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17 de junio de 2016

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (54) Noam Chomsky y el requiem por el sueño americano


'Requiem for the american dream' (publicado en 2015) es un documental dirigido por Peter D. Hutchison, Kelly Nyks y Jared P. Scott quienes entrevistan al siempre lúcido Noam Chomsky, quien a sus 87 años parece estar en la plenitud de sus capacidades intelectuales. Chomsky, sólo ante la cámara, realiza una incisiva radiografía de las realidades políticas y sociales de los Estados Unidos de Norteamérica contemporáneos -aún el gran hegemon mundial- diseccionando en diez puntos el fracaso del así llamado 'sueño americano'. 

Chomsky habla sobre la deliberada concentración de poder económico y político en manos de unos pocos, de las desregulaciones que han aumentado del poder de los bancos financieros y comerciales para enriquecerse con la especulación sobre el capital en operaciones que no provocan valor añadido a la sociedad pero sí la exponen a sus consecuencias, como hemos tenido la oportunidad de comprobar en estos años de crisis, cuando el sector público ha tenido que acudir al rescate de grandes corporaciones si éstas se encuentran en problemas (pues son 'too big to fail'), respaldo que el ciudadano no encuentra si es él quien se encuentra en apuros.

En Estados Unidos el capitalismo neoconservador está produciendo una enorme desigualdad entre quienes detentan el poder político y el económico sobre quienes lo mantienen con su trabajo a cambio de una compensación salarial en la mayor parte de los casos desproporcionalmente baja, así como un aumento del control sobre los trabajadores mediante la inseguridad de que puedan mantener esos puestos (para que no puedan exigir salarios más altos o condiciones de trabajo decentes), lo que está resultando en un progresivo empobrecimiento de la clase media. A ello se le suma la deslocalización propiciada por la globalización, que permite a las grandes empresas sustituir procesos o empleados más onerosos por otros que trabajen en otra parte del mundo y que sí acepten las condiciones que se les exija. Todo esto constituye un círculo vicioso de concentración de riquezas y poder que se autoprotege y autorregenera, lo que supone la perversión de la democracia estadounidense.