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9 de noviembre de 2010

Comer y cantar (2) Croquetas de jamón y pollo

PapáPop, nuestro guía culinario de confianza, nos ofrece la segunda de sus recetas de comida sana y casera que dedica esta vez (junto a tres temas musicales que acompañan su elaboración) una humilde joya de nuestra gastronomía, nada menos que la croqueta -la bien hecha, claro-, ubicuo y delicioso manjar siempre bien recibido en la mesa del Juez Roy Bean.


Hazlo tú mismo. Comer y cantar (2)


Hoy, Croquetas (o Cocletas como dice mi suegra)

Las croquetas… ¿hay algún plato que guste tanto a la afición y con el que niños y mayores siempre están de acuerdo? Ya pueden estar rellenas de lo que sea que siempre triunfan. Pero claro, las mejores croquetas siempre son las de tu madre, por eso cuando vuelves a casa de visita se las pides a mamá -hijo, a ver cuándo aprendes a hacerlas que son bien fáciles-. Pues sí, una vez más le vamos a dar la razón a tu madre: las croquetas son fáciles, tanto que las vas a hacer tú mismo. Verás.

Pero antes, unos temas. Yo creo que un plato tan nuestro como las croquetas merecen un acompañamiento acorde; por ejemplo Lori Meyers que para mí es la mejor banda española de los últimos años. Ahora han sacado su cuarto disco y este es su primer single, simplemente soberbio.

Claro que si nos referimos a clásicos españoles como las croquetas, no podemos olvidar a los míticos Ilegales. Son como las croquetas, frías o calientes en invierno o en verano, siempre me gusta disfrutar de algún tema suyo. Este por ejemplo:


Y ya que estamos con debilidades patrias, mi última son Los Directivos. Atento a sus letras con grandes homenajes al fútbol y demás cosas que nos apasionan. Además, puedes bajarte gratis el disco desde su web http://losdirectivos.bandcamp.com/ ¡Grandes!

Paso 1


Venga, ponte el delantal y al lío. Las croquetas que vas a hacer hoy son las míticas de jamón y pollo, para mí las más ricas.

Ingredientes: Leche, Harina, Aceite de Oliva Virgen, Mantequilla, Jamón Serrano, restos de Pollo Asado, un Huevo, Pan Rallado, Sal, Pimienta y Nuez Moscada. Como ves, nada extraordinario pero es curioso como de unos ingredientes tan sencillos salga algo tan glorioso.

Picas el jamón y el pollo en la cantidad que quieras (que no quede ni muy abundante ni muy escaso) y lo dejas al tamaño de “tropezón” que más te guste. Lo puedes hacer con un cuchillo o en la picadora.

Paso 2


Ahora toca hacer la salsa bechamel. No te asustes, es fácil y cuando aprendas te dará mucho juego. Dependiendo del plato que hagas, la bechamel tendrá una textura más o menos espesa. En este caso será una bechamel densa.

Lo más importante es la relación aceite/mantequilla y harina. Si echas 100g. de aceite y/o mantequilla, tendrás que echar 100g. de harina. Siempre tiene que ser la misma cantidad de una cosa y de otra. Para la bechamel de hoy usaremos una mezcla de aceite de oliva y mantequilla a partes iguales. Para 1 litro de leche, 160g de aceite y mantequilla (80+80) y 160g. de harina y así te quedará una salsa espesita. En una sartén echas el aceite y la mantequilla y lo pones a calentar a fuego moderado.

Paso 3


Mientras, echa el litro de leche en un cazo y lo calientas.

Cuando la mantequilla esté bien disuelta, echa la harina, con unas varillas lo mezclas bien y vas dando vueltas hasta que coja color. Esta pasta se llama técnicamente Velouté y es una base para hacer muchas otras cosas aparte de la bechamel. Algún día lo veremos.






Paso 4


Retira la sartén del fuego y echa la leche caliente poco a poco sobre la velouté mientras das vueltas. Este es el secreto para que no haga grumos.
Pon de nuevo la sartén al fuego, salpimenta a gusto y echa una pizca de nuez moscada (si no tienes no pasa nada). Sigue dando vueltas a la mezcla. El fuego debe ser siempre medio.

Paso 5

Cuando veas que la mezcla empieza a hacer burbujas y a coger una cierta textura, echa los taquitos de jamón y pollo y sigue dando vueltas durante unos minutos. Es importante no dejar de mover la mezcla para que ésta no se queme.













Paso 6



Pasados estos minutos, la bechamel estará hecha. Entonces la echas en una fuente que previamente habrás untado de aceite. La metes en la nevera para que se enfríe. Al cabo de un par de horas la masa estará suficientemente fría para poder trabajar. En un plato bate el huevo y en otro echa pan rallado.




Paso 7


Con una cuchara sopera coge un poco de masa. Esa será la medida para cada croqueta.














Paso 8


Amasa con una mano.













Paso 9


Echa la croqueta en el huevo, la rebozas y la recoges dejando escurrir el huevo que sobra.














Paso 10


Echa la croqueta sobre el pan rallado y con la otra mano la rebozas (Este juego de manos es importante porque así no se mezcla el pan rallado con el huevo y evitas que te quede un engrudo con el que es peor trabajar).




Paso 11


Coloca la croqueta en otro plato.

Paso 12

Y así vas haciendo hasta acabar con la masa y llenar los platos de croquetas listas para freir.




Paso 13

Pon en una sartén una buena cantidad de aceite de oliva y llévala a fuego caliente. Cuando haya alcanzado la temperatura (cuidado que no salga humo para que no se queme el aceite), echas las croquetas una a una y con cuidado para que no salpique.

Paso 14

Dos o tres minutos para que se doren (cuidado que no se te quemen) y las das la vuelta. Prepara un plato con papel de cocina absorbente y cuando tus croquetas estén listas, las sacas una a una dejando que escurran un poquito sobre la sartén y colocándolas sobre el plato.

Paso 15

Ya están. A comer que se quedan frías. Más fácil imposible y lo has hecho tú mismo.

Paso 16


La próxima vez que venga tu madre a casa, sorpréndela con tus croquetas.

Esto ha sido Comer y Cantar. Otro día, más y mejor.