Este es el blog. Y esta es nuestra web, está todo más ordenadito, mejor.

11 de septiembre de 2013

Catalunya se manifiesta por la autodeterminación y la independencia

España se vuelve a romper


Tal vez la palabra más exacta para definir la cadena humana que pidió la independencia catalana sea “tranquilidad”. Apenas hubo incidentes en una marcha que convocó a cientos de miles de personas (un millón seiscientas mil según algunas estimaciones) y eso es un éxito se mire por donde se mire. Una avioneta de Intereconomía sobrevoló Barcelona con el toro de Osborne a remolque del águila de Franco, todo un alarde circense en un grupo que hace meses que no paga a sus trabajadores. Además, hace falta un valor viriato para vender España como si fuese una marca de refrescos en una playa mediterránea. No sé si al genio que se le ocurrió la idea cayó en la cuenta de que la avioneta españolista traía, aparte del recuerdo de Guernica, un fabuloso mensaje de impotencia. La guinda del pastel.

Otro incidente tuvo lugar en la Gran Vía madrileña, al irrumpir una manada de energúmenos franquistas en un sencillo acto que se celebraba en el centro cultural Blanquerna, una hermosa librería catalana en el centro de la capital. Cuatro docenas de asistentes apenas daban para una nota a pie de página pero gracias a la estupidez congénita de un puñado de descerebrados y al precio de unos escaparates rotos, unos pocos forcejeos y unas cuantas toses provocadas por los gases lacrimógenos, Blanquerna se convirtió de golpe en uno de los centros neurálgicos de la independencia. Ni aun contratando a un grupo de payasos les hubiera salido la jugada mejor.

En fin, que España se resquebraja por la línea del Ebro y la cosa no huele a guerra civil ni a limpieza étnica ni a apocalipsis terminal. Era lo lógico, puesto que España lleva rompiéndose más o menos desde que se inventó, juntándose y disgregándose, ayuntándose y despedazándose en una danza secular que habrá quien se aventure a denominar dialéctica, aunque a mí me parece una palabra demasiado gorda. España es un autobús que no lleva a ninguna parte y entonces un montón de gente decide dar un toque y bajarse en Portugal. Oigan, que Portugal no va a ninguna parte. Ya, ya lo sabemos pero al menos iremos por nuestra cuenta. Es lo mismo que dijeron luego en México, en Chile, en Argentina, en Perú, en Filipinas y en Marruecos. Y no pasó nada, no se rajaron los cielos ni se salió el eje terrestre.

Hay un par de cosas que no me han convencido de la Diada, pero son cuestiones personales. Una es que la señal de salida sonara desde las siete campanas de la Seu Vella en Lérida, y yo no sé muy bien qué diablos pinta la iglesia en esta historia. La segunda es la hechura de los líderes políticos que encabezaban la marcha, empezando por Artur Mas, un señor con pinta de vendedor en unos grandes almacenes metido a Moisés del Llobregat. Digo yo que los catalanes podían haber tenido mejor gusto al elegir pero, no sé, a lo mejor tampoco había muchas más opciones y además cada uno se equivoca como le da la gana. No les voy a dar yo lecciones teniendo de presidente a Mariano I de España y V de Alemania.

Me preocupa también el futuro del referendum, habrá que ver cómo se come eso, porque la historia de un referendum independista suele organizarse al estilo de una trampa lógica cuya única salida es el sí. Si la mayoría dice que no, dudo mucho que los independentistas vayan a aguantarse otros cuarenta años para preguntar otra vez. En cambio, si los catalanes deciden que sí, se acabó, no habrá más preguntas, quizá porque la caja de cambios de la historia nunca tuvo marcha atrás.

Música para camaleones (38) Goldfrapp - Annabel

Vocabulario Fundamental. Lobos (11) La historia de "Navarre, il lupo"


Nos llega por Facebook una historia que ocurrió en enero de 2012 cuando el pasado 9 de enero de 2012, un lobo llamado Navarre fue rescatado de las gélidas aguas de un río italiano en condiciones dramáticas, al borde de la muerte. Navarre sufría desnutrición severa, una parálisis en las patas posteriores y 35 bolas de plomo en el cuerpo. El vídeo que mostramos a continuación nos cuenta la extraordinaria historia de su rescate a manos de los trabajadores del "Centro tutela e ricerca fauna esotica e Selvatica Monte Adone de Bolonia".

Tras sedar al animal, los responsables del centro sacaron del agua al lobo que, dado a su estado crítico había entrado en parada cardio-respiratoria. El lobo fue reanimado mediante un masaje cardíaco y la respiración boca a boca. Dada la lejanía del centro de recuperación, el lobo fue trasladado a la propiedad del policía sr. Maestrini, donde se procedió a estabilizar al animal con todos los recursos posibles. 

Una vez en el Centro, Navarre fue operado y estuvo monitorizado las 24 horas del día durante dos semanas de terapia intensiva. El lobo fue trasladado a otro recinto más apropiado para su rehabilitación, que conllevaba una recuperación progresiva de sus funciones motrices. Gracias a una videocámara, el lobo estuvo controlado día y noche sin ser molestado y gracias a la ayuda de los profesionales que lo cuidaban y a sus ganas de vivir, pudo volver a caminar y mejorar favorablemente su estado de salud. Su caso atrajo la atención de muchas personas y organizaciones, que trabajaron duramente para que Navarre pudiera ser devuelto a la libertad. Fue trasladado en abril a un gran cercado con vegetación natural, donde pudo recobrar agilidad y sensaciones. Desgraciadamente, en mayo cuando se estaba aproximando el momento de poder volver a reintegrarlo a la vida en la Naturaleza, Navarre sufrió un empeoramiento súbito y ya no pudo ser reanimado. La repentina muerte de Navarre conmocionó a una buena parte de la sociedad italiana que había empatizado con la historia de coraje y compasión surgida entre un animal salvaje al borde de la muerte y un grupo de humanos, de los buenos, en un gélido bosque italiano. 

9 de septiembre de 2013

Vocabulario Fundamental. Individualismo y libre albedrío (5) El individuo adolescente


Redes 137 - La adolescencia nos hizo humanos


Eduard Punset 12.12.2012 

Los adolescentes son una mezcla explosiva de curiosidad y despreocupación; en pocos años descubren la autoconciencia, la responsabilidad, el sexo, las drogas, las relaciones adultas, la independencia… ¿Para qué sirve la adolescencia? ¿Ha existido siempre? Redes se introduce en esta exclusiva etapa del desarrollo humano que, por incómoda y conflictiva que parezca, es la pista de despegue del pensamiento adulto. Y en la Mirada de Elsa, los propios adolescentes nos ayudarán a ver qué les ofrece la sociedad de hoy, y cómo se les puede ayudar a recorrer esta etapa crucial en su camino a la madurez. 


Vocabulario Fundamental. Agua (10) Agua S.A. El negocio de la privatización de los bienes básicos

Agua S.A."El negocio de la privatización de los bienes básicos"


En Madrid se anunció cuando todavía estaba Esperanza Aguirre de Presidenta la privatización del Canal de Isabel II. Y en toda la comunidad se ha creado un movimiento para defender esta empresa pública que se encarga de todo el ciclo del agua. Esta tendencia ya comenzó en Catalunya y se está extendiendo por diversos municipios españoles, en los que se está intentando paralizar. El "negocio del agua" es la última delicia que, con los pretextos neoliberales habituales, pretenden convertir en fuente de beneficios para unos pocos.


 

7 de septiembre de 2013

Vocabulario Fundamental. Puta guerra (19) Cuando los progres van a la guerra

Cuando los progres van a la guerra

El País - Antonio Caño Washington 6 sep 2013

Antes de tomar asiento el lunes en el comité de Relaciones Exteriores del Senado, el secretario de Estado, John Kerry, se cruzó con uno de los jóvenes que ocupaban el lugar con pancartas contra una intervención militar en Siria. “La primera vez que testifiqué ante este comité”, recordó después Kerry, al tomar la palabra, “yo tenía 27 años, y mis sentimientos eran similares a los de ese manifestante”.


El teniente John Kerry testifica contra la guerra de Vietnam en 1971. / Henry Griffin (AP)

En efecto, en 1971 un joven teniente llamado John Kerry, recién llegado del frente, prestó declaración ante el comité de Relaciones Exteriores del Senado contra la guerra de Vietnam. Al lado de Kerry se sentaba el lunes un distinguido laureado en ese conflicto, Chuck Hagel, que igualmente hizo el tránsito hasta convertirse en un combatiente decepcionado. “No es que sea un pacifista, soy realista, entiendo cómo es el mundo, pero la guerra es una cosa terrible, en la que no hay ninguna gloria, solo sufrimiento”, escribió el hoy secretario de Defensa en su biografía de 2006.



Además del hecho tan mencionado de que el comandante en jefe de estas fuerzas armadas a punto de entrar en combate es un premio Nobel de la Paz, el ataque a Siria, si es que finalmente se produce, tendrá, entre otras particularidades la de ser dirigido, para bien o para mal, por un grupo de pacifistas o de progresistas que entienden la guerra como un recurso con fines humanitarios. El mejor representante de este último grupo es Samantha Power, embajadora en Naciones Unidas, que observó como periodista los horrores de la guerra de los Balcanes y escribió después un libro sobre la obligación moral de Estados Unidos de intervenir militarmente para evitar situaciones semejantes. Power defendió este viernes esa misma tesis, aplicada a Siria, en el Center for American Progress, donde dijo que el escepticismo, cuando se trata de una intervención militar en el extranjero, es “saludable”.


A la derecha de Obama en la Casa Blanca, como su consejera de Seguridad Nacional (su principal asesor de política exterior) se sienta Susan Rice, precisamente la antecesora de Power en la ONU, y quien, como ella, entiende que la maquinaria militar de su país está para hacer el bien. Después de conocerse la matanza de Ruanda, durante la que trabajaba para Bill Clinton también en el consejo de Seguridad nacional, Rice declaró: “Me he jurado a mí misma que si me enfrento a una crisis similar de nuevo, estaré del lado de los que proponen tomar medidas drásticas, prendiendo el fuego si es necesario”.

No cuesta mucho, por tanto, imaginar el tipo de recomendaciones que recibió Obama antes de anunciar su decisión de atacar Siria, ni es difícil tampoco suponer la perplejidad y la decepción de estos personajes, convencidos de estar en el lado correcto de la historia, ante la pasividad observada en el resto del mundo o la oposición encontrada en el Congreso. Esta es una Administración en la que abundan los bien intencionados, los políticos en la línea de Madeleine Albright, que definió a su país como “la potencia irremplazable”, los políticos que entienden que la fuerza de EE UU radica en su poder moral, en su valor para frenar la tiranía allí donde sea preciso y en solitario si no hay otra alternativa. El pragmatismo de Obama ha matizado hasta ahora esa tendencia, pero, a la postre, su intento de interponerse ante una catástrofe humanitaria cometida con armas tan crueles como los gases venenosos será lo único que pueda justificarle ante la historia en el caso de que el episodio de Siria acabe de mala manera.

Kerry, Hagel, Rice o Power tal vez pueden hacer la guerra más digerible que Rumsfeld o Cheney pero quizá no más eficaz. Ciertamente, la anterior Administración alcanzó en sus aventuras bélicas tal nivel de inoperancia que es difícil de superar, pero todos los récords acaban siendo batidos. Algunas de las ventajas de una Administración progre –con el simbólico apoyo internacional del presidente socialista de Francia- son evidentes: su esfuerzo por convencer, el reconocimiento inocente de sus propias dudas, el agotamiento sincero de las vías diplomáticas, el señalamiento de una solución política en última instancia. Pero los inconvenientes también: la improvisación, los titubeos, la ausencia de un claro objetivo.

El trío Bush-Cheney-Rumsfeld pretendía cambiar el equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo con vistas a garantizar el predominio de EE UU durante varias décadas. Y si ese propósito exigía mentir, o cosas peores, se hacía en nombre de las razones de Estado. El objetivo de Obama, en cambio, es vago, moral, perfectamente defendible, pero difícil de explicar. En una guerra, los norteamericanos –cualquiera, en realidad- necesitan saber dónde están los buenos y dónde están los malos: democracia contra Hitler, América contra el comunismo, América contra Saddam Hussein. Obama, con su permanente visión compleja de la realidad, no ha sido aún capaz de presentar su causa con la nitidez precisa. Bush, Cheney y Rumsfeld todavía hoy defienden la guerra de Irak, sobre la que no guardan complejos. Obama, en cambio, se ha corregido sobre la “línea roja” a Siria incluso antes de que su guerra empezara.

6 de septiembre de 2013

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (27) Ana Botella en Buenos Aires



Que la autoimpuesta alcaldesa de Madrid, Ana Botella, es una política infame y miserable, de ideología retrógada e intelecto y formación muy muy limitados no es nada sorprendente para quienes la sufrimos cada día en la ciudad de Madrid, pero cuando sale de España y exhibe con sonrisa chirriante su supina incompetencia, lo peor de ella (todo) se muestra al mundo, que contempla estupefacto que la capital de España tiene como máxima representante una débil mental que sólo provoca vergüenza ajena. En fin, en este especial de El Intermedio podrán ver cómo este escombro humano logró ante periodistas de todo el mundo sublimar el esperpento y el ascopena. Aquí la tienen. Vean y abochórnense.

 

5 de septiembre de 2013

Ciclo de cine de animación (9) 'Arrugas', de Ignacio Ferreras



"Un cómic excepcional, una película sobresaliente." Gregorio Belinchón: Diario El País
"Es una película notable que no devalúa ni tergiversa sus fuentes (...) el clímax final construido con gran inteligencia narrativa y deslumbrante despliegue de recursos formales"Jordi Costa: Diario El País
"No hay descubrimientos en lo que oferta 'Arrugas' (...) pero sí hay en esta película una mirada inteligente y cálida (también erizada) a la última planta de nuestra estancia en la tierra, además de una estimable voluntad de sortear lo melodramático" E. Rodríguez Marchante: Diario ABC
"En su paso al cine, la novela gráfica de Paco Roca parece tocada por la poesía de Hayao Miyazaki (...) es fascinante cómo elude todo asomo de melodramatismo (...)" Sergi Sánchez: Diario La Razón
"Adaptación fiel de una obra cumbre del cómic en lengua hispana. (...) todo un muestrario de inolvidables vejetes que luchan contra su destino geriátrico con ironía, crueldad e imaginación como sus únicas armas (...)" Sergio F. Pinilla: Cinemanía
"Una de las películas españolas más notables de los últimos años, independientemente de su género (...) merece la mayor exposición posible, es un genuino placer." Neil Young: The Hollywood Reporter

Basada en el conmovedor comic de Paco Roca (Premio Nacional de Comic 2008) y premiada con los Goyas a la Mejor Película de Animación y Mejor Guión Adaptado, 'Arrugas' narra la amistad entre Emilio y Miguel, dos ancianos recluidos en un geriátrico. Emilio, que acaba de llegar a la residencia en un estado inicial de Alzheimer será ayudado por Miguel y otros compañeros para no acabar en la planta superior de la residencia, el temido piso de los asistidos que es como llaman allí a los desahuciados. Su plan tiñe de comedia y ternura el tedioso día a día de la residencia porque aunque para muchos sus vidas habían acabado, ellos acababan de empezar una nueva. Una película sobre la vejez, la amistad, el amor, la muerte acechante, el desvanecimiento de los recuerdos y la identidad, 'Arrugas' unas de las mejores películas españolas de los últimos años. Con ella les dejamos. Disfruten. 

3 de septiembre de 2013

Vocabulario Fundamental. Extinción (30) El último mameluco de Napoleón

Un estupendo artículo de Jacinto Antón nos lleva a conocer la historia de los últimos mamelucos de Napoleón. A través del inconfundible estilo del barcelonés, conoceremos la creación, esplendor y caída de la caballería de élite que el emperador corso reclutó en su campaña egipcia para acompañarle en sus victorias y derrotas por los ensangrentados campos de batalla europeos de principios del siglo XIX. 


El último mameluco de Napoleón

El sirio Moisés Zumero, miembro de de la caballería oriental de Bonaparte, participó en todas sus campañas y acabó como empleado de Correos


Los mamelucos no gozan de buena fama entre nosotros, básicamente a causa de Goya, que los inmortalizó como despiadados represores ataviados con sus desconcertantes ropajes orientales en la sucia lucha en las calles de Madrid el 2 de mayo. Pero esos exóticos jinetes ataviados con turbantes adornados con pluma de garza y rojos pantalones anchos —era fama que en cada pernera cabía un hombre entero— y armados con cimitarras, carabinas y pistolas, tienen una apasionante y aventurera historia.


El cuadro de Goya 'La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol'.

Se trajo unos cuantos Bonaparte de la campaña de Egipto (donde eran los amos), tras vencerlos, como un souvenir de su gran sueño oriental y los incorporó a la élite de su caballería inmortalizándolos junto a sus húsares, coraceros, dragones, cazadores y lanceros en los más famosos campos de batalla de Europa. Su apariencia era magnífica y su valor y ferocidad legendarios. Los había egipcios, sirios, georgianos, árabes y sudaneses negros, y con el tiempo también se incorporaron al contingente franceses. Crearon moda en Francia. Los pintaron Gerard y Gros (además de Goya) y hasta inspiraron obras literarias, dramas y vodeviles.

Hoy la palabra mameluco tiene, qué le vamos a hacer, cierta carga peyorativa —sobre todo en boca del capitán Haddock—, pero a los más románticos nos evoca una fascinante combinación de coraje y seda, un galopar de colores deslumbrantes coronado por el relámpago de plata de una hoja de Damasco blandida sobre la cabeza como una media luna mortal. No fueron muchos los de Bonaparte, unos centenares, apenas unos escuadrones, que tras su organización fueron encuadrados en el regimiento de Chasseurs à cheval de la Garde, la crème de la caballería napoleónica. Pero disfrutaban de una belle réputation, fama de fiables, intrépidos y valientes y desde luego eran muy visibles, incluso entre los exuberantes atavíos de la Grande Armée.

Napoleón tenía debilidad por ellos y gustaba de hacerlos desfilar en todas sus ceremonias, como su coronación. Les concedió un águila por el valor demostrado en la célebre carga de la caballería de la Guardia en Austerlitz —“nous allons avoir une affaire de cavalerie”, dijo el mariscal Bessières—, en la que fueron codo a codo con los chasseursde Morland y los grenadiers montados de Ordener y en la que como un huracán desbarataron a los coraceros y húsares rusos, a los granaderos de Semenowski y todo lo que se les puso por delante.

Entre los mamelucos célebres de Napoleón está el pillastre de Roustam, que tomó a su servicio personal Bonaparte y que aparte de dormir en el suelo ante su puerta realizaba trabajillos para su amo. Se le acusó de estrangular a Pichegru y de asesinar al almirante Villeneuve (que en realidad se suicidó), así como de ser a la vez amante de Josefina y del corso… habladurías. Pero Roustam era más un criado que un soldado —aparte de un cantamañanas, véase sus Souvenirs (1911), llenos de autobombo y quejas por las faltas de pago—, y, cobardica, dejó en la estacada a Napoleón cuando lo enviaron a Elba.

Los mamelucos que nos interesan aquí son otros, personajes valientes como Elias Masaad, sabre redoutable, ascendido a capitán tras cargar como un bravo en Eylau y que sumaba 17 heridas y tres costillas perdidas a causa de la metralla; Chahin, que capturó un cañón en Austerlitz, salvó al Chef d'escadron Daumesnil del populacho madrileño el 2 de mayo y acabó su carrera con 40 heridas y habiendo visto morir cinco caballos bajo él; o el irascible Ibrahim, que mató enfurecido a varios parisinos que se reían en la calle de su aspecto extravagante, y que luego cayó prisionero mientras luchaba contra jinetes cosacos al desenrollársele el turbante y cegarle, no sin antes haber dado cuenta de seis enemigos.

El mameluco que nos ocupa hoy, Moisés Zumero (1791-1873), fue uno de esos bravos tipos, participó en 14 campañas, llegó a brigadier, y es tenido por el último de los que sirvieron en el ejército de Napoleón. Así lo acredita la lápida de su tumba en Lavaur, en el Tarn (“le dernier des mamelouks”, un título digno de una novela de Victor Hugo) y la somera biografía que le ha dedicado Thérèse Blondel-Avron —Moïse Zumero, dernier mamelouk de la Garde Impériale (Editions Cabédita, 2009)—.

Ser el último de algo tiene pedigrí. Serlo de esa despampanante caballería de los mamelucos confiere un aura especial a Zumero, de la estirpe de los valientes. Nacido en San Juan de Acre, Moussa Zumero Al'Coussa era miembro de una familia siria de ortodoxos griegos que servían a los pachás otomanos y que se vio involucrada en las guerras de Bonaparte en Oriente. La madre, una hermana y dos hermanos de Moisés murieron durante la sangrienta toma de Jaffa por las tropas francesas en 1799. No obstante el chico, sediento de aventura, se enroló como trompeta en los mamelucos del entonces primer cónsul. Contaba solo ocho años. Al regresar Bonaparte a Francia, Zumero fue uno de los mamelucos que partieron con él. En primera instancia, al reorganizarlos el general Rapp, el chico no encontró cabida por demasiado joven. Pero logró incorporarse, sirvió en España de 1808 a 1812 con una interrupción en 1809 para combatir en Wagram. Fue de los mamelucos que arroparon a Napoleón en la famosa y ardua travesía del Guadarrama en medio de la ventisca y resultó herido de un sablazo en Benavente. Le encontramos luego helado en Rusia —él, hijo de las ardientes arenas sirias— y defendiendo el paso del ejército derrotado en el Berézina. Zumero perdió la mayoría de los dedos de los pies, congelados, pero no la fe en el emperador. Recibió una citación por su bravura al rescatar a su teniente de tres húsares prusianos, matando a uno e hiriendo a los otros. Se batió en Waterloo y sobrevivió para afrontar, como uno de los orphelins de Napoleón, la represión y el terror blanco. 

Mientras muchos viejos mamelucos pedían limosna, tuvo la suerte nuestro sirio de casarse en 1816 con una chica encantadora y de posibles, que además era pariente de Charlotte Corday y biznieta de Corneille. Zumero consiguió entrar en la Administración y hacerse empleado de Correos. Un mameluco en Correos parece ya el título de una película de Louis de Funès. Llegó a director. Reclutó a los carteros entre los viejos soldados del imperio, disciplinados y capaces de hacer largas marchas. Hizo bien su trabajo como antes había bien luchado. Sus heridas —perdió el uso de los pies— y la inquina contra los antiguos bonapartistas le condujeron al retiro.

Murió a los 82 años, caballero de la Legión de Honor, burgués respetado. Pero si te acercas en silencio a su tumba en un rincón del sur de Francia, a 40 kilómetros de Toulouse, y prestas atención puedes percibir aún un remoto galopar de caballos, gritos y disparos. Sientes como un soplo la ola de gloria y de coraje y, al cerrar los ojos, avizoras el espectáculo terrible y magnífico de la carga de los audaces jinetes de Oriente, mientras escuchas, atónito y maravillado, la risa salvaje del último de los mamelucos.

Creación audiovisual en corto () El cine según Kogonada: Kubrick y la perspectiva




Recopilación de planos con perspectiva frontal y simétrica a lo largo de toda la filmografía de Stanley Kubrick. Tan matemáticamente idénticos que asusta. Si hay alguien que venga inmediatamente a la cabeza al pensar en directores de cine obsesionados con la imagen y hasta el más pequeño aspecto visual de sus películas, ése es Stanley Kubrick. El cineasta neoyorquino se ganó una merecida fama de perfeccionista (rozando la patología) a lo largo de su carrera, algo que se podía constatar de forma sencilla al ver cualquiera de sus grandes películas. Tal nivel de detallismo permite la existencia de vídeos como el de Kogonada, donde el autor ha recopilado planos con perspectiva frontal con un único punto de fuga central procedentes de gran parte de la filmografía de Kubrick, desde Senderos de gloria hasta Eyes Wide Shut, pasando por Barry Lyndon, 2001: Una odisea del espacio, La naranja mecánica, El resplandor o l resultado al ver combinados todos estos planos frontales, simétricos, inmensos y monolíticos es tan fascinante como desasosegantemente homogéneo, lo que puede dar una idea de la intrincada mente del cineasta.

2 de septiembre de 2013

Concreciones (81) Pesadilla


El Roto 02.09.2013

El Crackómetro (30) Bienvenido Gareth Bale



Llegó Gareth Bale y una conmoción sacudió el madridismo, aunque la certeza de su fichaje parecía firme desde hacía tiempo. Eso sí, se ha hecho por muchísimo dinero. Sin embargo el coste real de su fichaje lo irá dando su rendimiento a lo largo de los próximos seis años. Es evidente que los 94 millones de Ronaldo han resultado baratos, su fichaje tan beneficioso para él como para el club. El reverso tenebroso del fichaje de Cristiano Ronaldo es el desperdicio de tiempo, categoría y dinero que han supuesto los años de Kaká en el equipo, un fiasco absoluto y una carga para el club que tendría que haber acabado antes. 

Y en la cara B de la incorporación de Gareth Bale, la venta al Arsenal de Mesut Özil por casi 50 millones, en la que parece que han intervenido varios factores. Entre la ambición paterna que ya había pedido la renovación con un sueldo de 7 millones -de 5 que cobraba- a la que el club se negó, el desplazamiento a la derecha (apartándole de su posición ideal como playmaker) obligado por la eclosión de Isco y la feroz competencia que preveía incluso para esa posición por la llegada de Bale y la permanencia de Di María (cuya combatividad ha convencido a Ancelotti), además del deseo del club de ingresar una talegada para compensar el gran desembolso hecho por el galés, parece que el genio turco-alemán decidió (y el club aceptó) aceptar las presiones paternas y fichar por el Arsenal, un club en el que difícilmente podrá optar a los títulos que sí prometía el Madrid, aunque vaya a ganar 3 millones más. Otra cosa es si realmente el Manchester United hizo una oferta de ¡¡40 millones!! por el infame Sami Khedira y que el club no la aceptara. Eso sí clamaría al cielo. En fin, de cualquier forma te echaremos de menos (espero que no mucho), gran Mesut. 

Pero volviendo a Bale, el que este futbolista portentoso, que podría haber jugado en el equipo que hubiera querido pero que hace tiempo decidió que algún día se pondría en el cuerpo y la mente la legendaria camiseta blanca ("hubiera jugado por un centavo") dice mucho de la enorme capacidad de seducción de un club imperfecto pero aún mítico en la mente de millones de niños en todo el mundo. Llega al Madrid un tipo sano, sensato, impecable, un jugador total y lo hace en el mejor momento de sus capacidades y habilidades físicas y futbolísticas, en el sitio que siempre había querido, listo para dar el salto cualitativo que su tremenda proyección demandaba, para otorgar auténtica relevancia y títulos a su carrera. Un jugador fichado a tiempo, un jugador que la plantilla de este año quizás no demandaba, pero era un fichaje estratégico que había que hacer. Bale, al igual que ocurrió con Cristiano, tendrá que convivir con los números de su traspaso hasta que demuestre que merecía cada euro gastado en él pero en este blog estamos seguros que eso ocurrirá pronto, que enseguida calará en la afición blanca, es un jugador superior, de los que marcan la diferencia, de los que ganan finales y denominan eras.


Gareth Bale, el galés devastador

Marcos López 02.09.2013

Por donde pasa deja huella. No es un cualquiera, su valor ya lo indica, y es uno de esos pocos que puede ganar partidos por su calidad diferencial. Firme, directo, sublime en la aceleración y potente para acabar las jugadas. Es un "running back", un corredor que corta la defensa sin remisión siempre que vaya lanzado.

La banda del '11'

Empezó de lateral izquierdo, ahí asombró al mundo con manera de tumbar al reverenciado Maicon en el cuerpo a cuerpo. Pasó a jugar en banda como extremo tanto a pierna buena como cambiada y terminó jugando en la punta del ataque dejándose caer a la posición del '10' con libertad de movimientos. Polivalencia absoluta pero una posición y un dorsal, el '11', coincidentes en su aventura blanca.

Un banquillo a lo grande

No entran todos en el once. Partidos habrá para todos pero entre las cuatro posiciones de arriba, hay dos, Cristiano y Bale, que lo deberían jugar todo. A esto hay que sumar un '9' y un '10'. En los partidos grandes, aquellos donde los buenos no aceptan el banquillo, será el momento donde Di María, y quizás Özil, tengan que buscarse las habichuelas para encontrar un hueco entre los elegidos. 

Un chico bien

Educado, correcto y ganador. Un futbolista que siempre ha sido mejor que sus compañeros de equipo. La dependencia se reflejaba en una estadística de victorias - derrotas que dejaba bien a las claras que en el último lustro el juego del Tottenham no era lo mismo en los días que Bale tenía que ver los toros desde la barrera. Su última temporada, 31 goles y 17 asistencias en su bagaje, quedó marcada por su lesión a finales de marzo. Ahí, en su periodo de baja, los Spurs tuvieron el bajón que les alejó de los grandes objetivos.

Algo más que cien días

Sus últimos días, por aquello de que Levy le prometió salir si no había clasificación para la Champions, fueron rebeldes, más bien tozudos porque Bale siempre se mantuvo en su sitio. Llega con tres jornadas jugadas y sin pretemporada realizada. Un equipo por conocer y un verano difícil. En el Madrid será uno más, no jugarán para él como en los Spurs. Necesitará de un tiempo suplementario para quitarse la presión, olvidar la carga de su traspaso faraónico y ponerse a jugar como si el único objetivo fuese salir y divertirse.

Las cabalgadas de Gareth

Rápido, potente e imparable con espacio. Bale es un jugador que saca su mejor versión en velocidad. Desde parado, por aquello de su físico descomunal, tiene mayor dificultad para ganar el primer metro. Una condición, para beneficiar su juego, es dársela siempre por delante para el que primer contacto del galés sirva para ganar el espacio y superar al defensor con la facilidad que le genera su zancada.

Sobrevivir a la falta de espacio


El Madrid de Ancelotti, con gusto por el toque y el juego en espacio reducido, vive en campo contrario. Busca el juego entre líneas y la tendencia es más de pase corto que de juego en largo. La fórmula Mourinho, esperar y salir a la contra, le venía como anillo al dedo al fútbol de Bale pero con la idea de Ancelotti, el galés necesitará tiempo para encajar su calidad diferencial en un espacio reducido y con pocas opciones para acelerar. 


Un látigo por zurda

Bale es tiro desde la frontal. Pegada e intimidación. Cuando está a treinta metros de tu portería es obligado salirle. A esto hay que sumar a un Cristiano Ronaldo que obliga a lo mismo en el otro lado. Uno más otro obligarán a las defensas a salir y los espacios para el último pase aparecerán casi por arte de magia. Ahí, con Bale y Cristiano como francotiradores, los más listos de la clase pueden ser los que sepan correr a buscar la espalda de la defensa tirando desmarques cortos que dejen a la defensa rival sin respuesta. Benzema, siempre óptimo moviéndose sin balón, tendrá la oportunidad de firmar sus mejores números sólo con interpretar los miedos del adversario.

Vocabulario Fundamental. Ballenas (4) "La de las grandes alas"


Esta es la yubarta, xivarte, o más comúnmente denominada ballena jorobada (Megaptera novaeangliaeaunque a mí siempre me ha gustado más es megaptera, "la de las grandes alas" en griego, como ponía en aquel libro de animales de mi niñez o como las llamaban los antiguos balleneros que las masacraron durante décadas. Son sus grandes aletas pectorales las que caracterizan a este bellísimo rorcual además de su gusto por saltar fuera del agua, como parte de su cortejo sexual o por simple alegría de vivir. 

Vocabulario Fundamental. Memoria (21) ¿Cómo construimos los recuerdos?

¿Cómo construimos los recuerdos?


Si tuviéramos que recordarlo todo, no podríamos hacer nada.
Martin Conway

¿Podemos fiarnos de nuestros recuerdos? Un aroma, una frase, una imagen es lo que suele quedarse grabado en nuestra memoria, pero el contexto, el resto de circunstancias que visten ese recuerdo es, en gran parte, producto de nuestra imaginación. En este programa deRedes, el neurocientífico Martin Conway explica a Eduard Punset cómo lo real y lo ficticio se mezclan en nuestra mente para construir nuestros recuerdos y, a su vez, nuestra identidad. Y en su sección, Elsa Punset nos muestra cómo la identidad no es un rasgo inmutable, sino algo que podemos modelar.

31 de agosto de 2013

Vocabulario Fundamental. Mujeres (5) La Luna en ti

A través del artículo de irónico título "Menstruosidades" de Lola Huete Machado y el documental "La Luna en ti" nos embarcamos en un desmitificador viaje a la menstruación femenina, un proceso natural y vital para la raza humana pero aún absurdamente estigmatizado socialmente. La periodista nos presenta el documental y habla de algunos de esos tabúes que existían y existen en nuestras sociedades a los que añado algo que supe hace poco de boca de una chica musulmana, que me dijo que si tenían la regla no se veían obligadas a seguir los preceptos y ayunos del Ramadán porque como ya estaban sucias... Dogma estúpido que ella agradecía mientras se bebía un refresco antes de seguir trabajando. En fin, de tabúes, religiones y supersticiones, de las mujeres y sus ciclos biológicos, de la vida y la condición humana. Aquí abajo. 
 

'Menstruosidades'


"Estoy mala". Hablar de la menstruación -la regla, el periodo, el mes- sigue siendo algo negativo en el siglo XXI. Mencionarla es de mal gusto, impropio de señoritas; confidencia, si acaso, de adolescentes en los aseos o de señoras camino del mercado, en el trabajo o la peluquería. Si acaso, algo que se deja caer en público, como si nada. Nada excesivo. Tema tabú, asunto un tanto desagradable que les ocurre cada tanto a las mujeres desde que empiezan a ser fertiles y hasta la menopausia, uff. Eso que, aseguran, desestabiliza las hormonas y el carácter, inquieta, incomoda, irrita, suele impedir el sexo... Mancha. Y hasta ruboriza. ¿Excesivo el retrato? Pruebenlo: imaginen a esas deidades del cine y la televisión, a las modelos, a Kate Moss menstruando en este instante. ¡No, por Dios! No cuadra. O si es usted mujer (u hombre) piense cual sería su mayor miedo durante esos días... ¿Quizá que la sangre, su sangre se vierta en la escena pública al quedarse marcada en la silla, en la falda o el pantalón...? Así de normalizada está la cosa.

Desde hace unos meses circula con éxito por festivales del mundo y por televisión el documental titulado La Luna en ti, de la eslovaca Diana Fabiánová. Lleva el subtítulo: Un secreto demasiado bien guardado. Ese secreto es de color rojo sangre y está empapado aún de mil supersticiones que condicionan el modo en que niñas, mujeres y hombres se enfrentan hoy al "ciclo". “Ningún hombre debe saber nunca cuándo estás menstruando”, le dijo a Diana su madre llegado el día X. Ay, el peso de sus palabras perduró años: escondió siempre la evidencia a cualquiera que se le cruzara. Tenía pavor a mencionarlo. Como tantas. Se esconde la regla, se medicaliza mucho o se disimula. Vean la publicidad de compresas y tampones. Todo suele ser blanco y/o con olor a limpio, mucha alegría y espacios abiertos. Aún así, hay quien un día se confesó objetor de tales anuncios porque tal referencia en televisión a la hora de la comida le asqueaba. Pese a quien pese, la regla duele, mancha, huele... ¿Marca?

Para Diana sí. Y mucho. Siendo estudiante de cine en Cataluña, su experiencia personal y la evidencia de que lo fisiológico marca aún fuertemente el modo en que las mujeres viven su feminidad se hicieron primero idea, luego proyecto y finalmente película gracias al trabajo común durante cuatro años con el director de fotografía Jerónimo Molero, de Ubak Producciones. La menstruación pesa, y mucho, cuenta Diana. ¿Cómo es posible que algo que permite dar vida sea considerado asunto tan sucio mientras dura? ¿No es desalentador para una chica ver cómo se transforma su cuerpo y que nadie hable de ello? ¿Cómo pueden existir ideas tan tontas, como la de que menstruando no se puede hacer mayonesa? ¿Cómo podía este proceso natural ser poco oportuno cuando gran parte de las mujeres lo está experimentando en este mismo instante? ¿Por qué un signo de algo que la sociedad considera como una bendición -la capacidad de la mujer de dar vida- se nombra con expresiones como “the curse” (la maldición) en Gran Bretaña,“the english war debarquement” (el desembarco de guerra británico) en Francia...? Estas y otras preguntas se plantea la directora. Y sale a la calle por medio mundo siguiendo el reguero de respuestas.
 
Busca a terapeutas, antropólogos, ginecólogos, autores y artistas de distinta visión (Marta McClintock, Elsimar Coutinho, Karen Houppert, Barbara Duden...). Intenta desmitificar conceptos. Charla con mujeres adultas que le resumen su experiencia y una adolescente (Dominika), cámara en mano, narra sus "primeros días", comparte sus miedos. Y no solo eso: busca Diana las manifestaciones de la menstruación en los manuales, allí donde se habla de mitos ("las lunas", por su relación con los ciclos de la Luna). Como las mujeres eran consideradas sucias y separadas en esos días en algunas tribus (y así controladas, dominadas) o la sangre menstrual no debía tocar el suelo por temor a ofender al espíritu de la Tierra (en China). Como la Biblia considera a la mujer impura durante el periodo... (hasta hace nada se calificaba de pecaminoso que una mujer entrara en la Iglesia menstruando), y como sesudos como Plinio escriben que "el contacto con la sangre menstrual hace que el brillo del acero y el marfil desaparezcan". Un filón.
 
Mucho de esto perdura en nuestros días (no bañarse o lavarse la cabeza; no comer determinados alimentos ni demasiado fríos; no exponerse al sol...) y otras cosas se han olvidado con el tiempo. Como la visión de algunas referencias de la literatura en femenino (la del Siglo de Oro, por ejemplo, de Sor Juana Inés de la Cruz, en Primero sueño, donde señala el importantísimo papel de la mujer en el ciclo de la vida y alude al proceso como un don divino).

No hay conclusiones en esta película. Ni recetas mágicas salvo una: aceptar el cuerpo como es y vivir los procesos con la naturalidad debida. A gusto de cada cual (pues cada una es un mundo). Asumir ese cambio de aceite mensual gratuito y funcional con soltura y tener siempre en cuenta que, afortunadamente, la Cultura pule y matiza: hoy no se es más o menos mujer por tener mucha, poca o ninguna regla (recomendable y divertida es la visión al respecto de La Moderna de Pueblo, protagonista del cómic Soy Moderna que tiene una serie titulada Las reglas de cine). La Luna en Tí cuestiona una realidad social con humor y creatividad. Le quita sangre al asunto, desmitifica. Y rodarla supuso para la directora un cambio en la visión de su propio cuerpo. En algunos lugares, además, han visto en este documental una buena herramienta para informar y educar, en EE UU Media Education Foundation ha adquirido los derechos para su difusión por los centros educativos del país bajo el título Red Moon, Menstruation, Culture and the Politics of Gender.
 


La Luna en ti. Un viaje a las raíces de la femineidad y la vida

“Hay quien cree que la menstruación es incompatible con el sexo. Hay quien piensa que hace que las flores se marchiten, las frutas caigan de los árboles y el sol desaparezca. ¡Y de hacer mayonesa, ni hablemos!” Diana Fabiánová aprendió de niña que nunca debía decir a un hombre cuando tenía la menstruación. Pasó el tiempo y se dio cuenta de que no tenía por qué avergonzarse ante un hecho fisiológicamente normal que nada tiene de sucio ni impuro. 75 minutos sobre la menstruación en una película documental que muestra una mirada limpia sobre este tabú que ha de dejar de serlo.

Diana, como tantas mujeres, ha estado padeciendo menstruaciones dolorosas desde hace años y cada mes se plantea la misma pregunta: “¿Por qué tanto dolor y molestias si estoy sana?” La directora así empezó a buscar otras formas de entender la menstruación. Fue por Eslovaquia, Brasil, España, Australia, USA y Reino Unido. Entrevistó a médicos, antropólogos, sociólogos, psicoanalistas, ginecólogas y otros expertos como la psicoterapeuta y referente mundial en salud femenina Alexandra Pope o Morgaine, sacerdotisa Celta Reclaiming. Pone la menstruación sobre la mesa. El tema tabú, del que no se debe hablar, considerado incluso como una causa de relegación de la mujer a un papel de persona enferma y poco válida es sacado a la luz.

La luna en ti es el debut de Diana Fabiánová como directora y de Jerónimo Molero como productor. Han sido cuatro años de trabajo de creación de un documental que cuenta con spots antiguos y animaciones de plastilina y 3D para explicar la vida de un óvulo. En Gotham (Nueva York) tuvo una Mención especial del jurado y en Málaga recogerán un premio dentro de la sección paralela por su reafirmación de los derechos de la mujer. Olivier Samouillan y Pierre Bats, de Publicmusic.eu han compuesto la música del largometraje y la distribución en España la hace Karma Films.

Extracto del artículo de Ana Sabater

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (23) "Los medios se están convirtiendo en máquinas informativas de los partidos"

Una entrevista en El Diario.es al fotógrafo catalán Samuel Aranda nos acerca a la labor profesional y la faceta más personal de este magnífico periodista, que saltó a la fama por haber ganado el World Press Photo con la instantánea que cierra este post. El resto de las fotografías que acompañan el post (junto con otras) las hemos cogido de este enlace con parte de su obra. En la entrevista nos habla de su labor como fotógrafo, del presente y futuro del periodismo y de su trabajo actual para The New York Times (casi nada), donde es feliz por ver cómo se respeta su labor profesional y su criterio como fotógrafo y persona comprometida que se implica en los dramas e historias personales en las que trabaja. Su historia es como la de tantos españoles talentosos que han tenido que emigrar a otros países para ver reconocido su trabajo. En fin, con ustedes Samuel Aranda. 


"Los medios se están convirtiendo en máquinas informativas de los partidos"

El fotógrafo ganador del World Press Photo, Samuel Aranda, pone en duda la crisis de los medios de comunicación que "nunca disponen de presupuesto para la sección de internacional pero siempre doblan el del suplemento de moda".
"A veces, la fotografía que funciona mejor, es la más imperfecta. Ese toque defectuoso le aporta credibilidad".
"Si matan a una familia delante de mí y necesito llorar, lloro"


El fotógrafo catalán Samuel Aranda, ganador en 2011 del premio World Press Photo -el más importante certamen mundial de fotoperiodismo- niega que los fotógrafos que cubren conflictos violentos se sirvan de la lente de sus cámaras como parapeto para protegerse ante esas duras escenas. Aranda, colaborador del New York Times, destaca que, además de fotógrafos, ante todo son personas, en un intento de desterrar esa apariencia de frialdad e indiferencia que persigue a algunos profesionales del gremio. El fotógrafo, que ha participado en el ciclo de conferencias "Periodismo a pie de calle" organizado por el Ayuntamiento de Vitoria, critica a los medios españoles por su escasa independencia y advierte de que "se están convirtiendo en meras máquinas informativas de los partidos políticos".

P: Usted cubre conflictos armados en los que pone en peligro su integridad física. Sin embargo, salió huyendo de Madrid, dejando un puesto fijo en un plantilla de un periódico. ¿Qué le asustó?

R: Es cierto. Fue en 2008 en la delegación de El Periódico de Cataluña, en Madrid. Tenía unas muy buenas condiciones laborales a nivel de sueldo, de estabilidad, de horarios... las mejores de mi carrera pero aguanté ocho meses. No creía en lo que estaba haciendo. No sentía que hacia aquello que me impulsó a dedicarme al fotoperiodismo, el denunciar injusticias y contar historias. Yo necesitaba sentirme más combativo. A nivel gráfico cubrir información política consistía en acudir al show que montan los partidos y colaborar en la difusión de ese espectáculo con tus fotos. A nivel periodístico es más interesante pero a nivel fotográfico es tedioso y, además, me sentía participe de un engaño.

P: ¿Pero no cree que también se pueden cometer ciertos engaños con la fotografía que empezó a ejercer a partir de ese momento, centrada en la cobertura de conflictos internacionales?

R: Supongo que hay intenciones de todo tipo. La mayoría de los fotógrafos intentamos hacer nuestro trabajo con la mayor honestidad y ética posible. Lo que sí creo es que nuestras instantáneas pueden ser utilizadas para crear imágenes. Me explico. Cuando estaba en Oriente Medio, las fotos que se publicaban siempre era las mismas, los islamistas con las barbas, las armas y con el brazo alzado y gritando. La fotografía mal utilizada por los medios de comunicación ayuda a distorsionar las realidades de sitios. Salí entonces de esa línea de trabajar para agencias, porque no tienes control sobre lo que se publica. Pongo un ejemplo. Cuando Hamas ganó las elecciones en Gaza, había miles y miles de personas en las calles celebrándolo. Desde niños bailando, gente con banderas, los festejaban con comidas improvisadas en las aceras… un ambiente festivo multitudinario. Ese día igual envíe 40 fotos a la redacción, pero la foto que se publicó fue la de dos tipos con barba que quemaban una bandera estadounidense y otra israelí. Sólo quemaron dos banderas en toda la semana que duró la celebración pero esas imágenes fueron las que destacaban las portadas de los periódicos. Eso provoca mucha frustración. Yo estaba viviendo en Gaza, muy integrado y conectado con la gente de allí, sabía lo que querían y cómo son, nada radicales ni mucho menos y ves que tu trabajo no refleja eso y que se utiliza para crear una imagen que no es la real. Esa foto era un retazo, una anécdota que convirtieron en generalidad y eso es engañar a la gente y para ello utilizan nuestras fotografías.

Ahora trabaja para el New York Times. ¿Respetan más su trabajo?

Sí, estoy feliz y tranquilo trabajando con el New York Times. Negocio en cada ocasión cómo se va a publicar cada foto, me dan mucho tiempo para trabajar; cuando lo editan y lo van a publicar hay un diálogo constante con el editor; me piden consejo; intercambiamos opiniones. Nada que ver con lo que he vivido antes con otros medios.

¿Cree que las ventajas que ofrecen los nuevos programas de tratamiento de la fotografía se han vuelto en su contra?

Sí. Hay algunos fotógrafos nada profesionales que han abusado del retoque digital. Creo que es una práctica pequeña, son pocos, pero hacen mucho daño a la profesión.

A esta alturas, en época de sobre información, ¿las fotografías continúan provocando la reacción de los espectadores?

Sin duda. Y tienen su utilidad. El Tribunal de la Haya, en los juicios sobre la masacre de Srebrenica en la que fueron asesinados 8.000 personas de etnia Bosnia, lo que se utiliza como pruebas y testimonios gráficos en el proceso judicial son las imágenes captadas por los fotoperiodistas. Con las fotografías contribuimos a la creación de esa memoria colectiva que permite que hechos como esos no se olviden.

¿La foto necesita de unos elementos indispensables para que sea buena o no hay fórmulas claves?

Me obsesiono mucho por tener una buena composición, una buena técnica, todo muy equilibrado y reflexionado y resulta que a veces, la fotografía que funciona mejor, es la más imperfecta. Esas fotografías que rechazas en la primera edición, resulta que en un segundo repaso a los originales despiertan tu atención. Esos defectos son importante para que le aporten credibilidad.

La batalla de la inmediatez la han perdido con la irrupción de los ‘smartphones’. ¿Con qué baza juegan ahora?

Es muy sencillo. Que yo tenga una guitarra y cante los domingos no significa que sea músico ni tampoco mi madre es enfermera por haberme curado las heridas cuando era pequeño. La gente puede hacer fotos con móviles, pero lo que nosotros ofrecemos es un servicio fotográfico, un punto de vista y saber hacer respaldado por años de experiencia. No contratan fotografías, contratan profesionales. Además tenemos la suerte de que, en el extranjero, aquí no, cada vez más medios apuestan por la calidad fotográfica y por los trabajos en profundidad.

¿Considera que ahí está el futuro de la prensa escrita?

Sí. La gente sigue comprando el periódico los domingos pero no lo hace el resto de la semana. ¿Por qué? Por los suplementos. Buscan leer historias con nuevos enfoques, completadas y muy trabajadas. Reportajes extensos con buenas fotografías. La actualidad del día a día ya la tienen en las ediciones digitales pero el fin de semana buscan, en las revistas dominicales, es añadido. Ofrezcámosles eso a diario y volveremos a vender periódicos.

¿Cree que el binomio periodista-cámara es indispensable para trabajar?

Sí, por supuesto. Es imprescindible. Aquí no se suele da. Sí en el extranjero.

P.  ¿Qué aporta ese tándem? 

A veces, dolores de cabeza. No, es broma. Siempre me he sentido a gusto. Nos complementamos mutuamente y esta suma enriquece las informaciones. Sí reconozco que para conseguir ese resultado es importante tener una conexión personal.

¿La crisis que sufren los medios de comunicación perjudica directamente a la calidad informativa?

Para empezar no creo que haya tal crisis de medios sino un engaño a todos los niveles, no sólo en nuestro gremio. Los ERES en empresas de comunicación conllevan despidos solo de los periodistas de calle, nunca afectan a los directivos que se llevan tres millones de euros al año. Y en las reuniones nunca disponen de presupuestos para la sección de internacional pero siempre doblan el del suplemento de moda (...). El problema de los medios es que se están convirtiendo en meras máquinas informativas de los partidos políticos. Por mucho que un periódico sea más progresista o más conservador no debe ocultar ciertos hechos. Si toca dar caña a los suyos, debe hacerlo. El New York Times es muy progresista. Se sitúa más del lado de Obama que del lado republicano, pero lo que ha pasado en Yemen con los drones -aviones no tripulados- que han matado a muchos civiles, no lo han pasado por alto. Hemos publicado reportajes muy duros en contra del Gobierno. Una de las bases de la democracia es que haya un periodismo crítico. En España está costando muchísimo que cuajen las iniciativas que trabajan en esta línea, porque enseguida intentan controlarlas. Para hacer un buen periódico necesitas dinero y si la gente que lo aporta tiene un color político muy claro y no te deja hablar en libertad, se acaba con el periodismo independiente.

¿En alguna ocasión ha dejado la cámara por auxiliar a la gente?

Somos personas, ante todo. Son muchas las veces que estás haciendo fotografías a la vez que estás ayudando a los heridos.

¿La lente le sirve de parapeto, le protege de lo que ve?

A mí no. Cada fotógrafo trabaja de una forma pero a mí lo que me resulta es involucrarme en lo que veo. Si estoy en Libia, Yemen o Irak y matan a una familia delante de mí, si tengo que llorar, lloro. Y prefiero soltar las emociones y no escudarme en mi condición de fotógrafo para no hacerlo. Del mismo modo cuando cae Mubarak, hubo momentos en los que dejé la cámara y me puse a celebrarlo con mis amigos egipcios. Si escondes esos sentimientos continuamente se pueden volver en tu contra.

Recordará el debate surgido por las duras imágenes publicadas del accidente de tren en Santiago. ¿Cómo se logra ese equilibrio entre el derecho y deber de informar y el respeto hacia las víctimas y familiares?

No es fácil. Quizás el acierto sea no enseñar más de lo necesario para informar sobre lo que ha pasado. El trabajo del editor es fundamental. El debe elegir con tacto. Lo que sí tengo claro es que la ética que aplicamos hacia unos debemos exigirla para todos. No puede ser que llevemos a portada fotos de niños abiertos en canal en Gaza y que cuando publicamos fotos de un muerto español en Santiago nos llevemos las manos a la cabeza.

¿Qué es lo más duro de su trabajo?

Yo hago mi trabajo, me pagan por ello, vuelvo a casa donde me encuentro con mi familia. Lo más duro es ver la gente que se queda allí. Ellos son los que sufren. Lo duro es ver como mis amigos egipcios que lucharon por una transición ahora están masacrados por el Ejército y ver que mis amigos yemeníes sólo escuchan que Al Quaeda pretende asentarse en su país.

¿Y lo más peligroso de su trabajo?

No creo que tengamos que tener el punto de atención en eso. Lo verdaderamente importante son las víctimas que documentamos. En el momento en que un periodista se convierte en el centro de atención, nos convertimos en personajes mediáticos y nos equivocamos de papel.

¿Descoloca el cambio cuando vuelves a casa?

Vivo en un pueblo pequeño de 60.000 habitantes que es mi cueva para refugiarme de la sociedad. Porque sí que es verdad que cuando vives esas realidades, en las que te levantas por la mañana en sitios donde no hay agua, no hay comida pero estas rodeado de gente que siempre tiene un ánimo positivo, te desconciertan los lamentos continuos que oyes por aquí.

Usted ganó el premio World Press Photo en la categoría Photo of the Year de 2011 por la imagen que muestra como una mujer abraza a su hijo convaleciente tras haber sufrido un ataque con gases lacrimógenos. ¿La considera su mejor fotografía?

Pues no lo sé. No me había parado a pensarlo. Sinceramente esa foto me parecía muy clásica, plana, a nivel compositivo no tiene ningún secreto. Cuando el New York Times la presentó al certamen me sorprendió. Pero sí es verdad que ha producido emociones en mucha gente. Cuando se publicó la fotografía en el periódico, yo todavía no sabía quiénes eran los que salían en la imagen, pero me llegaron muchísimos e-mails de mujeres de todo el mundo que coincidían al identificar a la mujer, que aparece totalmente tapada, como la madre del chico. "Por la forma en que lo está cogiendo, es imposible que sea su hermana, o una enfermera , es su madre", me aseguraban en los correos. Es una historia bonita, que puedas transmitir ese sentimiento y que las madres lo entiendan, es muy gratificante.