Don't always dream for what you want
But I love to watch good dancers talk
My heart is stronger than you all
But I love to watch good dancers talk
The war's good and I'm so tired
Don't always dream for what you want
But I love to watch good dancers talk
My heart is stronger than you all
But I love to watch good dancers talk
The wars good and I'm so tired x4
When you think with your mind you've got a place to go now
When you think with your mind you've got a place to go now
Don't always dream for what you want
But I love to watch good dancers talk
(When you think with your mind you've got a place to go now)
My heart is stronger than you all
(When you think with your mind you've got a place to go now)
But I love to watch good dancers talk
(When you think with your mind you've got a place to go now)
22 de enero de 2018
Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (67) Nace, vive, consume: cuando Jordi encontró a Naomi
A finales de 2016 el programa Salvados del siempre necesario Jordi Évole viajaba a Canadá para entrevistar a la periodista y escritora Naomi Klein, autora de dos ensayos imprescindibles de nuestro tiempo, 'La doctrina del shock' (2007) y 'Esto lo cambia todo' (2014), que cuestionan la globalización, el capitalismo salvaje y el alcance en lucha contra el cambio climático y evidencian la necesidad de un cambio sistémico mundial. La Klein habla de estos vectores de poder contemporáneos, del que siguen teniendo las grandes corporaciones y confiesa a Jordi Évole en Salvados que se considera anticapitalista porque es "un sistema político y económico que falla en múltiples niveles, incluyendo el más importante, que está en guerra con el ecosistema". Disfruten de este encuentro entre dos personas de las que aportan mucho, cada uno a su manera, a nuestra comprensión del mundo contemporáneo.
29 de diciembre de 2017
Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (39) El periodismo en la era de la posverdad
En la era de la posverdad - "Post Truth Times. We, the media" (Héctor Carré, 2017)
La tecnología y en especial internet han originado una nueva forma de contar los hechos, produciendo mensajes simplificados, sin rigor alguno, en tiempos record y que la sociedad termina dando por veraces. Hechos falsos, presión del poder, infoentretenimiento, productividad de la información, circunstancias que enmarcan la pobre relación vivida en la actualidad, entre el público y los medios de comunicación. ¿El periodismo del siglo XXI sigue siendo una profesión respetable o está generando un público desinformado, con alto riesgo de seguir a populismos y eslóganes?
La tecnología y en especial internet han originado una nueva forma de contar los hechos, produciendo mensajes simplificados, sin rigor alguno, en tiempos record y que la sociedad termina dando por veraces. Hechos falsos, presión del poder, infoentretenimiento, productividad de la información, circunstancias que enmarcan la pobre relación vivida en la actualidad, entre el público y los medios de comunicación. ¿El periodismo del siglo XXI sigue siendo una profesión respetable o está generando un público desinformado, con alto riesgo de seguir a populismos y eslóganes?
Héctor Carré, el escritor y director de cine gallego da respuesta a esta cuestión en este documental, analizando en profundidad, la profesión periodística actual y sus nuevas circunstancias. Para ello, cuenta con las opiniones de los periodistas más mediáticos del ámbito internacional, quienes construyen un amplio estudio sobre la situación actual de los medios de comunicación de masas, en relación con su público. “No acepto esa forma de idea postmoderna, que afirma que la verdad no existe. Creo que sí y podemos intentar encontrarla”. Así de categórico se expresa el célebre lingüista, Noam Chomsky en “En la era de la posverdad”.
Las formas de hacer llegar las informaciones a la sociedad difieren mucho de las del periodismo tradicional. Internet ha revolucionado los métodos de trabajo, los tiempos y la interacción con el público. “Ese afán por ser el primero por lanzar el primer tweet, lo que hace es llenar la sociedad de ruido. Creo que somos la sociedad más desinformada de la historia”, afirma María Cedrón, periodista de “La Voz de Galicia”.
Noticias falsas, falta de independencia, presión del poder, productividad de la información, precariedad laboral, circunstancias todas que, según los expertos están amenazando, no sólo la libertad de las sociedades, sino también a las democracias.
24 de diciembre de 2017
Un mundo mejor es posible (48) 'How to change the world': Greenpeace, el nacimiento del ecologismo moderno
Dirigido en 2014 por el director británico de documentales Jerry Rothwell 'How to change the world' (¿Cómo cambiar el mundo?) este documental se adentra en los inicios de la historia de la entidad ecologista más conocida del planeta: Greenpeace, una red activista ambiental ampliamente distribuida por todo el planeta y que fue fundada en Vancouver a principios de los años setenta.
Cómo cambiar el mundo se centra en las tres primeras campañas que dieron forma y propagaron el particular método de denuncia de Greenpeace por todo el planeta. Un buen ejemplo de cómo una revolución no tiene porque ser organizada ni metódica y divertida. El documental utiliza el extenso material audiovisual de archivo junto a entrevistas con personas vinculadas a la organización.
Jerry Rothwell se ha basado en los escritos de Robert Hunter, miembro fundador de Greenpeace y un periodista de primer nivel. Sus memorias han sido la columna vertebral de su película. Las palabras de Hunter se emplean como recurso narrativo para alertar de la relevancia de los acontecimientos que tuvieron lugar hace décadas.
Los personajes que crearon el movimiento hoy nos pueden parecer incluso anacrónicos con barbas, sandalias y usarios de drogas psicodélicas, pero sin duda dan una visión muy terrenal sobre lo que es estar comprometidos con la sociedad que les acogió. Uno de los personajes revela que se cambió su nombre de David Garrick a Walrus Oakenbough porque estaba muy interesado en los hongos alucinógenos. "Fue con fines logísticos," cacarea desde debajo de su barba.
Cómo cambiar el mundo nos muestras imágenes históricas emotivas donde sus protagonistas, por ejemplo, se la jugaron surfeando con lanchas por los mares soviéticos en un intento de impedir pruebas nucleares del presidente Nixon en la isla Amchitka. En medio de estas impactantes imágenes escuchamos una frase de los escritos de Hunter: "La gravedad arrastra nuestros estómagos hacia el frío, una gris colisión para nuestros pulmones." Tras aquellas acciones en 1971 se suspendieron las pruebas nucleares en Amchitka.
El espíritu entusiasta de estos primeros ecologistas también es singularmente inspirador. En 1975, por ejemplo, un grupo de ellos se lanzó a impedir la matanza soviética de ballenas en la costa de California. Estaban armados únicamente con cámaras y un par de botes. Con un sentido épico de la esperanza, su ejemplo nos muestra que los individuos pueden realmente marcar la diferencia y su heroicidad arrastrar a la participación.
El espíritu entusiasta de estos primeros ecologistas también es singularmente inspirador. En 1975, por ejemplo, un grupo de ellos se lanzó a impedir la matanza soviética de ballenas en la costa de California. Estaban armados únicamente con cámaras y un par de botes. Con un sentido épico de la esperanza, su ejemplo nos muestra que los individuos pueden realmente marcar la diferencia y su heroicidad arrastrar a la participación.
A finales de los años setenta, sin embargo, Greenpeace se tambaleó bajo el peso de una mayor atención de los medios, de grupos disidentes y de los fuertes egos que crecían por todo globo. Los conflictos personales entre los miembros fundadores eclipsaron algunos de los proyectos iniciales que estaban llevando a cabo. La cámara de Rothwell se mantiene neutral, y deja que sean los protagonistas que cuenten su historia. Al entrevistar a varios miembros del Greenpeace actual se trasluce el apagón que sufrieron aquellos sueños de revolucionaria juventud.
La huella del estilo de Greenpeace permanece, pero también es cierto que hoy algunos ecologistas de renombre advierten que los tiempos de la acción directa de denuncia deben evolucionar hacia el activismo personal y comprometido. Otros afirman ahora que Greenpeace es de hecho perjudicial para la especie humana. En sus memorias Hunter reconoció que "Es repugnante que una revolución no pueda ir más rápido o más lejos que las personas involucradas”.
El documental sirve para reflexionar sobre como acciones que podían parecer freaks dieron lugar a un movimiento global fundamental en la reciente historia de la defensa ecologista planetaria. Más allá de los prolegómenos de la historia que ilustra el documental, todavía la organización Greenpeace sigue siendo un referente planetario. Puede que tenga que evolucionar como lo está haciendo la realidad social histórica. Este documental histórico en este sentido está lleno de buenas intenciones. (Terra.org)
El documental sirve para reflexionar sobre como acciones que podían parecer freaks dieron lugar a un movimiento global fundamental en la reciente historia de la defensa ecologista planetaria. Más allá de los prolegómenos de la historia que ilustra el documental, todavía la organización Greenpeace sigue siendo un referente planetario. Puede que tenga que evolucionar como lo está haciendo la realidad social histórica. Este documental histórico en este sentido está lleno de buenas intenciones. (Terra.org)
23 de diciembre de 2017
Vocabulario Fundamental. Gatos (6) Los gatos que descubrieron los micrófonos ocultos de la KGB
Los gatos que descubrieron los micrófonos ocultos de la KGB
En plena Guerra Fría pocos escapaban a los largos tentáculos de la CIA o la KGB, incluso países aparentemente ajenos a aquella guerra soterrada eran objetivos del espionaje de las dos potencias… como el caso de la Embajada de Holanda en Moscú.
El pasado mes de octubre, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia llamó a consultas al embajador de Holanda, Ron van Dartel, para pedirle explicaciones por el ataque y detención que había sufrido un diplomático ruso en La Haya. Incluso el presidente ruso Vladímir Putin exigió disculpas amparándose en la violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que prohibía la entrada en las residencias de los diplomáticos… supongo que Putin no recordará lo que ellos hicieron ese mismo año en la Embajada de Holanda.
En plena Guerra Fría pocos escapaban a los largos tentáculos de la CIA o la KGB, incluso países aparentemente ajenos a aquella guerra soterrada eran objetivos del espionaje de las dos potencias… como el caso de la Embajada de Holanda en Moscú.
En 1961, el embajador Henri Helb tenía dos gatos siameses que campaban a sus anchas por las dependencias de la Embajada de Holanda. Mientras Henri trabajaba en su despacho, los gatos dormían plácidamente sobre un sillón pegado a una de las paredes. Algo sobresaltó a los gatos porque se despertaron y comenzaron a arañar la pared. El embajador, pensando que sería algún roedor, pegó la oreja a la pared pero no escuchó ningún ruido que pudiese confirmar sus sospechas. Cogió a los gatos y los intentó calmar acariciándolos, pero en cuanto los dejó volvieron a arañar en el mismo punto. Algo había detrás de la pared que les irritaba. Ante la insistencia de sus mascotas, decidió llamar a unos operarios para que averiguasen qué misterio escondía aquella pared. La sorpresa fue mayúscula cuando encontraron un micrófono oculto. Los gatos, gracias a su fino oído que puede captar frecuencias de hasta 25.000 Hz (el umbral de audición del oído humano está en unos 20.000 Hz), habían detectado el micrófono de la KGB. Tras este primer descubrimiento, Henri Helb ordenó que se rastrease todo la Embajada… se descubrieron 30 micrófonos en total. En lugar de retirarlos, se hizo un informe de la localización exacta de los aparatos de escucha y se entregó una copia a todos los miembros del cuerpo diplomático. De esta forma, serían ellos los que filtrarían la información a los rusos según su propio interés.
16 de diciembre de 2017
El Crackómetro (45) 2017, el mejor año de nuestras vidas
2017, el mejor año de nuestras vidasLa Galerna Ramón Álvarez de Mon 16 dic. 2017
Ningún madridista podrá olvidar jamás el año 2017. En realidad los madridistas nunca perdemos la referencia de los años en los que cae la Copa de Europa, por muchas que sean, pero es que 2017 ha traído cuatro títulos más. Nunca el Madrid ganó tanto en un año natural. Sólo se escapó una Copa del Rey que cogió al equipo cogiendo carrerilla para conquistar el gran doblete que se resistía desde la época de La Saeta.
Por mucho que nuestro espíritu crítico pueda rescatar momentos bajos este año, conquistar cinco títulos deja como conclusión indiscutible que el equipo ha sabido mantener un nivel muy cercano a la excelencia durante todo el año.
Además, el Madrid ha logrado récords que serán difíciles de batir: el primer equipo que levanta la Orejona dos veces seguidas, el primero que hace lo propio con el Mundial y, si no me equivoco, con la Supercopa de Europa.
Su jugador más decisivo y determinante -Cristiano Ronaldo- ha completado un año de ensueño sabiendo ser decisivo cuando la mayoría de jugadores se achican. Su quinto Balón de Oro quizá ha sido el más incontestable y, por tanto, el que más ha escocido al antimadridismo. Sin embargo, a modo de metáfora, el mejor jugador del Mundial ha sido Modric: el mejor centrocampista del mundo y el que mejor representa el espíritu del equipo y su estilo.
2017 ha sido el año de la consagración definitiva de Isco, que ha sabido ganarse un papel preponderante en el equipo, la confirmación de que los Carvajal, Varane, Casemiro, Kroos, etc están hechos para no parar de ganar títulos. Qué decir del mejor capitán que ha tenido el Madrid en muchos años: Sergio Ramos es el escudo, el jugador con mayor ascendencia en la plantilla, un líder natural cuyo nuevo estatus le ha dado el empujón definitivo hacia el Olimpo madridista. 2017 no ha sido el año de Bale, pero si su salud le respeta, pocos se jugarían dinero a que 2018 no lo será.
Siempre he pensado que los madridistas le damos un nombre a cada Champions (la Duodécima) con el objetivo de poder nombrar el siguiente objetivo (La Decimotercera). Los cinco títulos quedarán en el recuerdo y orgullo madridista, pero, quizá injustamente, el contador se ha vuelto a poner a cero. Quizá ésa sea parte de la grandeza del Madrid. Acabamos de ganar el Mundial y ya estamos pensando en el Clásico.
2017 ha sido el año de la consagración definitiva de Isco, que ha sabido ganarse un papel preponderante en el equipo, la confirmación de que los Carvajal, Varane, Casemiro, Kroos, etc están hechos para no parar de ganar títulos. Qué decir del mejor capitán que ha tenido el Madrid en muchos años: Sergio Ramos es el escudo, el jugador con mayor ascendencia en la plantilla, un líder natural cuyo nuevo estatus le ha dado el empujón definitivo hacia el Olimpo madridista. 2017 no ha sido el año de Bale, pero si su salud le respeta, pocos se jugarían dinero a que 2018 no lo será.Siempre he pensado que los madridistas le damos un nombre a cada Champions (la Duodécima) con el objetivo de poder nombrar el siguiente objetivo (La Decimotercera). Los cinco títulos quedarán en el recuerdo y orgullo madridista, pero, quizá injustamente, el contador se ha vuelto a poner a cero. Quizá ésa sea parte de la grandeza del Madrid. Acabamos de ganar el Mundial y ya estamos pensando en el Clásico.
13 de diciembre de 2017
Estupor y Temblores (60) Jerusalem, el 'paso a la paz' de Trump
Trump acaba de otorgarle a Israel un título de propiedad sobre la totalidad de la ciudad de Jerusalén casi tan valioso como el que los judíos religiosos afirman que está escrito en la Biblia. Su decisión causa un inmerecido dolor al pueblo palestino, añade gasolina a los incendios de Oriente Próximo y, por supuesto, viola el criterio internacional hasta ahora mayoritario. Desde 1947 la comunidad internacional contemplaba a Jerusalén como un caso especial, un corpus separatum, resoluble tan solo con fórmulas originales. En un primer momento, un estatuto de ciudad internacional; luego, su posible condición de capital de dos Estados, el existente Estado israelí y el jamás nacido Estado palestino. Por eso los países que sostenían relaciones con Israel establecían sus embajadas en Tel Aviv.
Quizá el único mérito que a veces tienen las decisiones de Trump es que dejan las cosas cruelmente claras. Su diktat sobre Jerusalén termina de un plumazo con tres quimeras que venían prolongándose demasiado tiempo. Una, la de una posible neutralidad de Estados Unidos en el conflicto israelo-palestino. Otra, la de la vigencia de un proceso de paz fallecido cuando un extremista israelí asesinó a Rabin en 1995. La tercera, la de la viabilidad de un Estado palestino en los bantustanes que le quedan a este pueblo en Tierra Santa.Israel ha ganado. Por goleada y sin que nadie le chiste. De iure o de facto, es dueño de todo el territorio del Antiguo Mandato Británico en Palestina. Los palestinos –musulmanes y cristianos- que allí siguen viviendo lo hacen en una especie de reservas indígenas, cercadas por todas partes. Con Jerusalén ocurre lo mismo: desde que conquistara su mitad oriental en la guerra de 1967, Israel ha ido extendiendo y profundizando su control sobre toda la ciudad y todos sus suburbios, convirtiendo en guetos a sus tradicionales barrios árabes.
No existe la menor posibilidad de construir un Estado viable en el puzle compuesto por la franja de Gaza y las reservas palestinas de Cirsjordania. Basta con mirar un mapa para darse cuenta. Y sin embargo, la diplomacia europea ha vivido los últimos lustros haciendo como que seguían siendo posibles tanto la fórmula de los dos Estados como el sueño de un Jerusalén que fuera capital de uno y otro. Ese marear la perdiz les resultaba lo más cómodo.
No estoy diciendo que la solución de los dos Estados con Jerusalén como capital compartida no fuera la única razonable; los que hayan seguido mis andanzas por Oriente Próximo desde los años 1980 sabrán que la apoyaba con mi corazón y mi cerebro. Lo que estoy diciendo es que la persistente colonización israelí de Jerusalén oriental y de las mejores parcelas de Cisjordania ha terminado por hacerla físicamente imposible.
Así que afrontemos la realidad, aunque sea obligados por la brutalidad de Trump. Y la realidad es que solo hay un Estado en Tierra Santa, el israelí, y que ese Estado es dueño y señor de todo Jerusalén. Ahora bien, ¿qué ocurre con los palestinos que allí viven? ¿Van a seguir siendo parias en una tierra que durante siglos, si no milenios –palestino viene de filisteo-, también fue suya? ¿No se asemeja esta situación a la de los negros en la Sudáfrica del apartheid? ¿No piensa la comunidad internacional exigirle a Israel que conceda la plenitud de derechos civiles, incluido el voto, a los árabes de los territorios conquistados en 1967 y que, medio siglo después, siguen sujetos a su gobierno?
Quizá el de Trump termine siendo un regalo envenado para Israel. Porque, como ya intuyó Edward Said, el conflicto de Tierra Santa está dejando de ser uno entre dos aspiraciones nacionales en un mismo espacio para pasar a ser el de una minoría oprimida en ese espacio. Y esto último solo tiene una solución civilizada: la que sellaron De Klerk y Mandela para Sudáfrica, la igualdad que a Israel le pone los pelos de punta.
6 de diciembre de 2017
Creación audiovisual en corto (40) 'Cabezas parlantes', de Krzysztof Kieslowski: radiografía de una sociedad, radiografía del alma
En 1979 nuestro añorado ser humano Krzysztof Kieslowski proponía el documental más sencillo y a la vez profundo. Entrevistó a 79 personas de su país, desde varios niños hasta una viejita centenaria a los que hizo tres sencillas preguntas. ¿Quién eres tú? ¿Cuándo naciste? ¿Qué es lo que más te gustaría? En 'Gadajace glowy' (estrenado en 1980) cada persona ofrece su personal visión del mundo, sus expectativas de vida y entorno social en entrevistas tan concisas como reveladoras de algo esencial de los procesos por lo que pasan las personas a lo largo de su existencia, más simples al inicio y el final y más complejas en las etapas centrales de la vida. Con su característica mirada humanista y a través de fascinantes primeros planos que Kieslowski logra una breve y autodefinida disección del alma de un siglo y un país en el que latía, cada vez más fuerte, un anhelo de cambio y libertad política y personal que sin embargo aún tardaría otra década en materializarse. Pura antropología fílmica, puro Kieslowski.
En 1979, el realizador polaco, Krzysztof Kieslowski, decidió ejecutar una especie de sondeo. Realizó un total de 79 entrevistas a personas de entre uno y 100 años de edad para que respondieran tres preguntas: ¿Quién eres tú? ¿Cuándo naciste? ¿Qué es lo que más te gustaría?Kieslowski eligió las respuestas de 44 personas y decidió colocarlas en orden cronológico en su cortometraje Gadające głowy (Talking Heads, 1980): desde un niño de un año de edad que es incapaz de articular palabras hasta una mujer de 100 años que no puede oír la pregunta y repite constantemente sus ideas poniendo de manifiesto que le gustaría vivir más tiempo.
El filme es una atractiva galería de cabezas parlantes –niños, alumnos de las escuelas primarias y secundarias, estudiantes universitarios, activistas comprometidos con una organización juvenil, un hombre en el umbral de su carrera profesional, un electricista, una enfermera, un ingeniero químico, un cura, una profesora de historia, una madre de dos hijos, un escritor, un filósofo, un sociólogo, un escultor, un taxista, una mujer aferrada a su catolicismo, entre muchos otros más. Este mosaico del ser humano es un ejercicio sociológico fascinante porque el espectador observa cómo los sueños de las personas se modifican con la edad. Al comienzo, un pequeño de dos años señala que le gustaría ser un automóvil, mientras que al final, una mujer de más de 90 años, que recientemente perdió a su marido, confiesa que ya no desea ni espera más de la vida.
Gadające głowy es una recopilación de los deseos personales; los sueños de la gente componen una imagen de la realidad que, de manera indirecta, hablan de sus carencias, de lo que les irrita, de aquello que no les convence y con lo que no están de acuerdo (“me gustaría que las faltas de respeto desaparecieran”, “esperaría que la gente haga algo por los demás y no sólo para sí mismos, “deseo una libertad que no favorezca sólo a los más fuertes”, “me gustaría que tuviéramos más coraje”, “anhelo que todas las personas puedan trabajar en torno al bien”, “que la gente no le tenga miedo a los demás”, “que existieran menos puños y más mentes y corazones”). Krzysztof Kieslowski, con medios fílmicos muy modestos, el cineasta evidencia ser un autor consciente de su identidad y del lugar en el que vive. Él es un observador muy cuidadoso de la cruda realidad que es difícil de aceptar, mostrando un ardiente y maduro anhelo de cambio para una posible y responsable revuelta social.
5 de diciembre de 2017
Música para camaleones (105) Damien Jurado - Metallic Cloud

Here's a temporary fix
In case you don't come down
Metallic cloud
Voice in the crowd
Cheer yourself up there
Three to be seen
Geodesic eyes
And your life on rewind
Your name was on fire
So we pulled the case
How does it taste
With your mouth from your face
Here's a temporary earth
In case you don't get out
Melodic rain
Your own choke chain
Drove yourself here
So you might as well stay
You wanna be amazed
And see the sky on delay
Keep a close eye
For the ships in the sky
Resurrections signs
To the numbers aligned
Zodiac pain
And the birds flew away
Colors dont change
When your life gets strange
26 de noviembre de 2017
Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (66) 'Sobrecargados', los costes ocultos del transporte marítimo
Entramos en una tienda, vamos en busca de una chaqueta para la fiesta de fin de año. Hay una negra con botones pequeños que cumple con nuestras expectativas. Por simple curiosidad mientras aguardamos para pagar nos preguntamos por el origen de aquella prenda. La etiqueta nos quita, parcialmente, la duda: Bangladesh. Decimos parcialmente porque eso es una pequeña parte de la información. En aquel país ubicado en el sudeste asiático se ensamblan finalmente todas las piezas que acabarán con la confección de la chaqueta, pero son muchos los kilómetros que cada parte de ella ha recorrido antes. El algodón proviene de Estados Unidos, que previamente es tejido y teñido en la India. Por su parte, los botones llegan desde Vietnam donde han sido fabricados con restos de plástico recogido en Europa y que fue procesado en China. Así, la vestimenta que luciremos para recibir el año ha recorrido unos 48 mil kilómetros antes de llegar a nosotros. Pero ¿cómo se transporta todo de un lado a otro? ¿cuáles son los costes ocultos de esta prenda que no figuran en la etiqueta?

(Rutas marítimas mundiales en 2011) Hacer click en la imagen para agrandarla
El transporte marítimo mundial
El documental que hoy publicamos responde a preguntas como: ¿Quién mueve los hilos de este negocio de miles de millones de dólares? ¿Cómo afecta esta industria al medio ambiente por encima y por debajo del nivel de mar?. En 'Sobrecargados' ('Freightened' es su título original, literalmente 'Aterrados', ahora veremos por qué) el director francés Denis Delestrac (un asiduo en nuestro blog) nos invita a un viaje a través de los mares mientras investiga sobre la cara más oscura del transporte marítimo mundial y las consecuencias ambientales y económicas de esta industria mayormente desconocida, desgranando sus entresijos y revelando lo que hay detrás de las etiquetas de los productos que consumimos a diario.
La industria invisible del transporte marítimo es un negocio que mueve la economía global a costa de un enorme coste social y medioambiental que nosotros, los consumidores finales, no conocemos o no nos permiten conocer. Porque lo cierto es que resulta cuanto menos curioso que de esta omnipresente industria, -su empresa más importante, MAERSK, factura lo mismo que Microsoft- apenas sepamos nada, no tenemos ideas ni de los auténticos propietarios de los barcos, ni de las banderas bajo las que navegan ni de las empresas que los gestionan. "Es una industria rara, porque es oscura y tremendamente desconocida", alerta otro de los expertos en este documental.

Nunca nos detenemos a pensarlo, pero desde la energía que gastamos, los alimentos, la ropa o los dispositivos electrónicos con los que nos divertimos, casi todo nos ha llegado por barco. La globalización comercial y nuestra vorágine consumista han logrado que el transporte marítimo planetario haya cambiado las reglas del juego y cumpla un papel fundamental (y mayormente nocivo) en la historia del capitalismo consumista en que estamos inmersos.
Las distancias parecen ya no existir y aunque los productos recorren miles de kilómetros eso no hace que aumente su valor de cara al mercado ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo pueden permitirse las empresas asumir los costes de semejantes traslados?. "Hemos llegado a un punto en el que los productos locales resultan más caros que los que nos llegan desde las antípodas y está claro, que en esa ecuación hay algo que falla", afirma Elizabeth Cline, una experta en filosofía política en este film.
Banderas de conveniencia
La industria invisible del transporte marítimo es un negocio que mueve la economía global a costa de un enorme coste social y medioambiental que nosotros, los consumidores finales, no conocemos o no nos permiten conocer. Porque lo cierto es que resulta cuanto menos curioso que de esta omnipresente industria, -su empresa más importante, MAERSK, factura lo mismo que Microsoft- apenas sepamos nada, no tenemos ideas ni de los auténticos propietarios de los barcos, ni de las banderas bajo las que navegan ni de las empresas que los gestionan. "Es una industria rara, porque es oscura y tremendamente desconocida", alerta otro de los expertos en este documental.
Nunca nos detenemos a pensarlo, pero desde la energía que gastamos, los alimentos, la ropa o los dispositivos electrónicos con los que nos divertimos, casi todo nos ha llegado por barco. La globalización comercial y nuestra vorágine consumista han logrado que el transporte marítimo planetario haya cambiado las reglas del juego y cumpla un papel fundamental (y mayormente nocivo) en la historia del capitalismo consumista en que estamos inmersos.
Las distancias parecen ya no existir y aunque los productos recorren miles de kilómetros eso no hace que aumente su valor de cara al mercado ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo pueden permitirse las empresas asumir los costes de semejantes traslados?. "Hemos llegado a un punto en el que los productos locales resultan más caros que los que nos llegan desde las antípodas y está claro, que en esa ecuación hay algo que falla", afirma Elizabeth Cline, una experta en filosofía política en este film.
Banderas de convenienciaEs allí donde entran en juego una de las principales fichas: las banderas de conveniencia. Varios factores llevan a un armador a preferir un registro de conveniencia en algún país de laxa legislación: tasas de registro muy baratas, impuestos muy bajos o inexistentes y la libertad de contratar mano de obra infrapagada. De esta manera, el anonimato y sus enormes beneficios hacen que el coste en la comercialización se rebaje hasta en un 65%. Un negocio oscuro y redondo que contribuye a la evasión fiscal, se lleva por delante los derechos de los trabajadores a los que expone a condiciones deplorables y genera un desastre ecológico en el entorno natural en el que se mueven, nuestros océanos.
Conscientes de los daños e irregularidades que les rodean, las empresas navieras buscan alejarse de la costa y trasladar sus inmensos barcos de carga fuera de la vista del público detrás de las barreras y puntos de control. La falta de mantenimiento convierte a las naves en altamente tóxicas ya que cuando hacen labores de limpieza derraman miles de toneladas de sustancias contaminantes que van a parar al agua. Asimismo la enorme contaminación acústica que producen en su navegación distorsiona los sonidos naturales de los océanos afectando sobre todo a los mamíferos marinos, desorientándoles y produciéndoles graves daños internos.
Además estos barcos causan un ingente gasto en combustible altamente contaminante que es el responsable del 4% de los gases de efecto invernadero de la Tierra y "un cuatro por ciento es una cifra muy alta si se trata de abordar un reto tan grande como el cambio climático", como afirma el experto medioambiental Deron Lovaas. Por último no debemos olvidar el coste económico, laboral y ecológico de los desguaces de estos colosales barcos cuando finalizan su vida útil, un tema que ya abordamos en un post que publicamos hace un tiempo en el que incluíamos el documental 'Embarrancados'.En 'Sobrecargados', Denis Delestrac y su equipo buscan ponernos en alerta sobre nuestros actos de consumo para que demandemos una trazabilidad realmente transparente en los productos que compramos, así como una racionalización y modernización del transporte marítimo mundial para que se reduzcan sus costes ocultos y aumente su sostenibilidad.
Versión Completa Subtitulada
Versión 52' (Doblada)
25 de noviembre de 2017
Vocabulario Fundamental. Odio (10) Me cagüen TTM
Me cagüen TTM
En una misma semana hemos asistido a la justificación de los autores de unos hechos y a la detención jaleada de los de otros similares, sin despeinarnos, y con la única diferencia de la tendencia ideológica que movía a cada uno de los actuantes. Esta situación no es nueva en España, lo que nos habla de una tendencia. Una tendencia peligrosa. Una tendencia ante la que hay que reaccionar. La doble moral que recorre nuestra opinión pública no es tal sino una prevalencia clara de una tendencia ideológica y política sobre otra, de un discurso político sobre otro, de un relato que se quiere supremacista sobre los demás. Los españoles ya no son iguales ante la ley según lo que piensen y cómo lo piensen. Tampoco la moral, cuyos límites no son los del Código Penal, es la misma según a quién se juzgue. Unos repugnan y son laminados y otros... otros son justificados y tolerados. La única diferencia es la tendencia ideológica en la que manifiestan su ignominia.
Voy a hablarles de seres por igual reprochables desde lo moral, y puede que desde lo penal, pero que han obtenido de sus acciones reacciones muy distintas. Unos eran servidores públicos y en un grupo de chat de 200 personas no sólo desearon la muerte de la alcaldesa Carmena, mostrándose además xenófobos, racistas y nazis, sino que amenazaron gravemente al compañero policía que les afeó la conducta y que finalmente les denunció. Otro era un chaval independentista de 20 años que festejó en su modesta cuenta de Twitter la muerte de Maza y dicen que amenazó con unas puñaladas al delegado del Gobierno en Cataluña, Millo. A los primeros salieron a defenderlos los sindicatos policiales y docenas de abnegados comentaristas que han estado dispuestos a tragar con el anzuelo de una supuesta privacidad del foro sin tener que contener las arcadas. Al segundo le ha dedicado hasta un tuit el propio ministro del Interior, orgulloso porque una detención haya acabado con el historial de este peligroso individuo. Les juro que hay intelectos dispuestos en este país a defender que las acciones no son iguales y los resultados no son distintos pero yo no escribo para ellos.
Es un ejemplo perfecto por su proximidad en el tiempo, su enorme semejanza y su ampliamente diferente acogida por parte de la opinión pública y de los gobernantes. Nadie ha detenido a los policías fascistas y xenófobos, se ha preferido poner escolta al amenazado. No se ha dudado en aplaudir una detención del joven nacionalista que dudosamente se hubiera podido acercar a un escoltado delegado gubernamental. Ambos casos igualmente repulsivos humanamente hablando.
La utilización espuria e ideológica de los denominados delitos de odio, de los delitos apologéticos y, en general, de toda esa carga penal sobre la opinión y su expresión que ya pesa en España está cobrando niveles no sólo inaceptables sino directamente inasumibles. Estamos tocando fondo y no respecto al odio sino respecto a la intolerancia de la libertad de expresión. Peligroso. Inaceptable. Perturbador. Hablan de odio pero es un odio de vía única. Odian los independentistas y los izquierdistas radicales. Odian los titiriteros terroristas y aquellos que no aman a algunas policías y a lo que representan. Odian los rojos de mierda. Mientras, utilizan su libertad de expresión para mostrar su diferencia los xenófobos, los fascistas, los franquistas, los de la aporofobia. Esta es la España que ha construido el Partido Popular con sus reformas penales y con su estilo de gobernar. Unos titiriteros acaban siendo terroristas a la par que descojonarse de los que aún tienen a sus víctimas de la injusticia del fascismo en frías fosas comunes, no es sino una crítica política.
Los discursos del odio están de moda. Odio. Odias. A la trena con él porque me critica o me insulta. Me está odiando. Los discursos del odio son perfectos para poner a prueba el músculo de un sistema democrático y de la libertad de expresión que rige en el mismo. La forma en que se producen, la acogida social que tienen o las barreras que se instalen para la libertad de expresión, hablan claramente de las convicciones de fondo que fundamentan el sistema y permiten realizar una diagnosis sobre la calidad de la democracia en cuyo seno se producen.
Sobre los hate speech -expresión originaria de este concepto- los teóricos han explicado muy bien cómo las democracias liberales se dividen en dos clases en función del tipo de respuesta que articulen frente a ellos. Por un lado, hablan de las democracias tolerantes, cuyo mayor ejemplo sería la norteamericana, en las cuáles la fuerza de la libertad de expresión es máxima. En líneas generales, la Primera Enmienda de los Estados Unidos es de tal fortaleza que predomina siempre que no se trate de una llamada directa por la palabra para la comisión de un delito concreto. Un país en el que se permite quemar la bandera o manifestarse a un grupo nazi en un barrio judío en aras a la sacrosanta libertad de expresión.
Un país que condenó al secretario del Partido Comunista por conspiración aunque respaldando la fórmula por la cual los tribunales “deberían preguntarse siempre hasta qué punto la gravedad del mal justificaba coartar la libertad de expresión hasta lo necesario para evitar que aquel llegara a producirse, pero sólo tras haber considerado si la producción de los efectos dañinos es plausible” (United States contra Dennis, 1951) Y aquí cabría preguntarse ¿era posible la independencia catalana? ¿fue alguna vez plausible?
Por otra parte, se constata la existencia de unas democracias intransigentes, en el más puro estilo europeo, en las que se tiende a restringir la libertad de expresión de las ideas que podrían socavar los propios principios de la democracia. Robert Post, uno de los más destacados defensores de la desregulación de los discursos del odio, considera que la gran tragedia europea del siglo XX puede estar en el origen de esta diferencia aunque, en el caso español, no parece ser la causa de una tendencia a tolerar lo que asoma que huele a nazismo, franquismo y fascismo y a reprimir a sus antagónicas. La expresión discursos del odio es, como poco, equívoca, imprecisa y maleable y según Vives puede que pretenda cubrir la falta de legitimidad para castigar unas expresiones que no nos gustan pero que deberían quedar amparadas por la libertad de expresión.
La situación se agrava cada día más. Hay humoristas encausados y tuiteros a los que se piden años de cárcel en la Audiencia Nacional. Miles de ciudadanos se mesan los cabellos al descubrir que hay gente que se alegra de la muerte de otros en el país en el que no había labriego que no se ciscara en todos los muertos del de enfrente por un quítame allí esas pajas. Me cagüen TTM ha sido casi un grito de guerra rural. Polvo, sudor y hierro, la Inquisición cabalga.
18 de noviembre de 2017
14 de noviembre de 2017
10 de noviembre de 2017
2 de noviembre de 2017
Música para camaleones (103) Cigarettes After Sex - K.
I remember when I first noticed that you liked me back
We were sitting down in a restaurant waiting for the check
We had made love earlier that day with no strings attached
But I could tell that something had changed how you looked at me then
[Chorus]
Kristen, come right back
I've been waiting for you to slip back in bed
When you light the candle
[Verse 2]
And on the Lower East Side you're dancing with me now
And I'm taking pictures of you with flowers on the wall
Think I like you best when you're dressed in black from head to toe
Think I like you best when you're just with me
And no one else...
[Chorus]
Kristen, come right back
I've been waiting for you to slip back in bed
When you light the candle
[Verse 3]
And I'm kissing you lying in my room
Holding you until you fall asleep
And it's just as good as I knew it would be
Stay with me I don't want you to leave
[Chorus]
Kristen, come right back
I've been waiting for you to slip back in bed
When you light the candleVocabulario Fundamental. Muros y Fronteras (10) Fronteras de alto coste
Fronteras de alto coste (Frontiéres: La grande illusion - Guillaume Pitron, 2016)Los esfuerzos por blindar las fronteras del primer mundo constituyen un lucrativo negocio en alza. Las empresas armamentísticas y los traficantes de inmigrantes son los principales beneficiados. Miles de millones invertidos por los países ricos para 'protegerse' de los pobres que llaman a su puerta
La conclusión a la que llegan es clara: las fronteras se han convertido en un nuevo y gigantesco negocio para la industria del armamento, que incluso se expone en salones para captar nuevos clientes. ‘Aquí en Estados Unidos, el ejército compra menos, así que buscamos nuevas salidas a nuestros productos’, explica un industrial americano. Parecen enfrentarse a una guerra en la que el enemigo no es un soldado, sino un inmigrante clandestino.
La ciudad de Nogales, entre Arizona y Méjico está dividida por un muro que puede alcanzar los 10 metros. ‘Es de acero reforzado con hormigón. Tiene una estructura doble en el interior que lo hace muy difícil de seccionar’, explica un agente. En el sector de Tucson hay 416 kilómetros de frontera similar con 4.200 guardias fronterizos. Construir un muro de 12.000 kilómetros de toda la frontera terrestre norteamericana sería imposible de financiar, así que idearon las barreras virtuales: biometría, cámaras térmicas, radares y drones.
La estrella del mayor salón dedicado a la seguridad de las fronteras, que se celebra en Fénix, Arizona, es el dron ‘Quadcóptero’, totalmente autónomo. ‘En realidad se trata de tecnología militar aplicada a la seguridad nacional’, explica uno de los vendedores. El coste de cada dron es de 17 millones de dólares. Después de unos años de pruebas, el proyecto de barrera virtual de la frontera con Méjico ha resultado ser un fracaso que le ha costado al contribuyente más de mil millones de dólares.Europa vive la crisis migratoria más grave desde el final de la segunda guerra mundial. Hombres, mujeres y niños luchan y se dejan la vida por entrar, mientras que Europa cierra sus fronteras. Una de las primeras barreras europeas que se construyó fue la de Melilla. Desde 2005 una valla de acero separa España de Marruecos con 650 guardias civiles vigilando los 11 kilómetros de muro, cuya remodelación costó 33 millones de euros.
Uno de los principales puntos de paso hacia el espacio Schengen a través de la isla de Lesbos es el puerto de Izmir, en Turquía. En el Khave Café se dan cita traficantes e inmigrantes que llegan hasta aquí después de un periplo de meses con sus pertenencias a cuestas. ‘Los refugiados son como un gran pastel. Los barqueros ganan mil dólares por cada inmigrante que llevan a Europa. Un barco son 5.000 dólares de beneficio en un solo día de trabajo’, explica un captador de inmigrantes para los traficantes que cobra de media 100 dólares por cada uno, ‘cuanto menos segura sea la frontera, más dinero se gana’, reconoce.
Según ‘The Migrant Files’, una investigación publicada en 2015 por periodistas europeos, la entrada de inmigrantes clandestinos a Europa habría generado en 15 años, un negocio de al menos 16.000 millones de euros.
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