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22 de septiembre de 2009

Atravesando el Gran Sed (1) Aquellos días maravillosos

Tenía pendiente, por problemas técnicos, una entrada en el blog sobre mi viaje del pasado agosto, dieciocho días maravillosos en que tuve la oportunidad de atravesar el gran desierto del Kalahari (palabra que en tswana significa "Gran Sed") desde el noreste de Sudáfrica, llegando a Botswana, atravesando el Central Kalahari hacia el norte hasta Makgadikgadi Pans para luego bajar hacia el sureste hasta llegar, con mayores o menores problemas, a una tremenda playa en el Índico mozambiqueño.

Un viaje por aquella inmensa (más grande que España) e hipnótica superficie no tanto desértica como de sabana arbustiva, que tuvo grandes highlights como la irrepetible y etílica noche en el salar de Makgadikgadi Pans durmiendo en victorianas camas de hierro en medio de una preciosa y blanca nada, con la luna como lámpara, o en la que contemplamos al Gran Mago Blanco Que Apuntaba Al Cielo Con Su Bastón De Luz mientras nos explicaba antiguos litigios de mitos estelares, o cuando un vasco con un soplete nos explicó claramente como cortar un chorizo en seis partes, o en la que retrocedimos con orden de cohorte romana ante aquellos simpáticos leones que vinieron a cenar, o cuando conocimos qué es la criogenización de miembros corporales en aquel safari nocturno en Madikwe, o aquel poblado bosquimano lleno de miseria y sonrisas, aquel médico cubano de mente clara que nos relató algunas luces y sombras de la sociedad botswana (mientras su comisaria política vigilaba), o tantos otros momentos estupendos que se sucedieron en aquel viaje, sin olvidar la principal, la inmejorable sintonía entre todos, españoles y africanos, los que viajamos en aquel camión vociferante y poderoso, un alegre grupito en estado de gracia al que una mamá leopardo no quiso dejar sin contemplar, durante más tiempo del que probablemente hubiera deseado, su espectacular belleza moteada.


Así pues, para homenajear a esas diecisiete personas que rieron, desayunaron, comieron y cenaron (mucho y bien), se follaron, jugaron, durmieron, se asombraron, se ayudaron, pasaron frío y calor, se sonrieron, traquetearon y sufrieron largas horas de camión casi impasibles, todos juntos y todos conmigo en aquellos días inolvidables, iré publicando en este blog fotos y vídeos del viaje, para que cualquier día bien kabrrón en la oficina en que todo esté teñido de gris plomo, puedan volver a recordar un fragmentito de aquel espacio-tiempo africano y pinten su día de leones y acacias, guiños visuales y paisajes íntimos como agradecimiento a ese grupito dicharachero y colaborador, entregado y emocionado ante lo que veía y vivía en aquel viaje por un desierto extraño y fascinante llamado Gran Sed.

(Fotos: Gabi, Flogans, Carmen)