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10 de agosto de 2023

Vocabulario Fundamental. Verano (10) Puta guerra (31) Sol, mar y ...guerra


Ha llegado el verano, pero para millones de ucranianos y de rusos, la guerra continúa. En Ucrania, algunos aprovechan las playas de Odesa mientras los voluntarios limpian la costa de minas. Al otro lado del Mar Negro, en Rusia, también es temporada de veraneo, pero en el balneario de Sochi, el ambiente es tenso…

3 de diciembre de 2021

Vocabulario Fundamental. Puta guerra (30) La guerra en el siglo XXI: de robots y hombres



La guerra en el siglo XXI: de robots y hombres -El revés de los mapas- (ARTE, 2021)


La forma de "hacer la guerra" ha evolucionado con la profesionalización de los ejércitos, la negativa de la opinión pública a ver a sus soldados sacrificar la vida en operaciones externas lejanas y la aparición de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, los robots y otros drones.
 

23 de diciembre de 2020

Ciclo de cine de animación (40) La tumba de las luciérnagas

"Una de las películas más brutalmente emotivas de la historia del cine (...) El relato bélico ahonda en las tripas de la sociedad y la cultura japonesas y desgarra los asideros emocionales del espectador."

“La tarde del veintidós de septiembre del año veinte de Shówa, Seita, que había muerto como un perro abandonado en la estación de Sannomiya, fue incinerado junto a los cadáveres de otros veinte o treinta niños vagabundos en un templo de Nunobiki y sus huesos fueron depositados en el columbario, los restos de un muerto desconocido”. Extraído de la novela “La Tumba de las Luciérnagas” (Akiyuki Nosaka, 1967)

Regresamos a nuestro ciclo de cine de animación con un programa doble. La primera de nuestras películas es 'La tumba de las luciérnagas', que adaptaba en imágenes la novela homónima  ('Hotaru no Haka') de Akiyuki Nosaka, escrita en 1967. Producida en la 'Factoría Ghibli', fue dirigida por Isao Takahata en lugar del mítico Hayao Miyazaki, aunque el resultado estuvo a la altura de los mejores trabajos de la prestigiosa compañía para convertirse de inmediato en todo un clásico de la animación. La película narra la historia de dos hermanos, Seita y Setsuko, una triste historia inspirada en una fotografía tomada después de la rendición japonesa.

En septiembre de 1945, el ejército estadounidense envió a un fotógrafo, el soldado Joe O'Donnell a documentar, durante siete meses, las consecuencias de las bombas atómicas lanzadas sobre Japón. O'Donnell recorrió los lugares más afectados fotografiando la muerte, destrucción y sufrimiento humanos que la USAF había provocado pero cuya causa primaria había sido el irredento e imperialista militarismo japonés. De toda aquella serie de fotografías hubo una, que le impactó especialmente. Así describió O'Donnell ese momento: 

"Pasaba por allí y vi a un niño de unos diez años con un bebé atado a su espalda. En aquellos días en Japón era una imagen habitual de las calles los niños con sus hermanos pequeños atados a la espalda, pero en aquel niño había algo diferente. Estaba como esperando alguna orden o su turno. Estaba descalzo y la expresión de su rostro era muy dura. La cabeza de su hermanito estaba inclinada a un lado, como dormido. El niño permaneció así durante más de cinco minutos. […] Unos hombres vestidos de blanco y con máscaras se acercaron a él y desataron las correas que sostenían al bebé. En ese momento me di cuenta que estaba muerto. Lo cogieron y lo depositaron en una pira funeraria donde se quemaban los cuerpos. El niño se quedó allí, sin moverse, mirando las llamas. Se estaba mordiendo el labio inferior con tanta fuerza que se hizo sangre. El chico se dio la vuelta y se marchó silenciosamente".

De aquella visión estremecedora surgió la novela y de ahí la película que hoy nos ocupa, una película emotiva y demoledora, sin concesiones, sobre dos hermanos, Seita y Setsuko, que se ven separados
de su madre al tiempo que su padre, oficial de la marina, se encuentra combatiendo. El panorama a su alrededor cuando sean recogidos por una pariente lejana cerca de la costa se verá cada vez más y más reducido a la miseria y la desesperanza solo aliviada por placeres minúsculos como el agua del mar, los caramelos de fruta o la luz efímera de las luciérnagas. 

"Mi lucha no tiene que ver con mi país o mis vecinos. Nada que ver con filias ni fobias, con pactos ni alianzas interesadas en extender fronteras. Mi lucha no es por odio o por honor, no es por venganza. Mi lucha consiste en procurarle a mi hermana una vida normal, una infancia. Que coma algo, que sueñe y ría… Esas cosas. Que vea luciérnagas ahora que los hombres han destruido las estrellas. No se ha librado, que yo sepa, guerra más devastadora que la mía."

Una película extraordinaria que esperamos disfruten. 

Versión original subtitulada (siempre recomendada por el Juez Roy Bean)


Versión doblada


19 de noviembre de 2020

Vocabulario Fundamental. Puta guerra (29) Armenia y Azerbaiyán: la guerra por Nagorno Karabaj


Como otra guerra más en un país lejano y desconocido difícil de ubicar en el mapa, la cobertura mediática de la guerra entre Armenia y Azerbaiyán que estalló el pasado 27 de septiembre tras meses de tensiones, ha sido a todas luces insuficiente y poco precisa. Desde el comienzo, el marco en el que se encuadró el conflicto fue el de dos países enfrentados por dominar un territorio, la región fronteriza de Nagorno Karabaj, república independiente desde 1991 en la que tres cuartas partes de la población es armenia. 

No es ese ni mucho menos un relato acertado de la guerra, que ya apenas empezar se convirtió en un problema internacional en el que han intervenido de forma directa o indirecta Turquía, Rusia, Estados Unidos e Israel. También su cierre en falso y su tratado de paz han implicado activamente tanto a Rusia como a Turquía.
 
 
Lo que ha pasado en Nagorno Karabaj no tiene nada que ver con una guerra propiciada por las ambiciones expansionistas y las rivalidades históricas entre naciones vecinas. Entre 1988 y 1994 tuvo lugar la conocida como Guerra del Alto Karabaj, con los mismos contendientes y por el mismo motivo. En 1917 la Unión Soviética le cedió la región a la República Democrática de Azerbaiyán y, tras la disolución del estado comunista, un referéndum por la indepedencia de Nagorno Karabaj obtuvo el 99,98% de los votos a favor. Azerbaiyán trató de impedir el referéndum y de hecho mantuvo la guerra tres años más. En 1994, por mediación de Rusia, ambas partes firman un alto al fuego -que no la paz- que duró hasta hace unas semanas. Y fue Azerbaiyán quien rompió la tregua.

Juan Pablo Artimian, doctor en historia por la State University of New York at Stony Broo, escribió un artículo para la Revista Bordes de gran interés para comprender la gestación y naturaleza del conflicto. Sobre las consecuencias de aquella primera guerra y del referéndum de independencia:

“Artasj [así se llama la república establecida en la región] quedó bajo el control de facto de sus pobladores armenios, pero sin formar parte de la República de Armenia. Desde el fin de la guerra se ha tratado de forma infructuosa de llegar a algún tipo de solución diplomática entre Armenia y Azerbaiyán bajo los auspicios de Francia, Estados Unidos y Rusia. Sin embargo, en 2016 hubo, una vez más, enfrentamientos militares, así como en julio de este año cuando Azerbaiyán no sólo atacó Artsaj sino también a la república de Armenia”

En la mañana del 27 de septiembre Azerbaiyán lanzó una ofensiva terrestre con formaciones blindadas, apoyadas por artillería y drones. Del relato que han transmitido los grandes medios se extrae fácilmente la conclusión de que "los dos bandos son igual de culpables", "ambos son responsables", y nada más lejos de la realidad. No se trata simplemente de que fuese Azerbaiyán quien tirase la primera piedra, que es algo casi anecdótico. Lo relevante es tener presente el trasfondo geopolítico y entender la situación en que se encuentran ambos países. Una vez más, el profesor Juan Pablo Artimian explica:

“Es importante destacar algunas diferencias claves. En primer lugar, la narrativa de los medios que busca equiparar dos ex republicas soviéticas, perdidas y alejadas de nuestra realidad, como aparentemente equilibradas se derrumba ante una simple comparación. La población de Azerbaiyán es de más de 10 millones de personas. A ello debemos sumar el apoyo de Turquía cuya población es de más de 80 millones de personas y cuya frontera también limita con Armenia. La república de Armenia, que limita también con Azerbaiyán apenas cuenta con menos de tres millones de habitantes. En términos armamentísticos el presupuesto de Azerbaiyán, cuyos recursos económicos son superiores, producto de sus pozos de petróleo, supera ampliamente al de Armenia. Además, los azeríes cuentan con el apoyo activo de Turquía cuyo ejército es uno de los más importantes de la OTAN“

El siguiente vídeo de VisualPolitik es de gran utilidad para comprender cuáles son los intereses y los motivos ocultos que están detrás de esta guerra:

Un genocidio en la memoria

Más allá de las causas políticas inmediatas y los intereses estratégicos en juego, echar la vista atrás y conocer la historia de la región nos da una perspectiva más amplia de lo que está sucediendo. Entre 1915 y 1916, otros historiadores lo alargan hasta 1923, tuvo lugar el genocidio armenio promovido y ejecutado por el grupo nacionalista Jóvenes Turcos. Aproximadamente un millón y medio de armenios, ciudadanos del Imperio Otomano, fueron asesinados en el empeño de crear una Turquía étnica y religiosamente homogénea. 

La propaganda del nacionalismo turco mostraba a los armenios como saboteadores al servicio de Rusia, país que en ese momento se enfrentaba a los otomanos en la I Guerra Mundial. Su objetivo era "limpiar" la patria de poblaciones minoritarias que eran utilizadas como chivos expiatorios de todos los males del país.

Los armenios no fueron los únicos perseguidos por esta causa -también los griegos y los sirios sufrieron lo suyo- pero sí los principales damnificados. En el año 2016 salió a la luz un estremecedor documento interno de los Jóvenes Turcos, partido en el poder desde 1908, que detalla las instrucciones a seguir por el ejército para exterminar a los armenios. El punto número cinco insta a "aplicar medidas para exterminar a todos los hombres de menos de 50 años, a sacerdotes y maestros, dejando a muchachas y a niños para ser islamizados". Este documental emitido en la televisión francesa explica lo que pasó aquellos años:

 

Las repercusiones de aquella brutal matanza siguen pesando hoy en día, y tienen mucho que ver con esta guerra. En primer lugar, y aunque la inmigración masiva ya había empezado unos años antes, el genocidio impulsó una diáspora armenia cuyas consecuencias siguen siendo bien visibles hoy en día. Mientras que en Armenia viven unos tres millones de armenios, hay otros ocho millones repartidos por todo el mundo. Las comunidades armenias en Rusia, Estados y Francia superan el millón de miembros. La mayoría de ellos, descendientes de quienes tuvieron que huir de la despiadada persecución otomana.

Pese a todo, Turquía sigue sin reconocer oficialmente el genocidio de los armenios. No solo eso, sino que con frecuencia eleva enérgicas quejas cuando algún gobierno o institución califica de ese modo lo acontecido hace algo más de un siglo en los desiertos de Anatolia. En 2016, el presidente Recep Tayyip Erdogan retiró a su embajador en el Vaticano después de que el Papa Francisco dijese que el de los armenios había sido "el primer genocidio del siglo XX". Erdogan, nacionalista como los Jóvenes Turcos pero sustituyendo el kemalismo laico por un islamismo cada vez más descarado, no tolera el más mínimo cuestionamiento de la historia oficial de su país.

Un hombre entre las ruinas de su casa en Stepanakert 

Y es precisamente Erdogan quien está ahora detrás de la agresión azerbayaní contra Armenia. Ante esa perspectiva, no es de extrañar que los armenios teman que puedan repetirse episodios similares a los de 1915-1918. No es descabellado sospechar que los azeríes, de etnia turca y musulmanes, tengan la intención de aniquilar o forzar a la huida a los armenios de Nagorno Karabaj para islamizar la zona. Y todo ello con la venia de Turquía y el armamento cedido por Erdogan. El tratado de paz que se ha firmado, siguiendo la política de los hechos consumados, ya ha forzado la huida de miles de armenios de sus casas ante el temor a las represalias azeríes.

Situación política en Azerbaiyán

En la anterior cita del artículo del profesor Artimian se exponía la asimetría de fuerzas militares y recursos, tanto humanos como económicos, de Armenia y Azerbaiyán. Este último dispone de grandes reservas petrolíferas, una pujante agricultura y es atravesado por varios gasoductos que parten del mar Caspio y terminan en el Mediterráneo, surtiendo de gas natural a los países europeos.  Su Producto Interior Bruto es más de tres veces superior al de Armenia. 

No son esas las únicas diferencias que separan a ambos países. Sus sistemas políticos y forma de gobierno también difieren de forma notable. Ilham Aliyev es el presidente de Azerbaiyán e hijo del anterior presidente del país y nunca ha ocultado el desprecio que siente por los armenios, declarando en público que "los armenios son sus mayores enemigos" o que "Armenia como país no tiene ningún valor". 
 
Aliyev lleva en el cargo desde 2003 y ha ganado cuatro elecciones consecutivas con más del 80% de los votos, lo cual suena como poco sospechoso. De hecho, todos los índices internacionales sobre libertad política y derechos civiles suspenden al país caucásico. La revista The Economist sitúa a Azerbaiyán en el puesto 129 de 167 en su "Democracy Index". La organización no gubernamentel Freedom House, dedicada a promocionar la democracia y la libertad política, ha calificado al país como "no libre". Según dicha institución, Azerbaiyán obtiene una puntuación de 6 en el índice de derechos políticos y de 5 en el de libertades civiles, siendo 7 el más autoritario y 1 el más democrático.

Y un último dato, este extraído de la clasificación mundial de libertad de prensa que elabora todos los años Reporteros sin Fronteras. De los 180 países incluidos en la lista, Azerbaiyán ocupa el puesto 168. Yemen, Guinea Ecuatorial o Somalia registran mayores índices de libertad de expresión que esta nación caucásica. De hecho, durante todo el conflicto se impidió el acceso de la prensa extranjera a Azerbaiyán y se han limitado varias redes sociales en el país. El bloqueo informativo como estrategia de guerra.

Situación política en Armenia

La situación política y el respeto a las libertades es muy distinto en Armenia. En el año 2018 tuvo lugar la que se conoció como "Revolución de Terciopelo en Armenia". Tras semanas de protestas, y sin disparar ni un solo tiro, los armenios lograron derrocar al presidente Serzh Sargsyan. En poder desde 2008, Sargsyan había pergeñado varias reformas constitucionales, recurriendo a diversas irregularidades, orientadas a perpetuarse en el poder. 

A la vista del fraude que se estaba tramando, el periodista Nikol Pashinyan echó a andar desde Gyumri, la segunda ciudad del país, junto a su perro y un grupo de seguidores. Al cabo de quince días llegó a Erevan, la capital del país, donde le esperaban miles de manifestantes, sobre todo estudiantes. Las protestas continuaron durante días hasta que Sargsyan dimitió y Pashinyan le sustituyó como presidente. Desde entonces, Pashinyan inició una serie de reformas orientadas a acabar con la corrupción endémica en el país, democratizar el Estado y desarrollar la economía.

El periodista Andrés Mourenza, corresponsal de El País en Turquía, viajó al país unos meses después de la revuelta. En la revista 5W publicó la crónica "Revolución milenial en Armenia", de la que entresacamos algunos párrafos: 

"Pashinyán ha sido siempre un verdadero dolor de muelas para la autoridad. Nunca terminó su carrera porque fue expulsado de la facultad de Periodismo, oficialmente por saltarse clases, pero según sus compañeros a causa de un artículo en el que denunciaba la corrupción de la universidad. A finales de la década de 1990 fundó un diario, que le cerraron un año después. Creó otro y continuó su cruzada contra el creciente autoritarismo. Después dio el salto a la política y en 2012 fue elegido diputado por el partido de Ter-Petrosyán, y al año siguiente fundó su propia formación, Contrato Civil.

Quienes lo conocen lo definen como un político liberal, populista y pragmático, y como un batallador incansable y carismático. “Defiende los derechos humanos, la meritocracia y la igualdad”, dice Arsen Jaratyán, compañero de partido"

"Definir el carácter de la revolución de Armenia es harto complicado. No está claro si es una revolución progresista, liberal, populista, derechista o todo a la vez. O nada de eso. El poeta Arto Vaun la ha definido como una “clase magistral de socialismo”, algo que se antoja audaz teniendo en cuenta quiénes son los partidos que apoyan al Gobierno de Pashinyán: la conservadora Próspera Armenia, la coalición liberal Yelq y la Federación Revolucionaria Armenia, que, aunque se declare socialdemócrata, se define más bien por su nacionalismo. El propio primer ministro ha dicho, con ese tono tan en boga en estos tiempos, que “la división entre derecha e izquierda ya no funciona”.

"Dentro del movimiento revolucionario hay quienes presionan para lograr mayores avances democráticos con propuestas clásicas de la izquierda. “Una de las partes clave de nuestro programa es la democracia directa. Durante veintipico años, no se ha escuchado la voz del pueblo, se le ha dicho al pueblo que era estúpido, que no sabía lo que le convenía, que no entendía de estas cosas... y eso es inaceptable. El artículo segundo de nuestra Constitución dice que el poder recae en el pueblo”, afirma Sona Ghazaryán, elegida concejala de la capital tras la revolución: “Uno de los valores de la revolución es involucrar a los ciudadanos en el proceso político, hacerles ver que tienen el poder de decidir. Y por eso nuestro compromiso es que para todas las decisiones importantes, también a nivel municipal, se consulte al pueblo mediante referéndum”.

Todos los avances e ilusiones de las jóvenes generaciones se ven ahora amenazadas por la guerra con el vecino azerí. El malestar generado por la firma del tratado de paz y la entrega de territorio armenio a Azerbaiyán está haciendo tambalearse la presidencia de Pashinyán. A las pocas horas de la firma del acuerdo, la ira de los armenios llevó a la multitud a asaltar diversos edificios estatales, incluyendo el parlamento nacional, pidiendo la dimisión del gobierno por "traicionar el país". El futuro político de Armenia es ahora mismo incierto.

Una guerra desigual

Azerbaiyán, con su superioridad militar y el apoyo armamentístico de Turquía, tuvo desde el principio la partida de su lado. En las pocas semanas que duró el conflicto no tuvo reparos a la hora de desplegar su tecnología militar, recurriendo incluso a armamento químico ilegal y bombas de racimo. Ya desde los primeros días de guerra fue una constante el uso de drones por ambos bandos, pero muy especialmente por parte de los azeríes. 

El periodista Pablo González, que pasó varias semanas sobre el terreno cubriendo el conflicto para la Agencia EFE, da cuenta de la aplastante superioridad de los azeríes en esta cuestión. El aliado de Erdogan dispone de los drones suicidas israelíes Harop y otros modelos de la misma nacionalidad  como el Orbiter y el Hermes, así como los propios turcos Bayraktrar TB12. El ejército armenio sólo dispone del Krunk, un dron de fabricación propia. Según fuentes consultadas por el periodista español, ese es un signo indudable de que Azerbaiyán se había preparado a conciencia para la guerra, comprando distintos tipos de drones tanto a Turquía como a Israel para distintas misiones tácticas.

El propio presidente de Azerbaiyán se congratuló de la eficacia de sus adquisiciones: "Gracias a los avanzados drones turcos propiedad del ejército de Azerbaiyán, nuestras bajas en el frente se redujeron".


Dron TB2 turco destruye tanque T-72 armenio. pic.twitter.com/rbp5b9l9EW El Druso (@Eldruso) September 28, 2020

También se han registrado estas semanas ataques azeríes con fósforo blanco sobre el Nagorno Karabaj. El fósforo blanco es un agente incendiario que puede causar quemaduras graves que producen una alta mortalidad debido a la absorción del fósforo en el cuerpo y el daño que producen en órganos internos. Este compuesto químico se utiliza para quemar los bosques en los cuales se esconden los civiles durante los ataques del ejército azerí.

El uso de municiones de fósforo está explícitamente prohibido por numerosos tratados internacionales. Su utilización constituye una violación del Derecho Internacional Humanitario, el derecho consuetudinario, las Convenciones de Ginebra y las convenciones pertinentes de las Naciones Unidas. “Estas municiones tienen claros efectos de destrucción masiva para el medio ambiente: ahora también se utilizan contra civiles por las fuerzas militares azerbaiyanas y en este contexto están prohibidas por el derecho internacional”, declararon los Defensores de los Derechos Humanos de Armenia y Artsaj.

Además de estas armas incendiarias, Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado el uso de municiones de racimo por parte del ejército azerí contra áreas residenciales. Estas municiones están prohibidas por un tratado internacional de la Convención sobre Municiones en Racimo, suscrito en 2008 por más de 100 naciones. Estas bombas de racimo suponen una grave amenaza para la población civil, ya que en su funcionamiento encadenan varias explosiones que pueden cubrir un amplio territorio. 

“Los niños empezaron a gritar y todo el mundo entró en pánico cuando las bombas empezaron a caer. Abrimos las ventanillas y vimos que los coches se estaban quemando. Vimos que tenían cositas rosadas que las hacían arder, así que corrimos al sótano”, contó una mujer de 69 años, habitante de Stepanakert, a la ONG Human Rights Watch a propósito de los ataques con bombas de racimo.

Según Amnistía Internacional, también el ejército armenio habría recurrido a este armamento contra civiles azerbayanos. Fue el pasado 28 de octubre en un ataque contra la ciudad de Barca que habría causado 21 muertos y casi 80 heridos.

 

Based on preliminary data, #Azerbaijan used banned white phosphorus munitions over #Artsakh/#Karabakh causing fires to forests next to civilian communities. In addition to #ecological disaster they aim at burning the people hidden in the forests. pic.twitter.com/dp4xYy0Mx5 — Artak Beglaryan (@Artak_Beglaryan) October 30, 2020

Darle alas a Turquía

Como era de suponer, la comunidad internacional ha afrontado esta guerra con absoluta indiferencia y pasividad, esta vez con la excusa de las elecciones USA. Como si no se diese cuenta de las gravísimas implicaciones políticas y estratégicas de este conflicto. Erdogan lleva ya unos meses con una actitud abiertamente desafiante hacia Occidente: la conversión de Santa Sofía en una mezquita, las descalificaciones contra Macron o las acusaciones de islamofobia contra la Unión Europea: "La situación de los musulmanes en Europa es parecida a la de los judíos antes del Holocausto", dijo hace unas semanas.

Y esta guerra en Nagorno Karabaj se enmarca dentro de esa misma estrategia turca de tensar la cuerda para ver hasta donde puede llegar. Parece mentira que los analistas y diplomáticos no sean capaces de verlo, y sí los ciudadanos armenios de a pie. Bernardo Álvarez-Villar entrevistó para Nortes a Karen Kachatryan, un empresario armenio que lleva una década viviendo en España y ve la situación de la siguiente manera:

Karen Kachatryan con la bandera de Armenia FOTO: Iván G. Fernández

"Si todo el mundo se queda callado y no hace nada, al final Turquía se va a meter más. Les abren una puerta que luego van a pasar. No es una guerra solo de los armenios. Azerbaiyán por sí misma no empezaría, empezó porque Turquía le dio alas. A Turquía le interesa porque quiere dominar más territorio y enseñar a todo el mundo que es un país potente. Turquía está jugando a un juego y metió a Azerbaiyan, pero Azerbaiyán es un soldado para Turquía".

El profesor Juan Pablo Artimian, a quien citamos al comienzo de esta entrada, resume de forma magistral el alcance de esta guerra en el Cáucaso:

"El peligro de esta nueva agresión militar, en un mundo atravesado por la pandemia y la crisis económica global, abre las puertas para que regímenes autoritarios y ultranacionalistas involucrados en esta guerra, como la Turquía de Erdogan, arrastren a los países a una conflagración de mayores dimensiones. Para los armenios la guerra se vive en una marco mental y emocional de supervivencia (...) El suministro de armamento, drones y terroristas enviados desde Siria vía Turquía para su involucramiento en el ataque contra los armenios muestra el interés de Ankara en el Cáucaso".

En un contexto global tan agitado como el de estos últimos meses, lo que estaba en juego en el Nagorno Karabaj era mucho más que el control de un territorio montañoso de escasa importancia estratégica. Se trataba, en definitiva, de que la comunidad internacional demuestrase su compromiso con la democracia y los derechos humanos y fuese capaz de pararle los pies al islamismo radical que Erdogan promueve desde Ankara. Al final no ha sido así.

Acuerdo de paz a la fuerza

Tras seis semanas de enfrentamientos desiguales, ambos contendientes llegaron a un acuerdo para poner fin a las hostilidades. Un acuerdo que entró en vigor el pasado martes 10 de octubre y que le concede a Azerbaiyán el dominio de los territorios que tomó en el transcurso de la contienda. Armenia se ha visto obligada a retirarse de varias zonas que controlaba, y se acordó que se desplegasen en la zona tropas rusas para garantizar el cumplimiento de los acuerdos.
 
"Esta no es una victoria, pero no hay derrota hasta que te consideras derrotado", reconoció el presidente armenio. También  Arayik Harutyunyan, líder armenio de Nagorno Karabaj, tuvo que admitir que no les quedó más remedio que firmar la paz ante la aplastante superioridad del ejército azerí. Pocos días antes de la firma del tratado de paz los azeríes conquistaron Shusha, la segunda ciudad de la región, y los armenios no tenían posibilidades de seguir resistiendo.

Entre las condiciones del trato, Armenia pierde el control sobre los siete distritos azerbaiyanos adyacentes a Nagorno Karabaj y también la segunda ciudad del enclave, Shushá -o Shushi para los armenios-, que se encuentra a solo 11 kilómetros de la capital, Stepanakert.
 
Pese a que el conflicto ha sido breve, los muertos se cuentan por miles. La portavoz del ministerio armenio de Salud, Alina Nikoghosian, informó el 14 de noviembre de que "nuestro servicio forense ha examinado los cuerpos de 2.317 militares muertos, incluyendo cuerpos no identificados”. Azerbaiyán no ha aportado datos sobre el número de bajas militares en sus filas.
 
No hay cifras exactas sobre las víctimas civiles de la guerra. Se estima que estas seis semanas de guerra han perdido la vida unos 60 civiles azeríes y 45 armenios. Las vidas inocentes que siempre se cobran las guerras. 

2 de noviembre de 2020

Vocabulario Fundamental. Infancia (37) Infancia en guerra 12 Siria, infancia robada



 
 
En el noroeste de Siria, tras nueve años de guerra y una cifra estimada de 500.000 muertos, la provincia de Idleb se enfrenta a una crisis humanitaria y económica sin precedentes, agravada, además, por la crisis del COVID-19. Los niños se ven obligados a dejar la escuela para trabajar y sacar adelante a sus familias.
 

14 de marzo de 2020

Vocabulario Fundamental. Memoria (30) La destrucción de la memoria


"Parte de la guerra y el conflicto siempre ha sido el daño colateral. Muchos edificios han caído al estar en camino de los objetivos militares, pero, [...] en esta guerra, los edificios no se destruyen porque obstaculizan un objetivo. Los edificios son el objetivo". Cómo explica elocuentemente el narrador de The Destruction of Memory, la destrucción de la cultura de los edificios, libros, y con frecuencia, el arte, es una consecuencia accidental de la guerra. Como podemos ver por las acciones de ISIS en Irak y Siria hoy, la destrucción de bienes culturales es parte de una estrategia consciente para atacar y destruir la memoria colectiva, la historia y la identidad de un pueblo. "Una de las maneras de deshacerse de la historia es removiendo todas las huellas físicas de la historia", explica en la cinta Daniel Libeskind, arquitecto del Museo Judío de Berlín. "Hacer creer que nunca nada pasó ahí".

La guerra contra la cultura ha ido creciendo de forma constante en el último siglo. En los albores del siglo XX, las herramientas de guerra y su poder destructivo comenzaron a acelerar su ritmo de crecimiento. La capacidad para destruir un monumento, un edificio o una ciudad aumentó, haciéndolo más fácil. ¿Cómo podemos detener su paso y salvar la historia que configura nuestra identidad? Los ataques intencionados contra bienes culturales de los países en guerra son constantes. En Siria e Irak, la cuna de la civilización, milenios de cultura han sido destruidos por grupos terroristas como el tristemente célebre DAESH o ISIS. Ciudades como Homs, Palmira o Alepo han sido reducidas a paisajes apocalípticos.

24 de septiembre de 2019

Vocabulario Fundamental. Animales (57) Los animales en la Segunda Guerra Mundial



En este verano en el que se ha conmemorado el 80 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la gran contienda bélica del pasado siglo, un conflicto épico que cambió el mundo en que vivimos, nada se ha dicho de los animales que de forma masiva en ella participaron, en todos los frentes y para todos los contendientes, esclavizados al servicio de los hombres.

A pesar de los avances en la mecanización respecto a la primera gran guerra del siglo los animales volvieron a ser esenciales para el esfuerzo de guerra de todos los contendientes. Obligados a realizar las peores tareas y en las peores condiciones, reventando por el esfuerzo o por los proyectiles, millones de caballos, de mulas, de perros, de primates y muchas otras especies se dejaron la salud y la vida en el infierno bélico creado por los hombres, por no hablar de la infinidad de animales salvajes que fueron inmolados junto a su habitats naturales en la pocas veces descrita destrucción de la Naturaleza en las guerras.

Por todo ello en este blog queremos rendirles nuestro pequeño homenaje con este documental (divido en dos partes seguidas) dirigido en este 2019 por Jean-Christophe Rosé, que recorre los distintos frentes para mostrarnos su enorme contribución en este conflicto, a su pesar, claro. 


5 de julio de 2019

Estupor y Temblores (65) Europa 1945: la venganza de los vencedores, la paz salvaje

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la gente de la Europa liberada celebró su libertad de la tiranía nazi. Pero para millones de alemanes, el final del conflicto abrió un capítulo terrible en una de las mayores limpiezas étnicas de la historia europea. Sufrieron una tremenda violencia, especialmente aquellos alemanes que habían vivido pacíficamente durante siglos en los países vecinos. Dirigido en 2015 por el británico Peter Molley, 'La paz salvaje' (The savage peace) usa archivos de películas nunca vistos y testimonios de los testigos oculares para narrar una historia desgarradora de violencia contra civiles alemanes, que a veces eran un espejo de algunas de las peores crueldades de los ocupantes nazis durante los años de la guerra. Esta historia hasta ahora no había sido contada, 70 años después de que ocurriese. Como reconoció el escritor George Orwell "el trato a los alemanes derrotados fue un terrible crimen que ha quedado impune".

Debajo del documental hemos añadido una entrevista de Jacinto Antón a Keith Lowe, autor del muy recomendable libro 'Continente salvaje', un impactante texto que recorre la geografía de deportaciones, violaciones, pogroms, ejecuciones sumarias y represalias de todo tipo que no sólo hubo sobre los alemanes sino también sobre otras minorías o etnias en lugares como Prusia Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Ucrania, Rumania etc Era un continente sin instituciones, sin ley ni orden ni fronteras ni moralidad, ni propiedad privada, en el que sólo la supervivencia y la venganza de los vencedores prevaleció, extendiéndose durante cinco largos años de conflictos de posguerra. De aquellos espantos nació la Europa moderna aunque, afortunadamente, el paso del tiempo fue disipando el odio para dar paso a la unidad y la solidaridad entre los pueblos que, al menos en teoría, es la Unión Europea de hoy. 



Callaron las armas y fue un infierno

Keith Lowe describe en ‘Continente salvaje’ el horror en Europa tras la II Guerra Mundial


Bajó el telón de la II Guerra Mundial, pero los cuatro jinetes del apocalipsis no dejaron de galopar. En Europa, en un mundo devastado por cinco años de contienda, la gente se las prometía muy felices al firmarse la paz y sin embargo lo que siguió fue un espanto. En un continente devuelto a una condición casi medieval, inmerso en un completo caos, con destrucciones sin cuento, las instituciones colapsadas y la sed de venganza a la orden del día, el desastre humano y moral era absoluto. 

A mostrar ese siniestro panorama que fue el envenenado legado de la contienda ha dedicado Keith Lowe (Londres, 1970), uno de los más destacados de la nueva generación de historiadores británicos, su libro Continente salvaje, Europa después de la Segunda Guerra Mundial(Galaxia Gutenberg), un libro que se lee con el corazón en un puño especialmente ante la suma de nuevos horrores y vejaciones que tuvieron que aguantar los supervivientes en una cruel nueva vuelta de tuerca de la historia sobre sus víctimas.

¿Fue peor la posguerra que la guerra? “No llegaría yo tan lejos como a afirmar eso”, responde Lowe. “En algunas áreas quizá, aunque en general no. Pero mientras en algunos lugares el fin de la guerra se celebraba con fiestas, en otros continuaba la violencia, e incluso eran parte de las celebraciones la muerte y la vergüenza de otros. Cientos de miles de personas fueron asesinadas o se las dejó morir después de la guerra”. El historiador recalca que es una falsa idea la de que en 1945 todo volvió a la normalidad. “Hizo falta una transición que estuvo llena en muchos sitios, cuanto más al Este peor, de injusticias, atropellos y crueldad, fue una época sin ley”.

Refugiados de la II Guerra Mundial

El libro muestra que las democracias podían ser muy vengativas. “No tanto como los regímenes totalitarios pero sí, la venganza forma parte de la naturaleza humana, es algo innato y difícil de controlar, y hubo una gran ola de venganza en toda Europa”. Continente salvaje presenta casos —menos conocidos que los de las acusadas de colaboracionismo en Francia rapadas (¡20.000!)— como el de las mujeres y niños marginados y privados de derechos en Noruega, las primeras por ser parejas de soldados alemanes y los segundos por ser el fruto de esas uniones. Lowe explica que el 10 % de las noruegas de entre 15 y 30 años tuvieron novios alemanes durante la guerra. Se tachaba a esas mujeres de traidoras a la nación, aunque ellas y otras en su mismo caso en otros países de Europa consideraban sus relaciones un asunto privado, como la actriz francesa Arletty que, cuenta el historiador, durante su juicio en París por su affaire con un oficial alemán exclamó: “Mi corazón pertenece a Francia, pero mi vagina es mía”.

En cuanto a los niños, Lowe apunta que los soldados alemanes engendraron entre uno y dos millones en la Europa ocupada. En 1945 un diario noruego consideraba a los del país escandinavo “una minoría bastarda peligrosa” susceptible de convertirse en el futuro en “una quinta columna entre la población noruega pura”.

Lo que ocurrió con los judíos fue terrible. “Sobre todo porque tenemos la idea de que el Holocausto generó una gran empatía con los judíos tras la guerra y ese no fue el caso. En muchos lugares se reavivó el antisemitismo. Los judíos supervivientes volvían a sus casas sin nada y tuvieron que luchar para recuperar sus propiedades. En ese conflicto, no hubo compasión con las víctimas". Lowe recoge casos como los de la judía holandesa superviviente de los campos a la que un conocido la recibió diciendo: "Tienes suerte de no haber estado aquí, ¡no sabes el hambre que hemos pasado!". 


En Hungría, Eslovaquia y Polonia hubo verdaderos pogromos. Al menos 500 judíos fueron asesinados en Polonia entre la rendición alemana y el verano de 1946”. Una de las tragedias que sobrevino con la paz fue la de la deportación forzosa de poblaciones desplazadas a lugares en los que les aguardaban duros castigos. “Los británicos y estadounidenses entregamos a los soviéticos a millares de refugiados y prisioneros de guerra procedentes de Europa oriental, como 70.000 cosacos y al ejército de Vlasov, sabiendo que les esperaba en muchos casos la muerte (los que caían en manos del Ejército Rojo tenían 90 veces más probabilidades de morir que los que apresaban los aliados occidentales)”.

A Lowe le cuesta decir qué es lo que le conmueve más de todos los dramas de su libro. "Pero con lo que tengo pesadillas es con lo que se hizo a los civiles alemanes en los campos de prisioneros. Algunos guardias trataron de imitar lo que habían hechos los nazis en nombre de la venganza. No digo que algunos alemanes no merecieran castigo pero eso no es excusa para la brutalidad que se ejerció sobre ellos, lo que les hicieron”. Lowe, que inauguró en Barcelona el proyecto Espacio de Humanidades. Mediterráneo y Europa, en el Palau Macaya de la Obra Social La Caixa, está de acuerdo en la comparación de la Europa de 1945 con la de la Guerra de los Treinta Años. “Todas las estructuras de la sociedad cayeron, las cosechas se perdieron, incluso las que pudieron recogerse no había manera de transportarlas, todo estaba destruido: el hambre fue peor que durante la guerra”.

Había huérfanos por todas partes, señala el historiador, cientos de miles sino millones que se habían quedado sobre todo sin padre. Y muchos niños perdidos; 35.000 solo en Berlín en verano del 45. "Los niños eran el futuro para construir una nueva sociedad pero muchos estaban profundamente traumatizados. Hay muchos testimonios de niños a los que aterrorizaba la simple visión de un hombre en uniforme. Toda una generación se quedó sin referentes masculinos, con los padres muertos o prisioneros durante largos años". Muchos pueblos se quedaron sin hombres, lo que tuvo un efecto traumático en toda una generación de mujeres. "Los hombres se convirtieron en un bien muy preciado". En la URSS había al final de la guerra 13 millones más de mujeres que de hombres.

Para el historiador lo más importante es que la nueva Europa, la nuestra, se forjó en medio de "esa época violenta y vengativa", y fue entonces cuando "muchas de nuestras aspiraciones, de nuestros prejuicios y rencores cobraron forma”.

7 de junio de 2019

Campanadas de la Historia (68) Manuel Otero, sangre española en Omaha Beach

Del blog de Toni Álvaro importamos su aproximación a Manuel Otero, el único español que participó en el célebre desembarco de Normandía (que ya tratamos hace cinco años en este blog), que abriría un nuevo frente en Europa y sería decisivo para el término de la IIGM y el destino de nuestro continente. Este bravo compatriota, ex-soldado republicano (aunque no creo que dejara de serlo) que tuvo que huir a Estados Unidos, se unió al ejército de ese país y acabó dejando su vida en esta playa normanda, luchando contra el fascismo como había hecho antes en España. Nuestro recuerdo, 75 años después de aquel Día D, es para él.

Manuel Otero Martínez

…soldadet, valor, valor,

que depèn de gent com tu la sort del món…



‘Los primeros valientes en traspasar el alambre de espinos fueron John P. Forde, de Brooklyn; Manuel Otero, de Nueva York; y David A. Arnold, de New Hampshire. Forde y Otero morirían al poco en el campo de minas’ Albert Papi.



6 de junio de 1944, hace 75 años, Día D, 7.40 horas, una segunda oleada del 16º Regimiento de la 1ª División de Infantería de Estados Unidos, desembarca en el sector G de la playa de Omaha. Un mal sitio para desembarcar. Lanchas bandeadas por la mala mar, tropa mareada que se encuentra con el agua al cuello a casi 100 metros de la playa y luego un trecho de playa de más de 100 metros plagados de obstáculos y bajo intenso fuego enemigo. Una escabechina.

Manuel Otero, de Nueva York, salva los primeros 100 metro de playa para abrir paso por las alambradas. Lo consigue, pasa por ese hueco y echa a correr buscando protección. Una mina lo despedaza. Manuel Otero, de Nueva York, es Manuel Otero Martínez, de Catasueiro, Concello de Outes, A Coruña, ha cumplido 28 años y ya no podrá tener un hijo

per, només veure'l, intuir
que l'estimo més del que m'estimo a mi…

Manuel Otero Martínez era un buen mecánico en la marina mercante al que el golpe de Estado fascista de julio del 36 sorprende en Santander. Alistado en el Ejército republicano caerá gravemente herido en Brunete. Casi al final de la guerra es hecho prisionero en Barcelona. Un hermano que ha combatido en el bando de los vencedores consigue traerlo de vuelta a casa.



Pero los vencedores se empeñan en demostrar su condición a todas horas y le hacen la vida imposible a Manuel, que busca una vida posible en Estados Unidos, a las afueras de Nueva York, donde monta un taller mecánico que le permite vivir y enviar dinero a su madre. Manuel Otero es trabajador, lo que no es suficiente para el gobierno para ponerle los papeles en regla. Si quiere la nacionalidad y vivir tranquilo, una temporada en el Ejército es la vía más rápida. Manuel se alista.



Otero, soldado curtido, ingresa en la Big Red One que prepara el desembarco de Normandía. Y llega el 6 de junio de 1944, hace 75 años, Día D, 7.40 horas, una segunda oleada del 16º Regimiento de la 1ª División de Infantería de Estados Unidos, desembarca en el sector G de la playa de Omaha. Un mal sitio para desembarcar. Manuel Otero se funde en el infinito.

Las gestiones familiares consiguen de nuevo el regreso de Manuel a casa, esta vez dentro de una caja de madera forrada de cinc. En el cementerio de la parroquia de Outes un grupo de soldados norteamericanos portan a hombros un féretro cubierto con la bandera de las barras y estrellas y le rinden honores por todo lo alto en presencia de un agregado de la embajada de Estados Unidos. Cinco años después, Dwight Eisenhower, el general del Día D, firmaba en Madrid con el general del golpe de Estado fascista de julio del 36 un pacto que acordaba instalar en territorio español cuatro bases militares a cambio de ayuda económica y militar. Las playas de Normandía quedaban muy lejos, anegadas por la sangre de los Manuel Otero del mundo.