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17 de octubre de 2012

Estupor y Temblores (20) La crisis de los misiles cubanos


"No quiero especular sobre lo que hubiéramos hecho, pero sí sé que al salir de la Casa Blanca aquel sábado por la noche sentí el temor de no vivir para ver la siguiente noche del sábado" 
Robert McNamara 



Hoy volvemos la mirada a la llamada Crisis de los Misiles -o Crisis de Octubre, como es conocida en Cuba- ocurrida hace 50 años y que tuvo al mundo en vilo durante trece tensos días en los que estuvo a punto de desatarse un conflicto nuclear de impredecibles resultados. Esta crisis, junto al Bloqueo de Berlín son las mayores crisis entre ambas potencias durante la Guerra Fría y en la de Cuba es donde más cerca se estuvo de una guerra nuclear.

Los orígenes de este conflicto residen en la decisión del Partido Comunista soviético de apoyar más directamente al gobierno de Cuba al mando de Fidel Castro, debido al antecedente que se creó con la operación fracasada de Bahía de Cochinos y otras medidas hostiles de la Administración Kennedy, que mostraban el hecho de que los Estados Unidos no iban a permitir un gobierno pro-soviético en su backyard, a escasos kilómetros de sus costas. 


Por ello, el líder soviético Nikita Khrushchev y su gobierno decidieron aprovechar la hostilidad cubana tras la fallida incursión y asegurarse una base en el patio trasero USA para la instalación de bases de misiles capaces de alcanzar casi todas las grandes ciudades de Estados Unidos. La URSS vio en Cuba la base necesaria para el apoyo a nuevas oleadas revolucionarias pro-soviéticas en países americanos, así como por su cercanía a Florida, una base militar desde donde poder amenazar a los Estados Unidos con misiles sin que éstos tuvieran tiempo de reacción, igualando así la amenaza que significaba para los soviéticos los misiles estadounidenses emplazados en Turquía, estado fronterizo con la URSS, y la República Federal alemana.

El 15 de octubre de 1962 una serie de fotografías aéreas de Cuba obtenidas por aviones-espía norteamericanos U2 revelaban que los soviéticos estaban construyendo en la isla caribeña lanzaderas de misiles con capacidad nuclear que podrían alcanzar gran parte de los Estados Unidos.

Empezaba una crisis silenciosa en las entrañas de la Casa Blanca en la que halcones y palomas rodearon a JFK poniendo a prueba su prudencia y sentido de Estado. Los debates se multiplican en la Casa Blanca, y los generales abogan por ataques aéreos, e incluso por la invasión de Cuba, mientras que el secretario de Defensa, Robert McNamara, y los diplomáticos prefieren el bloqueo de la isla para impedir que las naves soviéticas sigan entregando armamento.


El 22 de octubre, JFK anuncia por televisión la situación a los estadounidenses, ordena el bloqueo total de la isla y pone a las fuerzas estadounidenses en estado de alerta máxima. La mayoría de los buques soviéticos da media vuelta y el mundo suspira aliviado. Pero entre bambalinas el drama continuó. Kennedy y Khrushchev intentan hallar una salida pero no se pueden comunicar directamente y los mensajes a veces parecen ambiguos y contradictorios.


El 26 de octubre por la noche los soviéticos proponen retirar sus misiles a cambio de garantías de Washington de que no invadirá Cuba. Al día siguiente exigen además públicamente que Estados Unidos retire sus misiles de Turquía. Sin embargo, el sábado 27 un avión U2 es derribado mientras sobrevolaba la isla lo que hace que la tensión crezca y la situación parezca descontrolarse. El Pentágono comienza los preparativos para bombardear masivamente la isla a partir del martes siguiente e invadirla luego con 120.000 hombres.

El miedo a la represalia nuclear achanta a todos y Kennedy acaba concediendo que no invadirá Cuba y que retirará, de tapadillo y meses después, sus 56 misiles instalados en Turquía, cercanos a la frontera sur de la URSS, mientras que Khrushchev promete sacar los 42 misiles de alcance medio de Cuba. Este pacto fue (y sigue siendo) muy contestado por el otro actor principal de este drama, Fidel Castro, quien lo consideró una traición por parte de los soviéticos, pues veía en los misiles una forma de que Washington temiera y respetara a su pequeño país. Los estadounidenses se enterarían más tarde de que la Unión Soviética tenía decenas de misiles tácticos en la isla, equipados con cabezas nucleares que hubieran podido pulverizar a cualquier fuerza invasora.

50 años después de aquella crisis Cuba sigue siendo un país comunista a los pies de EE.UU., con el tumor que le supone la polémica base estadounidense de Guantánamo y aún vive sometida al bloqueo económico estadounidense. La Habana acusa a Washington de seguir cometiendo terrorismo de estado contra la isla y Fidel Castro es el único líder superviviente de los tres líderes que llevaron al mundo al filo de una guerra nuclear. En el documental que les ofrecemos podrán regresar otra vez a aquellos trece días de agosto en los que la guerra fría pudo acabar abruptamente en un apocalíptico amanecer atómico.