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24 de febrero de 2022

Vocabulario Fundamental. Revolución (12) Estupor y Temblores (80) 'Winter On Fire': la revolución ucraniana comenzó así



Se consumó el criminal ataque, largamente anunciado, de Rusia sobre Ucrania y en Vida y Tiempos del Juez Roy Bean queremos recordar dónde nació la revolución ucraniana con 'Winter On Fire'. Este impactante documental dirigido por Evgeny Afineevsky en 2015 recoge la lucha que hubo durante 93 días en la Plaza Maidan, en el centro de Kiev, entre noviembre de 2013 y febrero de 2014, donde Ucrania empezaba a conquistar, con sangre y dolor, su libertad.


Winter on Fire: Ukraine’s Fight For Freedom, es un documental dirigido por Evgeny Afineevsky que tiene como temática los 93 días que duró el “Euromaidán” (21 de noviembre del 2013 hasta el 23 de febrero del 2014) y la revolución en contra del régimen del ex presidente ucraniano Víktor Yanukóvich.

El registro audiovisual disponible en Netflix muestra el estremecedor fenómeno que se originó en Kiev, donde un grupo de estudiantes comenzaron a protestar pacíficamente en contra de Yanukóvich, principalmente por no firmar el ingreso de Ucrania a la Unión Europea. Este hecho, que surgió como algo circunstancial motivó y dio origen a un movimiento social totalmente transversal incluyendo todos los sectores de la población ucraniana: médicos, profesores, obreros, ex militares, sacerdotes, niños, jóvenes, etc.

Afineevsky, nos hace parte y junto a él, podemos observar cómo un movimiento social pacífico se convirtió en una masacre brutal por parte de la policía a causa de las erradas decisiones políticas. Pese a la fuerte represión, la violencia y las amenazas, la ciudadanía tomó mayor fuerza e incluso luego de las primeras muertes de activistas siguieron exigiendo al gobierno escuchar la “voz del pueblo”.

El Fuego de la Lucha

Winter on Fire es un crudo registro, muy fiel a la realidad vivida en Ucrania, una ventana que sirve para visibilizar cómo la desigualdad de potestad entre los poderes del estado puede provocar un desastre político y social.

El documental se centra en demostrar que a partir de una manifestación pacífica el gobierno se vuelca sobre los participantes con tal violencia que resulta sobrecogedor e incluso escalofriante. Ante estos hechos la sociedad «despierta» en un movimiento importantísimo para ese país. Lucha que, por cierto, sigue sin tener fin. Esta cinta nos deja con dolor en el corazón y un nudo en la garganta por los caídos, por la respuesta violenta de las personas en el poder y la pérdida de amigos y familiares de los protagonistas que vemos en la pantalla.

Los francotiradores se ubican en los techos y disparan a los manifestantes, algunos tienen palos o piedras. Testigos aseguran que los tiradores son policías pero otros dicen que son terroristas a sueldo. Un hombre cae muerto por un disparo en la cabeza cuando intentaba auxiliar a su compañero en medio de los disturbios.

Militares retirados se unen a los ciudadanos que llevan mes y medio protestando en la plaza Maidan de Kiev en Ucrania, sitio que durante la revolución se convierte en el centro de operaciones, conspiraciones, entrenamientos, arengas y marchas. En ese lugar los civiles aprenden técnicas de combate y construyen trincheras en el invierno de final de año llenando las bolsas plásticas con nieve. No saben cuándo va a terminar todo, lo único que tienen claro es: “Estamos dispuestos a dar nuestra vida por la libertad”, según aseguran en entrevistas para televisión.

Cuando terminaron las protestas en febrero del 2014, luego de una navidad en medio del frio, se dio a conocer por varios medios de comunicación que habían muerto 126 ciudadanos en 91 días de caos sin parar, pues incluso en las noches habían enfrentamientos con la policía. El gobierno siempre ha asegurado que la cifra es mucho menor, pero ante el mundo son los únicos culpables de esos asesinatos.

El congreso mientras moría gente en la calle, aprobaba leyes para prohibir las reuniones, protestas y movilizaciones así fueran pacíficas. Incluso usar cascos o llevar bufandas se convirtió en delito de cárcel.

La Pasión de la lucha por una vida mejor

Pero Winter On Fire en todo su monumental esfuerzo técnico con más de 28 camarógrafos y muchas horas de grabación, algunas con teléfono celular, es más que un documental. Es un manifiesto de la resistencia y una prueba verdadera de que el pueblo gobierna cuando tiene la conciencia y el valor de reclamar sus derechos.

Esta obra es la inspiración del cambio doloroso pero necesario en un país polarizado y encadenado por la política, como pasa ahora con naciones del tercer mundo. La producción registra los siniestros y macabros métodos de un gobierno déspota aplicados al pueblo para seguir en el poder y muestra cómo ese pueblo se rebela porque está cansado del padecimiento, la injusticia y la corrupción que ha sufrido por años.

Al ver cada secuencia de Winter On Fire se siente el humo y el olor de las llantas incendiadas y los gases lacrimógenos en las calles de Kiev. Se puede percibir la adrenalina de los disparos pasando cerca y la inspiración del cambio que muchos esperaban para su territorio. Esta historia real es una mezcla de sentimientos que van desde la rabia, tristeza, esperanza y triunfo. Pero igual es una película con un manual que no conviene ser mostrado ni aplicado en otros países así que tenga ciudado.

Por eso si usted se atreve a buscar algo diferente en cuanto a un documental simplemente hay que ver Winter On Fire porque es inolvidable y peligrosamente inspirador.

Estupor y Temblores (79) "Soy un ocupante ruso"

“Soy un ocupante ruso, esta es mi profesión... ¡Tengan miedo!”

En un día como hoy, con las tropas de un dictador invadiendo a sangre y fuego una democracia soberana, y a la espera de un gran post que estamos preparando sobre Putin y su chunga Rusia no podemos por menos que recordar este video espeluznante (
obra del diseñador gráfico ruso Evgeny Zhurov) que fue publicado en 2015 y compartido por el entonces viceprimer ministro Dimitri Rogozin. 

La grabación, pura propaganda militarista, estaba dirigida al entonces presidente estadounidense, Barack Obama, y hacía un recorrido por una particular historia de Rusia venciendo a todos sus enemigos, señalaba las bondades de la actuación de su país en los territorios que ocupó (exponiendo el supuesto declive que experimentaron las regiones tras la marcha rusa) y justificaba su actuación en Ucrania, finalizando con un aviso: 

"No necesito su hipócrita libertad. No necesito su democracia podrida. Todo lo que ustedes llaman los valores occidentales son ajenos para mí. Tengo otros intereses. Cortésmente, les advierto por última vez. ¡No se metan conmigo! Construyo la paz, amo la paz, pero lucho mejor que cualquier otra persona en este mundo".

Así que el Juez Roy Bean no tiene nada más que decir que ¡¡Slava, Ukraini!!
 

9 de febrero de 2022

China, el Imperio del Centro (17) China en el Ártico


China en el Ártico 

Después del ascenso del poder de China en África, ¿estamos a punto de ver un Ártico chino? Con el calentamiento global afectando a los polos más rápidamente que al resto del planeta, el hielo se está derritiendo a un ritmo acelerado. Durante la última década, Shanghái ha invertido más de cinco mil millones de euros para protegerse del aumento de las aguas. Pero con el derretimiento del hielo surgen nuevas oportunidades. Se abren nuevas rutas de navegación, provincias mineras y caladeros.

En enero de 2018, China describió sus ambiciones de desarrollar rutas de navegación abiertas por el calentamiento global. El proyecto, que ampliaría la Iniciativa de la Franja y la Ruta del presidente Xi Jinping hasta el Ártico, ha sido denominado "la Ruta de la Seda Polar". Es una política que China ha estado desarrollando silenciosamente durante varias décadas. A pesar de ser un estado no ártico, China es cada vez más activa en la región polar. Ha invertido en yacimientos de gas en la Rusia ártica, ha desarrollado un puesto avanzado de investigación en Svalbard, ha hecho nuevos aliados en la Laponia noruega y ha creado el primer rompehielos construido en el país, el Xuelong.

China también se convirtió en miembro observador del Consejo Ártico en 2013 y ahora se refiere a sí mismo como un “Estado cercano al Ártico”. Pero los desafíos de seguridad tradicionales permanecen. Existen preocupaciones sobre sus objetivos estratégicos a largo plazo, incluido el posible despliegue militar. ¿Qué quiere China en el Ártico? ¿Y cómo ven las potencias árticas tradicionales las acciones de China?

4 de enero de 2022

Campanadas de la Historia (76) 30 años de la caída de la URSS: El legado de una potencia mundial

Estupendo documental de ARTE que muestra cómo han evolucionado Rusia y las repúblicas antiguamente pertenecientes a la URSS desde que a finales de 1991 cayera el esclerótico sistema político soviético-comunista. 
A la URSS le sucedieron en los noventa la época de Yeltsin, las privatizaciones salvajes, los oligarcas y el desabastecimiento, una década marcada también por la desastrosa guerra en Chechenia. 

Ya en el año 2000, llegaría un personaje fundamental proveniente de los servicios secretos, Vladimir Putin, que retomaría el poder central fuerte y autocrático que secularmente ha gobernado Rusia durante siglos, demoliendo minuciosamente en las dos décadas posteriores los escasos espacios y modos de libertad que los rusos apenas habían podido experimentar. 

Putin aceptaría el liberalismo económico y gracias a la bonanza financiera proporcionada por el alto valor de las materias primas como el gas y el petróleo comenzaría la modernización del ejército y una agresiva política exterior buscando recuperar el poderío imperial soviético. 

El legado de una potencia mundial: 30 años después de la URSS (ARTE - Michael Schmidt, 2021)

Tres décadas después de la disolución de la URSS, su legado sigue presente en los países que obtuvieron la independencia, desde los Estados bálticos (Estonia, Lituania y Letonia) hasta los países de Asia Central. ¿Qué repúblicas han tenido éxito? ¿Cuáles siguen dependiendo de Moscú? ¿Qué conflictos nuevos han estallado? ¿Y qué papeles desempeñan la OTAN y la UE?

15 de noviembre de 2021

Vocabulario Fundamental. Energía y Materias primas (9) Petróleo: una historia de poder


Petróleo: una historia de poder (Andreas Sawall, 2020) 

Capítulo 1. ¿Cómo ha alterado el petróleo, una materia prima hoy indispensable, no solo nuestro estilo de vida y la economía, sino incluso el orden geopolítico mundial? Un repaso a las raíces del oro negro.




Capítulo 2. La segunda parte de este fascinante documental sobre el oro negro comienza en 1973, cuando los países de la OPEP deciden subir el precio del petróleo y provocar el primer "shock" petrolero mundial.

25 de septiembre de 2021

Vidas Conspicuas (24) Canciller Merkel

Ninguna otra figura política representa mejor la Alemania del siglo XXI que Angela Merkel. Nacida en la RFA, la canciller comenzó su carrera política en la Alemania unificada. Tras 16 años en la cancillería, un excelente historial económico y un récord de popularidad, la líder se retira del escenario político tras las elecciones de mañana domingo. En este reportaje de ARTE.tv, sección 'El revés de los mapas' realizado en 2020 nos proporciona una semblanza de la posición de Alemania en Europa y en el mundo. 

Después un documental de Documentos TV dirigido por Pilar Requena se ocupa de descubrirnos cuál ha sido el bagaje político de la Merkel en sus 16 años como máxima dirigente alemana. Más criticada en su país que fuera, donde ha dado sensación de estabilidad y a veces de rigidez pero seguro una de las grandes políticas de la escena internacional de lo que llevamos de siglo XXI.

Alemania: una potencia llamada Merkel -El revés de los mapas- (ARTE, 2020)

'Documentos TV' estrena ‘Canciller Merkel’, un documental que tiene como protagonista a Angela Merkel, la primera mujer canciller de Alemania. Una producción propia de RTVE, con guion y realización de Pilar Requena, directora del programa, el documental aborda el secreto de Merkel a través de diferentes testimonios.

El próximo 26 de septiembre se celebran elecciones generales en Alemania. Por primera vez en 16 años, Angela Merkel ya no es candidata a la cancillería. La que ha sido la primera mujer canciller de Alemania se retira de la política.

Pragmática, camaleónica, austera, reflexiva, estoica, racional, negociadora incansable, gestora de crisis, enigmática… Son algunos de los calificativos con los que se intenta describir a esta política que vivió hasta los 35 años bajo el régimen comunista de la extinta RDA. De formación científica -estudió Física- entró en política tras caer el Muro de Berlín y en apenas 15 años se convirtió en canciller de la Alemania unificada. Nadie podía imaginar entonces que batiría el récord de permanencia en el poder de Konrad Adenauer y que igualaría el de su mentor, Helmut Kohl.


Celebrando un gol en un partido de fútbol

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, varios de sus biógrafos, el que fue su asesor en Seguridad y Defensa, el general retirado Erich Vad, y otras voces autorizadas desgranan la personalidad y forma de gobernar de una política distinta en la escena nacional e internacional. Todos coinciden en que ha dado estabilidad y seguridad a los alemanes. Pero tuvo que abrirse camino en un partido conservador, la CDU, dominado por los hombres.

‘Documentos TV’ se traslada también a Templin, porque, como dice Rainer Eppelmann, cofundador del Despertar Democrático, “si se quiere conocer a Angela Merkel, se tiene que haber estado en Templin, hay que saber cómo creció Angela Merkel”.

11 de septiembre de 2021

Estupor y Temblores (76) 11S (2001.2021): 20 años de guerra contra el terrorismo


Un reportaje de ARTE.tv de la sección 'El revés de los mapas' nos lleva a recorrer las dos décadas transcurridas entre estos dos momentos, cuando el mundo se dio cuenta de que aquel avión estrellado contra la torre Norte del World Trade Center 
el 11 de Septiembre de 2001 no era una casualidad hasta la retirada del último soldado estadounidense de Afganistán el 30 de agosto de 2021. En estos 20 años la así llamada guerra contra el terrorismo o war on terror ha dilapidado miles de billones de dólares, han muerto o han sido heridas centenares de miles de personas y no se ha logrado el gran objetivo de acabar con al-Qaeda. Además, la amenaza yihadista se ha extendido y se ha multiplicado por otros grupos como Daesh y Boko Haram, extendido por numerosos países de África y Asia y ha golpeado también Europa.


4 de julio de 2021

Vidas Conspicuas (23) Irán en su laberinto (10) Qassem Soleimani, el desaparecido estratega de Irán



El 3 de enero de 2020, drones de combate estadounidenses acabaron con la vida de una de las figuras más temidas y respetadas de Oriente Medio, el general iraní Qassem Soleimani, un asesinato de Estado que conmocionó la región y que ya tratamos en este blog. 

Hoy publicamos un excelente documental de ARTE.tv (dirigido por Magali Serre en 2021) que nos lleva a conocer más sobre la vida el gran estratega de la proyección política y militar exterior del régimen iraní en Oriente Medio, el ideólogo indispensable del Eje de Resistencia Irán-Irak-Siria-Líbano contra sus archienemigos Israel y EEUU. 

Es un retrato de un hombre y un militar que se convirtió en un mito y un héroe para millones de sus compatriotas y del mundo chií por todo Oriente Medio pero también un asesino despiadado para muchos otros, pues, por ejemplo, reprimió con dureza las manifestaciones revolucionarias en su propio país en 2009. Pero es que además se convirtió en 
el objetivo número uno de EE. UU. como responsable de miles de bajas del ejército USA en Irak causadas por la resistencia iraquí (organizada por Soleimani) a sus tropas que ocuparon el país desde 2003, pero también cuando los estadounidenses pasaron a ayudar, a partir de 2014, al gobierno iraquí contra el Estado Islámico.

Soleimani también fue el arquitecto de la inflitración chií en los distintos gobiernos iraquíes desde la caída de Saddam y de la red de milicias (junto a él murió el líder de la milicia chií iraquí Kata'ib Hezbollah) que operan actualmente en Irak y Siria, que causando decenas de miles de víctimas en ambos países. 

En definitiva, Soleimani concitó el amor y el odio por todo Oriente Medio siendo el principal responsable de la expansión de la influencia iraní por la región. Y de esa forma lo encontró la muerte, saliendo del aeropuerto de Bagdad en una manifestación más de política de hechos consumados, esta vez por parte de un presidente estadounidense que, afortunadamente, ya no está en el poder. Queda ver cómo su muerte influye en las relaciones Irán-USA con Biden y la realidad política y militar de su país y de una región que sigue siendo la más conflictiva del mundo. 

  

21 de junio de 2021

Vocabulario Fundamental. Revolución (11) Diez años de las revoluciones árabes: de la esperanza al caos


El 17 de diciembre del 2010, un joven tunecino llamado Mohamed Buazizi se inmoló a lo bonzo en Sidi Bouzid. Su cuerpo en llamas encendió la mecha en todo el mundo árabe. Uno tras otro, los levantamientos populares en Túnez, Egipto, Yemen, Baréin, Libia y Siria insuflaron un viento de libertad, de esperanza y de cambio en unas sociedades árabes hartas de unos regímenes dictatoriales que las gobernaban manu militari desde hacía décadas. 

En ARTE.tv han hecho balance de estos diez años de reformas democráticas, de conflicto y guerras fraticidas en dos documentales que recorren nueve países en los que, con distintos resultados, prendió la llama de la revolución contra la opresión.



Una década tras el estallido de la Primavera Árabe, hacemos balance de la situación en Túnez, Egipto, Siria y Libia.


Diez años tras el inicio de la Primavera Árabe, repasamos la génesis de los conflictos en Siria y Libia, dos países devastados por la guerra desde 2011. En Líbano e Irak, nuevas manifestaciones parecen reavivar la llama de la esperanza de la última década.

3 de junio de 2021

Vocabulario Fundamental. Arquitectura y Vivienda (9) China, el Imperio del Centro (16) La lucha por la vivienda en China


De los 1.400 millones de habitantes que hay en China, alrededor del 60% vive actualmente en una ciudad; en 2030 será el 75%. La industria de la construcción está en auge y la codicia por los lucrativos terrenos edificables es inmensa. Sin embargo, en las ciudades de China no todos tienen derecho a una vivienda. Las ciudades modernas chinas están previstas exclusivamente para aquellas personas con buena formación, altamente calificadas o con buenos contactos políticos. Por eso, el derecho a la vivienda está sometido a varias condiciones que, al fin y al cabo, solo puede cumplir la clase alta política o económica de China.

Pero más de la mitad de los residentes en la ciudad son lo que se denomina trabajadores migrantes. Proceden de zonas rurales y no tienen permiso de residencia en la ciudad. Su presencia solo es tolerada, pero no tienen derechos propios. Con sus trabajos como vendedores, proveedores de servicios, camareros, personal de limpieza, obreros de la construcción o mecánicos, garantizan el adecuado funcionamiento de las ciudades. 

Sin embargo, con sus bajos salarios, los trabajadores migrantes no pueden pagar los exorbitantes alquileres de los modernos apartamentos de la ciudad. Este documental analiza cómo y dónde vive la masa de trabajadores con bajos ingresos que hace posible ese enorme crecimiento urbano. ¿Pertenecen las personas de clase media y baja a la visión china de las brillantes y gigantescas metrópolis de alta tecnología? ¿Y qué pasa con aquellos que molestan en la consecución de este plan o en el desbordante despunte de la construcción?

20 de mayo de 2021

Estupor y Temblores (75) Covid-19: La India se ahoga


"El viernes recibimos 6.000 peticiones de oxígeno en nuestro teléfono de asistencia, pero solamente teníamos 1.000 bombonas" Taha Mateen (Mercy Mission)

Hoy nos desplazamos al subcontinente indio para abordar la situación límite que se vive en ese país en los últimos meses, con una segunda ola de covid-19 que está dejando miles de muertos y decenas de miles de contagiados diarios y sus hospitales colapsados y literalmente sin oxígeno. Ello está provocando auténticos dramas cuando tanto en los hospitales privados como públicos la gente esté muriendo no sólo en las habitaciones sino también en ambulancias, pasillos, o en coches particulares en los que llegan y permanecen ante la inexistencia de plazas disponibles en los centros sanitarios.

El gobierno de la India encabezado por Narendra Modi comenzó con un negacionismo similar al de Trump y Bolsonaro (o Boris Johnson hasta que sufrió el Covid en propias carnes), que intentó no hacer mucho más que confiar en una ficticia "inmunidad de rebaño" que sólo retrasó la explosión de la enfermedad. Las bajas cifras de contagios y muertes en los primeros meses de la pandemia instalaron en la mente de gobierno y población
 una falsa sensación de normalidad que hizo que se relajaran las restricciones. 

Hoy, el subcontinente lleva días superando el récord mundial de contagios un día tras otro (se han superado los 350.000 diaros) y las autoridades sanitarias han declarado que el pico de contagios se ha previsto para finales de este mes de mayo.

Como explica Paloma Almoguera en El País, el segundo país más poblado del mundo "transitó sin muchos sobresaltos durante la primavera pasada, sufrió una primera ola que se desarrolló durante el verano y alcanzó su pico en septiembre, y llegó a un nuevo mínimo a mediados de febrero. Cuando algunas autoridades y científicos del país daban lo peor de la crisis sanitaria por controlado, una nueva onda comenzó a crecer, primero a un ritmo suave y luego de forma desbocada."

India es un país clave para el futuro del desarrollo de la pandemia no sólo por la movilidad de su inmensa población sino porque la ya célebre doble mutación de la "variante india", más contagiosa, hace temer que su virulencia sobrepase la eficacia de algunas vacunas. De hecho esa variante ya ha sido detectada no sólo en naciones vecinas como Nepal, Singapur o Corea del Sur sino también en destinos tan lejanos como el Reino Unido. 

Esto coincide con que en otras naciones asiáticas que meses atrás parecían haber manejado de forma modélica la pandemia como Vietnam, Corea del Sur o Taiwan están registrando preocupantes repuntes en los contagios que les ha obligado a imponer de nuevo directrices más restrictivas con limitaciones al movimiento de la población. Esto también es debido a que las vacunaciones aún van por detrás de lo anticipado, bien por falta de interés entre la población o bien por escasez de medicamentos y problemas de abastecimiento.

Focalizando ahora en la problemática en India, un país productor de vacunas pero incapaz de vacunar a su población, consecuencia de, según escribe Lluís Bassets en El País, "un Gobierno populista y ultraliberal, que debilita la asistencia sanitaria y carece de voluntad y de medios para combatir la corrupción y el mercado negro que parasitan el sistema de salud, los suministros de oxígeno y de respiradores, la provisión de camas, e incluso las cremaciones rituales de los cadáveres". 

Un país con unas muy particulares condiciones de vida, con una tremenda densidad de población y un gran porcentaje de economía irregular que se realiza en gran parte en las calles, que complicaron desde el principio las medidas de alejamiento social. 

Un país cuyas incineraciones oficiales se han visto desbordadas y han sido sustituidas por masivas cremaciones exteriores que están contaminando el aire de las grandes ciudades y devastando los bosques en busca de una madera que cada vez escasea más.

Fervor religioso, aglomeraciones y pandemia.. ¿qué podría salir mal?

A ello se le añaden las también muy particulares actividades culturales de la multitud de creencias religiosas que se profesan en el país. Una de ellas, la festividad del Kumbh Mela o de la Jarra Sagrada es uno de los eventos religiosos hindúes que congregan el mayor número de personas en el mundo y en su celebración promete la salvación a sus devotos, quienes se han de sumergir o bañar en las aguas de ríos sagrados de ese país. 

Este año la celebración se llevó a cabo en el río Ganges a su paso por la norteña ciudad de Haridwar y fue tan multitudinaria como de costumbre. Según el Washington Post, 
alentados por "el dirigente del estado donde celebró el Kumbh Mela y miembro del gobernante partido nacionalista hindú Bharatiya Janata, Tirath Singh Rawat, llamó a todos los devotos del país para que asistieran a esta celebración diciendo que “nadie será detenido en nombre del covid-19. (...) Estamos seguros de que la fe en Dios superará el miedo al virus".. 

De esta forma tan absurda, miles de los asistentes al Kumbh Mela contrajeron la enfermedad y la llevaron a sus hogares, en una tormenta perfecta de superstición, estupidez e incompetencia que aportó lo suyo para la dramática contingencia que vive ese país hoy por hoy.

En fin, una catástrofe de dimensiones bíblicas en la que profundizamos con dos breves documentales de ARTE.tv y un artículo en 5W. El primero de los documentales, del año pasado, vemos cómo mientras el gobierno indio intentaba la misión imposible de confinar a 1.300 millones de habitantes la epidemia se expandía rápidamente. Pero en los suburbios, donde viven hacinados los más pobres, el riesgo no eran sólo los contagios, sino la hambruna provocada por el paro forzado. En Sangam Vihar, un barrio marginal en Nueva Delhi, las restricciones parecían muy difíciles de implementar...

En el segundo, de este mismo año, nos muestra un país en alerta máxima, megaurbes como Bombay y Nueva Delhi confinadas y con un toque de queda y restricciones en todo el territorio. Ante el miedo a otro bloqueo generalizado, miles de personas migran de las principales ciudades al campo. 

Con todo ello les dejamos. Cuídense ahí fuera, el virus sigue acechando. 

India, el confinamiento imposible (Mathilde Cusin y Mandakini Gahlot, 2020)

 India, miedo a la doble mutante del COVID-19 (Antoine Védeilhé, 2021)

La India se ahoga

5W - 3 de mayo de 2021 Shilpi Singh Nueva Delhi, India

El futuro de la pandemia se decide en la India. Y la India necesita ayuda de forma urgente.

Cuando el virus puso de rodillas a Occidente en 2020, la India contuvo el aliento. Cuando los hospitales se desbordaron en Bérgamo, Madrid o Nueva York, la India tembló. El segundo país más poblado del mundo (casi 1.400 millones de personas, solo por detrás de China) presentaba las condiciones idóneas para que el virus se propagara y matara: densidad de población, grandes aglomeraciones, medidas higiénicas inadecuadas y un sistema de salud que no merece ese nombre.

Pero el Gobierno reaccionó rápido y, de forma casi preventiva, ordenó un confinamiento nacional que en general funcionó, aunque centenares de miles de personas que se quedaron sin trabajo en las ciudades volvieron a sus casas en las zonas rurales. Los casos fueron aumentando —no puede ser de otra manera en un país de esa magnitud—, pero la hecatombe no llegó. Se hicieron muchas cábalas sobre por qué no sucedió. Y se cayó en el triunfalismo. 

Después de semanas y meses de discursos políticos irresponsables, de festivales religiosos congregando a millones de personas, de mítines y campañas electorales, de desafiar la lógica sanitaria, de relajación social, la India, mi país, se ahoga en esta segunda ola de la pandemia. Se ahoga literalmente: las redes sociales están llenas de mensajes de ciudadanos desesperados pidiendo oxígeno. La India superó el 1 de mayo por primera vez los 400.000 contagios en un solo día, después de diez días consecutivos registrando más de 300.000 al día, casi la mitad de los casos diarios del mundo. Los hospitales están colapsados y no hay camas de uci. Escasean los medicamentos. Las autoridades tuvieron tiempo para preparar al país para esta segunda ola, pero no lo hicieron. 

Tras superar a Brasil, la India es el segundo país con más casos del mundo, solo por detrás de Estados Unidos. Solo en la semana entre el 18 y el 25 de abril, registró 2,24 millones de casos y 16.257 muertes. A finales de abril se rozaban los 18 millones de contagios y más de 200.000 muertos desde el inicio de la pandemia, aunque cada vez más voces cuestionan esos datos: la catástrofe es incalculable. 

Un familiar de una persona fallecida por covid-19 se desmaya durante la ceremonia de cremación en Jammu, en el noroeste de la India, el 25 de abril. Channi Anand/AP

Lucha por el oxígeno

En las grandes urbes de la India, las familias luchan para conseguir camas en hospitales, botellas de oxígeno, medicinas como el Tamiflu (un antigripal) o inyecciones del polémico Remdesivir para algún pariente, amigo o conocido. Las redes sociales y los grupos de Whatsapp están inundados de peticiones de ayuda. 

“La tía de mi colega de trabajo se encontraba muy mal y no se pudo encontrar cama para ella en ningún hospital”, explica Harish Mehta, un trabajador informático de Gurgaon, en las afueras de Nueva Delhi. “El médico recomendó entonces que al menos comprara un tanque de oxígeno y que convirtiera la casa en una uci casera. Él buscó en muchas páginas web, llamó a muchos números, pero el suministro del oxígeno era muy limitado. Al final encontró un agente que le cobró 150.000 rupias (unos 1.700 euros) por un tanque de entre 16 y 20 litros. No tuvo otra opción. Su tía, igualmente, no sobrevivió”.

Nos ha tocado a todos. Mi familia no es una excepción. Mi cuñado, su esposa y mi suegra llevaban más de una semana con fiebre alta y síntomas obvios de covid-19, pero no hubo forma de hacerles un test. Mi marido, Paramjeet Singh, llamó a más de diez centros y no hubo manera. En muchos lugares, según le dijeron, la mitad del personal estaba de baja por coronavirus. 

Así lo explica mi marido: “Al final, a mi hermano, que es diabético y paciente cardiaco, se le infectaron los pulmones y pasamos por un infierno durante dos días para conseguirle cama en un hospital. Lo intentamos en 40 ó 50 hospitales, y lo digo sin exagerar. La mayoría de los hospitales no tiene camas, y ninguno tiene oxígeno”.

La situación en las grandes urbes es tal que muchos, para conseguir una cama con oxígeno, tienen que viajar a otras ciudades. Mi marido ya se había preparado para llevar a su hermano a Chandigarh, a cinco horas de Nueva Delhi, cuando por suerte logró una cama en un hospital público cercano. Pero no todos tienen la misma suerte. Debido a la falta de recursos en ciudades como Delhi, los hospitales de Agra, la ciudad que aloja el famoso Taj Mahal, y de otras localidades cercanas a la capital se están llenando. 

¿Qué se puede ver en las calles? Hay cremaciones al aire libre a toda velocidad, algunas en aparcamientos o en lugares improvisados. Ante las farmacias hay largas colas de gente desesperada buscando medicamentos. Hay que recorrer varias farmacias con la receta médica para encontrar lo que se busca, y el tiempo de espera en cada una es fácilmente de media hora. El volumen de pedidos a los repartidores a domicilio ha subido tanto que estos servicios, habituales en la India, también se han desbordado: no solo los de medicinas, sino también los de suministros básicos. Esto obliga a personas infectadas a salir a la calle, alimentando así un círculo vicioso.

La escasez ha fomentado el mercado negro. Las familias desesperadas están dispuestas a pagar precios desorbitados por productos básicos normalmente disponibles a precios muy bajos. Por una botella de oxígeno, que costaba unos 90 euros, se cobra ahora entre 550 y 1.600 euros, según la zona. Una dosis de Remdesivir, que antes estaba disponible por unos 50 euros, ahora puede llegar a costar 1.600 euros en el mercado negro. Los precios de otros medicamentos y de los servicios de ambulancia privados también se han disparado.

Un paciente respira, en el interior de su vehículo, con la ayuda de oxígeno suministrado desde un templo sij en Nueva Delhi el 24 de abril de 2021. Ante la escasez de oxígeno, este lugar ha comenzado a ofrecer sesiones respiratorias con tanques compartidos a pacientes de covid-19 que se encuentran a la espera de una cama en un hospital. Altaf Qadri/AP

Médicos y variantes

El personal sanitario trabaja entre 16 y 22 horas diarias casi sin descanso, bajo la presión de decenas de personas que buscan auxilio para sus seres queridos. 

“Esta es la peor semana que he vivido desde que trabajo en el ámbito sanitario. El personal hospitalario en todo el país está luchando para tratar al máximo número de pacientes posible, con las ucis llenas de personas ahogadas y las salas de urgencias inundadas. Hay escasez de personal formado, de suministros y de oxígeno”, escribió Anil Vinayak, el jefe de operaciones de una de las mayores cadenas de hospitales privados en la India, Fortis Healthcare, en un mensaje desgarrador que publicó en su cuenta de LinkedIn. 

¿Y qué pasa con la variante llamada “doble mutante” aparecida en la India? ¿Es la culpable de lo que está pasando? En el ámbito científico y sanitario del país hay bastante consenso en que es un factor fundamental. “Es muy agresiva. Dos mil veces peor”, dice usando una hipérbole la directora regional de negocios del conglomerado Apollo Spectra Hospitals, Sarika Kwatra. El doctor Narayanaswamy, de otra gran cadena hospitalaria, Columbia Asia, explica en un vídeo oficial que la variante B.1.617 es más común en las zonas urbanas de estados como Maharashtra, Gujarat y Delhi. Es la variante “más virulenta y contagiosa” y que “puede afectar a gente mayor y a jóvenes igual”, según él. Pero también hay científicos extranjeros que aseguran que los datos disponibles aún no son concluyentes para afirmar que esta variante sea decisiva en la severidad de esta segunda ola. Hay confusión. Una confusión que a todos nos resulta familiar.

Los hospitales, en todo caso, se están llenando de pacientes de todas las edades, particularmente de entre 30 y 50 años, y con necesidad de oxígeno. “La situación en los hospitales es muy mala. Los pacientes no encuentran cama de uci, ni médico, ni medicamentos, ni oxígeno. Es una situación muy comprometida para los trabajadores sanitarios”, dice Kwatra.

Pacientes afectados por la covid-19 reciben tratamiento en la sala de emergencias del hospital Holy Family de Nueva Delhi el 29 de abril de 2021. Danish Siddiqui/Reuters

El Gobierno indio, bajo la mira

¿Por qué esta segunda ola es tan virulenta? Hay muchas causas al margen de la aparición de una variante. De hecho, quizá lo más difícil sea identificar lo contrario: medidas oficiales, actitudes públicas o factores externos que no contribuyan a la propagación del virus. 

A partir de septiembre de 2020, el Gobierno indio, capitaneado por el primer ministro, Narendra Modi, relajó las restricciones y, sobre todo, adoptó un discurso triunfalista. Modi es el líder del derechista Bharatiya Janata Party (BJP), un partido hinduista que ha enterrado políticamente al histórico Partido del Congreso de la dinastía Nehru-Gandhi, lastrado por la corrupción y la ineptitud. Las buenas perspectivas del país tras la primera ola y la aparición de la primera vacuna india (Covaxin, de la empresa Bharat Biotech) hicieron que las proclamas nacionalistas se impusieran en el seno del Gobierno. Y eso envió un mensaje de falsa inmunidad muy peligroso para la sociedad. 

“Un país que alberga un 18% de la población global ha salvado a la humanidad de un gran desastre al contener el coronavirus de forma efectiva”, dijo Modi cuando la segunda ola llegaba a Europa. 

Los hoteles y restaurantes empezaron a abrirse a partir de octubre de 2020, y en los meses sucesivos se dejaron de pedir test como prerrequisito para viajar dentro del país y alojarse en hoteles en la mayoría de estados. La India empezó a celebrar las fiestas religiosas con su habitual fervor, particularmente las hindúes, algo favorecido por el Gobierno, acusado de castigar a otras minorías como la musulmana. La estampa más clara de este clima de euforia fue la celebración en abril del Kumbh Mela, una de las fiestas hindúes más importantes y también una de las mayores aglomeraciones religiosas del mundo. Millones de devotos hindúes acudieron al río Ganges para sus abluciones sagradas. Aunque de forma algo más contenida, Holi, el festival de los colores, también se celebró a finales de marzo. 

Aunque son los casos más llamativos, sería un reduccionismo achacar la transmisión del virus tan solo a los eventos religiosos. La relajación fue general. El Gobierno habló pronto de “brotes verdes” en la economía y de una recuperación en forma de V. Los mercados, las oficinas, el metro y los autobuses se fueron llenando poco a poco. Era como volver a 2019.

“Todo ha pasado tan de repente…”, dice Amardeep Singh, dueño de tres restaurantes en la ciudad sureña de Bangalore. “En la primera ola se controló bien la pandemia y la gente dio por hecho que lo peor había pasado. Todo esto nos ha pillado por sorpresa. No había nada que recordara la existencia de la covid-19. Había encuentros sociales por todos lados, se había acabado el miedo. Actividades comerciales, clubs, fiestas… todo había vuelto a ser normal, como en tiempos precovid”. 

Muchos ciudadanos culpan a las autoridades de este clima que ha facilitado la explosión de casos en la segunda ola. “El Gobierno debería ser más responsable”, dice Mahima Arora, una joven residente de Nueva Delhi que muestra su preocupación por el “colapso total” del sistema sanitario. “No hay camas, la gente va corriendo de un hospital al otro. Se están muriendo por falta de recursos. Cada día nos enteramos de una o dos muertes de personas que conocíamos”.

Modi recibió severas críticas en 2020 cuando anunció el confinamiento nacional, tanto por el impacto en la economía como por el éxodo de trabajadores de la ciudad al campo. Esta vez parece escarmentado y no quiere repetir el movimiento: “El confinamiento total será el último recurso”, dijo. Ni siquiera la alarma que ha causado la nueva variante o la aceleración de los contagios ha hecho que su Gobierno dé su brazo a torcer. Estados como Maharashtra (oeste) y Karnataka (sur) han decretado restricciones en grandes urbes como Bombay o Bangalore, pero el Gobierno central se niega a cerrar el país.

Miles de devotos congregados en las orillas del río Ganges durante el Kumbh Mela, una de las fiestas hindúes más importantes, el 11 de abril de 2021. Danish Siddiqui/Reuters

“Los casos se están multiplicando día tras día, y nosotros no tenemos los recursos para tratar a una población tan grande. Creo que el Gobierno debe imponer un confinamiento estricto en el país, pero por motivos políticos no lo está haciendo”, dice Mahima.

Como siempre, hay cálculos electorales de por medio. En abril se celebraron elecciones en cuatro estados indios en los que hay cerca de 186 millones de votantes. Pese a la emergencia sanitaria ya imposible de ignorar, las campañas electorales se llevaron a cabo con normalidad y con mítines multitudinarios, y los comicios tuvieron lugar. Modi y su BJP se han volcado sobre todo en las elecciones de Bengala Occidental, un estado clave en el que querían desplazar a la gobernadora, Mamata Banarjee, del All India Trinamool Congress. Esas elecciones, además, se han celebrado por fases, y eso ha dado más oportunidades a que el virus se propague. 

Mientras, los episodios traumáticos se suceden. El 24 de abril se supo que 25 personas habían muerto en el hospital Jaipur Golden de Nueva Delhi por falta de oxígeno. Dos días después se reabrió un hospital con 500 camas que se había cerrado en febrero de este año. En Maharashtra, una fuga en el tanque de oxígeno del hospital interrumpió el suministro a los pacientes. Murieron 22 personas. La televisión mostró imágenes de familiares llorando en los pasillos del centro y personal sanitario intentando reanimar de forma desesperada a los enfermos. 

El Gobierno, sin embargo, no acepta las críticas: ya ha ordenado que se eliminen algunos mensajes en diferentes redes sociales que denuncian la falta de recursos y la gestión de esta crisis. 

La fábrica del mundo

La emergencia ha hecho que el Gobierno prohíba que el Serum Institute of India, que produce 2,4 millones de dosis diarias de la vacuna AstraZeneca, detenga sus exportaciones, que tenían como destino, sobre todo, países africanos. Pese a este movimiento, a la existencia de la vacuna india y al acuerdo que las autoridades han logrado para fabricar también la vacuna rusa Sputnik, no hay suficientes dosis. La India es el mayor fabricante de vacunas del mundo, pero no podrá vacunar a su población este año. Hay cálculos que apuntan a que solo un 30% de los indios estará vacunado a finales de 2021. Además del peligro epidemiológico en el Sur de Asia, esto supone que otros países sin recursos tendrán menos acceso a vacunas.

Un hombre recibe la vacuna Covishield contra la covid-19 en un centro de atención primaria en Srinagar, Cachemira, el 28 de abril de 2021. Dar Yasin/AP

De momento, el Gobierno ha decidido extender la vacunación a personas mayores de 18 años (antes estaba restringida a los mayores de 45 años), pero, al igual que otros líderes regionales, el jefe del Gobierno de la región de Delhi, Arvind Kejriwal, ya ha dicho que el proceso va a retrasarse por falta de dosis. Los problemas en los pagos de las autoridades por las dosis será otro de los obstáculos en la carrera hacia la inmunización del país. 

Los pronósticos epidemiológicos dicen que el pico aún no ha llegado. Angustiada, la India se aferra a sus virtudes: su músculo industrial, su sector tecnológico y su fuerza humana serán fundamentales para intentar dar un vuelco a la situación, pero ahora mismo necesita ayuda para seguir adelante. 

La India contuvo el aliento cuando el coronavirus se desató en Occidente. Ahora el mundo contiene el aliento, porque la India sufre, y lo que pase en la India será decisivo en la historia de la pandemia.