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22 de marzo de 2014

Vocabulario Fundamental. Cambio Climático (3) 'La era de la estupidez', de Franny Armstrong


"Todas las personas en el país deberían ver esta película (a la fuerza si es necesario)" Ken Livingstone ex alcalde de Londres.

"Una de las mayores dificultades con el cambio climático es que los efectos de nuestras emisiones de hoy en realidad no se notan en la temperatura hasta dentro de 30 ó 40 años por lo que es un sistema de tiempo de retraso. Lo que hace difícil que nosotros, los seres humanos, reaccionemos es porque estamos evolutivamente equipados para hacer frente a las amenazas muy inmediatas como ejércitos que avanzan o los animales peligrosos. No estamos tan bien preparados para tratar racionalmente con problemas de muy largo plazo como el cambio climático. Así que tenemos que actuar ahora para evitar que suceda algo en el futuro, si esperamos hasta que los efectos de las altas temperaturas estén ya entre nosotros será demasiado tarde para pararlo." Mark Lynas

El 7 de noviembre del año 2000 será uno de esos momentos que se recuerden para la historia. Ese día Bush Jr., ganaba una polémica elección presidencial al candidato demócrata Al Gore por 271 votos electorales contra los 266 de Gore (con un voto tránsfuga abstenido en el recuento oficial) tras serle otorgado los 25 votos electorales de Florida. Fueron días de interventores mirando al trasluz miles de papeletas electorales y maniobras republicanas conspirando en la sombra de forma decisiva. La controversia que supuso que se otorgaran esos votos decisivos al candidato republicano vino por el insólito proceso de recuento en ese estado y el caso de que el candidato perdedor había recibido más de medio millón de votos populares más que el ganador. 

Si la elección hubiera sido al contrario Estados Unidos (y con ello el mundo) el puesto con mayor poder y capacidad de influencia del mundo hubiera tenido el primer presidente realmente concienciado del cambio climático antropogénico, en el momento y con los medios adecuados para hacerlo, en lugar de esa calamidad para su país y el planeta que fue Bush. Quizás aquella oportunidad perdida es la que hoy nos lleva a 'The age of stupid'. 

El mundo está devastado en el 2055 debido a una crisis del clima que no pudo detenerse en el momento oportuno. En algún momento tuvimos la oportunidad de hacer algo (y eso pudo ocurrir en aquella elección) pero no se hizo. Un archivista anacoreta en una plataforma perdida en el mar de Noruega es quien se hace esa pregunta cuando ya, por desgracia, es demasiado tarde. Este es el planteamiento de este excelente sci-fi documental de la británica Franny Armstrong realizado en 2008, interpretado por el ya desaparecido actor británico Pete Postlethwaite y presentado en 2009 en premieres apoyadas por Greenpeace en 25 países. En él se planteaba la ucronía definitiva sobre los colapsos que en nuestro mundo puede provocar el calentamiento global en las próximas décadas, la autodestrucción de las civilizaciones humanas por no haber sabido enmendar a tiempo los comportamientos que nos están llevando a crear nuestro propio armaggedon. Lúcido, incómodo y pesimista ante el futuro que nos espera. Sixth extincion is coming up



Nuestra era

Filmaffinity 20 de Noviembre de 2009

La misma semana en la que los señores de la paz y de la guerra se reunían en la ONU o algún sitio de efectividad similarmente dudosa, acudiendo desde distintos lugares del mundo en aviones privados para hablar del clima antes de un almuerzo de treinta platos (como aquel de la Cumbre del Hambre), Greenpeace promovió el estreno de una película que cuenta la misma incómoda verdad que la del multimillonario Al Gore, antaño vicepresidente de la nación más contaminante del planeta.

Documental y ficción hábilmente mezclados retratan un futuro aterrador, ayudándose de filmaciones de archivo sobre fenómenos de hoy mismo o del pasado reciente (la expoliación en la cuenca del Níger, el huracán Katrina, la guerra de Irak…). Y para que no todo sea desesperación e impotencia, nos propone una hoja de ruta ciudadana para reconducir el problema antes de que sea tarde.

Y esto es lo más desesperante de la película, porque lo que plantea como alternativa se intuye imposible, no sólo a nivel político, sino prácticamente humano. Desde que el hombre hizo leña para encender fuego, su avance en la Tierra se apoya sobre la destrucción de la misma. Y a medida que el avance genera herramientas para avanzar más deprisa, la destrucción también se acelera. Cambiar eso supone un replanteamiento de especie tan profundo como improbable. La misma película da muestras de ello.

¿Quién de entre los habitantes del primer mundo está dispuesto a renunciar a su forma de vida, al nivel que la película preconiza, para reducir la cuota de CO2 que le corresponde en el calentamiento del clima? ¿Quién de entre los habitantes de países emergentes, en caso de que realmente emerjan, está dispuesto a plantarse en el nivel de CO2 que le marque quién?

Por resumir: excelente “película con mensaje” que, como tal, no renuncia a utilizar el montaje como arma. Suficiente para que los críticos por convicción o conveniencia la tachen de maniquea y, enredando enredando, esto se siga calentando. Pero como sea verdad, vamos jodidos. (Por estúpidos, claro).