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26 de abril de 2015

Estupor y Temblores (43) Cien años del genocidio armenio

Durante los últimos días se está recordando el centenario de unos hechos infaustos que desencadenaron el primer genocidio sistemático moderno, el de los armenios a mano del Imperio Otomano, que comenzaría en 2015 durante el gobierno de los Jóvenes Turcos pero que no acabaría hasta el colapso del propio Imperio Otomano en 1922. Consistió en la deportación forzosa y asesinato por acción u omisión de un número indeterminado de grandes cantidades de civiles armenios, calculadas aproximadamente entre un millón y medio y dos millones de personas, además de la huida y el exilio de la gran mayoría de supervivientes. 

Si bien a finales del siglo XIX ya habían comenzado las persecuciones y los asesinatos por parte del sultán Ahmed Hamid II (las 'masacres hamidianas') y en 1909 una serie de 'progromos anti-armenios' habían causado la 'Masacre de Adana', se ha dado en considerar la noche del 24 de abril de 1915 el comienzo del genocidio, consciente y deliberado, de los armenios, la mayoría de religión cristiana. En los alrededores de Estambul fueron detenidos unos 800 -y asesinados 235- intelectuales armenios, líderes de la comunidad armenia de Estambul, a los que el dictador de facto del Imperio Otomano, Ismail Enver, consideró responsables de la derrota que en la batalla de Sarikamis acaban de sufrir sus tropas ante la Rusia zarista. Posteriormente los militares otomanos expulsaron a los armenios de sus hogares y les obligaron a marchar cientos de kilómetros -por el desierto de lo que hoy es Siria- privados de alimentos y agua. Las masacres no respetaron la edad o el sexo de las víctimas, y las violaciones y otros tipos de abusos sexuales eran frecuentes. 

El caudillo Enver contaba con el apoyo y la determinación del partido gobernante desde 1908, los Jóvenes Turcos, para sus planes homicidas. Tras esa noche de hace cien años, dará comienzo el exterminio consciente y sistemático del pueblo turco-armenio, prolongándose con extrema crueldad hasta más allá de 1917. Éxodo, hambre, ejecuciones masivas, expropiaciones, aniquilación de poblados, marchas forzadas en condiciones extremas (que generalmente llevaban a la muerte a muchos de los deportados) y el confinamiento de los supervivientes en campos de exterminio (como el de Day-az-Zawr en Siria) fueron algunas de las herramientas usadas contra la población de origen armenio. Otros grupos étnicos también fueron masacrados por el Imperio otomano durante este período, entre ellos los asirios y los griegos de Ponto.

Aunque la República de Turquía, 
sucesora del Imperio Otomano, no niega que estas masacres de civiles armenios ocurrieran realmente, no admite que se tratase de un genocidio, arguyendo que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial. A pesar de esta tesis, casi todos los estudiosos opinan que los hechos encajan en la definición actual de genocidio. A todas luces fue un acto "perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico o religioso", lo que Naciones Unidas entiende por genocidio en el artículo II de su Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio, proclamada en 1948. Y como tal desbarrancadero de la moral y la condición humanas se ha reconocido, aunque por ahora sólo por 22 países, España no entre ellos. Hoy, los armenios de la diáspora alrededor del mundo reivindican la memoria en el recuerdo de las víctimas y el reconocimiento internacional aquel holocausto, clave en el incierto destino de su país. 




Música para camaleones (74) Apache Sun - Wandering Eyes


Grácies Boca D'Or



Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (48) TTIP, la última frontera de la globalización


Primera entrega del reportaje sobre el TTIP, el tratado de libre comercio e inversiones que están actualmente negociando, con sospechoso secretismo, la Unión Europea y Estados Unidos. ¿Qué es el TTIP? ¿Qué es el ISDS? ¿En qué nos afecta este acuerdo? Esas son algunas de las preguntas que han querido contestar en este reportaje realizado de manera conjunta entre Mayhem Revista y El Salmón Contracorriente.



Vocabulario Fundamental. Ballenas (9) Las ballenas de Fernando González-Sitges


En el Facebook del documentalista y naturalista Fernando González-Sitges nos encontramos esta delicadeza cetácea: "Un dibujo de hace mucho tiempo. Ballenas. Alaska. Buenos recuerdos."

18 de abril de 2015

Ciclo de cine clásico USA (23) 'Barton Fink', de Joel y Ethan Coen




Otra entrada de nuestro ciclo de cine USA y otra gran película, esta vez de parte de los hermanos Coen quienes firman en 1991 su segunda obra maestra consecutiva tras 'Muerte entre las flores'. Inquietante, atmosférica y surreal, con un magistral trabajo de dirección y actoral (tremendos Turturro y Goodman), y trufada de referencias cinéfilas, literarias y religiosas, 'Barton Fink' es una compleja y perturbadora mirada a la naturaleza misma de la creatividad artística. VER LA PELÍCULA ONLINE EN VK



'Barton Fink', el infierno del escritor


“Puedo contarte… la vida de la mente. No hay mapa de carreteras en ese territorio…y explorarlo puede ser muy doloroso.” Barton Fink

A pocos días de estrenarse la película número quince de los hermanos Coen, la esperada‘Valor de ley’ (‘True Grit’, 2010), que ojalá nos devuelva la mejor versión (la más fresca, la más emocionante) de estos cineastas, merece la pena revisar un poco su mejor etapa, que para mí sin duda fue la primera, hasta finales de los años noventa. Después de esa década los Coen iniciaron un declive en mi opinión incontestable. Un declive que nada tiene que ver con su pericia técnica, pues poco tienen que aprender ya estos directores, o con su capacidad de trabajo, pues han mantenido una fluidez de títulos envidiable para otros realizadores. Tampoco tiene que ver con su libertad creativa, pues siempre han hecho las películas que les han venido en gana. Pero la originalidad, la insolencia, la belleza de sus primeros filmes parece haberse extinguido, en favor de una puesta en escena brillante pero mecánica, ingeniosa pero hueca, sin alma.

Durante la redacción del guión de ‘Muerte entre las flores’ (‘Miller’s Crossing’, 1990) los Coen sufrieron lo que se conoce como “bloqueo del escritor”. Durante ese bloqueo, abandonaron ese guión, y comenzaron con otra historia, precisamente la de un escritor incapaz de escribir. Una historia que finalizaron rápidamente y que les ayudó a superar su propio bloqueo. Terminada aquella película, se pusieron manos a la obra con el nuevo proyecto, sin imaginar, quizá, que se convertiría en una de sus películas más crípticas y más notables, y que les consagraría definitivamente en Cannes. Se trata de una obra mayor, de madurez total. Una propuesta radical, sin la menor concesión al espectador, que profundiza en cuestiones tales como la creación artística y los sinuosos tormentos de la mente, y lo hace con singular lucidez, a través de algunas de las imágenes más hipnóticas y fascinantes de toda la carrera de los famosos hermanos.

La peripecia profundamente psicológica y anímica de Barton, un dramaturgo que acaba de conocer el éxito de público y crítica con su última pieza teatral, roza en muchos momentos lo absurdo e incluso lo surrealista. Cuando se estrenó en Estados Unidos, además de recibir terribles críticas, fue acusada de antisemita, algo totalmente absurdo si consideramos la ascendencia cultural de los Coen, y de “venganza” personal de los Coen contra Hollywood, algo todavía más absurdo porque los Coen jamás habían trabajado en Hollywood, ni habían levantado proyectos caros, ni habían tenido el más mínimo problema en ese sentido. Este era un relato sobre el proceso creativo de escritura, y más al fondo, sobre la relación del artista y su público, con ramificaciones apasionantes acerca de la fragilidad de la mente cuando se enfrenta a una serie de deseos y fantasías no consumadas. Ver en esto una venganza o un antisemitismo es bastante sorprendente. La extraña comedia negra que es a veces ‘Barton Fink’, no disimula, ni quiere, su condición de espeluznante radiografía de la mente humana, y hasta de la condición monstruosa del hombre.

Vomitar literatura

Poco importa que hablemos de un guionista en Hollywood, o de un dramaturgo. En el largo e irregular proceso de escritura de un guión de encargo sentiremos, como pocas veces en una pantalla de cine, que un escritor lo de todo en un texto, vomitando su alma en cada palabra. No deja de tener una coña salvaje que el productor de cine, un sosias cruel y grotesco de Louis B. Mayer, encargue el guión de una película de lucha libre de Wallace Beery a un escritor que ha triunfado con una obra sobre el proletariado. Pero la película está trufada de una ironía y de un sentido del humor feroces, que sólo dan un poco de respiro a los dos personajes protagonistas: Barton Fink y su vecino de hotel, el inconcebible Charlie Meadows, que es algo así como su opuesto vital, pero con el que sentirá una turbada conexión, con ecos de homosexualidad reprimida, de relación paternal y hasta de artista ególatra con su público ignorante. Y en esa dinámica entre los dos grandes actores que siempre han sido John Turturro y John Goodman está lo más hermoso y lo más turbador de la película.


Tiene todo el sentido que ‘Barton Fink’ ganase la Palma de Oro en 1991 en Cannes (así como el premio a la puesta en escena y al mejor actor, siendo la primera película en la historia que se alza con los tres), pues el presidente del jurado era Roman Polanski, y le agradaría sobremanera una historia que tiene mucho de polanskiana, sobre todo en el concepto del hotel como puerta a la locura y al infierno, y que está moteada de detalles casi robados a David Lynch, entre los que el peinado afro de Fink tan parecido al protagonista de‘Cabeza borradora’ (‘Eraserhead’, 1976) no es más que un guiño referencial. Y si el hotel es un personaje e incluso un estado anímico, también lo es la propia California y más concretamente Hollywood. Una especie de pesadilla a la luz del día, de un calor agobiante y una atmósfera enrarecida, en la que el sensible y retraído Fink no consigue encontrarse a gusto. No es de extrañar tampoco que fuera nominada al Oscar a mejor dirección artística, además del vestuario y del actor secundario Michael Lerner, que borda al histérico productor Jack (Louis B. Mayer) Lipnick.

En ese ambiente (decía Tarkovski que un creador nunca crea en un ambiente ideal) Fink se encontrará de bruces con el pánico a la hoja en blanco, un bloqueo del que sólo saldrá tras un acontecimiento espeluznante que no desvelaremos, y que le hará tocar fondo de una maldita vez. Ahí, en el pozo anímico más absoluto, Fink por fin se pondrá a escribir como un loco, sin parar, durante muchos días, recuperando la fe y haciendo crecer un ego que, según él, no debería figurar en la personalidad de ningún escritor. Antes, claro, ha conocido a W. P. Mayhew (el gran John Mahoney), que es otro sosias cruel de otra figura real, en este caso el legendario novelista William Faulkner, al que los Coen, con una mala leche desconocida en sus películas más recientes, dejan de borracho y de farsante para arriba, en una de las mejores secuencias de la película. De la envidia inicial de Fink hacia Mayhew/Faulkner, de su atracción hacia su ayudante (una estupenda Judy Davis), de su culpabilidad homosexual, de su frustración como escritor, de su posterior desprecio hacia Mayhew, los Coen deducen una aventura psicológica de gran calado poético.


Conclusión y escena preferida

Rara y extrema película, también valiente e impredecible. Unos Coen que poco o nada tienen que ver con los de ahora, mucho más mecánicos y que parecen haber dejado el piloto automático puesto. Barroca y violentísima, ‘Barton Fink’ posee una escena que a mí siempre me ha hipnotizado y que, de alguna manera, atrapa la retina del espectador y le explica muchas cosas del mundo interior de Fink. Más que una secuencia, es una serie de imágenes, con la chica de la playa, la enorme roca contra la que golpean las olas, la caja de misterioso contenido (cada cual pondrá dentro lo que le apetezca), la figura encogida y torturada del escritor, que por unos momentos puede saborear cierta paz, en el caso de que sea una imagen real. Porque algo nos hace sospechar que es producto de su imaginación.

16 de abril de 2015

Vocabulario Fundamental. Corrupción y Fraude (23) Vendedores de humo

En este capítulo del excelente programa de reportajes La Sexta Columna (dirigido por Ignacio García Ferreras) el foco ilumina los recientes casos de fraudes descubiertos en nuestro país llevados a cabo por gente de pocos escrúpulos y mucha codicia. Casos como los de José María Ruiz Mateos, fundador de Rumasa y Nueva Rumasa, José Manuel Llorca, cerebro de la estafa piramidal de Forum Filatélico, Jenaro García, creador de la mentira tecnológica de Gowex, Manuel Fernández de Sousa, presidente de Pescanova hasta que quebró… Hombres carismáticos, seductores y... mentirosos, embaucadores y también responsables (presuntos) de burbujas, fraudes y estafas. Todos tienen causas abiertas ante la Justicia. ¿Cómo lograron engañar a tanta gente? ¿Cómo escaparon a los controles? ¿Puede volver a pasar? 

13 de abril de 2015

Esplendor y caída de Heisenberg / 'No half measures': acabando Breaking Bad





Primera parte - Principio de incertidumbre

"La química es el estudio de la materia, pero yo prefiero verlo como el estudio del cambio. Los electrones cambian sus niveles de energía, las moléculas cambian sus enlaces, los elementos se combinan y se transforman en compuestos (...) Es lo constante, es el ciclo. Solución, disolución, una y otra vez. Es crecimiento y decadencia. ¡Es transformación!"


No había visto aún ningún documental sobre una de mis series preferidas, la genial 'Breaking Bad' (en nuestro top 3 junto a 'The Wire' y 'The Sopranos') así que cuando lo encontré sabía que tenía que incorporarlo a este blog. Hace tiempo ya escribí un post sobre esta serie, por eso hoy quiero recordarla de otra forma, con unos cuantos gifs animados que recuerdan algunas memorables escenas de sus cinco temporadas, una selección musical con veinte de los mejores temas que suenan a lo largo de sus capítulos y con el documental que hemos introducido. 

Supongo que mi deseo secreto era que Walter y Jesse siguieran yendo todos los días al trabajo en el laboratorio de Gus y tomándose luego una cerveza juntos, y que Walt dejara de ser tan condescendiente y capullo con Jesse y fueran a los bolos y se hicieran amigos y tal, pero estaba claro que la historia tenía que evolucionar y el proceso de fagocitación de WW por Heisenberg tenía que completarse, apoderándose de su alma y determinando su destino y el de los personajes en su área de influencia. Porque al final de su historia Walter ya no se esconde tras más mentiras, ya no utiliza a su familia como excusa moral para justificar sus actos, sino que es consciente de que todo lo que había hecho -y las calamidades subsiguientes- lo había hecho por él, porque le gustaba, por su maldito ego como archivillano de la droga.

"Lo hice por mí. Me gustó. Era bueno en ello. Y yo estaba... realmente, me sentía vivo."

Porque la lucha del bien contra el mal en el interior de Walter la terminaba ganando siempre el ego de Heisenberg. Ese que se apoderaba de él mientras reía en el subsuelo de su casa o el que pedía a sus adversarios que dijeran en voz alta su nombre. Heisenberg se había apoderado de Walter mucho tiempo atrás, desde que empezó a notar el poder en sus manos (y encontrar su lugar en el mundo) mientras hacía lo que mejor sabía hacer, fabricar su icónica metaanfetamina azul. Ya no quedaba ni rastro de aquel profesor de química frustrado que sentía que había desaprovechado su potencial, ahora era un ser oscuro y poderoso que atemorizaba a sus enemigos (y su propia familia) y resolvía problemas expeditivamente, con el poder de su conocimiento y su ambición, de sus decrecientes escrúpulos y su cerebro superdotado. 

Breaking Bad dejó su impronta en el frenesí de sus capítulos, en su magistral montaje, en la forma de utilizar la cámara, en sus planos desde inopinados lugares, en el uso del color, de los luminosos paisajes de Nuevo Mexico, de la música etc, y ha lanzado al estrellato a unos actores que dotaron de vida a sus personajes a base de una difícil combinación de ternura, sufrimiento, desolación, maldad, inocencia, muchos toques de humor negro y una constante evolución, normalmente a peor. Porque Breaking Bad no planteaba situaciones en las que la moral de los personajes fuera estática o contradictoria sino adaptativa, apuntando a que esa moral era, siempre, una opción personal y cambiante según las circunstancias y las decisiones a tomar por ellos en las distintas y peliagudas situaciones que se les iban planteando. 

En fin, una serie divertidísima, trepidante, pero también compleja, inquietante y reflexiva, puro entretenimiento de calidad del siglo XXI, y que tuvo el final que tenía que tener cuando tuvo que tenerlo. Y que afortunadamente ha ocasionado que sus responsables, con Vince Gilligan al frente, hayan creado un spin-off con uno de sus mejores secundarios, el inefable abogado todo-terreno Saul Goodman. Y por lo que llevamos visto hasta ahora también es una serie estupenda, con carácter propio (y sería un error pedirla ser otra BB) aunque con algunos momentos que recuerdan poderosamente a su ilustre predecesora, empezando por la ciudad de Albuquerque. Larga vida pues a Saul Goodman-Jimmy McGill y al lacónico y pétreo Mike Ehrmantraut. Y que siga la fiesta. 


Segunda parte - La música en Breaking Bad

Porque también la extensa y ecléctica soundtrack de la serie es extraordinaria, aquí va nuestra particular compilación de temas que nos recordarán siempre las travesuras del simpar Walter White y demás inolvidables personajes. 

A Horse With No Name - America / Beautiful Emilie - Keziah Jones / Crystal Blue Persuasion (Tommy James And The Shondells) / Island Blues - Koop feat. Ane Brun / Waiting Around To Die - The Be Good Tanyas / Who's Gonna Save My Soul - Gnarls Barkley / Tush - ZZ Top / Negro Y Azul - Los Cuates De Sinaloa / Timetakesthetimetimetakes - Peder / Uh - Fujiya and Miyagi / Out of Time Man - Mick Harvey / Red Moon - The Walkmen / On A Clear Day (The Peddlers) / Somebody Just Like You (Mack Owen) / It's Such a Good Night (Scoobidoo Love) - Paul Rothman / Pick Yourself Up (Nat King Cole) / Thin Man Skank - The Lions / Los Pistoleros - Jonaty Garcia / In the Valley of the Sun - Buddy Stuart / Softly Baby - The Red Garland Trio with Eddie ''Lockjaw'' Davis




Tercera parte - No Half Measures: Creating The Final Season Of Breaking Bad


Este es un documental del año 2013 que el fan de BB disfrutará plenamente aunque no es el documental DEFINITIVO sobre la serie, que la analice profusamente y ofrezca todas sus claves. En él se muestra la creación y grabación de su última temporada, con numerosas anécdotas y detalles interesantes sobre la misma. Reuniones de producción, repaso de guiones, ensayos, detrás de cámara y testimonios de diferentes protagonistas de la serie tanto delante como detrás de cámara y una escena realmente remarcable donde Aaron Paul y Bryan Cranston, leen por primera vez y frente a cámaras, el capitulo final. Sin embargo, lo más emotivo son las declaraciones de los actores según la serie llegaba a su final, al ser conscientes de que su enorme trabajo durante cinco años estaba llegando a su fin y había ayudado a construir una obra maestra de la ficción televisiva (y cinematográfica) y un fenómeno cultural contemporáneo. Mucha gente talentosa, gente que mola. Que lo disfruten.