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3 de octubre de 2022

Ciclo de cine europeo (34) Vocabulario Fundamental. Infancia (21) 'Quieto, muere, resucita', la infancia según Vitali Kanevsky


"Este film es la resurrección de mi pasado. El realizador es alguien que muere en su película porque se ha dado enteramente. Los niños son como los adultos: ellos quieren la felicidad. Pero en las condiciones donde vive mi héroe, es decir, yo, la felicidad es imposible. El sistema, el modo de vida de la gente imponen una sola forma de vivr que es el camino de la mentira, del robo, de la violación, de la locura, y de lo monstruoso." Vitali Kanievski

'Quieto, muere, resucita' (Zamri, umri, voskresni!) dirigida por el ruso Vitali Kanevsky en 1989 (y ganadora de la Palma de Oro en Cannes 1990) cuenta la historia de dos niños que sobreviven a la pobreza y las dificultades de un ambiente hostil en Suchan, una remota población minera de Siberia que en 1947 formaba parte del gulag soviético, al lado de un campo de prisioneros japoneses y disidentes soviéticos. Ambos, en su deambular por el pueblo, realizan un involuntario recorrido por el horror, la miseria y la violencia circundantes.
 
Bajo esta premisa se nos presenta una película que avanza lentamente, en la que hay que ir metiéndose poco a poco, deleitándose con la sencillez y lirismo de unos personajes que rezuman verdad, ternura y poesía por los cuatro costados. Y es que esta historia sobre dos niños que se hacen mayores sin poder disfrutar su infancia es la propia historia del director ruso, que infligió su mirada desolada a su propia infancia en esta pequeña gran película, en un bello e imperecedero reproche por aquella edad perdida.
 

 
Los niños del frío
 
"Quieto, muere, resucita", cuyo extraño título hace referencia a un juego y/o canción infantil rusa, es una película muy dura sobre la infancia y, al mismo tiempo, un testimonio sobrecogedor de lo que supuso el estalinismo. Una película tan abiertamente crítica con el régimen de Stalin solo pudo rodarse en la Unión Soviética en los años de Gorbachov y la perestroika, que supusieron un auténtico renacimiento para la cultura rusa. 
 
Kanevsky rodaría después, ya en la Rusia de Yeltsin, una secuela de esta película, titulada "Una vida independiente" (1992), en la que presenta de nuevo al niño protagonista del filme anterior, ya adolescente, tratando de encontrar su lugar en el mundo. No la he visto, pero a juzgar por "Quieto, muere, resucita", no me cabe duda de que será una película que valga la pena.

Siberia, poco años después de la Segunda Guerra Mundial. Los protagonistas, Valerka y Galya, dos preadolescentes, viven en Suchan, una ciudad minera del llamado Lejano Oriente ruso, en la costa del Pacífico. Suchan (hoy Partizansk) es también una de las islas del Archipiélago Gulag, cuyo mapa trazó Aleksandr Solzhenitsyn. 

En realidad, el pueblo en el que viven los chicos es una gigantesca prisión: no hay separación física entre el campo de prisioneros y el lugar de residencia de las gentes del lugar. Y la forma de vida de unos y de otros no difiere en lo esencial. Por eso, las vidas de los chicos se cruzan con las de prisioneros de guerra japoneses y deportados políticos. Las terribles condiciones de vida en esta ciudad siberiana hacen referencia a toda Rusia en la época de Stalin, que era también una gigantesca prisión de la que resultaba imposible escapar.

¿Qué efecto tiene sobre un niño vivir en condiciones tan adversas? La película responde a esta pregunta, sirviéndose para ello de la experiencia personal de su director y guionista, Vitali Kanevsky. Kanevsky recrea episodios de su infancia en Siberia sin pretender ser objetivo: más aún, privilegiando la perspectiva de su protagonista y alter ego, Valerka, y de su compañera Galya. La película es intensamente subjetiva. Por eso los adultos que aparecen en la película son, casi sin excepción, duros y despiadados, y se sacuden a los niños en cuanto pueden, como un molesto problema. Peor es todavía la actitud de los representantes del omnímodo poder estalinista, desde el intransigente director de la escuela hasta los policías y los guardianes del presidio. La fotografía, en blanco y negro, marcadamente expresionista, contribuye a subrayar la dureza de la vida de los protagonistas. 

Se han señalado las semejanzas de este filme con "Los 400 golpes" de Truffaut: tales semejanzas existen, sin duda, pero aquí la experiencia del desarraigo infantil se produce en un ambiente infinitamente más duro y hostil. Un mundo terrible en el que las travesuras arrojan a los niños a la exclusión social, a la marginación, al delito. Excelente película, que vale la pena ver.

1 de septiembre de 2022

Vidas Conspicuas (26) In Memoriam, Mikhail Gorbachev


"A veces en política hay que elegir el lado correcto y perder" (
Joseph Galbraith)

"Gorbachev quiso salvar la URSS, pero no a cualquier precio. Que esa actitud facilitara el colapso definitivo dice mucho sobre lo que fue el proyecto soviético. Pero también dice mucho sobre quién fue Gorbachev" David Jiménez Torres 'El hombre que pudo matar'

Murió Mikhail Gorbachev tras una larga enfermedad renal y en el Juzgado no hemos podido por menos que sentir un nudo de tristeza por la desaparición de un estadista único y también de un hombre normal, un hombre bueno que hizo cosas extraordinarias en tiempos extraordinarios. Gorbachev gobernó la Unión Soviética desde 1985 hasta 1991, viviendo la época en la que los vientos de la libertad y la autodeterminación recorrían la Europa detrás del muro y en ese periodo trascendental intentó aplicar reformas económicas y políticas que cambiarían el esclerótico sistema político que regía en su país y el este de Europa. Y lo hizo inoculando dos conceptos revolucionarios, la perestroika (reconstrucción o reorganización) y la glásnost (apertura o transparencia), que intentaban reformar el sistema para que fuera más eficiente y humano, abriendo el sistema soviético a la democracia y el capitalismo. Pero estos cambios necesitaban de un tiempo que él no tuvo y serían otro de los factores que llevarían al fin de un decrépito y disfuncional régimen soviético que llevaba muchos años acusando signos de agotamiento. 

Siendo el máximo dirigente de la Unión Soviética Gorbachev renunció a usar la fuerza para aplastar esos movimientos democratizadores que a finales de los ochenta se produjeron en la Europa del Este, a diferencia de lo que, décadas antes, habían hecho algunos de sus predecesores (Kruschev en Hungría 1956 o Brézhnev en Checoslovaquia 1968) o como haría el régimen chino durante su mandato, masacrando a su propio pueblo en Tiananmen, en 1989. Él decretó la retirada de Afganistán, acabando con una guerra que duró diez años y tantas vidas rusas y afganas se había cobrado, liberó a los presos políticos, decretó la libertad de prensa, también de culto (la Iglesia Ortodoxa le debe mucho al respecto), con él se celebraron las primeras elecciones libres en la época soviética y firmó varios acuerdos con Estados Unidos para la eliminación de armas nucleares que frenarían la enloquecida carrera armamentista entre ambas superpotencias, otro de los factores que hizo caer la URSS. En su debe queda que tardara 19 días en dirigirse al pueblo tras el accidente de Chernobil..

El mito que existe en su país es que él quería demoler la U.R.S.S. cuando al contrario, él quería hacerla sobrevivir implantando un socialismo democrático con rostro humano (al estilo del checo Alexander Dubček en el 68) firmando un nuevo tratado entre las distintas repúblicas soviéticas, pero terminó fracasando y perdiendo el poder tras el intento de golpe de estado de agosto de 1991, mientras él se hallaba de vacaciones en Crimea. Tras el fracaso golpista por la determinación de resistencia del primer ministro Boris Yeltsin, éste le sustituyó en la presidencia del país y ya estaba al mando cuando la Unión Soviética se desmoronó el 25 de diciembre del mismo año, por el deseo de las repúblicas de conformar sus propios estados nacionales.

Gorbachev antepuso la libertad y el bienestar de los pueblos (no sólo del suyo) a la rigidez del credo 
ideólogico del partido. Creyó que salvaría el sistema introduciendo reformas, pero el comunismo soviético era un régimen totalitario y como tal, si introduces libertad y transparencia, o sea, la Verdad, acabas con él, pues el totalitarismo sólo sobrevive en la mentira y la represión.
Gracias a su legado en Europa no hubo una guerra (o varias) tras la convulsiones de aquellos años de cambios trascendentales y los rusos tuvieron una democracia por primera vez en la Historia, pero también sufrieron un caos económico y de suministros mientras Yeltsin permitía que las privatizaciones salvajes enriquecieran obscenamente a los oligarcas mientras se apoderaban del país. Pero a la Rusia democrática no le dio tiempo a estabilizarse pues en 1999 llegó Putin, que acabaría con todo. 

Porque para muchos rusos ultranacionalistas que ahora aplauden a Putin y a quienes eso de la democracia siempre les pareció como un concepto occidental, algo ajeno al espíritu de una nación rusa acostumbrada al "vivan las caenas", algo implantado casi a la fuerza en un país históricamente refractario a las libertades individuales, Gorbachev significa los años del desabastecimiento pero sobre todo y ante todo, es el hombre que perdió el imperio. Aunque no fuera eso lo que pasó. Pero en la psique colectiva rusa, con él la gran potencia imperial que había domeñado manu militari la Europa del Este, pasó de repartirse el mundo con los Estados Unidos a sentirse casi una potencia casi de segunda en la escena internacional y eso les transmitió una sensación de humillación que años después engendraría a Vladimir Putin. Como ocurrió en Alemania con el advenimiento de Adolf Hitler tras la humillación de la derrota en la I Guerra Mundial, el Tratado de Versalles y la crisis del 29.

Lamentablemente, la Rusia de hoy, la Rusia de Putin, no se parece en nada a la que pretendía Gorbachev, pues ambos representan una forma de entender el mundo en general y Rusia en particular, completamente contrapuesta. En los 22 años que Putin lleva en el poder la oposición política y la prensa libre han sido eliminadas, cualquier disidencia o crítica es castigada con el exilio, la cárcel o la muerte. Fuera de Rusia Putin ha intervenido militarmente en Chechenia, Georgia y Siria (también en otros países a través de mercenarios como los Wagner) se anexionó Crimea y ahora ha invadido Ucrania a sangre y fuego, causando decenas de miles de muertos y heridos y cometiendo incontables crímenes de guerra.

Gorbachev de hecho pidió la dimisión del tirano tras las denuncias de fraude masivo en las elecciones de diciembre de 2011, también por la ausencia de libertad de prensa y de separación de poderes en la Rusia actual. Parece lógico por ello que un tipo tan rencoroso como Putin no haya permitido que se celebre para él un funeral de estado, como sí hizo con Yeltsin. Pero miles de ciudadanos han visitado su cadáver expuesto y el premio Nobel de la Paz Dmitri Muratov (a quien el régimen ha cerrado su medio 'Novaya Gazeta', cofundado por Gorbachev en 1993) sostuvo una imagen del estadista durante el funeral en el cementerio Novodévichy de Moscú. 

La periodista Pilar Bonet, corresponsal durante 34 años en la URSS y Rusia y que le conocía personalmente, destacaba en RTVE su concepción global del mundo, en el sentido de que no puede haber seguridad en una parte del mundo si en otra hay inseguridad  y su deseo de reducción de la amenaza nuclear. También explicaba como a Gorbachev, cuya abuela era ucraniana, le gustaba cantar melancólicas canciones ucranias y cómo le afectó el conflicto con este país y sus críticas hacia Putin al respecto, aunque apoyó la anexión de Crimea en 2014 pero claro, cómo oponerse.. También la inmensa soledad que le dejó la muerte de su mujer, Raisa, de cuya pérdida jamás se recuperó y a cuyo lado reposará para siempre, su gran deseo. 
En fin, para acabar con nuestro homenaje a este hombre único les dejamos con dos documentales para completar nuestro recorrido a su vida, su obra y su legado. En el primero, 'Meeting Gorbachev' (2018), podemos ver su faceta más personal de la mano del gran Werner Herzog. Durante horas, ambos debaten sobre los sinuosos caminos de la historia que engarzan reflexionan sobre cuestiones inherentes al ser humano. En este encuentro, Herzog logra una atmósfera amistosa que propicia que el ex-mandatorio se sienta cómodo que la película sea un estudio de cómo los sucesos mundiales acaban dependiendo del carácter personal y las circunstancias. El segundo, 'The arrow of time' (aquí titulado 'Gorbachev y la paz nuclear'), dirigido por Leila Conners en 2017 y que ahonda en su obra durante su presidencia y su legado. 

Y ya sólo nos queda despedirnos. Que la tierra te sea leve, descansa en paz al lado de tu querida Raisa, Mikhail Serguéyevich Gorbachev.


Gorbachov, en privado (ARTE - Vitaly Manski, 2020)
 
 
   






Gorbachev y la paz nuclear 

Con acceso exclusivo a entrevistas con Mijail Gorbachov y varios asesores de política exterior de Estados Unidos, Rusia, Alemania y Francia, este documental ahonda en la historia del mapa nuclear. Gorbachov fue elegido Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1985. Sus políticas de apertura y la "perestroika" cambiaron el curso de la historia mundial, aunque su legado pueda ser ambiguo.

La estrategia de una guerra nuclear moderna consiste en apuntar las ojivas a objetivos prioritarios: almacenes de misiles y bases submarinas que transporten proyectiles. El siguiente objetivo serían los centros vitales de comunicaciones, radar e inteligencia; a continuación, los principales aeródromos y bases navales. En general, los analistas militares dan por hecho que en el momento que comience una guerra nuclear, será inevitable un intercambio a gran escala. La necesidad de una paz nuclear definitiva es más necesaria que nunca para no poner al mundo ante un conflicto devastador.

7 de junio de 2021

Vocabulario Fundamental. Literatura y Escritores (26) Milan Kundera y la ciudad de Praga






En Praga, el laberinto de espejos es reflejo del alma de la ciudad: cada paso parece revelar medias verdades. Esta apariencia escurridiza se plasma en la obra de Milan Kundera. En su novela “La insoportable levedad del ser”, el escritor checo explora la búsqueda de la libertad. Nada mejor que la ciudad de Praga en el siglo XX para revelar las múltiples caras del alma humana.






24 de marzo de 2021

Vocabulario Fundamental. Mujeres (25) Vidas Conspicuas (20) Ruth Bader Gainsberg, la jueza disidente que cambió Estados Unidos


Ruth Bader Ginsburg no vivió lo suficiente para ver a las hordas fascistas asaltando el Capitolio estadounidense. La magistrada, que fue la segunda mujer en acceder a la Corte Suprema de su país, falleció el pasado 18 de septiembre a sus 87 años. 

En la última etapa de su vida se convirtió en un icono feminista para las generaciones más jóvenes por su compromiso con la igualdad de género y sus opiniones poco ortodoxas en cuestiones como el aborto, la pena de muerte o los derechos de los homosexuales. Su popularidad la llevó a ser la imagen de camisetas y pancartas con el apodo de "Notorius RBG", en referencia al rapero Notorius BIG.

En los últimos años destacó por su oposición, más o menos velada, a los desmanes del presidente Donald Trump, a quien llamó "farsante". "Dice lo que se le ocurre en el momento. Realmente es un egocéntrico", declaró la magistrada, aunque tuvo que acabar disculpándose para no ver comprometida su imparcialidad como jueza. Pese a ello, Bader Ginsburg nunca ha ocultado su forma de pensar ni se esforzó demasiado en ocultar el desprecio que sentía por Trump.

La trayectoria vital de Ruth Bader Ginsburg encarna la de muchas mujeres que vivieron esas décadas en las que la sociedad pasó de un machismo absoluto a una tímida apertura y aceptación de las mujeres en la vida pública. 

Nacida en el barrio neoyorquino de Brooklyn en 1933, pudo llegar a estudiar Derecho en Harvard gracias a una beca concedida por sus dotes y su talento. Su carrera judicial comenzó en 1980 y, trece años después, Bill Clinton la nombró jueza del Tribunal Supremo, compuesto por un presidente y ocho jueces y que es el máximo organismo del poder judicial en Estados Unidos.

Su muerte dejó huérfana a toda una generación de feministas estadounidenses que en su figura vieron a un ejemplo de mujer luchadora, comprometida y audaz a la hora de defender los valores de la igualdad entre sexos. Pero más allá de su valor simbólico, Bader Gainsberg fue una pieza clave de la Justicia estadounidense. 

Al final de su carrera, y en virtud de su experiencia en el cargo, Bader Gainsberg se convirtió de facto en la líder del bloque liberal y progresista, formado por cuatro jueces, de la Corte Suprema estadounidense. Y todo ello llevando siempre a gala su carácter un tanto extravagante y sus peculiares manías. Esto escribía el New York Times en su obituario:

"La jueza Ginsburg se esmeraba al emitir sus dictámenes, tanto los que hacía para la mayoría como cuando estaba en desacuerdo. Sus dictámenes estaban muy bien elaborados, con frases declarativas directas y muy poca jerga. A veces decía que estudiar literatura con Vladimir Nabokov en la Universidad Cornell la había inspirado a prestar atención a la escritura. A pesar de ello, fueron sus disidencias, en particular las que anunció desde el banquillo, las que recibieron mayor atención. En un guiño a su público, adquirió la costumbre de cambiar los collares decorativos que vestía junto con su toga judicial en los días en que anunciaba un disenso. Incluso usó su "collar de la disidencia", que un observador describió como "parecido a una pieza de armadura medieval", el día después de la elección de Trump."

Bader Gainsberg, con sus partidarios y detractores, constituyó pese a todo un anclaje para la unidad y el diálogo entre las dos Américas.  Tal como escribió un periodista de la BBC, su muerte "supone un terremoto en una nación ya fracturada": "Su muerte abre ahora la posibilidad de que el presidente Donald Trump nomine a su sucesor en una corte de nueve miembros donde ya ha colocado a dos, y altere así por años el equilibrio ideológico del Supremo a favor de los conservadores. Como esto ocurre además en un país políticamente polarizado y a pocas semanas de una elección presidencial cargada de tensión, el debate por el reemplazo de Ginsburg amenaza con aumentar la fractura entre republicanos y demócratas".

Y, efectivamente, así ha sido. Apenas diez días después de la muerte de Bader Ginsburg, urgido por la proximidad de las elecciones y quizás previendo su derrota,  el por entonces presidente Donald Trump nombró a Amy Coney Barrett como sustituta. 

De esta forma, Trump rompió el equilibrio ideológico de la Corte Suprema a favor de los conservadores. Esta balanza tardará en volver a equilibrarse de nuevo, pues el título de juez de la Corte Suprema se ostenta de forma vitalicia. “Es una mujer de logros incomparables, intelecto imponente, credenciales excelentes y lealtad inquebrantable a la Constitución”, ensalzó Trump a su candidata, una jurista muy próxima a grupos religiosos y ultraconservadores.

En un Estados Unidos arrasado por las soflamas trumpistas y aún traumatizado por los gravísimos sucesos del asalto al Capitolio, se echarán de menos voces dialogantes, valientes y lúcidas como la de la juez Ruth Bader Gainsberg. "Me gustaría ser recordada como alguien que usó todo su talento para hacer su trabajo lo mejor posible", dejó dicho la jueza. Y sin duda que así será.

Les dejamos con el documental 'RBG' dirigido en 2018 por Julie Cohen y Betsy West, que bucea en la extraordinaria vida y carrera de la Bader Ginsburg, y cómo su trabajo hizo avanzar la lucha por los derechos civiles y, en particular, los de las mujeres en Estados Unidos.
 

16 de febrero de 2021

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (70) El capital en el siglo XXI


El documental que hoy publicamos está basado en el libro homónimo del economista francés Thomas Piketty, es una de las primeras obras publicadas en el siglo que vivimos que es capaz de agrietar el consenso económico neoliberal tras dos décadas de hegemonía. 

'El capital en el siglo XXI' se publicó en el año 2013, cuando nuestras sociedades aún no se habían recuperado del trauma de la crisis financiera del 2008: desigualdades que se extreman, precariedad laboral, recortes de los servicios públicos y amplias capas de población viviendo al borde de la exclusión. Poco después vino lo que todos sabemos (Trump, Bolsonaro, Orban, etc el resurgir de la extrema derecha y otros populismos poco halagüeños) y las conclusiones se sacan solas, de aquellos polvos estos lodos.


Ahora, cuando va a cumplirse un año de pandemia, cuando se han visto claramente las consecuencias sociales del desmantelamiento de la sanidad pública, las recetas neoliberales de desregulación económica, privatización de servicios públicos y fiscalidad laxa para las grandes empresas y grandes fortunas deberían ser erradicadas de nuestras sociedades. 

La situación generada por el Covid-19 nos ha hecho más conscientes de la necesidad de un Estado fuerte y con capacidad de influir en la economía, de unos servicios públicos bien dotados y unas prestaciones sociales que garanticen un sustento a las personas que se van quedado en los márgenes del desarrollo económico. 

Sin embargo, la fantasía de un mercado sin trabas en el que cada individuo mire por su propio interés, la famosa 'mano invisible' capaz de generar prosperidad sin límite, sigue siendo el mantra predominante en el ideario de los partidos conservadores de la gran mayoría de los países del mundo y de millones de ciudadanos que, aun perteneciendo a clases medias-bajas, sólo querrían enriquecerse para hacer lo mismo que los ricos hacen. 

Como signo de los tiempos en España tenemos un ejemplo reciente en la polémica decisión de uno de los youtubers de moda, El Rubius (con decenas de miles de fieles followers que le han enriquecido siguiendo sus tonterías), que anunció hace pocas semanas que se marchaba a vivir a Andorra para evitar seguir pagando impuestos en España, a su juicio abusivos. Y él es sólo el último, quizás el más conocido, de una larga serie de jóvenes influencers, millonarios sobrevenidos, que han decidido que los impuestos en su país si eso que los paguen otros, con el nefasto ejemplo que eso supone. 

Con esta controversia, la cuestión de la evasión fiscal de las grandes fortunas y las grandes sociedades ha vuelto a ponerse sobre el tapete mediático, aunque los ejemplos sobran, como demostró la famosa lista Falciani, cuya difusión lamentablemente sólo trajo problemas al propio Falciani y no a los evasores que denunciaba. 

Lo cierto es que lo que ha hecho El Rubius y el resto es legal pero, ¿debería serlo? ¿sería posible mantener un Estado con unas mínimas garantías sociales si su conducta se convierte en la norma de los más adinerados? Es precisamente con esta premisa con la que termina este documental que repasa la historia económica de los últimos dos siglos.

Viendo la hora y media de 'El capital del siglo XXI' el espectador llega a la conclusión de que la historia del capitalismo funciona, a grandes rasgos, a base de ciclos que oscilan como un péndulo: de regulación a desregulación y viceversa, y vuelta a empezar. 

El documental cuenta con el testimonio de reputados economistas (como el propio Piketty), historiadores y sociólogos, que van desgranando la evolución del sistema económico y su repercusión sobre la vida social y cultural. “El siglo XXI me da miedo”, dice el economista francés, “por lo que veo en los datos históricos”.

Lo que Piketty y otros expertos sostienen, basándose en un análisis histórico, es que los ciclos económicos de desregulación conducen a fuertes convulsiones políticas y sociales. Los felices años 20 terminaron con el crack del 29 y el posterior ascenso del fascismo y de la guerra. Un modelo económico que se desentienda de las desigualdades que genera es un polvorín a punto de estallar. Si no lo atamos en corto, el mercado por sí mismo no conducirá a una sociedad armoniosa y pacífica, más bien todo lo contrario. 

'El capital en el siglo XXI' es también una indagación en la cultura, el arte, las costumbres y las ideologías que surgen al compás de las transformaciones económicas. El documental le toma el pulso a nuestra época y alerta sobre los callejones sin salida a las que nuestras sociedades (y también, no lo olvidemos. nuestro planeta) están abocadas en caso de seguir en la senda de feroz neoliberalismo como hasta ahora.
 
 
El Capital en el siglo XXI de Piketty, en película


El documental parte de la caída del Muro de Berlín en 1989 (Piketty tenía 18 años). La desaparición del comunismo supuso la ruptura del equilibrio entre Occidente y el Telón de Acero, la sacralización de la 
propiedad privada, la desregulación y el capitalismo salvaje.

El Capital es la riqueza en forma de dinero u otros activos poseídos por una persona u organización. En el XVIII estaba concentrada en una aristocracia que impedía la movilidad social. Tanto Jane Austen como Balzac nos cuentan esa realidad social. La profesora Kate Williams, profesora de la Universidad de Reading, explica que los más afortunados trabajaban como criados y el resto de forma esporádica. “La pobreza es una sentencia de muerte”, y de ahí la esperanza de vida de 17 años. Suresh Naidu, historiador económico de la Universidad de Columbia, cuenta que las tierras y el dinero significaban el poder económico y político. El objetivo era conservar el poder aristocrático. La élite reproduce sus privilegios.

Tradicionalmente, los economistas han argumentado que la desigualdad es un poderoso motor de progreso porque la gente se esfuerza más. Si la desigualdad es excesiva, la consecuencia es la revolución. La Revolución Francesa (“libertad, igualdad, fraternidad”) fue una falsa promesa. Al poco tiempo, un gobierno de banqueros y la restauración de las élites. Durante el siglo XIX, nada de esto se implantó. La Revolución Industrial generó mayor productividad y beneficios: el capital deja de ser fijo, se dinamiza en los negocios. La diferencia entre salarios y productividad se amplía. Estaba prohibido dejar al empleador y hacer huelga, por no hablar de las economías esclavistas.

El colonialismo de Gran Bretaña y Francia fue amenazado por Alemania. La moda es una consecuencia de la Revolución Industrial: incluso las mujeres trabajadoras querían ir a la moda. Y también nace la industria de la Navidad. La escalada del nacionalismo como respuesta a la tensión social dio lugar a la I Guerra Mundial, que fue una lucha por el capital. Un conflicto global mal resuelto por las reparaciones de la guerra que supuso la caída de la aristocracia.

En los alegres años 20 del siglo pasado trabajadores y mujeres sienten que merecen más. Una época de exuberancia irracional. Rana Foroohar, analista de economía global, explica la fascinación por Wall Street y la burbuja, corroborada por Joseph Stiglitz. Desarticulación del mercado laboral (salarios bajos, ganancias altas) que condujo al crack del 29. Al menos, había regulación bancaria con la ley Glass-Steagall hasta que la derogó Bill Clinton en 1999.

Tras el crack, guerra comercial, depresión, políticas keynesianas en los EE UU con Roosevelt, provocación de Alemania y II Guerra Mundial. Ian Bremmer, asesor de riesgos políticos globales, explica el New Deal como intervención en la economía y Francis Fukuyama que eso condujo a la estabilidad social. Hay una relación entre el ascenso del fascismo en Europa en los años 30 y la extrema pobreza (Kate Williams).

Tras la II Guerra Mundial, el Estado del Bienestar. Lucas Chancel, cofundador del Laboratorio de Desigualdad, explica el nuevo contexto que actualiza el espíritu de la Ilustración. “El paisaje social es completamente diferente”, con el auge de la clase media, el consumo y las prestaciones. Nacionalización de la industria, fiscalidad, televisión y entretenimiento. “Por primera vez, el trabajo duro y los estudios pueden llevarte a la cima”. Una nueva sociedad con movilidad social, con una clase media muy fuerte. 30 años dorados.

La crisis de 1973 (que cuadriplicó el precio del petróleo), la respuesta de las empresas americanas (pagando menos a sus empleados, tratándoles como un coste, no como un activo) con “estanflación”, la competencia de Alemania y Japón (que habían perdido la II GM) provocaron una X en la que Wall Street subía y el resto bajaron. Margaret Thatcher, la hija de un comerciante que estudió en Oxford, y Ronald Reagan, actor de Hollywood, avanzan considerablemente en la desregulación contando un relato anti Estado: la culpa es del Estado del Bienestar. “Una clase media empobrecida como la de hace un siglo” (Thomas Piketty). Faiza Shaheen habla de cómo se suprimió el poder de la mano de obra: “Labour isn’t working”.

El documental recoge el fragmento de ‘Wall Street’ (Oliver Stone, 1987) en el que Gordon Gekko (interpretado por Michael Douglas) ensalzaba la codicia. Oliver Stone pretendía una alarma y generó una generación de “yuppies” que sólo buscaban riqueza y poder, al coste que fuera. Los impuestos parecían anticuados.<

20 de noviembre de 2020

Vocabulario Fundamental. Revolución (9) Campanadas de la Historia (75) Descolonizaciones, aquel grito de libertad

"De Nairobi a Saigón, del Ganges al Congo, la semilla de la revuelta siempre estuvo ahí. La descolonización empezó el primer día de la colonización."

Este año 2020 se celebra los 60 años de las independencias africanas en varios países que fueron colonizados por Francia. Camerún, Togo, Madagascar y la Federación de Malí que meses después se dividiría en Senegal y Malí. También ese año Bélgica y Reino Unido aceptaron las independencias de la República Democrática del Congo y Somalia a final de junio. Dos meses más tarde, agosto protagonizaría el mayor número de independencias, las de los territorios del África Occidental y África Ecuatorial francesas: Dahomey (el actual Benín), Níger, Alto Volta (el actual Burkina Faso) y Costa de Marfil por una parte, y Chad, República Centroafricana, República del Congo y Gabón por otra. 

Para celebrar estas seis décadas de libertad la productora franco-alemana ARTE (una de nuestras proveedoras de confianza) ha publicado una serie documental en tres capítulos dirigidos por los realizadores Karim Miské y Marc Ball y el historiador Pierre Singaravélou. 

El nivel de los trabajos de ARTE siempre es alto pero estos tres ensayos históricos son realmente extraordinarios y su innovador enfoque, desde la mirada de los propios colonizados, permite recontar 150 años de procesos revolucionarios de lucha contra el dominio europeo en Asia, el Magreb y África subsahariana. Y lo hace a través de sus líderes pero también de los anónimos individuos que sufrieron las penalidades y represiones de los colonizadores. 

Con un guión eficaz, incisivo y poético locutado poderosamente por el actor Reda Kateb y a través imágenes de archivos, reconstrucciones y animaciones, 'Descolonizaciones' compone un humanista fresco histórico que recompone la narrativa de los movimientos revolucionarios que acabaron con décadas de ocupación política, militar y social, de genocidios, represión y racismo institucionalizado, aunque fuera para, en demasiados casos, caer en manos de otros explotadores, esta vez propios. Tres magníficos documentales para revivir aquel grito de libertad que aún resuena sesenta años después. 

Descolonizaciones (1-3) Aprendizaje

En el primero asistimos a la precoz lucha por la libertad de la princesa india Manikarnika Tambe en la India dominada por la Compañía Británica de las Indias Orientales (la mayor empresa del mundo de la época), que instigaría la rebelión de los cipayos en 1857. También al engaño instigado por Pierre Savorgnan de Brazza que lleva a la firma del tratado que el "makoko" (rey) del pueblo bateke Iloo I rubrica y con el que cede a Francia los derechos de su territorio en la actual República del Congo. El reparto de África en la Conferencia de Berlín de 1885 despieza Africa entre las potencias europeas y llevaría a la creación del Estado Independiente del Congo, la mayor propiedad privada del mundo, la personal infamia del rey belga Leopoldo II. 

Parece que el mito de la superioridad de la raza blanca sobre el resto se ve confirmado sobre el terreno. Pero el antropólogo haitiano Anténor Firemin usaría la ciencia para rebelarse contra el racismo científico que parecía sustentar esa idea. Además, otros activistas como Alice Seely Harris y Edmundo Morel utilizan las modernas técnicas fotográficas para denunciar el genocidio de Leopoldo. Pero también Alemania lleva a cabo otro genocidio en África del Sudoeste (la actual Namibia) sobre el pueblo herero a principios del siglo XX. El colonialismo impera en el mundo, pero la rebelión ya comienza a gestarse en la mente de los oprimidos.
 
 
 

Descolonizaciones (2-3) Liberación

Este segundo episodio, que va de 1927 a 1954, es el del enfrentamiento, de Argelia a la India. En los primeros años del siglo XX tuvo lugar una primera ola de levantamientos antiimperialistas (China, Irán, México), pero estos eventos no evocaron expresiones significativas de solidaridad en Europa.

A través de las figuras del senegalés Lamine Senghor, el hindú Jawaharlal Nehru, el vietnamita Ho Chi Minh, futuro vencedor del Dien Bien Phu, el argelino Messali Hadj, o el keniano Wambui Waiyaki, intrépido joven recluta del Mau Mau. La Internacional Comunista (o Kommintern) se relaciona con la élite del anticolonialismo con la esperanza de acabar primero con el imperialismo europeo y después, el capitalismo. 

La Liga Antiimperialista en 1927 (fundada en Bruselas) les invita al Primer Congreso Antiimperialista, en Moscú. Era el primer intento de estructurar la unidad anticolonial.

El viaje de la hindú Sarojini Naidu (que sería la primera gobernadora en la India) por Estados Unidos entre 1928 y 1929 en el que comprueba como en el gran país norteamericano también existen parias, los negros. En la India, la lucha radicalmente pacifista de un hombrecillo descalzo el Mahatma Gandhi hace tambalearse al Imperio Británico y propicia la independencia de su país y la traumática separación de Pakistán. Tras su asesinato, será su sobrina Indira la que gobierne a los indios.



 
 
Descolonizaciones (3-3) El mundo es nuestro (ARTE - Karim Miské, 2019)

Desde la independencia hasta la era poscolonial, este tercer y último episodio, que va de 1956 a 2013, comienza con las palabras del psiquiatra antillano Frantz Fanon, que se une a los maquis del FLN en Argelia.

11 de julio de 2020

Campanadas de la Historia (73) La matanza de Srebenica, la última masacre europea


Hace 25 años, el 11 de julio de 1995, las fuerzas militares serbo-bosnias dirigidas por Ratko Mladic invadieron la localidad de Srebenica lo que produjo el desplazamiento de su población civil hacia la base cercana de la ONU. Ahí e encontraba un destacamento de cascos azules holandeses, lo que lo convertía, supuestamente, en un lugar seguro. Sin embargo esos soldados se refugiaron en la base y tuvieron que hacer caso a controvertidas órdenes de absoluto evitar el confrontamiento, dejando a los civiles a merced de los paramilitares serbios comandados por el infame general Ratko Mladic.

Primero separaron a mujeres y niños y se llevaron a unos 8.000 hombres jóvenes y ancianos a los bosques cercanos, donde serían ejecutados. Sus cuerpos serían desmembrados y enterrados en distintas fosas comunes para dificultar su posterior identificación. Y efectivamente aún hoy quedan miles de personas sin identificar y muchas responsabilidades por depurar. 

Mladic y Radovan Karadzic (presidente de la República Srpska entre 1992 y 1996) fueron juzgados y condenados por genocidio y crímenes de guerra pero nadie ha sido inculpado por parte de dirigentes políticos u organizaciones internacionales como la propia ONU o los estados implicados en el conflicto. Además, según pasan los años surge el peligro de la negación de los hechos para reescribir la Historia por parte del nacionalismo serbio. 

Para recordar aquel día de infamia recuperamos un reportaje de Ángela Rodicio y Carlos Alonso emitido en 2010 en Informe Semanal con motivo del 15º aniversario de la última masacre (por ahora) ocurrida en suelo europeo.

Fue la peor matanza cometida en Europa después de la II Guerra Mundial. El viejo continente volvía a ser escenario de campos de concentración y exterminio. El domingo, se cumplirán quince años de la matanza de Srebrenica que costó la vida a más de 8.000 personas. Todavía hoy muchas mujeres del enclave bosnio de Srebrenica continúan sin poder dar sepultura a sus seres queridos asesinados a sangre fría por tropas y paramilitares serbios y serbo-bosnios. Una ofensiva que comenzó siendo una dramática limpieza étnica y acabó convirtiéndose en un genocidio. Informe Semanal ha vuelto a esta ciudad fronteriza donde ha recogido el desolador testimonio de quienes lo han perdido todo y ha entrevistado al presidente bosnio, Haris Siladzic, quien se pregunta, ante las cámaras de TVE, "cuál es la lógica que hay detrás de una limpieza étnica".

21 de mayo de 2020

Campanadas de la Historia (72) La Historia de Europa

1. Los orígenes

Un continente definido más por las culturas que por la geografía, Europa deriva su nombre de la seducción mítica de la Reina Europa por Zeus, rey de los antiguos dioses griegos. Desde allí, todos los caminos conducen a Roma, que extiende su imperio por Europa a medida que el paganismo cede ante el cristianismo. Un sistema legal uniforme, moneda común, economía comercial y cultura surgen y proporcionan una identidad compartida. Con el tiempo, el poder de Roma disminuye lentamente, dando paso a las tribus germánicas cada vez más dominantes del noroeste.


2. El imperio de las religiones

Desde la Edad Media, Europa ha visto el cristianismo como el centro de su identidad occidental. Si bien es cierto que muchas religiones, creencias e ideas que dan forma a Europa, incluido el cristianismo, se originan en Oriente. Mucho antes del nacimiento de Jesús, el judaísmo se extiende por todo el imperio romano; Los musulmanes moros dominan la Península Ibérica desde el siglo VIII al XV. Las iglesias sufre el cisma este y oeste, solo para reunirse periódicamente en cruzadas contra la amenaza musulmana común. La Iglesia se astilla aún más en la Reforma.
 

3. Edad Media, luces y sombras

A principios de la Edad Media, Europa entra en flor. Las agujas de las catedrales se elevan al cielo, los comerciantes establecen intercambios bancarios y comerciales, florecen el arte y la literatura. Entonces, la peste, el hambre y la guerra extendieron la miseria y el sufrimiento por toda Europa, sacudiendo los cimientos mismos del Occidente cristiano y diezmando a un tercio de su población. Pero Europa encuentra identidad e inspiración comunes dentro de su sufrimiento compartido. El Renacimiento provoca un redescubrimiento del arte y la ciencia antiguos, allanando el camino a la modernidad.


4. La era de las revoluciones

A partir del siglo XVII, Francia establece el estándar para toda Europa. Primero, el rey sol francés Luis XIV se convierte en el modelo y la envidia de todos los gobernantes europeos, luego el emperador Napoleón amenaza el orden establecido. La noción de 'liberté, égalité, fraternité', nacida de la Ilustración y la Revolución Francesa de 1789, captura la imaginación de las personas en toda Europa. Sin embargo, la Primavera de las Naciones de 1848 es sangrientamente reprimida. Todavía no es el momento adecuado para los sueños europeos de paz y libertad.


5. Colonización

Desde el siglo XV hasta muy avanzado el siglo XX, los europeos conquistan el mundo. En 1492, Colón descubre América mientras busca una nueva ruta marítima a la India. Los conquistadores desencadenan la enfermedad y la destrucción en el Nuevo Mundo, mientras que los europeos llevan millones de esclavos africanos negros como mano de obra barata. Europa disfruta de una "Edad de Oro" a consta de sus colonias. A finales de 1800, los países europeos se apresuran a África por "un lugar en el sol". La lujuria por el territorio de ultramar conduce a la Primera Guerra Mundial.


6. Guerra y paz

Hasta 1914, Europa domina el mundo a través de sus industrias y colonias. Después de 1945, todo está en ruinas. Los Estados Unidos en el oeste y la URSS en el este son las nuevas superpotencias mundiales que compiten por la preeminencia. Entre ellos, el telón de acero desciende lentamente por Europa. Bajo la protección estadounidense de la "amenaza roja" comunista, Francia y Alemania reviven y parchean sus relaciones, convirtiéndose juntas en la fuerza impulsora para unir a Europa. Pero las crisis financieras y de refugiados ahora plantean nuevos desafíos a la unidad.