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21 de junio de 2021

Vocabulario Fundamental. Revolución (10) Diez años de las revoluciones árabes: de la esperanza al caos


El 17 de diciembre del 2010, un joven tunecino llamado Mohamed Buazizi se inmoló a lo bonzo en Sidi Bouzid. Su cuerpo en llamas encendió la mecha en todo el mundo árabe. Uno tras otro, los levantamientos populares en Túnez, Egipto, Yemen, Baréin, Libia y Siria insuflaron un viento de libertad, de esperanza y de cambio en unas sociedades árabes hartas de unos regímenes dictatoriales que las gobernaban manu militari desde hacía décadas. 

En ARTE.tv han hecho balance de estos diez años de reformas democráticas, de conflicto y guerras fraticidas en dos documentales que recorren nueve países en los que, con distintos resultados, prendió la llama de la revolución contra la opresión.



Una década tras el estallido de la Primavera Árabe, hacemos balance de la situación en Túnez, Egipto, Siria y Libia.


Diez años tras el inicio de la Primavera Árabe, repasamos la génesis de los conflictos en Siria y Libia, dos países devastados por la guerra desde 2011. En Líbano e Irak, nuevas manifestaciones parecen reavivar la llama de la esperanza de la última década.

Vidas Conspicuas (22) Berlanga, cien años de sentimiento austrohúngaro



Coincidiendo con el centenario del nacimiento de Luis García Berlanga, 'Imprescindibles' estrena este documental, planteado como un autorretrato del gran cineasta, contado a través de sus propias palabras y sus películas, algunas de las más conocidas y significativas de la historia del cine español, como 'Bienvenido Mr. Marshall', 'Plácido', 'El verdugo' o 'La escopeta nacional', apoyado también en los testimonios de algunos de los que trabajaron estrechamente con él.

Celebramos el centenario del nacimiento del valenciano universal, Luis García Berlanga, en Imprescindibles 


¡Viva Rusia!, es la cuarta entrega de la trilogía nacional de Berlanga que ha desvelado el Instituto Cervantes

10.06.2021 / Raquel Elices

Berlanga, 100 años del sentimiento austrohúngaro 

Nadie desnudó a España como lo hizo el cine de Luis García Berlanga. Sus películas alumbraron todas nuestras curvas, con sus cicatrices y sus pliegues. Desde el perfil más cruel y triste, al más tierno y divertido. Comedias cínicas, con regusto a cocido, crítica social y mucho humor. Basta una sola línea de uno de sus diálogos para retratar a todo un país. 

Este 12 de junio se cumplen 100 años del nacimiento de este valenciano universal, un centenario que el programa Imprescindibles de La 2 celebra el domingo con el estreno de Berlanga. El sentimiento austrohúngaro (2021), un documental dirigido por Alberto Bermejo y David Herranz que bucea entre recuerdos y fotogramas para acercarnos la figura del hombre que cambió el cine español.

Autor de títulos clave de nuestro cine como Bienvenido Míster Marshall (1953), Plácido (1961) o El verdugo (1963), su estilo fue tan genuino que tenía su propio adjetivo: berlanguiano. Una palabra que la Real Academia Española formalizó hace unos meses rindiendo homenaje a su legado y cuyo término materializa la huella que su obra ha dejado en la cultura española. Berlanguiano es lo grotesco y lo absurdo; personajes infelizmente cómicos; planos secuencia que acaban en una mesa con puchero; es la risa y el llanto; el caos y el orden, y la picaresca más sublime. La vida, a fin de cuentas, tan fea y tan llena de belleza. Una existencia patria que Berlanga plasmó entre el realismo y la fábula.

Berlanga, un fanfarrón negativo

“Yo no he odio nunca hablar del complejo de Dios, pero creo que es el que tengo y por eso soy director de cine y por eso hago planos secuencia. Creo que es el límite máximo al que puede llegar un ciudadano para ser Dios, aunque sea un poco chapucero”. La voz del propio Berlanga, recuperada a través de grabaciones inéditas y entrevistas de archivo, abre el documental y nos acompaña durante cerca de dos horas en las que se revisan recuerdos, rodajes y anécdotas de toda una vida. Al de Berlanga se unen los testimonios de quienes mejor le conocieron, empezando por su hijo, José Luis García Berlanga, que nos descubre el inmenso material que su padre donó a la Filmoteca Nacional. “Era una especie de Diógenes, lo guardaba todo”, cuenta en la cinta. 

En total, más de 50 cajas que reconstruyen toda una vida y en las que puede encontrar correspondencia de Berlanga desde niño, cuadernos escolares, los planes de rodaje de sus películas, e incluso radiografías y citas médicas. Unos archivos, que como cuenta su hijo en el documental estarán digitalizados en un par de años.

"Berlanga. El sentimiento austrohúngaro" recorre la filmografía del cineasta valenciano desde su debut como director en 1951 con la película Esa pareja feliz, una cinta que codirigió junto a Juan Antonio Bardem y que selló una profunda amistad. “Nos conocimos en 1946, en la escuela de cine. Empezamos a hablar de Eisensteiny llegamos a la conclusión pedantísima de que éramos los dos únicos que sabíamos de cine allí”, se escucha decir al propio Berlanga. “Hubo un flechazo”, añade el propio Bardem. Ambos, llegaron a esta ópera prima, influenciados por el neorrealismo italiano y con la intención de mostrar una España más real que la que se solía vender en las comedias de CIFESA de la época. “La idea era acercarnos a unas señas de identidad más reales que las que mostraba el cine de la España de aquel momento y creíamos que el realismo que íbamos a hacer nosotros iba a reflejarlo, pero tampoco fue así, porque me parece que Bienvenido Mister Marshall, por ejemplo, y las primeras películas que hicimos en función eran más fabula que realidad”, explica Berlanga en el documental. 

Testimonios imprescindibles

La cinta recoge además testimonios imprescindibles de su cine como: Fernando Fernán Gómez o Luis Ciges, de los que este año también se celebra este año su centenario; José Sacristán; Elvira Quintanilla; Alfredo Landa; José Luis López Vázquez o Antonio Resines, entre otros muchos. Por su puesto, no podía faltar el relato de Rafael Azcona, con quien Berlanga escribió gran parte de sus guiones, el último desvelado por el Instituto Cervantes este 11 de junio, tras darse a conocer el legado que el cineasta donó en 2008 a la institución que en el que se ha descubierto ¡Viva Rusia!, el guion de la cuarta parte de la trilogía nacional de Berlanga que completan La escopeta nacional, Patrimonio Nacional y Nacional III. "Hasta que yo no sabía el final no me ponía a escribir. Pero no teníamos método, a veces las historias llegaban por una noticia, por anécdotas", cuenta Azcona.

Berlanga durante el rodaje de 'La escopeta nacional'

Berlanga luchó para sacar adelante un cine que hoy sirve para conocer y situar la sociedad de una época determinada. Eso inevitablemnte pasa por el aspecto político, pero Berlanga no creía en un cine comprometido o político. Pero ocurrió que sus cintas dejaban al descubierto las contradicciones de un régimen franquista que en esos años quería abrirse al exterior para mostrar su mejor cara mientras en el interior se ejercía una política represiva, dura, contra todo aquello que significara una apertura real democrática. 

Austrohúngaro, la palabra fetiche

El título del documental, Berlanga. El sentimiento austrohúngaro hace referencia a una de las palabras fetiches de cineasta valenciano. Tras rodar su segunda película, Novio a la vista (1954), Berlanga se dió cuenta de que "austrohungaro" se repetia en numerosas escenas de forma natural y dentro del contexto propio de la palabra. "La convertí en una palabra fetiche, totalmente absurda, que decidí meter con calzador. Por ejemplo, en Las cuatro verdades alguien me avisó de que no había metido la palabra y decidí colarla justo al final", cuenta en el documental.

El cine berlanguiano es, como apunta Sacristán en este documental, "la capacidad para mirar al ser humano en toda su profundidad, despojándola de toda retórica". Una mirada que más allá de la tragicomedia, pone el foco en las costumbres, la familia, la amistad y las ceremonias. Un universo creativo que llega de forma más directa en su última película París-Tombuctú (1998) lo pone en evidencia de la una manera más brutal y directa. "He sido siempre pesimista y no se porqué, habiendo nacido en un sitio como Valencia, donde el pesimismo está prohibido", concluye Berlanga. Unas palabras que podrán verse y oirse este domingo, 13 de junio, a las 22.00h en el Imprescindibles de La 2.

Vocabulario Fundamental. Dolor (9) "donde más duele.."


Una desoladora ilustración de Paco Catalán y un reportaje de Informe Semanal nos llevan al espanto que está viviendo la madre de las niñas Olivia y Anna sabiendo que nunca volverán del mar donde las enterró su inmundo padre, Tomás Gimeno, en un aterrador ejemplo de lo que se ha dado en llamar violencia vicaria. Descansen en paz las dos pequeñas. 

Golpear donde más duele

El hallazgo del cadáver de la niña de 6 años secuestrada junto a su hermana pequeña por su padre en Tenerife confirma la peor de las hipótesis. Tomás Gimeno y las dos niñas, Olivia y Anna, desaparecieron el 27 de abril. Él le había dicho a la madre que no las volvería a ver. Todo apunta a que ha cumplido su amenaza de la forma más cruel. Un buque ha localizado esta semana los restos de Olivia en una bolsa atada a un ancla a mil metros de profundidad, a tres kilómetros de la costa. La búsqueda de la hermana continúa.

'Informe Semanal' aborda el reciente repunte de los asesinatos machistas, con especial atención a la llamada violencia vicaria. El hombre busca causar daño a la madre a través de los hijos. 39 menores han muerto asesinados por sus padres o la pareja de sus madres desde 2013. El programa ha hablado con psicólogos y expertos sobre esta forma de violencia extrema y del rápido aumento de los asesinatos machistas desde el levantamiento de restricciones por la pandemia.

7 de junio de 2021

Vocabulario Fundamental. Literatura y Escritores (26) Milan Kundera y la ciudad de Praga






En Praga, el laberinto de espejos es reflejo del alma de la ciudad: cada paso parece revelar medias verdades. Esta apariencia escurridiza se plasma en la obra de Milan Kundera. En su novela “La insoportable levedad del ser”, el escritor checo explora la búsqueda de la libertad. Nada mejor que la ciudad de Praga en el siglo XX para revelar las múltiples caras del alma humana.






3 de junio de 2021

Vidas Conspicuas (21) David Attenborough, una vida extraordinaria en nuestro planeta




“It seems to me that the natural world is the greatest source of excitement; the greatest source of visual beauty, the greatest source of intellectual interest. It is the greatest source of so much in life that makes life worth living.” ("El mundo natural me parece la mayor fuente de emoción, la mayor fuente de belleza visual y la mayor fuente de interés intelectual. Es la mayor fuente de tanto en la vida que hace que valga la pena vivirla.") 

"See the world. Then make it better." Sir David Attenborough


Amo con todo mi corazón a David Attenborough, sólo verle o escuchar su voz me conmueve por dentro. Él sustituyó la trágica pérdida de Félix Rodríguez de la Fuente en mi formación ecologista y animalista y ha sido a través de su presencia bonhómica, sus sempiternas camisas azules y su emocionada mirada al mundo natural que he ido construyendo mi propia educación sentimental profundamente conectada con la maravillosa y muy amenazada biodiversidad de nuestro planeta.

Sólo tuve una vez el placer de verle en persona y fue a finales de los noventa en una preciosa librería de Oxford. Él estaba rodeado por un grupo de personas con las que departía y circundado por la luz de una vidriera que le sumergía en una especie de aura de santidad. Yo, sobrecogido, no me atreví a acercarme a balbucearle mi admiración pero guardo ese momento (al menos así es como lo recuerdo) como uno de los highlights de mi vida. 

El pasado 8 de mayo, Sir David cumplió 95 magníficos años y a pesar de ello sigue activo, pletórico de vida y alma, sigue colaborando en documentales, en conferencias, en entrevistas, sigue aprendiendo y divulgando su inacabable sabiduría para seguir concienciando sobre la precariedad de la situación medioambiental en nuestro planeta. Pero llegará un día en el que se nos vaya y ese día lloraré como un niño y le echaré siempre de menos, pero me aferraré a seguir viéndoley oyéndole en su obra, en sus documentales, sus libros, sus conferencias, en su monumental legado, con su voz y su rostro iluminados por lo que más le emocionaba, el esplendor de la vida salvaje de nuestro mundo.

Pero por ahora sigue con nosotros y para celebrar estos 95 años de pura vida la BBC, la ejemplar cadena pública británica donde ha desarrollado casi toda su actividad profesional, ha publicado este video de 95 segundos, 95 momentazos Attenborough, que tenemos el placer de incluir en esta entrada-homenaje. 




A lo largo de los años David Attenborough ha ido construyendo (mayormente en la BBC pero no solo allí), un corpus de magistrales series documentales que a lo largo de cuatro décadas nos han mostrado las maravillas de la vida salvaje de nuestro planeta, al mismo tiempo que influenciando a sucesivas generaciones de documentalistas a entregarse a la bendita profesión de mostrar a la Humanidad la incomparable belleza de la Naturaleza. El efecto benéfico que su carrera profesional, que su inmenso legado, ha tenido en cómo millones de personas percibimos lo salvaje es incalculable. 

Durante todos estos años he podido ir viendo y coleccionando auténticas  obras maestras del cine documental que fueron escritos/dirigidos/presentados por Attenborough. Desde la seminal 'Life On Earth' (1979) a la que seguirían 'El planeta viviente' ('The Living Planet', 1984) y 'La vida a prueba' ('The trials of life', 1990) plasmada también en un magnífico libro, para componer la trilogía Life

A ellos siguieron, entre muchos otros, 'La vida secreta de las plantas' (The secret life of plants, 1994), 'La vida de las aves' (Life of birds, 1998), 'State of the planet' (2000), 'Planeta azul' (The blue planet, 2001), 'Life in the undergrowth' (2005), 'Planeta Tierra' ('Planet Earth', 2006), 'La vida a sangre fría('Life in cold blood', 2008), 'Galapagos' (2013), 'Africa' (2013), 'Planeta Tierra 2 ('Planet Earth 2', 2016) y 'Nuestro planeta' ('Our Planet', 2019). 

Mi intención es seguir publicando todas las que pueda en este blog (en la propia etiqueta que Sir David tiene), para ofrecer a todo el que quiera verlo este canon audiovisual fundamental que exhibe, con las más increíbles imágenes, el fascinante mundo natural de nuestro planeta, algo que en sí mismo debería ser patrimonio de la Humanidad.

Pero Attenborough no ha querido sólo mostrar los esplendores naturales de nuestro planeta sino también alertar de las consecuencias del impacto del ser humano sobre los ecosistemas salvajes y así lo ha ido reflejando también en su obra, reservando normalmente una parte final de los documentales para hablar de las amenazas que se cernían sobre ellos. 

Aunque siempre ha intentado dejar un mensaje positivo mostrando las oportunidades para revertir esas amenazas o al menos mitigarlas, la preocupación por la degradación de la Naturaleza se ha ido acentuando en sus trabajos de este siglo y más en la última década, según ese impacto, no sólo por efecto del cambio climático sino también por la depredación de los habitats y el tráfico de especies salvajes, se ha ido mostrando cada vez más dramático. 

Sin embargo, nunca había visto a Sir David tan abatido, tan triste, tan superado por la conciencia de la pérdida como en este extraordinario documental que hoy presentamos en nuestro blog, 'David AttenboroughA life in our planet' -David Attenborough: Una vida en nuestro planeta-, dirigido por Alastair Fothergill, Jonathan Hughes y Keith Scholey en 2020

Una vida en nuestro planeta

"El mundo natural se desvanece. Hay pruebas por todas partes. Ha ocurrido durante mi ciclo vital. Lo he visto con mis propios ojos. Este documental es mi testimonio y mi visión sobre el futuro."

Este documental ha sido concebido, efectivamente, como su testamento vital y en él Sir David nos va desgranando algunos de los viajes y expediciones que a lo largo de su carrera profesional de más de 60 años ha realizado por todo el mundo, conociendo algunos de sus más increíbles parajes naturales y los fascinantes seres que los habitaban. Pero también mostrándonos cómo a lo largo de los 93 años (en aquel momento) de su ciclo vital el planeta Tierra ha ido sumando varios miles de millones de habitantes humanos (y miles de eficientes corporaciones empresariales de la depredación natural, añadimos) que han devorado todos los años millones de hectáreas de Naturaleza por todo el mundo a mayor gloria del capitalismo neoliberal. 

Attenborough muestra su amargura al relatar cómo esa sobrepoblación, el desaforado desarrollo económico y la contaminación por plásticos e ingentes cantidades de gases de efecto invernadero han ido creciendo exponencialmente a lo largo del tiempo de su vida, invadiendo los ecosistemas naturales, devorando lo salvaje, diezmando la asombrosa biodiversidad que aún alberga nuestro planeta, esos maravillosos seres y parajes silvestres que él había conocido en su esplendor y que ahora ve amenazados por el colapso y la extinción. Así, nos va dejando algunos mensajes desolados en el que muestra su aflicción por todas las vidas perdidas, por tanta belleza destruida...

Sir David recuerda con gran tristeza hechos cómo cuando volvió algunas décadas después a un arrecife de coral en el Pacífico en el que había realizado su primer buceo, al comienzo de su carrera. Ese lugar que le había maravillado con su exuberante vida marina, con el colorido y las formas de multitud de animales, algunos a los que ni siquiera conocía le recordó, años después, a un cementerio. Los corales se habían blanqueado y habían muerto por el efecto del calentamiento global, los peces y otros seres marinos habían desaparecido por la sobreepesca y la visión de ese hábitat desolado le ofreció a Sir David un terrible ejemplo de lo que estamos haciendo al mundo natural.

Esto debería importarnos por el simple hecho de la incomparable belleza de cada especie, de cada uno de los milagros evolutivos que habita nuestra biosfera y su importancia mayúscula en el mantenimiento del intrincado entramado del equilibrio natural y deberíamos tener la sensibilidad de apreciar esa belleza. Pero si no la tenemos debería importarnos aunque fuera egoístamente porque ese equilibrio sostiene la existencia misma de las civilizaciones humanas y si la Naturaleza colapsa también lo haremos nosotros. 

Las inquietantes ruinas de Prypiat, con la destruida central nuclear de Chernobyl al fondo, sirven a Attenborough para enmarcar la evidencia de algo que sabemos pero que decidimos situar en esa frontera difusa entre obviar o desatender: que el ser humano es capaz de construir paraísos con la fuerza de su intelecto y destruirlos con sus errores. Y que la Naturaleza nos sobrevivirá y prosperará cuando ya no estemos.

A lo largo del documental Attenborough nos abre su corazón: 

"Tengo 94 años. He tenido una vida extraordinaria. Sólo ahora me doy cuenta cómo de extraordinaria. He tenido la suerte de explorar los lugares silvestres de nuestro planeta. He viajado por todo el mundo. He contemplado a los seres vivos de cerca en todas sus variedades y maravillas. La verdad es que no podía imaginarme mi vida de otro modo. Siempre me ha apasionado explorar, correr aventuras, aprender más de la fauna y la flora. Y sigo aprendiendo, tanto como cuando era niño. Cuando era joven sentía que estaba en la Naturaleza experimentando el mundo natural salvaje pero era sólo una ilusión (...) La gran tragedia de nuestro tiempo ha estado ocurriendo a nuestro alrededor, apenas perceptible día a día, la pérdida de nuestras tierras salvajes, de su biodiversidad. Yo he sido testigo de este declive. (...) "La humanidad se encuentra en una encrucijada, el mundo natural está seriamente amenazado y las consecuencias pueden ser apocalípticas", advierte Attenborough que, sin embargo, dedica la última media hora de programa a dar cuenta de las soluciones que ya están aquí para detener la emergencia climática: desde la agricultura urbana a las energías renovables, desde las zonas de exclusión de pesca en los océanos a la drástica reducción del consumo de carne, desde los proyectos de renaturalización hasta el reaprovechamiento total de los recursos.


"El futuro de la vida en la Tierra depende de nuestra capacidad para tomar medidas. Muchas personas están haciendo lo que pueden, pero el verdadero éxito sólo puede venir si hay un cambio en nuestras sociedades, nuestra economía y en nuestra política. He sido afortunado en mi vida por ver algunos de los mayores espectáculos naturales que el mundo ofrece. Sin duda, tenemos la responsabilidad de dejar para las generaciones futuras un planeta que sea saludable, habitable para todas las especies." (...) "Los periódicos sólo hablan del virus, y está bien porque todos queremos saber", se lamenta Attenborough, que prosigue: "El problema es que el cambio climático ha desaparecido de los titulares porque se percibe como un futuro distante. La temperatura de la Tierra ha aumentado un grado desde que yo nací, y puede aumentar entre tres y cuatro grados este siglo si no cambiamos de rumbo. El cambio climático está ya aquí: los jóvenes hacen bien en recordárnoslo". 

Vamos terminando este homenaje y nuestra felicitación
por su 95 cumpleaños (perdona el retraso, David) con otra de sus frases: "'Una vida en nuestro planeta' es mi declaración como testigo y mi visión para el futuro. Es la historia de cómo hemos llegado a hacer esto, nuestro más grande error, y cómo, si actuamos ahora, aún podemos enmendarlo. Tenemos una oportunidad final de crear el perfecto hogar para nosotros mismos restaurando el maravilloso mundo que hemos heredado. Lo único que necesitamos es la voluntad para hacerlo." 

Aunque me temo que él sabe que la creación de ese hogar común para todos (y con ello la salvación de la biodiversidad planetaria y, por ende, la nuestra) es prácticamente imposible por la gran cantidad y enorme poder de los factores en contra, entre ellos unos horizontes temporales de actuación que son sistemáticamente sobrepasados sin cumplir las promesas que albergaban. 

Sin embargo Sir David intenta mantener el optimismo, porque debemos seguir intentándolo, porque existen las alternativas a que el colapso termine sucediendo, o al menos poder mitigar las consecuencias. La lucha por la conservación natural es la mayor y la más perdida de todas las causas perdidas pero precisamente por ello no hay que dejar nunca de luchar por ella, por saber que al menos nosotros hicimos lo que pudimos. 

En fin, 'Una vida en nuestro planeta' es el colofón a la carrera de un hombre que ha dedicado su vida a la difusión de la naturaleza y a su conservación para placer y maravilla de varias generaciones de espectadores, entre ellos este viejo y melancólico juez que intenta imponer la ley a este lado del río Pecos. Esperemos que lo disfruten y que junto a nosotros luchen hasta el final por esta bella causa y por todo lo que representa.


China, el Imperio del Centro (16) La lucha por la vivienda en China


De los 1.400 millones de habitantes que hay en China, alrededor del 60% vive actualmente en una ciudad; en 2030 será el 75%. La industria de la construcción está en auge y la codicia por los lucrativos terrenos edificables es inmensa. Sin embargo, en las ciudades de China no todos tienen derecho a una vivienda. Las ciudades modernas chinas están previstas exclusivamente para aquellas personas con buena formación, altamente calificadas o con buenos contactos políticos. Por eso, el derecho a la vivienda está sometido a varias condiciones que, al fin y al cabo, solo puede cumplir la clase alta política o económica de China.


Pero más de la mitad de los residentes en la ciudad son lo que se denomina trabajadores migrantes. Proceden de zonas rurales y no tienen permiso de residencia en la ciudad. Su presencia solo es tolerada, pero no tienen derechos propios. Con sus trabajos como vendedores, proveedores de servicios, camareros, personal de limpieza, obreros de la construcción o mecánicos, garantizan el adecuado funcionamiento de las ciudades. 

Sin embargo, con sus bajos salarios, los trabajadores migrantes no pueden pagar los exorbitantes alquileres de los modernos apartamentos de la ciudad. Este documental analiza cómo y dónde vive la masa de trabajadores con bajos ingresos que hace posible ese enorme crecimiento urbano. ¿Pertenecen las personas de clase media y baja a la visión china de las brillantes y gigantescas metrópolis de alta tecnología? ¿Y qué pasa con aquellos que molestan en la consecución de este plan o en el desbordante despunte de la construcción?

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (73) El turismo en tiempos de pandemia





En estas últimas décadas, el mundo se ha abierto al turismo con consecuencias positivas para la economía y negativas para el medio ambiente, entre otros. La pandemia de COVID-19 ha detenido de forma brutal este sector que representa cerca del 10 % de la economía mundial. Los expertos no se ponen de acuerdo en lo que nos espera tras la crisis sanitaria: algunos insisten sobre la necesidad de disminuir el número de vuelos; otros aseguran que el deseo de viajar no ha hecho más que crecer durante el confinamiento y se plantean cuestiones sobre el pasaporte sanitario.