Este es el blog. Y esta es nuestra web, está todo más ordenadito, mejor.

19 de enero de 2012

Mou y Pepe bajo la lluvia

Sobre lo de ayer noche en el Bernabéu suponemos ya está todo dicho y tampoco es cuestión de repetirse. Que la vida sigue igual, que aquest any tampoco y que así será hasta que el Real Madrid decida tener un centro del campo digno y supere su trastorno obsesivo-compulsivo con el Barça, lo que no ocurrirá mientras Mou siga en el banquillo.

Jose Mourinho ha logrado inocular su acomplejamiento hasta el hueso del equipo madridista, consiguiendo en cada partido contra el Barça un nuevo tono en su amplia gama de impotencias y patetismos, sacando la peor versión de sus jugadores, convirtiendo un grupo con algunos de los mejores futbolistas del mundo en un equipo menor, macarra e indigno de su escudo ante el máximo rival y sobre todo ante una afición a la que desprecia si no apoya sus broncas y jaimitadas tácticas varias.

Al menos esperamos que hasta el madridista más cabestro y recalcitrante de los de ohMoutudedonosseñalaelcamino se vaya dando cuenta de hasta donde puede llevar el secuestro del club a manos de los modos y maneras del portugués y su enloquecido brazo ejecutor en el equipo, el amigo Pepe, del que nos habla Ambrosius, con otro de sus grandes posts, porque a nosotros entre este nuevo desastre y el cierre de Megaupload ya no nos quedan ganas de más.

Pepe bajo la lluvia

Odio eterno al fútbol moderno / 19 enero, 2012 por Ambrosius

Pepe pugna por un balón con Busquets (Foto: GTRESONLINE).

Ayer, después del partido, decidí llamar a Pepe por teléfono.

-Oye, Képler Laveran Lima Ferreira (que es como yo le llamo en la intimidad), ¿qué haces?

-Escuchando la rapsodia húngara de Listz N.2. Me relaja y me excita a la vez, es como tomarse un redbull con orfidal.

-¿Qué os ha dicho Mourinho después del partido?

-Ha descorchado una botella de champán y ha empezado a dar saltos de alegría con ojos de loco. No paraba de gritar: “¿Y ahora qué, Diego Torres? ¿Y ahora qué vas a escribir?”.

-Y a ti, ¿te ha dicho algo?

-Imagínate. Que soy un inútil, que no valgo para nada, que en nueve partidos contra el Barça, o los que llevemos, aún no he sido capaz de lesionar a Messi. Me dijo: “Pepe, menos manicuras y más rodilla”.

-Un poco bestia lo de la mano, ¿no?

-¿Qué quieres?, ¿qué le haga faltas cuando está corriendo? ¿Tú sabes lo difícil que es darle una buena patada a ese enano de mierda cuando agarra la pelota?

-Si, tienes razón. ¿Y no habéis probado con un francotirador?

-Bueno, trajimos a un soldado serbio de esos del cerco de Sarajevo, pero está melancólico y nunca se decide a disparar.

-¿Y eso?

-Psss, se juntó con el Granero, que está muy raro. Le pasó uno libros de Onetti y ahora el francotirador se pasa el día tumbado en su ático de la Castellana, fumando una marca extrañísima de tabaco serbio mentolado.

-Ya, y ¿qué tal el chico nuevo ese, el antílope?.

-¿El de las patillas?. Ni idea, no le había visto nunca. Será un chico de la cantera. Yo que sé. Rayadas que le dan a José. Como sacar a Granero en mitad de un tuit. Tiene un huevo de followers, es un intelectual.

-¿Tú tienes twitter?

-Lo intenté, pero cuando sale el pájaro de mierda diciéndome que la frase es muy larga y que tengo que ser ingenioso me da un ataque de rabia y tengo que irme a la Casa de Campo a disparar cotorras.

Piqué provoca a Pepe en su lecho de dolor (Foto: GTRESONLINE).

-¿Qué vais a hacer el próximo partido para remontar?

-Bueno, José está trabajando en una nueva táctica secreta.

-¿El trivote mixto?

-No, él lo llama El Puzzle cósmico.

-Sugerente.

-Consiste en confundir al Barça. Yo juego de 9 y Ronaldo de central, y la portería vacía. La idea es aprovechar el desconcierto del Barça para hacerles un gol.

-¿Y luego?

-…¿luego?

-Sí, luego del gol, ¿qué? Porque con un 1-o no os clasificáis.

-Ah, pero es que la Copa es un torneo menor, ¿sabes?

-Ya, pero después del primer gol y que al Barça se le pase la confusión, ¿que haréis?

-Lo de siempre, me imagino, correr derás del balón, perseguir sombras, alguna patada, un codazo, como de costumbre. Le acabas cogiendo en tranquillo y además es muy tonificante. Yo cuando juego contra el Barça duermo luego del tirón, superelajado. Y luego está el francotirador serbio, claro, que algún día se le pasará el nihilismo. ¿Tú sabes lo que es “nihilista”?

-Claro.

-A mí me lo enseñó el psicólogo el otro día. Por cierto, menudo chapas el psicológo. Como me vuelva a sacar lo de mi madre, le reviento la cabeza de una patada. Como a Casquero, pero con puntería. Bueno, volviendo al tema, resulta que nihilista es algo así como un pasota, pero culto.

-Y tú, Laveral Lima, ¿tú eres nihilista?

-Creo que no, yo me tomo las cosas muy en serio. Un nihilista es el que pasa al lado de Messi y no le pisa la mano. Me lo dijo Guti, que es un bohemio. Oye, te tengo que dejar. Han venido unos amigos albanokosovares a ver ‘Cantando bajo la lluvia’. Los miércoles hago cineforum en casa. ¿Sabes cuál es mi sueño recurrente?

-¿Cuál?

-Estar yo solo, vestido de traje, imitando a Gene Kelly en el Bernabeú vacio de noche. Yo con traje, corbata, sombrero, paraguas, saltando encima de charcos. Pero al final siempere aparece Messi, en el papel de policía, jodiéndome el sueño.

-¿Le has contado al psicólogo el sueño?

-Sí.

-¿Y qué dice?

-Que deje el paraguas en casa.

Vocabulario Fundamental. Leopardo (4) Leopardo, la noche del cazador



18 de enero de 2012

The Wire, Balzac caminando por las calles de Baltimore


Con el regusto que el magistral último episodio de The Wire nos ha dejado en la mente y mientras aún cantamos, chupito de whisky en mano, en la fiesta irlandesa de despedida del gran Jimmy McNulty, queremos homenajear en nuestro blog esta serie superlativa, a la altura de cualquier clásico del cine y que compone nuestra trinidad de las mejores series de TV de la historia, junto a "Los Soprano" y "Breaking Bad".

The Wire fue creada en el año 2002 por David Simon y Ed Burns (un ex-periodista y un ex-policía) y producida por el canal de televisión por cable HBO responsable, además de Tony Soprano y su gente, de otras grandes obras como "A dos metros bajo tierra", "Deadwood" y "Band of brothers", entre otras.

The wire es una exhibición de genio y creatividad por parte de sus creadores, que componen un lúcido fresco sobre la condición humana mientras ofrecen un certero retrato, y a la vez una áspera crítica, de la sociedad estadounidense contemporánea y el sistema que la cobija.

Una serie sin concesiones para quien la contempla, que requiere espectadores atentos y mentes abiertas, con decenas de personajes que entran y salen de plano de atención a lo largo de los sesenta episodios de sus cinco temporadas, pero aportando todos al desarrollo de las múltiples tramas que retratan el tráfico de drogas, la política, los puertos, la enseñanza, la Justicia y el periodismo que se interconectan en ese universo que es Baltimore, Maryland.
De digestión lenta y disfrute continuo, The Wire va impregnando la mente del espectador con su atmósfera de tragedia griega, sus guiones impecables y un impagable reparto que interpreta unos personajes perseguidos por el fatalismo, complejos y contradictorios, entre los que hay caracteres esencialmente decentes pero con algunas sombras y otros manipuladores y delictivos pero con algunas luces, lo que ocurre a ambos lados de la ley.

Les dejamos con un buen texto que analiza esta serie leído en la revista digital Ojos de papel y terminaremos con un especial sobre The Wire de la cadena TNT (al que solo puede reprochársele que los fragmentos de la serie que salen estén doblados) en el que hablan sobre ella rendidos admiradores como Carlos Boyero, Marcos Ordóñez, Enric González, Maruja Torres y Hernán Casciari. No es redundancia que ofrezcamos tanta gente hablando de lo mismo, cada uno aporta algo interesante. Si aún no la han visto no se la pierdan, si ya lo han hecho, como nosotros, da igual, The Wire son 60 horas gozosas del que ya es un clásico imperecedero en el que no importa saber el final sino disfrutar del viaje que te lleva hasta allí, así que la próxima vez que la veamos (que será pronto) seguirán deslumbrándonos sus diálogos y sus tramas, su humor negro y su infinidad de matices, volveremos a convivir con sus ya míticos personajes, con McNulty, Bubbles, Carver, Kima, Carcetti, Prez, Lester, Stringer Bell, Omar y tantos otros, a los que ya estamos echando de menos.


Televisión y literatura: Balzac camina por las calles de Baltimore en The Wire
Hay quien pueda considerar una osadía comparar literatura con un guión televisivo. Sin embargo, en el caso de la serie norteamericana The Wire, creada por David Simon y Ed Burns, la equiparación es más que acertada. No sólo por ser una obra, tanto en lo televisivo como en lo interpretativo, sencillamente magnífica, sino también por el asombroso guión al que muchos se han atrevido a comparar con la magna obra de Balzac La Comedia Humana. Porque The Wire, entre otras muchas cosas, plasma un retrato real y veraz de la sociedad norteamericana de principios de siglo XXI al igual que hicieran Balzac, Charles Dickens o William M. Thackeray con la sociedad inglesa y francesa del XIX, elevando el guión, en mi opinión y sin querer caer en exageraciones, a la categoría de obra de arte. Ya quisieran muchas novelas contemporáneas que inundan hoy nuestras librerías reflejar con tanta precisión y verdad una sociedad elaborando a su vez unos personajes ricos, llenos de matices y creíbles como son los que desfilan a lo largo de las cinco temporadas que componen de The Wire.


The Wire (traducida en España como “Bajo escucha” y en México como “Los vigilantes”) fue emitida por la cadena de cable norteamericana HBO durante los años 2002-2008, con un total de 60 episodios cada uno de una hora aproximada de duración. Para aquellos a los que (todavía) les resulte desconocido su nombre, la HBO es la cadena de televisión responsable de series de culto que han revolucionado el lenguaje televisivo tomando tratamientos técnicos, conceptuales y argumentales propios del mundo cinematográfico, teatral e incluso literario, como son The Sopranos (Los Soprano), Six Feet Under (A dos metros bajo tierra), o In treatment (En terapia).

Sobrepasando lo local


El argumento de The Wire podría, a priori, parecer banal y manido. A grandes rasgos, podemos decir que a lo largo de la serie se narran los esfuerzos de un grupo de policías de la ciudad de Baltimore (Maryland, EE.UU.) por acabar con un grupo de narcotraficantes valiéndose para ello de diversos medios, entre ellos la escucha telefónica que da nombre a la serie. Sin embargo, ésta es mucho más. El espléndido guión de David Simon y Ed Burns, creadores de la serie y guionistas, podría haber sido fácilmente una novela en cinco tomos. No obstante, la potencia y profundidad del guión, sumada a la áspera realidad que reflejan sus imágenes, poéticas en su dureza, hacen que esta serie, marcadamente realista, sea una pintura tan verdadera como cualquiera de las descripciones de Galdós.

Podría pensarse que en ella se aborda una historia demasiado local y alejada de la realidad social de un espectador español o europeo. Sin embargo, lo que hace deslumbrante a esta serie es la universalidad de sus temas y personajes; es como si gran parte de la obra de William Shakespeare hubiera sido condensada en un guión para cinco temporadas. Porque su guión genial, rico y complejo, va más allá de esa investigación policial que articula el hilo entre sus diferentes temporadas, reflejando sin maniqueísmos ni moralina fácil temas universales como la culpa, la ambición, la traición, la soberbia, la corrupción, la burocracia, el miedo, la desolación o la búsqueda del perdón y de la redención. Además, aborda con admirable precisión diferentes facetas que componen de manera caleidoscópica la ciudad de Baltimore, escenario donde se desarrolla la trama y que podría ser perfectamente cualquier ciudad del mundo, con sus carencias y virtudes, sembrada de seres humanos que viven y luchan por su supervivencia con más o menos fortuna.

Tal y como se muestra en The Wire, nos encontramos ante el retrato físico y humano de una ciudad empobrecida (convendría señalar que tras ver esta serie uno asume que el concepto de pobreza en los EE. UU. va más allá de a lo que estamos acostumbrados en España) con una población mayoritariamente afroamericana que vive en una realidad donde la supervivencia y la drogas están estrechamente ligadas y donde sus personajes observan impotentes que, cuanto más luchan, más difícil se hace alcanzar el paraíso. Muchos de estos personajes podrían compararse a Sísifo, ya que pese a su voluntad y deseo no logran llegar a su Ítaca anhelada.

Baltimore y The Wire

Al igual que sucede en muchas novelas, The Wire es la ciudad que se retrata. Los guionistas de la serie, David Simon y Ed Burns, fueron periodista del diario Baltimore Sun y policía de homicidios y profesor, respectivamente. Esto hace que el guión radiografíe una ciudad y una sociedad desde el profundo conocimiento, exponiendo todas sus virtudes y defectos. Personalmente, la serie me parece que dibuja la ciudad desde un profundo amor a ésta, lo que permite que el espectador se sumerja en un espacio asolado por la decadencia y la miseria pero, a la vez, dueño de una tremenda dignidad. Y esto es gracias a sus personajes.

The Wire respira verdad: todos los actores parecen salidos de las calles de Baltimore, y todos representan una amplia variedad de tipos humanos, esbozando un microcosmos coral y casi documental. Desde policías y traficantes, hasta un retrato de la clase trabajadora encarnada por los descargadores del puerto de Baltimore, pasando por el profesorado de un sistema educativo ahogado por la burocracia y la desidia. En The Wire se retratan también políticos corruptos, traficantes que manejan su negocio como una simple operación empresarial, policías borrachos y vagos pero también competentes en su trabajo… La lista sería inmensa, como es el número de personajes que desfilan a lo largo de las cinco temporadas de la serie. Algunos de ellos están presentes en todas, otros sólo aparecen en una, pero su verdadera riqueza reside en tratar tipos con una gran profundidad, válidos universalmente y netamente literarios. Así, hay antihéroes, personajes perseguidos por el fatum, tipos que desean y persiguen el perdón y la redención, personajes corroídos por el sentimiento de culpa, ambiciosos “trepas“… Todo está en The Wire. En este sentido, algunos amantes de la serie han hecho notar que ésta podría verse como una moderna tragedia griega y yo, personalmente, corroboraría tal afirmación.

Ambigüedad

Lo cierto es que tras ver la serie completa no se puede evitar terminar amando a muchos de sus personajes a pesar de sus defectos y su dudosa moralidad. Precisamente, lo interesante en esta serie es la ambigüedad de muchos de los personajes. Tradicionalmente las series con argumento policial habían reflejado al cuerpo de policía como una especie de grupo de héroes que luchaban contra el crimen que abanderaban personajes deleznables. Por el contrario, en esta serie ambos bandos están equilibrados, porque si bien muchos de los personajes policías son buenos en su trabajo y desean acabar con la organización de narcotraficantes, tienen motivaciones más dudosas: desde la soberbia del detective borracho y pendenciero Jimmy McNulty, quien cree ser más listo que los narcotraficantes, hasta el desmedido ansia por ascender en el escalafón policial del teniente Cedric Daniels. Por su parte, los personajes que retratan el mundo de los traficantes, desde los simples camellos, matones hasta los grandes “cerebros”, son incluso mucho más atractivos que los personajes policías.

Retrato de defectos y virtudes humanas, The Wire está articulado sobre un guión donde los personajes respiran verdad y son caracterizados incluso con cierta poeticidad. Uno de mis personajes favoritos, el drogadicto Bubbles, se presenta y retrata con tanta dignidad que es imposible no conmoverse ante su desesperado intento de salir de las calles perseguido una y otra vez por su particular fatum. U Omar, una especie de ladrón justiciero y homosexual donde serlo en un mundo de violencia es firmar una sentencia de muerte. O Frank Sobotka, el líder del sindicato de los descargadores del puerto de Baltimore, que emana una humanidad y dignidad asombrosa. Éstos son sólo algunos de los personajes positivos, pero hay otros más negativos que, sin embargo, terminas comprendiendo e incluso cogiéndoles cariño. Como el concejal Carcetti, imparable en su ambición por ser alcalde, o “Stringer” Bell, un mafioso que concibe el narcotráfico como un negocio más, sometido a las leyes del capitalismo de la oferta y la demanda.

Estos personajes se entrecruzan a lo largo de las cinco temporadas que componen la serie. Como hemos dicho, el hilo narrativo se centra en una investigación policial, pero cada una de las temporadas se centra en un aspecto distinto con el que los guionistas se permiten diseccionar distintas situaciones que componen la realidad de la ciudad de Baltimore.

Los bajos fondos



En la primera, se retrata el mundo del narcotráfico de los bajos fondos. Además de conocer a los personajes principales, Simon y Burns trazan un preciso retrato de las calles y barrios más pobres del Baltimore oeste, asolado por la pobreza y las drogas. En esta temporada se aborda cómo es la organización de traficantes, que al final el espectador menos avisado puede comparar fácilmente a la organización policial: hay capitanes, tenientes y soldados que se dejan la vida en las calles. Stendhal y su reflejo de la realidad.

Los puertos


En la segunda temporada, sin abandonarse la línea de investigación, el guión cambia de escenario y retrata una trama que se sitúa en el puerto de Baltimore. Una excusa para mostrarnos la deplorable situación de la clase trabajadora norteamericana y sus problemas para subsistir, al mismo tiempo que se adentra en uno de los orígenes de la droga: aquellos que la hacen llegar al país. Así, del narcotráfico callejero que veíamos en la primera temporada pasamos a los distribuidores de droga, fuente y verdadero problema.

La política tiene las manos sucias

La tercera temporada va más allá y conecta la droga con el mundo de la política, que se beneficia de las impresionantes fuentes de ingresos que genera ésta. Así, asistimos a un muy ajustado retrato de la realidad de la burocracia y la corrupción política (el argumento es tan universal, tan equiparable a nuestras fronteras, que casi asusta), que por su conexión velada con el mundo del narcotráfico, que financia muchas de las campañas de sus políticos (no olvidemos que en EE. UU. las campañas se financian con donaciones anónimas o de grandes empresas), no hace más que obstaculizar la investigación policial. Esta temporada ayuda a entender el entramado de intereses que siempre está detrás de la política, muchas veces al margen de la propia ley.

La infancia perdida


La cuarta de las temporadas es, en mi opinión, una de las más interesantes y la que bucea con más profundidad en uno de los orígenes del problema del tráfico de drogas. Y quizá una de las más conmovedoras porque retrata cómo la inocencia de los niños se destruye por intereses económicos. En esta temporada la acción se centra en el sistema educativo norteamericano, totalmente ineficaz y podrido, que no hace sino desmotivar a los niños y arrojarlos a las calles. Basándose en la historia de cuatro chicos que acuden a una escuela pública de la ciudad de Baltimore, muestra como éstos se ven abocados, por muy diversas razones, a las calles, siendo presa fácil de los traficantes que les introducen en su mundo ofreciéndoles pequeños trabajos de “vigilantes” o “pasadores de droga”. Hay que tener en cuenta que la serie retrata una ciudad, como hay muchas en muchos países, donde el paro y la desmotivación hacen que muchos niños abandonen la escuela por desinterés o cegados por el dinero fácil. El esfuerzo y el deseo de mejorar no se valoran, y muchos de los niños que retrata la serie no tienen más salidas que insertarse en el mundo de las drogas, bien como traficantes, bien como drogadictos. Esta temporada es especialmente dura y desoladora, pero hay tanta verdad que resulta emocionante. La idea y el concepto de un sistema educativo en el que los profesores están presionados por la burocracia para alcanzar resultados sobre el papel (como, por ejemplo, que la mayoría de los estudiantes aprueben un examen estatal para continuar recibiendo subvenciones del estado, sin importar si verdaderamente los niños han aprendido algo), está de plena actualidad.


El falso periodismo

Por último, en la quinta temporada se aborda el mundo del periodismo. Fruto de la experiencia de David Simon en el diario Baltimore Sun, se retrata un colectivo más interesado en publicar reportajes de impacto y de corte sensacionalista que en hacer buen y honesto periodismo que denuncie las carencias y problemas de la ciudad. Un varapalo y, a la vez, canto a la profesión y a la competencia. Sencillamente admirable.

Hay que advertir de el argumento que he esbozado pobremente en párrafos anteriores tiene un guión cuya autoría corresponde a los citados David Simon y Ed Burns. A este respecto, cabe decir que detrás de la gran mayoría de las series emitidas en los Estados Unidos está una persona o varias que conciben la idea y el diseño de la trama, ejerciendo en muchas ocasiones no sólo el rol de guionista, sino también el de productor e incluso director. Esto, en la gran mayoría de los casos, da lugar a un fuerte sentido de la autoría. Esto parece no suceder en España, donde la gran mayoría de las series son, en mi opinión, o meros remedos de otras series, normalmente norteamericanas, o ideas pobres y sin argumento, de personajes planos y arquetípicos y, lo que es aún peor, ancladas en un tipo de historia que arrastra, cuanto menos, un insoportable costumbrismo que los productores de televisión españoles están empeñados en seguir cultivando. Una falta absoluta de creatividad.

En The Wire al menos sus guionistas tuvieron la voluntad de crear una obra de entretenimiento honesta que fuera más allá, ofreciendo con ella un retrato humano y geográfico de una ciudad francamente universal, reflejando sus defectos y virtudes y realizando una sana autocrítica a muchos de los males que asolan la sociedad norteamericana. Todo muy lejos del sainete español. Cuando veamos algo así en las pantallas españolas, algo habrá cambiado. Hasta entonces, nos quedará la HBO.

Un último consejo. Si no conocían esta serie y tienen curiosidad por verla, no lo hagan con el doblaje español. Soy partidaria de la versión original, y en este caso ésta se justifica aún más: la serie refleja la variedad de acentos de la ciudad, desde el slang de las barriadas más pobres de Baltimore hasta el argot policial pasando por el pomposo y peligroso lenguaje de doble sentido de los políticos. Perderse esto sería un crimen.

Y otro asunto. El tempo narrativo de la serie está en las antípodas de la acción y la espectacularidad. Quien busque eso, que se abstenga de verla y recurra a otra serie igual de interesante pero diversa en su planteamiento, The Shield, emitida en la cadena por cable FX. En The Wire todo sucede despacio, poco a poco, y hay que dar una oportunidad a la serie si los dos primeros episodios parecen “lentos”. Una vez acostumbrados a su ritmo, la serie se convierte en un libro de cabecera.

Especial The Wire (Canal TNT)



15 de enero de 2012

Música para camaleones (14) Conozcan a Chinawoman

Hace poco que conocemos a Chinawoman, una artista extraña y talentosa, de origen ruso pero residente en Canadá, que nos ha deslumbrado. Con una voz dulce, desganada y andrógina, ella escribe, interpreta, produce y graba su propia música, una música híbrida, poética, sensual y melancólica, con un ritmo sinuoso que se pega a la piel.

Su primer
album es del 2007, se llama Party Girl y es una obra maestra, con temazos como el que da nombre al disco, "Lovers Are Strangers", "Montreal Love Theme", "Friday Night, I'll Be Your Woman" y demás. El segundo es de 2010 se llama Show me the face y sin ser tan redondo como el anterior también es un album magnífico, con canciones como “Show me the face”, “Drawn to you”, “Russian ballerina” o "Wrong Side of The Fence", entre otras. Aquí les dejamos tres de sus temas con sus videos, tan extraños e hipnóticos como ella. Bean-recomendable Chinawoman.

Party girl



Lovers are strangers



Russian Ballerina


12 de enero de 2012

Vocabulario Fundamental. Evolución (1) La Odisea de la Especie I


La Odisea de la Especie I - La Odisea de la Especie

Si queremos ver a nuestros antecesores de forma educativa y entretenida, nada mejor que "La Odisea De La Especie", un ambicioso proyecto documental que se emitió en su día con excelentes resultados de audiencia en Francia, Italia, Alemania, Suiza, Bélgica y Canadá. La película se rodó en Suráfrica, con la participación de 70 actores de todos los orígenes étnicos de aquel país. El coste de la producción fue de tres millones de euros.

La película es "ficción científica", en la medida en que trata de manera dramatizada los datos y teorías sobre el origen del ser humano. La odisea de la especie retrata "la historia de la vida humana desde hace ocho millones de años, las vicisitudes y peripecias de la especie, los peligros a los que se enfrentaron nuestros antepasados y las circunstancias que hicieron posible que surgiera el ser humano".
Los documentales se sirven de la narración de historias ficticias protagonizadas por diferentes eslabones de la escala evolutiva combinándolas con las explicaciones científicas que se entresaltan a lo largo del video, estableciendo de forma cronológica cada uno de los hitos más importantes en el desarrollo la humanidad desde el Australopithecus al Homo Sapiens, así como sus diferentes rutas migratorias y evolución geográfica a lo largo de todo el planeta.


Australopithecus. El Australopithecus (simio del sur) aparece en África hace unos 5.000.000 de años. Se diferenciaban de los otros simios por tener un cerebro mayor y porque habían desarrollado una anatomía que les permitía caminar de pie, es decir, que eran bípedos. Existían dos especies diferentes de Australopithecus, los Afarensis, menos evolucionados, y los Anamensis, que recorrían grandes distancias y se alimentaban de carroña. Lucy, el conocido fósil descubierto en Etiopía, era un Afarensis.

Homo habilis. Aparece en África hace cerca de 2.000.000 de años. Descubrieron el modo de fabricar herramientas de piedra con las cuales mataban y descuartizaban a sus presas, a las que devoraban crudas.


Homo erectus. Precedido por el Homo ergaster, apareció por primera vez en África hace cerca de 1.000.000 de años. Aprendió el control del fuego hace unos 500.000 años. Fue el primero de los homínidos que dejó África para colonizar las llanuras de Europa y China.


Homo neandertal. Aparecieron en Europa hace cerca de 125.000 años. Su cerebro era prácticamente tan grande como el de los humanos actuales y anatómicamente estaban bien desarrollados. Fueron los primeros homínidos que enterraron a sus muertos; entierros que iban precedidos de ceremonias religiosas. No se sabe por qué motivo, se extinguieron hace 30.000 años. Los ancestros de los Neandertales dejaron África hace aproximadamente 400.000 a 800.000 años. Y evolucionaron durante el transcurso de los milenios en lo que ahora es Francia, España, Alemania y Rusia. Se extinguieron o fueron simplemente absorbidos por la población humana moderna hace aproximadamente 30.000 años.

Homo sapiens. La especie a la que todos pertenecemos, el Homo sapiens (hombre sabio), aparece en Europa hace alrededor de 35.000 años. El lenguaje, las herramientas y su naturaleza social les hacían más capaces que al neandertal. Inventaron el arte decorando sus cuevas con pinturas expresivas y bellas de los animales que cazaban.

Texto: Sólo sé que no sé nada

La Odisea de la Especie (I) La Odisea de la Especie (2003)

1. Los Prehomínidos

Hace 10 millones de años el simio se convierte en homínido y se levanta sobre sus patas traseras para atravesar la sabana africana y buscar cobijo. Se adapta al medio, su cerebro crece y y su conciencia se desarrolla. Así recorre la tierra y conquista el mundo. Horrorin es el primer bípedo conocido.



2. Los primeros hombres

Hace 2 millones y medio de años aparece en África el Homo Hábilis, el primer hombre. Vive en grupo y comparte conocimientos y espíritu de conquista. Se convierte en Homo Ergaster cuando sale de África y tarda 5 mil años en alcanzar Asia y Europa, convirtiéndose entonces en Homo Erectus.



3. Neanderthal y Sapiens

Homo Sapiens y Neandertal conviven e intercambian cultura, pero nosotros solo descendemos de Sapiens ya que Neardental se extingue al no estar capacitado para adaptarse. Ambos comparten espacio y tiempo, pero no se mezclan porque son dos especies genéticamente distintas.



Versión 1 sólo capítulo

11 de enero de 2012

Estupor y Temblores (17) Diez años de Guantánamo / 'Road to Guantanamo' de Michael Winterbottom

Hace ya diez años que los primeros reclusos de la "guerra contra el terror" desatada por George W. Bush llegaron a Guantánamo, la base que Estados Unidos mantiene a perpetuidad en Cuba. En este tiempo Guantánamo se convirtió en el paradigma de la doctrina Bush-Cheney contra el terror desde el terror y de paso en un vergonzante atentado contra los derechos humanos más elementales. Este centro de detención ha llegado a albergar a casi 800 detenidos, personas a las que las autoridades estadounidenses habían capturado en Irak o Afganistán y a las que querían interrogar sin someterse a las restricciones de la legislación estadounidense, que requieren dejar en libertad a un detenido si no se tienen pruebas para procesarlo.

En las primeras horas de su presidencia, Barack Obama se comprometió a cerrar Guantánamo pero el tiempo ha desvelado que cerrar y desmantelar la prisión requiere algo más que una orden ejecutiva de la Casa Blanca. Desde hace ya un año ningún recluso ha sido excarcelado y además la detención indefinida sin juicio a sospechosos de terrorismo está ahora incluida en la legislación penal estadounidense, firmada a primeros de año por el presidente norteamericano. Unos porque sus países de origen o los países europeos no los aceptan, otros porque los congresistas estadounidenses no quieren el traslado de presuntos terroristas a prisiones en sus estados o porque no cumplen los requisitos de seguridad, el caso es que aún son mantenidos en aquel limbo legal y moral 171 prisioneros. 36 de ellos están a la espera de ser juzgados por crímenes de guerra. Hay además 46 en detención indefinida porque Estados Unidos los considera peligrosos aunque no pueden ser acusados por falta de pruebas u otras razones. 


Al menos, parece que su vida cotidiana ha mejorado en los últimos años.
Ya no llevan pijamas naranjas, no viven al aire libre ni separados por verjas de alambre. Ahora tienen tiempo libre y se les ofrecen clases de idiomas. Y a los prisioneros musulmanes se les alimenta durante el Ramadán según la ley islámica. También a los que se declaran en huelga de hambre. Suponemos que el dilema que finalmente plantea Guantánamo es si nuestras sociedades occidentales necesitan para sobrevivir lugares donde no se apliquen el Estado de Derecho y las convenciones legales.

En fin, adjuntamos crónica de Javier Valenzuela al respecto de este kafkiano centro de tortura y vergüenza y la película "Camino a Guantánamo", de Michael Winterbottom, que él menciona y que nos relata el caso real de unos paquistaníes que fueron a Pakistán a una boda y terminaron encarcelados sin motivo dentro de una pesadilla llamada Guantánamo. Allí permanecieron más de dos años sin ser juzgados ni acusados formalmente y sometidos a innumerables humillaciones y torturas. Finalmente, el 5 de marzo de 2004 fueron trasladados al Reino Unido y liberados.


Camino a Guantánamo -Road to Guantanamo (Michael Winterbottom, 2006)



Kafka y el décimo aniversario de Guantánamo

Blog Crónica Negra. Javier Valenzuela | 09/01/2012

El argumento de El proceso, de Franz Kafka, es bien conocido: Josef K, un probo empleado de banca, es detenido una mañana sin que la Policía le informe de cuál es su presunto delito. A partir de ahí, se convierte en víctima de una gélida maquinaria judicial que jamás llega a explicitarle una acusación. Josef K, según la burocracia, debe conocer perfectamente cuál es el crimen que ha cometido y sus protestas de inocencia de cualquier tipo de delito no hacen sino agravar su caso. Publicada en 1925, El proceso es una novela que anticipa los horrores de los totalitarismos del siglo XX… y de alguno de los nacidos en este siglo XXI.

El argelino Lakhdar Boumediene pasó en Guantánamo siete años (2002-2009) sin que jamás fuera acusado ante un tribunal de delito alguno. Boumediene evoca aquella kakfiana experiencia en un artículo publicado hoy en el International Herald Tribune y ayer en The New York Times (My seven-year Guantánamo nightmare). Lo peor, cuenta, fue que sus hijas crecieron sin poder verle ni una sola vez en esos siete años, ni tan siquiera hablar con él por teléfono. Las pocas cartas que recibió de las pequeñas, muchas menos de las enviadas, estaban “tan duramente censuradas que sus mensajes de amor y apoyo se perdieron”.

En septiembre de 2001, Boumedienne trabajaba en Sarajevo como director de un centro de ayuda a niños huérfanos de la Media Luna Roja (la denominación de la Cruz Roja en los países musulmanes). Tras los atentados de Nueva York y Washington, fue capturado por esbirros norteamericanos y trasladado en avión a Guantánamo. Solo fue liberado cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos (caso Boumedine vs Bush) ordenó al Gobierno de ese país que procediera a acusar formalmente al detenido de algún delito concreto y, en consecuencia, exhibiera las correspondientes pruebas. El Gobierno no presentó cargos y el argelino fue excarcelado. Ahora vive en Francia,con su familia.

Situado en una base militar estadounidense en la isla de Cuba, Guantánamo (¿cárcel sin control judicial? ¿campo de concentración? ¿campo de exterminio? ¿estrella del Gulag norteamericano?) cumple este miércoles 11 de enero su décimo aniversario. Ahí siguen todavía 171 hombres, pese a las promesas de Obama de cerrar ese paradigma universal de la infamia si llegaba a la Casa Blanca.

Barcelonesa y residente en Nueva York, Emma Reverter, licenciada en Derecho y en Periodismo, lleva una década informando (en la medida en que se puede) sobre Guantánamo, lugar que ha visitado en tres ocasiones. Ahora Roca Editorial publica su libro Guantánamo, diez años. Reverter arranca su obra rindiendo el debido homenaje a aquellos abogados norteamericanos del Center for Constitutional Rights (CRC) que, nada más creado el horror de Guantánamo, recordaron un principio básico de la vida civilizada: todo acusado tiene derecho a defenderse ante un tribunal de la acusación o las acusaciones concretas formuladas contra él. Por supuesto, esos abogados fueron, y siguen siendo, insultados y amenazados por fanáticos que les tildan de antiamericanos, cómplices del terrorismo y espíritus diabólicos.

Por Guantánamo han pasado más de 800 presos. Los 171 que siguen “saben que no van a salir vivos” de allí, según escribe Reverter. De hecho, los dos últimos que escaparon al infierno lo hicieron dentro de un ataúd, uno tras suicidarse.

En 2006, Mat Withecross y Michel Winterbotton dirigieron el filme británico The road to Guantánamo (Camino a Guantánamo). Contaba la historia real de unos musulmanes británicos que fueron a una boda a Pakistán y terminaron en manos de las fuerzas estadounidenses que invadieron y ocuparon Afganistán tras el 11-S. Tres de ellos (the Tipton Three) fueron llevados a Guantánamo, donde permanecieron presos más de dos años, sometidos a incontables humillaciones y torturas. Finalmente fueron devueltos al Reino Unido, donde recuperaron su libertad sin cargos. Dos años después, en 2008, llegó a las librerías españolas la novela El prisionero de Guantánamo (RBA), del periodista y escritor estadounidense Dan Fesperman. El horroroso limbo alumbrado por Bush y sus neocon se incorporaba así a la serie negra.

Que yo sepa, a nadie se le ha ocurrido catalogar El proceso como un thriller. Y sin embargo, ninguna obra exprese mejor la angustia del ser humano privado de su libertad por un poder desalmado.

10 de enero de 2012

Campanadas de la Historia (13) 'Cuando fuimos reyes': Foreman y Alí en Kinshasa


Los 70 fueron una década improbable: convivieron Led Zeppelin y los Bee Gees, James Brown y ABBA, Burt Reynolds y Richard Dreyfuss. Una década en la que las agitaciones sociales de los 50 y 60 se estabilizaron en extrañas mezcolanzas. Y si había una figura que reuniera todo lo "políticamente incorrecto" de la época, ésa era sin duda la de Mohammed Alí, antes conocido como Cassius Clay. Negro, musulmán y activista anti-Vietnam lo tenía todo para generar odios y amores a partes iguales. Con una gran diferencia con respecto a otros disidentes: él, además, era un ganador.

Su momento de esplendor tanto deportivo como social fueron los 60, empezando por su irrupción derrotando a Lister en 1964. Era el momento de Martín Luther King, de Malcolm X, de los Panteras Negras, de los velocistas americanos levantando el puño con un guante negro enfundado en el podio de México 1968. Alí estaba en su salsa. Renunció a su nombre de nacimiento para convertirse en ministro del Islam -no se sabe si sólo por convicción o también para intentar evadir la llamada a filas-, renunció a su patria de nacimiento para reivindicar una patria original de su raza: África. La denominación "afro-americano" hasta entonces usada sólo en tratados de antropología se convirtió en estandarte de una nueva generación que no se avergonzaba de sus raíces. En 1962, por ejemplo, Jamaica consigue su independencia del Reino Unido y surge la secta de los "rastas", tremendamente popular y que reconocen como soberano a Lij Ras Tafari Makkonen, emperador de Etiopía bajo el nombre de Haile Selassie I.

Toda esta ebullición alcanza su cenit en los primeros 70, cuando por fin deja de ser una lucha más o menos clandestina y se convierte en un movimiento reconocido y aceptado por el sistema. Por un lado están los negros militantes, entre ellos Alí, James Brown o tantos otros, del otro están los más jóvenes, que no han vivido del todo la opresión y la segregación y que consideran compatible ser negro y americano. Aceptan las dos culturas como suyas: la africana y la anglosajona. Entre estos últimos está el jovencísimo campeón de los pesos pesados, George Foreman.

El documental "Cuando éramos reyes", dirigido por Leon Gast en 1996 nos presenta esas contradicciones ejemplificadas en un gran acontecimiento: el combate entre Mohammed Ali y George Foreman en la capital de Zaire, Kinshasa. El objetivo de la película es, como apunta Spike Lee, uno de los colaboradores, hacer que la gente recuerde aquellos tiempos y aquellas luchas. Centrado prácticamente en exclusiva en la figura de Ali -un verdadero filón para la prensa y los espectadores- el objetivo es contar mucho más que un combate de boxeo. Tenemos la mistificación de África, las oscuras maniobras de Mobutu Sese Seko para promocionar su dictadura en el mundo, la triste realidad de un pueblo recién salido del colonialismo belga, la utilización de una ideología en servicio propio por parte de Don King, el mismo promotor que acabó con la carrera de Mike Tyson casi veinte años después...Pero tenemos sobre todo el enfrentamiento de dos personalidades completamente distintas: el fanfarrón y populista Ali y el silencioso y resignado Foreman. Ali rodeado siempre de la "trouppe" que King había enviado desde Estados Unidos para reivindicar un supuesto "reencuentro afroamericano": BB King, James Brown, The Spinners... Ali abrazando a Mobutu, Ali con el puño en alto cantando con el pueblo "Ali Soma Ye (Ali mátalo)". La violencia con y sin contención que rodeaba todo el espectáculo: los perros policía, los soldados con metralletas, ese enigmático Mobutu que ni siquiera presenció el combate por miedo a un atentado.

El mérito del documental es conseguir que el espectador se dé cuenta de todo lo que está en juego y a la vez no pueda evitar tomar partido por uno de los dos. Si uno se deja llevar por el entusiasmo querrá que Ali tumbe a su adversario, pero si piensa en Foreman como un negro al que se le quiere tratar como si fuera blanco, que vive un ambiente hostil, que parece obligado a ganar y que además sólo tiene poco más de 20 años, es difícil no sentir una cierta simpatía. Él, que parte como ganador, acaba mostrando ante las cámaras todas las debilidades propias del perdedor: solo, incomprendido, silencioso... rodeado de cien mil personas que le piden al veterano y vociferante Ali que le mate.

Cómo acabó el combate es algo que muchos saben pero por si acaso no lo diremos. En el fondo no importa. Cuando uno toma partido es injusto bajarse del carro después de saber el resultado. Además, no es tan importante: "Cuando éramos reyes" no es un documental de boxeo, es un documental sobre la cultura afroamericana, sobre los intereses que se movían detrás, sobre el entusiasmo verdadero con el que muchos vivieron la liberación de su raza... un documental sobre la historia de una década convulsa.
 

8 de enero de 2012

El Crackómetro (17) Karim Benzema

Teníamos ganas desde hace tiempo de dedicar uno de nuestros crackómetros a Karim Benzema como el jugador más en forma de la temporada del equipo madridista. Su consolidación como delantero titular del Real Madrid (el mejor también contra el Barça) y como uno de los mejores delanteros del mundo nos congratula especialmente en la redacción por nuestra admiración por este futbolista, que ya plasmamos en una entrada escrita a finales de 2008 cuando el talentoso jugador francés jugaba en el Olympique de Lyon pero ya mostraba su deseo y determinación de jugar algún día con la camiseta blanca, deseo que vería cumplido meses después.

Atrás quedaron los tiempos de su cuestionamiento por el cuerpo técnico y parte de la afición madridista, en los que hasta los incondicionales del delantero francés tuvimos dudas de que lograra triunfar en el club blanco, en el que no sólo las condiciones futbolísticas son necesarias para consolidarse como jugador de la primera plantilla, sino también tener la cabeza amueblada como para resistir la presión añadida que supone formar parte del club.
Su desconocimiento del idioma, su carácter tímido y reservado y la desconfianza de Jose Mourinho parecían ir en contra de su confirmación como el gran delantero por el que el Madrid pagó 35 millones de euros en el verano de 2009. Sin embargo, sus grandes condiciones físicas y técnicas, la solidaridad con sus compañeros, su tesón por mejorar, aprender y triunfar en el club por parte de Karim y la buena labor de motivación por parte de Mourinho han logrado que explote en el fabuloso delantero que es. Crack Benzema.


3 de enero de 2012

Vocabulario Fundamental. Extinción (10) La extinción según Tres14


21.02.2011
Enlace
21 de diciembre de 2012. Según el calendario maya, ese día acabará nuestra era. Una vez más, el fin de nuestra existencia está próximo. Parece que la amenaza del fin planea constantemente sobre nosotros y la Ciencia no sólo desmonta las teorías sobre el fin del mundo, también nos da motivos para preocuparnos. Los astrofísicos afirman que el impacto demoledor de un meteorito podría acabar con el Homo sapiens de la misma forma que contribuyó a la desaparición de los dinosaurios. Para climatólogos, paleontólogos y otros científicos, la mayor amenaza para la supervivencia del ser humano es él mismo. Parece que la superpoblación y la mala gestión de los recursos del planeta nos llevan hacia nuestra extinción. Hasta ahora ninguna de las predicciones apocalípticas se ha cumplido. ¿Significa eso que nunca lo harán? tres14 habla con el paleontólogo Eudald Carbonell. Él cree que en el próximo siglo desaparecerán 1.500 millones de personas. Otros como el físico Cayetano López estudia alternativas energéticas para nuestra supervivencia, y el biólogo Pere Puigdomènech defiende el uso de la genética para lograr comida suficiente que asegure el futuro de la Humanidad. Ellos nos explicarán si estamos condenados a extinguirnos.

Y además en este programa hablamos de:
¿el fin del Homo sapiens?; conciencia global; ¿el tiempo se agota?; ¿qué necesitamos diariamente para vivir? ; ¿qué mineral se agotará primero?; ¿cuántos habitantes puede soportar el planeta?; ¿dónde se producirá el alimento del futuro?; la extinción de los dinosaurios; las ballenas y la belleza del azul.

Concreciones (52) De billetes de Metro y salarios mínimos

Ciclo de cine europeo (10) 'Amélie', de Jean-Pierre Jeunet


Para nuestra octava entrega de nuestro ciclo de cine europeo les ofrecemos, por supuesto en versión original subtitulada, Amélie (Le fabuleux destin d'Amélie Poulain) película dirigida por Jean-Pierre Jeunet en 2001, co-escrita por el director y Guillaume Laurant y protagonizada por Audrey Tautou. Jeunet (que ya había dirigido junto a Marc Caro otra master piece como era "Delicatessen" y la apreciable pero no tan conseguida "La ciudad de los niños perdidos") logra en su segunda cinta en solitario un prodigio de lírica, inteligencia, magia e ironía para contar la historia de una chica que descubre que su objetivo en la vida es intentar arreglar la vida de quienes va encontrando en su camino sin que se den cuenta. Una película compleja en su sencillez, pequeña pero desbordante de imaginación, poesía y optimismo. Y con una gran banda sonora de otro genio francés, Yann Tiersen. Imprescindible Amélie.




Amélie : Texto H2O Magazine

Amélie es una camarera del bar 'Los Dos Molinos' en el barrio parisino de Montmartre. Tras una fachada de aparente normalidad se oculta una infancia bastante difícil. Amélie fue testigo del intento de suicidio de su pez de colores, vio como su madre moría aplastada por una turista en Notre-Dame y como su padre se dedicaba en cuerpo y alma a un gnomo de jardín... Pero ahora nada de eso importa porque Amélie ha descubierto cual es su función en la vida...

Genial. Sencillamente genial. La cuarta película del director galo se descubre, sin duda, como la mejor de cuantas ha realizado hasta la fecha. De hecho me atrevería a afirmar que nos encontramos ante la mejor película del cine francés de los últimos tiempos. Lo cierto es que describir la magia que emana de esta película en palabras resulta bastante difícil... La historia que nos narra 'Amélie' es un cuento de hadas desbordante de optimismo en el que se nos presentan una serie de personajes que, a la vez que extraños, nos resultan entrañables. De hecho la película, excepción hecha del sentido del humor, resulta diametralmente opuesta a las anteriores incursiones del director donde los personajes estaban mucho más esquematizados y cuyos sentimientos no tenían realmente un peso importante en la trama.

En 'Amélie', los personajes tienen una gran riqueza de matices y el desarrollo de la película se centra básicamente en ellos. No nos encontramos ante el debut de inmensa imaginería visual que fue 'Delicatessen', ni ante el oscuro cuento que fue 'La Ciudad de los Niños Perdidos' ni tampoco ante una superproducción de la talla de 'Alien: Resurrección'. Nos encontramos ante una película pequeña pero enorme en su interior. Los tenebrosos parajes de sus anteriores films son aquí sustituidos por un París lleno de luz y de vida. Tiene esta película la capacidad de transmitirnos algo que nos hace ver la vida con otros ojos. Nos muestra la importancia de los pequeños detalles que quizás a veces no percibimos pero que son la esencia de la vida. Nos enseña como cada persona es un mundo por descubrir y como merece la pena seguir los sueños y las ilusiones que todos tenemos. 


Jean-Pierre Jeunet ya había conseguido un enorme éxito de crítica con algunas de sus anteriores películas pero 'Amélie' ha supuesto un fenómeno social en toda Francia con 7 millones de espectadores hasta la fecha solo en el país galo. También ha cosechado bastante éxito en el resto del continente aunque, desgraciadamente, su proyección se verá relegada en muchas ciudades casi con total seguridad a salas de versión original debido a su carácter de película no-americana como viene siendo costumbre... Esta importante aceptación por parte de crítica y público se ha traducido, de momento, en algunos galardones como el Primer Premio del Festival Internacional de Cine de Toronto 2001.

Sin duda el estilo visual juega un papel muy importante a la hora de transmitirnos ese mundo mágico donde se encuentra Amélie. Jeunet hace uso de gran cantidad de movimientos de cámara y planos subjetivos que confieren a la película esa aureola mágica tan necesaria. Todos los personajes que pueblan la mente de Amélie, han sido creados por ordenador y contribuyen, en su justa medida, al desarrollo de la trama sin que en ningún momento se abuse de este efecto. El guión de 'Amélie' ya bullía por la cabeza de Jeunet antes de embarcarse en su aventura hollywoodiense con el rodaje de Alien:Resurrección. Consideraba que sus anteriores películas habían sido demasiado oscuras y deseaba rodar una película pequeña y optimista que se alejase de sus anteriores films y, desde luego, lo consiguió.

En un principio se había pensado en Emily Watson para el papel protagonista pero la actriz británica se negó alegando que no quería pasar más de seis meses fuera de su casa. Con todo, el director decidió bautizar a la protagonista como 'Amélie' por ser aquella en quien había pensado en un primer momento para el papel. Tras esta negativa, Jeunet pensó en Audrey Tautou la cual había tenido muy buenas críticas por su papel en 'Venus, Salón de Belleza'. Después de ver la película no se me ocurre que ninguna otra actriz pudiera haber interpretado a el papel. La interpretación de Audrey Tautou es magnífica transmitiéndonos toda la vitalidad y el optimismo de su personaje de una forma totalmente natural y que demuestra que es una actriz de carácter a la que habrá que seguirle la pista de cerca en el futuro.

El resto del reparto cumple de maravilla creando una serie de personajes muy creíbles que verán sus vidas trastocadas por la imperiosa necesidad de Amélie de cumplir su recién adquirida misión. Podemos ver algunos actores que ya acompañaron a Jeunet con anterioridad como Rufus, Serge Merlin o Dominique Pinon, el cual ha participado en todos los proyectos del director. La fotografía a cargo de Bruno Delbonnel nos muestra un París rebosante de luz que apoya enormemente el carácter optimista de la película.

La elección de un ritmo desenfrenado en algunas secuencias es muy acertada así como la utilización de los planos subjetivos y los movimientos de cámara que he comentado con anterioridad. La música, obra de Yann Tiersen, también sirve de apoyo al ritmo y a ese carácter optimista aportando una divertida melodía a algunas secuencias. Como curiosidad debo comentar que esta es la primera película que Jean-Pierre Jeunet rueda fuera de un estudio (aunque parece que se desenvuelve bastante bien).




Durante sus comienzos junto a Marc Caro con quien co-dirigió 'Delicatessen' y 'La Ciudad de los Niños Perdidos' ambos realizadores coincidieron en su necesidad de rodar en estudio lo cual ha mantenido Jeunet hasta la realización de este film. En definitiva, 'Amélie' representa el mejor cine francés de los últimos tiempos y nos presenta un cuento de hadas que, en manos de Jeunet, se transforma en una fantasía surrealista, desbordante de magia y optimismo con unos actores magníficos, un soberbio guión y un estilo visual innovador y muy acertado. Es por tanto de obligada visión para cualquier amante del cine. Un 10.