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24 de junio de 2014

Vocabulario Fundamental. Extinción (36) El adiós de la Selección: el fin de un ciclo, ¿el fin de un estilo?

Con el lamentable broche de la espantá del equipo nacional a su llegada a Madrid, dando la espalda a la afición que quería homenajearles a pesar de todo (estas cosas deberían hacérselas mirar) y una victoria inane pero imbuida al menos de dignidad deportiva ante Australia, terminó la participación de la selección española de fútbol en el Mundial de Brasil y con esta eliminación ha llegado, como llega todo, el final del ciclo glorioso e irrepetible del equipo que tantas alegrías nos dio en los últimos seis años, un periodo inolvidable que nos ha permitido disfrutar de un fútbol y unos grandes títulos que nunca antes habíamos conseguido. Seis años en los que el estilo de toque de La Roja rompió a jugar de cine de la mano de grandes jugadores como Iniesta, Xabi Alonso, Puyol, Fernando Torres, Busquets, Ramos, David Villa, Piqué o Iker Casillas y sobre todo Xavi Hernández, un centrocampista único que sublimaba el modelo de posesión y juego ofensivo, comenzado por Luis Aragonés y continuado por Vicente del Bosque y que concitó la admiración mundial. Y cuando el combustible de Xavi se ha acabado, el equipo (como le ocurrió al Barça) no ha sabido superarlo.
Seis años después de aquella primera Eurocopa lograda ante Alemania y uno después de la Copa Confederaciones 2013 (perdida en la final de forma clara ante los brasileños y que anticipaba nuestro declive), la goleada sufrida ante Holanda y la posterior derrota ante Chile dejaron desnudo al aún emperador del balompié mundial y el batacazo resonó en todo el planeta fútbol. La triste penitencia de cuatro días entre el partido ante Chile y el de Australia no hizo más que enrarecer el ambiente, alimentar las disensiones y enfrentamientos entre algunos jugadores y sacar en muchos aficionados esa vena cainita tan española que invita a derribar a hachazos al antes encumbrado en cuanto éste empieza a mostrar debilidad.

Esta eliminación ha certificado que los adversarios más potentes ya han encontrado la forma de contrarrestar el juego español y confirma la decadencia de un estilo sin plan B que ha mostrado sus vulnerabilidades en cuanto los años se han echado encima de los pilares del equipo. Todo ello, sumado a la mala preparación, el absurdo aislamiento en Curitiba, la falta de motivación y liderazgo y al bajo estado de forma con el que han llegado la mayoría de sus jugadores, agotados física y mentalmente por una Liga y una Champions disputadas hasta el final por la columna vertebral de La Roja, ha dado como resultado un equipo en el que han fallado todas sus líneas y en el que sus jugadores vitales (salvo Iniesta) han ofrecido su peor cara.
Ahora la selección tendrá que empezar una nueva etapa sin algunos de sus futbolistas emblemáticos y deberá renovarse en jugadores y evolucionar en estilo de juego con más variantes tácticas que den . La buena noticia es que talento sigue habiendo mucho en nuestro fútbol y que si a los jugadores aún aprovechables que hay en el grupo se le van incorporando jóvenes talentosos como Thiago, Deulofeu, Carvajal, Isco y Jesé entre otros, la selección volverá a ser competitiva para defender la próxima Eurocopa, de la que no olvidemos, aún somos campeones.

Desde aquí sólo nos queda olvidar nuestra participación en este Mundial (y, insistimos, el desprecio a la afición en Barajas) cuanto antes y dar las gracias a la selección por ese lustro glorioso que hasta hace bien poco nos llenó de alegría e ilusión y nos dio la oportunidad de disfrutar tres grandes alegrías colectivas de las que cada vez quedan menos en la también declinante España contemporánea.