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25 de noviembre de 2016

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (58) 'Diez mil millones', de Stephen Emmott

"Si alguien nos dijera que el 3 de junio de 2080 un meteorito va a chocar contra La Tierra y que se prevé que su impacto acabe con el 70% de la vida del planeta o que su choque implicará el fin de esta civilización tal y como la conocemos, estoy convencido que darías por hecho una movilización planetaria sin precedentes que aunara los recursos de universidades, gobiernos, industria, etc. con el fin de acabar con esa amenaza. Estaríamos preocupados, pero solo más o menos, ya que todo el mundo se pondría manos a la obra para afrontar y eliminar la amenaza. Pues bien, la situación no es cierta (al menos que se sepa) pero las consecuencias de las que hablo sí, y bastante. Sin asteroide, tranquilos. En este caso, la amenaza somos nosotros mismos, el ser humano, su crecimiento y la sobrepoblación del planeta en su actual contexto. Lo más preocupante es que, a pesar de conocerse la amenaza, nadie hasta ahora se ha planteado solución alguna… y peor aún, que tampoco se prevé que nadie tome cartas en el asunto a corto o medio plazo. Y para el largo plazo, suponiendo que alguien se tomara en serio este silencioso ultimátum, la cosa pinta irremediable." Stephen Emmott (catedrático y científico- Reino Unido)


Hace 10 años, el profesor Stephen Emmott formó un equipo interdisciplinar de científicos de todo el mundo con la misión de predecir el futuro de la vida en la Tierra y estudiar qué retos tendría que afrontar la humanidad en las próximas décadas para sobrevivir. Sus investigaciones se basaban en las proyecciones demográficas que apuntan a que en 2050 la población mundial alcanzará los 8500-9000 millones de personas y a finales del siglo XXI nuestro planeta tendrá aproximadamente diez mil millones de habitantes humanos (otros científicos estiman que pueden llegar hasta 28.000 millones), una pesadilla para un mundo con recursos limitados.

Los hechos son simples: la población mundial crece y lo seguirá haciendo a pesar de que en algunos países del mundo desarrollado como España el crecimiento demográfico sea ligeramente negativo. Sin embargo, en otras zonas como África, India, China y sudeste asiático se producirá un boom demográfico a medida que en las próximas décadas centenares de millones de personas se incorporen desde las clases bajas a las clases medias (como se prevé ocurra y de hecho ya está sucediendo)

Los recursos naturales y la capacidad que la Naturaleza tiene para regenerar los año tras año, estación tras estación, tienen un límite y las consecuencias de explotarlos desmedidamente están cambiando de forma irreversible las condiciones de vida de nuestro planeta. Así, tras arduas investigaciones, el catedrático inglés escribió un documentado y demoledor ensayo que anticipaba el futuro de nuestro planeta a medio y largo plazo y alertaba sobre los peligros de la superpoblación y el desigual reparto de los recursos. Basado en este ensayo, publicado en más de veinte países, nació el documental 'Diez mil millones' (dirigido por Peter Webber en 2015) en el que se ofrece la charla en la que el propio Emmott expuso sus tesis y conclusiones en el Royal Court Theatre de Londres. El equipo de Webber estudió la situación actual y las proyecciones futuras -hasta el fin del siglo XXI- en temas capitales del estado planetario como el clima global, la comida, el agua y la energía que van a demandar las civilizaciones humanas, la decreciente biodiversidad natural que vamos a seguir depredando y sobre ellos, el inquietante crecimiento de la demografía humana.

Según sus conclusiones La mayoría de los recursos energéticos, alimenticios, tecnólogicos etc que hacen posible el mantenimiento y crecimiento de las sociedades humanas son finitos y sin embargo hacemos uso -y abuso- de ellos sin pensar en que su utilización repercute de forma decisiva en el clima, en la cantidad de terreno cultivable o dedicado a la ganadería que robamos cada año a los ecosistemas naturales lo que, en definitiva, afectará cada vez más el marcapasos del planeta, que a este ritmo será incapaz de mantener los ciclos originales que posibilitaron el boom consumista. A este hecho, ya preocupante de por sí, hay que añadirle que además consumimos de forma diferente, a más y peor, A medida que las distintas sociedades pretenden -de forma legítima- un mayor bienestar exigen un mayor consumo de recursos alimenticios, principalmente proteína animal (carne, pescado y derivados), así como ingentes cantidades de agua y energía para su producción.


Para entender el problema deberíamos remontarnos a las revoluciones agrícola, ganadera e industrial que permitieron abaratar la comida a precios insospechados frente a otras etapas del desarrollo humano. Esto ha determinado que las personas inviertan su dinero en otros bienes (moda, tecnología, transportes, artículos de lujo…) que al mismo tiempo requieren de la explotación de mayores recursos naturales difícilmente retornables. Cuestión que amplía la necesidad de un mejor y mayor estado de bienestar (o más bien comodidad) que a medida que se consigue favorece el crecimiento poblacional, un bucle perverso que se retroalimenta y, mucho nos tememos, seguirá creciendo hasta el colapso final. Parece que el desarrollo y crecimiento humano, según el modelo capitalista-consumista en el que estamos, sólo puede hacerse a costa de unos ecosistemas que están llegando a su límite. 

Si nos detenemos a analizar la situación, una de las cosas que más debería de alarmarnos es la falta de soluciones en el horizonte. Tengamos en cuenta que estas propuestas han de partir de la clase política, pero como bien apunta Emmott, todas las posibles soluciones pasarían por adoptar impopulares medidas de restricciones al consumo, por lo que resulta bastante evidente que los políticos no querrán abordar este problema a conciencia ni hablarán de las medidas que son necesarias. Parece que mientras la situación no se haga insostenible ante nuestros propios ojos, cuando se vean comprometidos los recursos que afectan nuestro nivel de vida etc, seguirá siendo buena la táctica del avestruz: si no se ve el problema no debe de existir. 

Sin ir más lejos, la falta de compromiso se puede ver en el fracaso de iniciativas globales con resultados reales y diferenciales en la aplicación de los acuerdos en la lucha contra el cambio climático, la desertificación, la pérdida de biodiversidad, etc, preocupaciones que siendo evidentes para una buena parte de la población y la comunidad científica, no están siendo contrarrestadas debidamente. ¿Qué podemos esperar de un asunto, el de la sobrepoblación, que ni siquiera es considerado dentro de los problemas que pueden afectar a nuestro planeta?

Este documental nos ofrece una cruda mirada al futuro próximo al que se encamina nuestra existencia en el planeta. Aún con algunos puntos discutibles o ampliables, es uno de los mejores y más completos que se han hecho sobre uno de los dilemas más urgentes e importantes que la humanidad ha afrontado en toda su historia. Estamos en rumbo de colapso, o como dice el propio Stephen Emmott al final de su clase magistral: Estamos jodidos. Duro, pero alguien tenía que decirlo. Un documental imprescindible para entender que el problema somos nosotros.

24 de noviembre de 2016

In Memoriam, Leonard Cohen / Music kills me (13) A Thousand Kisses Deep


¿Y quién, sino tú, podría llevarme a mil besos de profundidad?



Intro

Han pasado ya más de dos semanas de la muerte de Leonard Cohen el pasado día 7 y aunque de él ya se ha dicho todo, nuestro blog no podía dejar pasar su homenaje al conspicuo músico canadiense. Enorme compositor de preciosas canciones, poeta, icono de la contracultura, consumado seductor, se podría decir que construyó casi toda su vida, casi toda su carrera, revisitando el amor

Aunque comenzó allá por los últimos años sesenta consiguiendo fama desde sus primeros discos, Cohen mantuvo su creatividad artística en el siglo XXI con magníficos trabajos como 'Ten new songs' (2001), 'Dear Heather (2004), 'Old ideas (2012), 'Popular problems' (2014) hasta el final, con un excelente último album 'You want it darker', publicado hace apenas unos meses. Sus canciones llevan sonando en el Juzgado del Juez Roy Bean desde siempre y su música elegante, intimista y pegada al corazón seguirá acompañando nuestros mejores momentos forever

Y para recordarle lo hacemos con una lista de reproducción (la 13ª de nuestro proyecto musical Music kills me) con 25 de sus mejores temas escogidos entre toda su obra y después un documental, 'I'm your man', que recoge entrevistas al propio Cohen y un concierto-tributo realizado en enero de 2005 en la Opera House de Sidney. 

En fin, no queda decir mucho más. Su música, su existencia durante 82 años en el planeta Tierra le hicieron feliz a él y a nosotros mejores. Esperamos que su alma ya esté retozando junto a la de su querida Marianne, a quien recordaba al final de su vida con una frase, "que sepas que estoy tan cerca de ti que si estirases tu mano, creo que alcanzarías la mía", que lo dice todo. 
In Memoriam, Leonard Cohen.


1ª Parte - Music kills me (12) Leonard Cohen, A Thousand Kisses Deep





2ª Parte - I'm your man: un tributo, un concierto, para la historia



Leonard Cohen: I'm Your Man es una película de 2006, dirigida por Lian Lunson, sobre la vida y carrera del cantautor Leonard Cohen. La película-documental se basa en una actuación homenaje que se realizó en enero de 2005, en el Opera House de Sidney, llamado 'Come So Far For Beauty', y producido por Hal Willner. En este espactáculo actuaron Nick Cave, Jarvis Cocker, The Handsome Family, Beth Orton, Rufus Wainwright, Martha Wainwright, Teddy Thompson, Linda Thompson, Antony, Kate and Anna McGarrigle, con las coristas de Cohen Perla Batalla y Julie Christensen, como invitadas especiales. El final de la película muestra una actuación de Leonard Cohen y U2, que fue registrada especialmente para este film en Nueva York, en 2005.

Tracklist: 

Martha Wainwright, "Tower of Song"
Teddy Thompson, "Tonight Will Be Fine"

Nick Cave, "I'm Your Man"
Kate and Anna McGarrigle con Martha Wainwright, "Winter Lady"
Beth Orton, "Sisters of Mercy"
Rufus Wainwright, "Chelsea Hotel No. 2"
Antony and the Johnsons, "If It Be Your Will"
Jarvis Cocker, "I Can't Forget"
The Handsome Family, "Famous Blue Raincoat"
Perla Batalla, "Bird on the Wire"
Rufus Wainwright, "Everybody Knows"
Martha Wainwright, "The Traitor"
Nick Cave, Perla Batalla y Julie Christensen, "Suzanne"
Teddy Thompson, "The Future"
Perla Batalla y Julie Christensen, "Anthem"
Leonard Cohen y U2, "Tower of Song"
Laurie Anderson, "The Guests" (iTunes Store bonus track)

23 de noviembre de 2016

Vocabulario Fundamental. Mujeres (18) Huelga de camiseras 1909: mujeres en lucha por sus derechos

Huelga camiseras 1909

Blog de Boca D'Or

El 23 de noviembre de 1909 las trabajadoras del textil de la ciudad de New York dicen basta. Hasta los ovarios están ya de la patronal y de sus supuestos compañeros de lucha, los machotes del sindicato. El día antes, en un mitin en el Cooper Union, harta de palabrería y generalidades sobre el sexo de los ángeles, una joven de 23 años, Clara Lemlich, judía ucraniana que llegó a la tierra prometida en 1903, pide la palabra, se sube al estrado y no se anda por las ramas, hay que ir a la huelga general y huelga todo comentario.

El 23 de noviembre de 1909 se produce el Levantamiento de las 20.000, la mayor huelga promovida por mujeres en Estados Unidos hasta ese día. La huelga durará 11 semanas y movilizará a unas 40.000 personas, el 70% mujeres, la gran mayoría jóvenes de origen judío emigradas de Europa oriental.

Las mujeres del textil trabajan en fábricas, talleres y en sus hogares del Lower East Side. Las condiciones son terribles. Sueldos de miseria, jornadas interminables de hasta 75 horas semanales, condiciones de seguridad y salubridad nulas, agravado en el caso de las mujeres por la discriminación salarial (los hombres cobran el doble) y acosos y humillaciones de todo tipo.

La presión sobre las huelguistas fue brutal, con una dura represión policial, persecución en los tribunales, listas negras vetando su contratación, y el ceño fruncido de los veteranos líderes sindicales que preferirían a las mujeres en casa preparando la cena. Eso en el caso de que hubiera comida para preparar la cena. A Clara Lemlich, un grupo de matones a sueldo de la empresa le rompen seis costillas de una paliza.

A pesar de todo, el apoyo de la Unión Internacional de Trabajadores de la Confección, con todas sus reticencias de género; la Liga de Sindicatos de Mujeres, sufragistas de clase alta; y el Partido Socialista, dio impulso a las reivindicaciones y despertó las simpatías de la opinión pública. Entre detenciones, sanciones económicas y agresiones, la huelga llegó hasta el 15 de febrero de 1910, con el 80% de empresas aceptando algunas demandas.

Así, gracias a la obstinación y decisión de aquellos miles de mujeres con una media de edad de 25 años, sus compañeros varones también pudieron beneficiarse de mejoras salariales, semanas laborales de 52 horas, limitación de horas extra a menos de dos horas y no más de tres días a la semana, vacaciones pagadas, negociación de salarios y obligación de la empresa a suministrar los materiales de trabajo, ya que las trabajadoras acudían al tajo con sus propias agujas, hilo y máquinas de coser. Y los más veteranos del sindicato tuvieron que admitir que el movimiento obrero tenía también voz de mujer.

Clara Lemlich, con su veintena de detenciones a cuestas, se afilió al Partido Comunista y continuó su activismo en diferentes frentes: sindical, por el voto femenino, por los derechos civiles, contra la guerra de Vietnam y las armas nucleares y en apoyo a los parados y contra los desahucios. Murió a los 96 años de edad en una residencia de ancianos en Los Ángeles, en la que aún le dio tiempo de organizar al personal en un sindicato y unirse a un boicot a favor de la United Farm Workers.

Una de las empresas que no firmaron el pacto fue la Triangle Shirtwaist Company, situada en los tres pisos superiores del Asch Building, entre Green Street y Washington Place. Allí murieron 123 mujeres en el incendio del 25 de marzo de 1911.

Y no sé yo si progresamos adecuadamente, que en 2012 morían 117 personas en la fábrica de moda Tazreen, en Dacca, Bangladesh, y en 2013, también en Bangladesh, el edificio Rana Plaza, que albergaba cuatro fábricas de ropa, se derrumbaba enterrando 1.127 vidas. Igual Bangladesh les parece una cosa lejana. No se engañen, probablemente es la tela que toca su piel.

Música para camaleones (95) Michael Kiwanuka - Love and hate


"Love and Hate" 

Standing now Calling all the people here to see the show Calling for my demons now to let me go I need something, give me something wonderful I believe She won't take me somewhere I'm not supposed to be You can't steal the things that God has given me No more pain and no more shame and misery You can't take me down You can't break me down You can't take me down You can't take me down You can't break me down You can't take me down Love and hate How much more are we supposed to tolerate Can't you see there's more to me than my mistakes Sometimes I get this feeling - makes me hesitate I believe She won't take me somewhere I'm not supposed to be You can't steal the things that God has given me No more pain and no more shame and misery You can't take me down You can't break me down You can't take me down You can't break me down You can't take me down You can't break me down I can see a place of trouble And I'm on the verge For the love of everybody I need something more Now I feel some days of trouble I'm in the house of war For the love of everybody Look behind the wall Standing now Calling all the people here to see the show Calling for my demons now to let me go I need something, give me something wonderful

15 de noviembre de 2016

Creación audiovisual en corto (38) 'M.A.M.O.N.', de Ale Damiani


Del Facebook de Ignacio López Calvo traemos este corto producido por el uruguayo Ale Damiani y titulado 'M.A.M.O.N. (Monitor Against Mexicans Over Nationwide' -Vigile a los mexicanos en todo el país-), un cortometraje satírico de ciencia ficción que explora con humor negro y efectos especiales las consecuencias del plan de Donald Trump de prohibir la inmigración y construir un enorme muro en la frontera México-Estados Unidos. Imaginación contra el poder. 

13 de noviembre de 2016

Vocabulario Fundamental. Animales (54) La iguana y las serpientes 2 La venganza

Hace unos días se propagaba por la redes sociales una espectacular persecución captada por las cámaras de la BBC (narrada por nuestro querido David Attenborough) de una joven iguana perseguida por decenas de serpientes en la isla Fernandina, parte del archipiélago de las Galápagos. Ahora, un nuevo video muestra lo que podría ser otro de los posibles finales en este tipo de encuentros en la Naturaleza, vuelve a ser el escenario de una infartante persecución de unas serpientes a una iguana. Aquí les mostramos ambas y otro video de cómo el equipo de la BBC pudo grabar estas infartantes escenas. Momentazo reptil, pura vida.

Behind the scenes 360º

11 de noviembre de 2016

Estupor y Temblores (51) Trump o el horror


Hace ocho años daba sus primeros pasos este blog con la elección de Barack Obama, celebrando que lo mejor de Estados Unidos le hubiera elegido y participábamos de la ola de esperanza que recorrió el mundo tras la nefasta época Bush Jr. En ese momento de creación y alegría nada nos hubiera hecho sospechar que ocho años después estaríamos viviendo este inquietante momento, con un fulano como Donald Trump sucediendo a un Obama (cuyo mandato abordaremos en un futuro post) con altas cotas de popularidad, tras evitado a su país caer en la recesión, sacado de dos terribles guerras, otorgado cobertura sanitaria a millones de personas y creado casi 12 millones puestos de trabajo. Ya en una entrada de este verano habíamos tratado sobre Donald Trump y sus mentiras y hace unos días expresábamos nuestro temor a que a lo peor de la democracia y pueblo estadounidenses (y su arcaico sistema electoral) le diera por expeler esta rancia y descomunal flatulencia que ha recorrido -y estremecido- el mundo. 


Abstención decisiva

Porque no nos esperábamos que realmente Trump pudiera ganar. Nadie se lo esperaba (probablemente tampoco él) y de ahí el desconcierto y el estupor que han seguido a su elección hayan sido monumentales. Comenzando por los republicanos que pensaron que saldría derrotado frente a alguno de los otros candidatos de las primarias republicanas. A pesar de que Clinton ganara en el voto popular, el obsoleto sistema electoral estadounidense ha vuelto a otorgar la presidencia a un republicano, como ya ocurriera en el 2000 en la muy irregular y tristemente histórica votación entre George W. Bush y Al Gore. Pero aceptando esa limitación del sistema, otra de las más importantes claves de la victoria de Trump ha llegado tanto por el inopinado apoyo que le brindó una tercera parte de los latinos que acudieron a votar como por la decisiva abstención del 45% del electorado, millones de personas desencantadas con la candidata demócrata (que tendrá que hacérselo mirar), con el mismo sistema político y social estadounidense o desanimados por los complejos sistemas de votación de cada estado o porque era día laboral, lo que siempre perjudica más a quien tiene peor calidad de empleo. 

Probablemente muchas personas de los millones que no acudieron a votar no se tomaron en serio la amenaza, creyendo que las encuestas, ese mecanismo manipulador, escondían una victoria clara de Hillary basada en un supuesto apoyo masivo de mujeres, negros y latinos en la mayoría de los estados clave. Y luego otra vez los errores de tantos expertos, sondeos, encuestas y ataques de los media estadounidenses y extranjeros. Por equivocarse se han equivocado hasta quienes pensaban/pensábamos que la propia evolución cultural de EEUU le hacía un país más multicultural, urbano y socialmente progresista (como en los avances sobre el matrimonio homosexual, la legalización de la marihuana etc) y que eso le blindaba ante un candidato involucionista como Trump. 

Lo que ha de reconocerse es que el millonario neoyorquino ha sabido luchar contra las críticas y la hostilidad que ha recibido y ha sabido utilizar esa cobertura mediática hostil a su favor, perseverando contra todo y contra todos, incluido él mismo y sus bocachanclismos. Ha sido favorecido por millones de descontentos por una globalización que deslocalizó la gran industria de EEUU hacia los países asiáticos, por los perjudicados por las políticas neoliberales de desregularización, privatización, austeridad y acuerdos corporativos, que han visto cómo su nivel de vida ha caído en picado, que han perdido sus trabajos y pensiones, que han perdido gran parte de la redes de protección social y ven un futuro para sus hijos incluso peor que su precario presente. 

Había millones de personas que se sentían despreciados por los políticos de ambos partidos, millones de personas en busca de un líder, de alguien que les diera voz. De esta forma muchos han optado por la opción más populista, más cafre, más radical, por quien apelaba directamente a todo este sufrimiento. Pero por supuesto ha ganado también gracias al apoyo de esa parte de Estados Unidos, adoradora de Dios, el dinero y las armas que, digámoslo claramente, es pura basura.

Michael Moore en Trumpland

Parece que el único que supo anticipar la catástrofe es uno de quienes más han luchado por evitarla, el documentalista Michael Moore quien precisamente había lanzado su último (y muy divertido) documental 'Michael Moore in Trumpland' este mismo octubre. En él Moore se adentra en Ohio, uno de los estados más conservadores (cayó del lado de Trump) para intentar abrir los ojos a los que se estaban replanteando votarle. Durante uno de sus monólogos, habla de los peligros de una presidencia suya e intenta explicar a sus posibles votantes cómo las aspiraciones que tiene Donald Trump son completamente irreales y además pondrían en peligro el futuro de los Estados Unidos de América. Parece claro que no lo consiguió pero su documental es muy clarificador sobre la clase de gente que han aupado al neoyorquino a la presidencia y no todos son racistas y/o rednecks paletos






Lo puto peor

Pero él si lo es. Racista y xenófobo, sexista, homófobo y misógino, euroescéptico, fanático negacionista del cambio climático, apoyado por el Ku Klux Klan y apologista del Manifest Destiny, el determinismo de una nación predestinada por designio divino a convertirse en el hegemón mundial y dictar la forma de relacionarse con el resto de naciones. 

Trump es un hiper-subproducto de la peor cara de la América estadounidensecriado desde pequeño para mandar, para ser millonario y poderoso, para formar parte de ese 1% que succiona al resto y obtener todo lo que siempre ha querido por la fuerza del dinero, el poder y la intimidación. 

Porque que nadie se equivoque con sus formas mesuradas en el discurso de victoria y su primer encuentro con Obama ya que en estos dos meses de transición, mientras la saliente Administración se va despidiendo y él va conformando la suya propia, él sabe que ha de comportarse institucionalmente para desconcertar a sus adversarios y parecer presidenciable, para no alarmar a los mercados y desinflar el ímpetu de las numerosas protestas contra su elección. Y ya le tocará ser él mismo a partir de enero. Probablemente sea más pragmático en ciertos temas que en campaña porque no nos olvidemos que lo que más es Trump es un capitalista integral y los negocios se llevan bien con los negocios, business (esa palabra tan yanqui) is business

Su promesa de construir un muro en la frontera con México y de deportar a todos los indocumentados podría impactar en millones de familias pero es complicado que pueda realizarse toda vez que muchos de ellos son esenciales para la economía del gigante norteamericanoSu intención de renegociar los acuerdos comerciales, su retórica aislacionista y su nula experiencia de gobierno dibujan un paisaje muy incierto más allá de que pueda o quiera realizar todas las extravagancias que ha soltado en su campaña electoral. De hecho se da la gran paradoja de que es que la primera vez en que quienes intentan defender en público su próxima legislatura lo hacen argumentando que no cumplirá lo prometido en campaña. De primeras ya ha anunciado un plan de construcción de infraestructuras de 500.000 millones de dólares y la derogación de la reforma sanitaria que ha dado cobertura sanitaria a millones de personas y que tanto esfuerzo costó a la Administración Obama aprobar. 

En las apuestas para su gabinete ya se barajan nombres como Rudolf Giuliani, Newt Grinwich, Chris Christie e incluso la falaz Sarah Palin, o sea para echarse a temblar. Ignacio Escolar apunta en este artículo a los ocho hombres que quiere para el Tribunal Supremo entre ellos a jueces anti-abortistas, pro-armas, anti-servicios sociales, anti-regulación y anti LGTB. 

Su vicepresidente será Mike Pence, creacionista reconocido, que se autodefine como 'cristiano, conservador y republicano. Por ese orden'. Este es el nivel. Teniendo en cuenta que además el partido republicano va a tener el control de la Cámara de Representantes y el Senado, Trump va tener en su mano todos los resortes de poder de la primera potencia mundial y muchas ganas de dejar su tóxica impronta en la historia de su país y del mundo tal y como las conocemos. Va a poder comportarse como el PP en España en la primera legislatura Rajoy, aunque quizás se dé la circunstancia de que algunos congresistas o senadores republicanos no apoyen algunas de sus propuestas más absurdas y dañinas, a diferencia de cómo opera la derecha española, todos a una, sin disidencias y prietas las filas. De cualquier forma, miedito y mucho.

Trump como síntoma

En uno de los análisis más lúcidos y profundos sobre la victoria de Trump (y de otros como él en Europa) Iñaki Gabilondo -quien si no- apuntaba al voto de castigo de las masas perjudicadas por la globalización o idiotizadas por la ignorancia que se ven atraídas por discursos simples, demagógicos y populistas de salvapatrias como Trump, de quienes apoyaron el Brexit o quienes desde la extrema derecha acechan en países como Francia, Reino Unido, Hungría, Italia o Alemania llevando discursos muy parecidos:



De esta forma Trump podrá convertirse en un nuevo Reagan -a quien admira y a quien copió el slogan 'Make America great again'-, aquel que construyó junto a Thatcher la revolución conservadora de los ochenta que daría al capitalismo su forma más radical y depredadora, el neoliberalismo (que inspiraría en clave nacional a Aznar y Esperanza Aguirre) y el hiperconsumismo que lo ceba y que en aquellos años cebaría la terrible crisis que nos estallaría en 2008, hasta ahora.

Con su elección se frotan las manos ultraconservadores, evangélicos, constructores, las grandes corporaciones, banqueros y petroleros, la industria bélica, el Tea Party, desarrollistas descerebrados, fundamentalistas de la Escuela de Chicago, del dinero y la narrativa del triunfo, de los ganadores vs. perdedores, con su elección suben en Bolsa farmaceuticas y constructoras y bajan las empresas de energías renovables. Parece claro por dónde va ir la cosa. Pero además es de resaltar la lamentable pedagogía de su triunfo que está propagando que este es es el modelo a seguir; así el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ya ha dicho que los palestinos para él son como los mejicanos para Trump y ya habido tensiones sociales y niños de instituto insultando a compañeros hispanos con lo del puto muro.

En cuanto a cómo se ha tomado el mundo su elección la mayoría de los gobernantes europeos se han aberrado interiormente pero han tenido que tragarse el sapo de reconocer su victoria. Sin embargo más al Este lo que algunos ucranianos (como este cretino) y muchos rusos, como Putin, piensan es esto:



Closing Time

En fin, esperamos que la sociedad estadounidense se organice para resistir esta legislatura mientras vamos asimilando la triste realidad que supone su llegada y nos preparamos para lo que venga después de enero miramos a lo que tenemos en casa y vemos que, en España, las cosas no son mucho mejores. Como decía en su Facebook el gran Nacho Padilla

"Tampoco os pongáis así: Pondrá una valla como en Melilla, abrirá CIES, irá a manifestaciones en contra del matrimonio homosexual, hará una ley mordaza, permitirá campar a sus anchas a la corrupción, negará el cambio climático (tampoco creo que se vuelva loco y le ponga un impuesto al sol), hará política contra el aborto, quitará lo que se haya avanzado en sanidad pública, primará la educación privada, intentará igualar feminismo y machismo, a la mínima se envolverá en la bandera, todo el que le lleve la contraria será un potencial terrorista, gobernará contra las minorías y para el 1% ... nada que no hayamos visto aquí y mirad qué sol hace, joder." 


2 de noviembre de 2016

Vocabulario Fundamental. Revolución (1) Cambiarlo todo, ¿para no cambiar nada? / ¿Cómo empezar una revolución?

 
“Cuando la vida se degrada y la esperanza huye del corazón de los hombres, la revolución es el camino a seguir.” Oscar Niemeyer

“Todas las revoluciones sociales han sido provocadas por la pasión de los individuos. No fue gracias a los gobiernos que la esclavitud fue abolida. Fue gracias a la gente que salió a las calles." Capitán Paul Watson (Sea Shepherd)

"No existe una diferencia entre revolución y reforma, sino, de un lado, entre el tipo de revolución que instala a un nuevo grupo de opresores o el tipo de reforma que hace la opresión más digerible o más eficiente; y, del otro lado, aquellos cambios sociales, ya sean revolucionarios o reformistas, a través de los cuales las personas amplían su autonomía y reducen su sometimiento a la autoridad externa." C. Ward

“Hay que distinguir la revolución de la revuelta,  del golpe de Estado o de palacio. Un atentado o una sublevación militar se puede planificar; una revolución, jamás. Su estallido, el momento en que se produce, sorprende a todos, incluso a aquellos que la han hecho posible. Se quedan atónitos ante el cataclismo que surge de repente y arrasa todo lo que encuentra en su camino. Y lo arrasa tan irremisiblemente que al final puede destruir hasta los lemas que lo desencadenaron”. R. Kapuscinski

1. Cambiarlo todo, ¿para no cambiar nada?


“Hicimos la revolución porque queríamos un país moderno. Pero los que hay ahora hacen lo mismo que Gadafi. Son unos ladrones” Ciudadano libio

Llega un momento en la evolución natural de las sociedades humanas en el que las viejas estructuras de poder se embeben de soberbia, corrupción, abusos y otras podredumbres morales mientras las que las personas que las componen ven acumularse su frustración e indignación. Las sociedades resisten las arbitrariedades e ineficiencias del poder establecido hasta que un suceso, muchas veces inopinado o aislado (como la muerte del tunecino Mohamed Bouazizi que desató todo) provoca un estallido de rabia popular que responda a la represión, combata y acabe removiendo del poder a las fuerzas reaccionarias. Lo malo es que demasiadas veces las revoluciones acaban colocando otros tiranos en el lugar de los antiguos, como bien saben, por ejemplo, en Egipto.


2. Egipto, paradigma de la revolución lampedusiana

"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie" (...) "¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Negociaciones pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado". El Gatopardo (Giuseppe Tomasi di Lampedusa)

Esta célebre frase de El Gatopardo (un libro maravilloso que va mucho más allá del alcance de estas frases) simbolizaba la capacidad de los sicilianos para adaptarse a lo largo de la historia a los distintos gobernantes de la isla, pero también la intención de su aristocracia de aceptar una revolución influyéndola tras las primeros compases de desfogamiento popular, instrumentalizándola para poder conservar su influencia y poder. El 'gatopardismo" o lo 'lampedusiano' es desde entonces en ciencias políticas el 'cambiar todo para que nada cambie', expresando la dimensión autoconclusiva de un acontecimiento de extrema gravedad que es asimilado por el status quo sin apenas consecuencias, exponiendo la capacidad del sistema de regenerarse a sí mismo asumiendo sus propias contradicciones.

Centrándonos en Egipto, la revolución que terminó expulsando del poder a Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011 llegó al país bajo la consigna de "pan, libertad y justicia social", pero después de casi seis años está lejos de haberse convertido en lo que soñaban los manifestantes de la plaza Tahrir de El Cairo. Con una política sin rastros de aquella promesa de transformación democrática podemos definir la sublevación popular en Egipto como el paradigma de la revolución lampedusiana.

Las primeras elecciones libres a mediados de 2012 se tradujeron en la victoria de los Hermanos Musulmanes, pero su candidato, Mohamed Morsi, quiso acaparar demasiados resortes de poder y tras un año de gobierno fue derrocado por un golpe militar en julio de 2013. La posterior elección del entonces comandante del ejército, Abdelfatah al-Sisi, simplemente marcó el regreso de un modelo político autoritario que algunos consideran más autocrático incluso que el de Mubarak. Además, luego de tres años sin parlamento un nuevo cuerpo legislativo asumió funciones en enero de 2015, claramente controlado por elementos leales a Al-Sisi.

Por otra parte, Egipto sufre una 'grave crisis de derechos humanos' según Amnistía Internacional pues 'está volviendo a funcionar como un estado policial'. Se calcula que desde el derrocamiento de Morsi, más de 1.000 personas han muerto como producto de la represión, mientras que el número de prisioneros políticos supera ya los 40.000. El crecimiento de la economía del país es anémico, la deuda se expande a un ritmo galopante y los consumidores padecen escasez de algunos productos básicos. ¿El mayor problema? Ningún gobierno en Egipto se ha preocupado por invertir en desarrollo humano, en temas como educación o salud pública o en la diversificación de sectores económicos adecuados para que la gente pueda conseguir trabajo; el Ejército egipcio sigue controlando (y expandiendo) una gran parte de las estructuras y el poder económico aún con el sector turístico degradado por el terrorismo y la inestabilidad. 


La envergadura de Egipto y su influencia hacen mucho más alarmante su deriva. Los acontecimientos recientes amenazan con exacerbar un mundo musulmán en ascuas donde la espiral de Túnez (atentados terroristas y asesinato de políticos laicos opuestos al Gobierno islamista), la agravada inestabilidad de Libia (con dos gobiernos y distintas milicias luchando por el poder) o Yemen (sin recursos, con dos presidentes y afrontando un conflicto civil y una invasión saudí), por no hablar de la carnicería diaria en Siria (de cuya guerra estamos preparando otro post) recordando a los más confiados que la revolución en los países árabes no arraigará de la noche a la mañana. 

Los países de la zona están aprendiendo con su propio dolor que construir un sistema de libertades, por modesto que sea, es mucho más complejo que celebrar elecciones o convocar multitudes en las calles. Morsi fue elegido democráticamente, pero su Gobierno doctrinario hizo un sarcasmo del término. Los generales que, en la onda popular, depusieron a Mubarak, después a su sucesor islamista y vuelven a reprimir los movimientos sociales, no tienen mayor credibilidad. Muchos analistas coinciden en que en el Egipto de hoy simplemente no hay oposición, los Hermanos Musulmanes volvieron a ser ilegalizados y las otras voces disidentes son constantemente reprimidas en nombre de la necesidad de estabilidad. De hecho, un reciente estudio del Fondo Carnegie para la Paz Internacional encontró que, a pesar de la represión y la censura, Abdelfatah al Sisi ha enfrentado en promedio cinco veces más protestas que Mubarak entre 2008 y 2010. Además, debemos destacar que Egipto tiene una población muy joven que no quiere que su vida sea como la de sus padres. Quieren más libertad, mejores oportunidades económicas y un gobierno que responda a sus intereses y todavía no se han dado por vencidos.

Pareciera que en realidad, las revoluciones políticas no logran cambiar el curso natural de las cosas, pues sólo alteran la superficie de las estructuras de poder, conservando los elementos esenciales de las mismas y acoplándose a un orden ya preestablecido, en un movimiento cíclico donde siempre vas a llegar a donde comenzaste. ¡Es luchar vanamente contracorriente!


3.  El poder de la gente para cambiar el mundo

Sin embargo, el papel de las sociedades en la pervivencia de las revoluciones es determinante. La gente cambió su actitud hacia la política, tomó más conciencia de su propio poder y comenzó a cuestionar ideas que antes se daban por sentadas, sobre el poder absoluto, la libertad de expresión y el cuestionamiento del status quo. La verdadera revolución en Egipto y demás países árabes fue una revolución en la mente de cada una de las personas que formaron parte de la misma. 

La revolución pues no ha de producirse sólo en las grandes gestas, tomando la Bastilla, el Palacio de Invierno o la plaza Tahrir, la revolución primigenia, la que realmente transforme la realidad ha de comenzar dentro de cada uno, en esa labor de aprendizaje y toma de conciencia de las desigualdades e injusticias del mundo en el que vivimos, de muchas de las cuales formamos parte. Y siendo consciente de ellas, los verdaderos actos revolucionarios comenzarán por intentar cambiar nuestros hábitos de consumo, de vida y de pensamiento.

El veterano espacio de video-arte Metrópolis nos acerca a 'Please Revolution', un estupendo reportaje sobre lo conseguido y lo que queda por conseguir en la revolución egipcia y tras él publicamos el documental 'Cómo empezar una revolución' (How to start a revolution) dirigido en 2011 por el británico Ruaridh Arrow sobre las enseñanzas de Gene Sharp sobre sus 198 métodos para hacer una revolución, ensayados en distintos lugares del mundo Túnez, Serbia, Birmania etc. Muy recomendables ambos.

4. Please Revolution (Lluís Escartín, 2012)

Desde el estallido de la Primavera Arabe Egipcia el 25 de enero de 2011, Metrópolis emitió el documental Please Revolution, realizado por Lluis Escartin y producido por Maurilio de Miguel. Grabado en El Cairo un año después de los acontecimientos en circunstancias todavía complicadas, este documental es un compendio de reflexiones y vivencias personales, a la vez que retrato de una escena artística en ebullición.

Muchas dudas sigue sembrando la estabilidad institucional en Egipto tras la era Mubarak. A cinco años del Día de la Ira y la “Revolución Blanca”, en la Plaza Tahrir, El Cairo vive aún revueltas y reivindicaciones, frente al pulso político que los militares egipcios y la Constitución del país mantienen con los Muslim Brothers. No obstante, por las rendijas que trajo consigo el vacío de poder con la también denominada Revolución de los Jóvenes, se hizo ver y oír la mujer musulmana, armada de hi-tech artística. Video-creadoras, cineastas y pintoras, fotógrafas y performers, aprovecharon las disputas masculinas por el control de la democracia egipcia, para darse a conocer fuera de sus fronteras, con intervenciones artísticas de francotirador. Tanto es así que terminaron llamando la atención de galeristas, productores y marchantes, seducidos por la particular óptica con que semejantes mujeres de la Primavera Árabe muestran nuevas plásticas en la órbita del arte comprometido.

Hablamos de cómo la veinteañera Nouran Sherif apunta con sus herramientas audiovisuales hacia estéticas conceptuales. También del claroscuro que aplica a sus telas la pintora Shaya Kamel y del modo en que oscilan de la performance a la instalación, con los sonidos bélicos como materia prima, Nadah El Sharly y Hagar Abdelaziz Masoud. Nos referimos también al activismo cinematográfico que desarrollaNawara Mourad, a las flores con que las fotos de Nermine Hamman plantan cara a los tanques, frente a los que incluso llegó a bailar Tamer Fathy, otro de nuestros protagonistas. Asimismo toman la palabra en Metrópolis el dramaturgo egipcio Ahmed El Attar y el compositor Nassir Shama, aparte de cuanto tienen que decir la poetisa visual Amira Hanafi y la arquitecta Lara Baladí, que dejó su impronta bien clara en la Bienal de El Cairo hace un lustro. La escena artística en El Cairo cuenta, por otra parte, con la inteligencia religiosa de la comisaria artística Elham Khattab, que oculta su pensamiento moderno bajo el chador. Y es que, por si fuera poco, su apretón de manos con la Revolución promocionó a cara descubierta las inquietudes musicales de amas de casa anónimas, como Amal Um Abelallah, a quien enseñó a tintinear entre pucheros, sin intención de profesionalizar sus labores, la ONG donde trabaja la española Ruth.

“Please Revolution” busca “desvelar” la danza de los siete velos, con la que tradicionalmente se ató en corto la creatividad femenina de Medio Oriente. Pretende otorgarle visibilidad a sus artífices, desafiando la doble condición de mujer y creadora que les tocó en suerte, allí donde los criterios de autoridad siempre se dejaron crecer la barba.

         

5. Cómo empezar una revolución


RTVE.es / DOCUMENTOS TV 25.01.2012 “Como empezar una revolución”, una historia sobre el poder de la gente para cambiar el mundo y sobre un hombre que durante más de 50 años ha ayudado a los pueblos a derrocar a sus dictadores. Su nombre es Gene Sharp y aunque él sea un desconocido en muchos lugares del mundo, sus 198 métodos para hacer una revolución han encendido la mecha en varios rincones del planeta.


El poder de la resistencia no violenta

Desde muy joven, su formación le llevó a querer transformar el mundo en un lugar mejor y a dejarlo en mejores condiciones que cuando lo encontró. Tenía muy claro que la mejor manera de luchar contra los regímenes autoritarios era hacerlo a través de la resistencia no violenta. Su sencillo manual "De la dictadura a la democracia”, traducido a 30 idiomas, ha traspasado fronteras clandestinamente. Las últimas tecnologías lo han extendido como la pólvora y su idea de que existe una poderosa alternativa al conflicto violento ha prendido en revoluciones como la serbia, la ucraniana, la iraní o las más actuales de la “primavera árabe”.

Armas económicas, psicológicas y sociales contra la opresión

“Como empezar una revolución” ilustra con testimonios y archivo, algunas de las formas de rebelión como el boicot económico, la desobediencia civil o las protestas, aplicadas en diferentes contextos políticos. Los activistas de las revoluciones serbia, ucraniana o la egipcia nos cuentan cómo siguieron los métodos de Gene Sharp y derrocaron a sus tiranos. Combatieron con armas económicas, psicológicas y sociales, la lucha más poderosa contra la opresión, la injusticia y la violencia.

Protagonismo recuperado gracias a internet

Las teorías de este erudito americano de 83 años continúan transmitiéndose masivamente en la actualidad a través de internet. Desde Birmania a Túnez, los logros han sido incuestionables y gobiernos como el de Venezuela o Irán le han acusado de trabajar para la CIA, en favor de la política expansionista de Estados Unidos. Los actuales líderes de las revoluciones árabes, que en este momento se están llevando a cabo, cuentan cómo las teorías de Sharp calan en el pueblo y provocan, que la gente oprimida pueda alcanzar la libertad de forma autosuficiente.

                                           
6. Closing

El Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce cierra esta primera entrada sobre las revoluciones en nuestras soc¡edades y nuestros corazones.  

Revolución,s. En política, abrupto cambio en la forma de desgobierno. Específicamente, en historia norteamericana, reemplazo de un Ministerio por una Administración, que permitió que el bienestar y la felicidad del pueblo progresara media pulgada por lo menos. Las revoluciones vienen generalmente acompañadas de una considerable efusión de sangre, pero se estima que valen la pena, sobre todo para aquellos beneficiarios cuya sangre no corrió peligro de ser derramada. La revolución francesa es de indudable valor para el socialista de hoy: cuando tira los hilos que mueven su esqueleto, sus gestos infunden un terror indecible a los sangrientos tiranos sospechados de fomentar la ley y el orden.