado en la web BBC Mundo.

Este artículo coincidía con el ta mencionado inquietante aumento de bajas en el ejército británico consecuencia, decíamos, de la ofensiva anglo-americana apoyada por el aún inexperto ejército afgano por todo el país (especialmente en la porosa frontera con Pakistán) para recuperar parte del poder y los territorios controlados por los talibán antes de la celebración de unas elecciones históricas y fuertemente mediatizadas por la amenaza integrista a los comicios. Con BBC Mundo y la tumultuosa historia de los británicos en Afganistán les dejamos.




La de las intervenciones británicas en Afganistán no es una historia fácil. Basta con repasar sus sonados fracasos en esta tierra de montañas, desiertos y valles fértiles para predecir una nueva derrota de los soldados del Viejo Continente.Pero, ¿está realmente escrito el destino de los británicos en esta parte del mundo? El historiador militar Huw Davies advierte en este artículo que no todo está perdido para ellos, aunque tendrán que aprender unas cuantas lecciones si no quieren quedar atrapados en su pasado.
Afganistán: ¿una trampa histórica?
Comparar las primeras tres guerras del Imperio Británico en Afganistán con el conflicto actual puede ser engañoso. Sin embargo, si se tienen en cuenta las experiencias militares del pasado, queda en evidencia que aún hay mucho que aprender de la historia de este país europeo en suelo afgano. Mucha gente sabe que los británicos han intentado subyugar a los afganos en tres ocasiones entre 1839 y 1919. También, que en todas ellas fallaron. Pero cuando se trata de analizar las estrategias militares y trazar paralelismos, hay que diferenciar entre lo general y lo específico.
Las razones que llevaron a Londres a aquellas primeras guerras son en cierto modo diferentes e incomparables con los motivos que se esgrimen ahora. Si se hacen comparaciones entre estos conflictos sin centrarse en los detalles no sería difícil concluir que los británicos tienen pocas posibilidades de triunfar en Afganistán.

Tres experiencias

La primera guerra anglo-afgana estalló cuando Reino Unido invadió Afganistán con la intención de acabar con la expansión de Rusia por Asia Central. Los británicos enviaron a 16.000 de sus hombres más fuertes a ocupar Kabul en el invierno de 1841. Sólo uno sobrevivió.
En 1878, Reino Unido volvió a invadir el país, prácticamente con el mismo objetivo que la vez anterior. A pesar de una terrible derrota en Maiwand, los atacantes tuvieron un éxito sorprendente en otros lugares. Al contrario de lo que ocurre hoy, los defensores no pudieron adaptar sus tácticas a los británicos. Sin embargo, estos fueron incapaces de dominar el país por vías militares o políticas, por lo que decidieron aislarlo de la diplomacia de la época.
Rebeldes contra leales
En 1939, las autoridades se dieron cuenta rápidamente de que la violencia no era necesariamente la solución: aislaron a los que desafiaban su poder y compraron el apoyo de los que podrían resultar leales.
El tercer conflicto nació de la declaración de independencia de Afganistán, que en 1919 se quiso librar del poder que el Imperio ejercía aún en sus ciudades. Sin embargo, Londres perdió el interés en este territorio. Tras el triunfo de la Revolución Bolchevique, Rusia ya no suponía una amenaza, pensaban, y los ingleses aún se recuperaban de los efectos de la Primera Guerra Mundial.
Por todo lo anterior se puede deducir que los británicos nunca tuvieron la capacidad militar ni la voluntad política de forjar una victoria en Afganistán. Pero eso es, claro está, una generalización.
Las cosas han cambiado mucho desde 1919. El ejército británico ha librado innumerables batallas en muchos otros lugares, de las que se han extraído valiosas lecciones, y los avances tecnológicos han dado a luz a análisis de inteligencia más fiables.

Dimensión cultural

Lo que realmente puede resultar útil es la comprensión de la cultura y tradición de los afganos de las experiencias militares. En campañas anteriores, los británicos se dieron cuenta de la importancia de conocer la cultura local. Así descubrían soluciones políticas, económicas y sociales a problemas que tenían una raíz violenta.
En 1839, su ejército tuvo que convencer a la población afgana para que aceptara al gobernador designado por Londres, el Shah Shuja. Las tensiones entre la tribu de este mandatario y la de los grupos rivales acabó en un desequilibrio de poder que desembocó en una violenta rebelión popular.
¿Cuál fue la reacción británica? Emplear violencia contra la violencia. Como sucede ahora, las autoridades se dieron cuenta rápidamente de que ésta no era necesariamente la solución: aislaron a los que desafiaban su poder y compraron el apoyo de los que podrían resultar leales. En aquella ocasión, el Imperio Británico aprendió el valor de la cultura en la guerra. Sin embargo, en 1841 esta solución parecía no estar en los planes de los altos mandos militares. A pesar de los esfuerzos de una minoría de oficiales y soldados, el método preferido siguió siendo la violencia.

El "frío y duro acero de la bayoneta" era la receta del Imperio para imponer su ley. ¿Y ahora? Al fin en la agenda militar británica hay espacio para entender la cultura de Afganistán y buscar soluciones que no impliquen necesariamente el uso de la fuerza.
Se están haciendo esfuerzos para incorporar el entendimiento cultural en todas las tareas militares, desde la lucha en el campo de batalla hasta la reconstrucción. Pero tras el fortalecimiento en los últimos meses del Talibán, quien parece comprometido con una visión extremista del Islam, será necesario -y también inevitable- el uso de la violencia. Ser conscientes de la dimensión cultural de esta guerra no garantizará necesariamente una victoria, pero ignorarla conducirá a los británicos a una derrota irremediable. La Historia lo ha demostrado.
Huw Davies es doctor de Estudios de Defensa en el King's College de Londres e imparte clase en la Academia de Defensa del Reino Unido.

Vocabulario Fundamental. Infancia (7) Las infancias de Lobo Antunes


Aunque ya habíamos publicado alguno de los relatos o crónicas con las que António Lobo Antunes cerraba el suplemento cultural Babelia en entradas lejanas como Vocabulario Fundamental. Infancia (I) o Lobo Antunes en México y en mi recuerdo, continuamos mostrando algunos de estos pequeños y magníficos fragmentos del alma del escritor portugués que conservamos en nuestros archivos, idóneos para introducirse en la personalísima e hipnótica escritura de Lobo Antunes, uno de los autores literarios preferidos en la redacción de "Vida y Tiempos..." y que siempre gusta de escudriñar recuerdos de infancias en su alma y su memoria.

António Lobo Antunes - Variaciones sobre el silencio

De vez en cuando hago exámenes de conciencia y apenas me acuerdo de los años que han
pasado: tengo la certidumbre de que empecé a vivir esta misma mañana y no sé nada del mundo, de que soy demasiado reciente, de que mi tiempo aún está a punto de ponerse a andar. Reparo en las cosas sorprendido, sin memorizarlas, y dudo sinceramente de que me pertenezcan. No veo el bolígrafo que escribe: anda por ahí trazando sus letras y la cabeza flota, llena de nubes, entre el techo y los cristales. ¿Qué he hecho hoy? Almorcé en la pequeña casa de comidas, me quedé ahí observando la pared, frente a las imágenes vagas que se acercan y se alejan sin detenerse en mí. ¿Qué imágenes? Un hombre gordo con una bolsa de plástico, un bebé en un cochecito aparcado en la acera, llamando a su madre que toma café en la barra, fumando sin oírlo, y en eso el hombre gordo y la madre se confunden, aparece una ola, dos olas, en una playa a la que nunca he ido
(¿o he ido?)
y después de las olas mi madre dando palmadas en el cojín del sofá a su lado

-Siéntate aquí

con sus ojos vagos de ciega. Lleva un anillo que le regalé no sé cuándo puesto que he comenzado a vivir esta misma mañana. El anillo que un soldadito
(no yo)
compró en Luanda al regresar de los horrores, con un par de perlas empañadas como sus órbitas. La mano me toca el brazo
-¿Te encuentras bien?

¿y qué responderle?
Yo qué sé cómo estoy. Estoy sentado oyendo a la acacia sobre el cojín que ella ha golpeado con sus manos, y tal vez por eso la voz de mi madre me llega mezclada con las hojas. Esta sala me cohíbe: se llamaba sala de visitas, y sólo se abría en ocasiones graves: pésames, invitados importantes. En verano cubrían sus sillas y sus muebles con sábanas y me parecía que todo el mundo se había muerto. Una rendija de polvo danzaba al sol, puntitos luminosos que no paraban de agitarse.
Señoras que, al marcharse, no se marchaban completamente porque el perfume, casi sólido de tan denso, se mantenía siglos en la casa provocándome náuseas. Bandejas de té. Teteras de plata. Libros en lenguas extranjeras, sin santos, erguidos, dignos, importantes. Cuadros en los marcos tallados, regalos que mi padre recibía de pacientes agradecidos. Mi padre ya no está y, no obstante, sigo sintiendo el aroma del tabaco de pipa inglés y él, con zapatos de ante, haciendo gestos con sus dedos finos. Ya no está. Está mi madre con los ojos antaño verdes, redondos. Hoy en día escudriñan sombras los pobres. ¿Te encuentras bien? ¿Cuál es la respuesta sincera a esa pregunta? Levanto el brazo en un floreo que, pese a no explicar nada, contenta a las personas como si lo explicase todo. ¿De qué vamos a hablar, madre? ¿De la acacia? ¿De las olas? ¿Del sitio donde mi padre solía acomodarse y que ha quedado vacío? La impresión de que va a volver, de que de un momento a otro va a volver. ¿Volverá? Un cochecito de bebé en la acera, esperando, y una mujer que fuma sumida en una ausencia casi furiosa, obstinada. Ganas de prestarle mis olas, las hojas de la acacia que murmuran, murmuran. En julio el polen caía despacito sobre el mundo, una gata preñada bajó de la higuera. Apenas me acuerdo de los años que han pasado: me alzaban del suelo, me pellizcaban
-Tan rubio
me devolvían a los flecos de la alfombra y la lámpara volvía a situarse lejísimos, erizada de brillos congelados: lágrimas sin llorar en busca de una mejilla por donde escurrirse en líneas paralelas. ¿Cómo serán los adultos del ombligo para arriba? Torres, reflejos de gafas, órdenes para tomarse toda la sopa. Con las últimas cucharadas se distinguía a la rana, estampada en el fondo del plato, saltando a la pídola. Pero éstos son recuerdos de otro, porque he comenzado a vivir esta misma mañana. Alguien da palmadas en el cojín a mi lado
-Siéntate aquí alguien pregunta
-¿Te encuentras bien?
sin decir mi nombre. ¿Cómo me llamo? El anillo con perlas se coloca la rebeca sobre los hombros. Madre: ¿se acuerda de cuando se equivocó y se echó en el pelo el aerosol para matar mosquitos en vez de ponerse laca? La lámpara de las lágrimas sin llorar ha desaparecido. En algún punto de este sitio una risa. Intento atraerla hacia mí, hacerla mía, como se estira una manta en invierno. Hasta el mentón. No: hasta el mentón no: por encima de la cabeza y yo allí debajo, con el pijama galopando como el Zorro, con una espada a la cintura y pistolas. Disculpe, madre, ahora no tengo tiempo para el sofá: en la próxima viñeta del cómic estaré llegando a la aldea de los bandoleros. Prometo que en cuanto ponga el mundo a raya volveré aquí.


Publicado en Babelia, el 24 de septiembre de 2005. Traducción de Mario Merlino. Ilustración de Fernando Vicente.

El Crackómetro (5) Usain Bolt

Les ofrecemos la ya histórica final de los cien metros lisos en el Campeonato Mundial de atletismo de Berlin 2009. Nuevo récord mundial para Usain Bolt y todo un espectáculo en menos de diez segundos. Nadie, nunca, corrió más rápido. Y además es del Madrid!!