Visita nuestra web. Todo más ordenadito, mejor.

31 de diciembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Fantasmas (8) Fin de año, fiesta de espectros









Para terminar el año nada mejor que este cortito estremecimiento de Patricia Esteban Erlés en torno a unas presencias que reaparecen cada año para recordar que siempre han estado ahí. 
Que el 2013 sea mejor de lo que se le espera. 









No nos lo decimos, pero recordamos lo que contaban las abuelas. La última noche del año vendrán a visitarnos los que se fueron. Se asomarán sus almas al cristal de las copas buenas, nos mirarán reír y comer y brindar, discretos espíritus amados, de pie junto a nuestras sillas. Cada fiesta de despedida es un reencuentro de fantasmas queridos que recorren los cuartos y nos ven envejecer, añorando la vida igual que un sabor, sin amargura. No nos atrevemos a decirlo pero todos podemos verlos, aquí mismo. Sí, elegantes y delgados, bellos como radiografías.

Vocabulario Fundamental. Puta guerra (14) "Las guerras son muy racionales"

Joan Esteban, investigador del CSIC; sec. gral. de la International Economic Association 



"Las guerras son muy racionales"


Tengo 67 años. Nací en Barcelona y me doctoré en la UAB y en Oxford. Casado, dos hijas. Hemos demostrado matemáticamente que las guerras no surgen de la sinrazón, sino del cálculo que hacen las élites de incentivos y desincentivos. Me siento comprometido con los débiles. 


Tengo 67 años. Nací en Barcelona y me doctoré en la UAB y en Oxford. Casado, dos hijas. Hemos demostrado matemáticamente que las guerras no surgen de la sinrazón, sino del cálculo que hacen las élites de incentivos y desincentivos. Me siento comprometido con los débiles.
Foto: Kim Manresa 



Ciencia por la paz


Las guerras son demenciales, pero surgen del cálculo racional de intereses de las élites que las financian y se hacen con la hegemonía cultural -el control de los media- para mutar la tensión por la desigualdad de rentas en conflictos de patria o interétnicos. Así, la lucha de clases de antaño es sustituida por el actual choque de culturas. Más allá de la retórica, el equipo de Joan Esteban, Debraj Ray y Laura Mayoral, financiados por AXA Research Fund, ilustra este proceso con un innovador modelo matemático que resulta de gran utilidad para quien quiera evitar -comprometámonos nosotros- las guerras y, en especial, las peores, las inciviles... ¡Feliz 2013 en paz, amigos!
La Contra Lluís Amiguet 28/12/2012


Desde 1960 la humanidad ha padecido 280 guerras civiles y, en cambio, sólo 23 guerras internacionales. Un tercio de todos los países de la tierra han sufrido conflictos internos sangrientos y la mayoría han sido por motivos étnicos.



¿Las guerras entre Estados son peores?

Las guerras civiles han causado tres veces más víctimas que las interestatales. Y son más onerosas. El Banco Mundial advierte que algunas regiones siguen estancadas en la miseria por su conflictividad interna.

¿Por qué hay tantas guerras civiles?
Empecemos por descartar que se traten de mera locura momentánea de los pueblos que llegaría al paroxismo en el genocidio.

Hannah Arendt describe la "banalidad del mal" que inhibe la culpa y frivoliza el genocidio hasta el exterminio de bebés.
Esa banalidad criminal en todo caso surgiría tras un cálculo racional de intereses. El genocida puede abandonarse a la locura al asesinar, pero sabe bien por qué asesina.

En La lista de Schindler el nazi dispara al azar sobre judíos para distraerse.
La guerra es demencial en los actos, pero la decisión de hacerla surge de un cálculo de coste-oportunidad por el que las élites la instigan tras calibrar incentivos y desincentivos.

Así dicho suena peor que la locura.
Es la historia. Después de un expolio, como el de los judíos por los nazis, el incentivo para el genocidio era que con él los nazis se evitaban reclamaciones posteriores.

Primero les robas y luego les asesinas para que no te vuelvan a molestar.
Son actos criminales, pero racionales. Trabajamos con Laia Balcells de la Universidad de Duke en cálculos similares para la guerra civil española.

Pues manténgame informado.
Nosotros no somos moralistas, sino economistas: hemos creado un modelo teórico inédito en Teoría de Juegos que demuestra que las guerras responden a un cálculo y, por tanto, siguen unas pautas predecibles.

¿Las guerras sólo se empiezan para obtener un beneficio?
Sin incentivos no hay guerra.

¿Por qué se llega a matar?
Aquello que determina si inicias o no un conflicto es lo que esperas sacar de él. Si no hay expectativa de beneficios, no hay conflicto. Y siempre existen dos ejes de conflictividad: el intergrupal (interétnico, interreligioso, intercultural, interlingüístico)...

... El choque de civilizaciones.
Y el social: descrito por Marx como lucha de clases: las diferencias grupales de renta.

¿Cuál es más decisivo?
Sufrimos muchas más guerras por conflictos interétnicos que por lucha de clases.

¿Por qué?
Porque a las élites no les interesa la lucha de clases. Por eso, desvían la tensión que generan las desigualdades en la distribución de la renta hacia el conflicto interétnico o patriótico. Y nuestro modelo lo demuestra.

Veamos.
En cada sociedad analizamos dos índices cuantificables matemáticamente: el de conflictividad o fraccionalización (probabilidad de que si escoges dos individuos al azar sean de grupos diferentes)...

Que existan muchas tribus diversas.
Y el de polarización, que mide el grado en que esos grupos con intereses opuestos tienen un tamaño y poder similar.

Y, por tanto, les permite iniciar la guerra con posibilidades de ganar.
La polarización es relevante cuando la disputa se inicia para que toda una etnia o nación logre bienes intangibles colectivos, como implantar la charia o rehabilitar su cultura marginada por otra etnia.

¿Y si la lucha es por el petróleo?
Entonces es la fraccionalización la que decide si hay guerra. Porque cuando está en juego la riqueza de un país, cuantas más etnias se la disputen, más conflictividad hay.

Porque es más probable que la que se lleve el botín no sea la tuya y guerrees.
Otro escenario prebélico sería: mucho poder en juego -represión de un grupo por otro- y gran polarización étnica, porque, para guerrear, los oprimidos deben tener un tamaño y poder similar al de sus opresores.

¿Y si hay grandes divisiones de clase dentro de una misma etnia?
Imaginemos un país de ricos y pobres, pero en el que hubiera blancos pobres y blancos ricos; y negros pobres y negros ricos...

¿Qué es más decisivo para hacer estallar una guerra? ¿Quién pelea con quién?
Las élites siempre tienden a evitar el enfrentamiento entre clases y lo enmascaran o sustituyen por el interétnico, así que los blancos -ricos y pobres- acabarían en ese caso enfrentándose a los negros -ricos o pobres.

¿Por qué?
Porque la estrategia ganadora para las élites es cohesionar a ricos y pobres de su etnia para enfrentarlos a la otra. Por eso hay tantas guerras civiles en apariencia por motivos culturales o tribales y tan pocas por desigualdades de renta entre clases.

Unas enmascaran a las otras.
Y por eso el choque de civilizaciones de Huntington ha sustituido desde los años sesenta a la lucha de clases de Marx.

30 de diciembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Extinción (20) Los últimos leones

A principios de 2012 publicamos una entrada sobre la situación actual del león africano (Panthera leo), una especie en clara regresión en estado salvaje debido a la pérdida de hábitat, la caza furtiva y la infame caza deportiva, pasando sus poblaciones, en apenas unas décadas, de 450.000 a menos de 20.000. Lo peor es que de esa cifra sólo 4.000 son grandes machos pues son sobre los que se ceban esos miserables con rifle con mira telescópica. Esos magnicidios desestructuran las manadas y debilitan las líneas genéticas de las poblaciones que aún viven en África.


En aquella entrada los sudafricanos Dereck y Beverly Joubert, dos verdaderos apasionados de la vida salvaje en general y de los leones en particular, hablaban con Jacinto Antón sobre las razones de este declive y adjuntábamos una gran charla TED suya en la que contaban algunas lecciones de vida que les habían dado algunos felinos salvajes que a lo largo de su carrera como documentalistas habían conocido.

Hoy publicamos un magnífico documental suyo (y producido por National Geographic) llamado "Los últimos leones" que cuenta la historia de una hembra de león, bautizada MadiTau ("madre de leones", en tsuana), expulsada de su manada y con tres cachorros que, como una metáfora de su especie, lucha por la supervivencia en Duba, una isla en los pantanos del Okavango, en Botsuana. Es una película de gran dramatismo, con tremendas imágenes de los leones luchando, muriendo, cazando búfalos (un duelo en la cumbre entre dos de los animales más poderosos del mundo) en el agua y bueno, la única pena es que sólo lo hemos conseguido doblado así que nos perdemos la narración original del gran Jeremy Irons. Que lo disfruten.

28 de diciembre de 2012

Música para camaleones (30) Cat Power - Lived in bars




we've lived in bars / and danced on the tables / hotels trains and ships that sail / we swim with sharks / and fly with aeroplanes in the air / send in the trumpets / the marching wheelchairs / open the blankets and give them some air / swords and arches bones and cement / the lights and the dark of the innocent of men / we know your house so very well / and we will wake you once we've walked up / all your stairs



there's nothing like living in a bottle / and nothing like ending it all for the world / we're so glad you will come back / every living lion will lay in your lap / the kid has a homecoming the champion the horse / who's gonna play drums guitar or organ with chorus / as far as we've walked from both of ends of the sand / never have we caught a glimpse of this man / we know your house so very well / and we will bust down your door if you're not there

we've lived in bars / and danced on tables / hotels trains and ships that sail / we swim with sharks / and fly with aeroplanes out of here / out of here

27 de diciembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Cerebro e Inteligencia (13) "Nuestro cerebro también piensa sin palabras"

Steven J. Schiff, neurocirujano; dirige el Centro de Ingeniería Neuronal (Univ. de Pensilvania)


Tengo 56 años que me han permitido combinar la neurocirugía y la ingeniería: el conocimiento no tiene departamentos, los pone la burocracia. Nací en Nueva York. Su ordenador y usted evolucionan juntos. Colaboro con la Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació.

"Nuestro cerebro también piensa sin palabras"

¿Quién es usted? 

Schiff explica la paradoja del implante total: si usted sustituye poco a poco sus miembros y órganos dañados o simplemente viejos por otros nuevos biomecánicos o de cultivo celular y, al mismo tiempo, su cerebro es rejuvenecido con implantes de neuronas hasta que llega un momento en que no queda nada del cuerpo y el cerebro con los que nació, ¿seguiría siendo usted? El doctor Schiff enriquece la paradoja señalando mi teléfono inteligente y preguntándome cuánto de mi identidad hay en ese ordenador: "Direcciones, vivencias en correos de todo tipo, mensajes, fotos, mapas que usted ha recorrido... Si la identidad es la memoria, usted también está ahí dentro".

Luis Amiguet - La Contra 05/12/2012


Pensamos porque hablamos o hablamos porque pensamos?

Nuestro pensamiento precede al lenguaje. Lo comprobamos en pacientes que quedan en coma tras un accidente: les pedimos que se imaginen jugando al tenis...

...
Y vemos en la resonancia de su cerebro que se activan las áreas del movimiento y, cuando les sugerimos que recorran mentalmente su casa, activan las áreas de orientación.

...
Para decir "sí" les indicamos que jueguen al tenis y para decir "no", que recorran su casa. Y demuestran con sus respuestas que piensan y, sin embargo, ellos no usan el lenguaje. De algún modo, piensan sin palabras.

¿Qué utilidad tiene saberlo?
Así obtenemos valiosos datos para, por ejemplo, diseñar sillas de ruedas que conectan directamente con el cerebro del paciente y pueda conducirlas, literalmente, con el pensamiento, sin llegar a formular la orden.

¿Cómo se puede ordenar sin hablar?
Es posible porque, antes de hablar, nuestro cerebro es una máquina de anticipar el futuro. Genera continuamente mapas de cualquier situación y, con los datos que percibe de los sentidos, los va adaptando a la realidad, para intentar anticiparse -aunque no siempre lo logra- a lo que va a suceder.

Por ejemplo.
Ahora mismo usted está generando mapas mentales sobre mí y la charla para anticipar lo que va a ocurrir y mejorar su conducta.

¿Y cómo consigo predecirle?
Nuestro cerebro lanza una nube de hipótesis de las almacenadas en la memoria a cada instante y las contrasta con las percepciones que obtenemos de los sentidos; después elige la más parecida a lo real; ajusta el mapa y sigue avanzando sobre el nuevo mapa.

¿Cómo me ajusto a usted en la charla?
Componemos una sutil coreografía de gestos casi simultáneos gracias a nuestras neuronas espejo: cuando funcionan bien en una charla, la comunicación es muy fluida.

¿Hay otras maneras de pensar?
Vivir es adaptarse, y esta es la mejor estrategia posible de adaptación. Es la misma de los programas simuladores de vuelo, que, conectados a un avión, son eficaces pilotos automáticos: almacenan los planos de rutas posibles y lanzan una nube de hipótesis en cada momento sobre dónde está el avión...

Da un poquito de miedo pensarlo.
Luego eligen la más parecida a la real según los datos que van recibiendo de sus sensores: altitud, presión, lectura de imágenes...

La máquina pilota el avión.
Pero no sobre la realidad, sino sobre su modelo. También nosotros creamos modelos de predicción mentales similares. Y existen los meteorológicos, que predicen el clima; los econométricos, que anticipan el comportamiento de las economías, y muchísimos otros sobre sistemas complejos.

Los económicos se equivocan más aún que los del tiempo.
En el laboratorio copiamos las estrategias de los programas de vuelo para navegar por las cartografías del cerebro -son como la geografía de la Tierra- y tratar de anticipar así disfunciones como el parkinson para aplicar electroestímulos que las eviten.

¿Cómo logran que una orden del cerebro llegue a realizarse sin lenguaje?
Trabajamos en grabaciones directas de la actividad cerebral con órdenes de movimiento que podrían implantarse después en prótesis robóticas que las obedecerían.

¿La música del cerebro no tiene letra?
No le es imprescindible para pensar.

¿Aplica estos hallazgos en medicina?
La navegación -simulada como la aérea- en cartografía neuronal permite nuevas intervenciones de la epilepsia en niños.

¿Por qué empezó a investigar?
Yo era neurocirujano infantil en el hospital de Washington y me resistía a admitir que, para mejorar algunos síntomas de enfermedades cerebrales, tuviera que aplicar ciertos protocolos de cirugía destructiva.

La cirugía es el fracaso de la medicina.
La investigación es la puerta al éxito en medicina. Por eso me negué a seguir aceptando lo menos malo y comencé a investigar.

¿Espera nuevos avances pronto?
Usted está grabando esta conversación con un smartphone que tiene 22 veces más capacidad de procesar información que el primer superordenador con el que investigué.

¿Tan importante es ese poder?
Hoy esa capacidad procesadora permite a un avión volar, maniobrar y aterrizar sin piloto del mismo modo que nos permite empezar a cartografiar el cerebro de los pacientes: exactamente con la misma estrategia.

¿Esa capacidad no tiene límites?
Lo fundamental es que usted y ese ordenador que lleva en el bolsillo ya están evolucionando juntos: todos evolucionamos con las inteligencias artificiales. Uno de mis colaboradores conectó el cerebro de un primate a un brazo robótico. Y el brazo fallaba.

¿Qué le pasó al pobre mono?
Su cerebro aprendió a corregir el error robótico del brazo. Ya le digo que todas las inteligencias del planeta, artificiales o no, evolucionamos juntas.

26 de diciembre de 2012

Campanadas de la Historia (24) Waterloo, la última batalla de Napoleón



Un estupendo artículo de Jacinto Antón, que viaja junto al escritor Ildefonso Arenas, nos lleva al campo de batalla de Waterloo de la mano de Miguel de Álava, militar y diplomático español y única persona que estuvo en Waterloo y en otra batalla crucial de nuestra Historia, Trafalgar. Álava fue ayuda de campo del célebre Arthur Wellesley, duque de Wellington y comandante de las fuerzas aliadas en Waterloo, hecho fundamental del mundo moderno que acabaría con la derrota total de las fuerzas napoleónicas y el segundo y definitivo exilio de Bonaparte (uno de los grandes mass-killers de la Historia) en la remota isla de Santa Elena, de donde ya no saldría vivo. Tras el artículo les adjuntamos un buen documental que muestra todo lo que ocurrió en las jornadas del 15 al 18 de junio de 1815 cuando se decidió el destino de Europa tras el ciclón destructivo -e ideológico- que para nuestro continente supusieron los tres lustros en el poder del pequeño y terrible corso. 


Nuestro hombre en Waterloo

Ildefonso Arenas revive la decisiva batalla en una novela monumental centrada en el general español Miguel de Álava, ayuda de campo de Wellington


Piso en este día gris el embarrado campo de batalla de Waterloo y la tierra parece rezumar sangre bajo mi bota. Hasta donde alcanza la vista estamos solos a excepción de una bandada de cuervos que aparecen en nuestro flanco izquierdo como un remedo de los negros jinetes de Blücher, los húsares de la muerte, llegando a tiempo aquel 18 de junio de 1815 para el festín de la victoria al grito de “¡keine gefangenen!”, (¡sin prisioneros!). Impasible entre la ventisca, con las espesas cejas que le dan un aire de mariscal ruso casi heladas, Ildefonso Arenas revive el combate, la carga devastadora de Ney contra los cuadros ingleses, el ataque final de la Vieille Garde, y el aire se llena del ensordecedor tronar de los cañones, el chasquido de los fusiles y el retumbar de la caballería. Le pediría al escritor que nos refugiáramos bajo el célebre olmo de Wellington, pero él árbol ya hace mucho que no está.


El escenario bélico de Waterloo: La defensa de La Haye-Sainte por la legión alemana del Rey, de A. Northern. 


Desde ayer recorro esforzadamente con Arenas, autor de una novela monumental sobre Waterloo, los escenarios, algo dejados de la mano de Dios, de la batalla que desbarató a Napoleón y cambió el destino de Europa. Hemos visitado, en una galopada digna de Si hoy es martes esto es Bélgica tantos parajes, pueblos y monumentos (a veces camuflados cerca de un Media Markt o discutibles como el de la caballería holandesa en Quatre-Bras) que hasta durante una parada piadosa en el Museo Hergé de Louvain- la-Neuve, que nos pillaba de paso, me ha parecido escuchar entre las viñetas de Tintin el temible fragor de los coraceros. En el museo Wellington de Charleroi (antiguo cuartel general del duque), agotado, he estado a punto de echar una cabezadita en una cama, pero Arenas me ha advertido de que en ella expiró el coronel sir Alexander Gordon tras parar con la pierna en Waterloo un proyectil francés de ocho libras y quedarle el fémur saliéndole por el calzón...

Ildefonso Arenas (Madrid, 1947), una figura prácticamente desconocida hasta ahora de nuestras letras pero que cuenta ya con Carmen Balcells como agente, ha alumbrado una novela extraordinaria: por el tamaño (1.214 páginas: imaginen lo que es llevarla en Ryanair y arrastrarla por media Bélgica, lloviendo), el asunto (la última campaña de Napoleón y el antes y el después de la misma) y la calidad literaria. Es Álava en Waterloo(Edhasa) una novela histórica de las importantes, grandísimo fresco de toda una época, en la que caben sutilezas políticas, escenas de cama (o bañera: ¡Talleyrand y su sobrina!) y bailes, junto a grandes maniobras, sanguinarias acciones bélicas y salvajes amputaciones. Pese a todas las atrocidades que, al cabo relato de una guerra, no puede evitar, el libro está atravesado por una fina ironía y un gran sentido del humor.

Además, se centra en un personaje sensacional de nuestra historia al que resucita y reivindica: el militar y diplomático español “injustamente olvidado” Miguel de Álava (Vitoria, 1772-Barèges, 1843), que no sólo fue la única persona que estuvo, agárrense, en Trafalgar (como capitán de corbeta en el Príncipe de Asturias) y en Waterloo, sino que en la segunda batalla, agregado al Estado Mayor británico, lo hizo (ataviado con uniforme de general inglés) en calidad de ayuda de campo y amigo del gran vencecedor de la jornada, Wellington, al que ya había asistido en la campaña de la Península. Si Álava fue como lo pinta Arenas —él asegura que sí—, valiente, leal, efectivo (“decisivo en Waterloo, Wellington le debe parte de su gloria”) y simpático, vive Dios que habría valido la pena conocerlo. “Era como Gutiérrez Mellado, esa clase de hombre”, afirma el escritor, que considera a Álava “el militar más internacional que hemos tenido”. Liberal, ilustrado y sospechoso de masón, Fernando VII lo hizo encerrar aunque luego se lo cedió a Wellington, al que no podía negarle nada.
El itinerario con Arenas, tras encontrarnos en el aeropùerto de Charleroi, comienza de manera bastante poco prometedora en Fleurus, donde nos perdemos en busca del molino Naveau desde el que Napoleón oteó a los prusianos el 16 de junio, antes de pegarles una paliza en Ligny (“en realidad Waterloo son cuatro días y seis batallas”). Al final damos con el dichoso molino. “Ahí arriba, en una plataforma que le montaron, se situó el Emperador con el catalejo mientras las pasaba putas a causa de un cólico nefrítico. Ligny podría haber sido una batalla decisiva, pero Napoleón dejó escapar luego a los prusianos. Ahí empezó a perder la batalla de Waterloo”. Arenas, que manifiesta una curiosa predilección por los prusianos (“fueron los verdaderos vencedores de Napoleón, pero Wellington era un genio del marketing”) quiere que sigamos la ruta de retirada de éstos. Lo hacemos, en coche, al pass de charge de los grenadiers-à-pied, mientras el escritor va brindando informaciones. “Napoleón tenía el ejército lleno de prima donnas, hasta 25 mariscales en 1815; piensa que los prusianos, gente seria, tenían solo dos”. “Aquella fue una campaña de locos, todos cometieron errores, los franceses y la Séptima Coalición de los Aliados, aunque al final pasó lo que era lógico: el ejército de 220.000 hombres derrotó al de solo 125.000”. En Ligny —lugar de la derniere victoire de Bonaparte—, el museo dedicado a la atroz batalla está cerrado, pero paramos en una curva para retratar un cañón de 12 libras (“Napoleón los llamaba belles filles, este se le conoce como Le Formidable) en la cuneta. Le pregunto a Arenas, para calentarme, por ese mundo de la alta sociedad que retrata en su libro, lleno de aristócratas rijosos y duquesas y princesas casquivanas. “Si no fuera inmoral no sería interesante, en todo aquello había intereses y política, pero también mucho vicio”.

Más tarde, precisamente mientras comemos unas boulettes à la liégeoise en Lasne, Arenas explica lo de la herida de Álava. “En la campaña de España, recibió un tiro en un mal sitio, malo de verdad, y quedó averiado para procrear”. Cambio de tercio y le pregunto por la aportación de su libro a la infinidad de relatos sobre Waterloo. “He explicado la campaña en tramos horarios, algo que es original y la hace muy comprensiva, aparte de devolver a Álava su importancia en los acontecimientos”, dice. De vuelta a la batalla, admiramos en el Museo Wellington la prótesis de Lord Uxbridge, sables hallados en el campo de batalla, y el uniforme de un Royal Scot Grey, entre otras maravillas.
Al día siguiente, tras dormir entre pesadillas de dragones y lanceros, ascendemos la vertiginosa escalera del monte artificial de la Butte du Lion para ver el campo de batalla, entramos en el tan grandioso como hoy naíf panorama y nos pateamos todos los monumentos conmemorativos vecinos: a la legión alemana, a Gordon, a los belgas muertos aquel 18 de junio, al último cuadro de la Garde Impériale —ditde l'Aigle Blessé—... Pero es frente a la Haye Sainte, la granja ensangrentada clave de la posición de Wellington y que vivió uno de los combates más feroces, donde la historia, pese a los automóviles que discurren velozmente ante el edificio, parece materializarse con mayor fuerza. A los pies de los muros el ladrillo desencalado presenta un siniestro tono rojo oscuro. Es fácil evocar los “miles y miles de cuerpos, de hombres y de caballos, retorcidos en posturas imposibles” de los que habla Arenas. En la iglesia de Saint Joseph, en el pueblo de Waterloo, leemos con emoción las estelas conmemorativas de los caídos, como Alexander Hay, de 18 años, corneta del 16º de Light Dragoons. 

Mientras cae la tarde visitamos el monumento a los prusianos en Plancenoit, que es el lugar favorito de Arenas, y el cementerio de la iglesia del pueblo donde la Jeune Garde masacró a un centenar de prisioneros (“Hago la guerra”, decía Napoleón, “no sin horror”). Con el ánimo ya muy sombrío llegamos a Genappe y en el pequeño puente sobre el río Dyle, hoy junto a una mercería, el escritor revive magistralmente el terrible embotellamiento de los franceses en fuga, incluida la comitiva imperial —Napoleón abandonó aquí sus carruajes para montar uno de los caballos de sus lanceros rojos y huir— perseguidos por los prusianos tras Waterloo. Fue una debacle. “Aquí desaparece la Gran Armée. Aquí acaba en realidad Waterloo”. Las vecinas Galeries du Meuble ponen una nota premeditadamente escalofriante con su letrero de Liquidation totale. Y se hace de noche.


21 de diciembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Invierno (5) Llega el invierno

Invierno

Carlos de Hita 21.12.2012

12 horas 10 minutos del viernes 21, cuando faltan dos minutos para la hora oficial de entrada del invierno.



Peña de la esfinge, en Valsaín (Segovia)


Estamos en los montes de Valsaín, en la ladera de Peñalara; muy cerca de casa. El lugar es un robledal abierto, despejado, con algunos rodales de pinos silvestres salpicados por todas partes. Un arroyo, una cacera artificial en realidad, baja de la sierra, nieve recién fundida, y corre por la curva de nivel con todo el valle del Eresma aguas abajo. Grandes piedras berroqueñas, en equilibrio inestable, amenazan con rodar por la ladera.

Un silencio matizado se extiende por el bosque. Matizado por algunas voces casi imperceptibles: el trino agudo de un agateador, la llamada repetida de un trepador azul, los silbidos de un carbonero garrapinos y la áspera protesta de un chochín. Cuatro tenaces pájaros forestales.

En estos bosques de bruma no podían faltar los graznidos de las cornejas, como jirones de voces desgarradas envueltas en la niebla. No hay tiempo para más. Dos minutos después, a las 12 y 12, una ráfaga sacude las ramas de los robles, todavía con las últimas hojas secas adheridas. Cae la lluvia. Se pasa la hora y llega el invierno.

Campanadas de la Historia (23) El asesinato de Carrero Blanco


20 de diciembre de 1973. Franco acaba de cumplir 81 años. Los rumores sobre su sucesión circulan por todos los estamentos del franquismo. En el mes de junio, el almirante Carrero Blanco ha sido nombrado presidente del Gobierno, convirtiéndose en el hombre fuerte del régimen y principal candidato para perpetuarlo tras la eventual muerte del dictador. Carrero sale de la iglesia a la que va todos los días y sube al coche oficial para dirigirse a su despacho. Al pasar junto al número 104 de la calle de Claudio Coello, ETA hace saltar por los aires el vehículo, que vuela por encima del edificio y cae en el patio de un convento sito en la citada calle madrileña.

Este magnicidio constituyó un gran golpe de efecto de repercusión internacional por parte la banda terrorista aunque los historiadores coinciden en señalar que una vez muerto Franco, el almirante a pesar de  habría presentado su dimisión al Rey y el proceso habría seguido pautas análogas a las descritas conforme a las demandas sociales y a las reclamaciones de las fuerzas políticas.



Les ofrecemos una vigorosa recreación de este atentado -dirigida por Miguel Bardem y ofrecida por La2- que reconstruye todos los detalles que lo rodearon, la actividad de los etarras en Madrid y las pesquisas policiales. Está protagonizada por José Ángel Egido en el papel de Carrero y de Unax Ugalde interpretando al etarra Arriaga, cerebro de la operación que dirige al grupo de etarras desplazados a Madrid para acabar con el "Ogro".

Esta producción sigue la controvertida teoría de la conspiración que sugiere que hubo funcionarios de la CIA detrás de la primera información que puso a los etarras sobre la pista del almirante Carrero y que incluso pudieron llegar a potenciar la explosión que catapultó su coche por los aires.

La miniserie descarta el "plan conjunto", pero abre la puerta a que la banda terrorista tuviera un "ángel de la guarda" sin saberlo. Es decir, los etarras robaron, vigilaron, excavaron e hicieron volar por los aires el coche, pero la CIA actuó en la sombra. De hecho, señala que los estadounidenses, acostumbrados a este tipo de operaciones, pensaron que ETA no conservaría en condiciones la bomba: por eso, actuaron y colocaron minas antitanques bajo el túnel subterráneo, que sería lo que realmente explotó.


Seguidamente podrán ver el documental "Carrero Blanco, el consejero fiel", que responde a preguntas como quién fue Carrero Blanco, cómo se ganó la confianza de Franco, qué ocurrió con la política española tras su muerte, cuál fue el contexto social y político del atentado, cómo planearon esta operación los terroristas... El trabajo abunda en detalles menos conocidos del que fuera presidente del Gobierno en los últimos años del tardofranquismo, como su faceta de prolífico escritor o su afición al dibujo.



Carrero Blanco, el consejero fiel


Vocabulario Fundamental. Evolución (8) 'Historia del mundo en dos minutos'




Brillante trabajo de edición y montaje de un estudiante estadounidense, Joe Bush sobre la historia del mundo y la de su país, claro. Música, Mind Heist de Hans Zimmer. 


17 de diciembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Basura y Contaminación (6) El aire que respiras

El aire que respiras


Una gran parte de los españoles respiramos un aire que incumple los límites legales marcados por la Comisión Europea. La causa es la combustión de los motores Diesel que llevan la mayoría de los automóviles que circulan en España. Desprenden óxido de nitrógeno, un gas que provoca enfermedades pulmonares, cardiovasculares e incluso cerebrales. Una solución inmediata sería limitar la entrada de coches al centro de las ciudades, como ya hacen 159 ciudades europeas, pero las autoridades se resisten.

El Escarabajo verde evalúa la contaminación en la ciudad de Barcelona que tiene la mayor densidad de coches de Europa. Los responsables de controlar la calidad del aire son las autonomías y los ayuntamientos, pero por ahora no han atacado el problema de una manera decidida. La contaminación es tan alta que la Comisión Europea ha denegado las moratorias para aplicar las medidas contra la polución solicitadas por la Generalitat de Catalunya, les exige decisiones inmediatas.

En el programa, el investigador del CSIC, Xavier Querol, defiende que para limitar el impacto de la polución atmosférica se deben aplicar medidas estrictas. En Europa, 190 ciudades han creado las zonas de baja emisión que prohíben entrar en ellas a los vehículos más contaminantes. Se aplica en Estocolmo, pero también en ciudades muy parecidas a las nuestras como Nápoles o Palermo.

El reportaje 'El aire que respiras' habla con personas que corren en Barcelona y entrevista a un investigador que cuenta los efectos de la contaminación sobre quienes practican deporte urbano. También explica una investigación que se desarrolla en cuarenta colegios para verificar la hipótesis científica de que la contaminación atmosférica afecta el rendimiento escolar e incluso provoca hiperactividad.

El escarabajo verde también visita Montcada i Reixac, una ciudad que atraviesan cada día trescientos mil coches que van y vienen de Barcelona. Pero en Montcada i Reixac, padecen además una contaminación industrial que provoca numerosas enfermedades pulmonares a sus habitantes.

España es uno de los países europeos donde circulan más vehículos con motor Diesel. La decisión europea de apoyar el diesel fue como alternativa a los vehículos de gasolina que emiten CO2 y provocan el efecto invernadero. La opción de la industria automovilística europea por el diesel y el precio más barato del gas oíl respecto a la gasolina han disparado las ventas. La consecuencia es que la combustión de los motores Diesel emite óxido de Nitrógeno que se concentra en las ciudades y provoca miles de muertes prematuras y graves enfermedades.

Vocabulario Fundamental. Comida (13) Tirar comida, según Jordi Évole

Publicamos otro de los grandes reportajes del periodista catalán Jordi Évole que esta vez indaga en una de las indeseables consecuencias de nuestras sociedades de consumo, el infame despilfarro de millones de toneladas de comida, en países como el nuestro en el que ya pasan hambre tres millones de personas. 

Salvados - Con la comida no se juega

El objetivo de Jordi Évole en este programa se ha centrado en averiguar quién es el responsable de las más de nueve millones de toneladas de comida que España lanza a la basura cada año, mientras tres millones de personas pasan hambre. Para ello, Évole ha visitado un campo de mandarinas en Alcanar (Tarragona). Cales Roig, un agricultor, le ha confirmado que más del 40% de su producción se descarta por no cumplir los criterios estéticos que imponen los supermercados. Las explicaciones de Roig acerca del proceso de maquillaje que se aplica a las clementinas para que sean 'aptas' ha generado comentarios en Twitter como el de Patricia Hernando (@PatHernando) "La dictadura de lo estético en la sociedad, también se da en la comida. ¿Para cuándo la dictadura de lo lógico?", o el de @ele_manzaon: "Solo el 20% de los supermercados donan la comida que va a caducar a onenegés. El otro 80% prefiere #tirarcomida aunque haya gente pasando hambre".

Por la borda

Tras las mandarinas, como representantes de la fruta que se desperdicia en España, le ha tocado el turno al pescado. Évole se ha desplazado a Galicia, donde los pescadores se ven obligados a tirar por la borda toneladas de pescado muerto, para respetar la normativa de la UE.

Antonio García, director de la Fundación Lonxanet, que trabaja por un mar sostenible con las cofradías de pescadores, ha dado una cifra escalofriante: cada año se tiran por la borda 1,7 millones de toneladas de pescado al año. García ha instado a "pescar de manera responsable" y ha criticado la pesca de arrastre. "Los recursos del mar son finitos y cada vez da menos de sí", ha advertido.


Iniciativa fallida


Joan Baldoví, diputado en el Congreso por Compromís-Equo, ha confirmado a Évole que sí que hay políticos preocupados por esta situación anómala. Su grupo político presentó una iniciativa que pedía la penalización por destruir alimentos. La moción, sin embargo, no salió adelante. Esa iniciativa afectaba directamente a los supermercados y hacía referencia a la fecha de caducidad preferente (@nataliabajo: "Eso no, yo los yogures me los tomo siempre caducados, tengo el récord en 36 días tras la fecha, y aquí estoy"), envasados de diferentes cantidades y tamaños a las necesidades de los consumidores.

Una visita a la cadena de supermercados Consum, ha desvelado a los telespectadores que el 20% de los súper ceden los productos que están a punto de caducar a oenegés y centros de recogida de alimentos. ¿Y el 80% restante?, se han preguntado en Twitter algunos usuarios.

Hambre literal

Gustavo García, director de Servicios Sociales, revela que los Bancos de Alimentos están desbordados actualmente. "Se ha multiplicado por cinco la demanda. El hambre es literal", ha sentenciado, García. La mención en pantalla del Banco de Alimentos ha generado comentarios de elogio en Twitter (@RaquelEcenarro: "La gran labor del Banco de Alimentos, una iniciativa ciudadana que funciona con voluntarios y son motivo de orgullo").

Jaime Serra, presidente del Banco Solidario de Alimentos de Valencia ha arrojado varias cifras. El 65% de las personas que acceden a Caritas son derivados por los servicios sociales. Además, unas 2.000 familias están en lista de espera, solo en Valencia, para ser atendidos por el Banco de Alimentos en Valencia.



Vocabulario Fundamental. Animales (20) La moral olvidada

16 de diciembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Asesinato (6) La gente más asesina del mundo

La gente más asesina del mundo 


Siempre es igual. En algún lugar de Estados Unidos un hombre con problemas mentales y fuertemente armado masacra a un grupo de inocentes. En este último episodio han sido asesinados 20 niños y 6 adultos. Sigue la conmoción, la indignación y el furioso debate sobre la necesidad de restringir el acceso a las armas de fuego. Y nada más. Hasta que ocurre otra masacre y el ciclo se repite. La esperanza es que esta vez sea distinto y la indignación haga posibles las reformas. La única buena noticia es que al menos la sociedad no ha perdido la capacidad de indignarse.

Esto, en cambio, no sucede en la región más asesina del mundo: América Latina. Allí las grandes mayorías parecen haberse resignado a coexistir con el asesinato; demasiada gente, demasiados lideres, han perdido la capacidad de imaginar una realidad donde el asesinato no forme parte de la vida cotidiana. El 42% de los asesinatos del mundo ocurren en América Latina aunque allí vive tan solo el 8% de la humanidad. La tasa de homicidios en EE UU es 5 veces más baja que el promedio de América Latina.

Este año la guerra en Afganistán se habrá cobrado un total de 3.238 vidas. Este es aproximadamente el número de asesinatos que hubo en Brasil en el 2011 cada mes, todos los meses. El conflicto armado entre palestinos e israelíes del mes pasado arrojó aproximadamente el mismo número de fatalidades que hay en un fin de semana “caliente” en Caracas. La probabilidad de ser asesinado caminando por cualquier calle de Bagdad es menor que la de morir en una calle de Guatemala.

En todo el mundo las tasas de homicidio han venido declinando o no han aumentado mucho. En cambio, en América Latina vienen creciendo aceleradamente. El Salvador, Guatemala y Honduras tienen las más altas tasas de homicidio de los cinco continentes. Y en otros países de la región la muerte también abunda. En el 2011 fueron asesinadas 112 personas en Brasil, cada día. En México 71, cada día.

¿Qué explica esta propensión de América Latina al asesinato? Las razones que ofrecen los expertos son muchas y variadas. También son insatisfactorias. La pobreza es una causa frecuentemente mencionada. Pero, de ser por esto, China debería tener más asesinatos que Brasil. Otros lo atribuyen a la democracia y al hecho que los gobiernos autoritarios pueden reprimir más impunemente a los criminales. Pero India, la democracia más grande del mundo, y también uno de los países más pobres, tiene un índice de homicidios comparativamente más bajo que el de las democracias pobres de América Latina. 

El consumo y tráfico de drogas también son señalados como las razones detrás de la alta tasa de homicidios latinoamericana. Pero ningún país consume más drogas que Estados Unidos. Y si de narcotráfico se trata, Marruecos es a Europa lo que México es a los Estados Unidos: un país pobre que le vende drogas a su vecino rico. Pero la tasa de homicidios de Marruecos es muy inferior a la de México. Esto no quiere decir que las drogas, la pobreza, o la ineficiencia y corrupción de instituciones como la policía, el sistema judicial o las cárceles no sean factores importantes. Investigaciones recientes también han encontrado que la desigualdad económica, el fácil acceso a armas de fuego, el alcohol, la presencia de bandas, bajos niveles de encarcelamiento y fuerzas policiales muy pequeñas para el tamaño de la población, también forman parte de la explicación.

Un buen deseo para el 2013 es que América Latina decida terminar su coexistencia pacífica con el asesinato. No hay por qué vivir así. Y se puede —se debe— hacer algo para entender mejor qué pasa y lanzar una gran iniciativa destinada a reducir los índices de homicidio. No hay otra prioridad más urgente ni, seguramente más compleja y difícil de lograr. No es un objetivo que solo le compete al gobierno o a los políticos. La iglesia, sindicatos y empresarios, las escuelas y universidades, medios de comunicación, cantantes y artistas, las madres y los jóvenes, en fin, un abanico de sectores, instituciones y grupos tan amplios como sea posible podría movilizarse para comprometerse a reducir (¿a un tercio? ¿a la mitad?) el número de homicidios en los próximos (¿tres? ¿cinco?) años. Quizás esta es una esperanza ingenua. Pero más ingenuo es no hacer nada al respecto.

14 de diciembre de 2012

Ciclo de cine europeo (17) 'Celda 211', de Daniel Monzón



Tremenda, ejemplar, extraordinaria, una de las mejores películas del cine español en mucho tiempo, con un monumental Luis Tosar en un papel que ya es todo un clásico, un papel que para sí hubiera querido el mismísimo Robert de Niro, esa bestia parda apodada Malamadre. Adjuntamos la crítica de Carlos Boyero sobre ella y aunque quizá estemos de acuerdo en alguno de los pequeños lastres que, según él, la impiden convertirse en obra maestra, eso no quita para que la saludemos como una película formidable, otra gran muestra de talento español, de talento europeo. 



Carlos Boyero. Esto sí es cine, además español 
 
El género de cárceles tiene un atractivo enorme para los que nunca las hemos padecido, al encontrarnos con gente torva en situaciones límite, con villanos desesperados que van a jugarse lo poco o nada que les queda para vencer a sus secuestradores legales, para dar la reivindicativa y casi siempre sangrienta bronca, para conseguir escapar. Es uno de los escenarios favoritos del cine de acción, puede mostrar el luminoso anverso y el temible reverso de los que han transgredido las leyes (están excluidos en esa narrativa que aspira a exaltarte los grandes tiburones, los banqueros, los gánsteres disfrazados de ejecutivos, los líderes políticos, los delincuentes de lujo, los que nunca pisan las cárceles y si excepcionalmente lo hacen saben que obedece a un pacto inocuo, a un simulacro del orden para calmar el revuelo social), ya que por muy ingenuos que seamos la complicidad del espectador sólo puede identificarse con el marginal, el solitario, el que juega en desventaja, el más débil aunque sea muy fuerte.

La primera secuencia de Celda 211 te avisa, como en Grupo salvaje, de que esto va en serio, de que va a hablar de fronterizos en situación tétrica. Te obliga a cerrar los ojos. La segunda, que ejerce de prólogo expositivo, es horrorosa, con actores que recitan con tonillo presuntamente natural pero vergonzantemente falso lo que ocurre en esa cárcel. En la tercera aparece un cráneo afeitado y unos andares intimidantes. Se hace llamar Malamadre, es el jefe de los malos, no es el individualista épico que interpreta Eastwood en Fuga de Alcatraz ni el tenebrosamente lírico y maquiavélico Hannibal Lecter, ni el cerebral profesional de la resistencia que encarna Tim Robbins en Cadena perpetua. Es un macarra resolutivo y de voz cavernosa, un hijoputa que te obligaría a salir corriendo si divisaras su sombra en la calle, el genético rey de una selva eterna, con salida sellada. Desde ese momento sabes que todo lo que diga, haga o sienta ese personaje te lo vas a creer, que has entrado en el campo magnético de un personaje con cuerpo y alma, con naturalismo y matices, siniestro y conmovedor, héroe y malvado, letal y legal, retorcido y diáfano, superviviente y guerrero, esencialmente trágico, un fulano del que no vas a poder apartar los ojos y los oídos cada vez que aparezca, que te hará sentir miedo y compasión, que sabes que sólo puede perder aunque aterre provisionalmente al sistema, capaz de barbarie pero con códigos de honor, volcánico y secreto, líder y víctima, alguien que te impresiona, del que te preocupa su suerte, que va a dejar poso imborrable en tu memoria.

Daniel Monzón narra admirablemente con pulso, nervio, ritmo, suspense y complejidad emocional esta historia de perdedores épicos, de guardianes de la ley que descubren con miedo, pasmo y sangre que la vida puede colocarte al otro lado. Hay un giro excepcional en el guión al plantear que los asesinos desclasados pueden utilizar como rehenes políticos a los asesinos patrióticos.

Hay diálogos para quitarse el sombrero. Es una película con eso tan difícil de lograr llamado atmósfera, con gente que te va a implicar en lo que les ocurre.
También existen lastres en este cine ejemplar que le impiden alcanzar la condición de obra maestra. Sobran los flash-backs sobre la vida familiar del guardián que se transformó en presa, sobra la manifestación de los familiares de los presos, sobran algunos actores sonrojantes. Lo último es preocupante en una película con personajes que sólo funcionan si te los crees. Y resultan modélicos el sinuoso Morón, el violento Resines, el maquiavélico buscavidas Carlos Bardem o Luis Zahera, un individuo con gorra, gesto amenazante y voz convulsa que parece interpretarse a sí mismo, esos presos que desprenden realismo. Son el complemento ideal para una interpretación prodigiosa. La de Luis Tosar. Desde fuera y desde dentro, acojonando y enterneciendo, revelándote zonas de luz en un fulano tenebroso, clavando el gesto y la palabra. Sólo lamentas que no aparezca en todos los planos. Yo pensaba que era un actor tan eficaz como lineal, intensamente taciturno. Prejuicio borrado. Lo que hace aquí es magnético, sutil, veraz y emocionante. Para enmarcar.

13 de diciembre de 2012

Breaking Bad al estilo The Wire

Publicamos un vídeo que hará las delicias de los seguidores de dos obras maestras de la televisión como Breaking Bad y The Wire, series de estilos contrapuestos, una de ritmo reposado y otra puro vértigo, que no sólo son puro entretenimiento sino que reflejan de forma maestra algunas luces y muchas sombras de la sociedad norteamericana. Las distintas covers que versionan el "Way down in the hole" de Tom Waits y el inconfundible estilo de la serie de HBO son transfundidos con distintos planos de las cinco temporadas de Breaking Bad, adhiriéndose, como suele pasar con las cosas buenas, a la perfección. 

12 de diciembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (15) Telemadrid, la última carcajada de Esperanza Aguirre


Desde que en 2003 Esperanza Aguirre tomara el poder en la Comunidad de Madrid la decadencia de la televisión pública madrileña ha sido imparable. Han sido muchas las incompetencias y los manejos miserables realizados por los gestores colocados a dedo por Aguirre y que, no sabemos si consciente o inconscientemente, han llevado a cabo una concienzuda labor de minado y desprestigio de Telemadrid, quizá preparando su traspaso a manos privadas. Hace pocas fechas la dirección decidía plantear un ERE terminal que va a significar el despido de 925 de sus trabajadores (casi el 80% de su plantilla), pero manteniendo a los políticamente afines y los cuadros directivos, reduciendo la programación propia y externalizando los principales programas, lo que  implica la liquidación de Telemadrid tal y como ha sido en las dos últimas décadas.

En estos nueve años las decisiones tomadas desde arriba han ido prescindiendo de veteranos y señeros programas de calidad e información para colocar burdos espacios de rancia ideología, lo que ha provocado caídas en picado de audiencias e ingresos publicitarios. Ha bastado este tiempo para despojar a la televisión pública madrileña de su misión de servicio informativo público para convertirla en un burdo, ineficaz y sobredimensionado aparato de manipulación y propaganda que ha distorsionado la realidad madrileña, ha fomentado el amiguismo miserere y el despilfarro y ha condenado al ostracismo y el desprestigio a los auténticos periodistas y profesionales del ente público madrileñoRecordemos aquella tensa entrevista de Ana Pastor con Mª Dolores de Cospedal en la que ésta avisaba veladamente de lo que para la gente de su ralea debía (y no debía) ser una televisión pública. 

Lo que ha condenado a Telemadrid ha sido la pésima labor de sus gestores que  los desproporcionados sueldos de sus altos directivos, colaboradores y pseudoperiodistas como Herman Tertsch, Cristina Tárrega, Isabel San Sebastián, Fernando Sánchez Dragó (que se ha llevado la friolera de 3 millones de euros por cuatro programas de Dragolandia y Noches Blancas, a 6.000 euros por programa), Saenz de Buruaga (quien con su productora New Atlantis ha facturado a la cadena 10 millones de euros en sólo cuatro años), la película Sangre de Mayo, de José Luis Garci (encargada expresamente por Aguirre a mayor gloria de la Comunidad, que 15 millones de euros con cargo a Telemadrid) o las empresas relacionadas con el PP de Madrid, en especial las de Enrique Cerezo, que gestiona la publicidad de la cadena y ha vendido los derechos de todas sus películas, llevándose 230 millones de euros. Casualmente, lo mismo que debe Telemadrid.

Han sido algunos de esos trabajadores amenazados de despido (agrupados en la plataforma Salvemos Telemadrid, que lleva años denunciando la situación de la tv pública) los que han hecho este vídeo en el que se muestra la nefasta labor de la Administración Aguirre y el marrón que ahora se tiene que comer su delfín Ignacio González (un fulano tan viscoso y ascopena como su inspiradora lideresa), que tiene que lidiar con las protestas y las huelgas de quienes se oponen a sus planes de desmantelamiento de otro vector más de lo público, tras la sanidad y la educación. Como ellos dicen, “No sobran los trabajadores, los que sobran son sus gestores”.