Visita nuestra web. Todo más ordenadito, mejor.

28 de enero de 2010

Ciclo de cine José Luis López Vázquez (2) El bosque del lobo

En 1971 José Luis López Vázquez da un giro en su carrera profesional interpretando el primer papel serio de una carrera que hasta entonces transitaba mayormente por comedias costumbristas al uso de la época.
De esta forma, es dirigido por Pedro Olea, quien le da el papel de Benito Freire, personaje basado en uno de nuestros psicokillers nacionales, Manuel Romasanta, el lobishome de Allariz, un buhonero que a mediados del siglo XIX cometió -según su propia confesión- al menos trece asesinatos cometidos entre ataques epilépticos y de licantropía, pues creía firmemente ser un hombre lobo.

Sobre la historia de este señor tan simpático construye López Vázquez un papel de tormentos internos y miradas esquinadas para demostrar, ya en 1971 que no era sólo un gran actor de comedia sino que iba a empezar a confirmarse como uno de los mejores actores españoles de siempre. Extractamos la crítica escrita en la web Dreamers.com sobre esta estupenda y extraña película:

Si "Romasanta", de Paco Plaza, traslada el mito del hombre lobo de la realidad a terrenos más transitados como el cine fantástico, "El bosque del lobo" hace justo lo contrario, expone el mito (en la película llamado lobisome) desde una perspectiva real, casi antropológica. El interés de Pedro Olea no es mostrar la licantropía en su vertiente terrorífica, sino indagar en sus orígenes, en el porqué del mito (no es casual, que el director utilizara misma visión años después en la muy lograda "Akelarre", esta vez tomando como punto de partida la brujería).
Además, nos muestra una España supersticiosa, ignorante, reprimida, ancestral, pobre, muy religiosa, lo cual le acarreó más de un problema con la censura franquista. Más psicológica que aterradora, Olea utiliza un ambiente y tono naturalista, sin olvidar ese tremendismo casi teatral tipo Valle-Inclán (la escena del baile de los enanos y la mujer "gigante", los diversos recuerdos de la infancia del personaje). La música es el punto negro de la película, muy cargante y repetitiva.

Aquí se empezó a tomar en serio a José Luis López Vázquez, desmarcándose de la comedia casposa y dándole a su personaje una serie de matices que lo hacían aún más atormentado, desdoblado, noctámbulo y paradójicamente, humano (ese momento golpeando el agua donde se refleja). Una "rara avis" dentro del cine español, tan irrepetible y arrebatadora como fueron El espíritu de la colmena o Arrebato esa misma década.

27 de enero de 2010

Paradojas, sarcasmos e ironías de la vida (6) Arbeit macht frei



27 de enero de 2010, 65 aniversario de la liberación del campo de Auschwitz - Birkenau.

Arbeit macht frei, el trabajo os hará libres, la sublimación del cinismo en una sola frase, recibiendo a los millones que murieron y sufrieron en ese pudridero del alma humana.

Concreciones (28) LaChapelle - Museum

David LaChapelle - Museum (2007)

25 de enero de 2010

El Crackómetro (10) Van Nistelrooy







Tres años ofreciendo goles, compromiso y corazón madridistas. Y hechuras de gran tipo. Hasta siempre crack.

24 de enero de 2010

Un mundo mejor es posible (11) Obama, Año Uno

Artículo de Lluis Bassets sobre las luces y sombras del primer año de Obama. Es acojonante que poca memoria o que desfachatez tienen los que olvidan cómo estaba el el mundo en general y el país norteamericano en particular tras los ochos años del periodo Bush. Y ahora, muchos en su país y muchos en el nuestro (con mención especial para el falaz José María Aznar) para quienes cuanto peor, mejor, intentan ponerle palos en las ruedas o se relamen ante sus dificultades para intentar resolver el enorme pandemónium que heredó el ahora máximo mandatario estadounidense. Nosotros seguimos confiando en su espíritu y su inteligencia y esperamos que logre resolver sus dificultades en estos tres años que tiene por delante. Recordemos que tiene en sus manos la tarea más compleja, con más variables inestables e impredecibles, a la que nunca se haya enfrentado un ser humano.


Obama 2.0 - Lluís Bassets 22/01/10

Se acabó el centrismo. Obama ha sido hasta ahora un político conciliador y dialogante, que ha buscado siempre que ha podido los acuerdos transversales en el Congreso entre republicanos y demócratas. Respondía a su carácter, a su fe en la palabra y el diálogo y a su programa de cambio moderado. Todo ha funcionado correctamente, e incluso muy bien en algunos momentos, durante su ascenso electoral y su primer año en la Casa Blanca. Algunas de las victorias conseguidas constituyen hitos históricos que nada podrá ya emborronar: el primer afro americano que alcanza la máxima magistratura del país, el cambio de imagen de Estados Unidos en el mundo, la prohibición de la tortura y de las detenciones ilegales… Pero todo esto se acabó.

Ya había recibido varias señales inequívocas sobre la necesidad de matizar su política un tanto ingenua. Pero lo ocurrido esta semana, coincidiendo con el primer aniversario de su toma de posesión no puede ser más preocupante para el presidente. La respuesta no ha tardado en llegar en forma de un nuevo Obama, que ha sido tachado inmediatamente de populista y radical, y del que cabe esperar abundantes sorpresas en su nueva versión más acerada y comprometida.

Dos sonoras bofetadas ha recibido el presidente como regalo de aniversario. La primera de parte del electorado en el feudo demócrata de Massachusetts donde un hasta ahora desconocido senador local ha desposeído a los demócratas del escaño senatorial que era prácticamente patrimonio familiar de los Kennedy desde hace más de medio siglo. La segunda se la ha propinado el Tribunal Supremo, que ha autorizado la financiación sin límite de las campañas electorales por las empresas privadas en nombre de la libertad de expresión que protege la Primera Enmienda de la Constitución. Ambos sopapos constituyen una lección sobre los límites del poder del presidente más poderoso del mundo. Obama tiene dentro de su ámbito menos márgenes que Zapatero, Berlusconi o Sarkozy, sólo para mencionar tres casos bien distintos. Aunque el poder que tengan cada uno de los tres europeos en términos absolutos sea ínfimo comparado con el poder de Obama.

El presidente norteamericano puede mucho: castigar a la banca de Wall Street, por ejemplo. Pero no puede todo: veremos si consigue la aprobación de su reforma sanitaria. Y habrá que ver lo que suceda en las elecciones de mitad de mandato, que se celebrarán el próximo mes de noviembre, donde el castigo contra el gobernante en plaza suele ser la norma: en el caso de Obama este efecto se le ha adelantado en Massachusetts, por una elección especial para llenar la vacante de Ted Kennedy, con lo que la fortuna le ha proporcionado un aviso adelantado que puede permitirle corregir sus errores.

La sentencia del Supremo, la máxima autoridad judicial cuyos miembros son vitalicios, ha sido también una advertencia para un presidente que quiere cambiar muchas cosas: nunca deberá olvidar que estos magistrados nombrados todos ellos por sus predecesores, menos uno, Sonia Sotomayor, son los que tendrán la última y definitiva opinión sobre las cuestiones trascendentales que afectan al país. Ellos decidieron las elecciones presidenciales de 2000 y ellos han decidido ahora decantarse a favor de la democracia electoral del dinero, que da ventaja a los republicanos sobre los demócratas.

19 de enero de 2010

Vocabulario Fundamental. Leopardo (1) Leopardo africano



He aquí a mi animal favorito de siempre, vislumbrado en un instante memorable en un precioso lugar del vasto desierto del Kalahari llamado Thuli, para pasmo del Juez Roy Bean y sus secuaces. El leopardo, el gran felino moteado del que siempre anduve rebuscando rastros por decenas de libros y documentales desde mi infancia y durante muchos años más. Algunos guías locales con los que he recorrido ciertos parajes salvajes africanos saben de mi insistencia en intentar localizar entre las ramas de una acacia o detrás de unas rocas rojizas al gran gato manchado y fascinarme ante su elegancia depredadora.

El gran superviviente, el más versátil de los grandes felinos, el que tiene más amplia distribución geográfica a lo largo del mundo, desde las sabanas del este de África hasta los menguantes bosques indios, de las impenetrables selvas lluviosas centroafricanas hasta las grandes montañas de Asia Central o áreas semidesérticas del sur de ÁfricaSu capacidad para cazar presas de muy diversas especies y tamaños le proporciona una gran adaptación al medio en toda clase de hábitats. Las distintas subespecies de leopardo depredan reptiles (desde ranas a cocodrilos), roedores, aves, jabalíes, ungulados y antílopes desde el diminuto dik-dik hasta el enorme eland. El leopardo es un gran oportunista y puede estar activo para cazar en cualquier momento del día o la noche.

En los ecosistemas en los que el leopardo compite con otros depredadores mayores o más numerosos como es el caso del león y las hienas en África y el tigre en Asia, esta especie desarrolla formas para evadirlos, sin competir directamente con ellos por las mismas presas para lograr prosperar en estos hábitats. Realmente, el único factor que en algunos hábitats limita el despliegue del leopardo son las personas, aunque la presencia del leopardo pueda darse en los arrabales de algunas ciudades como Nairobi o Bombay, donde se alimentan de perros, gatos, cabras, ovejas, ratones, carroña o cualquier cosa que se pueden encontrar.

Es este un felino solitario, pues vive sólo toda su vida salvo en época de reproducción y la primera parte de la crianza, donde los adultos pueden asociarse por parejas. Los pequeños grupos que algunas veces se encuentran están formados por una hembra y varias crías más o menos crecidas. Las crías, nacidas tras algo más de tres meses de gestación, maman durante tres meses, pero ya desde antes del destete, a partir del segundo mes, intentan dar caza a pequeños animales como ranas y saltamontes.

Su agresividad, agilidad y rapidez (puede correr a una velocidad de hasta 65 km/h en distancias cortas, pudiendo saltar hasta seis metros en horizontal y tres en vertical) le convierten en un gran cazador y su fuerza y capacidad para trepar por árboles prácticamente verticales les permite utilizar estos como dormitorio, como despensa para poder devorar los cadáveres de sus presas fuera del alcance de los carroñeros y como plataforma para acechar y poder saltar sobre sus infortunadas víctimas.

En sucesivos posts vamos a mostrar algunos aspectos de la vida y costumbres de las 9 subespecies de leopardos que habitan en el mundo. Este que ven -o adivinan- en las fotos es el leopardo africano (Panthera pardus pardus). La belleza negra de aquí al lado es la variedad melánica del leopardo (de hecho, en su piel azabache pueden adivinarse los rosetones característicos de la especie), comúnmente llamado "pantera negra" y que se da con más frecuencia en los ejemplares que viven en las grandes selvas africanas o asiáticas, donde es más útil convertirse en sombra.

Porque si de ocultarse se trata, el leopardo es maestro del escapismo visual, su bello pelaje fragmenta su silueta para hacerlo pasar desapercibido incluso para los ojos más expertos, siendo la distribución y forma de las rosetas de su pelaje únicas para cada ejemplar, como si de sus huellas dactilares se tratase. Ha sido sin embargo la belleza de su piel la que le ha llevado a que las poblaciones de leopardos a lo largo del mundo estén en constante declive desde hace décadas y varias subespecies estén en grave peligro de extinción, al ser cazado desde antiguo pocas veces para calmar muchas vanidades humanas que intentan atrapar, despellejándola, su belleza salvaje.

Las causas de su declive incluyen la caza furtiva, para que su piel decore el salón de algunos psicópatas, la degradación y pérdida de su hábitat, así como su fragmentación en las especies más amenazadas, como el leopardo de Amur, lo que provoca la consanguinidad de los ejemplares supervivientes, que crecen más débiles y vulnerables; también interviene la abrupta disminución de sus presas salvajes en muchos de sus ecosistemas salvajes. Esto provoca que en ocasiones se acerquen a áreas poblados y se vean obligados a cazar reses domésticas, siendo entonces perseguidos y cazados por los ganaderos.

Estas son las nueve subespecies de leopardo que aún existen en el mundo, cinco de las cuales están catalogadas por la IUCN (International Union for Conservation of Nature) en peligro de extinción:

  • Leopardo de Amur (Panthera pardus orientalis), vive en el Lejano Oriente ruso, península de Corea y nordeste de China y está en peligro crítico de extinción.
  • Leopardo de Java (Panthera pardus melas), vive en la isla de Java y está en peligro crítico de extinción.
  • Leopardo de Arabia (Panthera pardus nimr), vive en la península Arábiga y está en peligro crítico de extinción.
  • Leopardo de Persia (Panthera pardus saxicolor), Asia Central;en peligro de extinción.
  • Leopardo de Ceilán (Panthera pardus kotiya), en peligro de extinción.
  • Leopardo chino del norte (Panthera pardus japonensis), vive en el norte de China.
  • Leopardo africano (Panthera pardus pardus), permanece con poblaciones estimables sólo en los países por debajo del cinturón del Sahel.
  • Leopardo de la India (Panthera pardus fusca), vive en el subcontinente indio.
  • Leopardo de Indochina (Panthera pardus delacouri), vive en el sudeste asiático y el sur de China.
Los esforzados chicos de Documentación han logrado subir el estupendo documental Leopardo, el rey de la noche, de nuestro admirado Sir David Attenborough sobre los hábitos nocturnos de este animal maravilloso. La noche africana, y algunos de nuestros sueños, pertenecen al leopardo.

Vocabulario Fundamental. Fundamentalismo (4) En París, Somalia y Granada




Publicado en el blog Vocabulario Fundamental del Juez Roy Bean

18 de enero de 2010

Amazônia, última llamada (3 de 13) Don Quijote de la selva

En esta tercera entrega de la magnífica serie documental Amazonia, última llamada, Luis Miguel Domínguez nos presenta a su amigo Sydney Possuelo, por entonces (finales de 1999, principios de 2000) jefe del Departamento de Índios Isolados de la FUNAI de Brasil y defensor a ultranza de los últimos pueblos indígenas amazónicos que mantienen prácticamente intactas sus culturas ancestrales.

Éste nos muestra algunos de los hechos terribles de la lucha entre los indios amazónicos y los colonos que invadían sus territorios en el valle del río Javari, "
cegados por las riquezas de su selva", buscando oro, petróleo o hacer negocio talando masivamente la madera de los árboles que compartían con aquellos su hogar.

Esto fue así hasta que en 1996 Sydney Possuelo, como
director del Departamento de Tribus Desconocidas (Departamento de Indios Aislados) en el FUNAI (Fundação Nacional do Índio), logrando doblar la superficie oficial designada como tierras indígenas en el Brasil en sólo dos años. Possuelo demarcó los territorios de los indios, expulsó a centenares de colonos y predicadores proselitistas y se fue al territorio de los hasta entonces belicosos korubo para hacerles llegar un mensaje de paz, entendimiento y respeto a su mundo de valores.

En el documental que sigue Sydney Possuelo muestra a Luis Miguel Domínguez (y éste a nosotros) las impagables grabaciones de esos primeros contactos amistosos que lograron vencer en los indígenas el recelo de muchos años de crímenes y usurpaciones. Incluimos también, a modo de carta de amor y actualización del personaje, la entrada que en marzo de 2009 Luis Miguel Domínguez escribió en su blog La tierra que nos parío. Disfruten el documental y atisben a Sydney Possuelo, quien luchó y sigue luchando para que sean los propios indios los que decidan los tiempos y las formas de su encuentro con el hombre blanco.

Luis Miguel Domínguez - "Sydney Possuelo"

TODO LO QUE SÉ DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS AMAZÓNICOS SE LO DEBO A SYDNEY. Sydney, es mi amigo desde hace muchos años. Nuestra amistad se basa en el respeto mutuo y desde luego por mi parte en la admiración que tengo por su persona y por su obra.

Desde que en 1999 hice la serie AMAZÔNIA, ULTIMA LLAMADA , no ha dejado de guiarme en todos los documentales que he realizado sobre pueblos indígenas de esa cara oculta de la Tierra. Possuelo fue durante muchos años el Director del área de defensa de los pueblos indígenas aislados del Gobierno de Brasil. De hecho fue su creador y se dejó media vida demarcando y protegiendo los territorios nativos mas amenazados.

Pero el sueño se acabó hace unos años. Poco después de la llegada de Lula da Silva al poder, Sydney fué DESTITUIDO. ¿Su pecado?: CRITICAR LA POLITICA INDIGENISTA DE SU GOBIERNO SIN IMPORTARLE UN CARAJO SU SILLÓN. Atendiendo a su experiencia y viendo y oyendo cosas como las declaradas públicamente por su jefe directo -el presidente de FUNAI- que llegó a decir : "Hay demasiada tierra protegida para tan pocos indios", Possuelo se posicionó del lado de los suyos , es decir los indios isolados y desapareció del Gobierno.

Este hombre ,es el artífice, de un periodo imprescindible para el respeto a los pueblos indígenas del Brasil. Para mí es un heroe de carne y hueso. Se ha jugado la vida mil veces , defendiendo a los indefensos. MERECE YA UN RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL como el PREMIO NOBEL DE LA PAZ y desde aquí lo pido.

Amigo Sydney , ya sabes que estas cuatro letras son para recordar publicamente a todo el que lo quiera oír ,que todos y cada uno de mis documentales sobre los indigenas de Amazônia han sido paridos gracias a ti. Te quiero, amigo gruñón, sentimental y cojonudo.


Amazonia, Última llamada (03) Don Quijote de la... por luisroybean

16 de enero de 2010

Estupor y Temblores (7) ¡Delenda est Gaza!


Primera parte. La pequeña Esparta


Que Israel es un estado hecho para convivir con la guerra está claro desde el primer día de su formación como estado, cuando tras abrirse paso a codazos en aquel disputado trozo de tierra que era la caótica Palestina de la época, al día siguiente de su declaración de independencia, el 14 de mayo de 1948, fue atacada por tropas de todos los países árabes de la región, Egipto, Iraq, Líbano, Siria, Transjordania, Arabia Saudí.

De su victoria contra pronóstico en esta guerra seminal surgió el definitivo establecimiento y reconocimiento del país israelí en el concierto internacional y el comienzo de la leyenda de invencibilidad de "la pequeña Esparta" y su ejército, que sería confirmada en las siguientes guerras, en 1956, en 1967 (la célebre Guerra de los Seis Días) y 1973 (Guerra del Yom Kipur).

Esa conciencia de saberse rodeados de países hostiles ha hecho que la israelí sea una sociedad fuertemente militarizada En Israel es obligatorio que todos los jóvenes al cumplir 18 años presten servicio militar. Los hombres realizan un servicio militar de 3 años y para las mujeres, un servicio de 21 meses, ambos con la posibilidad de ser contratados, si es que el ejército los requiere, durante unos años o de por vida. Una vez terminado el servicio pueden empezar la universidad. Cuando finaliza el servicio militar de 3 años, los hombres deben de continuar sirviendo al ejército entre 30 y 45 días al año hasta cumplir los 45 años de edad.

Sin embargo, cuando dejó de luchar contra ejércitos convencionales y se vio envuelto en combates urbano el siempre invencible Tsahal empezó a tener serios problemas para solucionar militarmente los recurrentes conflictos del país hebreo con los países y pueblos árabes. Como tiempo después le ocurrirá a los ejércitos de su incondicional protector Estados Unidos en las guerras de Iraq y Afganistán.

La guerra de guerrillas urbanas es la forma de guerra más complicada de luchar por los ejércitos convencionales al no poder utilizar toda su potencia de fuego sin causar bajas civiles y contravenir las convenciones de la guerra, todo lo cual puede ser explotado propagandística y militarmente por el bando contrario.Es esta una lucha sucia que enreda a las tropas regulares en combates cercanos o cuerpo a cuerpo con adversarios experimentados y que normalmente no se muestran identificados bajo un uniforme, que conocen perfectamente el terreno en el que luchan y que suelen hacerlo con gran valor, determinación y capacidad de sacrificio.

Estos combates cercanos van sangrando poco a poco a las tropas convencionales, normalmente con opiniones públicas menos dispuestas a aceptar bajas propias y que pueden volverse en contra de una guerra (aunque en un principio hubiera apoyado) si estas van aumentando y el conflicto se alarga.

De esta forma, en las varias invasiones de ataque o represalia que, a partir de 1978 Israel ha realizado en el sur de Líbano, Siria o Palestina, su ejército se ha encontrando comúnmente enredado en encarnizados combates urbanos contra los cada vez mejor armados y adiestrados de los distintos grupos armados palestinos o de Hizbullah, combates que han cobrado las vidas o lesiones graves de centenares de soldados judíos. Y que de paso se han llevado a miles de civiles por delante.

Y por eso, en vísperas del conflicto, lo último que los altos mandos militares y políticos israelíes querían era revivir el recuerdo de la última guerra en el sur de Líbano en el verano de 2006, donde las bien equipadas (por Irán) y atrincheradas milicias chiíes de Hizbullah resistieron con fiereza, aún con grandes pérdidas, el ataque israelí, causando un constante goteo de bolsas con cadáveres de soldados de su país (119 muertos y centenares de heridos).

De los horrores de esta invasión y del trato humillante cotidiano de los soldados israelíes sobre los palestinos surgieron las primeras voces disidentes dentro del disciplinado ejército israelí. Del blog Viaje a la guerra, del periodista Hernán Zin extraemos la entrevista que realizaba, en julio de 2006, a Yehuda Shaul, fundador de la ONG Breaking the Silence (Rompiendo el silencio), que recogía los testimonios de algunos soldados israelíes que participaron en la aquella invasión y que decidieron denunciar los interrogatorios arbitrarios, los check point desquiciantes, los cotidianos atropellos del ejército israelí a la población civil palestina:
“Todo es una locura: la ocupación, la forma inhumana en que tratamos a los palestinos”, me dice. “En Israel entras al ejército con 18 años porque quieres luchar contra el enemigo de tu país, porque quieres dejar tu marca en la historia, y haces lo que te dicen, sin pensar. Y allí todo te ayuda para que no pienses. Misiones que cumplir, órdenes que seguir”. “Y no ves a los palestinos como seres humanos, los ves como animales. Entras a su casa durante la noche, los despiertas, les gritas, las mujeres allí, los hombres allí, y rompes todo. Son cosas que no harías aquí en Israel, pero las haces allí. Y, para poder hacerlo, niegas la realidad. Es la única forma. Creas entre tú y la realidad un muro de silencio”.
“Te pongo otro ejemplo: si encuentras en la noche un paquete sospechoso que puede ser una bomba, llamas al primer mohamed que encuentras en la calle y le dices que lo abra. Podrías llamar a un experto que lo desactivase, tardaría diez minutos en venir, pero mejor hacer que un palestino se juegue la vida, ya que para ti es lo mismo, no lo ves como un ser humano. Yo hacía eso con mis soldados en Hebrón".
“Y también en Nablus, cuando quería entrar a una casa, si pensaba que podía haber una bomba trampa, cogía al mohamed de turno y lo obligaba a que abriera la puerta. Es parte de la rutina del ejército: usar a los palestinos como escudos humanos”.
“Lo mismo cuando estás en un check point, los obligas esperar mucho más de los necesario, a veces durante horas, y coges a un palestino al azar y le das una paliza, de cada quince o veinte que pasan, para que el resto tenga miedo y esté tranquilo. Sólo así, tú que estás con cuatro soldados más los dominas a ellos que son miles”.
“Y cuando entras a Gaza con el carro de combate y ves un coche nuevo, aunque tengas espacio en la carretera, pasas por encima. Y también disparas a los tanques de agua. Para meterles miedo, para que te respeten, porque esa es la lógica de lo que nos enseñan a los soldados israelíes”.
“Además, eres joven y empiezas a disfrutar de ese poder, de que la gente haga todo lo que les digas. Es como un video juego. Estás en un check point en medio de la ruta, tienes a veinte coches esperando, y con sólo mover el dedo hacen lo que tú quieras. Juegas con ellos. Los haces avanzar, retroceder. Los vuelves locos. Tienes 18 años y te sientes poderoso”.

“Tres meses antes de abandonar el ejército, dirigía una unidad en Hebrón, había hecho una buena carrera, así que tenía tiempo libre. Una mañana me miré ante el espejo y comprendí que todo aquello era un error y supe que no podría seguir adelante con mi vida si no hacía algo. Por eso, apenas salí, junto a los soldados de mi unidad, montamos una exposición con nuestras fotos, se llamaba Traer Hebrón a Tel Aviv”.

“Cayó como una bomba en la sociedad. Vinieron parlamentarios, periodistas. Pasaron siete mil personas. Entonces creamos Breaking the silence, donde damos espacio para que los soldados cuenten los abusos que cometen sistemáticamente. Más de 350 lo han hecho. Ahora tenemos exposiciones y vídeos en Europa, en Israel”.
“Alguna gente dice que son casos aislados. Las madres dicen: mi hijo, que está ahora en el ejército es bueno, no hace estas cosas, esto sólo lo hacen los soldados beduinos o los etíopes. Pero no es cierto. Todos las hacemos, porque es la lógica de la ocupación israelí: aterrorizar a los palestinos”.

“Los check points no sirven para detener a los palestinos de entrar a Israel, es para que la realidad no entre a Israel. Porque esta es una sociedad de soldados, todos pasamos por el ejército tres años cuando somos jóvenes y luego un mes al año. Y todos hacemos eso. Por eso existe el muro de silencio, de negación, porque todos somos responsables y no lo queremos admitir”.

“Ellos son las víctimas, nosotros los victimarios. Pero como victimarios, también pagamos un precio. Esta es una sociedad que no se anima a mirar a los ojos a la verdad, a sus propios actos. Es una sociedad, como consecuencia, moralmente enferma”.
Sin embargo, tras la retirada israelí de Líbano, los abusos sobre los palestinos continuaban. En febrero de 2006 se habían celebrado elecciones en Gaza y Cisjordania y en la Franja, los islamistas radicales de Hamas habían obtenido la victoria.

Este resultado no fue aceptado por la comunidad internacional pues significaría reconocer a un partido que se niega a reconocer al Estado de Israel, no renuncia a la violencia y se niega a los acuerdos anteriores firmados por la antigua OLP, por lo que todos los fondos destinados a ayuda humanitaria fueron congelados.

Las tensiones entre Al Fatah y Hamas fueron creciendo hasta desatarse una guerra civil que desembocaría en la cruenta toma de poder, entre venganzas y ejecuciones, de los radicales de Hamas, el 14 de junio de 2007, mientras Al Fatah conservaba el gobierno de facto de la Autoridad Palestina en Cisjordania, donde también se desataron las represalias, esta vez de Al Fatah contra Hamas.

Desde entonces la presión israelí sobre Palestina en general y Gaza en particular, fue aumentando hasta estrangular lenta pero constantemente la economía de aquel territorio, degradando alevosamente la vida en él.

En diciembre de 2008 Hamás terminó su periodo de tregua unilateral de seis meses y comenzó a lanzar sus misiles Qassam indiscriminadamente contra ciudades israelíes como Sderot, Ashkelon, Nahal Oz y Ashod. el gobierno hebreo y el Alto Mando militar, decidieron invadir la Franja de Gaza para poner fin a estos lanzamientos, destruir la infraestructura de Hamás en la Franja y liquidar a todos los miembros de sus milicias que fuera posible. Y decidieron que esa operación de castigo se produjera con el menor coste posible en vidas de sus soldados, al precio que fuera, aunque eso significara castigar brutalmente también a la sociedad civil palestina a quien no perdonaron su apoyo mayoritario a los extremistas de Hamás en aquellas elecciones de febrero de 2006.

Entonces fue cuando el mundo contempló, atónito, cómo al agonizante gobierno israelí de Ehud Olmert y al Tsahal se les iba completamente la pinza y decidieron entrar a sangre y fuego en el martirizado enclave palestino causando más de 1400 muertos, muchos civiles y, entre ellos, más de 300 niños. Por parte israelí hubo trece muertos, tres civiles y diez soldados, cuatro por fuego amigo.

La flagrante desproporción entre la respuesta israelí y los destrozos causados por los artesanales y relativamente inocuos proyectiles lanzados por Hamas, usando armas de guerra explícitamente prohibidas en núcleos urbanos, como las bombas de racimos o el fósforo blanco, causó una gran conmoción incluso entre algunos gobiernos occidentales que manejan cierto doble rasero al medir las acciones bélicas del país hebreo.

Fueron 22 días de terribles bombardeos y ataques terrestres que dejaron a Hamás muy dañada pero no consiguieron derrotarla y convirtieron a Gaza en la prisión más grande del mundo, ya que Israel impidió expresamente, con la connivencia de Egipto, la evacuación de civiles de la zona de guerra, que era ya toda Gaza. Cuando Israel terminó de destruir los túneles en la frontera egipcia, las infraestructuras de gobierno de Hamás, siguió con el resto de infraestructuras, edificios de la ONU, cultivos, cementerios, un hospital de la media luna roja y un centro de prensa.

El 3 de enero comenzó la invasión terrestre y vino lo peor, entonces el blanco pasaron a ser edificios enteros en los que se sospechara podían esconderse milicianos de Hamas, daba igual si además había civiles dentro, ya que también buscaban aterrorizar a la sociedad civil palestina. Unas 50.000 casas, 200 escuelas, casi un millar de fábricas fueron dañadas o convertidas en ruinas, según Naciones Unidas.

Además de lanzar contra las ciudades israelíes más de 700 missiles Qassam, las milicias de Hamás (grupo terrorista para Estados Unidos y la Unión Europea) desprovistas de sus uniformes, que las delatarían a los helicópteros israelíes, tampoco mostraron muchos escrúpulos al mezclarse entre los civiles palestinos para hostigar a las fuerzas hebreas, sabiendo que podrían instrumentalizar las bajas civiles mediante la presión internacional para parar el ataque. Todo sea por Allah, que es el más grande.

En julio de 2009 se conocieron los testimonios de casi una treintena de soldados del ejército israelí que participaron en la misma y que desafiaron la censura del ejército y de muchos conciudadanos contactando con Breaking the silence para que se conociera la verdad de los hechos y suponemos intentar también expiar algunas de las muchas culpas que los martirizan.

Así, además de los recurrentes abusos físicos y psicológicos de los soldados israelíes cometidos recurrentemente mientras interfirieren y distorsionan arbitrariamente la vida de los palestinos, los soldados denunciaron órdenes expresas de sus mandos para evitar bajas propias laminando con fuego cualquier indicio de peligro.

"la mejor manera de defenderse es disparando fuego masivamente. Así el enemigo no saca la cabeza. Se bombardearon barrios y viviendas sabiendo que se iba a matar a civiles. Después de lanzar octavillas sobre un barrio, se decidió que se podía matar a quien fuera" "Si alguna vez nos hablaron de inocentes, fue para decirnos que no había inocentes".

"Las reglas de combate no distinguieron entre combatientes y civiles; no tuvieron en consideración que los combates tuvieron lugar en una zona donde debía conocerse la presencia de niños, mujeres y ancianos; se emplearon armas con un radio de precisión inapropiado para áreas llenas de civiles; la amplia devastación; la destrucción sistemática; su increíble magnitud; la destrucción de casas, apartamentos, edificios públicos y propiedades, en muchos casos sin que respondiera a una aparente necesidad militar"

"Disparar a cualquiera que se supone no debe estar en un lugar" fue una regla destinada a impedir bajas propias. A cualquier precio. No se daban órdenes precisas, pero todos los soldados coinciden en que había que hacer lo que fuera para no caer heridos. Un militar admite que se empleó con profusión la denominada "entrada mojada". Es decir, el allanamiento de una casa a tiro limpio. En ocasiones lanzando misiles o proyectiles antitanque. Después se comprobaría lo que había dentro.
 

La destrucción, deliberada según los testimonios, fue minuciosamente planificada. Antes de la guerra, durante el entrenamiento, "nos dimos cuenta de que esta vez no se trataba de una campaña, sino de una guerra en la que te quitas los guantes... Las consideraciones que estábamos acostumbrados a escuchar sobre las reglas de combate, y los esfuerzos por no dañar a inocentes no se escucharon esta vez. Al contrario... Un comandante nos dijo que no habría segundos pensamientos sobre cualquier amenaza, real o imaginaria, que pudiéramos sentir... La idea era abrir fuego y no intentar considerar las repercusiones. Ante cualquier obstáculo, ante cualquier problema, abrimos fuego y no hacemos preguntas. Si hay un vehículo en el camino, se aplasta; si hay un edificio se bombardea. Éste es el espíritu que se transmitió durante el entrenamiento", relata Amir. 
El componente religioso también jugó su papel. "Se repartieron pasquines con el sello del Ejército y su Rabinato que contenían material político explícito: los palestinos eran descritos como los filisteos, nuevos en esta tierra. Como alienígenas en esta tierra que nosotros debemos retomar. Luego el rabino Chen nos habló de la santidad del pueblo de Israel y de que estábamos luchando en una guerra entre la luz y la oscuridad llena de connotaciones apocalípticas y escatológicas. El lenguaje era altamente mesiánico. La guerra entre la luz y la oscuridad era la preparación para la redención. Pero más perturbador que este asunto religioso era la demonización del otro, los hijos de la oscuridad, mientras nosotros éramos los hijos de la luz. Esto es muy problemático porque se podría esperar que se hiciera una distinción con los civiles", narra otro militar. 
Un activista de la ONG israelí Breaking the Silence le pregunta a Amir, que ha servido en Gaza y Cisjordania varias veces como reservista: ¿Esto era nuevo para ti? "Sí. Sin ninguna sombra de duda... Nunca tuve permiso o recibí instrucciones para comportarme de este modo... De alguna manera, el Ejército siempre planteaba vías para tratar de evitar heridos. En esta ocasión, la sensación era la contraria. Como si herir a civiles no jugara un papel en las consideraciones... Si alguna vez nos hablaron de inocentes fue para decirnos que no habría inocentes. Todos allí eran el enemigo. Es una frase que escuchamos al comandante de la brigada... No había normas para el combate. La norma era disparar". 
"No era necesario tanto fuego. Tengo la sensación de que el Ejército buscaba una oportunidad para llevar a cabo una demostración de fuerza espectacular. Es la única explicación para el uso de morteros dentro de una zona urbana", explica un sargento de una brigada de infantería que fue enviado a Netzarim, al sur de la ciudad de Gaza. "Los objetivos de la guerra eran vagos. Pero nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte de la zona posible. Esto es un eufemismo de destrucción sistemática". 
El suboficial explica que las casas se derribaban por dos razones. Una operacional: la sospecha de que en una vivienda se guardaban armas, o si de ella partían túneles, o si había señales de que se había excavado. El segundo motivo lo denominaron "El día después", teniendo siempre en mente que la operación era de duración limitada. "La idea era dejar un área estéril detrás de nosotros cuando nos marcháramos. Y el mejor modo para lograrlo era arrasar la zona. Así tendríamos buena capacidad de fuego, visibilidad abierta. Podíamos verlo todo. Eso significaba las demoliciones para el "Día Después". En la práctica, esto supuso derribar casas que no eran sospechosas. Puedo incluso decir que, en una conversación con mi comandante, mencionó, medio sonriente, medio triste, que esto podría añadirse a su lista de crímenes de guerra".
Todo sea por Yahvé, que es el más grande.


Segunda parte. Paisaje después de la batalla

Israel inicia la retirada de todo su Ejército de la Franja de Gaza el 20 de enero de 2009, coincidiendo con la toma de posesión de Barack Obama como presidente de Estados Unidos, presidente que -esperamos- será menos tolerante con los excesos israelíes sobre los palestinos de lo que fue el nefasto patán George W. Bush en los ocho años de su mandato.

Al día siguiente se completa la retirada israelí y los observadores internacionales y la prensa, al fin, pueden entrar en Gaza, donde el nivel de destrucción y muerte los deja estupefactos.

Además de los 1300 muertos, hubo 5.500 heridos y 45.000 palestinos tuvieron que abandonar sus hogares. El precio de la reconstrucción se cifró en 1.220 millones de euros.

Tras el conflicto, el jurista sudafricano Richard Goldstone, recibió el encargo del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de encabezar una misión de investigación para estudiar a fondo denuncias de crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. En un informe publicado el pasado septiembre, el juez Goldstone y su equipo concluyeron que tanto las fuerzas militares israelíes como los grupos armados palestinos cometieron crímenes de guerra y posiblemente crímenes de lesa humanidad. Sólo que Israel lo hizo de forma masiva y deliberada, todo lo que le permitía su poder de fuego, inoculando generosas dosis de odio en los supervivientes.

Les ofrecemos (subido también por Bizzentte, nuestro proveedor habitual) , el documental de Jon Sistiaga -para Cuatro- Lo que Israel no quería que viéramos, realizado cuando Israel se retiró de la Franja tras el ataque, el único momento en que permitió la entrada de periodistas a la escena de los crímenes. Jon Sistiaga nos transporta al corazón de la tragedia, al devastado paisaje de la Franja de Gaza después del ataque israelí, donde los supervivientes recorren los escombros y cristales rotos de sus viviendas mientras testimonian sus tragedias, lloran a sus muertos y mascan sus venganzas. Sistiaga entrevista a ambas partes. No se pierdan al embajador israelí en España Victor Harel tratando de justificar la ofensiva con argumentos cínicos y falaces.

Jon Sistiaga - Lo que Israel no quería que viéramos

Zinab tiene 12 años y el día 6 de enero, de repente, se hizo mayor. Hizo el tránsito de niña a adulta en apenas diez horas. Las diez horas que tuvo que esperar a que le rescataran bajo los escombros de su casa de Gaza, compartiendo angustia y silencio con los cadáveres de su padre, de su madre, y de sus dos hermanos pequeños.

La mirada de Zinab es la de quien ya lo ha visto todo. Cuando se le pregunta si necesita algo responde rápido que venganza. Cuando se le pregunta si sabe lo que es exactamente el sentimiento de venganza, responde más rápido todavía: "Sí, ellos mataron a mis padres y ahora yo quiero matarles a ellos" Zinab, como muchos otros niños en Gaza, como muchos civiles heridos o que simplemente lo han perdido todo durante esta guerra, es una de las víctimas con las que Jon Sistiaga pone rostro y nombres a los daños colaterales. Rostros que trasmiten dolor e injusticia, personas que difícilmente podrán trasmitir en un futuro a sus hijos una cultura de tolerancia...


Última parte - Gaza, un año después. Y ahora, qué?


Un año después la Franja de Gaza sigue igual. Devastada y mísera. Israel sólo permite la entrada de ayuda humanitaria de subsistencia, pero bloquea las entradas de materiales vitales para la reconstrucción, como el cemento, el cristal y la maquinaria pesada. La llegada de las lluvias y el frío no ha hecho sino empeorar las condiciones de vida de las familias cuyos hogares fueron dañados o destruidos en el ataque. Según datos del pasado diciembre de la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina), más de 300.000 personas tienen problemas para resguardarse de las inclemencias del tiempo.

Esto provoca que muchos edificios mantengan las huellas de la guerra y que las nuevas construcciones se tengan que edificar con una especie de adobes reforzados de endeble aspecto. Esto hace que miles de personas aún tengan que dormir en tiendas de campaña o en edificios dañados por los combates.

Salvo contadas excepciones, Egipto mantiene cerrado el paso a Gaza a través de la frontera de Rafah secundando así el cerco que impuso Israel desde la victoria de Hamás en las elecciones del 2006. El régimen de Hosni Mubarak intenta ahora construir un muro que impida la actividad de los túneles subterráneos de esa población, la última vía a la que pueden recurrir los palestinos para abastecerse.

Desde la ofensiva militar, los ataques con misiles de milicianos palestinos contra la zona fronteriza israelí se han reducido drásticamente. Mientras en 2008 se lanzaron unos 3.300 misiles y proyectiles de mortero, durante este año la cifra apenas alcanzó los 300. Para los residentes de la zona fronteriza isrelí, 2009 ha sido el año más tranquilo en casi una década. Desde el punto de vista militar, la ofensiva fue para Israel un éxito, pero el precio político ha sido un creciente aislamiento internacional del Estado judío.

Como era de esperar, nadie ha rendido cuentas por los crímenes de guerra y por otras graves violaciones del derecho internacional denunciadas por una misión de investigación de Naciones Unidas, por Amnistía Internacional y por organizaciones de derechos humanos palestinas, israelíes e internacionales.

El conflicto entre palestinos e israelíes es un forúnculo de odio que infecta desde hace décadas las relaciones internacionales entre Occidente y el mundo islámico. Ha sido precisamente la agresiva política israelí de las dos últimas décadas la que ha hecho crecer, en buena parte, el extremismo en la sociedad palestina y en otras sociedades musulmanas.

Fue la invasión y posterior ocupación del sur de Libano en 1982 para deshacerse del grupo palestino Fatah lo que condujo finalmente a la radicalización de los sectores de la comunidad chiíta del Líbano y a la creación de Hizbullah. De la misma forma, en Palestina Israel originalmente apoyó a Hamas como un contrapeso para Fatah. A medida que aumentó la presión la continuada ocupación de Israel comenzó a radicalizar a los palestinos y la corrupción de Fatah quedaba al descubierto, Hamas ganó apoyo entre la población.

La política de mano dura se convertirá en un elemento generador de tensiones extra en una zona que ya las trae de serie. Israel nos tememos podría chocar militarmente a medio plazo, si Obama y Europa no lo arreglan, en un conflicto de imprevisibles resultados con un Irán potencialmente atómico y explícitamente hostil (si sus actuales gobernantes logran, como nos tememos, ahogar en sangre y represión las actuales protestas por el fraude de las últimas presidenciales) y seguirá sin poder quitarse las chinas en el zapato que suponen la tenaz resistencia armada y política de grupos armados radicales como Hamas, Yihad Islámica o Hizbulla en sus respectivas zonas de influencia.

En junio de 2009 las presiones internacionales y la insistencia de Barack Obama, lograron -con fórceps- la aceptación de un principio de dos estados viviendo juntos por parte del actual primer ministro Benjamin Netanyahu, aunque lo hizo con draconianas condiciones que fueron inmediatamente rechazadas por los palestinos. Esperemos que, sin embargo, esto pueda ser el principio de algo.

Porque en algún momento todas las partes tendrán que aparcar sus afrentas sufridas, sus mutuos odios y temores, darse cuenta de que ni los unos ni los otros van a desaparecer nunca ni van a aceptar un tratado de paz indigno, así que tendrán que suavizar sus intransigencias, aceptar concesiones y renuncias dolorosas pero necesarias (que quizás barrenen algunas de sus más sólidas convicciones), para conseguir la formación de un estado palestino que sea independiente, próspero y democrático, que creemos se convertiría en el mejor garante de la seguridad del país hebreo.

En algún momento, palestinos e israelíes tendrán que sentarse a hablar de parar las agresiones mutuas, de aceptación de las resoluciones internacionales que a ambos obligan, de la devolución de los territorios ocupados, del reconocimiento mutuo, del levantamiento del bloqueo comercial y de material de reconstrucción, del desmantelamiento los asentamientos ilegales, de fronteras definidas y definitivas, de la capitalidad compartida de Jerusalén, de elecciones palestinas, del reparto justo de los escasos recursos hídricos de la región, de la destrucción del muro que atraviesa Cisjordania como una cicatriz siniestra, cortando comunicaciones, aislando pueblos y destruyendo cultivos (aunque también impidiendo atentados)...Son muchos los cabos por atar, muchos los intereses por conciliar, muchos odios por desterrar. Y ahí Israel, que nació del esfuerzo, sufrimiento y sacrificio de tantos millones de judíos debería echarse un vistazo para ver todo el sufrimiento y odio que ahora están sembrando, en qué clase de país se han convertido.

Y en algunas de sus, esperamos futuras, renuncias deberían mostrarse generosos. Será una lucha entre el Israel moderno, progresista y laico, partidario del diálogo (que tiene en Tel-Aviv su centro urbano por excelencia) y el Israel conservador y excluyente, anclado en el sionismo más ultraortodoxo y mesiánico, que contempla Jerusalén como su capital "eterna e indivisible". Promoviendo encuentros diplomáticos a alto nivel que al menos encaminaran de forma eficaz una hoja de ruta que permita alcanzar un proceso de paz definitivo en Oriente Medio, Barack Obama podría encontrar el hecho fundamental de la Historia que justificaría plenamente su Nobel de la Paz.

Es conocida la historia de aquel estadista romano, Catón el Viejo, que concluía obsesivamente todos sus discursos y conversaciones, sin importar dónde se encontrara y de qué tema se hubiera hablado, con una frase lapidaria que clamaba por la destrucción piedra por piedra de su más encarnizado enemigo, Cartago, la única nación que había osado disputar a Roma el dominio del Mediterráneo. Delenda est Cartagho, hay que destruir Cartago, palabras que invocaban el odio eterno entre las dos naciones más poderosas de la época y que Israel ahora hace suyas en su determinación en la lenta destrucción de la superpoblada y mísera Franja de Gaza, en ese desbarrancadero de odios que es Oriente Medio.

Bolivia. 21 días en la mina y la leyenda del "Tío"

Les ofrecemos "21 días en la mina" un estupendo reportaje de la periodista Samantha Villar, de Cuatro. Esta vez intentando pasar 21 días en una mina boliviana. Ha sido controvertido el hecho de que sólo pudiera pasar dos días (u horas) dentro de la mina pero quien escribe esto estuvo un par de horas en una mina en el Cerro Rico de Potosí (llamada "la puerta del infierno" en los tiempos de la colonización española), se agachó y semireptó durante un rato por escaleras quejumbrosas, por estrechas y tortuosas galerías sin ventilación que suben y bajan continuamente, mal iluminadas y fijadas con planchas de madera de aspecto bastante precario, así que sé el miedito que dan.

Los infelices mineros que en ella trabajan mascan continuamente hojas de coca porque ayuda a la circulación y oxigenación de la sangre y les hace no sentir el hambre. Algo que a este redactor les sorprendió es un culto animista que rinden a un muñeco de barro de inestable carácter y aspecto luciferino al que llaman "tío", una deidad atávica y diabólica que según ellos es el Señor de la mina y les es propicio (o no) para encontrar buenas vetas de mineral y les protege (o no) de los derrumbes de tierra que pueden aplastarlos o los escapes de gas que pueden asfixiarlos.

Él es su tío, el tío de todos, es el que reina en la mina y para alcanzar su favor le ofrendan cigarrillos, hojas de coca, dinero alcohol, y todo el que entra en ella ha de rendirle el mismo tributo, visitantes incluidos claro.

El Tío es el esposo de Pachamama -la madre tierra para los quechuas y aimaras- y luce un miembro enhiesto para, dicen, poder penetrar en ella. Trabajan en ella durante muchas horas al día, sin ver la luz del sol y respirando continuamente polvo de roca y mercurio, lo que suele devenir una silicosis que les comerá los pulmones.

Es un trabajo extremo, que envejece prematuramente, realmente unos de los oficios más peligrosos del mundo. Así que veo normal que decidiera no pasar 21 días temiendo morir en aquella ratonera. Sin embargo, la reportera enfocó el reportaje de otra forma, pasando esos días conviviendo con una mujer minera, la ya célebre Marlene, en la mina a cielo descubierto de Morococala. En este documental vislumbraremos la vida de abnegación y sacrificio (y también alguna cosa chunga) de los hombres y mujeres que trabajan en estas inquietantes explotaciones mineras. Tras la emisión de este programa, la solidaridad de quienes lo vieron hizo que entre Cuatro y la Fundación Vistare pusieran en marcha el Proyecto Marlene para ayudar a las mujeres que viven y trabajan duramente en este entorno un poco hostil a la vida.



21 días en la mina (1ª parte)



21 días en la mina (2ª parte)