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24 de mayo de 2022

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (41) El emérito en Sanxenxo: Sin perdón, sin explicaciones

Sin perdón en Sanxenxo

El mismo hombre que pidió disculpas por cazar elefantes en medio de una crisis económica no ha encontrado pertinente hacerlo tras descubrirse que defraudaba impuestos

Manuel Jabois - Sanxenxo El País 20 may 2022

Ni discreción ni “vida personal en ámbitos privados”, como anunció el comunicado de la Casa del Rey, sino un recibimiento con besamanos encabezado por el alcalde de Sanxenxo (Pontevedra), Telmo Martín, alrededor de una muchedumbre que, descontadas las decenas de periodistas, rondaba el centenar de personas. Había ambiente de fiesta y reparación entre gritos de “viva el rey y viva España”. Se notaba incluso en el coche de Pedro Campos que llevaba a Juan Carlos de Borbón, que avanzó despacio por el puerto con la ventanilla bajada mientras el rey emérito saludaba, como en los viejos tiempos, a la gente que lo aclamaba. En la entrada al Real Club Náutico de Sanxenxo se agolpaba en las vallas un grupo de personas con tantas ganas de vitorear que le propinaron el primer “guapo, guapo” a un empleado que les acercó botellines de agua fría (provocando estampidas a los balcones del propio club creyendo que había llegado el rey emérito). Muchas de esas personas se emocionaron (al menos tres mujeres de avanzada edad rompieron a llorar) en el momento en que por fin, tras una hora de espera, el rey emérito, Juan Carlos I, bajó del coche acompañado por su hija la infanta Elena.

“Viva la infanta de España”, se desgañitó una señora tocada por un sombrero de paja para protegerse del intenso calor. “¡Viva!” respondió al unísono la multitud, que a partir de ahí empezó un concurso de ensayo-error de cánticos hasta dar con el adecuado, que fue “viva el rey” sin música alguna, pero a coro. Se intentó con “que se quede, que se quede”, pero dos hombres muy entusiastas se quedaron solos en el intento y, cansados, se giraron hacia la barra del club para pedir cerveza fría. Había ambiente de charanga y pandereta, muy veraniego. La tripulación del barco Bribón de Juan Carlos de Borbón lo esperaba a la puerta del edificio. Dentro, un enorme cuadro del rey emérito (inspirado en su imagen del año 2000, el primero en que visitó Sanxenxo) presidía la segunda planta, donde unas vecinas del pueblo extendieron una enorme bandera de España.

En el edificio del Náutico, en sus salas y en sus pasillos, se reproducían numerosas imágenes de Juan Carlos de Borbón en diferentes momentos de los últimos 22 años, todos ellos más felices que este último, ya proscrito por una familia que le impide directamente pernoctar en palacio. La opinión mayoritaria entre la gente más razonable de los monárquicos que el viernes recibieron eufóricos al rey emérito era que todo el mundo merecía una segunda oportunidad, que había estado “desacertado” pero que, si mucha gente le daba la espalda, era el momento en que la gente del pueblo que lo quería se lo demostrase. Teoría, matizaron a su manera, inaplicable para cualquier otro ciudadano que haya tenido“desaciertos” similares.
Era la primera aparición pública de don Juan Carlos —que se movía muy lentamente con ayuda de un bastón—, y aprovechó para subirse al Bribón, posar en él con la tripulación, y luego subirse a una lancha desde la que poder seguir la regata. Declinó hablar a pesar de que se había extendido el rumor de que lo haría brevemente. Dio explicaciones a distancia a las reporteras de televisión que reclamaban que se acercase a la valla, haciéndoles ver que no podía ir hacia ellas. No hubo petición de perdón o disculpas tras los delitos acreditados por la Fiscalía y sobreseídos a causa de la inviolabilidad que gozó hasta 2014, por haber prescrito o por pagar a Hacienda las cantidades defraudadas en relación con su fortuna oculta. El mismo hombre que vio pertinente, o se lo hicieron ver, pedir disculpas públicas en 2012 (“lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”) después de ser pillado cazando elefantes con una “amiga entrañable”, como se autocalificó ella, en medio de una crisis económica, no ha encontrado pertinente hacerlo tras saberse que, durante esa crisis y desde hacía años, se estaba lucrando ilegalmente y defraudando impuestos del país que reinaba.

El de Sanxenxo está siendo un paseo de rosas lleno de afecto y cariño de unos pocos, la mayoría relacionada con el Real Club Náutico y el ambiente agradecido de regatas por el que ha venido desde Abu Dabi rompiendo —con permiso— una suerte de orden de alejamiento de España decretada por el Gobierno y la Casa del Rey. Tampoco ha hecho el rey emérito referencia en privado, hasta donde ha podido saber este periódico, al motivo de elección de la localidad pontevedresa en un fin de semana de competición de vela para su primera visita a España desde 2020, encrespando los ánimos de quienes todavía, entre ellos muchos monárquicos y antaño juancarlistas, esperan explicaciones sobre su comportamiento.

Sanxenxo es un oasis en la vida del viejo monarca; un pueblo pequeño en el que no es difícil encontrar gente que lo adore; mar; su amigo Pedro Campos y su tripulación; además de un sector, la hostelería, que agradece la publicidad mediática. Campos ya ha advertido de que el rey emérito volverá pronto. El alcalde, el mismo que lo recibió hace 22 años como símbolo del nuevo puerto deportivo de un pueblo necesitado de visitantes ilustres, cree que nada ha cambiado, y lo demuestra; todo es agua pasada, pero ni cuando pasaba era agua sucia. Juan Carlos I ha cambiado Mallorca y el Mediterráneo por Sanxenxo y el Atlántico; el mar de la literatura y la cultura, el mar de Ulises, por el océano frío e impredecible, un océano que incluso en calma, como advierten los marineros más bregados, no tiene memoria ni piedad.
 
Actualización 23.05.2022: "Explicaciones.. ¿de qué?"
 
Los humanos usamos el lenguaje para comunicarnos, para poder transmitir al oyente lo que pensamos sobre algo pero también (y casi en la misma medida) para engañarlo, verbalizando la máscara que tantas veces nos ponemos en presencia de otros. Pero hay veces que una pregunta pilla con la guardia baja al interpelado y le muestra desnudo, mostrando las perversiones de sus carácter. En el caso del (d)emérito, pocas veces tres palabras (y la carcajada final) son tan definitorias del personaje como éstas. En esas tres palabras se condensa su soberbia, su prepotencia, su desprecio del resto de personas más allá de su burbuja y los cretinos que consideran que efectivamente, por qué ha de dar explicaciones. Pero dejemos que sea Rodrigo Blázquez, desde La Sexta Clave (uno de los programas de referencia del Juez Roy Bean) quién hable de las cosas que tendría que explicar si le quedara algo de decencia. 
 
Seis explicaciones que podría dar el rey emérito Juan Carlos en lugar de echarse a reír 

Cuando el rey emérito fue preguntado por laSexta sobre si debía dar explicaciones por sus escándalos judiciales, se echó a reír y respondió: "¿Explicaciones de qué?". laSexta Clave Madrid

Publicado: Lunes, 23 mayo, 2022 23:08

"¿Explicaciones de qué?" y una sonora carcajada. Así respondió el rey emérito a la pregunta de laSexta sobre si iba a dar alguna explicación sobre su comportamiento.

En laSexta Clave, proponemos seis explicaciones que podría dar el rey emérito en lugar de echarse a reír: ¿por qué ocultó dinero a la Hacienda española cuando era el jefe del Estado? ¿Quién le dejó los cinco millones de euros para pagar sus regularizaciones fiscales después de que la Agencia Tributaria le avisara?

Tercera explicación que podría dar el emérito: ¿por qué entregó 65 millones de euros a su amante de entonces Corinna Larsen? ¿Y por qué luego le reclamó ese dinero de vuelta?

Quinta explicación pendiente: ¿por qué la fundación 'Zagatka' le pagó miles de euros de viajes privados? ¿Y por qué hoy ha tenido hoy que ir de tapadillo al Palacio de la Zarzuela a ver a su hijo? Quizá porque su hijo es consciente de las cinco respuestas anteriores.


23 de agosto de 2020

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (40) Los Borbones se independizan de España

Este artículo de Gerardo Tecé es de antes del emérito a la fuga, pero casi mejor, porque este penúltimo bochorno casi es lo de menos. Esto va al corazón del problema, a la razón de existir de una institución reaccionaria, parásita y, de hecho, profundamente antipatriótica pues los extravíos y corruptelas de los Borbones llevan años dando razones a los victimismos independentistas. Por el bien de España, ¡¡Borbones, out!!

La familia real, durante el minuto de silencio por las víctimas de la covid-19 el pasado 27 de mayo. CASA DE S.M. EL REY

Los Borbones se independizan de España

Gerardo Tecé  Contexto 10/06/2020

Tener una monarquía nos servía para dos cosas, le explicaron a mi generación en el colegio, en casa, en el telediario y demás espacios supuestamente libres de adoctrinamiento. La primera era unir a los españoles y la segunda, igual de importante, representarnos ante el mundo, ser nuestra imagen. Esto, claramente, compensaba: no es fácil encontrar a alguien capaz de unir un país mientras se maneja con soltura con el cuchillo del pescado en una cena internacional. Mi generación, la de los años 80, creció al tiempo que crecía una democracia ejemplar, surgida de una transición ejemplar, que tenía como pilar principal una monarquía que, adivinen, también era ejemplar. De lo más ejemplar, de hecho. Consulten la prensa del momento. Eran años dulces en los que todo lo que ahora sabemos no existía. Ni se le esperaba. Transición, democracia y monarquía eran todo uno. Un tridente letal. Bale, Benzema y Cristiano se quedaban cortos ante aquella conjunción. Años de gloria de una monarquía en luna de miel con el país. Es decir, en luna de miel con una prensa que aseguraba que era el país el que estaba en luna de miel con la monarquía. Una monarquía que inauguraba Mundiales de fútbol, Juegos Olímpicos y Exposiciones Universales. Una monarquía cuyo altísimo nivel a la hora de unirnos y representarnos marcaba el nivel del listón de nuestra democracia. Que el nivel democrático del país fuese de la mano del nivel de nuestra monarquía supondría un problema que, con los años, iríamos descubriendo.

Junio de 2020. Ha pasado mucho desde aquellas ejemplares inauguraciones en plena luna de miel y han pasado tres meses desde que Felipe VI decidiese aprovechar el caos provocado por una pandemia mundial para limpiar los trapos sucios de su casa minimizando el ruido. Para anunciar, vía comunicado emitido con festividad, alevosía y pánico al contagio, la ruptura total con Juan Carlos I, su padre. Un padre acusado de, supuestamente, habérselo llevado tanto a diestra como a siniestra –es importante no posicionarse políticamente cuando eres monarca. Un Rey Juan Carlos que ejercía su labor de representarnos internacionalmente, en fin, a su manera. Representación con derecho a propina, lo podríamos llamar por ser benévolos y no hacer más sangre de la que ya ha hecho su propio hijo dejándolo caer. El Rey Juan Carlos, dicen, busca estos días un destino en el que retirarse y ese destino parece que no será España, país demasiado cercano a los hechos investigados. El Rey que mejor nos representó internacionalmente desde Suiza hasta Arabia –ejemplar, ejemplar, ejemplar– busca ahora solución habitacional en algún país en el que eso de la extradición se adapte a sus necesidades. Se habla de la República Dominicana. Como chiste final, que el gran embajador español acabe refugiándose en una república lejana, es insuperable.


Caído el mito de la gran labor monárquica de la representación internacional, nos queda que la monarquía trabaja por la unión de los españoles. Un asunto que, en los últimos meses, también nos deja cierta inquietud. Y varias preguntas. ¿Dónde ha estado Felipe VI durante esta pandemia? ¿Por qué no se le ha visto trabajando, mano a mano, junto al Gobierno? ¿Por qué no ha dado uno de esos discursos institucionales –como aquel posterior al 1 de octubre en Cataluña– para reñir a esos políticos que han apostado por el enfrentamiento en un momento en el que, según sus propias palabras, nos poníamos a prueba como sociedad? Si fue capaz de meterse en política para enfrentarse a los líderes independentistas catalanes porque su actitud “ponía en peligro la convivencia”, ¿no debería haber hecho lo mismo, en nombre de la unidad de los españoles representados en su Gobierno, con quienes han incendiado la convivencia en toda España durante una crisis sanitaria, llegando incluso a insinuar golpes de Estado? Resulta de lo más extraño la actitud del Rey si nos creemos esa labor de pegamento social. No es tan extraño si asumimos que la monarquía española hace tiempo que se metió en política sin pasar por las urnas. Es fácil pedir la unidad de todos los españoles ante un atentado terrorista o durante un conflicto territorial en Cataluña, pero no lo es tanto cuando el conflicto es en Madrid, cuando pedir unidad durante una crisis sanitaria supone tumbar la estrategia política de quienes más y mejor gritan “Viva el Rey”. Es fácil para la monarquía española hablar de la necesidad de crear puestos de trabajo, pero parece no serlo hablar de la necesidad de que los españoles que han perdido su empleo puedan llenar la nevera.

No seamos inocentes. La monarquía es una institución de derechas, con lógicas económicas de derechas y planteamientos sociales de derechas. Pero en el pacto social que nos hemos dado, a la monarquía se le piden discursos y actitudes que lo disimulen, que antepongan ante todo un concepto vacío como el de la unidad. ¿Ni siquiera de eso es capaz Felipe VI en un momento así? Si la actual monarquía española también se independiza de esa obligación con España, como su padre se independizó de la obligación de representarnos decentemente por el mundo, ¿qué hacemos con esta monarquía?

26 de abril de 2020

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (39) Casado frente al espejo

Casado frente al espejo

La polémica fotografía del líder del PP representa mucho más que un objeto que le devuelve su imagen en mangas de camisa. Hay impostura, propaganda, y hasta una ofensiva forma de expresar el profundísimo dolor que dice sentir por los muertos

Esther Palomera 23/04/2020 - 22:14h

De Blancanieves a Narciso, de Valle Inclán a Borges, Poe o Chesterton. Es tan prolija la presencia de los espejos en el mundo de las letras que Pablo Casado ha querido dar inspiración en este inusual Sant Jordi a los grandes autores. Rosas no tenía a mano para repartir entre los instagramers, pero títulos pueden salir unos cuantos de la triste e inoportuna imagen que el líder de la derecha ha colgado en su cuenta de Instagram.


Pablo Casado, en una publicación de Instagram

"El caballero de la corbata negra", "El hombre de luto", "Un líder en mangas de camisa". "La derecha ante su propio espejo" , "El mundo interior del político que lloraba a los muertos". Salen tantos epígrafes como memes han aparecido en las redes sociales con la última ocurrencia de los gurús de la calle Génova. Confiemos en que no fuera el propio Casado quien tuviera la idea, si bien para el caso da lo mismo porque se prestó a ella y la asumió como propia.

No hay momento peor para la sobreactuación que la de una crisis que se ha cobrado más de 21.000 muertos. Casado, que tanto respeto reclama para los fallecidos, les ha convertido en material de la peor propaganda porque nada más hay tras esa imagen que el aprovechamiento en beneficio propio de una tragedia colectiva. Su triste figura ante el objeto que le devuelve su imagen y un texto que dice: "Esto es una catástrofe y un drama en empleo. Aquí nadie va a ganar y ya hemos perdido demasiado todos. Más de 20.000 compatriotas fallecidos merecen nuestro respeto, homenaje y luto".

¿De qué respeto habla? Si ese es todo el tributo que le merecen las víctimas de esta pandemia y esas las únicas palabras que le brotan para llegar al corazón de la compungida sociedad es que no merece ya representar siquiera a quienes le votaron en las últimas elecciones. Los errores del Gobierno han sido notables. Muchos, si se quiere. La urgencia por comunicar antes que reflexionar, dialogar o pedir asesoramiento a los expertos ha llevado a Sánchez a episodios tan esperpénticos como el vivido esta semana con la decisión de "aliviar" el confinamiento a los menores. Nunca antes se visualizó tan claramente que hay un problema de desconexión entre ministros, una pelea soterrada por la paternidad de algunas medidas y una dinámica de trabajo en los Consejos de Ministros que deja al descubierto cierta desconfianza entre socios de Gobierno. Además de un problema sanitario y de salud pública, España tiene un problema de liderazgo político. Se mire hacia donde se mire.

La envergadura de la crisis quizá puede llevarse por delante al Gobierno, que es lo que busca la derecha con su insultante ofensiva de desgaste, su altisonante verbo y su crítica de trazo grueso cada vez que se pone delante de una cámara o se sube a la tribuna del Parlamento. La pregunta es si con Casado, no le pasará a Sánchez lo mismo que le ocurrió en su día con Susana Díaz, que su razón de ser, estar y ganar no estaba tanto en sus aciertos, sino en los errores del adversario.

En el fondo, el espejo de Casado representa mucho más que un simple objeto: es su verdadero mundo. Su presencia, su impostura, su sobreactuación y su ofensiva forma de expresar el profundísimo dolor que dice sentir por los muertos. He ahí el misterio de los espejos, que reflejan, ocultan, mienten, deforman y hasta confiesan. Y lo que ha revelado el del líder de la derecha no es muy alentador para quien estos días de miedo, congoja y preocupación no se atreven siquiera a mirarse cada mañana al espejo para no ver la angustia que reflejan sus rostros ni las ojeras provocadas por tantas noches en vela por el temor a enfrentarse a lo que nos depara la España post coronavirus. Todo será distinto y parece que la única certeza es que la política seguirá siendo la misma, la que representa Casado ante un espejo que, como el de Narciso, también puede ser de agua. Si fuera así, el final es bien conocido: se enamorará de su propia imagen, caerá y se ahogará para siempre.

La versión de Blancanieves sería aún peor porque dibujaría a un líder del PP que se pregunta cada mañana aquello de ¿quién de este reino es el más hermoso: Abascal o yo? Y eso constataría que en lo que está el líder de los populares no es en una guerra contra un virus, sino contra la ultraderecha por la hegemonía del bloque al que pertenece.

Cuando esto pase, que pasará, se hará un balance. Sosegado, limpio y elaborado con perspectiva. Entonces será también el momento de decir que la sociedad cumplió ejemplarmente con su parte del esfuerzo colectivo. Y no todos los políticos podrán decir lo ídem de sí mismos.

28 de enero de 2018

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (38) Pep Guardiola: del dinero y la humildad

Fichó el Manchester City al central Aymeric Laporte pagando al Athletic de Bilbao su cláusula de 65 millones de euros y no podemos por menos que acordarnos de las declaraciones de su entrenador Pep Guardiola hace cuatro días, cuando pontificaba sobre el gasto de los clubes de fútbol y cómo ellos, el humilde Manchester City, no pueden competir ni en traspasos ni en pago de nóminas con otros clubes. 

En este punto recordamos que con Laporte el City ha gastado 525 millones desde que Pep llegó en el verano de 2016 y parece que el siguiente fichaje en el mercado de invierno (o verano) puede ser Riyad Mahrez por 65 millones. Suma y sigue, Pep. 


29 de octubre de 2016

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (35) Presidente en propia puerta

Presidente en propia puerta

"Cuanto peor, mejor", debería de ser la frase de cabecera del presidente del Gobierno

Manuel Jabois El País 29 Oct. 2016

El 20 de diciembre de 2015, después de que el PP perdiese 63 escaños y casi 2,5 millones de votos, Mariano Rajoy decidió que iba a ser presidente del Gobierno. Confiaba en el fracaso de la izquierda mucho más que la izquierda en el triunfo propio. Comunicó a sus colaboradores que veía “improbable” un pacto contra él. Le salvarían Cataluña y Ciudadanos. En Cataluña había un proceso soberanista que impedía al PSOE alcanzar acuerdos con CiU y Esquerra; rechazarían su abstención porque, como dijeron los socialistas, no se puede gobernar un país con la ayuda de quienes quieren romperlo. Ciudadanos, mientras tanto, si pactaba con el PSOE sería con un objetivo no de gobierno, como se escenificó con fotos y documentos, sino para alejar a los socialistas de Podemos. O sea, bloquear España.


Mariano Rajoy, este sábado, en el Congreso. Pool Reuters

¿Qué podía hacer el PSOE? Nada. Eso dijo Rajoy en su partido: que se muevan ellos. Adelantaba de alguna manera su intención de renunciar ante el Rey a formar Gobierno. Él sólo tenía que esperar. No se iba a marchar nunca; llegado el caso, podría repetir las elecciones doscientas veces. Así, cuando se le decretó cadáver político y en el PP empezaron a ponerse nerviosos (aquel inolvidable “Rajoy debe mirarse al espejo” que Juan Vicente Herrera dijo a Alsina en Onda Cero), Rajoy movió sus fichas al único lugar en el que podían hacerle presidente: la izquierda política española.

Desde el año 2011, cuando prometió en un mitin en A Coruña la “felicidad” para todos los españoles, hasta ahora pasaron las suficientes cosas para que el presidente del Gobierno dimitiese o, en su defecto, perdiese las elecciones. “Mantendré mis compromisos electorales”, dijo en su investidura sobre la promesa de no subir impuestos. “El mayor esfuerzo no puede recaer en los ciudadanos, tiene que provenir de las Administraciones”. Era el 21 de diciembre. El 31 aprobó el mayor recorte en gasto público de la historia en España: 8.900 millones de euros y subió los impuestos hasta un 7% en el tramo más alto. Estas medidas no las anunció Rajoy; lo hizo su equipo económico. Y que no aprobó sólo el PP: lo hizo con el apoyo de CiU.

El 29 de mayo de 2012 Rajoy dijo que no habría rescate europeo a la banca española. El 11 de junio el Gobierno pidió el rescate: 100.000 millones para inyectar en unas entidades hundidas, intervenidas o gestionadas por muchos que terminaron en el banquillo tras asegurarse indemnizaciones millonarias. De Guindos dio la cara. Dijo que no era un rescate, sino “un préstamo en condiciones muy favorables”. No afectaría a la sociedad española, anunció.

—Si no afecta, ¿por qué no se pidió antes? —le preguntó un periodista.

—A usted no le toca preguntar —respondió.

Días después el Gobierno retiró la financiación a 400 medicamentos y entró en vigor el copago. El 30 de noviembre EL PAÍS informó: “Mariano Rajoy cruzó este viernes la última línea roja que él mismo se impuso, el último gran compromiso electoral que le quedaba por incumplir: las pensiones”. Tampoco salió Rajoy; lo hizo Fátima Báñez para contar que el Consejo de Ministros había decidido no pagar a los más de 8,1 millones pensionistas por la desviación de la inflación en 2012. Lo que suponía, en la práctica, una bajada. Al año siguiente se volvieron a subir los impuestos.

A la situación económica y el rechazo ciudadano le sucedían los escándalos de corrupción en Valencia, en la Comunidad de Madrid y en Génova, donde en 2013 cayó el tesorero, al que se le encontraron con 22 millones de euros en Suiza y apoyado en privado por el presidente, y se hizo pública la contabilidad b del PP; la reforma de la sede del partido del Gobierno se había pagado con dinero negro. Entre medias, apareció desde Cataluña en la esfera ideológica del PP un partido, Ciudadanos, con una razón de ser: la regeneración del centro-derecha español, que consistía en no permitir “nunca” que gobernase Rajoy. “Ni apoyo ni abstención”, dijo Albert Rivera hace cuatro meses.

Tras dos años de crisis del sistema, por fin empezaron a moverse las cosas. Se fue el líder del PSOE que había reclamado la dimisión de Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba. Abdicó el rey, Juan Carlos I. Dimitió el ministro Gallardón, su leal oposición, tras tumbarle Rajoy una reforma del aborto encargada por Rajoy. Aguirre, la desleal oposición, se fue a por la Alcaldía de Madrid para situarse de nuevo como alternativa de Rajoy; Aguirre perdió. De sus viejos competidores ante Aznar, sólo queda él y uno de ellos, el ministro del milagro económico, se enfrenta a penas de prisión.

El 20 de diciembre de 2015 Rajoy decidió que iba a ser presidente. Pero entonces ni siquiera él sabía que para conseguirlo iba a cobrarse su segunda cabeza en el PSOE sin mover un dedo: se encargaría el propio PSOE de fulminar a su secretario general, y lo haría para convertir en presidente del Gobierno… a Mariano Rajoy. Que había obtenido previamente el sí de Ciudadanos, el partido del “ni apoyo ni abstención” (nada dijo de la euforia). Que tiene ahora en Podemos su mayor oposición, el partido que tuvo en sus manos el futuro de Rajoy con el resultado conocido ayer.

Sigue gobernando el PP, un partido con conciencia de sí mismo mucho más que del país. Y dentro del PP vuelve a gobernar una suerte de familia, una estructura evanescente, poco definida, marcada por el carácter de Rajoy. Ha estado en el Gobierno Aznar, se sospecha que está en el Gobierno Rajoy, y a su alrededor se está derrumbando un mundo, propio y ajeno, del cual sólo emerge él como superviviente de unos años, los noventa, revisados históricamente en el banquillo. Que es a dónde tendrán que ir los historiadores dentro de doscientos años para entender el fenómeno actual: a los sumarios judiciales, al libro de los milagros y la biografía insólita de un hombre que los ha vencido a todos, incluso a sí mismo.

17 de agosto de 2016

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (34) Trump o el delirio infinito



¿Cómo sería el mundo con Donald Trump como Comandante en Jefe de Estados Unidos? Los aliados históricos de Estados Unidos tendrían que defenderse solos y podrían ponerse nerviosos. En cambio enemigos históricos como la Rusia de Putin o Corea del Norte parecen encantados. Pero, aún con ello, ¿de verdad puede Donald Trump convertirse en el 45º presidente de Estados Unidos? En el interesante reportaje La Sexta Columna 'Donald Trump y tal y tal' nos habla de este fulano, un puto psicópata y un auténtico peligro para su país y para el mundo si a los estadounidenses les diese la ventolera de elegirle el próximo noviembre. 

27 de junio de 2016

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (33) 26J, España se ventosea


Los resultados del 26-J sólo pueden definirse como una auténtica hecatombe, en consonancia con la corriente llamada liberal que siguen la práctica totalidad de los países de la UE, apuntalada por el populismo xenófobo de extrema derecha que crece como la espuma, y que taimado, desde el disimulo, aparece de vez en cuando como en ese voto del Brexit para crear barreras que eviten la contaminación del forastero. Hoy se analizan los resultados como las cuentas de las empresas. Se estudian una vez más las diferentes estrategias llevadas por los partidos en campaña porque este juego, por encima de todo, va de ganar. Se establece la guerra de las marcas, creándose una perversión en la rivalidad, una lucha en la competencia que deja los intereses del ciudadano al margen.

La cara de los representantes de Unidos Podemos cuando salieron a la palestra evidenciaba, como luego ratificaron en su discurso, una gran decepción ante la imposibilidad de liderar el cambio inmediato que urgía en este país. No es de extrañar el batacazo moral porque los sondeos de forma unánime les daban muchos más escaños. El último del diario El País vaticinaba 93, es decir 22 escaños más de los que han obtenido. Se han debido quedar pasmados. También Ciudadanos han sido perdedores en esa noche, pero en este caso eran muchos los que pensaban que su pacto con el PSOE les iba a pasar factura y que algunos votantes se volverían a la marca matriz.

Por otro lado eran muchos los analistas que creían que al PSOE le iba a pasar factura su pacto con Ciudadanos, y así ha sido aunque no lo parece porque estas eran elecciones matrioska, o huevo Kinder, había un plebiscito dentro de un plebiscito. Se jugaban dos partidos a la vez en la misma cancha. De hecho, sus rostros al salir a atender a los militantes y a los medios de comunicación tras el recuento de votos, reflejaban una sensación de victoria que no se explica sino por su particular duelo con Unidos Podemos, del que han salido claros vencedores.


Paradójica alegría en las filas del PSOE mientras el resultado se presentaba escalofriante. Triste. Lo nuestro va bien, parecían querer decir con sus gestos los que rodeaban al líder. No nos van a hacer un ERE. A pesar de haber obtenido un resultado peor aún que el del 20-D, que a su vez era el peor desde 1977, bajando tanto en votos como en escaños, celebraban el triunfo de su pulso personal contra los que deberían ser sus aliados naturales que, de hecho, les proponen pactar una y otra vez, y a los que hacen oídos sordos. Salvar la marca parece ser su prioridad, que España se salva sola. Ya cosecharemos los restos que dejen los que nos preceden.

Tuvo Pedro Sánchez palabras de reconocimiento hacia Rajoy por su victoria y no desaprovechó para cargar de nuevo, también en esa noche, contra los que ha convertido, por desgracia para los más desfavorecidos, en su principal rival, que ya no es la derecha de este país, sino la que él considera su competencia directa: Unidos Podemos. A Pablo Iglesias, que le llamó, no se le pone. Dijo, sin embargo, que había hablado con Rajoy para felicitarle. O sea, que cobertura tenía. Pues nada, si esa es la cuestión habrá que felicitarles porque, en efecto, han ganado su pelea, que no es la nuestra. También ha ganado su pulso personal contra Susana Díaz ya que en Andalucía, donde gobiernan con el apoyo de Ciudadanos, han pasado a ser la segunda fuerza, con lo que la candidata natural a la Secretaría General del partido tendrá que rebajar los humos. En fin, es un extraño triunfo, la sensación debe ser parecida a la que se tiene cuando se alcanza la victoria después de haber dejado el terreno calcinado. Nada hay que recoger.¿Qué va a hacer ahora? ¿Querrá Rivera reanudar sus idílicas relaciones cuando se recupere del palo que se ha llevado?

Por otro lado, los auténticos vencedores, el PP, salen legitimados con el apoyo de las urnas. Partidarios de la absolución de los pecados, siempre entienden las elecciones como una amnistía. Según su particular ideario, el pueblo, con su voto, perdona los pecados de la cofradía del hurto. Ahora toca arreglar los asuntillos con la Justicia de la manera más eficaz posible y recolocar los cargos que pueden echar un cable en los lugares estratégicos, tal y como tienen por costumbre. Si la Policía va bien y la Fiscalía va bien, la Justicia va bien.

No tienen asegurado el Gobierno, a pesar de celebrar el resultado como si de una mayoría absoluta se tratara. Cuando se les pase la resaca electoral tendrán que enfrentarse a la antipática realidad de los números que, de nuevo, no dan. Pero sin duda, su gran victoria ha sido comprobar el retorno de los hijos pródigos que les castigaron la vez anterior, pero que entienden cumplida la penitencia y regresan a la casa común de la derecha de la que salieron contra su voluntad.

Este partido tan peculiar que en cualquier país de nuestro entorno sería marginal, por la gran acumulación de delitos de corrupción acumulados y el aberrante uso que hacen de las instituciones en favor propio y contra sus rivales, ha vuelto a ganar las elecciones.Es el triunfo de la inmoralidad al servicio de una corrupción que amenaza con volverse sistémica y endémica. Ya circulan chistes en el sentido de que les han faltado un par de casos de corrupción para alcanzar la mayoría absoluta, porque su electorado entiende esta picaresca choricera como una anécdota, un pecadillo menor, una tara insignificante en comparación con la debacle que supondría el triunfo de los bolivarianos populistas que nos traerían a Maduro a festejar la victoria.

Por suerte para ellos, también cuentan con los medios de comunicación y el principal partido de centro izquierda para evitar esta expansión de los extremistas, cuya escalada al poder ha quedado frenada por el voto de los llamados moderados, que nos traerán más leyes mordaza, más corrupción, más privatizaciones y más desmantelamiento de la cosa pública en beneficio de sus colegas empresarios, fuentes de riqueza infinita que manan hacia dentro, creando inmensos lagos de opulencia perfectamente embalsados y canalizados en trasvases a paraísos fiscales donde descansan los recursos de nuestros servicios públicos, contumaces fabricadores de déficit público.

El escenario es desolador y también comprobar que el mundo de las ideas no tiene cabida en este juego. Las estrategias de las marcas se imponen a las necesidades de los ciudadanos. La amoralidad de los corruptos cala como lluvia fina en sus adeptos, defensores y votantes, que acaban siendo un reflejo de sus líderes, con todas sus consecuencias. Consecuencias que pagan los ciudadanos honrados que se niegan a arrojar sus principios en la hoguera de lo pragmático, y se ven obligados a presenciar y padecer este lamentable espectáculo del todo vale, a reconocer la decadencia del país en el que habitan, y a aprender a coexistir con aquellos que con su voto les obligan a vivir en un estercolero.

La voz de Gabilondo (65) España, estatua de sal


19 de mayo de 2016

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (32) Patriotas contra nacionalistas: el derbi y las esteladas

Justo cuando Ada Colau había aceptado la vuelta de la selección española de fútbol a Barcelona en un partido oficial desde 1975, decisión plagada de distensión y normalidad, ésta ha sido respondida con la tomada por la delegada del Gobierno en Madrid Concepción Dancausa, que ha decidido prohibir las banderas estelades en la próxima final de la Copa del Rey, para lo cual se conformarán dos anillos de policía que se verán obligados a registrar a decenas de miles aficionados culés para requisarles las enseñas independentistas. 

Esta arbitraria y provocativa prohibición de las estelades (que no están prohibidas en la Ley del Deporte) crea un problema donde no lo había y parece una cínica maniobra electoral que no hará más que cargar de motivos los victimismos de los soberanistas pero no sólo de ellos, sino de muchos otros catalanes que ven en ella una persecución gratuita a uno de sus símbolos, compartido o no. Una decisión estúpida y contraproducente (criticada hasta por Xavier García Albiol) más dentro de la miríada de necedades con las que el gobierno Rajoy lleva cuatro años castigándonos, muchas de las cuales han supuesto centenares de miles de adhesiones a la causa independentista. PP, ese partido de patriotas...

Actualización 20 Abril: Afortunadamente, el poder judicial intervino y desestimó la petición de la delegada del Gobierno. Que cada uno apoye a quien quiera y diga lo que le dé la gana, estemos o no de acuerdo con ello. Democracia lo llaman. 

Patriotas contra nacionalistas: el derbi

Rubén Amón El País 19 may 2016

La delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, se ha puesto a hacer méritos para que se la condecore como una heroína del patriotismo. El problema es que el fervor con que ha prohibido las esteladas en el Vicente Calderón se resiente del cinismo político y hasta de la arbitrariedad legislativa. Requiere forzarse mucho el espíritu y la letra de la ley de la violencia deporte para convenir que las banderas soberanistas incitan el odio y amenazan la convivencia, aunque todavía resulta mucho más ridículo el impracticable ejercicio policial de cachear a los aficionados del Barça para "incautarles" las esteladas, sobre todo porque esta purga ejemplarizante cuestiona los límites de la libertad de expresión y contribuye de forma desmedida a la exaltación del discurso victimista.

Aficionados del Barça con esteladas, en el Camp Nou, el pasado noviembre. A. Gea / El País Vídeo

Era el pretexto que necesitaban el president Puigdemont y la alcaldesa Colau para ausentarse de la finalísima. Un despecho institucional que contradice las últimas novedades de la política de deshielo y que retrata el efecto contraproducente —premeditadamente contraproducente— de la decisión de Dancausa, naturalmente confortada ella con la aprobación y respaldo del Gobierno.

Mariano Rajoy quiere preservar el escrúpulo constitucional en la inercia de sus intereses electorales, del mismo modo que la Fiscalía va a movilizarse de oficio para escarmentar la gran pitada al himno. Menos corpulenta que otros años porque la afición del Sevilla garantiza el contrapeso de las ovaciones, pero igualmente expuesta a la comisión de un estrafalario delito de injurias al Rey o a los símbolos y emblemas de España.

Ni pitar el himno ni exhibir las esteladas contribuyen a la filantropía ni al hermanamiento de los pueblos, pero las medidas de excepción que comprometen a la libertad de expresión solo pueden adoptarse desde presupuestos inequívocos. Y no desde el oportunismo político ni desde la confusión de banderas y pasiones.

Concepción Dancausa ha leído e interpretado a su manera la ley de violencia del deporte. Ha politizado la final de la Copa del Rey tanto como anoche pretendió hacerlo Joan Tarda. El diputado de Esquerra exigió la retirada del Barcelona, propuso que el club de Luis Enrique e Iniesta asumiera un papel sacrificial en la causa soberanista, inaugurando un nuevo episodio de manipulación de sentimientos.

Se trata de una mayúscula irresponsabilidad. No ya la de someter el deporte al corsé identitario, restringiendo la universalidad del Barça al ensimismamiento nacionalista, sino la escalada que ha abierto Dancausa en un terreno tan incendiario, tan irracional y tan imprevisible como la amalgama del fútbol y la política. Las cosas están donde las quería el Gobierno de Madrid y donde las quería Puigdemont. Un derbi entre patriotas contra nacionalistas empapado de obscenidad electoral que frivoliza el peligro de los peores instintos.

18 de mayo de 2014

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (30) Cañete y su 'superioridad intelectual'

"(...) el debate entre un hombre y una mujer es muy complicado. Si haces un abuso de superioridad intelectual, parece que eres un machista y estás acorralando a una mujer indefensa"

Como este fin de semana estuvimos fuera no pudimos recoger en nuestra sección de imbecilidades varias las ya célebres palabras de Cañete en el programa Espejo Público de Antena 3, una más de las frases con las que los del PP se autoinmolan cada vez que no pueden dar ruedas de prensa en un plasma o leer lo que dicen, frases que retratan sus cortas entendederas y su pensamiento cafre y reaccionario. Para homenajear su (otra) metedura como merece les dejamos con la recomendable sección "Muy fan de..." de Raquel Martos en InfoLibre y su artículo dedicado al lobicida, machista y turbio (la infografía de aquí abajo apareció en Mongolia en abril de 2012) candidato del PP al Parlamento europeo, Miguel Arias Cañete.

Muy fan de... Cañete

InfoLibre - Raquel Martos 19/05/20

Ay, Cañete. No sé cómo me atrevo a escribirle a un hombrón como tú. ¿Será la osadía propia de la inferioridad intelectual? Yo qué sé, llámame loca, pero es que me he hecho tan, tan fan de tu campanada –Cañetada a partir de ya–, que no he podido contenerme. Y aquí me tienes, juntando letras para ti, crack, campeón, figura, que eres una eminencia, un sabio, un genio. Hala, ya puedes darte golpes en el pecho y frotarte la espalda contra un alcornoque, lo has petao, machote. Eres todo un caballero, sí señor, y no quisiste acorralar en la tele a una mujer indefensa ante tu superioridad intelectual. Qué detalle, mil gracias en nombre de todas las damiselas tontunas e inconscientes que nos adentramos en los bosques masculinos llenos de inteligentes lobos acechándonos. Eres nuestro héroe, ¡SúperCañete!

Ahora, lo mismo que te digo lo uno, te digo lo otro: a tus jefes de campaña los dejaste en pelota picada. Je,je, qué jodío, con ellos no tuviste piedad, expertos en imagen y comunicación política, meses y meses dándole vueltas al coco en busca de la estrategia perfecta para que te llevaras al huerto a l@s ciudadan@s y vas tú y, con una frase, les desmontas el chiringuito.

Parece que los estoy viendo explicándote las claves de la campaña.

Asesor 1: Cañete, para el cartel te pintaremos de azul, en plan Avatar.

Asesor 2: Sí, nuestro color irradia tranquilidad y transmite confianza.

Asesor: 3: Y te recortaremos la barba.

Asesor 1: Sí, sí que la barba larga es de hipster

Cañete: ¿Hipster, y eso qué es?

Asesor 2: Nada, una cosa que tú no… nada. Ah, y el pelo p’atrás.

Asesor 3: Como les gusta a las madres, repeinado con colonia de bebé.

Cañete: Por ahí no paso, yo soy de Varon Dandy.

Asesor 1: Bueno, por eso no vamos a discutir. Oye, ¿qué te parece como lema de campaña: “Lo que está en juego es el futuro”?

Cañete: ¡MOOOLA!

Asesor 3: Perfect. ¡Lo tenemos!

Arriola: Una cosa más, Miguel, la más importante: nada de hacer ruido, nada de provocar polémica. Hay que ir de puntillas para no despertar a la izquierda … ¿Lo has entendido, Cañete? Repite conmigo: DIS-CRE-CIÓN.

Cañete: Tranqui, tronco, lo he pillado.

Pero claro, después de tanta contención obligada, a uno tarde o temprano le acaba saliendo el temperamento. Tu mismidad se impuso y te soltaste la melena. Qué talento, Miguel, diste tú solito con la frase ganadora para animar una campaña soporífera: “El debate con una mujer es complicado. Si demuestras superioridad intelectual o la acorralas, es machista". En dos palabras: Im-prezionante. Dan ganas de tirarte al ruedo un puñado de bragas y sujetadores. ¡Torerazo!


Claro, ¡qué asesores ni asesores! ¿Te van a enseñar a ti a acuñar frases potentes? ¡Si eres el Paulo Coelho ibérico!:

- “El regadío hay que utilizarlo como a las mujeres, con mucho cuidado, que le pueden perder a uno”, dijiste en el año 2000 (después de Cristo, sí).

- “Aquellos camareros maravillosos que teníamos, que les pedíamos un cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorá y cerdo y a mí uno de boquerones en vinagre. Y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia”. Ésta también es tuya, mostrabas nostalgia por lo mucho que ha perdido la hostelería con tanto extranjero con bandeja (2008)

- “No, salir, sale por cojones. Porque el Plan Hidrológico o sale en esta legislatura o no sale nunca (…)Tenga usted la seguridad porque el presidente ha dicho en el Consejo de Ministros –estando yo– que esto salía por huevos…” Con un par. (2000)

Y así todo, un derroche de pensamiento filosófico, un cúmulo de intelectualidad nivel oráculo de Delfos. Y como todos los genios, criticado, discutido, incomprendido. Probe Migué, se montó tal follón que te viste obligado a tuitear: “Siempre hemos creído en las mujeres, como Isabel García Tejerina al frente del ministerio de Agricultura y ‪@mdcospedal‬‬‬ en Castilla-La Mancha”.

“Siempre hemos creído en las mujeres”, bravo por la fe incondicional, te faltó decir: “Y en las hadas, y en los gnomos y en las lluvias de galletas y de ranas” Muy, muy fan.

No te agobies Miguel, no te han entendido, el humor es así, no siempre entran los chistes en el escenario, esto lo saben bien los cómicos. Ojo, que el tuyo era bueno así, como para un bar, el problema es que la realidad te supera: entre la brecha salarial entre hombres y mujeres –un mal ancestral a prueba de gobiernos de distinto color, por cierto–, el paternalismo y el ninguneo diario –que practican incluso muchos de los que en público defienden lo políticamente correcto–, la evidente minoría de las mujeres en puestos de mando, su ausencia en esas fotos del Presidente con los grandes empresarios del país y, para guinda del pastel, ese anteproyecto de ley de tu gobierno que pretende eliminar nuestra capacidad de decisión sobre la maternidad… estamos saturadas de humor de sal gorda, lo nuestro es un jaja continuo.

En fin, Cañete, en estos días creo que no se ha valorado lo suficiente la sinceridad que mostraste, has dicho lo que piensas tú y muchos otros... y otras. Has triunfado incluso más allá de nuestras fronteras, hasta The Guardian te cita. Mariano tardó en decirnos el nombre del elegido para ir de “cabeza de lista”– paradojas del lenguaje– a Bruselas, pero valió la pena la espera. Ahora una duchita fría, un yogur caducado y p’alante, fenómeno. Sólo una duda. ¿El quilombo que has liao no será una promo encubierta de Torrente V, no?

12 de marzo de 2014

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (29) Rouco Varela y los oscuros objetivos de poder

"De un sencillo análisis de lo ocurrido se desprende una primera respuesta: murieron, sufrieron y sufrimos porque hubo personas que, con una premeditación escalofriante, estaban dispuestas a matar inocentes a fin de conseguir oscuros objetivos de poder, porque hay individuos y grupos sin escrúpulo alguno, que desprecian el valor de la vida humana y su carácter inviolable, subordinándolo a la obtención de sus intereses económicos, sociales y políticos"

Se fue Rouco Varela y lo hizo con una ventosidad final, de la misma forma miserable en la que se conducido como presidente de la Conferencia Episcopal los últimos años. Retratado por sus propias palabras, mintiendo cruelmente y ajeno al dolor que sus palabras puedan causar, representando lo peor de las fuerzas reaccionarias que desde hace siglos parasitan nuestro país. Asco de tipo. Muérete pronto y arde en el infierno. 


Octavo mandamiento: No mentirás

Más que sermonear sobre el 11M, Rouco Varela debería pedir perdón por haber dado altavoz desde la COPE a la teoría de la conspiración

Ignacio Escolar 12/03/2014

Dice Rouco Varela que tras el 11M se esconden "oscuros objetivos de poder". Tiene narices que lo diga precisamente él, principal patrocinador de la teoría de la conspiración a la que durante años, a través de la COPE, dio altavoz. Fue Rouco quien respaldó a Jiménez Losantos, quien mantuvo a este calumniador reincidente –ya lleva varias condenas por injurias– al frente del programa estrella de la radio de la Conferencia Episcopal. Fue Rouco quien le dio voz en su estrategia de negociación con el Gobierno socialista, al que tantas prebendas arrancó. Y quien más tarde, cuando dejó de ser útil, le hizo caer. Fue el señor arzobispo quien permitió todo el dolor que la emisora de la iglesia provocó a las víctimas, que ayer tuvieron que aguantar, como colofón, que en su sermón Rouco volviese a insistir en la teoría de la conspiración.

Pienso en Pilar Manjón, esa madre de un joven asesinado el 11M a la que desde la COPE han llamado "mentirosa", "trastornada", "monstruito", "personaje siniestro, típico de la propaganda estalinista", que "no está bien de la cabeza", "que no sabe donde tiene la mano derecha", que "se presta encantada a hacer todo tipo de atrocidades y barbaridades"… Una víctima del terrorismo que tuvo que vivir durante años con escolta, amenazada de muerte cada mañana en su mail, acosada por esa teoría de la conspiración del 11M que la muy católica radio de los obispos alimentó.

Ayer Pilar Manjón y otras tantas víctimas fueron muy valientes y generosas. Por aceptar una ceremonia católica como funeral de Estado, a pesar de que entre las víctimas hay personas de otras creencias religiosas o que directamente no creen en dios. Por tener que tragar toda la soberbia y la hipocresía de un Rouco Varela que, más que dar sermones, debería de pedir perdón. Por acabar con la división entre las víctimas del 11M, aunque para ello tuviesen que admitir una ceremonia y un orador intolerables para la ocasión. No sé si Pilar Manjón ha perdonado a Rouco Varela por todo el sufrimiento que desde su púlpito radiofónico provocó en ella y en toda la sociedad. Yo no. El perdón cristiano requiere dos cosas: arrepentimiento y confesión. Y Rouco aún nos debe las dos.

12 de febrero de 2014

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (28) Las mujeres del PP aplauden la ley del aborto







"No sé quiénes sois. No pertenecemos a la misma especie. De dónde habéis salido, manolas de corrida de toros que aplauden la escabechina de una libertad, la llegada del unicejo adorado. No soy vosotras. No sois yo. No sé qué cojones aplaudís, señoritingas, desde el tendido, madres de familia numerosa sin miedo a los recortes, al dolor de vuestros hijos, cargadas de una arrogancia y una falta de solidaridad que aterra." Patricia Esteban Erlés (foto)

14 de noviembre de 2013

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (28) La sentencia del 'Prestige'


Recurimos a los humoristas gráficos Manel Fontdevila, Ferrán y Ricardo, al portavoz de Equo Juan López de Uralde y, otra vez, a Iñaki Gabilondo, para reflexionar sobre el formidable despropósito que ha supuesto la sentencia del juez de La Coruña sobre el 'Caso Prestige', que no ha encontrado ningún culpable del desastre ecológico que supuso el hundimiento del tristemente célebre petrolero hace once años. La impunidad e impudicia de los responsables del peor desastre ecológico de la historia de España enfangan una vez más la patética Justicia española. 
Prestige o la impunidad

Las declaraciones sobre los "hilillos de plastilina con estiramiento vertical" las realizó Mariano Rajoy en rueda de prensa en la delegación del Gobierno de A Coruña siendo vicepresidente del Gobierno y responsable del asunto Prestige. Recuerdo muy bien la cara de estupor de los corresponsales extranjeros, que buscaban opiniones alternativas a la oficial sobre la evolución de la catástrofe. Se vivían en aquellos días unas condiciones de censura que, por ejemplo, impedían la utilización en RTVE de las palabras "marea negra". El impacto del hundimiento del Prestige se reducía, según fuentes oficiales aquellos días, a "manchas dispersas de fuel" que se acercaban a la costa.

La censura trataba de acallar la magnitud de la tragedia, pero la llegada de fuel a las costas desbordó la capacidad de manipulación. No pudieron seguir ocultando que se cernía sobre el litoral español una catástrofe ecológica sin parangón. La respuesta masiva de miles de ciudadanos arrancando con sus manos el fuel de las rocas fue el contraste de dignidad de una ciudadanía estupefacta e indignada, pero dispuesta a hacer lo posible para al menos mitigar el daño del vertido.

Han pasado ya once años, pero nadie en España ha olvidado el Prestige. Hay hechos que impactan mucho en la opinión pública, y sin duda aquel fue uno de ellos. Las cifras son contundentes: más de 2.000 kilómetros de costa afectados, 200.000 aves muertas, miles de toneladas de chapapote retirado. Una catástrofe ecológica en toda regla, como pocas hemos vivido.

Y once años después llega a término el juicio con una sentencia que ha sido un bofetón en la cara de cada una de las personas que mancharon sus manos de chapapote. Una sentencia que deja sin culpables la mayor catástrofe ecológica que hayamos sufrido. Nuevamente un delito ecológico brutal -como ocurriera anteriormente con el caso Boliden- queda sin castigo.

Ya al juicio se llegó sin que ninguno de los responsables políticos reales de aquella tragedia se sentaran en el banquillo. De los cuatro acusados, tres eran tripulantes del buque, y sólo un político: el director general de la marina mercante. Pero no sólo nos llama la atención la falta de políticos, sino también hay que preguntarse cómo es posible que ninguno de los responsables del fuel, del flete, de las compañías propietarias del buque... se sentaran en el banquillo. Pero es muy doloroso que quede impune la negligencia criminal de aquellos que mandaron el barco "al quinto pino".

Hoy es un día triste para muchas personas: el día en que la impunidad ganó la partida a la justicia, y en el que en España volvemos a ver con dolor que el delito ecológico, ni se persigue ni se castiga. Y a sus responsables políticos se les premia con cargos todavía mayores. El recuerdo del Prestige a partir de ahora llevará asociada la palabra impunidad.


6 de septiembre de 2013

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (27) Ana Botella en Buenos Aires



Que la autoimpuesta alcaldesa de Madrid, Ana Botella, es una política infame y miserable, de ideología retrógada e intelecto y formación muy muy limitados no es nada sorprendente para quienes la sufrimos cada día en la ciudad de Madrid, pero cuando sale de España y exhibe con sonrisa chirriante su supina incompetencia, lo peor de ella (todo) se muestra al mundo, que contempla estupefacto que la capital de España tiene como máxima representante una débil mental que sólo provoca vergüenza ajena. En fin, en este especial de El Intermedio podrán ver cómo este escombro humano logró ante periodistas de todo el mundo sublimar el esperpento y el ascopena. Aquí la tienen. Vean y abochórnense.