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9 de octubre de 2012

Vocabulario Fundamental. Agua (1) El agua como recurso estratégico global


Un artículo del escritor e historiador Paul Kennedy sobre la geopolítica del agua dulce nos advierte del peligro que aguarda al mundo de aquí a 2050 procedente de la lucha por este recurso que todos damos por descontado hasta que empieza a faltar. Kennedy asevera que la lucha que llevan a cabo las naciones y pueblos por los recursos hídricos se acentuará  en las próximas décadas convirtiéndose, con mucho, en la mayor amenaza para la seguridad de las sociedades y la conservación de los ecosistemas naturales. Con él comenzamos nuestra serie de entradas sobre este recurso indispensable para prácticamente todo y cada vez más escaso, auténtica fuerza motriz de la vida natural y el desarrollo de las civilizaciones humanas que sin embargo aún nos permitimos el lujo de derrochar y contaminar con la insensatez que caracteriza a la raza autodenominada Sapiens.


Agua, agua en todas partes 

Paul Kennedy El País - 10 Sep 2012 

Rápido! ¿Qué es lo peor que podría pasarle al mundo de aquí a 2050? ¿Un enfrentamiento nuclear entre Israel e Irán? No, diría un realista implacable, porque esa sería una disputa regional, con escasas consecuencias para la mayor parte de los países, del sureste asiático a Latinoamérica.



¿Una confrontación entre China y Estados Unidos por dominar el Pacífico occidental? Peligrosa, sin duda, pero poco probable; a los dos bandos les da miedo el uso de armas nucleares, los dos perderían buques de guerra (quizá muchos) y, si se produjera la guerra, Estados Unidos seguramente frustraría las ambiciones marítimas de China, pero su esencia permanecería intacta y resentida. Así que ¿para qué molestarse?



¿El empeño de Putin en reafirmar el poder imperial de Rusia a base de apoderarse de tierras? Eso dejaría al descubierto que las exhibiciones militaristas del Kremlin con su ejército regular no son más que una fachada de cartón piedra; en serio, ¿acaso su menguada población masculina iba a estar deseosa de ponerse el uniforme y volver al lejano Cáucaso, o de absorber una Bielorrusia en pleno declive? ¿Qué son los esfuerzos de Rusia para negociar la instalación de bases navales en Estados poco fiables del Tercer Mundo más que una forma de colocar a unos rehenes en manos de la suerte? 

De modo que, ¿por qué no ignorar esas longitudes de onda y distanciarnos de las especulaciones que hacen los estrategas de sillón, los expertos obsesionados con los conflictos regionales (Oriente Próximo, el fanatismo musulmán, Israel) y otros profetas de guerras militares de uno u otro tipo? ¿Por qué no fijarnos, en su lugar, en un peligro que aguarda al mundo, procedente de un recurso amable y tranquilizador que todos damos por descontado (hasta que escasea o deja de existir)? ¿Por qué no decir que la pérdida de agua potable garantizada es, con mucho, la mayor amenaza para la seguridad de los seres humanos a largo plazo? En comparación, los peligros políticos mencionados parecen pequeños.




El agua. Terriblemente abundante en esta bendita Tierra nuestra, y eso es lo que la distingue del helado Marte y el ardiente Venus; aquí puede haber vida. Sin embargo, el agua debe ser potable, y ahí está el principal problema, porque la mayoría del agua del planeta es agua salada, inutilizable para beber y (en la mayor parte de los casos) para regar cosechas y plantas. E inutilizable para el afligido Viejo Marinero de Coleridge, a la deriva en medio del mar, que se lamentaba en el famoso poema: “Agua, agua en todas partes, y ni una gota que se pueda beber”. En realidad, sólo el 2,5% del agua de la Tierra es agua dulce, pero casi toda está atrapada en enormes acuíferos subterráneos o en los casquetes de hielo de los Polos. Parece increíble para cualquiera que no sea científico del clima, pero el agua de nuestros lagos y ríos no representa más que el 0,01% de las reservas de agua del planeta.



El agua dulce y corriente —es decir agua que fluye en un río en el que se acumulan las últimas lluvias, la nieve derretida y el deshielo primaveral de gigantescos glaciares de montaña— es vital para nuestra existencia, para el medio ambiente, las culturas, incluso las naciones-estado. ¿Cómo sería Egipto sin el Nilo? ¿O Londres sin el Támesis? ¿Y no son algunas de nuestras principales civilizaciones, en esencia, “civilizaciones fluviales”? ¿Se pueden imaginar Viena sin el Danubio? ¿Pero qué Gobiernos piensan alguna vez en sus ríos, en lugar de sus sistemas de seguridad social o sus gastos de defensa? El próximo mes voy a asistir a una conferencia organizada por el Ministerio de Agua y Transportes de Corea del Sur, un organismo con visión de futuro, en la que participarán expertos destacados en hidráulica, gestión de los ríos, estuarios y otras partes fundamentales del rompecabezas. Ahora bien, ¿quién verá el rompecabezas entero? ¿Cuáles son las amenazas contra este bendito regalo del agua a nuestra Tierra? Son tres, que suelen estar relacionadas entre sí, pero son fáciles de identificar por separado.


La primera es la política internacional, es decir, las disputas entre los Estados y los pueblos por el control de las corrientes de agua dulce. Las naciones de las partes altas de los ríos desvían el agua para proyectos de regadío con el fin de impulsar la agricultura, como está haciendo Turquía con su famosa Presa Ataturk. Pero los países que están río abajo, como Siria e Irak, sufren por la reducción del volumen de agua que les llega y se indignan; de ahí puede surgir un conflicto. También pueden aparecer antagonismos cuando una sociedad de río arriba descarga elementos desagradables o peligrosos en el río y contamina las aguas que llegan más abajo. Holanda, que contiene la parte baja del gran río Rin, ha padecido muchos ejemplos de este tipo de contaminación transnacional. 

La segunda es totalmente distinta: se debe al tremendo aumento de la demanda mundial de agua dulce. En 1825, había alrededor de 1.000 millones de seres humanos en nuestro planeta, que en su mayoría sacaban y utilizaban el agua con métodos preindustriales. Hoy, nos aproximamos a un total de 7.000 millones de personas en el mundo, con necesidades diarias cada vez mayores y con industrias (cemento, acero, chips de silicio, hoteles) que consumen inmensas cantidades de agua dulce. El crecimiento de la economía mundial desde 1800 y el afortunado incremento del nivel de vida de tanta gente han ido acompañados de un aumento incontrolado y desproporcionado del consumo de agua. Cada uno de nosotros gasta muchísimos litros más que nuestros abuelos. Aunque no existiera ninguna amenaza de las que que se sugerían más arriba contra la seguridad de nuestras reservas de agua, la demanda total está ejerciendo más presión sobre las reservas normales.

Pero —y esta es la tercera amenaza— ¿y si además resulta que las reservas originales están agotándose? ¿Y si no podemos seguir contando con un caudal previsible en esos ríos que tanto significan para nuestra vida cultural y social pero, sobre todo, para nuestra vida física? Según muchos informes científicos, los mayores problemas actuales se producen en Asia, donde la población aumenta de forma increíble y la estación de las cosechas es cada vez más breve, porque las temperaturas son más elevadas y las precipitaciones, más escasas. Numerosas comunidades a los pies del Himalaya dicen que hay mucho menos deshielo. Ya no hay suaves pendientes nevadas que se derritan en abril; la temporada de los deshielos se acaba en febrero. Y no hay que olvidar que los glaciares de todo el mundo están derritiéndose de forma constante e insidiosa, en particular los gigantescos glaciares de Tíbet que alimentan tantos grandes ríos de India, China, Myanmar y Vietnam. Estamos hablando del futuro de 3.000 millones de personas. Y de unas sociedades que reaccionarán con furia a la pérdida del agua, y unos Gobiernos que quizá no respondan con prudencia sino de forma insensata, luchando por las reservas de agua en vez de negociar para encontrar una manera científica de compartir un recurso cada vez más escaso.

Regresemos, pues, a mi propuesta inicial. Los problemas que obsesionan a los analistas estratégicos contemporáneos, a los expertos de sillón en asuntos internacionales —cuestiones como Siria, las disputas entre China y Japón por unas islas, Israel e Irán—, por muy importantes que se crea que son, palidecen al lado de la crisis mundial del agua. Desde el río Colorado hasta el Brahmaputra, el caudal de los ríos disminuye. Díganme si hay algo que sea más importante que eso.

Paul Kennedy ocupa la cátedra Dilworth de Historia y es director de Estudios sobre Seguridad internacional en la Universidad de Yale; es autor y compilador de 19 libros, incluido Auge y caída de las grandes potencias.

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Vocabulario Fundamental. Felicidad (4) De la felicidad vivida y la recordada

Daniel Kahneman: El enigma de la experiencia frente a la memoria 


Utilizando ejemplos que van desde unas vacaciones a colonoscopias, el premio Nobel y fundador de la economía conductual Daniel Kahneman revela las trampas cognitivas que nos ponemos a nosotros mismos cuando pensamos en nuestra felicidad, cómo nuestro "yo que tiene experiencias" y nuestro "yo que recuerda" perciben la felicidad de manera diferente. Esta nueva revelación tiene profundas implicaciones para la economía, las políticas públicas - y nuestra propia conciencia de nosotros mismos.

 









8 de octubre de 2012

Vocabulario Fundamental. Evolución (5) 'Charlie Darwin', de The Low Anthem



Set the sails I feel the winds a'stirring / Towards the bright horizon set the way / Cast your reckless dreams upon our Mayflower / Haven from the world and her decay / Who could heed the words of Charlie Darwin / Fighting for a system built to fail / Spooning water from the broken vessels / As far as I can see there is no land / Oh my God, the water's all around us Oh my God, it's all around 

Who could heed the words of Charlie Darwin / Lords of war just profit from decay / And trade the children's promise for the jingle / The way we trade our hard earned time for pay / Oh my God, the water's cold and shapeless Oh my God, it's all around Oh my God, life is cold and formless Oh my God, it's all around 

4 de octubre de 2012

Vocabulario Fundamental. Cerebro e Inteligencia (12) De las inteligencias múltiples a la educación personalizada

Redes 114: De las inteligencias múltiples a la educación personalizada





Hace más de dos décadas, Howard Gardner revolucionó la psicología con su teoría de las inteligencias múltiples. Su trabajo repercutió en la mejora del sistema educativo y le valió un reconocimiento internacional y numerosas distinciones, entre ellas, el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2011. En ocasión de la entrega de este galardón, Punset y Gardner protagonizaron un coloquio en Avilés y conversaron sobre las inteligencias múltiples, las nuevas tecnologías y el surgimiento de una manera nueva y personalizada de educar a los niños.

Concreciones (65) La contaminación mata























La contaminación mata al hombre y mata la Naturaleza.






3 de octubre de 2012

Estupor y Temblores (19) Treinta años de Sabra y Shatila







"No sé muy bien por qué, pero entramos en Shatila por su lado más terrible. De sopetón el olor del aire cambió. El hedor era insoportable. Ahí, a mi derecha, yacían los cuerpos amontonados de decenas de mujeres y niños, muchos de ellos bebés, tirados en el suelo. Les habían matado disparándoles o acribillados a navajazos. Antes de morir las madres habían intentado salvar a sus hijos. De ahí que algunos bebés estuviesen sepultados bajo el cuerpo de su progenitora o incrustados entre sus pechos como para que no pudiesen ver el horror." Ignacio Cembrero - El País 

Antes de que se nos vaya demasiado la efeméride queremos recordar los trágicos hechos sucedidos en los campos de refugiados beirutíes de Sabra y Shatila hace (poco más de) 30 años, entre el 16 y el 18 de septiembre de 1982, cuando las milicias de la Falange Libanesa -aliadas del ejército israelí en su invasión de Líbano de aquel año- sumergieron dichos campos en una vorágine de muerte y destrucción, torturando, acuchillando y fusilando a aproximadamente 2.000 palestinos en lo que se conocería como "la masacre de Sabra y Shatila".

Las fuerzas armadas israelíes -o IDF (Israel Defense Forces)- habían puesto en marcha la operación "Paz para Galilea", invadiendo el sur del Líbano en junio de 1982 con el objetivo de expulsar a la combativa OLP del pequeño país de los cedros y como respuesta al intento de asesinato del embajador israelí en el Reino Unido, Shlomo Argov, por parte del grupo terrorista palestino de Abu NidalLos israelíes se hicieron con el control de la capital libanesa, Beirut, tras sitiarla y bombardearla durante dos meses y consiguieron que los fedayines palestinos de la OLP aceptaran abandonar la ciudad. 

Fue entonces cuando el cristiano maronita y líder de la Falange Bashir Gemayel se postuló como único pretendiente a la presidencia del país, siendo elegido el 23 de agosto. Bashir había prometido a los israelíes firmar la paz y el inicio de relaciones diplomáticas. Sin embargo, el día 14 de septiembre un atentado con bomba acababa con la vida de Bashir Gemayel y de otros 26 políticos de su partido. A pesar de que las pistas apuntaban a la autoría del atentado por parte siria la venganza de la Falange cayó sobre los indefensos palestinos que malvivían en los campos de refugiados de Beirut Oeste. 


Para el mediodía del 15 de septiembre, las fuerzas del Tsahal habían rodeado por completo el campamento de refugiados de Sabra y Chatila y controlaban todas las entradas y salidas del campo. Asimismo, las FDI ocuparon un buen número de edificios como puestos de observación. Ariel Sharón y el jefe de Estado Mayor, Rafael Eitan, se reunieron con las unidades de la milicia cristiano-falangista libanesa, para incitarlos a entrar en los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila. La reunión terminó las 3:00 de la tarde del 16 de septiembre. Una hora más tarde, 1500 milicianos cristianos se reunieron en el Aeropuerto Internacional de Beirut, ocupado por las fuerzas hebreas, bajo el mando de Elie Hobeika, sucesor de Gemayel y marcharon a los campos.  En el marco del plan israelí, los soldados israelíes tenían que controlar el perímetro de los campamentos de refugiados y prestar apoyo logístico, mientras que los milicianos falangistas debían entrar a los campamentos, encontrar combatientes de la OLP y entregarlos a las fuerzas israelíes.


De esta forma, durante 40 horas centenares de milicianos violaron y torturaron, mutilaron y dieron muerte a cualquier persona o animal que encontraron, con la complicidad pasiva del ejército israelí, cuyos carros de combate rodeaban los campamentos. Por la noche los soldados israelíes recibieron la orden de iluminar la zona con bengalas.

"Nos topamos con el horror nada más franquear la entrada de Shatila. Estaban allí los cadáveres de los palestinos descomponiéndose bajo un sol de justicia y nubes de moscas. Tapándonos la nariz nos adentramos por alguna callejuela del campamento con las paredes salpicadas de sangre y ahí sí que encontramos a un puñado de hombres, muertos, la mayoría ancianos. También sorteamos el cuerpo de algún burro despanzurrado. Recuerdo que conté más de sesenta cadáveres aunque el número total de muertos rondaría finalmente los dos mil, según las estimaciones más fidedignas. Eran casi todas mujeres algunas, las más jóvenes, con las faldas levantadas o desnudas de cintura para abajo porque probablemente habían sido violadas."

"En Shatila no judíos mataron a no judíos ¿qué tenemos que ver nosotros con eso?"

Estas palabras del primer ministro israelí de entonces, Menahen Begin, sintetizan cómo Israel siempre ha tratado de quitarse cualquier responsabilidad en la masacre pero los informes sobre la carnicería que se estaba llevando a cabo en los campos llegaron pronto a los mandos israelíes y a quien era por entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon, quienes hicieron caso omiso de ellos y siguieron dejando hacer a los falangistas a su antojo.

Ante el escándalo internacional que supuso la matanza Israel creó una comisión independiente, encabezada por el magistrado Isaac Kahane, para investigar la tragedia. Esta comisión llegó a la conclusión, en febrero de 1983, de que la responsabilidad recaía sobre las milicias cristianas pero también, indirectamente, sobre Ariel Sharon, que fue relegado del cargo como ministro de Defensa, lo que no le impediría ser nombrado ministro de Exteriores en 1996 y primer ministro en 2001.

El director de cine israelí Ari Folman, autor de la novela gráfica y la magnífica película de animación "Waltz with Bashir", que publicamos en este blog hace ya un tiempo en el post "Israel y la culpa" y cuyas imágenes han prologado esta entrada, fue uno de aquellos soldados judíos que custodiaban los campos y quedó traumatizado por aquellos trágicos hechos. En su película cuenta cómo durante más de veinte años no logró recordar nada del horror de aquella noche ni de las semanas siguientes. Sin embargo, el sueño recurrente e inquietante de un amigo lo motiva para buscar la verdad sobre lo ocurrido en la guerra del Líbano y encontrar respuesta a una pregunta crucial: ¿qué hizo él durante las horas de aquella despiadada matanza? 


Desafiando la amnesia colectiva de sus amigos y camaradas de armas, Folman, con dolorosa franqueza, va uniendo las piezas del macabro puzzle y su participación en el mismo. Gradualmente, su mente en blanco se va poblando de alucinadas escenas de combate y patrullaje, sufrimiento y muerte. El resultado es una apasionante reconstrucción de una experiencia olvidada, una sagaz indagación sobre lo escurridizo y voluble de la memoria, y, por encima de todo, una valiente denuncia del sinsentido de las guerras.

La invasión del país de los cedros (donde tendría que salir anticipadamente en en el 2000) costó a Israel miles de bajas, catalizó el surgimiento del grupo islámico Hizbulá, contribuyó al estallido de la Intifada y su responsabilidad en esta matanza conmocionó al mundo y borró para siempre la autocomplaciente definición del ejército israelí de sí mismo como "el más moral del mundo". Les dejamos con el documental de la BBC "The Accused" sobre este terrible crimen de guerra, otro más en la larga serie de conflictos, afrentas y contraafrentas que mantiene Israel (y sus aliados circunstanciales) con los países y pueblos árabes que le rodean.

The Accused (BBC, 2001)

 

27 de septiembre de 2012

Música para camaleones (23) Kings of Convenience - 24-25

Antonio Muñoz Molina - Casi lo peor...

Casi lo peor 


Casi lo peor de todo es pensar en todas las cosas de las que no estamos hablando, que no estamos debatiendo, al extenuarnos una vez más y como casi siempre en la misma greña estéril, en el mismo encono autodestructivo. De nuevo no hay tiempo para debatir con hondura, libertad y sosiego sobre el modelo productivo que nos permitiría salir de la crisis y rescatar un sistema de protección social, ni para ponerse de acuerdo en una reforma verdadera y a largo plazo de la educación, ni para determinar las prioridades en el gasto público, ni por supuesto para poner algún remedio al despilfarro energético o a los cambios inevitables que ya está trayendo el calentamiento global a un país ecológicamente tan frágil y tan deteriorado como el nuestro, ni para restaurar o establecer de una vez por todas una administración pública no infectada de corrupción y clientelismo político. Todos contentos. Cada bando, cada fracción, cada partido, cada patria a lo suyo, mientras hay cada vez más pobres, mientras los intereses de la deuda se comen los ingresos públicos, mientras los trabajadores siguen pagando muchos más impuestos que las empresas, mientras los pocos bosques que nos quedan arden. Cada uno a lo suyo. Como cuando entre unos y otros se empeñaron cerrilmente en destruir desde dentro la hermosa esperanza de la revolución de 1868, que acabó en el disparate del cantonalismo alucinado y en el golpe militar de Pavía; como cuando en 1936 cada una de las fuerzas que hubieran defendido juntas a la República creyeron insensatamente que la sublevación les daría a cada uno la ocasión para conseguir sus delirios particulares. Los unos con sus banderas, con esos paraísos a la vuelta de la esquina que alcanzarán en cuanto se vean libres de la pringue española, los otros con su prisa por recortar derecho sociales y por dar más dinero todavía a los colegios de curas, los socialistas perdidos no se sabe dónde. Nunca en mi vida adulta he sentido una tristeza civil tan grande como la que siento ahora.

Vocabulario Fundamental. Fundamentalismo (9) Derecho a la blasfemia

Derecho a la blasfemia

El País - Lluís Bassets 26 Sep 2012

Donde no hay dioses no hay blasfemia. La blasfemia es hija de la divinidad, una manifestación estrictamente religiosa que refuerza con su transgresión la fuerza de lo sagrado. Castigar la blasfemia es propio de sociedades teocráticas, organizadas según las leyes de los dioses y no de los humanos. Ciertamente, desde los poderes públicos hay que proteger la pluralidad religiosa y promover el respeto a las creencias de todos. Pertenecen a un ámbito personal en el que nadie tiene derecho a entrometerse. Pero las libertades de conciencia y de expresión son un bien superior que no cabe degradar en nombre de religión alguna. Nadie puede castigar un supuesto delito de difamación religiosa sin afectar directamente al corazón de la libertad. Pero inducir al respeto no significa obligación de respetar, como defender el derecho a la blasfemia no significa obligación de blasfemar. Y eso es así porque estamos hablando de libertades y derechos individuales. Los dioses y los libros sagrados, las religiones y los dogmas, como los personajes históricos y los mitos, las patrias y las banderas, no tienen derechos ni deberes como los tienen los ciudadanos individuales. No se puede atentar contra el honor de Buda o de Confucio, de Napoleón o de Garibaldi, de Jesucristo o de la Santísima Trinidad. Los violentos que reclaman el honor mancillado de sus profetas o de sus libros o que incluso llegan a asesinar en su nombre ejercen un chantaje intolerable. Este sería el caso si se convirtiera en delito punible la publicación de las viñetas de Mahoma que hizo el diario danés Jyllan Posten en 2005, la difusión en YouTube del infame vídeo californiano sobre Mahoma o la actual campaña satírica sobre el islam de Charlie Hebdo. Será difícil convencer a los dirigentes de muchos países islámicos donde la blasfemia está ahora castigada penalmente, incluso con la muerte. Obama lo ha intentado con su discurso del martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas, aunque es de temer que de poco servirá su pedagogía sobre la libertad de expresión, dirigida a gobiernos y regímenes que sacan réditos de estas prohibiciones en dos direcciones, en el control sobre los medios de comunicación y en el apaciguamiento de los islamistas más radicales y violentos. Obama ejemplificó el problema con su defensa de la libertad para insultar al presidente de Estados Unidos. El insulto al soberano es una actividad que antaño, cuando era de origen divino, pertenecía también al territorio de la blasfemia y se castigaba severamente. Ahora, en cambio, la libertad de blasfemar contra el jefe del Estado es la garantía de la sociedad libre. Lo mismo hizo una sentencia célebre del Tribunal Supremo con el símbolo máximo de la nación que es la bandera. Esta es la paradoja: quienes estos días queman banderas con las barras y las estrellas a lo largo y ancho del mundo islámico no cometen delito alguno según la jurisprudencia y los códigos estadounidenses. Todo esto es una discusión medieval, perfectamente al día gracias a la campaña organizada por los poderes religiosos de buen número de países islámicos, que promueven una legislación internacional contra la denominada difamación de la religión. Hasta 2011 estos problemas se dilucidaban sin discusión pública en las mazmorras y comisarías de las dictaduras árabes, pero ahora se debaten en los parlamentos y en las comisiones constitucionales como resultado de la llegada impetuosa de los partidos islamistas al poder, dispuestos a demostrar la verdad de su lema y mito de que el islam es la solución para todo. El único límite a la libertad de expresión es la incitación a la violencia. No es el caso de las imágenes de Mahoma. Tampoco del humor más o menos grueso e irreverente con el islam o el cristianismo. Ni siquiera es el caso de la zafia producción videográfica utilizada como excusa para una campaña de violencia. Para la jurisprudencia estadounidense no lo es ni siquiera el negacionismo de los crímenes contra la humanidad, a diferencia de lo que sucede en algunos países europeos. Obama ha trazado las líneas rojas. No las que le pedía Benjamín Netanyahu respecto al arma nuclear iraní, sino otras más importantes, exigidas por las reacciones antiliberales en las democracias árabes. Si las traspasamos, quedarán condonados otros sistemas de censura que se practican en muchos países, como China, en nombre de la estabilidad y para evitar las provocaciones. No hay diversidad cultural que valga respecto a estos valores universales que surgen espontáneamente en todas las civilizaciones, allí donde hay hombres y mujeres que reivindican sus derechos por encima de los dioses y de los mitos.

24 de septiembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Memoria (18) Bucarest, la memoria perdida


"Bucarest, la memoria perdida" es un documental de 80 minutos sobre la memoria vivida y la memoria perdida del político Jordi Solé Tura -figura clave en nuestra transición-, realizada por su hijo Albert. A la vez búsqueda personal y reflexión histórica sobre el papel de su padre en los primeros pasos de nuestra democracia, este documental conmovedor es guiado por la voz en off del propio Albert Solé, que lo impregna de un tono melancólico mientras indaga en los recuerdos de los que le conocieron para así recomponer la memoria fragmentada de su propia infancia y la memoria de su padre, que se va deshilachando día tras día, devorada por el Alzheimer. 


Bucarest, la memoria perdida

23.04.2009 RTVE 


El director sobre su obra 

Nunca es fácil rodar un documental autobiográfico, y más cuando he estado tantos años 'robando' historias ajenas para mis documentales. Sin embargo, siento que la imagen de mi padre se está desdibujando. Cada vez que avanza un paso más en su enfermedad, me doy cuenta que ese inmenso capital acumulado a lo largo de una vida intensa se está perdiendo. Siento la frustración de no poder capturar sus recuerdos, de no poder explicarle a mi hija pequeña y a las nuevas generaciones la riqueza y la complejidad que rodearon las vidas de esa generación de idealistas. Por otra parte, hay mil preguntas sobre mi propia historia que se están quedando sin respuesta, algunas de ellas afectan a la Historia con mayúsculas, otras son de índole estrictamente personal. El documental va evolucionando hacia nuevos temas. Al final, se convierte en una metáfora sobre el alzheimer y la pérdida de la memoria. Es un documental que se va construyendo sobre las informaciones que van aportando los entrevistados. Es una búsqueda difícil y a veces dolorosa, pero un viaje necesario para recomponer el puzzle de la memoria.

'Bucarest, la memoria perdida' narra la búsqueda personal que hace Albert (un periodista nacido en el exilio en 1962) por recuperar sus propias raíces, enmarcadas entre un doble exilio. Su padre, el político español Jordi Solé Tura, que acabaría convirtiéndose en figura clave durante la Transición Española, fue obligado a exiliarse por su militancia antifranquista a finales de los años 50. 


Ahora, tras una vida repleta de experiencias políticas y personales apasionantes, Jordi ha iniciado un nuevo exilio interior, esta vez sin posibilidad de retorno: lucha contra el Alzheimer. Su memoria se pierde día a día. Este documental pretende recuperar los recuerdos de unas vidas atípicas, en quese mezclan personajes históricos y episodios poco conocidos de la lucha contra el franquismo y de la Guerra Fría. Para Albert, muchas de estas experiencias son los recuerdos difusos de un niño. En el documental, viaja de un exilio al otro intentando recomponer la memoria de su familia, su propia memoria. 

El origen de Albert es rocambolesco: tiene tres nacionalidades, ninguna de las cuales se corresponde con el lugar de nacimiento real. Hasta que tuvo 10 años, no supo la verdad: que había nacido en Rumanía, en clandestinidad y protegido por las redes del Partido Comunista de España (PCE) en el exilio, por personajes como Dolores Ibarruri 'La pasionaria' y Santiago Carrillo. Sus datos fueron falsificados y su pista borrada. Nadie podía saber que allí estaba la principal emisora antifranquista, Radio España Independiente, 'La Pirenaíca', donde Jordi era el único periodista joven y el único procedente del 'interior'.

La distinta percepción sobre el franquismo y sobre la Guerra Fría que se tenía desde dentro y fuera de España no tardaría en generar conflictos. La infancia de Albert estuvo marcada por la lucha contra el régimen pero también por las luchas intestinas entre el 'aparato' del PCE y los renovadores. Jordi fue expulsado del partido, la familia quedó desamparada y tuvo que regresar a España. 

Sus recuerdos son las impresiones dispersas de un niño: el encarcelamiento de su padre, el terror a la policía, las reuniones clandestinas, las detenciones, las conversaciones sobre torturas, todo siempre impregnado de política. Los distintos personajes que encuentra a lo largo del documental le ayudan a recomponer el puzzle de la memoria, a dar forma y entender su propia infancia. Para ello entrevista a personajes históricos, políticos de la talla de Santiago Carrillo, Jorge Semprún o el ex presidente de Catalunya, Jordi Pujol. Pero también entrevista a personas del entorno íntimo: la abuela Lola, luchadora republicana durante la guerra civil, la madre de Albert, también nacida en el exilio, los grandes amigos de cada época. Cada uno le permite descubrir una nueva faceta de su propio pasado. Jordi Solé Tura, nacido en un pueblo cercano a Barcelona, se crió durante los peores años del franquismo sin poder ir a la escuela. Con los años se acabaría convirtiendo en un destacado intelectual, activista político, 'padre' de la Constitución Española de 1978, ministro con Felipe González, destacado jurista y escritor. 

Esta historia arranca a principios de los años 60, cuando la familia se traslada a Rumanía y termina en 1983, cuando el PCE y el PSUC (la rama catalana de Partido) se rompen, terminando con los sueños de una generación de luchadores. La trama narrativa retrocede a la Guerra Civil y los primeros años de la lucha clandestina contra la dictadura franquista. La búsqueda histórica se monta en paralelo con la lucha actual de Jordi contra el Alzheimer. En el camino visitamos la clandestinidad, los últimos años de la Dictadura y la Transición Española y, sobre todo, la infancia atípica de un hijo y nieto de progresistas que decidieron ser coherentes con sus ideas. Ahora que a Jordi se le escapa la memoria, Albert intenta recuperarla. 

El Crackómetro (23) ¡Supercampeones también en basket!



Anoche el Real Madrid de basket se proclamó campeón de la Supercopa, la primera vez que la consigue en sus ocho años de existencia como torneo eliminatorio. Enfrente el Barça de Xavi Pascual -sin Navarro ni Jasikevicius, pero con un Tomic tan intrascendente como cuando vestía de blanco, Pete Mickeal, Lorbek y ese golem desorejado que es el australiano Jawai-, poco rodado pero tremendamente competitivo, como no podía ser menos. 

Con un enorme Rudy Fernández (MVP del partido), secundado por Llull y  Carroll, con Mirotic anulándose mutuamente con Lorbek (lo que le pesó más a los blaugranas) al Madrid le bastó con algo de Slaughter y el buen hacer del siempre fiable Felipe Reyes para al menos cerrar el rebote y sostener el juego interior ante las tremendas embestidas de Jawai. 

Con un perímetro multifunción y ametrallador con cracks como Sergio Rodríguez, Mirotic, Carroll, Llull y la incorporación definitiva de Rudy Fernández (un fichaje estratégico, de los que salen de muy de tanto en tanto y que al Madrid se le solían escapar), con jugadores interiores como Reyes y Slaughter y a falta de que el center recién fichado, el brasileño Rafael Hettsheimeir -al que desconocemos completamente- pueda aportar al conjuntoPablo Laso (otro gran fichaje estratégico) ha conformado una plantilla que parece la más equilibrada y talentosa en mucho tiempo. 

Este equipo parece que está a la altura, ahora sí, de competir con cualquier equipo europeo y luchar por todos los títulos con el añadido de un juego muy atractivo para el aficionado madridista que vislumbra que este puede ser el comienzo de un nuevo ciclo triomfant de la sabia mano de Laso y sus jugadores. 

23 de septiembre de 2012

Music kills me (9) ¡¡Subidón, subidón!!

La novena de nuestras listas Music Kills Me (la segunda 'Subidón, subidón') tiene otra magnífica portada del gran Javipe y está construida con otros veinte temazos energizantes de ayer, hoy y siempre para recorrer, contoneándote, la ciudad o tu propia casa, para acudir a una entrevista de trabajo o a una cita amorosa con el ánimo a full. ¡Bean-recomendable! 

Tracklist:

1 - Elephant gun (Beirut)
2 - Changes (Butterfly Boucher feat. David Bowie)
3 - Wild, wild life (The Talking Heads)
4 - I will wait (Mumford and Sons)
5 - We won´t have to be lonesome tonight (Micah P. Hinson)
6 - Tonight the streets are ours (Richard Hawley)
7 - The wonder of you (Elvis Presley)
8 - Always on my mind (Pet Shop Boys)
9 - Folsom prison blues (Everlast)
10 - Route 66 -Beatmasters Mix- (Depeche Mode)
11 - Elevator love letter (Stars)
12 - Viva la vida (Coldplay) 
13 - Panama (The Avener)
14 - Some velvet morning (Primal Scream)
15 - Poker face (Lady Gaga)
16 - Time to pretend (MGMT)
17 - We are the people (Empire Of The Sun)
18 - Aisha (Death In Vegas)
19 - Everyone's a V.I.P. to Someone (The Go! Team)
20 - Only love can break your heart (Saint Etienne)

21 de septiembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Puta guerra (12) Los horrores de la guerra en el Pacífico

"Cada soldado tiene su propia opinión sobre los aspectos morales de lo que hace pero toda guerra es inmoral y si dejas que eso te perturbe entonces no eres un buen soldado. Supongo que si hubiéramos perdido me habrían juzgado como criminal de guerra."
General Curtis LeMay

En este nuevo post sobre las guerras, esos acontecimientos terribles reflejo de lo puto peor del alma humana pero que, queramos o no, han forjado la historia de las civilizaciones humanas, les ofrecemos "Victoria en el Pacífico", dos magníficos documentales emitidos hace un tiempo por La2 y que narran los dos últimos años de la guerra en el teatro del Pacífico.

Tras los victoriosos primeros años de la guerra por parte de las tropas y la Marina japonesas (que había comenzado con la invasión de Manchuria en septiembre de 1931), la entrada en guerra de los Estados Unidos en diciembre de 1941 tras el bombardeo de Pearl Harbor había dejado el poder naval norteamericano tambaleándose pero pronto comenzaron a enrolar más tropas, a desarrollar mejores armas (sobre todo mejores aviones) y a imponer su superioridad industrial. Fue la batalla del Mar del Coral y sobre todo la decisiva batalla de Midway en junio de 1942 -en la que fueron hundidos cuatro portaaviones japoneses- las que determinarían el definitivo punto de inflexión de la guerra del Pacífico y el comienzo de la cruenta reconquista del Pacífico por parte de los aliados.

Los norteamericanos tuvieron que expulsar a los japoneses de las islas del Pacífico que habían capturado, una tras otra. Las batallas de Guadalcanal, Tarawa o Iwo Jima fueron verdaderas carnicerías libradas en condiciones durísimas contra unas tropas japonesas que se defendían de forma cada vez más desesperada según los odiados soldados norteamericanos -que a su vez consideraban a los nipones como fanáticas alimañas a exterminar- se iban acercando al territorio metropolitano japonés.


En junio de 1944 una enorme flota norteamericana atacó la isla japonesa de Saipán, en las islas Marianas y logró conquistarlas, a costa de mucha sangre y esfuerzos. La toma de sus aeródromos permitirían tener Japon al alcance de los bombarderos norteamericanos. El fin de la guerra en el Pacífico parecía cercano. Desde ese momento los japoneses ya saben que les espera la derrota pero no se rendirán, lo que prolongará la guerra más de un año y costará centenares de miles de muertos a ambos contendientes.


Las escenas de masivos ataques suicidas de las tropas japonesas contra las ametralladoras estadounidenses, de multitudes de aldeanos en Saipán acabando con sus vidas arrojándose al mar por los acantilados antes de que los americanos alcanzaran sus aldeas habían impactado a los soldados norteamericanos, que preveían un auténtico infierno si tenían que invadir y conquistar Japón. Los japoneses sabían que no podrían ganar la guerra pero querían desangrar y desmoralizar lo más posible a las fuerzas norteamericanas para poder conseguir mejores condiciones en las negociaciones del fin de la guerra.

Tokyo, el gran incendio

El general estadounidense Curtis LeMay quien, a partir de su incorporación al mando del XXI Comando de Bombarderos en enero de 1945, impulsó los bombardeos masivos de Japón a través de un arma decisiva, los superbombarderos de gran altura B-29. Estos aviones podían volar a 9.000 metros de altura y tenían una autonomía de 6.000 kms lo que ponía buena parte del país japonés -y por supuesto Tokyo- a su alcance. Tokyo era vital para el esfuerzo de guerra japonés pues aparte de cobijar grandes fábricas de aviones y armas, en muchas casas civiles se habían instalado talleres para procesar armas, municiones y otros efectos de guerra.


Sin embargo el bombardeo a gran altura tenía un problema que los norteamericanos no habían previsto, las jet stream o corrientes de aire en chorro que desviaban las bombas norteamericanas. De esta forma LeMay ideó un ataque que se llevaría a cabo a baja altura (a menos de 3000m) para mejorar la precisión y evitar las corrientes de las altas capas de la atmosfera y demasiado debajo para la artillería antiaérea pesada. Se cargaron los aviones entre 4.500kg a 6.400kg de bombas según la experiencia y sacrificando una tonelada de armamento defensivo en cada avión, ya que los encuentros con cazas era muy raros. A pesar de la enérgica negativa de las tripulaciones a volar tan bajo Le May no admitió cambios y el día 9 de marzo de 1945 los despegues se sucedieron desde la tarde hasta el anochecer y 325 B-29 equipados con bombas incendiarias fueron lanzados en la primera misión a baja altura contra Tokyo.

Fue la primera vez que se utilizó en la guerra un arma terrible, el napalm (que había sido desarrollado en 1944) que lanzado de noche y a baja altura sobre un Tokyo -cuyas casas estaban hechas en su mayoría de tela alquitranada y madera-, hizo que 40 km2
de la capital nipona ardieran por los cuatro costados, carbonizando a cien mil civiles japoneses y afectando gravemente a muchos otros en el ataque aéreo más devastador de toda la guerra.
"Cuando sobrevolábamos los objetivos era como si se encendiesen mil árboles de Navidad por todas partes. Podías sentir el calor a esa altura y podías oler el humo y el olor a carne humana y animal a medida que la ciudad era consumida por millones de incendios en todas partes. Y no los podían apagar. Era sobrecogedor, sobrecogedor." Un piloto norteamericano.
Le May ordenó más ataques. Al de Tokyo le seguirían otros ataques aniquiladores en Nagoya, Osaka, Kobe... Creyó que se podría derruir en diez días las principales ciudades industriales de Japón, pero simplemente los aviones norteamericanos se quedaron sin bombas incendiarias con las que poder continuar.
"No nos pararemos a lamentar las incontables hordas de japoneses que yacen calcinadas en ese amasijo humeante. El olor de los incendios de Pearl Harbor está demasiado presente en nuestras fosas nasales". General Curtis Le May
Okinawa


A mediados de marzo de 1945 el la armada norteamericana inició la penúltima fase de la guerra atacando el primera territorio metropolitano nipón, la isla de Okinawa, que serviría como cabeza de puente para la invasión del sur de Japón, del que distaba apenas 340 kilómetros. 

Sin embargo y a pesar de la inmensa flota (330 buques en comparación con los 240 destinados a la invasión de Normandía) que Estados Unidos había conseguido reunir para su invasión, que castigó duramente la isla con su artillería pesada y de que en los primeros cinco días los japoneses no ofrecieron resistencia, los norteamericanos tuvieron que hacer frente a una de las batallas más feroces de toda la guerra, que se desarrolló en combates por tierra, mar y aire, duró hasta mediados de junio y resultó ser una de las que tuvo más víctimas, civiles y militares, en toda la Segunda Guerra Mundial.


 La fanática resistencia de las tropas de tierras japonesas y los ataques kamikazes de aviones y buques japoneses causaron las mayores pérdidas de la guerra a la armada y los marines norteamericanos. 50000 bajas entre muertos y heridos, 20000 soldados retirados por fatiga nerviosa, así como 30 buques hundidos y 368 dañados. Por su parte los japoneses perdieron 16 buques (entre ellos el poderoso acorazado Yamato enviado en misión suicida) y más de cien mil soldados. También murieron más de cien mil civiles. 

Sin embargo, el alto coste en vidas humanas y la destrucción generalizada que tanto los bombardeos aéreos como la defensa de las islas estaban ocasionando al pueblo japonés no consiguieron que ni los altos mandos militares ni el emperador empatizaran con el sufrimiento de la población civil, y siguieron preparándose para resistir a los aliados hasta el final. 

La batalla de Okinawa hizo que  muchos estrategas estadounidenses buscaran una alternativa para lograr la rendición de los japoneses que no fuera una invasión directa en la que arriesgaban a perder centenares de miles de soldados. La solución final atómica se adivinaba, ominosa pero definitiva, en el horizonte.


Victoria en el Pacífico 1

 


Victoria en el Pacífico 2



18 de septiembre de 2012

Vocabulario Fundamental. Animales (20) Animales esclavos 2 Osos de collar y macacos

Si hace unas semanas hablábamos de los elefantes asiáticos arrancados de sus madres y sometidos a la práctica del phajaan para servir toda su vida al hombre, hoy la web Planeta Consciente son trae otros dos ejemplos -macacos indonesios y osos de collar en el este de Europa- de animales salvajes esclavizados para el divertimento imbécil de turistas inconscientes. Si estas prácticas le ofenden dentro como a nosotros les dejamos los enlaces para firmar a favor de su erradicación.


El espectáculo callejero brindado por los monos, es una forma común de entretenimiento barato en Yakarta, Indonesia y en muchos países asiáticos como la India. Los monos macacos, son los elegidos para dar este lamentable espectáculo, conocidos como "Topeng monyet", como verán en las imágenes muchos de ellos son encadenados a sus jaulas. Este tipo de actuaciones, por lo general involucra el uso de máscaras, que pueden ser cabezas de muñecas o atuendos para imitar los seres humanos. La pobreza lleva a los propietarios de los monos, a explótarlos con la esperanza de ganar algo de dinero. Aunque ello, ni nada justifica someter a este impiadoso trato a los monos.


Firma y difunde:



Osos bailarines


¿Cómo un hombre puede someter a un oso que puede llegar a pesar 300kg?
Colocan al osezno sobre placas metálicas calientes, y al alternar las patas para evitar quemarse aprende a “bailar”. Mientras su dueño toca la “galduka”, una especie de rabel. Los osos asocian música con dolor. Les emborrachan para que bailen con más alegría. Cuando los osos no actúan, son encadenados en un patio. Varias asociaciones se han constituído para luchar contra esta práctica tan extendida en ciertos países. En Bulgaria, Rumania, Grecia, Croacia, Georgia han construido santuarios para osos.


Firma y difunde las peticiones:
http://www.thepetitionsite.com/takeaction/849/186/104/

Vocabulario Fundamental. Olvido (6) Perder la cabeza

¡Grandes despistados del mundo, uníos!
Perder la cabeza

Tras cada extravío hay un ser humano despistado, ensoñado o azorado que tiene otra cabeza dentro de la cabeza

La Vanguardia - Joana Bonet 21/03/2012

No importa la naturaleza del objeto extraviado: puede ser previsible, como un teléfono, unas llaves o una bufanda; o de lo más exótico, como un guacamayo; excepcional como un vestido de novia de Vera Wang, o doméstico como una olla exprés.

Sí, en este mundo hay personas capaces de olvidarse en el metro de Barcelona o el de Madrid una nevera portátil, un medidor de glucosa, una caña de pescar, una cuna de bebé o incluso unos papiros egipcios. Una vez me quedé impresionada por el relato de un vendedor de Ikea, que, por cierto, no parecía escandalizado: "En nuestra sala de juegos, en más de una ocasión, los padres se han olvidado recoger a sus hijos. Sí, cuando estábamos a punto de cerrar, los hemos llamado, o ellos a nosotros porque al llegar a casa advirtieron que la sillita del coche estaba vacía". Sin ir más lejos, el año pasado fue olvidado un bebé de 18 meses en un hotel británico, y también en el Reino Unido, según una información de José Luis Ortega publicada en La Vanguardia, hubo quien se dejó en la habitación una antorcha olímpica de un metro de altura, las llaves de un Ferrari o una urna con las cenizas de un familiar.


¿Qué mecanismo se anula o se dispara para que alguien sea capaz de olvidar las cenizas de su padre, o a su propio hijo vivo? La gente, cuando se queda en blanco ante algo que sabe que sabe, suele usar el humor negro como salida desesperada: "Es mi alzheimer", bromean, porque dejar de ser capaz de recordar conforma uno de los vértigos más tenebrosos para el ser humano. La llegada de la presbicia a menudo suele acompañarse de un lugar común tremendamente incómodo: no saber cómo se llama quien te está saludando. Como si no cupiera un lugar para aquella persona que te llama por tu nombre y te convoca a vivencias comunes. Una leve luz pugna por abrirse paso entre las zonas oscuras y blandas del pensamiento. Alguien que no debió de impactarte, te dices, que no se coló en el disco duro de la memoria. O bien tu memoria es perezosa e incauta, no toma memorin ni hace sudokus, y ya no registra los números de teléfono, aquella gimnasia mental del pasado suprimida por las tarjetas sim.

¿Por qué olvidamos unas cosas y recordamos otras? ¿Por qué hay gafas que nos acompañan durante diez años y otras que se pierden al cabo de una semana? Como escribe Empar Moliner en La Col·laboradora, un apasionante fresco sobre la impostura y la supervivencia, hay nombres como Natascha Kampusch, Priklopil o Praia da Luz que extrañamente aprendimos para siempre mientras otros, mucho más familiares, se nos resisten. Según las teorías de Freud sobre los olvidos, y de una manera más amplia los actos fallidos, estos se producen por la interferencia de un deseo. Lejos de ser casuales, de limitarse a un simple descuido, han sido empujados por un anhelo inconsciente que difícilmente podría manifestarse de otro modo. Es decir, que quien olvidó el vestido de novia en el fondo no quería casarse o quienes dejaron a sus hijos en Ikea en el fondo querían dimitir como padres. Quizá por ello tan a menudo olvidamos gafas porque no queremos ver, llaves porque no queremos regresar y teléfonos porque queremos perdernos. Pero también hay que atribuir la desmemoria a la llamada ensoñación. Ese vagabundear aflojando el sentido de la realidad, como exaltaba Rousseau, que escribía que pensar con profundidad no le aportaba placer, pero en cambio ensoñarse le descansaba y le procuraba un goce único.

En verdad, la idea que todos tenemos de una oficina de objetos perdidos es mucho más romántica que la realidad. Pero cómo negar que detrás de cada extravío hay un ser humano despistado, ensoñado o azorado que tiene otra cabeza dentro de la cabeza.