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7 de agosto de 2024

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (76) Del turismo como maldición


Miles de millones de personas viajaron durante sus vacaciones de 2023, retomando los niveles anteriores a la pandemia. Y en las próximas décadas, se prevé que el sector crezca el doble que la economía mundial. Los beneficiados respiran aliviados por la recuperación, pero también hay afectados e impactos negativos. Destinos populares como Mallorca y la ciudad mexicana de Cancún tienen muchos más turistas que residentes. Los locales no solo pagan alquileres más altos, sino que también se enfrentan a montones de basura y aguas contaminadas. ¿Es posible un turismo sostenible?

0:00 Intro 0:36 Turismo en números 1:51 Turismo de masas en México y España 3:58 El problema de la basura 5:04 ¿Tendencia hacia la sostenibilidad? 8:16 Mal comportamiento durante las vacaciones 9:07 Medidas contra el turismo en Tailandia y Japón 10:23 Costa Rica apuesta por el turismo sostenible

26 de junio de 2024

Vocabulario Fundamental. Periodismo y periodistas (42) Dense por advertidos

Dense por advertidos

Es imposible ignorar el mensaje de intimidación que envía a los futuros periodistas que el fundador de Wikileaks admita haber violado la ley para poder salir en libertad


La noticia deja un regusto necesariamente agridulce, tirando más bien a amargo. Julian Assange salió este lunes en libertad tras un pacto con los fiscales de Estados Unidos. Tomó un avión —cuyos costes tendrá que abonar— que lo llevó a Bangkok, de ahí a un territorio estadounidense en el océano Pacífico, las Islas Marianas del Norte, donde una jueza estadounidense ratificará con toda probabilidad el acuerdo, y luego volará a su país natal, Australia. Uno no puede menos que alegrarse por este resultado. Por él, por su familia, por su esposa, Stella, por los dos niños pequeños que solo han conocido a su padre entre rejas. 

Por otra parte, resulta imposible no lamentar que el fundador de Wikileaks haya pasado en total 11 años en reclusión, tratando de evitar su extradición a EE UU. Resulta también imposible ignorar el mensaje que todo ello envía al mundo, al periodismo de investigación, a los defensores de la libertad de prensa y a todos aquellos ciudadanos, en cualquier país, que cuentan con esta como pilar fundamental de las sociedades democráticas en las que viven o aspiran a vivir.


El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, desembarca de un avión en el aeropuerto internacional Don Mueang de Bangkok (Tailandia), este martes.WIKILEAKS/ REUTERS

El fundador de Wikileaks aceptó un único cargo (haber violado una ley de principios del siglo pasado, el Espionage Act, aplicada desde entonces en ocasiones muy contadas y nunca a periodistas), así como una pena de cinco años de cárcel. La justicia estadounidense tendrá en cuenta el tiempo que lleva en una prisión de alta seguridad del Reino Unido luchando contra la extradición a EE UU, así que lo más probable es que, una vez ratificado el acuerdo por la jueza, Assange quede definitivamente en libertad. La vista tendrá lugar en las Islas Marianas (por la reina española Mariana de Austria) porque el acusado se ha negado a pisar territorio continental de Estados Unidos: no se fía ni de los fiscales ni, en general, del sistema judicial de aquel país.


El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, desembarca de un avión en el aeropuerto internacional Don Mueang de Bangkok (Tailandia), este martes.WIKILEAKS/ REUTERS

No es difícil entender las razones de ello. De haber sido extraditado a Estados Unidos, hubiese afrontado un proceso judicial con una petición de 175 años de cárcel. Cumplidos los 52, Assange llevaba ya más de una década tratando de evitar la extradición y posterior juicio. Pasó primero cinco años en la Embajada de Ecuador en Londres. El resto, en una prisión de alta seguridad del Reino Unido. La acusación de los fiscales estadounidenses resultaba, en apariencia, tan sólida —17 cargos criminales bajo la Ley de Espionaje, aprobada en 1917 para protegerse de actividades contra la seguridad del Estado, más otro cargo criminal contra la Ley de Fraude y Abuso en Computadoras— como insostenible moralmente.

Assange corría el riesgo de pasar el resto de su vida en la cárcel por entregar documentos secretos del Gobierno estadounidense a cinco periódicos —The New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde y EL PAÍS—. Durante algunas semanas de 2010, muchos de ustedes, o algunos de ustedes, leyeron artículos basados en esos documentos, 250.000 cables diplomáticos del Departamento de Estado que desataron una crisis diplomática mundial.

En pocas palabras: Assange podría haberse podrido en un penal estadounidense porque ustedes supieron por las páginas de este periódico de la incompetencia y la doble moral de Washington en sus relaciones con los países árabes aliados o con Pakistán; de sus abusos y ataques a civiles en las guerras de Irak y Afganistán; de las maniobras para conseguir el archivo en la Audiencia Nacional en Madrid de tres casos que de una u otra manera les afectaban (entre ellas, la muerte del periodista José Couso en Bagdad); de las presiones para forzar a bancos y empresas españolas a abandonar los negocios que de acuerdo con la legislación internacional realizaban en Irán, así como de numerosos asuntos en países latinoamericanos: desde el involucramiento de asesores cubanos en Venezuela a la opinión de la Embajada estadounidense sobre el ejército mexicano, pasando por la salud mental de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.

Wikileaks también publicó varias informaciones que golpearon la imagen y la credibilidad internacional de Estados Unidos. La pieza más destacada —un vídeo de unos 40 minutos de duración— se conoció como Asesinato Colateral (Collateral Murder). Las imágenes, grabadas desde las propias aeronaves, muestran un ataque en Bagdad en 2007, en el que dos helicópteros Apache del ejército estadounidense disparan a un grupo de 12 iraquíes desarmados, dos de ellos colaboradores de la agencia de noticias Reuters. Durante años, los fiscales sostuvieron que la difusión de todo lo anterior puso en riesgo la vida de miles de personas, militares estadounidenses, civiles que colaboraron con las embajadas de ese país o diplomáticos. Nunca lograron acreditar ni un solo caso. Por el contrario, lo que sí muestra toda la información de Wikileaks es la forma irregular, poco escrupulosa o directamente inmoral con la que el ejército estadounidense se comportó en numerosas ocasiones y que únicamente la falta de una condena en un tribunal internacional impide calificar de crímenes de guerra.

Es cierto que Assange es una víctima incómoda, un tipo antipático, al que numerosos periodistas en muchas redacciones del mundo no consideran un colega. No lo es, o no es un periodista en el sentido que algunos consideran que debería serlo —medio hacker, medio activista—. En todo caso, no resulta un periodista conveniente para un caso de atropello tan flagrante por parte del aparato judicial y de espionaje de EE UU (especialmente bochornoso resulta el capítulo español). Para empezar, fue acusado de abusos sexuales por dos mujeres en Suecia en 2010, poco después de que publicásemos los papeles del Departamento de Estado. Assange se negó a viajar a Suecia para someterse a las preguntas de la policía. Alegó que todo era una confabulación para llevarle a Estados Unidos, juzgarle y condenarle. Pocos le creímos entonces. Ofreció responder las preguntas de las autoridades suecas en Londres, aunque estas nunca mostraron interés en hacerlo. Y luego se supo que, efectivamente, Estados Unidos había convocado en secreto un tribunal (grand jury) para imputar a Assange y pedir su extradición.

Wikileaks publicó asimismo los correos del equipo de campaña de Hillary Clinton en 2016. Muchos le consideraron por ello un peón de Vladímir Putin o de Donald Trump, o de ambos a la vez. Tampoco fue ese un movimiento que le granjeara excesivas simpatías en muchas redacciones o en los sectores de la sociedad que normalmente se movilizan en casos de abusos de Estado como los que él ha sufrido ahora. Y ese abuso —y sus consecuencias: años en prisión, daños a su salud física y mental— permanece. Ese abuso es la sentencia, sin juicio, sin defensa, sin focos, sin los derechos básicos en Occidente desde la Ilustración. Ese abuso es el mensaje: a hipotéticos filtradores del futuro, a periodistas, a ciudadanos de todo el mundo.

Para empezar, todos los que participamos en la difusión de aquellas noticias hemos dudado o hemos temido en algún momento por nuestra seguridad jurídica: los directores de los medios en aquel entonces (Alan Rusbridger, Bill Keller, Sylvie Kaufmann, Georg Mascolo y yo mismo), más los cuarenta o cincuenta periodistas de EL PAÍS que conformaron el equipo que buceó en decenas de miles de cables para poder descifrar sus secretos. Entre ellas, como recordaba ella misma hace unos domingos en estas mismas páginas, Soledad Gallego-Díaz, luego directora del periódico. Pero el aviso va dirigido, naturalmente —o sobre todo, diría uno— a todos los directores y directoras y periodistas que han venido y vendrán después y que se han enfrentado o se tendrán que enfrentar a situaciones y dilemas similares. ¿Hay que temer consecuencias legales de algún tipo? Quisiera uno creer que no. Estamos en España. Pero también Assange es australiano. Aquí nos protege la Constitución. Y en la Unión Europea, las leyes y el sentido común. Pero quién sabe. Fuera de ahí, ya no estoy tan seguro. Y el futuro político no parece perfilarse de forma halagüeña, precisamente, para la libertad de prensa y el tipo de protecciones que esta requiere.

Finalmente, el calvario de Assange resulta intimidación suficiente para los Assange de las próximas décadas. Puede contribuir sin duda alguna a restringir la investigación periodística basada en documentación clasificada. ¿Cuánto dejaremos de saber sobre el funcionamiento del Estado profundo? Con sus capacidades crecientes de controlar los movimientos de la ciudadanía, el reconocimiento facial, la maña para intervenir comunicaciones y cometer toda clase de abusos, el control democrático resulta más necesario que nunca. ¿En quién vamos a delegar la fiscalización de todo ello? ¿En el propio Estado y sus agencias? Si las partes del Estado que vemos y podemos examinar (más o menos) raramente funcionan bien, ¿por qué hemos de suponer que las que no vemos sí lo hacen? Si en las partes que observamos se cometen abusos, ¿cómo no sospechar de lo que sucede en las que no? ¿Acaso no hemos aprendido cómo acaba eso? Y esto último, más allá de los propios periodistas, sí les afecta a ustedes, estimados lectores. Así que dense por advertidos.

10 de agosto de 2023

Vocabulario Fundamental. Verano (10) Puta guerra (31) Sol, mar y ...guerra


Ha llegado el verano, pero para millones de ucranianos y de rusos, la guerra continúa. En Ucrania, algunos aprovechan las playas de Odesa mientras los voluntarios limpian la costa de minas. Al otro lado del Mar Negro, en Rusia, también es temporada de veraneo, pero en el balneario de Sochi, el ambiente es tenso…

5 de diciembre de 2022

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (75) Qatar y su controvertida Copa del Mundo de fútbol




Qatar y su influencia en el mundo en 2022

Mientras Qatar, un pequeño país de desierto sin agua dulce acoge la Copa del Mundo de 2022, el país se ha convertido en un país influyente en todo el mundo gracias a su omnipresente "poder blando". Criticada por su impacto medioambiental y social, la organización de este evento mundial ha consolidado la nueva centralidad geopolítica del emirato.



Qatar, explotación en el Emirato

En noviembre de 2022 Catar acoge la Copa del Mundo de fútbol. Para este torneo, el rico emirato no ha escatimado en gastos: seis flamantes estadios, hoteles, un metro y carreteras: un presupuesto total de más de 180.000 millones de euros. Los trabajadores migrantes que trabajan en estas infraestructuras, y que llegaron al país con la esperanza de una vida mejor, se encontraron con una realidad muy distinta a lo que esperaban...

17 de noviembre de 2022

Vocabulario Fundamental. Energía y Materias primas (11) 'Winter is coming': el dilema energético alemán

'En Portada' bucea en las decisiones políticas que han provocado la gran dependencia alemana del gas de Putin. La guerra de Ucrania está causando tal crisis energética que un país como Alemania, tan dependiente del gas ruso, ha tenido que adaptarse con otras fórmulas. Entre ellas, seguir con el lignito, uno de los carbones más contaminantes. Un panorama que se muestra en la semana que empieza la Cumbre del Clima en Egipto, la COP27.


Ciudadanos de la primera potencia europea hacen acopio de leña o alternan casa para teletrabajar y compartir gastos de luz y calefacción. Alemania se enfrenta a una situación desconocida en siete décadas: una inflación de dos dígitos mientras busca gas en el mercado internacional a precios mucho más elevados que los pactados con el Kremlin, el proveedor del que se ha hecho cada vez más dependiente durante medio siglo a pesar de las advertencias de sus socios europeos y de Estados Unidos.

El gobierno de Scholz, formado por socialdemócratas, liberales y ecologistas, ha autorizado la vuelta al servicio de una treintena de centrales de carbón y ha prorrogado el cierre de sus centrales nucleares para hacer frente al invierno en un país extremadamente dependiente del gas para calefacción y para industrias como la química o la cervecera.

Un equipo de 'En Portada' ha recorrido 2.500 kilómetros por varios estados federados de Alemania para mostrar a vecinos expulsados de sus pueblos por la ampliación de minas de carbón a cielo abierto. Ha estado con economistas, empresarios, historiadores y trabajadores. También, ha entrevistado al portavoz de la Agencia Federal de Redes, el organismo encargado de decidir a quién le quita el gas si el país se queda sin este combustible.

Mientras, las explosiones en los gasoductos del Nordstream en el fondo del mar Báltico simbolizan el fin de una era de colaboración e interdependencia entre Alemania y Rusia. 

1 de noviembre de 2022

Campanadas de la Historia (80) Brasil ha vencido a la catástrofe

 
Ganó (afortunadamente) Lula y casi 24 horas después Bolsonaro aún no ha dado señales de vida. Camioneros afines a Bolsonaro han cortado distintas carreteras en protesta por la derrota, bandas de moteros  

Brasil ha vencido a la catástrofe
 
Con Bolsonaro derrotado, Lula tendrá por delante a un país dividido por odios y con 33 millones de hambrientos

Lula, tras ganar las elecciones: “Intentaron enterrarme vivo”


Fue por muy poco, menos del 2%, pero Jair Bolsonaro fue derrotado en las elecciones del domingo. Brasil estaba entre la catástrofe, representada por la reelección del extremista de derecha, y lo muy difícil, que sería la elección de Luiz Inácio Lula da Silva, con un arco de alianzas que va de la izquierda a la derecha no bolsonarista. Brasil venció a la catástrofe, pero ahora entra en lo muy difícil, como reconoció el propio Lula en su primer discurso. A partir del 1 de enero, el presidente electo se enfrentará a un país dividido por odios, con un andamiaje de derechos maltrecho, una crisis económica y 33 millones de hambrientos que no se superarán rápidamente, un Congreso repleto de bolsonaristas y simpatizantes y... un pueblo que tiene prisa por ser feliz.



A los 77 años, quizás no era este el final de carrera que Lula había soñado. En 2010, tras dos mandatos como presidente, salió consagrado con casi el 90% de aprobación. En 2022, sin embargo, entró en la campaña electoral con muchos riesgos y tras pasarse 580 días en la cárcel, condenado por un proceso judicial parcial y posteriormente anulado por el Supremo Tribunal Federal. Tanto si a uno le gusta Lula como si no, ha demostrado ser un estadista al aceptar el desafío, consciente de que era el único capaz de ganar a Bolsonaro. Se enfrentó no solo a un candidato o a un partido o a un conjunto de partidos, sino a la maquinaria pública del Estado, que Bolsonaro utilizó ampliamente, aprovechándose de la pluma presidencial para realizar actos electoralistas que le costarán mucho al próximo ocupante del Palacio del Planalto.

Lula tiene por delante el desafío de conciliar lo inconciliable, ya que entre sus aliados están desde Marina Silva, exministra de Medio Ambiente de su Gobierno, hasta representantes de la agroindustria más depredadora. Lo que le ha permitido la victoria puede convertirse en misión imposible a la hora de gobernar. El presidente electo pronunció un discurso fuerte en defensa de la Amazonia, de sus pueblos y de las metas climáticas, pero los líderes de la selva y los activistas del clima saben que todo dependerá de la capacidad de hacer presión, tanto interna como externa, porque habrá muchas fuerzas dentro del Gobierno queriendo mantenerlo todo como está, solo que más discretamente.

Sin embargo, el mayor desafío es que una gran parte de los más de 60 millones de electores que le dieron la victoria a Lula no le votaron a él, sino que votaron contra Bolsonaro. Pasada la euforia inicial, Lula tendrá que echar mano de todo su carisma para conquistar a sus propios electores y a casi la mitad del país que lo odia. Lula utilizó diez veces la palabra “Dios” en su discurso. En sus propios términos, que Dios proteja a Lula y a Brasil, porque será todavía más difícil de lo que parece.

29 de octubre de 2022

Estupor y Temblores (82) Por qué las elecciones en Brasil te afectarán

Por qué las elecciones en Brasil te afectarán

Si tuviera consciencia climática, la población mundial pondría estos comicios en el centro de sus preocupaciones


El líder campesino de la Amazonia Erasmo Theofilo afirma que las elecciones presidenciales de 2022 son las más importantes de la historia de Brasil. Pero no pudo votar en la primera vuelta, el pasado 2 de octubre. Él, su mujer Natalha y sus cuatro hijos pequeños están, por quinta vez durante el Gobierno de Jair Bolsonaro, candidato a la reelección, escondidos para que los destructores de la Amazonia no los asesinen. A miles de kilómetros de su refugio, Ana Mirtes, desempleada, se despertó el día de las elecciones dispuesta a votar al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Pero desistió. Vive en São Paulo, la ciudad más rica de Brasil, pero si se gastaba el dinero en el autobús hasta el colegio electoral, su hijo de 10 años no comería ese día. Su familia forma parte de los 33 millones de brasileños que pasan hambre y tienen que escoger entre votar o comer. Entre el protector de la selva que no puede votar en unas elecciones decisivas para su vida y la mujer desempleada que tuvo que elegir entre comer y votar se dibuja la tragedia que vive Brasil en este momento.

Un partidario del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante un evento religioso en Brasilia este lunes. ERALDO PERES (AP)

Una tragedia con final incierto. Lula obtuvo seis millones de votos más que Bolsonaro en la primera vuelta, pero no fueron suficientes para derrotar al actual presidente. Dada la situación de catástrofe social y ambiental de Brasil, los 51 millones de votos que recibió Bolsonaro son sorprendentes. En las últimas semanas antes de la segunda vuelta, el ultraderechista sigue utilizando la maquinaria del Estado para su campaña sin que las instituciones que quedan puedan impedirlo.

São Paulo, donde vive Ana, es el mayor colegio electoral del país, decisivo para el resultado de las elecciones que afectan a la vida de los defensores de la Amazonia y de la propia selva, que con el actual presidente ha sufrido la deforestación más intensa de los últimos 15 años. El 19 de agosto de 2019, Ana y toda la población del centro económico de Brasil vio cómo “el día se convertía en noche” en la gigantesca metrópolis debido a la ceniza de los incendios de la Amazonia. Era una señal de que lo que ocurre en la selva repercute muy lejos y sigue reverberando en cadena. Las elecciones brasileñas también deben entenderse así: el resultado de las urnas no afectará solo a Brasil, sino al planeta. Si tuviera consciencia climática, la población mundial pondría estas elecciones en el centro de sus preocupaciones.

El Congreso y gran parte de los gobernadores elegidos en la primera vuelta han aumentado todavía más el riesgo mundial. Si la actual Cámara de los Diputados ya alberga un gran número de enemigos de la naturaleza, la configuración que acaba de ser elegida reúne a un número todavía mayor de depredadores de la selva. En el Senado, el número de partidarios de Bolsonaro ha aumentado significativamente. Entre ellos está Tereza Cristina, ministra de Agricultura de Bolsonaro explícitamente favorable a la agroindustria predatoria. Al frente de la cartera hizo honor a su apodo, “musa del veneno”, al aprobar más de 1.600 pesticidas, algunos comprobadamente cancerígenos.

La guerra contra la naturaleza, que tiene en Brasil uno de sus principales campos de batalla, será más dura en los próximos años. En el campo democrático, unido en un frente amplio contra Bolsonaro, existe el consenso de que la Amazonia y Brasil solo tienen una posibilidad: que gane Lula. Y, aun así, será muy difícil.

Sin embargo, si Bolsonaro es reelegido, es mejor que el mundo se prepare para presenciar el fin de la Amazonia y, con ella, cualquier posibilidad de que los niños que ya han nacido tengan una vida de calidad.


"La debilidad de Bolsonaro es su gobierno, de malos resultados, pero también su violencia verbal, y el hecho de que no es capaz de mostrar empatía con los brasileños que están sufriendo a causa del Covid-19, que han perdido a sus seres queridos, que han perdido sus trabajos. Abunda el sentimiento de que ni siquiera le importa lo que le pasa a la gente". Flávia Biroli, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Brasilia.

Estupor y temblores. Eso es lo que el Juez Roy Bean siente con la sola posibilidad de que mañana salga reelegido el falaz Jair Bolsonaro, un fulano de claras tendencias psicopáticas, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas (las más reñidas y polarizadas que se recuerdan) y en las que no sólo los brasileños, también el resto del mundo se juega mucho. La reelección de Bolsonaro, no sólo sería la reedición de un mandato peor incluso de lo esperado (por ejemplo, ahí están los centenares de miles de muertos por su infame gestión de la pandemia de Covid) sino que podría ser la puntilla para el ecosistema amazónico brasileño que durante su mandato ha sido llevado al borde del cataclismo ecológico.  

Y lo que ocurre en el Amazonas no se queda sólo en Brasil, donde el humo de las decenas de miles de incendios provocados por madereros, ganaderos y otros ladrones de terrenos públicos con la anuencia gubernamental, no solo ha cegado grandes ciudades como Sao Paulo o Río de Janeiro o declarado sequías bíblicas por todo el país sino que sobrealimenta la crisis climática que está zarandeando el mundo. Como escribía la gran Eliane Brum, enemiga declarada de Bolsonaro, en el artículo que abre este post, "
si tuviera consciencia climática, la población mundial pondría estos comicios en el centro de sus preocupaciones". 

Por si acaso, y al más puro estilo Trump, Bolsonaro ha vuelto a poner en duda la legitimidad de las elecciones presentando una denuncia en la Corte Suprema contra los magistrados del Tribunal Superior Electoral (TSE) por "intentar perjudicarle". Arenga a sus seguidores con retahílas de calamidades si gana Lula, apoyado en el poder de la triada "Bueyes, biblias y balas", o sea, el agronegocio de soja y ganado, los evangélicos y el Ejército, a los que hemos de sumar a grandes empresarios (que amenazan a sus plantilla si Lula gana), a los madereros, la minería legal y la ilegal (las dos igual de destructivas), los que matan a los indígenas, todos los que hacen negocio con la Amazonia. Todos estos poderes fácticos y sus millones de seguidores presionan para que Bolsonaro siga sometiendo al país a sus dictados personales y permitiendo la impunidad más absoluta para que ellos puedan seguir haciendo negocio. 

Bolsonaro ganó las elecciones presidenciales de octubre de 2018 con el 55% de los votos prometiendo regeneración política y mano dura y viéndose beneficiado del descrédito que sufrían los partidos tradicionales, del apoyo recibido por los evangélicos y del rechazo al Partido de los Trabajadores, embarrado entonces por los escándalos de corrupción.

El exmilitar ultraderechista y nostálgico de la dictadura brasileña ha asegurado que "solo Dios le sacará del poder", se mostraba entonces como un ferviente católico que defendía hasta la saciedad los valores tradicionales y la familia y acabó cosechando un 78% del voto evangélico. En mitad de una caótica situación política tras la destitución de Dilma Rouseff y el encarcelamiento de Lula da Silva, la victoria del ultraderechista fue transversal, conquistando incluso el voto de las mujeres, sector en el que ahora apenas cosecha apoyos.

En su contra estará el sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva, que estuvo encarcelado 20 meses por acusaciones de corrupción que nunca reconoció, incluso cuando aceptarlas podría haberle librado de la prisión. Pero tras ese tiempo fue liberado 
y vio recuperados sus derechos políticos tras ser absuelto por el Tribunal Supremo, que revocó su condena alegando que el juez que analizó el caso, Sergio Moro, el después ministro de justicia de Bolsonaro, no contaba con la "competencia jurídica" requerida.

Lula ha insistido en sus mensajes hacia las clases trabajadoras prometiendo repetir las políticas sociales que sacaron de la pobreza a millones de brasileños y prometiendo que disminuirá la terrible desigualdad que vive la sociedad brasileña. 

Ahora, pese a los intentos del mandatario por recordar la estancia entre rejas de su adversario, las encuestas, aunque reñidas, apuntan a una victoria del líder del PT ante un Bolsonaro que ha perdido muchos apoyos y ha generado rabia e indignación entre distintos colectivos. Su gestión de la pandemia, marcada por su negacionismo y su insensibilidad ante las víctimas, así como su ferviente apoyo a la tenencia de armas o sus actitudes machistas, han sido algunos de los motivos.

El Brasil de Bolsonaro lleva pistola

"Un pueblo armado jamás será esclavizado". Esta frase, pronunciada por el líder brasileño sirve para entender sus esfuerzos en facilitar e incentivar el uso de armas en Brasil donde, desde que Bolsonaro llegó al poder, las licencias de armas como cazadores, tiradores o coleccionistas ha crecido un 500%.

Desde el comienzo de su mandato, Bolsonaro ha facilitado la compra de armas en Brasil, pero defiende que su discurso no incentiva a la violencia en mitad de una campaña en la que dos de sus seguidores han matado a simpatizantes de su principal adversario, Lula da Silva.

Comparte su apoyo al uso de armas de fuego con Donald Trump, que se refirió a él como el 'Trump tropical' mientras alababa el "gran trabajo" realizado por el líder brasileño, pero también ha llevado a cabo una estrategia que recuerda a la seguida por el expresidente de los EE.UU. en la carrera electoral librada (y perdida) contra Biden, que desembocó en el Asalto al Capitolio.


Mientras las encuestas seguían colocando como ganador a Lula, Bolsonaro se ha ido esforzando en desacreditar esas predicciones, así como en poner en cuestión el sistema electoral brasileño. Llegó a decir, incluso, que aceptaría los resultados de las urnas "siempre y cuando" las elecciones fueran "limpias y transparentes". Por ello, el temor a su reacción tras una posible derrota, ha ido creciendo.

En fin, publicamos varios análisis de estas elecciones, este primero de 9 minutos de la periodista brasileña Carol Pires en El País y los otros dos de RTVE, uno en En Portada y otro en Informe Semanal sobre estas elecciones y sobre en qué punto de su presente vive y qué futuro tiene el gigante sudamericano. Y contenemos el aliento ante lo que voten mañana los brasileños. 

Informe Semanal - Brasil, el país del eterno futuro

Un equipo de ‘Informe Semanal’ se ha desplazado a Sao Paulo para testar el ambiente a las puertas de una cita en las urnas, en las que Jair Bolsonaro busca la reelección y el expresidente Lula da Silva, su regreso por la puerta grande tras haber pasado por la cárcel.

Los simpatizantes de los dos principales aspirantes a la presidencia hacen un balance muy diferente de lo que ha sido la era Bolsonaro. María Eliza cree fervientemente que, con él “el país está cambiando y la corrupción se está terminando”. Para Lira, situada en el bando contrario, “el proyecto de Bolsonaro es genocida y fascista”.

Los retos son enormes. La Amazonía se destruye, el cambio climático no ha sido una prioridad estos últimos años. Sobra la comida, pero la gente pasa hambre. Es el complicado equilibrio de la supervivencia que también se traslada, con otro baremo, a otros escenarios. El agronegocio ha sido la gran apuesta, pero la riqueza se acumula en pocas manos. Mientras tanto, en las grandes ciudades, los centros industriales carecen de la fortaleza necesaria. Y así es cómo se ha llegado a este Brasil del siglo XXI que se aleja de la idea de aquellos que siempre han hablado de su eterno potencial.


En Portada - Brasil, buscando el rumbo

'En Portada' ha estado en Brasil para mostrar de primera mano cómo están las cosas en el país y cuál podría ser el rumbo que tome en los próximos cuatro años. El duelo está entre la continuidad de Bolsonaro y la apuesta por un expresidente, Lula da Silva, al que las encuestas sitúan como favorito.

Después de cuatro años de mandato del ultraderechista Jair Bolsonaro, los brasileños votan para elegir a su próximo presidente. ¿Qué cambios ha sufrido el país en este tiempo? ¿Hacia dónde se mueve el gigante de América Latina? Brasileños que han visto cómo les ha cambiado la vida se lo cuentan a 'En Portada'.

La gestión de la pandemia de la Covid, con más de 680.000 muertos, el segundo país con más fallecidos del mundo sólo por detrás de EEUU, también ha provocado críticas a un presidente negacionista. Incluso el Senado pidió que Bolsonaro fuera imputado por crímenes contra la humanidad. Una crisis sanitaria que ha provocado otra crisis, la económica, que ha llevado al país a tasas de hambre que no se veían desde hacía 30 años.

10 de octubre de 2022

Vocabulario Fundamental. Energía y materias primas (10) Europa, la cuenta atrás energética

'Documentos TV' aborda cómo la transición de las energías fósiles a las verdes permitirá luchar contra el cambio climático y alejará de la dependencia energética. En los próximos ocho años, la Unión Europea se ha comprometido a reducir drásticamente las emisiones de CO2 para no aumentar la temperatura media en más de 2º grados centígrados.

‘Europa, la cuenta atrás energética’

La guerra en Ucrania ha evidenciado la gran dependencia energética que tiene Europa. La energía es el motor de nuestro estilo de vida moderno, y hemos construido nuestra prosperidad sobre la energía fósil que ha desencadenado el preocupante cambio climático. Por este motivo, la Unión se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono de aquí a 2050. Esto significa emitir la misma cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera que la que se retire por diversos métodos, lo que se denomina huella cero de carbono. Para conseguirlo, el continente necesita cambiar radicalmente su manera de producir y consumir energía.


Es lo que se determinó en el acuerdo de París: que la temperatura media no aumente más de 2ºC de aquí a 2030. Y para conseguirlo se ha acometido una transición energética que pasa por ir abandonando los combustibles fósiles y sustituirlos por las energías renovables como la eólica, la solar y el hidrógeno. “Si hubiéramos desarrollado las renovables más rápido en Europa, hoy seríamos mucho menos dependientes del carbón, del gas y del petróleo, en particular, ruso”, confiesa Laurence Tubiana, directora ejecutiva de la Fundación European Climate.

Pero la transición ecológica, además de ser compleja, tiene velocidades y sensibilidades distintas. Mientras Polonia es autónoma en energía gracias a sus minas de carbón, que proporcionan el 80% de su energía y 80.000 puestos de trabajo, los daneses han alcanzado ya la neutralidad de carbono y producen el 50% de su electricidad en sus parques eólicos. “Dinamarca le demuestra a Europa que se puede invertir en tecnologías verdes y que resulta rentable”, declara Napier orgullosa de pertenecer al primer país europeo que ha conseguido cumplir con varios de los objetivos del Pacto Verde Europeo, como emisiones de carbono cero y acciones para lograr un continente sostenible y más parco en recursos.

‘Europa, la cuenta atrás energética’ aborda el actual panorama energético europeo y se pregunta, si seremos capaces de hacer la transición energética integral antes de que llegue la catástrofe climática.

1 de septiembre de 2022

Vidas Conspicuas (26) In Memoriam, Mikhail Gorbachev


"A veces en política hay que elegir el lado correcto y perder" (
Joseph Galbraith)

"Gorbachev quiso salvar la URSS, pero no a cualquier precio. Que esa actitud facilitara el colapso definitivo dice mucho sobre lo que fue el proyecto soviético. Pero también dice mucho sobre quién fue Gorbachev" David Jiménez Torres 'El hombre que pudo matar'

Murió Mikhail Gorbachev tras una larga enfermedad renal y en el Juzgado no hemos podido por menos que sentir un nudo de tristeza por la desaparición de un estadista único y también de un hombre normal, un hombre bueno que hizo cosas extraordinarias en tiempos extraordinarios. Gorbachev gobernó la Unión Soviética desde 1985 hasta 1991, viviendo la época en la que los vientos de la libertad y la autodeterminación recorrían la Europa detrás del muro y en ese periodo trascendental intentó aplicar reformas económicas y políticas que cambiarían el esclerótico sistema político que regía en su país y el este de Europa. Y lo hizo inoculando dos conceptos revolucionarios, la perestroika (reconstrucción o reorganización) y la glásnost (apertura o transparencia), que intentaban reformar el sistema para que fuera más eficiente y humano, abriendo el sistema soviético a la democracia y el capitalismo. Pero estos cambios necesitaban de un tiempo que él no tuvo y serían otro de los factores que llevarían al fin de un decrépito y disfuncional régimen soviético que llevaba muchos años acusando signos de agotamiento. 

Siendo el máximo dirigente de la Unión Soviética Gorbachev renunció a usar la fuerza para aplastar esos movimientos democratizadores que a finales de los ochenta se produjeron en la Europa del Este, a diferencia de lo que, décadas antes, habían hecho algunos de sus predecesores (Kruschev en Hungría 1956 o Brézhnev en Checoslovaquia 1968) o como haría el régimen chino durante su mandato, masacrando a su propio pueblo en Tiananmen, en 1989. Él decretó la retirada de Afganistán, acabando con una guerra que duró diez años y tantas vidas rusas y afganas se había cobrado, liberó a los presos políticos, decretó la libertad de prensa, también de culto (la Iglesia Ortodoxa le debe mucho al respecto), con él se celebraron las primeras elecciones libres en la época soviética y firmó varios acuerdos con Estados Unidos para la eliminación de armas nucleares que frenarían la enloquecida carrera armamentista entre ambas superpotencias, otro de los factores que hizo caer la URSS. En su debe queda que tardara 19 días en dirigirse al pueblo tras el accidente de Chernobil..

El mito que existe en su país es que él quería demoler la U.R.S.S. cuando al contrario, él quería hacerla sobrevivir implantando un socialismo democrático con rostro humano (al estilo del checo Alexander Dubček en el 68) firmando un nuevo tratado entre las distintas repúblicas soviéticas, pero terminó fracasando y perdiendo el poder tras el intento de golpe de estado de agosto de 1991, mientras él se hallaba de vacaciones en Crimea. Tras el fracaso golpista por la determinación de resistencia del primer ministro Boris Yeltsin, éste le sustituyó en la presidencia del país y ya estaba al mando cuando la Unión Soviética se desmoronó el 25 de diciembre del mismo año, por el deseo de las repúblicas de conformar sus propios estados nacionales.

Gorbachev antepuso la libertad y el bienestar de los pueblos (no sólo del suyo) a la rigidez del credo 
ideólogico del partido. Creyó que salvaría el sistema introduciendo reformas, pero el comunismo soviético era un régimen totalitario y como tal, si introduces libertad y transparencia, o sea, la Verdad, acabas con él, pues el totalitarismo sólo sobrevive en la mentira y la represión.
Gracias a su legado en Europa no hubo una guerra (o varias) tras la convulsiones de aquellos años de cambios trascendentales y los rusos tuvieron una democracia por primera vez en la Historia, pero también sufrieron un caos económico y de suministros mientras Yeltsin permitía que las privatizaciones salvajes enriquecieran obscenamente a los oligarcas mientras se apoderaban del país. Pero a la Rusia democrática no le dio tiempo a estabilizarse pues en 1999 llegó Putin, que acabaría con todo. 

Porque para muchos rusos ultranacionalistas que ahora aplauden a Putin y a quienes eso de la democracia siempre les pareció como un concepto occidental, algo ajeno al espíritu de una nación rusa acostumbrada al "vivan las caenas", algo implantado casi a la fuerza en un país históricamente refractario a las libertades individuales, Gorbachev significa los años del desabastecimiento pero sobre todo y ante todo, es el hombre que perdió el imperio. Aunque no fuera eso lo que pasó. Pero en la psique colectiva rusa, con él la gran potencia imperial que había domeñado manu militari la Europa del Este, pasó de repartirse el mundo con los Estados Unidos a sentirse casi una potencia casi de segunda en la escena internacional y eso les transmitió una sensación de humillación que años después engendraría a Vladimir Putin. Como ocurrió en Alemania con el advenimiento de Adolf Hitler tras la humillación de la derrota en la I Guerra Mundial, el Tratado de Versalles y la crisis del 29.

Lamentablemente, la Rusia de hoy, la Rusia de Putin, no se parece en nada a la que pretendía Gorbachev, pues ambos representan una forma de entender el mundo en general y Rusia en particular, completamente contrapuesta. En los 22 años que Putin lleva en el poder la oposición política y la prensa libre han sido eliminadas, cualquier disidencia o crítica es castigada con el exilio, la cárcel o la muerte. Fuera de Rusia Putin ha intervenido militarmente en Chechenia, Georgia y Siria (también en otros países a través de mercenarios como los Wagner) se anexionó Crimea y ahora ha invadido Ucrania a sangre y fuego, causando decenas de miles de muertos y heridos y cometiendo incontables crímenes de guerra.

Gorbachev de hecho pidió la dimisión del tirano tras las denuncias de fraude masivo en las elecciones de diciembre de 2011, también por la ausencia de libertad de prensa y de separación de poderes en la Rusia actual. Parece lógico por ello que un tipo tan rencoroso como Putin no haya permitido que se celebre para él un funeral de estado, como sí hizo con Yeltsin. Pero miles de ciudadanos han visitado su cadáver expuesto y el premio Nobel de la Paz Dmitri Muratov (a quien el régimen ha cerrado su medio 'Novaya Gazeta', cofundado por Gorbachev en 1993) sostuvo una imagen del estadista durante el funeral en el cementerio Novodévichy de Moscú. 

La periodista Pilar Bonet, corresponsal durante 34 años en la URSS y Rusia y que le conocía personalmente, destacaba en RTVE su concepción global del mundo, en el sentido de que no puede haber seguridad en una parte del mundo si en otra hay inseguridad  y su deseo de reducción de la amenaza nuclear. También explicaba como a Gorbachev, cuya abuela era ucraniana, le gustaba cantar melancólicas canciones ucranias y cómo le afectó el conflicto con este país y sus críticas hacia Putin al respecto, aunque apoyó la anexión de Crimea en 2014 pero claro, cómo oponerse.. También la inmensa soledad que le dejó la muerte de su mujer, Raisa, de cuya pérdida jamás se recuperó y a cuyo lado reposará para siempre, su gran deseo. 
En fin, para acabar con nuestro homenaje a este hombre único les dejamos con dos documentales para completar nuestro recorrido a su vida, su obra y su legado. En el primero, 'Meeting Gorbachev' (2018), podemos ver su faceta más personal de la mano del gran Werner Herzog. Durante horas, ambos debaten sobre los sinuosos caminos de la historia que engarzan reflexionan sobre cuestiones inherentes al ser humano. En este encuentro, Herzog logra una atmósfera amistosa que propicia que el ex-mandatorio se sienta cómodo que la película sea un estudio de cómo los sucesos mundiales acaban dependiendo del carácter personal y las circunstancias. El segundo, 'The arrow of time' (aquí titulado 'Gorbachev y la paz nuclear'), dirigido por Leila Conners en 2017 y que ahonda en su obra durante su presidencia y su legado. 

Y ya sólo nos queda despedirnos. Que la tierra te sea leve, descansa en paz al lado de tu querida Raisa, Mikhail Serguéyevich Gorbachev.


Gorbachov, en privado (ARTE - Vitaly Manski, 2020)
 
 
   






Gorbachev y la paz nuclear 

Con acceso exclusivo a entrevistas con Mijail Gorbachov y varios asesores de política exterior de Estados Unidos, Rusia, Alemania y Francia, este documental ahonda en la historia del mapa nuclear. Gorbachov fue elegido Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1985. Sus políticas de apertura y la "perestroika" cambiaron el curso de la historia mundial, aunque su legado pueda ser ambiguo.

La estrategia de una guerra nuclear moderna consiste en apuntar las ojivas a objetivos prioritarios: almacenes de misiles y bases submarinas que transporten proyectiles. El siguiente objetivo serían los centros vitales de comunicaciones, radar e inteligencia; a continuación, los principales aeródromos y bases navales. En general, los analistas militares dan por hecho que en el momento que comience una guerra nuclear, será inevitable un intercambio a gran escala. La necesidad de una paz nuclear definitiva es más necesaria que nunca para no poner al mundo ante un conflicto devastador.

8 de marzo de 2022

Vocabulario Fundamental. Mujeres (26) EE. UU.: Demasiadas mujeres en prisión

 EE. UU.: Demasiadas mujeres en prisión (ARTE - Brice Lambert, 2022)

A principios de la década de 1980, había menos de 25 000 mujeres entre rejas en EE. UU. Cuarenta años después, son más de 230 000. La cantidad de mujeres condenadas ha aumentado dos veces más rápido que la de hombres. En esta cuestion, Oklahoma está a la cabeza. El estado conservador, gobernado por los republicanos, ha encerrado a más mujeres en casi 30 años que cualquier otro Estado del mundo.