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21 de enero de 2020

Vocabulario Fundamental. Ballenas (12) Eliane Brum y la boca de la ballena

Un conmovedor texto de la periodista  Eliane Brum publicado en El País en el que narra un viaje al Ártico para ver ballenas. 


Casi dentro de la boca de la ballena

Icebergs con forma de catedral pasan junto a nosotros. Tienen curvas que matarían a Oscar Niemeyer de envidia

Eliane Brum, a bordo del Arctic Sunrise 21 enero 2020

Cuando la avistamos por primera vez, todavía está lejos. Nuestro bote se acerca con cuidado. Todo lo que esperamos es ver algo de ella. El salto, las aletas, la cola. Tiene 12 metros de largo. Por lo menos. Posiblemente algunos más. Es una ballena jorobada, esas que parece que tengan alas. Estamos en la bahía Paraíso. Por primera vez, no puedo imaginar un nombre mejor. A mi alrededor, hay montañas de hielo y nieve en diferentes tonos de blanco y azul. Icebergs con forma de catedral pasan junto a nosotros. Tienen curvas que matarían a Oscar Niemeyer de envidia. En algunos, viajan pingüinos. En otros, leopardos marinos hacen su siesta de la tarde. De vez en cuando, docenas de pingüinos nadan juntos, haciendo saltitos sincronizados, indiferentes a la conmovedora belleza que crean con solo moverse. Cuando sale el sol, el agua azul del mar se convierte en plata fundida. Y brilla. Como no hay noche en el verano antártico, las estrellas se mudan al mar. Y entonces la vemos. La esperábamos. Pero ninguno de nosotros esperaría tanto. En toda una vida, nunca hubiera esperado tanto.


La ballena rodea el bote pequeño, que ahora está parado en el mar. Somos solo cinco a bordo. Y todos nos ponemos de pie, con solemne expectativa. La ballena nos rodea. Y entonces, de repente, sin que nada pueda prepararnos para ese momento, emerge inmensamente inmensa del agua y abre su inmensa boca tan cerca que casi podemos tocarla. Tan cerca de nosotros que podemos oler su aliento de krill y pescado. La boca de la ballena.

Y ahora dicho al revés: la boca de la ballena, tan cerca que si quisiera podría saltar a su interior.

Tres de nosotros llevan cámaras y fotografían o graban. Ninguno consigue un buen ángulo. Las fotos en este capítulo de mi diario son de Tom Foreman, el fabuloso guía británico especializado en los polos de la Tierra, que ha sido el que mejor ha capturado el momento. Tendría que haber alguien por encima de nosotros para cubrir la escena entera.

¿Cómo fotografiar lo que ha sucedido dentro de nosotros, de mí, después de esto? Nos mirábamos y sabíamos que, para siempre, ese momento nos uniría. Dos ingleses, una escocesa, una alemana y una brasileña. Quizás algún día, cuando seamos muy viejos, nos reuniremos en algún lugar del mundo para recordar el momento en que estuvimos casi dentro de la boca de una ballena jorobada. La gente verá a esos cinco viejos contándose historias y esbozarán una sonrisa burleta. Solo viejos contando historias que nunca les han ocurrido.

Una ballena jorobada, vista desde el Arctic Sunrise (Foto: Tom Foreman)

Regresamos al Arctic Sunrise y lo contamos y lo contamos sin parar. “He entendido cómo Jonás fue a parar dentro de la boca de la ballena”, bromea la alemana Carola Rackete, refiriéndose a la historia bíblica. La tercera en la línea de comando del Arctic Sunrise, es parca en sonrisas y palabras, pero nunca en fuerza y solidaridad. El año pasado, se convirtió en una leyenda cuando atracó un barco con 53 inmigrantes de Libia en la isla italiana de Lampedusa, en contra de los deseos del derechista Matteo Salvini. Los había rescatado de un bote a la deriva. Fue arrestada y luego absuelta, porque la jueza dijo que, como capitana, había hecho exactamente lo que debía para proteger la vida de sus pasajeros. Cada uno en el Arctic Sunrise tiene una gran historia. Es casi un barco de batalla por todas las buenas causas del mundo.

Después de haber pasado algunas horas en el océano Antártico, ya no esperábamos encontrar ninguna ballena. Sería excesivo, ya habíamos tenido demasiado paraíso. La científica Kirsten Thompson, una escocesa con intensos ojos azules y una sonrisa permanente, insistió. “Ayer me fui a dormir con colas de ballena dando vueltas en mi cerebro”, dijo. “Puedo sentir en los huesos que vamos a encontrar algo”. Ella lo sabía. Pero ni siquiera Kirsten, que se pasa días escuchando la lengua de las ballenas con un hidrófono sumergido en el océano, podía imaginarse que esta vez podría ver la garganta de una jorobada.

Me senté a la mesa de la cocina, detrás de una columna, con una taza de té entre las manos casi congeladas. Mi hipotermia estaba en el alma, y se quedó hasta altas horas de la noche. Acoger esta experiencia requirió todo el calor que tenía almacenado. Ninguna ropa especial podría protegerme no del invencible verano del que hablaba Albert Camus. No. No es eso. Dentro de mí, la boca de la ballena en el verano antártico implantó una especie de invierno. Siento que para siempre habrá dentro de mí un espacio interno en el que no nacerá nada, pero será todo vivo y azul. Es el espacio de la boca de la ballena.


Quienes siguen este diario saben que me estaba preparando para el momento en que la ballena se metiera dentro de mí. Temía que no cupiera. Ahora estoy condenada a vivir profundamente agradecida por albergar dentro de mí seres que no caben. Quizás, cuando ustedes me encuentren, verán una forma extraña, no humana, avanzando más allá de mi cuerpo. Son las aletas en forma de alas de esa ballena jorobada.



La cola de la ballena jorobada. TOM FOREMAN


El sueco Gustaf Skarsgard, el Floki de la serie Vikingos, comentó el domingo, cuando observábamos cómo algunas ballenas mostraban la cola en el océano: “Las ballenas tienen algo”. Sí. Estoy intentando entender qué es. He llegado a la conclusión de que nos lanzan a otro tiempo. A otro tempo. Si tratáramos de convertir el salto de la ballena en una partitura, no tendríamos las notas. O quizás las tendríamos, pero no podríamos reproducir el tiempo en que se tocan. Es algo no humano, que proviene de otro lenguaje y otra cultura. Y lo sentimos en nuestras entrañas, aunque no sepamos explicarlo.

La ballena jorobada se levanta, eleva el dorso, abre las aletas y salta. Está cazando. Es un vuelo en cámara lenta, pero a la vez rompe el compás. Quisiera acordarme más de mis clases de música para explicarlo mejor. Mi canto favorito en la Amazonia, donde vivo, es el de los monos guaribá. Es extraordinario. Pero siento que ellos y nosotros formamos parte del mismo mundo, pertenecemos a las mismas notas. Las ballenas, no. Su escala musical es diferente. Cantan, y su canto es intrincado, complejo. Pero este canto aún no lo he escuchado. Me refiero al tiempo del salto y al sonido que hace.

Ella salta, vuela, y el universo parece que se desplaza. La ballena está aquí y no está. Sabemos que está, porque la vemos, pero, a la vez, es imposible que esté, porque el tiempo y el sonido son imposibles. Y, entonces, nos condenamos al silencio. Porque, antes de sumergirse en la oscuridad del océano profundo, dios estuvo entre nosotros.

(Ahora dejo de escribir para limpiar nueve cuartos de baño. La vida es así. De la garganta de la ballena a la cloaca de la humanidad).

10 de octubre de 2015

Vocabulario Fundamental. Ballenas (10) Cetacea Aurora Borealis




Un grupo de ballenas jorobadas retozan bajo el espectáculo de la aurora boreal. Este magno espectáculo fue grabado en la isla Kvaløya, cerca de la ciudad de Tromsø, en el norte del país. Encontrar a estos grupos de ballenas reunidas en las costas de Noruega es bastante común en esta época del año, la mejor para observar luces de la aurora boreal. Que cosas así sigan produciéndose en el mundo llenan de gozo el alma del viejo Juez Roy Bean.

14 de mayo de 2014

Vocabulario Fundamental. Ballenas (8) El reino del rorcual azul


Nadie había conseguido identificar a los rorcuales azules de California hasta que un grupo de eminentes científicos procedentes de todo el mundo se embarcó en esta revolucionaria misión. Los investigadores analizan las pautas de conducta de estos curiosos cetáceos, cómo las afecta el denso tráfico marítimo (que daña y mata a muchas de ellas) y buscan sus áreas de cría en el área Domo de Costa Rica, donde lograrán las primeras imágenes de una cría de ballena azul recién nacida. Larga vida a este colosal y maravilloso animal, pieza vital en el alma de nuestro planeta azul y del viejo Juez Roy Bean.


25 de septiembre de 2013

Vocabulario Fundamental. Ballenas (5) Luchando por los animales 3 'Sea Shepherd', batallar por las ballenas


"Creo que debemos aprovechar todo el tiempo de nuestros días. Otro día perdido son como 15 ballenas, es tiempo precioso para lograr nuestra meta. Nuestra meta debe ser encontrarlos y detenerlos lo antes posible, porque hablamos de vidas. Cada hora es otra vida." 
 
Para nuestro quinto post sobre las ballenas recogemos una entrevista a una de las activistas de la ONG ecologista internacional Sea Shepherd Conservation Society cuya misión es la conservación del ecosistema marino y las especies que lo pueblan.

Sus campañas se rigen por la Carta Mundial de las Naciones Unidas para la Naturaleza y otras leyes que protegen a las especies marinas y sus entornos. Sus métodos de acción directa (dicen haber hundido, de una u otra forma diez barcos balleneros) han sido criticados principalmente por la Comisión Ballenera Internacional, que los califica de "terroristas", aunque también han tenido diferencias importantes con otras organizaciones conservacionistas como Greenpeace, que rechaza la cierta violencia usada en algunas ocasiones por Sea Shepherd aunque nadie haya resultado herido por ellas. Porque como dice Eva Hidalgo, la activista entrevistada, lo único que importa son las ballenas (y otras especies marinas ) que logran salvar. 

Esta bióloga catalana dejó su anterior vida para construir una nueva a bordo de las naves de la organización y con un objetivo vital, luchar hasta las últimas consecuencias contra la infamante caza de ballena que, a pesar de la prohibición que rige desde 1986, sobre todo Japón sigue realizando con la cínica excusa de los fines científicos.


Tras la entrevista les ofrecemos el documental 'Sea Shepherd, en el borde del mundo', documental que relata la travesía que vive el fundador de Sea Shepherd Paul Watson junto a sus voluntarios a bordo de los dos buques de la organización para detener a la flota japonesa que caza de manera ilegal ballenas y otros cetáceos en el Santuario Antártico. 

De hecho tienen toda una serie documental llamada "Defensores de ballenas" en la que dan cuenta de su día como tales, la convivencia en los barcos, los incidentes internacionales en los que se han visto envueltos y por supuesto su temerario batallar contra los barcos balleneros. Este es su enlace en Youtube.

El Juez Roy Bean (socio de Greenpeace desde hace mucho tiempo) espera que ambas ONG's lleguen a un punto de entendimiento teniendo en cuenta que persiguen los mismos fines y se congratula de que estas personas y organizaciones sean y existan, que tengan músculo financiero, grandes corazones y determinación de hierro para llevar a cabo su titánica misión y les desea aún más fuerza y éxito en su impagable e incansable misión en defensa de los océanos y los fascinantes seres que los habitan.


"Nos critican, pero sólo importan las ballenas salvadas"

«Ya no hay tiempo de esperar a que gobiernos e instituciones hagan algo, hay que actuar» Eva Hidalgo - Activista de Sea Shepherd

Las Provincias 09.09.13 Isabel Ibañez

Eva Hidalgo es una bióloga catalana de 23 años enrolada con los 'Piratas ecológicos' de Sea Shepherd, el nombre de la serie que emite Discovery y que muestra el coraje y la mala leche que se gastan estos ecologistas en defender sus ideales. Sólo hay que asistir a su lucha encarnizada contra los balleneros japoneses en aguas de la Antártida. 
 
Hidalgo se encuentra en Australia reparando el buque insignia de la ONG, el 'Steve Irwin', de los daños en la reciente campaña, en la que han salvado 930 ballenas (el cupo completo asignado a los nipones). Lleva diez meses fuera de casa: «Este barco es mi hogar».

- ¿Por qué Sea Shepherd?

- Protege los océanos con la acción directa, la forma de actuar con que me identifico. No hay tiempo de esperar a que gobiernos o instituciones hagan algo. Hay que actuar.

- ¿Había visto 'Piratas ecológicos' antes de ser uno de ellos?

- Nunca, hasta una noche en mi primer viaje con la organización. La determinación y el éxito de Sea Shepherd en proteger la fauna marina fueron una inspiración; sentí que debía involucrarme.

- ¿Está preparada para perder un brazo, una pierna... la vida?

- Estoy preparada para lo que haga falta, menos para ver cómo estas especies son cazadas ilegalmente y llevadas a la extinción. El único miedo es el de no poder parar la matanza de una ballena. ¡Y ese miedo se convierte en adrenalina, en más fuerza y pasión!

- ¿Cómo fabrican las bombas fétidas que lanzan a los japoneses?

- Es un fermento orgánico inofensivo que, además de apestar cualquier cosa con la que entra en contacto, hace que la carne de ballena sea inservible en el mercado.

- ¿Su agresividad es a la vez baza y hándicap para atraer apoyos?

- Nuestra misión es asegurarnos que las criaturas de los océanos están protegidas y nadando libres, sin herir a nadie. Muchos nos critican, pero al final del día solo cuenta cuántas ballenas hemos salvado. Por eso tanta gente nos apoya.

- ¿Saber que está siendo grabada para un programa acrecienta la valentía o la imprudencia por lograr más publicidad? ¿No da la sensación de que hay algo de teatro?

- Toda la tripulación es entrenada en sus puestos y nos tomamos lo que hacemos en serio. No somos actrices ni actores, somos activistas. Lo que sale es lo que se filma, el día a día y las acciones.

- ¿Ha aparecido en el programa?

- ¡Alguna que otra vez!

- ¿El momento de más emoción?

- Cuando vi a nuestros barcos, cinco veces mas pequeños que los balleneros, que paraban su operación de repostaje. Todo gracias a la valentía y coraje de la tripulación y los capitanes.

- ¿Y el más peligroso?

- Este año la flota ballenera ha sido más agresiva que nunca. Nos embistieron con fuerza varias veces, tanta que casi volcaron uno de nuestros buques, el 'Bob Barker'. La misión acarrea peligros, pero gracias a nuestra determinación este año hay 930 ballenas que siguen nadando libres en vez de estar congeladas en algún almacén.
 
- ¿Japón necesita mil ballenas para experimentar?

- No las necesitan. Se trata de una farsa para poder continuar con la tan anacrónica caza ilegal de ballenas que se niegan a abandonar.

- ¿Se ha metido en la piel del que se gana la vida de este modo?

- Sí, y no podría dormir si mi trabajo contribuyera a que especies que existen desde hace seis millones de años desaparezcan.

- ¿Llegan a cruzarse miradas?

- Sí, a veces son de miedo, otras agresivas, otras indiferentes. Pero vamos contra el Gobierno japonés, no contra las tripulaciones.

- ¿Cómo cree que les ven ellos?

- La opinión que me importa es la de las ballenas. ¡Y creo que les caemos bastante bien!

2 de septiembre de 2013

Vocabulario Fundamental. Ballenas (4) "La de las grandes alas"


Esta es la yubarta, xivarte, o más comúnmente denominada ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) aunque a mí siempre me ha gustado más es megaptera, "la de las grandes alas" en griego, como ponía en aquel libro de animales de mi niñez o como las llamaban los antiguos balleneros que las masacraron durante décadas. Son sus grandes aletas pectorales las que caracterizan a este bellísimo rorcual además de su gusto por saltar fuera del agua, como parte de su cortejo sexual o por simple alegría de vivir. 

20 de mayo de 2013

Vocabulario Fundamental. Ballenas (3) Gigantes del mar













Los delfines y las ballenas pueden aparecer seres totalmente ajenos a nosotros. Pero su demostrada capacidad mental, su habilidad para la comunicación y el reciente descubrimiento de que los delfines tienen nombres individuales, muestran que están mucho más cercanos a nosotros de lo que nos imaginábamos. En estos documentales producidos por la BBC, los camarógrafos submarinos Doug Allan y Didier Noirot emprenden un viaje por los mares de medio mundo para filmar las historias más asombrosas de ballenas y delfines. El equipo también visita a los grandes expertos mundiales en cetáceos, que nos descubren nuevas habilidades de estos extraordinarios animales que harán que cambiemos para siempre nuestra vieja visión sobre ellos.














1. Vidas gigantes



2. Grandes pensadores



3. Voces del mar


26 de abril de 2013

Vocabulario Fundamental. Ballenas (2) La ballena de Sebastião Salgado





Sebastião Salgado - Southern right whale, Patagonia, Argentina 2004



"Una adulta como esta mide 35 metros y pesa 40 toneladas, más o menos. Se estaba acercando, vino hasta el barco, pude tocarla y fue increible, qué piel tan sensible. Mientras la acariciaba veía que su cola temblaba. 35 metros, una sensibilidad maravillosa. Teníamos una pequeña embarcación de no más de siete metros, sabía que si nos daba fuerte nos podía hundir pero nunca tocó el barco, nunca. A veces se alejaba y golpeaba el mar con la cola..."

23 de octubre de 2012

Vocabulario Fundamental. Ballenas (1) "Todo empezó con aquella ballena en mi bañera"


"Son los seres más grandes del planeta y el 95% de la gente nunca ha visto una. Y cuando las ves, no las entiendes. Su aspecto escapa de entrada a nuestra comprensión. Ves trozos, una aleta, un chapuzón, y has de componer el rompecabezas gigante de su verdadera forma"
"Nadie sabe por qué saltan las ballenas. Casi todas las especies lo hacen, desde el delfín más pequeño hasta la más grande de las ballenas azules, cada una con su propio estilo: saltos de espalda, saltos en plancha, saltitos sin mucho impulso o auténticas piruetas. Puede que sea una de las formas que tienen las ballenas de librarse de los parásitos: la fuerza del salto es tanta que las ballenas se dejan trozos de piel, muestras que va muy bien recoger para hacer exámenes genéticos. No hay manera de saber cuándo saltarán, aunque cuando lo hacen, lo más probable es que lo repitan varias veces; a menudo empiezan cuando se levanta viento, como si fueran una especie de Mary Poppins cetáceas cuya mágica aparición convocase un cambio en el tiempo. Un científico razona que puede que estas gimnastas "encuentren más agradable o placentero, o menos doloroso, golpear su cuerpo contra el agua cuando ésta está agitada que cuanto está tranquila."
 Leviatán o la ballena (Philip Hoare)

Hoy inauguramos nuestra serie de entradas sobre otro concepto imprescindible de nuestro vocabulario fundamental, las ballenas. En nuestros posts sucesivos dedicados a estos gigantes del mar entraremos en el mundo de los cetáceos y sus dos géneros, los odontocetos (ballenas con dientes, como la orca, los delfines o el cachalote) y los misticetos (ballenas con barbas, como la ballena azul o la ballena jorobada) y en su contradictoria relación con el hombre, que la persiguió durante siglos y llevó a algunas especies al borde de la desaparición (hasta 1986 en que se prohibió su caza) y ahora intenta protegerla. Aunque algunos países como Japón y Noruega insisten en querer capturarlas con la más cínica de las excusas, "caza científica". Pero de la historia de la caza de la ballena nos ocuparemos en la segunda de nuestras entradas sobre estos animales. 

Y para comenzar nada mejor que una estupenda entrevista en La Contra al ensayista y periodista británico Philip Hoare quien en 2009 terminó de escribir "Leviatán o la ballena", un complejo ensayo sobre su obsesión por las ballenas, su biología, su comportamiento y su relación con los humanos, que ganó el premio Samuel Johnson de Ensayo de aquel año. Sobre este libro recogemos la crítica hecha en el blog El placer de leer que suscribimos plenamente:


"Leviatán no es una novela, es una obra de no ficción incatalogable, no es ensayo, ni ciencia, no es análisis, estudio o documento, no es poesía. Sin embargo, es todo eso y más, a lo que Hoare suma sentimientos, sensibilidad, arte, emociones y una cantidad de información sensitiva mediante datos insólitos. Comienza como si fuera las memorias de su autor, a continuación se desplaza hábilmente hacia la biografía, la crítica literaria, la historia social para finalizar siendo un compromiso por la naturaleza. Todo eso sobre las ballenas, los cetáceos, los cachalotes y todo, absolutamente todo lo que se relaciona con ellos. Para ello Hoare desgrana Moby Dick, desde la vida de Melville hasta muchos de los párrafos de su obra haciendo un profundo estudio antropológico y sociológico de los balleneros y los grandes puertos donde atracaban. Habla de Jonás y de los mitos relacionados con los grandes mamíferos marinos. Pero también pinta melancólicamente la geografía y la vida diaria de todos los marineros, capitanes, armadores y trabajadores del mundo de las ballenas."


En fin, un libro imprescindible para cualquier amante de los animales o para cualquier amante de la literatura, uno de esos libros de los que sales mejor persona. Les dejamos con esta entrevista a un tipo fascinante al que le nadan en la cabeza las ballenas, esos seres tan míticos como fundamentales en el alma del Juez Roy Bean.


"Todo empezó con aquella ballena en mi bañera"


Philip Hoare. Escritor. Tengo 52 años. Nací y vivo en la misma casa donde me crié, en Southampton (Inglaterra). Estoy licenciado en Literatura Inglesa. Soltero. Políticamente estoy muy comprometido con el medio ambiente y con la justicia social. Soy católico practicante y puedo dar la comunión.

Ima Sanchis 10/12/2010

Embrujo

Las críticas a Leviatán... premio BBC Samuel Johnson en todo el mundo son sorprendentes: "Desearías que este tremendo libro fuera todavía más largo" (Literary Review); "Si no puede subirse a un barco este fin de semana, compre este libro" (The Times); "Su embrujo pervivió en mí varios días" (The Observer). Un libro ¿en parte historia cultural, estudio científico y literatura¿ tan personal como su autor, que vive en la casa donde nació rodeado por su propio pasado, del que emergen las ballenas, sobre las que acaba de rodar un par de documentales para la BBC. Pero antes fue punk, mánager de algunos grupos, tuvo su propia discográfica y escribió aplaudidas biografías.



De niño me daba mucho miedo el mar. Mi abuelo pintó una ballena en la bañera, así que yo asociaba el agua a los monstruos marinos.

Ha vivido junto al mar.

Sí, y no aprendí a nadar hasta los 25 años, y lo hice para enfrentarme a mi miedo.

Eso es valiente.

A los 50 me tiré al mar tras una ballena.

Eso es muy valiente.

Fue el día más terrorífico de mi vida. Estaba nadando en las Azores, en aguas muy profundas, donde había monstruos marinos de verdad. Aquel encuentro fue... ... Nadé hacia un grupo de ballenas, una de ellas se separó del grupo y vino hacia mí. Me meé encima.

Valiente, y sincero.

Sentí esos chasquidos que emiten las ballenas cuando te escanean, noté la reverberación en mi propio interior. Es irónico, porque llevaba cinco años intentando describir una, y vi cómo ella me estudiaba y me describía.

¿Estaba muy muy cerca?

Podía tocarla, pero no me atreví a mover el brazo. Ladeó la cabeza para mirarme. En su ojo vi una inteligencia aguda pero insondable. Y lo único que fui capaz de pensar fue: “Perdóname”.


¿Por qué le pidió perdón?

Por lo que la raza humana les hemos hecho y por orinarme en el agua.

¿Percibió que aquel ser enorme es un semejante?

Sí, y sentí humildad ante su placidez y su calma, y percibí su inteligencia, pero no sabría decir si es como la nuestra. Las ballenas son matriarcales y se me acercó la matriarca para ver si yo era un peligro para su grupo; luego volvió a informarles.

Se me antojan gigantes muy generosos, porque nuestra especie las ha masacrado.

...Y ella no me hizo nada, cierto. En California los balleneros apodaron pez del diablo a las ballenas grises porque se defendían con fiereza. Ahora sabemos que básicamente mataban a las crías y a sus madres. Así fue hasta hace dos generaciones. Hoy esas mismas ballenas se acercan a los barcos y permiten que la gente les acaricie la cabeza.

Por algo el corazón de la ballena tiene el tamaño de un coche.

...Y usted podría nadar por sus arterias, y un elefante sostenerse en pie sobre su cola. Que del animal más grande y longevo (vive más de 300 años) sepamos tan poco dice mucho de nuestra arrogancia.

Cierto, sabemos más de la Luna.

A una milla de aquí hay un territorio totalmente desconocido que polucionamos y maltratamos, pero como no vemos los resultados, nuestra conciencia está tranquila.

¿Por qué esa necesidad masculina de vencerlas y masacrarlas?

La caza de ballenas ha sido en la historia demostración de hombría, la conquista de la naturaleza; y es irónico que estos animales sean matriarcales. Parece ser que la historia en la que se basó Moby Dick era la de una hembra que intentaba defender su cría.

Qué triste historia.

Hasta hace muy poco las representaciones de las ballenas eran erróneas porque no las veían en su medio, sino ya muertas, hinchadas de gas; de ahí esa imaginería que las presentaba como un animal grotesco, cuando en realidad son maravillosamente aerodinámicas.

Y su comunicación es asombrosa.

Sí, literalmente se comunican de un extremo al otro del mundo. Su sonido es tan fuerte que cuando los científicos lo detectaron por primera vez pensaron que estaban oyendo terremotos sísmicos marinos.

¿Le ha cambiado escribir este libro?

Ahora me siento responsable, como lo somos todos, del futuro de estos animales. De niño veía normal que el maquillaje de mi madre estuviera fabricado con su grasa; hoy, que Chanel, Givenchy y Dior usen ámbar gris de ballena para hacer sus perfumes me chirría, pero no soy un activista.

Hace documentales, libros, fotos...

Después de la Segunda Guerra Mundial los aliados permitieron a los japoneses alimentar a su población, sobre la que habían tirado bombas atómicas, con carne de ballena. Así los japoneses reconvirtieron su flota en balleneros. Siempre hay un contexto.

Sólo quedan 300 ballenas francas.

Entre otras cosas, porque españoles y británicos han empezado a cazarlas. Pero el 50% chocan con barcos o se enredan en redes de pesca; son animales muy lentos que nadan en una de las zonas portuarias (costa atlántica) más intensas del mundo.

El 99% de las ballenas azules ya han sido exterminadas.

Con la moratoria de la comisión internacional ballenera (1986), la población de la jorobada de la costa australiana está creciendo un 10% cada año. Así que la raza humana se merece una palmadita en la espalda.

Bravo, pues.

Estoy seguro de que la mayoría de las personas no soportaría ver una ballena herida, y es ahí donde yo deposito mi esperanza.

¿Qué hará con las 20.000 libras del premio Samuel Johnson por su novela?

Una fiesta y ahondar en las ballenas.

¿Y todo por aquel dibujo en la bañera?

Sí, lo llevo dentro. Los maoríes dicen ser descendientes de ballenas; y cuando las ballenas embarrancan en sus playas van a dormir con ellas, a hacerles compañía en su agonía, para que no se sientan solas.