21 de mayo de 2020
Campanadas de la Historia (72) La Historia de Europa
10 de mayo de 2020
Frontera D / Mis 5W (2.1) Who: Renacimientos / Prometeo en Malasaña
Me salieron unos bultos oscuros en la piel por el narcótico ingerido pero, tras despertar empapado en sudor, seguí negándome con instintiva terquedad a tomar las cucharaditas que insistía en darme la incompetente sanitaria hasta ponerme cianótico por la cerrazón de mi organismo a seguir ingiriendo aquel estupefaciente fatal.
Afortunadamente mis padres se acabaron dando cuenta del error a tiempo y pude salir de aquello. Fue mi primer coqueteo con la parca y probablemente el primer resacón de mi vida. Por lo visto la torpe enfermera fue despedida, lo que algunas veces me ha dado cierta culpa, al menos durante unos segundos.
La otra ocasión en que estuve a puntito de caramelo fue aquella maldita tarde de finales de mayo cuando fui a Burgos con mi moto a ver a unos amigos que vivían allí. Tras llegar a su piso los saludé y uno de ellos me pidió que le diera una pequeña vuelta por la urbanización en las afueras donde vivían.

Azares
Como suele pasar cuando un vehículo biciclo choca de frente con un obstáculo atravesado en medio de la carretera, el impacto hizo que yo saliera por los aires, chocando contra el coche y cayendo después contra el asfalto, donde quedé inconsciente. Los dos funestos individuos que viajaban en el coche se quedaron allí parados, como dos gilipollas, sin hacer nada, viéndonos tirados, a mi amigo gritando en el suelo con un brazo roto y yo derrumbado, en silencio. Dañadas gravemente mi arteria y vena subclavias derechas, me desangraba en el asfalto. La vida se me iba a borbotones en esa puta carretera.
Afortunadamente, en ese momento varios benéficos azares conspiraron para que ahora mismo pueda estar escribiendo esto. Uno, que un tipo desde lo alto de una construcción cercana había visto toda la escena y él sí avisó a Emergencias. En pocos minutos desde el Hospital General Yagüe (el nombre lo único reprobable), que afortunadamente -dos- estaba cercano pudo llegar una ambulancia a recogernos, justo a tiempo -tres- para sacarme de un primer shock hipovolémico por pérdida de sangre. Otro shock sucedió entrando en el hospital pero ya lograron sacarme de él los del equipo de cirugía vascular que -cuatro- estaban de guardia.
Rápidamente me cortaron un trozo de vena de mi fémur izquierdo, y pudieron empalmar con ella los vasos sanguíneos dañados tras romper mi clavícula derecha para poder acceder internamente y así realizar el injerto sanador. Gracias a esta operación pudieron parar la hemorragia y logré superar mi crítico estado. Y también gracias a las enfermeras de la UCI donde estuve varios días, dándoles bastantes problemas.
Cuando desperté de la operación mi mente funcionaba errática, sin recordar lo ocurrido, deliraba, no entendía qué hacía allí, que me ocurría, pensaba que me habían secuestrado, no sabía por qué tenía mi brazo derecho inmovilizado, me quitaba los tubos de respiración hasta que perdí los nervios y tuvieron que atarme a la camilla, lo que provocó una cascada de blasfemias e insultos por mi parte. Lo siento chicas, aquel no era yo...
Al cabo de cinco días pude recuperar la razón, salir de la UVI, pasar a Planta y conocer el alcance de mis lesiones. Aparte de algunas costillas rotas, fractura interna de la mandíbula y el mayor chichón que se puede tener en la cabeza sin que derive en fractura craneal, me comunicaron que había sufrido una flexopatía, una gravísima lesión en el plexo braquial de resultas del choque contra el coche y posterior caída sobre el hombro, una lesión común en motoristas accidentados.
El plexo braquial conecta el sistema nervioso central con el periférico, llevando las señales nerviosas desde la médula a los músculos de las extremidades. Varias de mis raíces nerviosas cervicales habían sufrido lesiones, se había producido un arrancamiento de algunas de las fibras nerviosas que salen de la médula que afectaba a las raíces cervicales C6, la C7, la C8 (la única que se arrancó entera) y la T1, la primera dorsal. Por eso apenas podía mover mi brazo derecho y por eso sentía en él unos dolores tan extraños y tan cabrones, era la presentación en primera persona del dolor neuropático. Lo que aún no sabía es que, corregidos y aumentados a través del paso del tiempo, esos dolores entrarían a formar parte consustancial de mi ser y me acompañarían probablemente el resto de mi vida.
Tras dos semanas en planta en el hospital y pedir el alta para terminar de recuperarme físicamente en casa, viajamos a la ciudad suiza de Lausanne donde me operó un especialista en estas lesiones para intentar reparar algunas de las conexiones rotas, encauzando los nervios desde la médula para que en su lentísimo crecer fueran reinervando los músculos correspondientes del brazo para al menos poder recuperar la pinza de la mano. Esa época de choque post-trauma, depresión galopante y lacerantes dolores fue claramente la peor de mi vida.
Con el tiempo pude recuperar músculos del brazo pero no del antebrazo, lo que me ha complicado bastante la vida, física y psicológicamente. Porque además el dolor, el puto dolor, los distintos dolores, han permanecido siempre conmigo como indeseables compañeros de vida, impertérritos, impredecibles, casi invulnerables, manifestándose cada día, cada hora, cada minuto, la única diferencia es la intensidad y en qué zona del antebrazo y la mano los siento. Desde el dolor de guardia que por defecto embute mi mano en un guante tres tallas menor a la tenaza que machaca incansable los nudillos, o el que atrapa mis dedos en los goznes de una puerta que se abre y cierra o "el de la C8", una insufrible tortura que me desgaja el exterior del antebrazo desde el meñique hasta el codo, una picana eléctrica que recorre incansable ese trayecto desquiciándome con insoportables calambrazos de 20 o 30 interminables segundos cada minuto..., y así puede estar durante horas, a veces días, destruyéndome por dentro.

Los dolores neuropáticos son muy difíciles de paliar de por sí, pero los que provienen de una flexopatía más aún ya que son dolores reflejos, es decir, en mi caso, los siento en la mano y el antebrazo derechos pero no se producen ahí, se generan en las cicatrices que dejaron en la médula las fibras nerviosas al desgajarse. Es decir, los seguiría sintiendo aunque hubiera perdido el brazo. Son como los chispazos que brotan de un cable de la luz al ser arrancado de un tirón y su perverso resultado es que se produce dolor donde antes se generaba movimiento y sensaciones.
Esta percepción heladora añade pesar al sufriente, que intenta aprender a no exteriorizarlo para no leer en otros rostros el cansancio o la incomodidad por una repentina situación malrrollera, lo que le lleva a, si está en público y le resulta imposible apartarlo mentalmente y no retorcerse, buscar una privacidad donde pueda sufrir a gusto.

Los estímulos dolorosos que se mantienen en el tiempo exigen una alta atención diaria que agota la energía física y mental y obviamente afecta al rendimiento cerebral, pudiendo provocar importantes reacciones emocionales que potencien el sufrimiento que lleva asociado, afectando a todas las áreas vitales (laborales, emocionales y sociales) de las personas que los sufren.
Quien padece dolor crónico se encuentra pues con un atolladero vital del que le será imposible salir, una maldición de carácter casi mítico como la de aquel Prometeo, osado Titán que, tras robar el preciado fuego (símbolo de la vida, la energía y la inteligencia) de los dioses para entregárselo a los humanos, aquellos, siempre picajosos con sus cosas de divinidades, le condenaron a ser encadenado a una roca en una montaña del Cáucaso, donde todos los días sería visitado por un águila que le comería el hígado. Debido al carácter inmortal de Prometeo la víscera se regeneraría para, al día siguiente, volver a ser devorada por la hambrienta rapaz y así para siempre, a mayor gloria del dolor perpetuo.
Afortunadamente para él, el mito continuaba con un deus ex machina de libro en forma de la aparición en escena de Heracles, hijo de Zeus, que pasaba por allí de camino al Jardín de las Hespérides. Fue donde Prometeo se hallaba y compadeciéndose de él mató al águila de un certero flechazo. Esta hazaña de su hijo logró hacer recapacitar a Zeus sobre el castigo a Prometeo, consintiendo en liberar al desdichado de su cruel destino. Eso sí, siempre habría de llevar con él un anillo con un fragmento de la roca a la que estuvo encadenado para no olvidar aquellos tiempos de sufrimiento legendario.
Sólo espero que algún día gracias a los avances médicos en regeneración de nervios se puedan reparar en mi médula las conexiones nerviosas dañadas, hasta entonces seguiré encadenado a mi tormento diario como indeseable compañero de vida, siempre conmigo, retorciéndome por dentro, el puto dolor siempre detrás mi pensamiento, de mis palabras, semper dictante dolore.
9 de mayo de 2020
Creación audiovisual en corto (43) A dos metros de distancia
El corto sobre el confinamiento que conmueve en InternetEl gaditano Alfonso Rodríguez Naranjo y la sevillana María Díaz Megías firman "A dos metros de distancia"
"Nosotros sabíamos que habíamos creado algo bonito. De hecho, alguna vez nos pillamos en casa con los ojos llorosos y nos decíamos: acabas de ver el corto, ¿verdad? Y era así. Pero no nos esperábamos tantas reacciones bonitas", explica María.7 de mayo de 2020
Vocabulario Fundamental. Gatos (11) Vigo y Po, duelo de titanes
3 de mayo de 2020
Concreciones (96) 'Legión', de Manuel Moyano
InfoLibre 01.05.2020
Las civilizaciones se doblegan ante mí. Puedo arrasar imperios. Puedo detener la historia. Puedo sembrar el olvido. Viajo con el viento –como el polen o como tu voz– y nadie me manda. Al igual que los dioses, soy ubicuo. No me importa el tiempo, pero me muevo deprisa. Te aguardo en los pomos de las puertas, en los muebles que usas, en los libros que lees, en la ropa que llevas puesta, en el vaso del que bebes. No puedes verme. No puedes olerme. No puedes oírme. No esperes clemencia de mí. No pretendo nada, sólo ocurro. No pienso en nada, sólo existo. No odio a nadie, sólo destruyo. Ni las estrellas del cielo ni los granos de arena me aventajan en número. Soy uno. Somos muchos. Somos nadie.
28 de abril de 2020
In Memoriam, Michael Robinson
26 de abril de 2020
Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (39) Casado frente al espejo

En el fondo, el espejo de Casado representa mucho más que un simple objeto: es su verdadero mundo. Su presencia, su impostura, su sobreactuación y su ofensiva forma de expresar el profundísimo dolor que dice sentir por los muertos. He ahí el misterio de los espejos, que reflejan, ocultan, mienten, deforman y hasta confiesan. Y lo que ha revelado el del líder de la derecha no es muy alentador para quien estos días de miedo, congoja y preocupación no se atreven siquiera a mirarse cada mañana al espejo para no ver la angustia que reflejan sus rostros ni las ojeras provocadas por tantas noches en vela por el temor a enfrentarse a lo que nos depara la España post coronavirus. Todo será distinto y parece que la única certeza es que la política seguirá siendo la misma, la que representa Casado ante un espejo que, como el de Narciso, también puede ser de agua. Si fuera así, el final es bien conocido: se enamorará de su propia imagen, caerá y se ahogará para siempre.7 de abril de 2020
Vocabulario Fundamental. Viajes y Migraciones (14) Adónde migran los africanos
Recurrimos a dos de nuestras fuentes de documentación preferidas, El Orden Mundial (con dos artículos, uno en corto y el otro en profundidad) y la productora audiovisual ARTE (con un documental) para conocer más sobre los patrones migratorios en África, prestando atención tanto a las migraciones intraafricanas (las más comunes), como las que tienen su destino fuera del continente.
Cuando hablamos de migraciones en África, suele cristalizar la creencia —errada— de que una enorme proporción de la población allí intenta trasladarse a otras regiones del mundo. Sin embargo, y con la única excepción del norte de África, cuya emigración es hacia otras zonas geográficas del mundo —por facilidades geográficas obvias—, en el resto del continente, es decir, en el África subsahariana, hay un interés limitado en acabar en otra zona del planeta y una realidad en acabar viviendo en un país cercano al natal.
Tampoco deberían extrañar estas pautas migratorias dentro del continente. Trasladarse a un país vecino es más práctico por muchos motivos: es relativamente probable que la lengua sea la misma, las oportunidades económicas serán acordes a lo que los migrantes pueden ofrecer, es mucho más barato —emigrar a Europa es tremendamente caro, por ejemplo— y la facilidad para la integración es mayor al existir en muchos casos ya allí una diáspora asentada.
Otro factor llamativo es la inexistencia de grandes rutas migratorias que vayan del África subsahariana al norte del continente. El Sáhara actúa como importante barrera geográfica que lleva a buscar otras salidas a aquellas personas que desean emigrar, y solamente es una vía para aquellos que, de forma clandestina, tratan de llegar de países del Sahel a lugares como Libia, Argelia o Marruecos para tratar de llegar a Europa, aunque a nivel proporcional sean pocos.

Pese a que pueda existir la percepción popular de que los migrantes africanos tratan de huir desesperadamente hacia el primer mundo, los datos disponibles revelan una realidad mucho más diversa y compleja. ¿Quién migra en África, por qué y adónde?




En este sentido, se están dando pasos favorables en África, como el protocolo de la Unión Africana sobre libre movimiento de personas y derecho a residencia y establecimiento, firmado en marzo de 2018 como complemento del área de libre comercio a la que se han comprometido 44 países. No obstante, la experiencia de las normas de libre circulación ya existentes en organizaciones como la Cedeao, el Mercado Común de África Oriental y Austral o la Comunidad Africana Oriental invitan a ser cautos, ya que no suelen aplicarse en su totalidad. En África el panorama social, además del legal, de los inmigrantes dista también de ser idílico. El recelo hacia el inmigrante, los abusos a sus derechos, las deportaciones y la xenofobia, presentes alrededor del mundo, también encuentran arraigo en el continente africano desde las propias independencias nacionales.
6 de abril de 2020
3 de abril de 2020
Vocabulario Fundamental. Mujeres (23) Comandante Arian
Tras convivir durante meses con la comandante y sus tropas, rodando una intimidad sin precedentes en la que se incluyen crudas secuencias de la lenta recuperación de Arian, Sotorra confecciona un fascinante retrato de una mujer embarcada en una misión.
La directora Alba Sotorra, que viene de Barcelona, viajó a Rojava durante la guerra de Kobanê para aprender más sobre la lucha de las unidades de defensa de mujeres, YPJ. No tenía idea de en qué se estaba metiendo. Llegó a la frontera de Rojava con un vestido con una gran maleta con ruedas rosa. Tuvo que dejarlo atrás, así como su vestido, que cambió por un uniforme de las YPJ para cruzar la frontera en secreto sin su equipo y equipo, usando solo una cámara de mano. Durante varios meses se convirtió en "la sombra" de la comandante Arian, que luchaba en Kobanê. Durante el asedio de Kobanê, la directora participó en operaciones militares junto con su protagonista Arian.
Solo quien se rinde, pierde
Después de unas semanas, Alba Sotorra regresó a Europa para editar la película. Cuando escuchó que Arian había sido gravemente herida, fue a Rojava nuevamente. "Decidí quedarme con ella para cuidarla y la cuidé durante dos meses: la lavé, le cepillé el pelo, le cuidé las heridas. Por la noche, Arian se despertó de dolor y la masajeé para tratar de aliviarla. Cuando se fue a dormir, lloré de rabia y frustración. Pero la fuerza de Arian demostró una vez más ser una lección en la vida: no se rendiría, porque solo aquellos que se rinden pierden", Alba describió sus experiencias.
Alba Sotorra decidió continuar filmando y la película se convirtió en una historia mucho más íntima y personal sobre la necesidad de nunca darse por vencido: un impresionante retrato de una mujer comandante en la lucha por una vida libre.25 de marzo de 2020
Estupor y Temblores (68) El mecanismo del virus
23 de marzo de 2020
18 de marzo de 2020
China, el Imperio del Centro (13) Coronavirus: diario de la cuarentena en Pekín
Para hacer frente al Coronavirus, China ha tomado una decisión radical: poner el país en cuarentena. La seguridad del régimen comunista se ha convertido en un aparato de control sanitario. Un periodista francés residente en Pekín cuenta en primera persona cómo es vivir "atrincherado".
17 de marzo de 2020
Música para camaleones (122) Gregory Alan Isakov - Amsterdam

All inside our Amsterdam she hides Watery-eyed That howling wind, she's waving hi Her other hand's in mine Oh silhouette She's growing tall and fine She's got my back She'll follow me down every street No matter what my crime All inside our Amsterdam she flies Hoarding the kites That howling wind, she'll take everything But she's easy on the eyes Churches and trains They all look the same to me now They shoot you some place While we ache to come home somehow
















