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20 de septiembre de 2020

Vocabulario Fundamental. Revolución (8) Bielorrusia, las protestas hacen tambalear la última dictadura de Europa

Hoy miramos al este, a Bielorrusia donde, a pesar de desaparecer de los noticieros por la omnipresencia de la pandemia vírica, continúan las protestas multitudinarias contra Aleksandr Lukashenko tras el flagrante pucherazo de las recientes elecciones presidenciales del 9 de agosto de este mismo año. ¿Lograrán las protestas ciudadanas masivas tumbar al último dictador europeo?

Primeros años

Lukashenko es el político del continente europeo que más años lleva en el poder. Fue el primero en ganar las primeras elecciones presidenciales democráticas, celebradas el país en 1994, después de la desintegración de la URSS, siendo el único diputado que votó en contra de la independencia de la misma en 1991. Llegó a la presidencia del país haciendo bandera de lucha contra las corruptelas del poder soviético desde la presidencia del Comité Anticorrupción.

Bielorrusia es el único país europeo que aún mantiene una economía planificada, muy similar a la de la Unión Soviética, de la que Alexander Lukashenko dice ser un gran nostálgico. Lukashenko aplicó algunas medidas económicas del antiguo sistema soviético, como el control estatal de parte de la economía, manteniendo la sanidad y la educación públicas y gratuitas.

Según datos del Banco Mundial, entre el año 2000 y el 2018 el porcentaje de personas que vivían bajo el umbral de la pobreza bajó del 41,9% al 5,6%. La sanidad y la educación son gratuitas y la tasa de paro es relativamente muy baja, al menos hasta la llegada de la pandemia. El país cuenta con una potente industria de maquinaria agrícola y abundantes recursos carboníferos y madereros. 

En 2001 revalidó la presidencia con el 77,4% de los votos presentándose como garantía de crecimiento y estabilidad. En esos momentos Lukashenko tenía un gran apoyo popular por distintas reformas sociales que, como hemos visto, sacaron a mucha gente de la miseria, pero fue entonces, cuando ya se sentía dueño y señor de Bielorrusia, cuando comenzaron sus ademanes autoritarios, el hostigamiento sobre la prensa independiente y la represión contra la disidencia. Como Chávez en Venezuela, vaya.

José Ángel López Jiménez, profesor de Derecho Internacional Público, sostiene en su análisis "Un régimen en el laberinto: Lukashenko, ¿supervivencia política a la sombra del Kremlin?" que el autócrata ex-soviético ha ido instrumentalizando en su favor dos elementos clave

Uno es la homogeneidad étnica de la República, con el 84% de la población de mayoría bielorrusa, sobre 9,5 millones de habitantes. Ello ha favorecido la convivencia entre minorías y la ausencia de secesionismos relevantes que pudieran eventualmente ser utilizados por Rusia, como en sus repúblicas vecinas (Moldavia, Georgia o Ucrania). 

De esa forma la reafirmación de la identidad nacional propia –mediante la promoción lingüística del idioma– facilitó la construcción de la estatalidad independiente tras la disolución de la Unión Soviética y, por consiguiente, la del propio Lukashenko al frente del mismo. El segundo elemento sería el factor religioso, pues Lukashenko ha ido forjando una alianza importante con la iglesia ortodoxa marginando a la Iglesia católica y atrayendo el voto de sus fieles y su poder social.

La soberbia del poder absoluto

Sobre todo a partir de esas elecciones de 2001 fue cuando Lukashenko dejó de gobernar para el pueblo, haciendo de la mentira y la represión su forma de gobierno, manipulando todos los resortes del poder para hacerse con el control absoluto de las instituciones del Estado, con el objetivo final de garantizar su puesto como ha conseguido su gran mentor y amigo, Vladimir Putin.

Lukashenko siempre se ha mantenido cercano a Rusia, mientras que ha preferido guardar las distancias con Occidente. Moscú ha sido, de hecho, el gran balón de oxígeno del régimen, tanto a nivel político, energético y económico como en el plano militar, incluido un tratado de unión bilateral y también su inclusión en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), suscrito por antiguas repúblicas ex-soviéticas. De hecho, en las últimas semanas el ejército ruso se ha reforzado en la frontera entre ambos países y se han realizado maniobras militares conjuntas. Así, con el respaldo total de Rusia, Lukashenko tuvo vía libre para manipular elecciones a su antojo.

En marzo de 2016, las terceras elecciones a las que Lukashenko se presentaba, volvió a ganar con el 82,6% de los votos. La oposición denunció fraude electoral. Asimismo, los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) afirmaron que los comicios no cumplieron los requisitos necesarios para ser considerados democráticos. 

En su comunicado, destacaron algunas de las "ineficiencias" que se encontraron en Bielorrusia: la declaración del KGB de Bielorrusia (los servicios de seguridad), que asociaban a los grupos de oposición con el terrorismo, así como las restricciones arbitrarias a las campañas de los candidatos de la oposición, la propaganda de los medios estatales a favor del presidente, la obstrucción al trabajo de la prensa independiente, la presión sobre el electorado y la exclusión de representantes de la oposición en el proceso electoral.

A la vista de las pruebas aplastantes, la Unión Europea sancionó por primera vez a Lukashenko por su autoritarismo y las farsas electorales, cada vez más descaradas. Las sanciones, que afectaron al presidente y a sus cómplices en la triquiñuela electoral, incluían una prohibición de visados para entrar en los países de la UE y la congelación de sus fondos en dichos países. Pero a Lukashenko, teniendo a Putin a su lado eso le importó más bien poco.

El documental 'Bielorrusia, una dictadura ordinaria', de la productora ARTE.tv nos lleva a conocer las peculiaridades políticas y sociales bielorrusas bajo el autoritario gobierno de Lukashenko y cómo han surgido y se han mantenido las masivas protestas ciudadanas por todo el país a pesar de la represión policial.
 




Organizaciones humanitarias acusan con frecuencia al presidente, su gobierno y sus aparatos de seguridad de violar sistemáticamente los derechos humanos. 
Lukashenko ha desplegado por el país un temible aparato policial, pero como hemos visto, también una economía planificada que, mal que bien, garantizaba el bienestar de los bielorrusos.
 

No obstante, en la última década el país ha vivido una serie de crisis económicas que han debilitado su economía y que podrían haber aumentado las cifras de pobreza hasta alcanzar el 29%. Así lo indica el informe 'Poverty Dynamics in Belarus from 2009 to 2016', publicado por FREE Network, una red de institutos de investigación política.

A rasgos generales es en el entorno rural, donde se hallan los koljoses (granjas colectivas bajo control del gobierno), donde se halla el mayor apoyo a Lukashenko. Por el contrario, es en las ciudades (como suele suceder en casi todos los países) donde hay mayor apoyo a la oposición. 

Pese a todo, el descontento ha llegado también a algunas zonas rurales del país y el ciudadano bielorruso se debate entre la sumisión al poder autocrático y una peligrosa resistencia ciudadana.

Porque al hartazgo de la población por los masivos fraudes electorales se suma la terrible gestión de la crisis sanitaria de la COVID-19 en el país, donde en el mismo mes de mayo que mantenía confinado a la inmensa mayoría de los ciudadanos europeos en Bielorrusia se podía ir a bares, restaurantes, conciertos, partidos de fútbol y hockey, incluso a la celebración en mayo de un desfile militar multitudinario en conmemoración del 75º Aniversario de la victoria en la Segunda GM.

Es decir, se podía hacer de todo con la única recomendación de llevar mascarilla. Incluso el presidente se ha permitido el cinismo de aconsejar "ir a la sauna, beber vodka, jugar al hockey y trabajar duro" para evitar el coronavirus. Todos estos factores han ido debilitando la buena prensa del régimen.

A eso se le suma el Internet caído durante días para dificultar la organización de las manifestaciones, las denuncias de torturas y brutalidad policial en comisarías y las huelgas en las principales industrias del país. Este último punto es crucial, pues indica que los sectores sociales que más apoyaron a Lukashenko, la clase obrera empleada en industrias estatales, empiezan a alejarse de él. La inusitada violencia represiva colmó la paciencia de quienes habían hecho oídos sordos hasta entonces.
 

El descontento ha ido calando durante estos años en la sociedad bielorrusa y la espita que hizo explotar la rabia fue el enésimo fraude electoral, esta vez en las presidenciales del 9 de agosto de este año, las sextas a las que se presentaba el actual presidente, con un inverosímil 80% de los votos. Además, con la oposición desbaratada pues uno de sus principales oponentes, Viktor Babaryko, había sido arrestado en junio, otro, Valery Tsepkalo, huyó a Rusia poco después temiendo correr la misma suerte y la más conocida en Occidente, Sviatlana Tsikhanouskaya, estaba ya huída a Lituania desde donde instaba, días después, a la creación de un marco legal que garantice que puedan celebrarse de nuevo unas elecciones justas. 

Las protestas acorralan al gobierno

La reacción de los bielorrusos fue casi inmediata. A los pocos minutos de conocerse los resultados, los residentes de Minsk, la capital del país, y otras ciudades empezaron a concentrarse en las principales plazas y avenidas para manifestar en contra de lo que consideran una manipulación de los comicios. 

Más de 250.000 partidarios de la oposición bielorrusa salieron a la calle en Minsk en la bautizada como Marcha por la Libertad, armados de la bandera blanquirroja, la que representó al país entre 1991 y 1994 y que luego fue sustituida por la que había en la época soviética, aunque sin la hoz y el martillo.

A diferencia de lo que pasó en Kiev en 2013, en las manifestaciones no hay banderas de la Unión Europea, de la OTAN o de Estados Unidos, y entre las personas que conforman la marcha no existe una retórica de confrontación Rusia-Occidente como sí hubo en Ucrania. Pero Lukashenko respondió de la única manera que sabe hacerlo, mandando a los militares a reprimir las protestas y en menos de una semana los manifestantes detenidos ya eran casi 7.000.

El líder reaccionó con la soberbia propia de los déspotas. Se hizo grabar, mientras descendía de un helicóptero con kalashnikov en la mano y chaleco antibalas, dando ánimos a sus militares. Llamó "ratas" a los manifestantes y organizó una marcha a favor de sí mismo y su continuidad en el poder. 

Partidarios de Lukashenko en una movilización en apoyo al líder autoritario, el 19 de agosto en Minsk.Tatyana Zenkovich / EFE

La afluencia fue escasa, de poco más de 30.000 personas, y en ella Lukashenko dejó claro que prefería morir a entregar al mando: "Hemos construido un bello país, con sus dificultades y desperfectos. ¿A quién queréis entregarlo? Si alguien quiere entregar el país, ni muerto lo permitiré”.

Partidarios de Lukashenko en una movilización en apoyo al líder autoritario, el 19 de agosto en Minsk.Tatyana Zenkovich / EFE

El régimen se vio desbordado por la intensidad y persistencia de los manifestantes. A los pocos días del estallido, Lukashenko se vio obligado a pedirle ayuda a Putin, su tradicional aliado. La relación entre ellos no estaba pasando su mejor racha, pero pese a todo Rusia le prometió una "asistencia integral" en caso de "amenazas militares externas". 

Putin no perdió la ocasión de alimentar la tensión con Occidente jugando la carta de la insidia: "Estas protestas fueron organizadas por figuras oscuras del extranjero". Paradójicamente, pocas semanas antes del inicio de las protestas, Lukashenko anunció la detención de 33 paramilitares rusos que buscaban "desestabilizar el país en periodo preelectoral".

Bielorrusia ha estado sumida en la confusión desde que se conoció el resultado de las elecciones presidenciales. Es la última dictadura en el continente europeo, y la gente lucha por alcanzar la libertad. El reportaje de la productora ARTE, 'Bielorrusia lucha por la democracia', toma el pulso al país al calor de los últimos acontecimientos. Es también un necesario testimonio de la brutal represión que están sufriendo los manifestantes.
 


Las protestas no han cesado desde entonces. Los bielorrusos siguen en la calle y la policía de Lukashenko continúa con lo que Amnistía Internacional ha descrito como "campaña generalizada de tortura". La situación parece estancada y ninguno de los dos bandos da su brazo a torcer.

El desenlace es incierto, pero la comunidad internacional empieza a posicionarse. Parece que la ONU está dispuesta a investigar los abusos policiales contra manifestantes, mientras que la UE ha optado por imponer sanciones a Bielorrusia. La lista de sanciones como la congelación de activos o la prohibición de viajar a la Unión Europea, incluye a viceministros, responsables de las fuerzas especiales, altos cargos del servicio secreto, mandos policiales o directores de prisiones de Bielorrusia, pero no al propio Lukashenko. El derrocamiento del sátrapa podría ir para largo. 

Cerrojo informativo en Minsk

Desde el comienzo de las revueltas, Lukashenko se empeñó en reprimir con la misma saña a los manifestantes y a los periodistas independientes. Y lo hizo, lo sigue haciendo, sin ningún pudor. Tanto ha sido así que incluso la periodista y escritora Svetlana Alexievich, premio Nobel de Literatura en 2015 y activa opositora al régimen bielorruso, tuvo que abandonar el país a comienzos de septiembre. Llevaba semanas siendo acosada, con un intento de asalto a su casa incluido, antes de optar por exiliarse en Alemania.

La autora de "La guerra tiene rostro de mujer" formaba parte del Consejo de Coordinación, creado por la oposición para facilitar una transición democrática en el país. “No queda ninguno de mis correligionarios de la dirección del Consejo de Coordinación. Todos están en prisión o expulsados del país”, denunciaba la periodista, "lo que está sucediendo es terror contra el pueblo". Su caso es solo el más visible de los muchos que están teniendo lugar en el país. 

La misma Alexievich, en una entrevista en El País de antes de que tuviera que marcharse, reconocía “Sentí que vienen largos y malos tiempos (...) No sé cómo, pero con las fuerzas internas y sin ayuda exterior no podemos superar la situación”. “(...) está en marcha una total represión. Despiden a los trabajadores, echan a la mitad de las plantillas. El país se dividió y da igual que hayan salido centenares de miles de personas a manifestarse en Minsk. También han salido en otras ciudades, pero en ellas se trata de kamikazes, porque no son tantos. Nuestra sociedad civil no tiene aún las fuerzas necesarias para lograr la democracia”

Y respecto a la improbable posibilidad de que Rusia pudiera ayudar al movimiento revolucionario Alexievich era tajante:¿Acaso no queda ninguna esperanza procedente de Rusia? “¿Acaso Rusia necesita una Bielorrusia libre? ¿Acaso Rusia quiere nuestra victoria? Si eso sucediera, entonces los rusos se preguntarían sobre sí mismos y (se preguntarían) por qué ellos están así y entonces allí comenzaría lo mismo que aquí. Así que está excluido y no hay nada de que hablar. Por mucho que lo odien, Lukashenko de todas maneras es suyo. Nosotros también pensábamos que se encontraría un consenso en la sociedad y que encontraríamos a un presidente de transición que pudiera gestionar unas elecciones libres, pero no ha sucedido. Entendí esto este domingo cuando vi la enorme cola de vehículos militares en todas las calles de Minsk y los uniformados en su interior. En la ciudad han entrado los militares, y ya lo advirtió el ministro del Interior, que tendríamos que vérnoslas con el Ejército”... 

La opinión de la diáspora bielorrusa en nuestro país 

Nuestra compañera en FronteraD Amelia Serraller entrevistó en la revista digital FronteraD a varios ciudadanos bielorrusos residentes en España sobre la situación de su país. Un par de preguntas abordaban precisamente esta asfixia informativa que está imponiendo Lukashenko:

AS: ¿Cuál es la situación de los periodistas independientes?

AY: Casi el 90% de los periodistas que han pasado un mes trabajando en Bielorrusia han sido detenidos. Algunos diez días, otros solo uno: pero hablamos de una cifra oficial. Siempre hay riesgo, contactamos con periodistas internacionales, a veces para interesarles o “picarles”. ¿Conoce a Jalis de la Serna? Su visado fue rechazado, pero aún así irá por su cuenta. Hay muchos periodistas que no pueden entrar con su cámara y equipo de trabajo. Lo hacen de paisano desde Rusia. El régimen les está echando a todos.

AS: ¿Cree que la información que nos está llegando en España es buena?

AY: Ni sí ni no. Los medios le quitan dramatismo, para no añadir leña al fuego. Les pusimos en contacto con 20 personas que habían sido torturadas en la cárcel, dispuestas a contarlo. Y de momento no hemos visto ni una sola, aunque se han hecho. Tienen cierta presión del Ministerio, porque nunca se sabe. Yo creo que España está esperando a que la UE alcance por fin un acuerdo. Eso sí, la ministra de Asuntos Exteriores (Arancha González Laya) nos habló en la ONU: le admira nuestra actividad.

Lukashenko y su policía no hacen distinciones entre los periodistas bielorrusos y la prensa extranjera. A comienzos de octubre, el Ministro de Asuntos Exteriores bielorruso canceló todas las acreditaciones para periodistas extranjeros. Según las autoridades, se trata de una medida orientada a garantizar la "seguridad informativa" del país. "No es como la guerra, pero se parece, presión y más presión cada día", ha dicho Barys Haretski, presidente de la Asociación de Periodistas de Bielorrusia.

Pero Lukashenko no se ha limitado a presionar y denegar acreditaciones. Desde el 9 de agosto, cuando empezaron las protestas, 277 periodistas han sido detenidos en Bielorrusia, según datos de la Asociación de Periodistas de Bielorrusia. Cuarenta de ellos fueron detenidos el sábado diez de octubre en el transcurso de las nuevas manifestaciones contra el fraude electoral.

Las intenciones del régimen están claras, cuantos menos testigos, mejor. Y se está empleando a fondo para conseguirlo. Durante las primeras semanas de protestas, los periodistas bielorrusos denunciaron un apagón informativo que había bloqueado el acceso a más de setenta webs. Entre ellas, varios medios de comunicación críticos con el gobierno de Lukashenko como Masheka.by o Vitebsky Kurier (El Correo de Vitebsk).

La respuesta no se hizo esperar. Reporteros sin Fronteras, una organización que vela por la libertad de prensa en todo el mundo, desbloqueó algunos de esos portales censurados. Lo hizo a través de la operación #CollateralFreedom, un dispositivo basado en la técnica de mirroring que permite evadir la censura en línea. Todo un ejemplo de solidaridad internacional en defensa de la libertad de expresión y contra el autoritarismo censor. 

Pese a todo, la moral de los bielorrusos sigue alta y su decisión de continuar en la lucha es firme. Otra cita de la entrevista de Amelia Serraller en FronteraD con activistas bielorrusos:

Amelia Serraller: ¿Cree usted que tiene Lukashenko los días contados?

Aliaksandr Yurevich: Sí (responde con convicción). Sí, por todo nuestro trabajo. Tenemos un dicho ahora: si eres bielorruso, no duermes. Llevamos más de 100 noches sin pegar ojo. Hacemos el máximo esfuerzo y todos nuestros vecinos que están en el Oriente post-soviético nos echan un cable: Lituania, los ciudadanos rusos, ucranianos, georgianos, armenios… Estamos en ello. Pero hasta el año que viene no lo vamos a ver.

Y para comprender un poco mejor la intrincada relación entre Putin y Lukashenko, dejamos este interesante vídeo de Visual Politik. 

¿Qué quiere Putin en Bielorrusia?


14 de septiembre de 2020

Estupor y Temblores (69) Líbano, caos en los hospitales







Si bien el país ya estaba en bancarrota económica, nadie sabe de dónde pueden provenir los fondos para reconstruirlo tras la explosión que desgarró Beirut. Por miedo a la corrupción y a la malversación, la mayoría de los países se niega a dar una ayuda financiera a las autoridades libanesas.












13 de septiembre de 2020

Vocabulario Fundamental. Amor (26) / Music kills me (16) Los Enamoramientos 2


Fue a finales de 2013 cuando publiqué la primera de mis listas 'Music Kills Me' dedicadas a las distintas etapas del amor romántico y como no podía ser de otra forma, fue una lista entregada al enamoramiento, esa vorágine emocional efímera, gozosa e insensata, que marca el inicio de nuestras relaciones sentimentales, de los pequeños y grandes amores de nuestra vida. Y no ha podido ser hasta hoy, casi 7 años después, que publicamos nuestra segunda lista sobre el comienzo del amor, el falling in love propiamente dicho, antes de pasar a la siguiente fase, cuando la relación de pareja se asienta y consolida.

Y para presentarla nada menos que una célebre fotografía de dos amantes ejerciendo como tales en un buen sitio para ello, por ejemplo en medio de unos disturbios en Vancouver en 2011, ha sido customizada con otro de los maravillosos diseños gráficos del gran Javier Pérez que nos introducen en esta antología de 20 temas de 20 cantantes y bandas distintos para una hora y 25 minutos de excelente música

Ahora ya sólo queda disfrutarlas, solos o a ser posible en buena compañía. Ámense los que puedan y todo lo que puedan, dejen que ese batiburrillo de momentos mágicos, hormonas en catarata y miradas arrebatadas tomen el poder en su cuerpo, en su cerebro, en sus vidas, háganlo mientras puedan, puede que algún día lo echen de menos.

1 - The More You Ignore Me, The Closer I Get (Morrissey) (letra)
2 - Here Comes Your Man (Meaghan Smith) (letra)
3 - Love Is Everywhere (Wilco) (letra)
4 - I'm Sorry I Love You (The Magnetic Fields) (letra)
5 - Teresa Rampell (Manel) (letra)
6 - En la Cama (Klaus y Kinski) (letra)
7 - Muero De Amor (La Bien Querida) (letra)
8 - Corazón (Clyde) (letra)

9 - Sólo Pienso En Ti (Enrique Urquijo y Los Problemas)
10 - I'll Be Your Baby Tonight (Bob Dylan) (letra)
11 - Firecracker (Charlie Fink) (letra)
12 - I Like The Way This Is Going (Eels) (letra)
13 - I Hope That I Don't Fall In Love With You (Tom Waits) (letra)
14 - Fuck It, I Love You (Lana Del Rey) (letra)
15 - I'll Come Too (James Blake) (letra)
16 - Crush (Cigarettes After Sex) (letra)
17 - Freelove (Depeche Mode) letra
18 - Lover's Spit (feat. Feist) (Broken Social Scene) letra
19 - The First Time (U2) letra
20 - Meteorites (Yann Tiersen) letra

8 de septiembre de 2020

Música para camaleones (125) Manel - L'espectre de Maria Antonieta (directe)

Por temas como este los Manel son la mejor banda española desde el 2008. L'espectre de Maria Antonieta sobrevuela París mientras cavila sobre su antigua vida corpórea y sobre la eternidad. Además, en directo, donde puedes ver cómo la magia se desarrolla ante tus ojos. Porque da igual qué canciones de su conspicuo y ya extenso repertorio toquen y cómo lo hagan, ellos son siempre geniales, siempre emocionantes.




Versió en directe de 'L'espectre de Maria Antonieta' al concert del Razzmatazz de Barcelona el 25 de gener del 2017 dins del Room Festival de Barcelona. Pots veure el concert sencer aquí: https://youtu.be/TPVW0hSAeS8



Catalá: Clar que arriben dies on tothom li sembla imbècil i opta per callar Clar que si es concentra pot sentir perfums exòtics recorrent-li el braç Clar que es fa pesada amb els seus contes de carrosses que travessen prats No goseu jutjar-la des dels vostres cossos momentàniament tan vius i sans Que al tombant de vespre Quan el sol se'n va Maria Antonieta Surt a investigar I travessa el trànsit I es cola allà on vol Per fer por a nenes I a homes sense son I amb altres espectres Es riu dels mortals Asseguda en punxes De la catedral I sobrevolant París desert es diu Maria, ets aquí, tan llesta com et penses i no veus com els records T'estan mentint, t'estan mentint I es diu Maria, només tu saps com vas arribar a avorrir la vida a l'interior d'aquells jardins, d'aquells jardins

CastellanoClaro que llegan días en que todo el mundo le parece imbécil y opta por callar. Claro que si se concentra puede sentir perfumes exóticos recorriéndole el brazo. Claro que se hace pesada con sus cuentos de carrozas que atraviesan prados. ¡No oséis juzgarla desde vuestros cuerpos momentáneamente tan vivos y sanos! Que a la caída del atardecer, cuando el sol se va, María Antonieta sale a investigar. Y atraviesa el tránsito y se cuela allá donde quiere para dar miedo a niñas y a hombres sin sueño. Y con otros espectros se ríe de los mortales sentada en agujas de la catedral. Y sobrevolando París desierto se dice: “María, estás aquí, tan lista como te crees y no ves cómo los recuerdos te están mintiendo, ¡te están mintiendo!”. Y se dice: “María, solo tú sabes cómo llegaste a aburrir la vida en el interior de aquellos jardines, ¡de aquellos jardines!”.

23 de agosto de 2020

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (40) Los Borbones se independizan de España

Este artículo de Gerardo Tecé es de antes del emérito a la fuga, pero casi mejor, porque este penúltimo bochorno casi es lo de menos. Esto va al corazón del problema, a la razón de existir de una institución reaccionaria, parásita y, de hecho, profundamente antipatriótica pues los extravíos y corruptelas de los Borbones llevan años dando razones a los victimismos independentistas. Por el bien de España, ¡¡Borbones, out!!

La familia real, durante el minuto de silencio por las víctimas de la covid-19 el pasado 27 de mayo. CASA DE S.M. EL REY

Los Borbones se independizan de España

Gerardo Tecé  Contexto 10/06/2020

Tener una monarquía nos servía para dos cosas, le explicaron a mi generación en el colegio, en casa, en el telediario y demás espacios supuestamente libres de adoctrinamiento. La primera era unir a los españoles y la segunda, igual de importante, representarnos ante el mundo, ser nuestra imagen. Esto, claramente, compensaba: no es fácil encontrar a alguien capaz de unir un país mientras se maneja con soltura con el cuchillo del pescado en una cena internacional. Mi generación, la de los años 80, creció al tiempo que crecía una democracia ejemplar, surgida de una transición ejemplar, que tenía como pilar principal una monarquía que, adivinen, también era ejemplar. De lo más ejemplar, de hecho. Consulten la prensa del momento. Eran años dulces en los que todo lo que ahora sabemos no existía. Ni se le esperaba. Transición, democracia y monarquía eran todo uno. Un tridente letal. Bale, Benzema y Cristiano se quedaban cortos ante aquella conjunción. Años de gloria de una monarquía en luna de miel con el país. Es decir, en luna de miel con una prensa que aseguraba que era el país el que estaba en luna de miel con la monarquía. Una monarquía que inauguraba Mundiales de fútbol, Juegos Olímpicos y Exposiciones Universales. Una monarquía cuyo altísimo nivel a la hora de unirnos y representarnos marcaba el nivel del listón de nuestra democracia. Que el nivel democrático del país fuese de la mano del nivel de nuestra monarquía supondría un problema que, con los años, iríamos descubriendo.

Junio de 2020. Ha pasado mucho desde aquellas ejemplares inauguraciones en plena luna de miel y han pasado tres meses desde que Felipe VI decidiese aprovechar el caos provocado por una pandemia mundial para limpiar los trapos sucios de su casa minimizando el ruido. Para anunciar, vía comunicado emitido con festividad, alevosía y pánico al contagio, la ruptura total con Juan Carlos I, su padre. Un padre acusado de, supuestamente, habérselo llevado tanto a diestra como a siniestra –es importante no posicionarse políticamente cuando eres monarca. Un Rey Juan Carlos que ejercía su labor de representarnos internacionalmente, en fin, a su manera. Representación con derecho a propina, lo podríamos llamar por ser benévolos y no hacer más sangre de la que ya ha hecho su propio hijo dejándolo caer. El Rey Juan Carlos, dicen, busca estos días un destino en el que retirarse y ese destino parece que no será España, país demasiado cercano a los hechos investigados. El Rey que mejor nos representó internacionalmente desde Suiza hasta Arabia –ejemplar, ejemplar, ejemplar– busca ahora solución habitacional en algún país en el que eso de la extradición se adapte a sus necesidades. Se habla de la República Dominicana. Como chiste final, que el gran embajador español acabe refugiándose en una república lejana, es insuperable.


Caído el mito de la gran labor monárquica de la representación internacional, nos queda que la monarquía trabaja por la unión de los españoles. Un asunto que, en los últimos meses, también nos deja cierta inquietud. Y varias preguntas. ¿Dónde ha estado Felipe VI durante esta pandemia? ¿Por qué no se le ha visto trabajando, mano a mano, junto al Gobierno? ¿Por qué no ha dado uno de esos discursos institucionales –como aquel posterior al 1 de octubre en Cataluña– para reñir a esos políticos que han apostado por el enfrentamiento en un momento en el que, según sus propias palabras, nos poníamos a prueba como sociedad? Si fue capaz de meterse en política para enfrentarse a los líderes independentistas catalanes porque su actitud “ponía en peligro la convivencia”, ¿no debería haber hecho lo mismo, en nombre de la unidad de los españoles representados en su Gobierno, con quienes han incendiado la convivencia en toda España durante una crisis sanitaria, llegando incluso a insinuar golpes de Estado? Resulta de lo más extraño la actitud del Rey si nos creemos esa labor de pegamento social. No es tan extraño si asumimos que la monarquía española hace tiempo que se metió en política sin pasar por las urnas. Es fácil pedir la unidad de todos los españoles ante un atentado terrorista o durante un conflicto territorial en Cataluña, pero no lo es tanto cuando el conflicto es en Madrid, cuando pedir unidad durante una crisis sanitaria supone tumbar la estrategia política de quienes más y mejor gritan “Viva el Rey”. Es fácil para la monarquía española hablar de la necesidad de crear puestos de trabajo, pero parece no serlo hablar de la necesidad de que los españoles que han perdido su empleo puedan llenar la nevera.

No seamos inocentes. La monarquía es una institución de derechas, con lógicas económicas de derechas y planteamientos sociales de derechas. Pero en el pacto social que nos hemos dado, a la monarquía se le piden discursos y actitudes que lo disimulen, que antepongan ante todo un concepto vacío como el de la unidad. ¿Ni siquiera de eso es capaz Felipe VI en un momento así? Si la actual monarquía española también se independiza de esa obligación con España, como su padre se independizó de la obligación de representarnos decentemente por el mundo, ¿qué hacemos con esta monarquía?

31 de julio de 2020

Música para camaleones (124) Moby - My only love








"My Only Love" (feat. Mindy Jones)

My only love My only love My only love My only love Do I ever wonder? More than words can say Heaven knows it's hard Enough to pray Let me tell you something There's a change in me Even now you're gone You'll always be My only love My only love My only love My only love Does it seem so funny For the fool to cry? Do you know the meaning Of goodbye? There's a river flowing By a willow tree When you need to know You remember me My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love My only love

18 de julio de 2020

Campanadas de la Historia (74) La historia del racismo

La historia del racismo, es una impactante y perspicaz serie documental británica emitida originalmente por la BBC en marzo de 2007 para conmemorar el bicentenario de la Ley de la Trata de Esclavos de 1807, que abolió la trata de esclavos en el Imperio Británico. La serie documental en tres partes examina de cerca el desarrollo del racismo en los últimos 500 años, revelando algunas verdades incómodas sobre cómo surgieron y se difundieron las actitudes racistas en la cultura popular.

Aunque la institución de la esclavitud se remonta a las antiguas civilizaciones, el concepto moderno de racismo comenzó con la trata de esclavos en África en el siglo XVI. El deseo interesado en explotar económicamente a los africanos dio origen al concepto europeo de que existían diferentes razas de seres humanos, que se distinguían por el color de su piel.

Esta serie de documentales relata los cambios en la idea de «raza» y la historia del racismo en Europa, América, Australasia y Asia. Estas películas muestran cómo las ideas de diferencia racial han evolucionado en respuesta a los acontecimientos históricos, e identifican el profundo impacto que la idea de ‘raza’, y el hecho del racismo, ha tenido en la ciencia, la cultura, la sociedad y la historia mundial. 

Al explorar la historia de la «raza» -desde la temprana aparición de la conciencia racial hasta el impacto de los últimos descubrimientos en genética- esta serie examina la naturaleza del «paisaje racial» que, durante cinco siglos, ha ocupado un lugar tan importante en la imaginación colectiva de Occidente. 

1 - El color del dinero 

En el primer episodio de la serie comienza con la evaluación de las implicaciones de las relaciones entre Europa, África y las Américas en el siglo 15. Considera las ideas racistsa y prácticas desarrolladas en las instituciones religiosas y seculares clave y la forma en que se presentaron en los escritos de los filósofos europeos Aristóteles y Kant.


2 - Impactos fatales 

El segundo episodio examina la idea del racismo científico, una ideología inventada en el siglo 19 que se basó en prácticas ya desacreditados como la frenología y proporcionó una justificación ideológica para el racismo y la esclavitud. El episodio muestra cómo estas teorías en última instancia condujo a la eugenesia y las políticas raciales nazis de la raza superior.



3 - Un legado salvaje 

En el tercer episodio es analizado el impacto del racismo en el siglo 20. En 1900 la expansión colonial europea había llegado hasta el corazón de África. Bajo el gobierno del rey Leopoldo II, el Congo belga se convirtió en una gran plantación de caucho. Hombres, mujeres y niños que no pudieron recoger sus cuotas de látex tendrían sus extremidades desmembradas. El país se convirtió en el escenario de uno de los mayores genocidios raciales del siglo, como un estimado de 10 millones de africanos murieron bajo el régimen colonial.

17 de julio de 2020

El Crackómetro (53) El campeón eterno: Y van 34


El campeón eterno

Por Juanma Trueba A La Contra 16/07/2020

El Real Madrid gana una Liga cada 2’6 años y la Champions cada cinco. No hace falta añadir mucho más. En semejante recorrido la suerte es una anécdota, igual que los vientos en contra o los soplidos a favor. Si algo ha demostrado el Madrid postconfinamiento es que nada le altera, ni la ausencia del público, ni la falta de abrigo en su estadio, ni siquiera la ventaja con la que partía el Barça cuando se reabrió el mundo. Existe un tipo de determinación que sólo tiene el Real Madrid y esa es, en última instancia, la gran diferencia. Creer.

Se dice que en el Real Madrid los entrenadores no marcan épocas, que son los jugadores. Se ha cumplido casi siempre, pero esta vez no. Esta ha sido la Liga de Zidane por encima de la brillante campaña de Courtois, Ramos, Casemiro o Benzema. Quien apostó por los veteranos fue Zidane, quien aplazó la revolución que reclamaba el pueblo, quien degolló a Bale sin que saliera sangre, quien ha sabido alternar minutos con rotaciones que no entiende nadie. Zidane ha sido la clave. La motivación del equipo es suya, la tensión y las sonrisas. Ese grupo, salvo mínimas excepciones, es feliz.


Entre los enormes méritos de Zidane está haber tapado el socavón que dejó Cristiano Ronaldo. La esperanza parecía muy lejana entonces. Se habló de travesía del desierto, de la amputación del gol y de equipo avejentado; nada era inventado. Sin embargo, Zidane creyó. Y a su alrededor fueron creyendo todos. Y según la esperanza se hizo contagiosa, el Barcelona empezó a perderla. Debe ser insoportable tener un enemigo así y lo será todavía más como se le ocurra eliminar al City.

Dicho lo anterior, no ha sido una temporada brillante. Las principales virtudes del campeón han sido la constancia y la inquebrantable fe en sí mismo. La solidez. La seriedad. La concentración. Y esas luces no son brillantes, aunque sean intensas. En las últimas diez victorias no ha sobrado nada y nunca sabremos si el equipo dio lo justo o todo lo que tenía. Supongo que no importa mucho, aunque volvió a suceder contra el Villarreal. El Real Madrid hizo lo que necesitaba para ganar. Marcó primero Benzema, como resumen de su gran temporada, y el segundo gol llegó en un penalti inexistente a Sergio Ramos que quiso tirar luego con una acción improcedente, indirecto para Benzema. No hacía falta esa extravagancia. Por fortuna, los abrazos traspapelan la niñería. La celebración lo invade todo, aunque sea con sordina. El éxito es tan inapelable como el fracaso del Barcelona. La verdad es machacona: el Real Madrid no falla o no suele. Tenga mucho o tenga menos. Y no es que siempre esté bien, es que siempre está convencido.

11 de julio de 2020

Campanadas de la Historia (73) La matanza de Srebenica, la última masacre europea


Hace 25 años, el 11 de julio de 1995, las fuerzas militares serbo-bosnias dirigidas por Ratko Mladic invadieron la localidad de Srebenica lo que produjo el desplazamiento de su población civil hacia la base cercana de la ONU. Ahí e encontraba un destacamento de cascos azules holandeses, lo que lo convertía, supuestamente, en un lugar seguro. Sin embargo esos soldados se refugiaron en la base y tuvieron que hacer caso a controvertidas órdenes de absoluto evitar el confrontamiento, dejando a los civiles a merced de los paramilitares serbios comandados por el infame general Ratko Mladic.

Primero separaron a mujeres y niños y se llevaron a unos 8.000 hombres jóvenes y ancianos a los bosques cercanos, donde serían ejecutados. Sus cuerpos serían desmembrados y enterrados en distintas fosas comunes para dificultar su posterior identificación. Y efectivamente aún hoy quedan miles de personas sin identificar y muchas responsabilidades por depurar. 

Mladic y Radovan Karadzic (presidente de la República Srpska entre 1992 y 1996) fueron juzgados y condenados por genocidio y crímenes de guerra pero nadie ha sido inculpado por parte de dirigentes políticos u organizaciones internacionales como la propia ONU o los estados implicados en el conflicto. Además, según pasan los años surge el peligro de la negación de los hechos para reescribir la Historia por parte del nacionalismo serbio. 

Para recordar aquel día de infamia recuperamos un reportaje de Ángela Rodicio y Carlos Alonso emitido en 2010 en Informe Semanal con motivo del 15º aniversario de la última masacre (por ahora) ocurrida en suelo europeo.

Fue la peor matanza cometida en Europa después de la II Guerra Mundial. El viejo continente volvía a ser escenario de campos de concentración y exterminio. El domingo, se cumplirán quince años de la matanza de Srebrenica que costó la vida a más de 8.000 personas. Todavía hoy muchas mujeres del enclave bosnio de Srebrenica continúan sin poder dar sepultura a sus seres queridos asesinados a sangre fría por tropas y paramilitares serbios y serbo-bosnios. Una ofensiva que comenzó siendo una dramática limpieza étnica y acabó convirtiéndose en un genocidio. Informe Semanal ha vuelto a esta ciudad fronteriza donde ha recogido el desolador testimonio de quienes lo han perdido todo y ha entrevistado al presidente bosnio, Haris Siladzic, quien se pregunta, ante las cámaras de TVE, "cuál es la lógica que hay detrás de una limpieza étnica".