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20 de julio de 2013

Vocabulario Fundamental. Corrupción y Fraude (10) 'F for Fake', de Orson Welles


Ya en nuestro primer post sobre los fraudes abordábamos el fraude financiero (con el caso de Bernard Madoff on fire), el fraude en la guerra (en ese caso, la guerra de Irak, puro fraude desde el comienzo, además de otras cosas), en el fútbol (con el por entonces presidente del Real Madrid Ramón Calderón) y también en el arte, donde hablábamos de Henricus Antonious van Meegeren o Elmyr D'Hory. Este último es uno de los protagonistas del documental "F de Fraude" ("F for Fake", 1973) del genialoide cineasta Orson Welles, un apabullante ejercicio metacinematográfico sobre el fraude propio (aquella memorable ficción radiofónica "La guerra de los mundos" que aterró Estados Unidos en 1938) y ajeno, un laberinto que combina documental, ficción y apariencia de ambas. Muy recomendable. 

"Obra maestra (...) el maestro mezcla ficción y realidad para soltar un discurso sobre las falsificaciones y el arte que sigue siendo igual de válido que cuando se montó (nunca mejor dicho, la edición de la película sigue siendo impresionante)." Toni García: Diario El País

'F for Fake'

Texto: Miquel (FilmAffinity)

Obra singular, escrita, protagonizada y dirigida por Orson Wlles. Se rodó en Ibiza (España), EEUU, Toussaint y otras localidades de Francia. La acción principal, la del narrador, se desarrolla en 1973, en localidades de Francia, Irlanda, España y EEUU. La narración contiene una lúcida reflexión sobre los límites, imprecisos y complejos, que separan la verdad de la mentira, la realidad de la ficción. Tras el elogio a la magia, se explican fraudes célebres por su trascendencia, autoría o ambigüedad. Se refiere a Elmyr de Hory, pintor especialmente dotado para la imitación de grandes maestros, como Modigliani, Matisse, Van Dongen y Picasso; a Clifford Irving, autor de la falsa biografía de Howard Hughes; a las falsedades que jalonaron la vida de Howard Hughes; al programa radiofónico, de 1938, sobre el falso ataque alienígena a la tierra; y a otros fraudes.

La película combina fragmentos documentales y fragmentos de ficción, en un relato que contiene una interesantísima exploración de la combinación de verdad y mentira, certezas e incertidumbres, que se da en la vida, la realidad social, los relatos y biografías e, incluso, en el arte. La expresión más elevada de la acción humana, el arte, se apoya legitimamente en la ficción para provocar goce espiritual y emoción estética. La falsedad de la pintura se basa en el uso de pigmentos de escaso grosor, que producen imágenes que evocan realidades (perspectiva, profundidad, movimiento) que no están en el cuadro. Los actores dramáticos crean la ilusión de unos personajes que no están en el escenario. En el mundo nada es sencillo, ni siquiera el fraude. El autor exalta el valor de la ficción, acepta la complejidad de la verdad y rechaza el fraude basado en afanes de lucro ilegítimo. El mayor mérito de Elmyr de Hory, presunto falsificador, consistió en quebrar la creencia en la infalibilidad de los expertos en arte, dictadores de la autoría de grandes pintores. El mayor mérito del arte consiste en que "es una mentira que nos hace descubrir la verdad".

La música, de Michel Legrand, refuerza el relato con melodías coloristas, brillantes y variadas. La fotografía adopta el formato documentalista con filmaciones de los actores y del narrador. Éste, mientras pasea por un parque otoñal, sirve imágenes de singular belleza, que evocan una atmósfera grata, pero ambígua. El guión tiene la complejidad y la riqueza de la reflexión que se propone. Los interrogantes, las preguntas y las dudas, golpean con fuerza el ánimo del espectador. Los actores tienen intervenciones acertadas, pero breves frente a la omnipresencia de Welles, actor y narrador. Su intervención, pausada, es magnífica. La dirección, en plenas facultades, exhibe maestría, inteligencia y originalidad.

La película plantea un tema trascendente, similar en parte al de "Rashomon", de Kurosawa. No apta para mentalidades simples, afectas a verdades absolutas y opuestas a la complejidad y relatividad de las cosas.