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15 de octubre de 2013

Vocabulario Fundamental. Energía y Materias Primas (5) Arena, la nueva fiebre del oro


El pasado sábado el indispensable programa de La2 La Noche Temática nos ofreció, bajo el título "Arena, la nueva fiebre del oro", dos interesantes documentales sobre uno de los componentes esenciales del boom urbanístico mundial en los últimos veinte años y en el no habíamos reparado hasta ahora. La arena, la arena de playa, (la de desierto, redondeada, no sirve) que, convertida en dióxido de silicio, resulta una materia prima estratégica para muchos sectores (detergentes, vidrio, papel, cosméticos y sobre todo en la construcción) y tiene una ingente demanda. Ello está provocando graves consecuencias ambientales por la esquilmación de playas y fondos marinos (y la fauna a ellos asociados) en mares de todo el mundo, que son saqueados para satisfacer el incesante desarrollo humano. 

En el (insostenible) negocio de la masiva extracción de arena de las playas del tercer mundo, en las mafias que trafican con ella y en sus terribles efectos colaterales se centrará el primer documental 'Sand Wars, -La guerra por la arena-' dirigido por el francés Denis Delestrac en 2012 mientras que el segundo, 'SandGrains' (dirigido por Jordie Montevecchi y Gabriel Manrique en 2010) pone el foco en la isla de Cabo Verde, donde la sobrepesca llevada a cabo por las flotas extranjeras -mayormente europeas- han ido vaciando de peces sus mares, hundiendo el sector de pesca artesanal que daba alimento a los habitantes de esta isla africana. Ello los ha empujado a recoger la arena de sus propias playas y venderla a precios irrisorios para la construcción, degradándolas para siempre así como otros los ecosistemas costeros. 

En fin, aquí tienen los dos documentales y además una charla TED del propio Denis Delestrac sobre este tema, más complejo y espinoso de lo que parece. 



"Arena: la nueva fiebre del oro"

Detergentes, papel o cosméticos son productos que utilizamos a diario. Todos ellos llevan en su composición dióxido de silicio, un mineral que se obtiene de la arena, una materia prima cuya gran demanda, determinada por ser un material esencial en el sector de la construcción, está amenazando las reservas del planeta y dando lugar a mafias y contrabando. 

1. La guerra por la arena / Sand Wars

Dirección: Denis Delestrac 
Producción: Rappi Productions, La Compagnie des Taxi-Brousse. Francia-Canadá 2012 Duración: 52' 

La arena como materia prima se ha infiltrado en todos los rincones de nuestro mundo. Se funde para transformarla en vidrio, de ella se extraen los minerales que se emplean para los microchips sin los que no existirían los ordenadores ni los móviles.... Nos ayuda incluso a volar: en los aviones, los plásticos, las aleaciones ligeras de los fuselajes y los motores a reacción; incluso la pintura y las ruedas, están hechos con arena.

La industria con mayor apetito de arena es la construcción. Para construir una casa de tamaño medio hacen falta 200 toneladas. Cada kilómetro de autopista emplea 30.000 toneladas de arena. En los últimos 150 años, la arena, mezclada con cemento para formar hormigón, ha tallado los contornos de nuestro cada vez más urbanizado mundo.

La producción global de arena supera los 15.000 millones de toneladas al año. Es una cantidad tan enorme que excede a nuestra propia imaginación. ¿Cuánto es 15.000 millones de toneladas al año? No lo sabemos, porque ningún otro recurso se utiliza en unas cantidades tan grandes como la arena, tal vez con la excepción del agua.

Con los depósitos de arena de superficie agotados, comenzamos a dragar los ríos para extraer arena, dando lugar a inundaciones. Y ahora hemos recurrido también a los océanos para abastecernos de arena. Uno de los impactos más impresionantes del negocio de la arena es la desaparición de algunas islas de la costa de Indonesia. Se han esfumado. Cuando desaparece una isla, las fronteras marítimas internacionales cambian, o así debería ser. De manera que es una cuestión geopolítica, además de una cuestión comercial y de utilización de recursos. 25 islas indonesias han desaparecido ya. Al igual que el petróleo y el gas, la arena se encuentra ahora en la primera línea del apetito mundial por las materias primas.
 



2. Granos de arena / Sandgrains

Dirección: Jordie Montevecchi y Gabriel Manrique 
Producción: Matchbox Media Collective. Reino Unido 2010
Duración: 52'

Cuando era niño, José dejó su aldea natal de pescadores en Cabo Verde para buscar una vida mejor en Suecia. Años más tarde cuando vuelve se encuentra un pueblo transformado.

La playa donde jugó al fútbol ha desaparecido y su familia ahora excava arena del fondo del mar para venderla a las constructoras y poder sobrevivir. Con la pesca ya no pueden ganarse la vida como antes cuando las flotas pesqueras internacionales no causaban drásticas caídas en la pesca local. Las playas de Cabo Verde comenzaron a degradarse cuando empezó la extracción de arena. Comenzó con los conductores de camiones recogiéndola y llevándosela, pero era poco.

Desde los años 80 la industria de la construcción ha ido creciendo en Assomada, incrementando la extracción de arena. Hoy las playas están totalmente llenas de piedras, ya no hay arena. Para encontrar arena, hay que bucear. El agua del mar se infiltra en el suelo y el salitre aparece en los campos dando lugar a la destrucción de las cosechas.

VER EL DOCUMENTAL ONLINE EN VK

14 de octubre de 2013

Vocabulario Fundamental. Animales (31) El grito de los animales de Banksy



Banksy, las sirenas de los corderos

Redacción Experimenta 12.10.2013

¿Conseguirán los neoyorquinos resistirse al canto de las Sirenas de los corderos? Esta obra del artista callejero Banksy busca responder a este interrogante. El famoso grafitero y activista anónimo, que permanecerá todo el mes de octubre en la Gran Manzana, promete regalarnos una obra al día que muchos de nosotros descubriremos a través de su página web bajo el lema "better out than in" (mejor fuera que dentro). El pasado viernes 11 de octubre su propuesta fue un camión lleno de peluches gritando que ha recorrido las calles del distrito del matadero de Nueva York y que seguirá dando vueltas por la ciudad las próximas semanas. Mientras tanto, algunos se acuerdan de Hannibal Lecter y de la película El silencio de los corderos y otros saben que "Auschwitz empieza cuando uno mira a un matadero y piensa: solo son animales". Los peluches de Banksy son el presagio de "un futuro nuboso en el horizonte": Circe convierte a los hombres en animales y el canto de las sirenas es invencible.



12 de octubre de 2013

Vocabulario Fundamental. Humor (13) 'Amanece, que no es poco', de José Luis Cuerda




"Surrealista y divertidísima película, "Amanece" es necesaria y contingente, que no es poco. O dicho de otro modo, es una obra maestra de la comedia delirante. Apenas hay guión, pero no importa; en este maravilloso pueblo que venera a Faulkner la lógica se ahoga entre carcajadas." Pablo Kurt: Filmaffinity

Por supuesto surrealista pero también absolutamente original, irreverente y humanista, positivista y genuinamente española, "Amanece que no es poco", dirigida por José Luis Cuerda en 1988 (tras "El bosque animado", que ya publicamos en nuestro blog) es una obra maestra de nuestro cine. Un irrepetible reparto, de auténtico lujo. Antonio Resines, Cassen, Luis Ciges, Aurora Bautista, Enrique San Francisco, José Sazatornil, Pastora Vega, Chus Lampreave, Manuel Alexandre, María Isbert, Miguel Rellán, Guillermo Montesinos, Rafael Alonso, Antonio Gamero, Gabino Diego, Fernando Valverde, Ferran Rañé (y otros) dan vida a los curiosos personajes de esta comedia del absurdo sobre los modos y costumbres de un libertario pueblo español, de tiempo y lugar indeterminados en el que se suceden una serie de bizarras situaciones sin que nada parezca inmutar a los personajes que lo pueblan. Una suerte de Macondo a la española.  

Da cuenta de su maestría que su humor sigue fresco y vigente 25 años después, para los que la vimos en su momento y mucha gente que la ha ido viendo después. Hace poco fue declarada la mejor película española de los últimos sesenta años según una encuesta promovida por la Seminci de Valladolid. A nuestro juicio quizás no llegue a tanto pero desde luego es una gran representante del humor del absurdo patrio (en un país donde el disparate abunda), una película que no podía faltar en nuestra web. 


Amanece, que no es poco- Documental

10 de octubre de 2013

Vocabulario Fundamental. Muros (8) Encarcelados 1ª Temporada (1 al 5)

Entramos de la mano de 'Encarcelados', de La Sexta, dentro de los muros por excelencia, los de las cárceles, para ponernos en la piel de algunos de los españoles que en prisiones latinoamericanas malviven penando por errores de su pasado, la inmensa mayoría por tráfico de drogas. Estremece conocer las historias de algunas de estas personas y las infames condiciones en las que pudren sus espíritus durante años. Bienvenidos sean estos programas periodísticos por hacernos conocer (y denunciar) otras realidades mucho más chungas que las nuestras o aunque sólo fuera por el alivio, apenas por unas horas, de que puedan volver sentir la conexión con su propio país y de que se conozcan sus existencias miserables. 



"Muchos españoles que han hecho de 'mulas' querían evitar un desahucio"

El periodista ha recorrido junto a Alejandra Andrade en 'Encarcelados' algunas de las prisiones más miserables de América Latina

La Vanguardia - Lorena Ferro Barcelona 09/10/2013

Pocos (seguramente nadie) pueden creer que vivir en la cárcel sea algo agradable. Pero hay prisiones que son auténticos infiernos, cárceles en las que hay que pagar para poder comer un plato de arroz o para dormir en el suelo de un pasillo. Lugares en los que existe el derecho de vida. A algunas de estas prisiones se han desplazado el reportero Jalis de la Serna (Madrid, 1974) y la también la periodista Alejandra Andrade para registrar Encarcelados (La Sexta). Tres meses de grabación en siete países de Latinoamérica visitando 37 cárceles para entrevistar a más de un centenar de españoles que llevan años recluidos allí en la mayoría de casos por portar droga. El programa ha enganchado a la audiencia y ha movilizado a parte de la sociedad ya que tras la emisión del caso de Lola, que hizo de mula para salvar su casa y que llevaba cinco años encerrada en una cárcel boliviana con cáncer terminal, sin recibir tratamiento y viviendo en condiciones de miseria, una campaña ciudadana recogió firmas para su indulto y ya ha podido regresar a España. Charlamos con De la Serna sobre este y otros temas.

- ¿Conocía el ámbito penitenciario antes de Encarcelados?
No. He hecho muchos reportajes con la policía y he estado en zonas de detención y en calabozos grabando, pero nunca había estado en el interior de una prisión.

- ¿Es el más duro que ha hecho?
Sin duda. Nunca había visto la violación de derechos humanos que he visto con Encarcelados… Se te queda mal cuerpo.

- ¿Cuál es la finalidad del programa?
Detectamos un fenómeno social: en los últimos cuatro años se ha incrementado un 30% el número de españoles que son detenidos en Latinoamérica portando droga, las llamadas mulas. Queríamos saber por qué sucede esto y si es fruto de la crisis económica. Hemos encontrado mucha gente a la que han ofrecido 10.000 euros y para evitar el desahucio, han caído. Luego hemos obtenido cosas que nos han sorprendido y otras que nos enorgullecen, como el caso de Lola.

-…
Tenemos muy claro que es un programa de denuncia en el que queremos que todo el mundo vea con todo el realismo y sin ningún artificio en qué condiciones están viviendo los españoles. Y creemos que, por un lado las autoridades de los países en los que están los españoles y, por otro, las autoridades españolas deberían hacer algo para mejorar las condiciones de vida de los españoles presos.

- ¿Conocían de antemano cómo se vivía en esas cárceles o ha sido sorpresa?
Cuando empiezas a documentarte, ya te quedas sorprendido. Pero cuando llegas a la cárcel y ves en qué condiciones están, se te cae el alma a los pies.

- ¿Y las historias de los presos que iban a grabar?
Con Lola no teníamos ni idea de sus circunstancias. Sabíamos que había ocho españolas en el pabellón de mujeres de Palmasola (Bolivia) y avisamos del día en que llegábamos y que todas las que quisieran contarnos su historia tenían la oportunidad de hablar. Recorrimos el penal y Lola al final nos soltó que tenía cáncer de mama… Te quedas con ganas de hacer algo porque piensas “¡Qué barbaridad lo que me acaba de contar esta persona!” Luego hemos tenido la suerte que ha tenido consecuencias positivas. A lo largo de mi trayectoria profesional he hecho muchos reportajes que han reflejado situaciones de déficit social y nadie ha hecho absolutamente nada.

- Ha habido respuesta para Lola, pero ¿ha cambiado algo para el resto?
En República Dominicana dos presos han sido trasladados a cárceles en mejores condiciones. En Bolivia, el consulado ha visitado Palmasola y se ha preocupado que las españolas no sufran represalias por haber salido en el reportaje. Creemos que de alguna manera sí que se deben estar poniendo algo las pilas desde las instituciones. Si con estos reportajes se pone interés para mejorar las condiciones de vida de los españoles, para nosotros el programa tiene todo el sentido del mundo. Ha sido un rodaje duro, pero creemos que el programa tiene calidad periodística.

- ¿Cómo consiguieron que les dejaran entrar en las cárceles?
Hemos contado con dos productoras excelentes, Marcela Morales y Elena Pérez, que han hecho un trabajo ímprobo contactando primero con instituciones benéficas, que muchas veces son los primeros que entran en la prisión para decir lo que queríamos hacer. Hemos dicho que queríamos hablar con los españoles y hemos conseguido los permisos. Y, ya que estábamos dentro, nos interesaba mucho todo el entorno.

- ¿Las cárceles sabían lo que iban a hacer?
Quizás pensaron que nos íbamos a ceñir a grabar a los españoles, pero hemos visto situaciones tan denunciables que no nos podíamos quedar indiferentes. Es imposible no mostrarlo, porque si te pones a grabar a los españoles y haciéndolo te das cuenta que están oprimidos o que la regencia de la cárcel permite que un grupo de presos de una manera mafiosa se hagan con el poder del penal extorsionando a todos los españoles… Y los presos del país en algunas ocasiones están en patios rodeados de basuras, hacinados, sin sanitarios, con un solo acceso al agua para 1.800 personas…

- Los orígenes de los presos son dispares pero todos acaban haciendo de mulas…
Esto nos ha sorprendido. Cuando alguien se plantea quién está en la cárcel en Latinoamérica por transportar droga parece que siempre son, como se suele decir, carne de cañón; gente que en España ya estaba en un entorno de consumo, que tienen compañías que se dedican a traficar… Pero hoy en día las mafias de captación de mulas seleccionan a la gente más normal e insospechada para llevar droga. Puedes encontrar a una cocinera de Bilbao, a un empresario de Barcelona o a un albañil de Reus. Hay gente de todas las procedencias y profesiones… podrían ser tu vecino o algún familiar.

- ¿Cuál es la sensación dentro de prisión?
Percibes que los españoles viven muy mal y con mucho miedo porque les extorsionan e incluso torturan. Y muchos otros viven en unas condiciones de vida de violencia ambiental extrema, tienen una alimentación muy deficiente o ni siquiera la tienen. O duermen en el suelo… En el reportaje de Colombia salían personas que han perdido 30 kilos en cinco meses por lo precario de la alimentación.

- El programa evidencia la inhumanidad en la que se vive en las cárceles pero también la dejación política ¿Quién se tiene que sentir aludido con los reportajes?
No quiero valorar personalmente la labor de los consulados y embajadas porque tal vez no es una tarea fácil. Pero lo que sí puedo decir es que todos los españoles con los que hemos hablado se sienten desamparados por parte de los consulados y embajadas. Una cosa es haber cometido un error y un delito, que es transportar droga, pero no creo que sea justo que se esté violando los derechos humanos.

- Es triste que suceda solo cuando una cámara muestra lo que está sucediendo…
Sí. La sensación que hemos tenido, por ejemplo en Colombia, es que los españoles se sienten abandonados.

- Viendo como viven allí, es casi un privilegio estar en una cárcel española…
De los españoles que hemos entrevistado hay amas de casa o empresarios pero también había gente que ya había estado encarcelada en España. Y ellos nos han dicho que estar en una cárcel española es como estar en un hotel de cinco estrellas: tienen una celda para cada dos personas, instalaciones deportivas, piscina… Cosas con las que es imposible ni soñar en las cárceles que estamos revisando.

- ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de todo lo que se han encontrado?
En El Salvador, las mujeres embarazadas salen de la cárcel para dar a luz y, si todo va bien, a las 24 horas el bebé tiene que ingresar en prisión con ella. Te quedas impactado de ver como están viviendo algunos presos en países como Colombia. Y lo férreas que son algunas cárceles en Brasil, que han adoptado el sistema americano: los presos van encadenados las 24 horas del día con un mono naranja y con grilletes.

- ¿Qué cárcel le ha impactado más?
No sabría quedarme solo con una. Comprobar cómo se asume un régimen penitenciario que es absolutamente despiadado con los presos… En Bolivia impacta comprobar como los guardias ni siquiera entran en la cárcel y el poder lo tienen los presos.

- ¿Qué lección ha sacado?
Además de la historia de Lola, otro de los aprendizajes positivos es que todos los españoles que hemos grabado al final de la entrevista piden hablar a la cámara y dicen “Si te ofrecen venir a por droga y te lo ponen muy fácil, no lo hagas. Vivir aquí es lo peor que te va a pasar en la vida”. Y creo que ahora mucha más gente se lo va a pensar.

- El formato de Encarcelados está recibiendo muchos halagos ¿El periodismo de hoy a veces se queda en lo superficial?
Tenemos claro que queremos mantenernos alejados de cualquier tipo de sensacionalismo, pero no es lo mismo grabar un reportaje en un mercado que en una cárcel: los testimonios en el último caso son tan potentes que es simplemente llegar y querer reflejar su historia, dejarles que cuenten en qué condiciones viven ahí, cómo sufren las consecuencias de hacer un porte de droga y acaban en cárceles que son auténticos infiernos… Tener la posibilidad de hacer reportajes en cárceles es lo que nos ha permitido hacer un periodismo de calidad. Pero no quiero erigirme como ejemplo para nadie y el programa tampoco. Alejandra y yo somos dos personas con inquietudes sociales porque creemos que el periodismo debe servir para mejorar la sociedad.

- ¿En Callejeros se creó un estilo que ha tenido continuidad con Encarcelados?
Es un formato de reporterismo… La manera más directa de hacer reportajes que se lleva haciendo hace unos años en España y que consiste en llegar con una cámara y preguntar de primera mano a las personas… En este caso creo que es una evolución positiva porque con un guión vas haciendo de hilo conductor para reforzar situaciones que tal vez no quedan suficientemente marcadas en un testimonio. Son situaciones muy denunciables sobre las que hay que llamar la atención para que quede claro hasta qué punto esa persona está viviendo una situación difícil.

- ¿Cómo consiguen que la gente se abra tanto?
No hay mejor forma de entrevistar que dialogar. Me interesa lo que le está pasando a esa persona, en qué condiciones vive o qué cree que se puede hacer para ayudarle.

- Y ¿Cómo se siente uno cuando se cierra la verja sabiendo en qué condiciones queda la gente que vive allí dentro?
Marcado y con cierta inquietud e impotencia porque los que se quedan lo están pasando muy mal y no puedes hacer mucho más que mostrarlo porque a quién corresponde tomar medidas para que esto no sea así es a los políticos o a las instituciones.

- ¿Qué proyectos tiene a la vista?
Seguiremos haciendo reporterismo social. Y lo que tendremos que acabar de perfilar es por dónde vamos a continuar… Ahora mismo se complican mucho las gestiones para seguir accediendo al interior de los penales, pero seguiremos denunciando situaciones y esperando que tengan mejoría.

Programa 1 Bolivia 'San Pedro', 'San Sebastián' y 'San Antonio'



Programa 2 Santo Domingo



Programa 3 Bolivia 'Palmasola'


Programa 4 Perú 'Ancón II'



Programa 5 Colombia

9 de octubre de 2013

Creación audiovisual en corto (21) 'Amateurs', de Javier Loarte








Cayetana Guillén Cuervo nos presenta el estupendo cortometraje "Amateurs", del director toledano Javier Loarte, realizado en el año 2012. Un magnífico trabajo actoral y una inteligente economía de medios dan veracidad a esta desasosegante historia que consiguió el Premio al Mejor Corto Internacional del Festival de Granada. 


8 de octubre de 2013

Vocabulario Fundamental. Mares y Océanos (10) Sylvia Earle y la protección de los océanos



Emocionante speech de Sylvia Earle, una de nuestras personas preferidas, una mujer sabia y luminosa que habla en una charla de los TED Prize 2009 (de los que resultó ganadora) sobre la importancia crucial de proteger la vida de los océanos para preservar la vida en todo el planeta. La mítica oceanógrafa estadounidense comparte impresionantes imágenes de los mares del mundo y la vida que sustentan, recuerdos de los increíbles seres que ha conocido en ellos pero también impactantes datos del rápido deterioro que la mano del hombre les ha ocasionado. Desde la década de los cincuenta su lucha ha sido conocer los océanos y concenciar a las personas de las masivas depredación y contaminación a las que, especialmente en el último medio siglo, los hemos sometido. La Earle clama por un plan global que proteja una red de áreas marinas que permitan restaurar la biodiversidad de los ecosistemas marinos y para terminar su discurso pide al público, nos pide a nosotros, que nos unamos a ella en la protección del vital corazón azul del planeta y que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para lograrlo. Y así lo intentaremos. Nuestro deseo, querida Sylvia, es que no te mueras nunca. 

P.D. Puede que en pantalla completa los subtítulos den algunos problemas de sincronización)

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7 de octubre de 2013

Vocabulario Fundamental. Mujeres (6) El juramento de Malicounda

Como parte de los reportajes que En Portada va a dedicar a los derechos de la mujer en el mundo (y que publicaremos en este blog) un equipo del programa ha viajado hasta Malicounda, Senegal, para contar la historia de un grupo excepcional de mujeres que en 1997, alentadas por la labor de la ONG 'Tostan', dijeron no para siempre a la mutilación genital femenina en su comunidad. 'Tostan' llegó hasta esta aldea de Senegal para educar a las mujeres y para hablarles de Derechos Humanos y dignidad. Sus talleres se convirtieron en el detonante del juramento de Malicounda. Las mujeres de Malicounda se dieron cuenta de que los malos espíritus no eran los causantes de sus enfermedades, ni los que se habían llevado la vida de muchas de sus hijas sino que era la propia ablación el origen de muchas de sus desdichas. El paso adelante de las mujeres de esta aldea tuvo consecuencias. En 1999 el gobierno senegalés prohibió la ablación por ley y fijó en 2015 el plazo para su definitiva erradicación.

Según datos facilitados por UNICEF, más de 125 millones de niñas y mujeres vivas han sido sometidas a la ablación. 30 millones de niñas en todo el mundo corren el riesgo de ser víctimas de la ablación en la próxima década. Sin embargo, actitudes como las de las mujeres de Malicounda pueden contribuir a luchar contra las estadísticas. El juramento de Malicounda marcó toda una revolución social en Senegal, consiguiendo que más de 6.000 pueblos anunciaran el abandono definitivo de la mutilación genital femenina.

En Portada - El juramento de Malicounda


Según las cifras publicadas por Unicef, más de 125 millones de niñas y mujeres vivas hoy en día han sido sometidas a la ablación y 30 millones de niñas corren el riesgo de ser víctimas de ella en la próxima década. A pesar de ello, a veces surgen historias que rompen ese pesimismo y parecen indicar que en algunos lugares empieza a cuestionarse una práctica que se ha mantenido en algunos países desde hace siglos.

Un juramento para la esperanza

Nuestra historia, que inaugura una serie de reportajes de En Portada sobre los derechos de la mujer en el mundo, comienza un 31 de julio de 1997 en una aldea de Senegal llamada Malicounda, donde un grupo de mujeres decide poner fin a esa pesadilla. Ante jefes tribales, líderes religiosos, autoridades políticas y representantes de los medios de comunicación de todo el mundo, pronuncian el Juramento de Malicounda, una solemne promesa de no practicar nunca más la mutilación genital en su comunidad. En 1999 el gobierno de Senegal prohíbió la ablación con pena de cárcel y fijó un objetivo: que para el 2015 esta práctica fuera erradicada totalmente en el país.

El juramento de Malicounda representa un importante paso, que marca toda una revolución social en el país, que se expande pueblo por pueblo e incluso sale fuera de las fronteras hasta conseguir que más de 6.000 pueblos en Senegal y otros países vecinos hayan anunciado el abandono definitivo de la mutilación genital femenina.

Tostan y los Derechos Humanos

Suddenaya Naay es el nombre en wolof, una de las lenguas de Senegal, de Molly Melching, una norteamericana que llega a Senegal en 1974 para terminar su tesis doctoral en literatura africana, pero que acaba quedándose allí. Durante cuatro décadas Molly se dedica especialmente a la educación, en un país donde la tasa de analfabetismo supera al 80% de la población. Su programa se basa en el uso de las lenguas africanas y técnicas basadas en las tradiciones y modelos de aprendizaje locales.


Molly pasa años conviviendo con las mujeres en las aldeas, aprende su lengua y sus costumbres. Con ese bagaje, emprende su labor en la ONG que crea en 1991 y que llama Tostan, una palabra en wolof que significa romper el cascarón. Además de enseñarles a leer y escribir, les habla de Derechos Humanos y de dignidad para todos. En 1995 Tostan, con apoyo de la Unicef, llega a una localidad llamada Malicounda.

Las mujeres están especialmente interesadas en aprender sobre la salud, el embarazo, la menopausia y las relaciones matrimoniales, así que la monitora de Tostan lo utiliza para abordar un tema tabú: la mutilación genital femenina. Su interés no era forzar el abandono de esta práctica sino hablarles de sus derechos. Al principio, las mujeres de Malicounda se niegan a hablar sobre ello pero, poco a poco, van venciendo sus miedos y comienzan a compartir sus difíciles experiencias. Se dan cuenta que los malos espíritus no son los causantes de sus enfermedades, ni los que han arrebatado la vida de muchas de sus hijas, sino que la ablación es el origen de todos esos males y deciden abandonar esta práctica. Su decisión sorprende a la propia fundadora de Tostan que queda impresionada del coraje y valentía de estas mujeres. Su ejemplo ha sido seguido por otras comunidades y su labor continúa hoy en día, explicando ellas mismas lo que en su día a ellas les explicaron, llevando el mensaje a todos los rincones del país y a otros países vecinos para poner fin definitivamente a esta práctica.


6 de octubre de 2013

Estupor y Temblores (26) 30 años de oscuridad


Hoy publicamos "30 años de oscuridad", un magnífico documental dirigido por Manuel H. Martín que cuenta una historia poco conocida de nuestra guerra civil y de las décadas que la siguieron. Es la historia de resistencia y supervivencia de algunos de los llamados topos de nuestra posguerra, personas buscadas por rojos que no pudiendo escapar a las zonas controladas por la República tuvieron que esconderse durante años en pequeños habitáculos dentro de sus casas para para evitar ser asesinados o separados de sus familias. 

Mediante la combinación de distintos formatos como animación, imágenes de archivo y entrevistas, conocemos la historia de varios hombres (aunque se centra en concreto en el caso de Manuel Cortés, narrado por Juan Diego) que tras la Guerra Civil debieron esconderse por un periodo de hasta treinta años para escapar de la represión franquista. 

No fue hasta 1969, cuando un documento publicado en el B.O.E. perdonaba sus supuestos crímenes, que pudieron salir de un encierro que había consumido gran parte de sus vidas y de las de sus familiares y que les dejaría secuelas psicológicas hasta el final de las mismas. 

30 años de oscuridad

Tras el final de la Guerra Civil, Manuel Cortés, antiguo alcalde de la localidad malagueña de Mijas, no tuvo ocasión de escapar de España. Tras un largo y peligroso camino de regreso a casa, consiguió llegar de noche a su casa sin ser descubierto. Su mujer, Juliana, le advirtió de los numerosos fusilamientos que se estaban llevando a cabo en el pueblo. Ambos decidieron abrir un pequeño hueco en la pared donde Manuel podría esconderse. Manuel Cortés nunca pudo imaginar que aquel pequeño espacio tras la pared se convertiría en su cárcel particular durante 30 años. Esta es la historia de los llamados “topos de la posguerra”, que tuvieron que sacrificar una vida entera para huir de la represión.

30 años de oscuridad no es un documental sobre la Guerra Civil española. Va más allá. Habla de los años posteriores a la guerra y en este sentido no se trata de uno de los documentales que se acercan al conflicto bélico. Lo peor de las guerras no está solamente en las víctimas que causan, sino en las consecuencias que provocan. Como otros países, España vivió una etapa de régimen dictatorial que pisoteó los derechos humanos. Y, mientras ante el mundo se mostraba un país que vivía un proceso de modernización, en el interior de las casas de los “topos” se vivía el auténtico drama de la pérdida de la libertad.


Los historiadores nos han dicho que la Guerra Civil española terminó en 1939. Para los “topos” la guerra terminó mucho más tarde, treinta años después, en 1969, cuando un documento publicado en el Boletín Oficial del Estado “perdonaba” los supuestos “crímenes” que habían cometido. 30 años de oscuridad habla de cómo afecta la guerra a las familias, sean del bando que sean. Los personajes van desde aquellos que estuvieron claramente implicados políticamente, hasta los que se sintieron encerrados en medio de una lucha fratricida que no entendían. 30 años de oscuridad es, ante todo, una historia de supervivencia. Y en este sentido plantea una mirada universal hacia una problemática local.

3 de octubre de 2013

Campanadas de la Historia (34) Veinte años de la batalla de Mogadiscio


Durante el octubre de 1993, soldados estadounidenses de élite de los Rangers y la Fuerza Delta fueron enviados a Mogadiscio, Somalia, como parte de una operación de paz de las Naciones Unidas: los cargamentos de alimentos enviados por la ONU eran sistemáticamente robados por las milicias de los señores de la guerra, que no dudaban en ametrallar a inocentes civiles para conseguirlos. Cuando uno de los soldados Rangers cayó de un helicóptero empezaron los problemas de verdad. Los rebeldes lograron impactar y derribar uno de los Black Hawk y poco después otro de los helicópteros que acudieron al rescate también fue abatido. Las imágenes de los tripulantes de los helicopteros linchados y arrastrados por las calles de Mogadiscio recorrieron el mundo e hicieron preguntarse a la opinión pública norteamericana qué hacían allí sus soldados. 

Con dos helicópteros derribados, la misión de entrada, captura y salida se convirtió en una misión de rescate a vida o muerte que acabaría con la peor derrota estadounidense desde Vietnam. Estos hechos, que años después inspirarían un libro y una película dirigida por Ridley Scott determinarían la retirada estadounidense del Cuerno de África y que la comunidad internacional no moviera un dedo cuando un año después comenzara el espantoso genocidio en Ruanda. Un artículo de El Mundo nos lleva al Mogadiscio actual para ver qué queda de aquellos hechos y luego un buen documental nos narra los terribles hechos sucedidos en aquella ciudad sin ley a principios de octubre, hace veinte años.



La batalla de Mogadiscio, 20 años después


"Súper 64 cayendo, Súper 64 cayendo. ¡Blackhawk derribado!". La voz telefónica del piloto estadounidense Mike Durand crepitó en la radio y después se hizo el silencio. Era el segundo helicóptero abatido en pocos minutos. En la base de los 'rangers' frente al aeropuerto de Mogadiscio el comandante William F. Garrison se echó las manos a la cabeza.

Ese momento crítico marcó el final de una rápida y calculada operación de captura y el comienzo de una sangrienta operación de rescate en pleno avispero somalí: el mercado de Bakara, centro de operaciones del señor de la guerra Mohamed Farah Aidid y, aún hoy, 20 años después, uno de los lugares más peligrosos y corruptos del planeta. EL Mundo ha visitado los lugares de la batalla de Mogadiscio y traza el recorrido que hizo el convoy desde las afueras hasta la zona de caída de los helicópteros.

Entre diciembre de 1992 y enero de 1993 una fuerza estadounidense desembarcó en las playas de Mogadiscio con el propósito de garantizar el reparto de ayuda humanitaria para una población somalí que agonizaba de hambre. Aquella misión, bautizada por Naciones Unidas como 'Restablecer la esperanza', pretendía poner algo de orden en el caos que había provocado la caída del dictador Siad Barre tres años antes. Ante el vacío de poder, los 'warlords' comenzaron una guerra civil para repartirse los despojos de un país que se hundía en la anarquía.

El más poderoso de todos ellos, el manipulador Mohamed Farah Aidid, cuyo hijo sirvió en los marines de EEUU, había llegado a disparar contra cientos de almas hambrientas en los centros de reparto de comida de Naciones Unidas. Bill Clinton decidió que ya era hora de detenerle. Y en esa operación EEUU sufrió su mayor derrota desde Vietnam. 18 soldados estadounidenses muertos, 71 heridos, uno capturado y unas imágenes que dieron la vuelta al mundo: la de los cadáveres de los pilotos del segundo helicóptero arrastrados y mutilados por la turba. Los milicianos somalíes, orgullosos de su victoria sobre el ejército más poderoso del mundo, siguen presumiendo de lo sucedido aquel día.

Una trampa mortal

Uno de los testigos de aquella matanza, el canadiense Paul Watson, el autor de aquellas fotografías, relata a El Mundo sus recuerdos de aquella batalla: "Creo que la operación militar estadounidense comenzó con buenas intenciones", asegura. "Facciones militantes estaban negando la ayuda humanitaria a gente que moría de hambre. EEUU y sus aliados podrían haber resuelto ese problema, pero el hambre ya había alcanzado un máximo antes de que las tropas extranjeras desembarcaran. Y entonces el reparto de alimentos se convirtió en un negocio para los señores de la guerra".

En la actualidad Bakara alterna zonas que son muñones de edificios agujereados con tiendas recién inauguradas. La ciudad intenta sobreponerse a 22 años de guerra y este barrio, el antiguo feudo de Al Qaeda en el cuerno de África, no es una excepción. Hay pocas calles asfaltadas y muchos hombres aún llevan un kalashnikov a la espalda como se llevan las llaves de casa en el bolsillo, pero ha recuperado cierto bullicio.

Aunque los muyahidines de Al Shabab se retiraron hace un año de sus calles, decir que el ejército somalí y sus socios de la Unión Africana controlan este área es mucho decir. En realidad, como el resto de Mogadiscio, está en manos de caudillos locales, jefes de clanes y otros señores de la guerra. Un periodista blanco tiene que usar escolta armada, moverse rápido y no bajarse del coche en las zonas más peligrosas.

El día 3 de octubre, una fuerza compuesta por varios helicópteros y tropas de élite Delta y Rangers tenían previsto tomar al asalto un edificio en el que, según informes de inteligencia, se escondían los hombres más importantes de la milicia de Aidid. Según revela Howard E. Wasdin, veterano de Somalia y autor del libro 'Seal Team Six', Aidid recibió el chivatazo de su intento de detención por parte de la embajada italiana de Mogadiscio, la antigua metrópoli, que jugaba a dos bandas. Por un lado, ofrecía información al señor de la guerra, por otro, apoyaba la misión de la ONU y de EEUU. El libro de Mark Bowden, 'Blackhawk Derribado' (llevado al cine por Ridley Scott), reproduce minuto a minuto aquella operación fallida.

A diferencia de la película, que muestra un Mogadiscio en tonos ocres, lo que queda hoy de la ciudad destruida brilla con una claridad blanquecina y agujereada por millones de balas y obuses. Hasta allí acudieron varios equipos de Rangers y Delta para capturar a los comandantes del señor de la guerra. Ya sobre el edificio, se encontraron en una ratonera frente a una potencia de fuego que no esperaban.

Armados hasta los dientes, los estadounidenses fueron acosados por miles de milicianos armados envalentonados por el kat, la droga local, que a esa hora de la tarde ya les hacía el efecto deseado. Desde los tejados, disparaban a los Blackhawk y quemaban neumáticos para perjudicar la visibilidad de los artilleros. Dos granadas impactaron en dos helicópteros. Ahí comenzó el infierno. Los estadounidenses estaban en el punto que Aidid deseaba: aislados en medio de su territorio, a merced de sus hombres. Todo lo que puede hacer un hombre con un AK47 ya se hizo aquel día.

Una historia que se repite

Un gran cactus, casas agujereadas a ambos lados, como en todo el barrio, tanquetas de la ONU reventadas hace muchas primaveras y un paso angosto por el que a penas cabe una persona. Ahí está, entre la maleza y la basura, un trozo oxidado del rotor de cola, hélices que sobresalen, hierros torturados por el impacto y el tiempo. Son los restos del segundo helicóptero estadounidense caído en Mogadiscio el 3 de octubre de 1993. "Fue años más tarde cuando me di cuenta de la magnitud de la participación de Al Qaeda en la Batalla de Mogadiscio. Aquella victoria les envalentonó y les mostró el camino", recuerda Watson. "Los hombres de Bin Laden proporcionaron asesoramiento militar crucial a la facción de Aidid, que le permitió derrotar a los americanos", dice Watson. Los Rangers, que llamaban 'Mogadisney' a la ciudad por la facilidad que esperaban encontrarse en el combate, comenzaron a sumar bajas mientras caía la noche. Un gran convoy de fuerzas paquistaníes, malasias y estadounidenses entró a la mañana siguiente a sangre y fuego en el mercado y rescató lo que quedaba de aquellos soldados en la ratonera.

Para Estados Unidos aún quedaba lo peor, que el cuerpo del sargento Cleveland, arrastrado muerto por las calles de Mogadiscio, abriera los informativos de todo el mundo. El autor de aquella fotografía recuerda el momento: "Fue muy peligroso, llevaba tiempo en Somalia y fue bastante fácil que la gente me reconociera, porque tengo una sola mano y en Mogadiscio me apodaban 'Gamay', que significa 'manco' en somalí. Cuando buscamos el cadáver aquella mañana, mi contacto le dijo a la gente que 'Gamay' quería hacer unas fotos. Algunos reconocieron el apodo y me dejaron hacer varias fotos", afirma Watson, premio Pulitzer por aquellas imágenes. "No me arrepiento de fotografiar el cadáver del sargento Cleveland, pero ese momento me ha perseguido hasta hoy".

Esta misma semana, y en esa misma tradición sangrienta, los milicianos de Al Shabab, herederos de Aidid, han publicado la imagen de uno de los dos militares franceses muertos en una operación de rescate del espía Denis Allex. Este agente, secuestrado hace tres años a pocos metros del hotel en el que ahora se alojan los pocos blancos de vienen a Mogadiscio, también ha sido ejecutado. Fue en el kilómetro 4, la rotonda de entrada a la ciudad. Francia ya tiene su 'Blackhawk derribado' y hasta las fotos de la tragedia.

Bill Clinton ordenó la vuelta a casa poco después y la comunidad internacional dejó Somalia a su suerte otros 20 años de guerra en los que el país se ha desangrado entre el integrismo, la piratería y los señores de la guerra. Aquella derrota provocó que el Pentágono no moviera un dedo en el genocidio de Ruanda un año después, temeroso de que, de nuevo, soldados estadounidenses fueran vejados ante las cámaras. Las cicatrices de aquella batalla aún sangran en los muros de Bakara.

Documental - La verdadera historia de 'Blackhawk derribado'


La condena del refugiado (3) Otra tragedia más en Lampedusa


Más de 200 fallecidos en el incendio de un barco con inmigrantes en Lampedusa 

El Gobierno italiano anuncia un día de luto nacional
El rescate ha logrado salvar la vida de 150 personas, aunque 200 están desaparecidas



La única novedad es el número. Un número suficientemente alto como para arroparlo con grandes palabras de luto y alarma, una fila interminable de muertos sin nombre al principio del telediario. El resto sucede cada día, por capítulos, sin que merezca el relato trágico de una barcaza con unos 500 inmigrantes a bordo —entre ellos muchos niños y mujeres embarazadas— que, antes del amanecer del jueves, se avería y empieza a hundirse a media milla de la isla italiana de Lampedusa. “Como estábamos cerca de la costa”, cuenta uno de los náufragos, “hemos decidido encender fuego para llamar la atención, pero el puente estaba sucio de gasolina y en pocos segundos el barco quedó envuelto en llamas. Muchos nos hemos lanzado al agua gritando mientras el barco volcaba”. Del medio millar de eritreos y somalíes que intentaban alcanzar suelo europeo, 200 han sido encontrados muertos, alrededor de 150 aún continúan desaparecidos y solo 150 lograron ser rescatados con vida por pesqueros y patrullas de la Guardia Costera. Algunos supervivientes han declarado que tres barcas de pesca pasaron cerca, vieron sus llamadas de auxilio y siguieron su camino.


El Gobierno ha decretado un día de luto nacional y todas las autoridades, desde el presidente de la República para abajo, han levantado la voz para que Europa les ayude a frenar una tragedia que, desde 1990, ha arrojado a la isla siciliana más de 8.000 cadáveres —de ellos, 2.700 durante 2011, coincidiendo con el conflicto libio—. Pero de todas las palabras pronunciadas, las que tal vez mejor definan la tragedia continua de los fugitivos de África, la rabia ante un desastre conocido y jamás combatido en serio, sean las que, en medio de un discurso escrito, improvisó este jueves el papa Francisco —“se me viene la palabra vergüenza. Es una vergüenza”— o las que, harta de tanta muerte, dirigió la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, al primer ministro Enrico Letta: “El mar está lleno de muertos. Venga aquí a mirar el horror a la cara. Venga a contar los muertos conmigo”.

La barcaza, como muchas de las que cruzan el Canal de Sicilia, había partido del puerto libio de Misrata. Teniendo en cuenta que Lampedusa se encuentra a 205 kilómetros de Sicilia y a 113 de las costas de África, los viejos pesqueros, tripulados por empleadas de las mafias y abarrotados de inmigrantes, alcanzan suelo europeo en tres o cuatro días de navegación. Los últimos días del verano aumentan además el trasiego. Solo unas horas antes del naufragio, otro barco había arribado a Lampedusa con 463 refugiados sirios a bordo y, el lunes 30 de septiembre, 13 jóvenes de nacionalidad eritrea se ahogaron a solo unos metros de la playa siciliana de Sampieri. Pero solo es cuando se produce un gran naufragio —y este último es uno de los más grandes de los que se tienen noticia— la vista se vuelve a una isla de apenas 5.000 habitantes, cuya alcaldesa —harta de la sordera de las autoridades italianas y europeas— envió el pasado mes de febrero una carta a la Unión Europea en la que se preguntaba exclamando: “¿Cuán grande tiene que ser el cementerio de mi isla?”.

La respuesta no oficial le ha llegado. En el cementerio ya no hay más tierra para tumbas sin nombre. Y tampoco en la morgue ni en el pequeño puerto hay espacio para tantos cadáveres de hombres, niños y mujeres embarazadas. Los cuerpos recuperados de las aguas y los localizados, a última hora de la tarde, en el interior del pecio hundido se están trasladando a un hangar del aeropuerto, adonde también llegó a media tarde el vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Angelino Alfano, quien confirmó los detalles del naufragio —los teléfonos que no funcionaban, los trapos que se prendieron, las cifras cada vez más insoportables de ahogados—, pero no quiso entrar en la cuestión que ensombrecía aún más la jornada. ¿Es verdad que tres barcos pesqueros habían visto la angustia de los inmigrantes y no les habían ayudado? “No los han visto”, respondió el ministro, “si no, habrían intervenido. Los italianos tienen un gran corazón. Hemos salvado la vida a 16.000 náufragos”.

Giusi Nicolini, en cambio, no lo tiene tan claro. La alcaldesa sí dio validez a la denuncia de los inmigrantes, pero atribuyó la supuesta actitud insolidaria de los pescadores a la actual legislación italiana, aprobada en 2008 por el Gobierno de Silvio Berlusconi bajo la inspiración de su entonces ministro del Interior, Roberto Maroni, de la xenófoba Liga Norte. “Si se han ido y no los han ayudado”, explicó Giusi Nicolini, “es porque nuestro país ha procesado a pescadores y armadores que han salvado vidas humanas por complicidad con la inmigración clandestina. Por eso, lo que el Gobierno tiene que hacer hoy mismo es cancelar este delito, cambiar la norma”.

Mientras los equipos de rescate iban aterrizando en la isla para recuperar los cadáveres —ya se descarta encontrar a más inmigrantes con vida—, las declaraciones de los políticos se fueron sucediendo, idénticas a las de la última tragedia. Se resumen muy bien en las palabras del presidente de la República, Giorgio Napolitano: “Es indispensable luchar contra el tráfico criminal de seres humanos en colaboración con los países de procedencia de los flujos de emigrantes y solicitantes de asilo. Son, por tanto, indispensables los controles en los países de procedencia de los emigrantes o de los que solicitan asilo”. Pero no hay que irse muy lejos, solo al 11 de julio de este año, para recordar las palabras —allí en Lampedusa— del papa Francisco e intuir que esta conmoción oficial terminará pronto, muy pronto. “¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos? Ninguno. Todos respondemos: ‘yo no he sido, serán otros’. ¿Quién de nosotros ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas, de todos aquellos que viajaban sobre las barcas, por las jóvenes madres que llevaban a sus hijos…? La ilusión por lo insignificante nos lleva hacia la indiferencia hacia los otros”.

Sobre todo si el otro yace bajo una tumba sin nombre en una isla perdida.