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26 de junio de 2024

Vocabulario Fundamental. Periodismo y periodistas (42) Dense por advertidos

Dense por advertidos

Es imposible ignorar el mensaje de intimidación que envía a los futuros periodistas que el fundador de Wikileaks admita haber violado la ley para poder salir en libertad


La noticia deja un regusto necesariamente agridulce, tirando más bien a amargo. Julian Assange salió este lunes en libertad tras un pacto con los fiscales de Estados Unidos. Tomó un avión —cuyos costes tendrá que abonar— que lo llevó a Bangkok, de ahí a un territorio estadounidense en el océano Pacífico, las Islas Marianas del Norte, donde una jueza estadounidense ratificará con toda probabilidad el acuerdo, y luego volará a su país natal, Australia. Uno no puede menos que alegrarse por este resultado. Por él, por su familia, por su esposa, Stella, por los dos niños pequeños que solo han conocido a su padre entre rejas. 

Por otra parte, resulta imposible no lamentar que el fundador de Wikileaks haya pasado en total 11 años en reclusión, tratando de evitar su extradición a EE UU. Resulta también imposible ignorar el mensaje que todo ello envía al mundo, al periodismo de investigación, a los defensores de la libertad de prensa y a todos aquellos ciudadanos, en cualquier país, que cuentan con esta como pilar fundamental de las sociedades democráticas en las que viven o aspiran a vivir.


El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, desembarca de un avión en el aeropuerto internacional Don Mueang de Bangkok (Tailandia), este martes.WIKILEAKS/ REUTERS

El fundador de Wikileaks aceptó un único cargo (haber violado una ley de principios del siglo pasado, el Espionage Act, aplicada desde entonces en ocasiones muy contadas y nunca a periodistas), así como una pena de cinco años de cárcel. La justicia estadounidense tendrá en cuenta el tiempo que lleva en una prisión de alta seguridad del Reino Unido luchando contra la extradición a EE UU, así que lo más probable es que, una vez ratificado el acuerdo por la jueza, Assange quede definitivamente en libertad. La vista tendrá lugar en las Islas Marianas (por la reina española Mariana de Austria) porque el acusado se ha negado a pisar territorio continental de Estados Unidos: no se fía ni de los fiscales ni, en general, del sistema judicial de aquel país.


El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, desembarca de un avión en el aeropuerto internacional Don Mueang de Bangkok (Tailandia), este martes.WIKILEAKS/ REUTERS

No es difícil entender las razones de ello. De haber sido extraditado a Estados Unidos, hubiese afrontado un proceso judicial con una petición de 175 años de cárcel. Cumplidos los 52, Assange llevaba ya más de una década tratando de evitar la extradición y posterior juicio. Pasó primero cinco años en la Embajada de Ecuador en Londres. El resto, en una prisión de alta seguridad del Reino Unido. La acusación de los fiscales estadounidenses resultaba, en apariencia, tan sólida —17 cargos criminales bajo la Ley de Espionaje, aprobada en 1917 para protegerse de actividades contra la seguridad del Estado, más otro cargo criminal contra la Ley de Fraude y Abuso en Computadoras— como insostenible moralmente.

Assange corría el riesgo de pasar el resto de su vida en la cárcel por entregar documentos secretos del Gobierno estadounidense a cinco periódicos —The New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde y EL PAÍS—. Durante algunas semanas de 2010, muchos de ustedes, o algunos de ustedes, leyeron artículos basados en esos documentos, 250.000 cables diplomáticos del Departamento de Estado que desataron una crisis diplomática mundial.

En pocas palabras: Assange podría haberse podrido en un penal estadounidense porque ustedes supieron por las páginas de este periódico de la incompetencia y la doble moral de Washington en sus relaciones con los países árabes aliados o con Pakistán; de sus abusos y ataques a civiles en las guerras de Irak y Afganistán; de las maniobras para conseguir el archivo en la Audiencia Nacional en Madrid de tres casos que de una u otra manera les afectaban (entre ellas, la muerte del periodista José Couso en Bagdad); de las presiones para forzar a bancos y empresas españolas a abandonar los negocios que de acuerdo con la legislación internacional realizaban en Irán, así como de numerosos asuntos en países latinoamericanos: desde el involucramiento de asesores cubanos en Venezuela a la opinión de la Embajada estadounidense sobre el ejército mexicano, pasando por la salud mental de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.

Wikileaks también publicó varias informaciones que golpearon la imagen y la credibilidad internacional de Estados Unidos. La pieza más destacada —un vídeo de unos 40 minutos de duración— se conoció como Asesinato Colateral (Collateral Murder). Las imágenes, grabadas desde las propias aeronaves, muestran un ataque en Bagdad en 2007, en el que dos helicópteros Apache del ejército estadounidense disparan a un grupo de 12 iraquíes desarmados, dos de ellos colaboradores de la agencia de noticias Reuters. Durante años, los fiscales sostuvieron que la difusión de todo lo anterior puso en riesgo la vida de miles de personas, militares estadounidenses, civiles que colaboraron con las embajadas de ese país o diplomáticos. Nunca lograron acreditar ni un solo caso. Por el contrario, lo que sí muestra toda la información de Wikileaks es la forma irregular, poco escrupulosa o directamente inmoral con la que el ejército estadounidense se comportó en numerosas ocasiones y que únicamente la falta de una condena en un tribunal internacional impide calificar de crímenes de guerra.

Es cierto que Assange es una víctima incómoda, un tipo antipático, al que numerosos periodistas en muchas redacciones del mundo no consideran un colega. No lo es, o no es un periodista en el sentido que algunos consideran que debería serlo —medio hacker, medio activista—. En todo caso, no resulta un periodista conveniente para un caso de atropello tan flagrante por parte del aparato judicial y de espionaje de EE UU (especialmente bochornoso resulta el capítulo español). Para empezar, fue acusado de abusos sexuales por dos mujeres en Suecia en 2010, poco después de que publicásemos los papeles del Departamento de Estado. Assange se negó a viajar a Suecia para someterse a las preguntas de la policía. Alegó que todo era una confabulación para llevarle a Estados Unidos, juzgarle y condenarle. Pocos le creímos entonces. Ofreció responder las preguntas de las autoridades suecas en Londres, aunque estas nunca mostraron interés en hacerlo. Y luego se supo que, efectivamente, Estados Unidos había convocado en secreto un tribunal (grand jury) para imputar a Assange y pedir su extradición.

Wikileaks publicó asimismo los correos del equipo de campaña de Hillary Clinton en 2016. Muchos le consideraron por ello un peón de Vladímir Putin o de Donald Trump, o de ambos a la vez. Tampoco fue ese un movimiento que le granjeara excesivas simpatías en muchas redacciones o en los sectores de la sociedad que normalmente se movilizan en casos de abusos de Estado como los que él ha sufrido ahora. Y ese abuso —y sus consecuencias: años en prisión, daños a su salud física y mental— permanece. Ese abuso es la sentencia, sin juicio, sin defensa, sin focos, sin los derechos básicos en Occidente desde la Ilustración. Ese abuso es el mensaje: a hipotéticos filtradores del futuro, a periodistas, a ciudadanos de todo el mundo.

Para empezar, todos los que participamos en la difusión de aquellas noticias hemos dudado o hemos temido en algún momento por nuestra seguridad jurídica: los directores de los medios en aquel entonces (Alan Rusbridger, Bill Keller, Sylvie Kaufmann, Georg Mascolo y yo mismo), más los cuarenta o cincuenta periodistas de EL PAÍS que conformaron el equipo que buceó en decenas de miles de cables para poder descifrar sus secretos. Entre ellas, como recordaba ella misma hace unos domingos en estas mismas páginas, Soledad Gallego-Díaz, luego directora del periódico. Pero el aviso va dirigido, naturalmente —o sobre todo, diría uno— a todos los directores y directoras y periodistas que han venido y vendrán después y que se han enfrentado o se tendrán que enfrentar a situaciones y dilemas similares. ¿Hay que temer consecuencias legales de algún tipo? Quisiera uno creer que no. Estamos en España. Pero también Assange es australiano. Aquí nos protege la Constitución. Y en la Unión Europea, las leyes y el sentido común. Pero quién sabe. Fuera de ahí, ya no estoy tan seguro. Y el futuro político no parece perfilarse de forma halagüeña, precisamente, para la libertad de prensa y el tipo de protecciones que esta requiere.

Finalmente, el calvario de Assange resulta intimidación suficiente para los Assange de las próximas décadas. Puede contribuir sin duda alguna a restringir la investigación periodística basada en documentación clasificada. ¿Cuánto dejaremos de saber sobre el funcionamiento del Estado profundo? Con sus capacidades crecientes de controlar los movimientos de la ciudadanía, el reconocimiento facial, la maña para intervenir comunicaciones y cometer toda clase de abusos, el control democrático resulta más necesario que nunca. ¿En quién vamos a delegar la fiscalización de todo ello? ¿En el propio Estado y sus agencias? Si las partes del Estado que vemos y podemos examinar (más o menos) raramente funcionan bien, ¿por qué hemos de suponer que las que no vemos sí lo hacen? Si en las partes que observamos se cometen abusos, ¿cómo no sospechar de lo que sucede en las que no? ¿Acaso no hemos aprendido cómo acaba eso? Y esto último, más allá de los propios periodistas, sí les afecta a ustedes, estimados lectores. Así que dense por advertidos.

3 de octubre de 2023

Vocabulario Fundamental. Agua (19) La lluvia sucede en el pasado

La lluvia sucede en el pasado

Ahora que la aceleración del cambio climático está arruinando el espejismo de una abundancia ilimitada es necesario aprender la lección de la mesura, de los límites, de los dones comunes


Aunque me esfuerzo no logro acordarme de la última vez que vi llover, o que oí la lluvia sin verla desde el interior protegido de mi casa. Durante años mi dormitorio tuvo un techo inclinado y una claraboya, y cuando llovía en mitad de la noche me despertaba en la oscuridad un rumor cercano que un poco antes había empezado a filtrarse en el sueño. Algunas veces el recuerdo de la lluvia nocturna tenía por la mañana la vaguedad de un sueño que se volvía real cuando al abrir la claraboya entraba en el dormitorio una corriente de aire fresco oliendo a tierra empapada. De todo esto hace mucho tiempo. La melancolía del soneto de Borges que acaba con una invocación piadosa de su padre ahora cobra para nosotros una exactitud de titular: “La lluvia es una cosa / que sin duda sucede en el pasado”. Del pasado vienen, como imágenes de postales, escenas de ciudades bajo la lluvia, de arboledas espesas en que al sonido copioso de las gotas se mezclaba el del viento o la brisa en las hojas. Algunas veces, sorprendido por la lluvia en una ciudad extranjera, he tenido la sensación de que en realidad había viajado a ella no para ver sus monumentos ni los cuadros de sus museos sino para contemplar la lluvia añorada, para empaparme de ella con los cinco sentidos, olerla y tocarla en mi cara alzada y en las palmas de mis manos, degustarla como una bebida vigorizadora. En mitad de las ruinas de los foros, las lluvias súbitas de la primavera romana. En las noches de verano de Nueva York, en las que el aire caliente adquiere un espesor de sauna, gotas de tormenta gruesas como uvas han estallado sobre el pavimento y sobre las copas de los árboles sacudidas por un vendaval que despejaba la atmósfera con los últimos coletazos de un huracán del Caribe.

Imagen: Fran Pulido

De joven quise irme a países donde hubiera una libertad que aquí no existía. Con el paso de los años he tenido el impulso hacia un exilio no político pero sí climático. Llegando a Portugal, casi antes de cruzar la frontera, el paisaje ya se va suavizando y reverdeciendo, y en el horizonte se adivina una brumosa anchura atlántica. He ido hacia el aeropuerto atravesando la aridez color de calavera de las periferias de Madrid y unas horas más tarde ya estaba respirando la brisa húmeda de la desembocadura del Tajo en Lisboa, que deja un olor a mar en la ropa tendida a secar en los balcones, y luego en los armarios en los que se la guarda. En el Retiro y en el Botánico de Madrid se nota mucho el esfuerzo por mantener regadas las plantas, la amenaza de una polvorienta sequedad que está siempre acechando. En el Botánico de Lisboa, más tupido todavía porque está en una ladera que complica y profundiza las perspectivas, a uno le parece que está sumergiéndose en los bosques sucesivos de varios continentes, en espesuras asiáticas de bambú, en manglares de Luisiana, bajo palmeras verticales de los mares del Sur.

Quizás a quienes nos criamos en tierras de secano se nos ha quedado una propensión genética a la añoranza de la lluvia, una respuesta de felicidad instantánea al sonido del agua, en un arroyo o en una acequia, agua que fluye generosa en una penumbra vegetal, o permanece inmóvil como un espejo al fondo de un pozo. Cada noche mi padre, después de echar el pienso a los animales y antes de subir a acostarse, se asomaba al corral a mirar el cielo, queriendo encontrar signos de una lluvia posible, que pocas veces llegaba cuando más falta hacía, ni con la abundancia necesaria. La falta de agua era uno de los rasgos de la injusticia invariable del mundo. Cuando caía mansa y copiosa, mi padre se la quedaba mirando extasiado, desde el cobertizo donde nos protegíamos de ella en la huerta: “Es lo mismo que si estuvieran cayendo billetes verdes”, decía siempre —aquellos billetes anchos y crujientes de mil pesetas, de entonces, con su verdor vegetal de una riqueza soñada—.

El agua era un prodigio imprevisible. Caía del cielo o brotaba del interior oscuro de la tierra, de la roca muy dura, como en un milagro bíblico, de pozos y manantiales que se regían por sus propias leyes secretas. El agua era una divinidad cruel que podía bendecir el esfuerzo del trabajo igual que podía aniquilarlo. Había fuentes muy celebradas por la limpidez y la pureza de sus aguas, en parajes arbolados, frescos en verano, donde la gente guardaba turno para llenar los cántaros. El agua para el riego y para el consumo y la higiene se administraba según técnicas transmitidas al menos desde los tiempos de la antigua Mesopotamia, perfeccionadas en la Andalucía musulmana, tan eficientes en su simplicidad como el diseño de los cántaros en los que se llevaba a las casas antes de la llegada del agua corriente, que en mi provincia atrasada solo se generalizó hacia finales de los años sesenta. Fue por entonces cuando yo vi por primera vez una piscina. Su azul lujoso de cloro me sorprendió tanto como la desenvoltura de la gente ociosa que nadaba ágilmente en ella y luego se tumbaba a tomar el sol, en vez de protegerse de él, como hacíamos nosotros. Ese azul de las piscinas pronto iba a sustituir al verde turbio de las albercas de las huertas, con sus espesores de ovas en las que se mimetizaban los lomos de las ranas y sobre los que volaban las libélulas con un zumbido de temblor en las alas.

En poco tiempo desapareció aquella economía severa del agua, y también la reverencia hacia ella. La variedad de los cultivos de secano —cereal, olivar, viña— dio paso a extensiones de olivos de riego que exigían cantidades masivas de fertilizantes y pesticidas químicos. En los solares de las huertas abandonadas se construyeron chalets ilegales con piscinas y praderas de césped, que exigían mucha más agua que el cultivo perdido de las hortalizas y los frutales. Los acuíferos se fueron agotando, y se extinguió el caudal de aquellas fuentes célebres a las que la gente peregrinaba como a modestos santuarios paganos.

Nadie que haya conocido la dureza de la vida de antes quiere volver a ella. Pero hay una lección de entonces que sí es necesario aprender, ahora que la aceleración del cambio climático está arruinando en todas partes el espejismo de una abundancia ilimitada. Es la lección inmemorial de la mesura, de la conciencia de los límites, de la gratitud hacia los dones comunes, los esenciales, los que no se pueden recobrar si se pierden, ni quedar sometidas al capricho ni a la codicia, ni a la compraventa: el agua y el aire, las que durante demasiados años hemos dejado malbaratar y envenenar, por la rapacidad de unos cuantos y la negligencia de casi todos. Un vaso de agua, “un vidrio de agua fresca”, como dice Cervantes, es ya un lujo muy difícilmente accesible para una parte grande de la humanidad, y lo será más cada año tórrido que pase. Hasta en las llanuras fértiles del Po, en las que parece que no hay fronteras seguras entre el agua y la tierra, reina ahora la sequía. Ya nos cuesta imaginar una lluvia que ocurra en el presente, no en la memoria ni en los sueños. Hemos vivido el salto atolondrado de la penuria al despilfarro, y no sabemos si hay ya tiempo ni forma de alcanzar el término medio de la sensatez que haga habitable el porvenir.

7 de junio de 2021

Vocabulario Fundamental. Literatura y Escritores (26) Milan Kundera y la ciudad de Praga






En Praga, el laberinto de espejos es reflejo del alma de la ciudad: cada paso parece revelar medias verdades. Esta apariencia escurridiza se plasma en la obra de Milan Kundera. En su novela “La insoportable levedad del ser”, el escritor checo explora la búsqueda de la libertad. Nada mejor que la ciudad de Praga en el siglo XX para revelar las múltiples caras del alma humana.






29 de abril de 2021

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (41) In Memoriam, Beriaín y Fraile: morir para contarlo

La noticia saltaba este lunes en todos los medios, el navarro David Beriain y el vasco Roberto Fraile habían sido asesinados este pasado lunes en el parque nacional de Arli, en Burkina Faso, cuando grababan un documental sobre la caza furtiva en la zona. Con este doble golpe el periodismo español ha perdido a dos de sus más grandes reporteros de conflictos, una figura que no abunda en la prensa patria. El Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), una federación de grupos yihadistas vinculada a Al Qaeda, ha reivindicado la autoría del ataque. Junto a los dos periodistas falleció el irlandés Rory Young, presidente de la ONG Wildlife Angel que les guiaba en la filmación de un documental que estaban rodando para denunciar la brutal caza furtiva que está diezmando la fauna salvaje del área en el que se sitúa el parque nacional de Pama. La Sexta presentó esta reconstrucción de la emboscada yihadista en la que perdieron la vida los reporteros. 



Beriain y Fraile encarnaban una figura en vía de extinción, la del reportero de conflictos, un periodismo de otro tiempo que se mancha las botas de barro y el alma de empatía para ir a esos lugares del mundo donde suceden las cosas que preferiríamos no saber. En este tiempo de opinadores y todólogos, de periodistas que se limitan a ejercer de copistas y transmisores de la versión oficial, Beriain y Fraile representaban la dignidad y honestidad de un oficio ingrato, difícil y, con frecuencia poco reconocido y muy mal pagado. 

Como bien apunta Manuel Jabois en su artículo en El País, en España cuando importan los mejores periodistas, los que se juegan la vida en lugares olvidados y, muchos de ellos, en condiciones precarias es cuando los matan o los secuestran, pocas veces cuando informan. En palabras de Manu Brabo: "Hoy de nuevo seremos, nosotros y nuestro trabajo, "necesarios", "imprescindibles", "la voz de los sin voz"... lo q se le ocurra al pedante de guardia. Mañana volveremos a morir en otra puta selva, desierto, carretera... en otro lugar sin nombre. Solos, asustados, en silencio." 

Ambos, Beriain y Fraile, llevaban ya una amplia carrera a sus espaldas y habían trabajado en las zonas más difíciles y violentas del mundo. Beriain era el más conocido por ser la cara visible de numerosos documentales como la saga Clandestino. Empezó su carrera como reportero de guerra en la guerra de Irak, cuando solo tenía 25 años, y logró entrar al país oculto en el camión de unos contrabandistas turcos. Desde aquella experiencia iniciática, el navarro se forjó una amplia experiencia como reportero en zonas de conflicto trabajando también en Afganistán, República Democrática del Congo, Sudán, Libia, México, Colombia o Venezuela, escuchando y contando grandes historias. Lo que movía a Beriain a hacer su trabajo queda perfectamente resumido en una respuesta que dio a una entrevista al diario 20Minutos. "¿Merece la pena jugarse la vida?", le preguntaron, y él respondió:

"Absolutamente, me considero un privilegiado. No voy sólo para que la gente conozca esa realidad. Voy para aprender yo, porque necesito hacer preguntas, porque siento una curiosidad quemante por hablar con esas personas. No porque me guste el riesgo, pero lo asumo porque quiero sentarme a hablar con esas personas. Me considero un curioso de la naturaleza humana e intento encontrar verdades sobre la naturaleza humana en las condiciones más extremas de la realidad, donde no hay sitio para la impostura".

Roberto Fraile era natural de Barakaldo (Euskadi), tenía 47 años y llevaba varias semanas en el país africano, que tuvo que dejar para volver a Salamanca por la pandemia, lugar en el que llevaba residiendo 25 años. Era ya todo un veterano en el oficio, un cámara de televisión que desde hace 20 años aprovechaba sus vacaciones para viajar a zonas de guerra. En el año 2012 resultó herido por la explosión de un artefacto en la ciudad de Alepo (Siria), donde estaba grabando un reportaje junto a las tropas insurgentes del conflicto. En esa ocasión, tuvo que ser operado de urgencia en un hospital de la ciudad y posteriormente fue evacuado a Turquía. 

En los últimos años había terminado dejando su trabajo para dedicarse full time a los documentales aliándose definitivamente con Beriain. Juntos se trasladaban a rodar documentales a países como Colombia, Brasil y ahora Burkina Faso. Junto a Beriain, es uno de los protagonistas del documental de Netflix, 'Morir para contar', estrenado el pasado 2018 donde distintos reporteros de guerra cuentan sus peores (o mejores) experiencias y su forma de enfrentar los problemas a los que se entrentan en la profesión , y que a continuación incluimos.

Morir para contar (Hernán Zin, 2018)

 

Antonio Pampliega, el periodista español secuestrado por Al Qaeda el pasado 2015 durante 299 días, se despidió de su amigo Roberto Fraile con un emotivo texto en Facebook e Instagram. Pampliega, también reportero en zonas de conflicto, pudo compartir muchos momentos con él. Entre ellos, la explosión en Siria que dejó herido al cámara, teniendo que ser evacuado y operado de urgencia en un hospital de la ciudad de Alepo. Pampliega dejó también un mensaje lleno de emoción en su cuenta personal de Twitter que habla perfectamente de los lazos irrompibles que se forjan entre quienes viven esas experiencias: "Familia. Eso es lo que significa esta fotografía. Cinco amigos posando y sonriendo. Está tomada en la Nochebuena de 2012, en un hospital de Turquía. Roberto (en el centro) había resultado herido por la metralla de una granada de mano en La Ciudad Vieja de Alepo. López y yo, lo sacamos del frente hasta conseguir llevarlo a un hospital para que le operasen de urgencia. Sergi y Alberto, desde el lado turco, levantaron todos los teléfonos habidos y por haber para conseguir que la ambulancia que transportaba a Roberto lograse entrar en Turquía... Esta foto muestra una de las cenas más especiales y diferentes que he vivido en estos años cubriendo guerras... Nos reímos, contamos anécdotas, nos metíamos con Roberto (le daba más miedo la reacción de su mujer que los puntos de sutura) y celebramos la vida... Hoy, Roberto ha sido asesinado en Burkina Faso. Y no tengo palabras... Pienso en su mujer, en sus dos críos, en su familia, en sus amigos... Roberto era uno de los mejores cámaras de España, pero sobre todo era una de las mejores personas con las que he tenido la posibilidad de trabajar".


Desde que se ha conocido su muerte, el mundo del periodismo se ha deshecho en halagos hacia el trabajo, la entereza y la entrega de Beriain y Fraile. Ha habido minutos de silencio en su memoria en las redacciones, cadenas de televisión y facultades de periodismo de todo el país. En la Redacción de Vida y Tiempos del Juez Roy Bean nos unimos a ellos. Que la tierra les sea leve, descansen en paz David Beriain y Roberto Fraile. y Rory Young.

10 de diciembre de 2020

Gorriones (10) El declive de nuestros gorriones, según Jalis de la Serna


En 1958, el dictador chino Mao Tse Tung decretó la movilización popular para acabar con los gorriones, pues se suponía que se apropiaban de la cosecha trabajada por los seres humanos. Por todos los medios imaginables, la población china se lanzó en masa a exterminar a los gorriones y se calcula que fueron eliminados varios millones. El resultado, por supuesto, fue muy distinto del esperado, pues las plagas de insectos se dispararon a partir de ese momento y destruyeron buena parte de las cosechas chinas de los años siguientes.

Con esta poco conocida 
historia que ilustra a la perfección los desastrosos efectos de la intervención humana en la Naturaleza, comienza el reportaje que el periodista Jalis de la Serna dedicó a la delicada situación de esta especie, tan querida por el Juez Roy Bean, en nuestro país.

Desde el pasado mes de septiembre el reportero presenta y dirige en La Sexta "Natural", una serie de ocho didácticos reportajes que se centran en el impacto de los humanos en el medioambiente que nos rodean y la necesidad de reconectar con la Naturaleza para cambiar el rumbo de nuestro relación con ella. El primero de ellos ha sido el dramático declive de gorriones que viene dándose en los últimos años: hasta 30 millones de ejemplares de esta ave han desaparecido en los últimos diez años de nuestras ciudades, víctimas de la contaminación, la falta de espacio para sus nidos y una deficiente alimentación, producto de nuestros malos hábitos alimenticios y la competencia con otras aves urbanitas. "El declive de los gorriones, un reflejo de la sociedad", es el elocuente título de este interesante reportaje, con el que les dejamos. 



Jalis de la Serna habla con Quique Marcelo, un fotógrafo animales, que captura gorriones comunes y le explica cómo está siendo el declive de estas aves en Natural. 
El fotógrafo asegura que en la última década, más de un 20% de gorriones han desaparecido, unos 30 millones en nuestro país. Es decir, uno de cada cinco ejemplares han desaparecido en 10 años. Además, Marcelo enseña a De la Serna su equipo de fotografía con el que sigue la evolución de los carboneros comunes. Incluso en una de las cámaras captura una garza real, un ejemplar que es la primera vez que ve en ese lugar.

El fotógrafo señala que cuando los gorriones crían acuden muchos más al comedero porque están alimentando a los pollos. Según Marcelo, los gorriones siempre están asociados al ser humano, a poblaciones a zonas urbanas. Es decir, donde hay personas, hay gorriones "pero el declive ha sido bestial", alerta.

Beatriz Sánchez, ambientóloga de la Sociedad Española de Ornitología, explica en Natural el porqué del declive de los gorriones en nuestro país. Nuestra dieta rica en grasas, en aditivos y pobres en vitaminas y ácidos grasos tiene mucho que ver. "Funcionan como indicador de que algo estamos haciendo mal", asegura. "Hay mucha comida pero no de calidad", asegura mientras un ejemplar come una miga de pan. "Son aves muy cercanas al ser humano y las ciudades se han especializado en comer nuestras sobras", señala la experta.

Beatriz Sánchez cuenta que los gorriones se alimentan sobre todo de restos, "de lo que desperdiciamos los seres humanos de patatas, de migas de pan, restos de hamburguesa, restos de magdalenas, de bollos...". En definitiva, de comida procesada. Comidas ricas en grasas, en aditivos y pobres en vitaminas y ácidos grasos que son tanto malas para nosotros como para los gorriones.

Para ayudar a que las cifras de gorriones en nuestro país no sigan cayendo, Sánchez explica que lo primero que hay que hacer es "integrar la conservación de la biodiversidad en la planificación y diseño de nuestras ciudades" con la plantación de arbustos y árboles en los que se puedan refugiar. Según señala, hay múltiples estudios que dicen que la biodiversidad nos beneficia a nuestra salud física y mental. "Incluso en barrios con más aves las personas son más felices", afirma.

Frente a este declive, se encuentra el caso de Vitoria, una ciudad que ha aumentando la población de gorriones en un 5% gracias a la calidad del aire. Tranvía eléctrico rodeado de zonas verdes, 150 kilómetros de carril bici, aceras amplias, huertos urbanos... estos son algunos de los elementos que han hecho que Vitoria sea un ejemplo de ciudad verde tal y como ha podido comprobar Jalis de la Serna en Natural.

29 de octubre de 2019

Vidas Conspicuas (16) Delibes, la X de Max






Delibes, la X de Max

Cuando Miguel Delibes conoció al amor de su vida, Ángeles de Castro, empezó a firmar sus primeras obras con el acrónimo MAX. En realidad, era una simple y romántica ecuación donde M era Miguel, A era Ángeles y X era la incógnita que el futuro podía deparar a la joven pareja. Décadas después la incógnita estaba totalmente despejada. Una exitosa y prolífica carrera literaria y una estirpe de 7 hijos, hasta que en 1974 la enfermedad se llevó a Ángeles y desequilibró para siempre la ecuación.

La "Señora de rojo sobre fondo gris" es una de las novelas más personales y descarnadas de Miguel Delibes donde, en un ejercicio de sinceridad, expuso toda la tristeza y vacío que le sumió la muerte de su esposa. La figura de Ángeles de Castro es el hilo conductor del documental que cuenta con el privilegio añadido de la participación del actor José Sacristán, amigo personal del escritor, y que pone en escena en estos momentos la adaptación teatral de la obra.

12 de junio de 2019

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (40) '3 cámaras robadas', grabar la represión policial en Sahara Occidental


Cortometraje documental grabado por Equipe Média que ilustra la vida cotidiana de los periodistas saharauis y los riesgos que asumen para mantener sus cámaras documentando la represión que el gobierno marroquí sobre la disidencia saharauí.

Los miembros de Equipo Mediático de Sahara Occidental luchan por mantener sus cámaras. Las usan para documentar las violaciones de derechos humanos del reino de Marruecos en la última colonia africana – Sahara Occidental.

Marruecos no deja que periodistas extranjeros entren en el territorio ocupado y las únicas imágenes que logran salir son las que Equipe Media captan en secreto, escondidos en azoteas tomando grandes riesgos. Graban demostraciones pacíficas que son violentamente reprimidas por la policía y las fuerzas armadas. También graban testimonios de la violencia que los Saharauis enfrentan en su vida cotidiana. Esto es una historia sobre romper la censura absoluta con imágenes únicas de un área donde las autoridades marroquíes logran implementar un bloqueo mediático casi total.


Palabras del director: Este proyecto es el resultado de la colaboración entre dos grupos, Equipo Mediático y RåFILM. Para enfatizar la importancia del trabajo colectivo no nombramos individuos sino vemos los grupos como los creadores de la película.

Equipo Mediático trabaja en Sahara Occidental bajo constante opresión ya que sus actividades son consideradas illegales y hay un riesgo constante de ser encarcelado. Como grupo tienen algunas personas que ocupan roles públicos de representación y otros que trabajan de manera escondida. De tal manera el grupo se vulve menos vulnerable a la represión Marroquí. El objetivo del grupo es distribuir sus películas rápidamente a través de los medios de comunicación social.

RåFILM trabaja en Suecia basados en la idea de que los miembros se apoyen mutuamente y compartan sus conocimientos. Normalmente trabajan en proyectos y procesos largos con mucho tiempo para distribuir las peliculas a un público amplio.

Juntos, los grupos usan el poder del trabajo colectivo para crear cambio social. En 3 Stolen Cameras han usado material único de Sahara Occidental para hacer un documental que puede alcanzar un público amplio. El objetivo es concientizar el público sobre la situación en Sahara Occidental y la ocupación ilegal en el cual los países mas ricos del mundo son cómplices. 

El documental 5 Broken Cameras, sobre la lucha en Palestina hecho por Emad Burnat y Guy Davidi, ha sido una inspiración para el tema de la película. La ocupación de ambos paises son similares con la gran diferencia que la ocupación de Sahara Occidental es mucho menos conocida y casi ausente en los medios de comunicación.

Los creadores de 3 Stolen Cameras exigen que las autoridades marroquís inmediatamente liberen los tres miembros de Equipo Mediático que se encuentran encercelados. Banbari Mohamed sentenciado a seis años de prisión, Bachir Khada sentenciado a 20 años de prisión y Lekhfaouni Abdaiahi sentenciado a cadena perpétua.

29 de diciembre de 2017

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (39) El periodismo en la era de la posverdad


En la era de la posverdad - "Post Truth Times. We, the media" (Héctor Carré, 2017)

La tecnología y en especial internet han originado una nueva forma de contar los hechos, produciendo mensajes simplificados, sin rigor alguno, en tiempos record y que la sociedad termina dando por veraces. Hechos falsos, presión del poder, infoentretenimiento, productividad de la información, circunstancias que enmarcan la pobre relación vivida en la actualidad, entre el público y los medios de comunicación. ¿El periodismo del siglo XXI sigue siendo una profesión respetable o está generando un público desinformado, con alto riesgo de seguir a populismos y eslóganes?


Héctor Carré, el escritor y director de cine gallego da respuesta a esta cuestión en este documental, analizando en profundidad, la profesión periodística actual y sus nuevas circunstancias. Para ello, cuenta con las opiniones de los periodistas más mediáticos del ámbito internacional, quienes construyen un amplio estudio sobre la situación actual de los medios de comunicación de masas, en relación con su público. “No acepto esa forma de idea postmoderna, que afirma que la verdad no existe. Creo que sí y podemos intentar encontrarla”. Así de categórico se expresa el célebre lingüista, Noam Chomsky en “En la era de la posverdad”.

Las formas de hacer llegar las informaciones a la sociedad difieren mucho de las del periodismo tradicional. Internet ha revolucionado los métodos de trabajo, los tiempos y la interacción con el público. “Ese afán por ser el primero por lanzar el primer tweet, lo que hace es llenar la sociedad de ruido. Creo que somos la sociedad más desinformada de la historia”, afirma María Cedrón, periodista de “La Voz de Galicia”.

La inmediatez prima sobre la verificación de fuentes y el rigor desaparece ante la simplificación de los mensajes, presentados como hechos alternativos, que la sociedad termina dando por veraces. “Necesitamos unos medios de comunicación que filtren esas mentiras y las expongan, con el fin de que podamos dar forma a nuestra sociedad de la manera más honrada posible”, incide la prestigiosa periodista estadounidense, Amy Goodman en “En la era de la posverdad”.

Noticias falsas, falta de independencia, presión del poder, productividad de la información, precariedad laboral, circunstancias todas que, según los expertos están amenazando, no sólo la libertad de las sociedades, sino también a las democracias.

6 de agosto de 2017

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (39) Jordi Évole, o el periodismo en tiempos difíciles

Jordi Évole, o el periodismo en tiempos difíciles

La historia situará a ‘Salvados’ como una pieza clave en la regeneración del periodismo en España; su creador, Jordi Évole, se enfrenta ahora a las tormentas de las redes por expresar dudas y por defender la equidistancia en un conflicto político


La falta de independencia, la manipulación de los atentados del 11-M, la burbuja inmobiliaria que nadie vio, la corrupción impune y sistémica del Partido Popular, el escándalo de Bankia, la estafa de las preferentes, el Caso Pujol, una profesión periodística muy frágil… Son caras de la misma crisis. La crisis de confianza entre los medios de comunicación y la ciudadanía. La prensa no solo sufrió en el año 2008 una devastadora depresión económica, sino que afrontó los efectos de una larga crisis de confianza y credibilidad. La opinión pública tuvo la percepción de que los medios de comunicación habían abandonado su función social para atender sus propios intereses. En otras palabras, que parte de la prensa había renunciado a la que era su principal función, la de reflejar la realidad de forma honesta y con voluntad de veracidad e independencia.
 
En este contexto, llegó Salvados, de Jordi Évole. Con las preguntas que se hacía buena parte de la ciudadanía y que los grandes medios solo planteaban entre líneas. Salvados nació a principios del 2008 sin una periodicidad fija y con una audiencia modesta, tanto que su continuidad estuvo amenazada durante meses. Pero, poco a poco, la audiencia fue creciendo de forma sostenida. Y la complicidad de los ciudadanos es la que mantuvo a Salvados a contracorriente en su propia cadena de televisión.

Tres años más tarde, en 2011, el espíritu de denuncia que se vivía en las plazas del 15-M conectó con Salvados. Muchos ciudadanos presenciaban por fin en la pantalla aquello que vivían a diario y que había sido tabú para los grandes medios. El caso más paradigmático, posiblemente, es el del accidente del metro de Valencia ocurrido el 3 de julio de 2006 y en el que murieron 43 personas. Eran los años del poder absoluto del Partido Popular en la Comunidad Valenciana y el accidente, que ponía en evidencia la mala gestión y la falta de inversiones en el metro, fue cubierto por una espesa capa de silencio, roto solo por la actitud valiente de algunos periodistas de Valencia. Hasta que en abril de 2013, Salvados logró “reabrir” el caso en prime time.

Seis meses después, la Generalitat valenciana cerraba Canal 9 y durante los veinticuatro días que duró la rebelión de sus periodistas, los familiares de las víctimas del accidente del metro fueron invitados por primera vez en el canal público para contar su historia. Los siete años de “silencio oficial”, el programa deSalvados y el perdón que los periodistas de Canal 9 pidieron a las víctimas del metro constituyen una metáfora apropiada para explicar aquellos tiempos de crisis de credibilidad.

La historia situará a Salvados como una pieza clave en la regeneración del periodismo en España. Su creador, Jordi Évole, se enfrenta ahora a las tormentas de las redes por expresar dudas y por defender su voluntad de equidistancia en el conflicto político que viven Catalunya y España. Dos valores asociados al periodismo, pero que cotizan a la baja en tiempos de postverdad y de sectarismo. Cuando las llamadas a la emoción y la creencia personal influyen más en la gente que los hechos objetivos; cuando se construyen mentiras para quienes están dispuestas a creerlas porque encajan con sus prejuicios.

Antes de que el diccionario Oxford definiera el término, la postverdad ya estaba aquí, entre nosotros. Y sin ella no se entendería el momento político que vivimos. Jordi Évole contribuyó a romper los silencios. Y ahora sufre el ruido irracional de las redes. Ayudó a poner en evidencia los males del periodismo y ahora descubrimos que siguen ahí. Por eso es tan importante hacer memoria.

7 de marzo de 2017

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (38) Periodismo es contarlo todo

Periodismo es contarlo todo


Con apenas dos semanas de diferencia la APM (Asociación de la Prensa de Madrid) ha hecho públicos dos comunicados. El primero criticaba el control que el gobierno mantiene sobre RTVE, la fabricación de mentiras y de noticias sesgadas. El segundo denunciaba las amenazas e insultos que responsables de Podemos ejercían sobre una docena de periodistas a través de mensajes y redes sociales. No deja de ser curioso que mientras el primer comunicado fue obviado en TVE, del segundo se hicieron eco tanto el Telediario como Los Desayunos. Difícil encontrar mejor ejemplo de esa manipulación y censura selectiva que los profesionales de Televisión Española y Radio Nacional denunciamos hace unos días masivamente en el Congreso de los Diputados.

Hoy ya es evidente que el principal criterio editorial de TVE depende de un doble rasero; si la noticia afecta a la oposición abrirá los informativos y si perjudica al Gobierno o al partido que lo sustenta con suerte irá en un breve, salvo en los casos más notables, en los que ni siquiera el tipex de la actual dirección puede borrarlos de la agenda informativa.

Esta actitud se ha ido recrudeciendo en los últimos tiempos y ha llegado a niveles casi tóxicos. Desde el Consejo de Informativos hemos documentado en estos cuatro años abundantes y sonrojantes ejemplos de manipulación con los que no voy a aburrirles porque pueden encontrarlos en la web www.consejoinformativostve.es.

Simplemente les recordaré, a modo de corolario, que tan solo el pasado fin de semana los telediarios han semiocultado la multitudinaria manifestación en Murcia contra el presidente autonómico Pedro Antonio Sánchez por casos de corrupción (causa de una posible crisis del pacto entre PP y Ciudadanos) y censurado la gala del carnaval de Tenerife porque según el señor obispo atentaba contra la moral y las buenas costumbres, como en tiempos pretéritos... e imperfectos. No es de extrañar que hace un par de años decidiesen censurar también a dos patriotas como Mortadelo y Filemón por ponerse a investigar la trama Gürtel en el número especial 200 de la inmortal publicación. Tal vez al genial Ibáñez se le ocurra un día de estos investigar el caso de La Invasión de los Ladrones de Cuerpos en TVE.

Quizás en este periodo de deseable cambio que se adivina sea de nuevo conveniente recordar que el presidente de RTVE presume en Las Cortes de ser fiel hincha del PP, que el director de TVE ha amparado la censura de noticias que perjudicaban a la líder del partido del gobierno en Cataluña (a la que había servido como jefe de prensa), o que parte de los cargos directivos, orgánicos y de edición han sido encomendados a antiguos responsables de comunicación del PP o de medios afines.

Si algo hace daño a la imagen de una televisión o de una radio pública es que se la asocie con una extensión más del poder político. Desprenderse de esa etiqueta gubernamental fue una de las grandes conquistas logradas con la llegada de Carmen Cafarell a la entonces dirección general de RTVE en 2004 y de Fran Llorente a la dirección de informativos. Recuperar ese espíritu es tarea de todos los profesionales de esta casa.

Lo mismo se puede decir del ejercicio de este oficio. El tono bufandero que lamentablemente se ha incrustado en el periodismo deportivo en los últimos años se ha extendido también a la información política. Solo se puede dignificar el periodismo desde la distancia y la mirada crítica hacia todos los partidos políticos sin excepción, y esa batalla por la independencia nos atañe principalmente a nosotros.

Por ello uno no puede dejar de solidarizarse con esa docena de compañeros que se han sentido vejados, insultados y amenazados por responsables de comunicación de Podemos, como denuncia la APM. Una actitud intolerable ante la que solo cabe la denuncia pública. No es la primera vez que responsables de Podemos actúan de esta forma, aunque no son los únicos a los que hay que decir "¡Basta!". Ejemplos de presiones más coercitivas salpican a otros partidos, con la diferencia de que esas amenazas suelen ser mucho más efectivas si el partido en cuestión ocupa el gobierno central o autonómico y de él depende por tanto el control de los medios públicos, la concesión de licencias o la contratación de publicidad institucional. No creo que ese sea aún el caso de Podemos pero sí del poder político (y económico) que en los últimos tiempos ha costado el puesto de trabajo a periodistas, directores y subdirectores de medios privados y públicos.

Por ello algunos están diciendo "¡Basta!" también a las presiones y amenazas con las que la dirección de informativos de TVE trata de someter a compañeros de la redacción, a veces en reuniones a puerta cerrada, con el agravante de que en varias ocasiones esas amenazas se han acabado transformando en purgas o traslados forzosos, como ya hemos denunciado. De igual forma aquí agradeceríamos un posicionamiento firme de la APM.

Porque a fin de cuentas periodismo es contarlo todo, en este caso las amenazas de unos… y de otros. También en la televisión pública.

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* Xabier Fortes es vicepresidente del Consejo de Informativos de TVE.

20 de mayo de 2016

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (37) De la Quadra-Salcedo: el reportero que quisimos ser / In Memoriam

De la Quadra-Salcedo: El reportero que quisimos ser

Fue atleta, especialista en las pruebas de lanzamiento y varias veces campeón de España.
Ingresó en TVE en 1964 y en los 70 comenzó a realizar documentales de historia y aventura
Su primer trabajo como reportero le llevó al Congo donde estuvo a punto de perder la vida por rodar en lugares donde no se permitía
Puso en marcha “Ruta BBVA” (antes llamado “Aventura 92” y “Ruta Quetzal”) que realiza este año su 30 expedición

Juantxo Vidal 25.05.2015

Les llamamos “MAESTROS”. Personas que tienen la capacidad, el don, de establecer pautas orientativas. Modelos a seguir. Faros. Él es uno de ellos.

Miguel de la Quadra Salcedo es un personaje poliédrico, ha hecho casi de todo, y en todo lo que ha hecho ha brillado. Pero los que nos dedicamos al periodismo en televisión desde hace ya alguno años, apreciamos sobre todo su faceta de reportero. En eso fue, con toda seguridad, MAESTRO destacado.

A mediados de los 60 el gran reportaje de actualidad era un género nuevo en España. Todo estaba por hacer. Y entonces llegó De la Quadra para sentar -junto a otro ramillete de pioneros (Meneses, Leguinetxe, Alcalá, De Giles…)- las bases de una forma distinta de contar las cosas, palpando los hechos, llegando al centro del huracán y poniendo el micrófono en el corazón del acontecimiento. No fue sólo la novedad lo que nos atrajo. Aún hoy, sus reportajes transmiten la emoción del momento, aún son manifiestos de periodismo puro, de puro compromiso con la verdad. No es de extrañar que nos cautivaran y que las facultades de periodismo se llenaran de aspirantes a Miguel de la Quadra Salcedo.

Un atleta en el Amazonas

Exhibe orgulloso su linaje vizcaíno, de las Encartaciones, y su infancia navarra, entre hayedos, fronteras y leyendas. Había nacido en Madrid, y a la capital regresó -mozo joven de buena planta- para estudiar perito agrícola. Fue en sus días de estudiante en la capital cuando el joven Miguel se hizo atleta. Alcanzó rápida notoriedad -y alguna que otra portada en la prensa deportiva- en las pruebas de lanzamiento, sobre todo en disco. Fue 9 veces campeón de España en distintas especialidades, con varias plusmarcas nacionales.

Pero si algo le acercó al Olimpo, a la élite, fue la jabalina, la jabalina lanzada al estilo Eráuskin, partiendo desde la espalda a la altura de la cintura, como se lanzaba la barra usada por los antiguos ferrones vascos. El NODO bautizó esa modalidad de lanzamiento como “estilo español”, por algo era el NODO. Sea como fuere la jabalina así lanzada por Miguel superó en mucho el record mundial, sobrepasó los 112 metros (aún supera a la actual marca en más de 13 metros). La Federación Internacional no homologó el nuevo record alegando que “estilo español” era peligroso para el público y se vio obligada a modificar el reglamento: la jabalina debe lanzarse sobre el hombro del atleta y sin rotar en su vuelo. Se quedó Miguel sin su record, pero consiguió atraer la atención del atletismo mundial y, de paso, participar en varias demostraciones.

En 1960 el atleta fue olímpico, sin suerte, en Roma. Viajó después a Chile para participar en los Juegos Iberoamericanos. Allí se alistó en la aventura. No regresó con el equipo. Tomó un barco rumbo a la Isla de Pascua, a los 3 meses regresó al continente en un ballenero de la flota de Iquique. Durante un tiempo se hizo arponero, con el dinero ganado se compró una pequeña cámara de cine y se fue al Amazonas. Es su segundo hogar. Buena parte de sus mejores recuerdos tienen como escenario el universo amazónico. Desde aquella primera vez no ha dejado de regresar.

Su destreza con la jabalina le sirvió apara ganarse la confianza y el aprecio de los indígenas, de los huitotos, de los ticunas… El primer viaje se alargó casi 4 años; viviendo de un lado a otro de la selva, dando rienda suelta a su curiosidad ilimitada, ganándose la vida como buscador de pepitas de oro, o como etnólogo a sueldo de la administración colombiana. Días intensos; un ensayo de lo que estaba por llegar.

El reportero que sobrevivió al Congo

Uno de aquellos días de selva se cruzó con una enorme anaconda. Puso su cámara a rodar. El encuentro, hecho secuencia en celuloide, le abrió puertas. De regreso a Madrid se presentó en TVE, en el Paseo de la Habana, reclamó la atención de algún jefe y mostró su lucha con la gran boa. Entonces la casualidad jugó a su favor.

La proyección de la escena de la serpiente amazónica coincidió con una alerta en los teletipos: cuatro monjas dominicas españolas asesinadas en la guerra interna desatada en el Congo. Miguel no dejó pasar la ocasión. Era noviembre de 1.964 y comenzaba a tomar forma un nuevo género informativo en la aún incipiente televisión pública: el gran reportaje de actualidad. “A toda plana” fue el programa que cobijó el trabajo de aquellos pioneros.

En el Congo todo era violencia. Un sangriento conflicto interno observado con interesado interés por las potencias que llenaron de mercenarios la zona. Miguel se las apañó para llegar al ojo del huracán, a Stenleyville, la capital del terror, el lugar al que habían prohibido acceder a los medios de comunicación. Encontró las calles llenas de cadáveres mutilados, de torturados moribundos….Llegó a la misión de la Dominicas y recogió los enseres personales de las monjas asesinadas, sus hábitos ensangrentados y el sagrario que aún estaba en la capilla. Fue sorprendido filmando el infierno y lo apresaron. Lo siguiente era un tiro. Tuvo suerte; había hecho amistad con unos soldados cubanos que lo rescataron de prisión en un Jeep armado. Regresó a Madrid sin gran parte del material rodado, con el sagrario de la misión dominica, con los enseres de las religiosas asesinadas, y con vida. Días después se acercó a la sede de la Congregación de las Dominicas para entregarles lo rescatado.

Una década en el ojo del huracán

Tras el Congo llegaron más. Fueron años de actividad frenética; allá donde la historia se agitaba había un equipo de TVE rodando para programas que forman parte ya de la mitología catódica: 

“A toda plana”, “Datos para un informe”, “Los reporteros”… Apenas paraban en casa. Miguel pasó diez años viajando de un lado a otro del planeta. Firmó en ese tiempo numerosos reportajes que hoy constituyen un extraordinario testimonio de aquella época. Imposible reseñar todos, pero en una lista de imprescindibles no faltarían estos:

La muerte del “Ché” (1967) – Refleja los días posteriores a la muerte del “Che” Guevara en Bolivia, con las numerosas contradicciones que ya abrían dudas sobre la verdad oficial. Aparecen declaraciones exclusivas de Roberto Guevara, el hermano del “Che” al que se impidió reconocer el cadáver.

Biafra (1970) – El ejército de Nigeria pone fin a 3 años de independencia de Biafra. El equipo de TVE fue el primero que accedió a la zona. Encontró un escenario de caos y destrucción, y una hambruna de extraordinarias proporciones.

El peor tifón. Pakistán Oriental (1970) – Muestra la tragedia causada por el paso del tifón más mortal de la historia el 13 de noviembre de 1970. Dejó más de medio millón de muertos en Pakistán Oriental (actual Bangladesh).

Vitnam (1972) – Durante dos semanas Miguel de la Quadra y el cámara Juan Verdugo vivieron la guerra en primera línea, incrustados en un comando del Ejército de EE.UU. en la selva vietnamita.

Llegó Perón (1972) – Perón regresa a Argentina tras 17 años de exilio, después de ser derrocado por un golpe militar. Su figura genera reacciones encontradas y muy enconadas. En dos ocasiones Perón respondió en exclusiva a las preguntas de Miguel.

Caos en Managua (1972) – El equipo de TVE se trasladó con urgencia a Managua tras el violento terremoto que destruyó en centro de la capital nicaragüense. Encontró una situación de auténtico caos, con el ejército incapaz de controlar el pillaje y de encauzar la ayuda. El reportaje muestra al dictador Somoza asumiendo la tragedia con una insultante tranquilidad.

La guerra interminable. Yom Kippur (1973) – En diversas ocasiones Miguel de la Quadra se ha desplazo a Oriente Próximo para cubrir diferentes episodios del largo enfrentamiento árabe-israelí. En la que se denominó guerra del Yom Kippur, TVE envió un equipo a cada lado: Jesús González Green y el cámara Tacho de la Calle en la parte árabe y Miguel de la Quadra, con el cámara Juan Verdugo y el técnico de sonido José Luis Márquez, en la parte de Israel. El reportaje recoge escenas de gran intensidad bélica, y deja patentes los riesgos de la profesión de reportero. Un año después Miguel fue herido en un brazo por una bala rebotada cuando rodaban un entrenamiento de tropas palestinas.

China como es (1973) – Poco se parece la China actual a la que pudo reflejar con todo detalle el reportaje que Miguel rodó en 1973, cuando aún vivía Mao y el Partido Comunista ejercía el pleno control sobre el país. Le costó ocho años conseguir los permisos para realizar el reportaje.

Haile Selassie, el último emperador de Etiopia (1974) – Cuando Miguel colocó el micrófono a Hailes Selassie para entrevistarle se dio cuenta de que las cosas ya no eran como parecía. Él había hecho lo que a nadie estaba permitido: tocar al emperador. Todo indicaba que aquel día de agosto de 1974 el gran ras ya no era emperador, aunque oficialmente nada había trascendido. Se confirmó semanas después. Una marea de revueltas populares había propiciado el derrocamiento del emperador que dejaba un país sumido en el subdesarrollo y el hambre.

La larga marcha de los eritreos (1975) – Al año siguiente de certificar la caída de Haile Selassie, Miguel regresó a la zona para incrustarse en la guerrilla independentista de Eritrea, territorio entonces bajo dominio etíope. Fue un rodaje extenuante, penoso. Accedió con José Luis Márquez, que se estrenaba como cámara, clandestinamente por Sudán. Recorrieron más de 1.000 kilómetros con la guerrilla por el desierto del Sahel, en largas marchas nocturnas. Márquez sufrió un accidente que le fracturó una muñeca, varias costillas y le daño un ojo. Fueron para 15 días y estuvieron casi 3 meses sin posibilidad de comunicarse con sus familias. Se les dio por perdidos hasta que consiguieron abandonar la zona cruzando el mar Rojo en una barcaza de pesca. Se dejaron cada uno más de 20 kilos en el Sahel.

Los que en su día no vimos

Miguel de la Quadra Salcedo también padeció los rigores de la censura. Hubo alguno más, pero de sus trabajos censurados dos merecen engrosar la lista de imprescindibles. El reportaje “Chile. Toque de queda” no pudo verse en España hasta 18 años después de su realización. Recoge los días inmediatamente posteriores al golpe de estado con el que Pinochet acabó con el gobierno democrático de Salvador Allende en Chile. Un documento excepcional que con una emocionante tensión narrativa muestra un país tomado por el ejército y se adentra en los escenarios de la conmoción, como el palacio presidencial tras el ataque de los sublevados, el despacho donde se suicidó Allende, las marcas de los proyectiles que acabaron con su vida, muestra también el interior del Estadio Nacional transformado en centro de detención y tortura, los remedos de juicio a que eran sometidos los detenidos, y expone las posturas de unos y otros, de Pinochet, del presidente cristiano demócrata Patricio Aylwin, de un alto cargo de la administración Allende ya clandestino… Todo en sonido directo, sin textos leídos, todo narrado con testimonios. Un reportaje que debería formar parte del material docente en las facultades de periodismo.

El verano de 1975 fue tenso. La dictadura de Franco se acercaba a su fin a medida que empeoraba la maltrecha salud del general. España había iniciado el proceso de descolonización del Sáhara Occidental, pero mantenía aún sus tropas controlando el territorio. Marruecos se preparaba para lanzar la marcha verde y anexionarse la franja del desierto reclamada por los saharauis que habían fiado sus anhelos independentistas a una formación de siglas entonces recientes: el Frente Polisario. Desde mayo de aquel año el Polisario mantenía retenidos a 13 militares españoles. Así las cosas en agosto Miguel de la Quadra, tras contactar con la organización guerrillera, viaja en secreto a los campos de refugiados saharauis en Tinduf, al sur de Argelia. Su intención era llegar hasta los militares apresados. No lo consiguió; únicamente le permitieron entrevistar a otro preso en su poder, un civil, un transportista canario que trabajaba en El Aaiún del que nada se sabía desde hacía 6 meses.

El reportaje “Frente Polisario” muestra la vida en los campos de refugiados, el adiestramiento de la guerrilla del Polisario y la acción de las patrullas en territorio del Sáhara Occidental, eludiendo los controles del ejército español. Incluye también numerosas entrevistas, entre ellas la realizada al líder histórico del Frente Polisario, El Uali Mustafá Sayed, que mostró su disposición al diálogo y al acuerdo con las autoridades españolas sobre la base del respeto mutuo --El Uali murió al año siguiente en un enfrentamiento con el ejército mauritano, tras un ataque del Polisario a la capital Nuakchot-.

Días después de regresar del Sáhara, Miguel recibió una llamada del Polisario: los militares apresados iban a ser liberados y él sería testigo privilegiado. Viajó de inmediato a Argel. El 9 de septiembre voló en el mismo avión que devolvía a los militares liberados a Madrid. Nada pudo verse en España. Sí se emitió en Francia y contribuyó notablemente al conocimiento de la causa saharaui.

La historia como aventura

A mediados de los 70 Miguel cambió de registro. Dejó el reportaje de actualidad para dedicarse de lleno a la realización de documentales históricos, basados fundamentalmente en los grandes exploradores, y programas de aventura. De esa época es “Mundo en acción” el espacio que acogió los capítulos rememorativos de los viajes de Marco Polo o de las expediciones polares de Amundsen. Siguió también la huella de los descubridores, de Orellana por el Amazonas, de Fernández de Quirós por el Pacífico… Y se dejó llevar por su espíritu aventurero para probar suerte como domador de leones –llegó a realizar una gira por varias capitales españolas con el Circo Ruso-, para encarnarse en intrépido explorador en el concurso “A la caza del tesoro”, o para participar en casi todas las ediciones del rally Camel-Trophy.

Un proyecto real, un real proyecto

Fue una propuesta del rey Juan Carlos al poco de acceder al trono. En 1992 se celebraría el quinto centenario del descubrimiento de América y habría que idear un programa que pusiera en valor la riqueza en valores y cultura de los pueblos a ambos lados del océano y los 500 años de historia común. Así nació lo que comenzó llamándose “Aventura 92”, después “Ruta Quetzal” y actualmente “Ruta BBVA”. Se inició, con periodicidad anual, a mediados de los 80. Este año parte la expedición número 30 con destino a Colombia, “el país de las esmeraldas”. 10.000 jóvenes estudiantes de más de 50 países han participado ya en esta aventura de inmersión en la cultura y en la historia.

Miguel de la Quadra Salcedo sigue preparando, con el entusiasmo que siempre le ha acompañado, cada edición de la Ruta. Él está al cabo de todos los detalles –viajes, equipamientos, actividades, visitas…- para que nada queda a la improvisación. Igual que en aquellos años de reportero, cuando él se encargaba de que nada le faltara a su equipo. Prepara ya la expedición del 2016, será a la cuna del mestizaje, al Yucatán.

De profesión, giróvago

Se define a sí mismo como un “nómada curioso”. Es un lector impenitente de El Quijote. Ha sido atleta, buscador de oro, ballenero, reportero, domador, aventurero… Pero en su pasaporte, en el apartado profesión, sólo figura: giróvago*

*(R.A.E. – giróvago (Del lat. gyrovagus): adj. Se dice del monje que, por no sujetarse a la vida regular de los anacoretas y cenobitas, vagaba de uno en otro monasterio.)