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31 de diciembre de 2010

Concreciones (40) Tsunami


Seis años ya desde aquel 26 de diciembre 2004 en el que el mar se tragó la tierra y con ella a unas 230.000 personas e innumerables animales. Este espeluznante video muestra el comienzo de la tragedia. Pobre gente.

22 de diciembre de 2010

Ciclo de cine europeo (5) 'Caos calmo', de Antonio Luigi Grimaldi


Presentamos otra entrega de nuestro ciclo de cine hecho en nuestro continente con 'Caos calmo', una estupenda película realizada en el año 2008 por el director italiano Antonio Luigi Grimaldi, que adapta una novela de Sandro Veronesi y es protagonizada por el gran Nanni Moretti. Cine europeo del bueno para pasar mejor estos días navideños que tanta pereza dan. Les dejamos con la película y la crítica que Carlos Boyero hizo tras visionar esta película en la Berlinale 2008. Disfruten.

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No hay noticias estimulantes del cine italiano desde hace mucho tiempo, algo insólito en la tierra que parió el neorrealismo, tuvo directores y actores con arte torrencial y justificado prestigio internacional, realizó muchas y agridulces comedias que ya pertenecen al clasicismo más gozoso, respiraba heterodoxia y vitalismo. Hay muy pocos autores en los últimos años del cine italiano cuya obra sea apasionante y exportable, que despierte o renueve el interés de los cinéfilos de cualquier parte.

Uno de los escasísimos ejemplares de esa raza casi extinguida es un señor llamado Nanni Moretti, alguien dotado de inteligencia afilada, gracia, sentido crítico, mala leche, poder de comunicación y de convicción, un ojo privilegiado para captar el estado de las cosas, para lograr la identificación y la comprensión del espectador hacia las neurosis, miedos, angustias, incertidumbres, deseos, mordacidad y turbulencias íntimas que aquejan a esos personajes urbanitas que él se inventa e interpreta con naturalidad, cercanía emocional y matices.

Caos calmo la dirige Antonello Grimaldi, al que sería injusto y arriesgado quitar méritos, pero la escribe y la protagoniza Nanni Moretti, consiguiendo que su personalidad y su huella floten permanentemente en la temática, las obsesiones y el aroma que desprende esta atractiva y tierna película.

Moretti da vida a un alto ejecutivo de una empresa audiovisual al que el mundo se le viene encima cuando su mujer la palma y debe ocuparse de una hija pequeña a la que amenaza la parálisis emocional por esa insustituible pérdida. El aspirante a tiburón del mundo empresarial pasará olímpicamente de fusiones e intrigas para conseguir el poder, se dedicará íntegramente a vigilar que su cría no se derrumbe y vuelva a integrarse en la normalidad, abandonará sus responsabilidades profesionales para vivir en el microcosmos que rodea la existencia escolar y sentimental de la niña, llevará su pena y su desconcierto con aparente estoicismo, se hundirá, se impondrá la obligación de levantarse.

Todo ello está contado al estilo Moretti. El argumento puede sonar a ya visto y oído, pero su desarrollo es muy original. Aunque te esté hablando de una tragedia, su mirada sobre las personas, los sentimientos y las cosas mantiene el sentido del humor y la calidez, el toque surrealista y la inteligente humanidad para entender las razones de todos los pintorescos o normales personajes que pueblan Caos calmo.

En el monólogo interior de este tipo, en su desamparo, en su agobio, en su hallazgo de otra forma de vivir, en su excentricidad, podemos reconocernos subterránea o transparentemente la mayoría de los espectadores. 

La única pega que se puede objetar a esta deliciosa crónica sobre el caos maquillado de calma es una larga y absurda secuencia erótica, no sabemos si real o soñada por el protagonista, que no pega ni con cola en lo que nos están narrando. Al parecer, un escandalizado obispo italiano le acaba de hacer una gratuita publicidad a esta pecadora película al exigir a los actores como Dios manda que declaren objeción de conciencia cuando les pidan rodar escenas de sexo. Se supone que la castidad clerical no sabe nada de los regocijos de la carne, pero ellos siempre tienen que dar la brasa prohibiendo esos placeres a sus fieles aunque también humanos transgresores.

1 de diciembre de 2010

Vocabulario Fundamental. Basura y Contaminación (3) Nápoles, la ciudad de la basura

Nápoles, la ciudad de la basura

Tres mil toneladas de inmundicia inundan la capital de la Campania en una crisis que fractura a Italia

Eusebio Val - La Vanguardia 26/11/2010

Ni los poderosos tienen el recato de ocultar la vergüenza de Nápoles. A pocos metros de la sede del Gobierno regional de Campania, en la Via de Santa Lucia, se acumulan desde hace diez días los montones de basura sin recoger. El propietario de una ferretería se acerca a la pila de inmundicia y vierte sobre las bolsas, muchas de ellas reventadas, unos chorritos de un líquido. La escena es casi cómica. La desesperación le empuja a poner puertas al mar. "Es un desinfectante que se usaba en tiempos de la guerra –aclara el hombre–. Al menos combate un poco el hedor. El pescado putrefacto resulta insoportable".

Nápoles vuelve a sufrir una emergencia muy seria, parecida –y para algunos, aún peor– a la del 2008, en la recta final del gobierno de Romano Prodi. ¿Está enviando la Camorra una señal al actual Ejecutivo, que puede hallarse también en fase terminal? ¿Se trata de una respuesta a las recientes detenciones de importantes capos mafiosos?

El dueño de la ferretería, por si acaso –"esto está complicado", se excusa– no quiere dar su nombre. Pero la paciencia ciudadana se está agotando en un Nápoles invadido por unas tres mil toneladas de basura. "Suerte que no hace calor", repite la gente.

Para Italia, lo que está ocurriendo es una metáfora de la impotencia del Estado y de su incapacidad de ser eficaz, de las connivencias entre política y crimen organizado, de la fractura irrestañable que existe entre norte y sur. Todo eso en vísperas de las celebraciones del 150.º aniversario de la unidad italiana.

Uno de los hechos más inquietantes de la presente crisis en Nápoles y Campania es la falta de solidaridad de las regiones del norte. Véneto, Lombardía y Piamonte se han negado a acoger y procesar la basura, pese a la insistencia del Gobierno central para que contribuyan a aliviar el problema. La paradoja es que, durante años, el rico e industrializado norte ha enviado la basura –y residuos tóxicos– a Campania, gracias a la intermediación de las empresas de la Camorra.

Desde hace 20 años, Campania se ha convertido en el vertedero de Italia y de buena parte de Europa por lo que respecta a residuos tóxicos. En estas tierras han sido sepultados o vertidos en ríos, de manera absolutamente ilegal, fangos industriales, hidrocarburos, metales peligrosos, asbesto, arsénico, cartuchos de tinta de las impresoras, todo lo imaginable. Incluso han ido a parar aquí desechos de cementerios y el plomo de las viejas liras, la desaparecida moneda italiana. A veces, la Camorra, nunca saciada en su ambición criminal, ha revendido residuos tóxicos como fertilizantes a ingenuos agricultores. Los mafiosos, por pura avaricia, no han dudado en envenenar su propia tierra hasta extremos espeluznantes.

Roberto Saviano denunció al mundo, en su libro 'Gomorra', el triste destino de esa Campania envenenada por el descomunal negocio camorrista de los residuos tóxicos. Saviano lo volvió a hacer el pasado lunes en un programa de la RAI que vieron casi 10 millones de espectadores. Pero hay otros muchos protagonistas anónimos de esta lucha: fiscales de distrito, carabineros, policías, periodistas locales. Los habitantes en las zonas cercanas a vertederos e incineradoras están en pie de guerra porque no se fían de la basura que se envía y del proceso para destruirla o almacenarla. Hay una desconfianza total hacia los políticos.

Los estudios realizados en las zonas de Campania más envenenadas muestran que la incidencia de tumores es muy superior a la media nacional. No es sólo, pues, cuestión de hedor y de estética. En la basura les va la vida.