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22 de mayo de 2021

Un mundo mejor es posible (61) Dejad que los frágiles se acerquen a mí


Dejad que los frágiles se acerquen a mí. Aquellos, aquellas, que al saber del sufrimiento ajeno de un niño o un anciano o un inmigrante descubrieron a qué querían dedicar sus vidas.
Ella, que se acerque ella, que lo vio salir del agua y dejó que se acercara y lo acompañó sin palabras, mirándolo como a un semejante, doliéndose de su miedo atroz, de su asombro horrorizado. Ella, que no sabe francés pero lo vio contar con los dedos y supo que revordaba los nombres de todos los amigos que se ahogaron por el camino. Un dedo por nombre, por muerte, por adiós sobrevenido.
Dejad que se acerquen los que entienden que somos frágiles y en parte ese es el encanto de nuestro breve paseo por la vida. Que vengan y se queden mucho tiempo, porque la ternura y la compasión son instrumentos de humanidad, escudos que previenen la crueldad gratuita, los deseos de someter al otro, esa ceguera infame del que mira y ve al invasor en el muchacho aterido y desconsolado que llegó a la orilla y no lo sintió como una victoria.

Gracias, Luna. (Patricia Esteban Erlés)

Vocabulario Fundamental. Animales (58) Luchando por los animales 6 Al borde del abismo


El escarabajo verde - Al borde del abismo: Episodio 1

RTVE 30 abr 2021

Al borde del abismo es un evento paneuropeo sobre historia natural. Un programa de una hora, que se emite en dos partes y que quiere celebrar el duro trabajo, dedicación y compromiso de muchos seres humanos para salvar especies amenazadas europeas en tiempos de pandemia.

 

En esta segunda parte veréis como Suiza se esfuerza por oscurecer sus calles para crear pasillos para el vuelo de su colonia de murciélagos. Eslovenia quiere conservar un pequeño pez nativo en peligro por las transformaciones modernas de los ríos y la introducción de especies invasoras. Noruega protege a su escasa población de zorro ártico de la competencia de otro invasor: el zorro rojo. Barcelona ha tenido este verano la primera nidificación de tortuga boba de que se tiene constancia. Los veterinarios y biólogos del Centro para la Recuperación de Animales Marinos (CRAM) se han encargado de datar, medir y ayudar que estas primeras tortugas lleguen al mar sin incidentes. Un fenómeno creciente en todo el mediterráneo español. Y para acabar en Irlanda del Norte se está controlando la población de la voraz ardilla gris americana introducida a principios del siglo XX y ayudando a la autóctona ardilla roja gracias al cuidado de su depredador natural la marta.


20 de mayo de 2021

Estupor y Temblores (75) Covid-19: La India se ahoga


"El viernes recibimos 6.000 peticiones de oxígeno en nuestro teléfono de asistencia, pero solamente teníamos 1.000 bombonas" Taha Mateen (Mercy Mission)

Hoy nos desplazamos al subcontinente indio para abordar la situación límite que se vive en ese país en los últimos meses, con una segunda ola de covid-19 que está dejando miles de muertos y decenas de miles de contagiados diarios y sus hospitales colapsados y literalmente sin oxígenoEllo está provocando auténticos dramas cuando tanto en los hospitales privados como públicos la gente esté muriendo no sólo en las habitaciones sino también en ambulancias, pasillos, o en coches particulares en los que llegan y permanecen ante la inexistencia de plazas disponibles en los centros sanitarios.

El gobierno de la India encabezado por Narendra Modi comenzó con un negacionismo similar al de Trump y Bolsonaro (o Boris Johnson hasta que sufrió el Covid en propias carnes), que intentó no hacer mucho más que confiar en una ficticia "inmunidad de rebaño" que sólo retrasó la explosión de la enfermedad. Las bajas cifras de contagios y muertes en los primeros meses de la pandemia instalaron en la mente de gobierno y población
 una falsa sensación de normalidad que hizo que se relajaran las restricciones. 

Hoy, el subcontinente lleva días superando el récord mundial de contagios un día tras otro (se han superado los 350.000 diaros) y las autoridades sanitarias han declarado que el pico de contagios se ha previsto para finales de este mes de mayo.

Como explica Paloma Almoguera en El País, el segundo país más poblado del mundo "transitó sin muchos sobresaltos durante la primavera pasada, sufrió una primera ola que se desarrolló durante el verano y alcanzó su pico en septiembre, y llegó a un nuevo mínimo a mediados de febrero. Cuando algunas autoridades y científicos del país daban lo peor de la crisis sanitaria por controlado, una nueva onda comenzó a crecer, primero a un ritmo suave y luego de forma desbocada."

India es un país clave para el futuro del desarrollo de la pandemia no sólo por la movilidad de su inmensa población sino porque la ya célebre doble mutación de la "variante india", más contagiosa, hace temer que su virulencia sobrepase la eficacia de algunas vacunas. De hecho esa variante ya ha sido detectada no sólo en naciones vecinas como Nepal, Singapur o Corea del Sur sino también en destinos tan lejanos como el Reino Unido. 

Esto coincide con que en otras naciones asiáticas que meses atrás parecían haber manejado de forma modélica la pandemia como Vietnam, Corea del Sur o Taiwan están registrando preocupantes repuntes en los contagios que les ha obligado a imponer de nuevo directrices más restrictivas con limitaciones al movimiento de la población. Esto también es debido a que las vacunaciones aún van por detrás de lo anticipado, bien por falta de interés entre la población o bien por escasez de medicamentos y problemas de abastecimiento.

Focalizando ahora en la problemática en India, un país productor de vacunas pero incapaz de vacunar a su población, consecuencia de, según escribe Lluís Bassets en El País, "un Gobierno populista y ultraliberal, que debilita la asistencia sanitaria y carece de voluntad y de medios para combatir la corrupción y el mercado negro que parasitan el sistema de salud, los suministros de oxígeno y de respiradores, la provisión de camas, e incluso las cremaciones rituales de los cadáveres". 

Un país con unas muy particulares condiciones de vida, con una tremenda densidad de población y un gran porcentaje de economía irregular que se realiza en gran parte en las calles, que complicaron desde el principio las medidas de alejamiento social. 

Un país cuyas incineraciones oficiales se han visto desbordadas y han sido sustituidas por masivas cremaciones exteriores que están contaminando el aire de las grandes ciudades y devastando los bosques en busca de una madera que cada vez escasea más.

Fervor religioso, aglomeraciones y pandemia.. ¿qué podría salir mal?

A ello se le añaden las también muy particulares actividades culturales de la multitud de creencias religiosas que se profesan en el país. Una de ellas, la festividad del Kumbh Mela o de la Jarra Sagrada es uno de los eventos religiosos hindúes que congregan el mayor número de personas en el mundo y en su celebración promete la salvación a sus devotos, quienes se han de sumergir o bañar en las aguas de ríos sagrados de ese país. 

Este año la celebración se llevó a cabo en el río Ganges a su paso por la norteña ciudad de Haridwar y fue tan multitudinaria como de costumbre. Según el Washington Post
alentados por "el dirigente del estado donde celebró el Kumbh Mela y miembro del gobernante partido nacionalista hindú Bharatiya Janata, Tirath Singh Rawat, llamó a todos los devotos del país para que asistieran a esta celebración diciendo que “nadie será detenido en nombre del covid-19. (...) Estamos seguros de que la fe en Dios superará el miedo al virus".. 

De esta forma tan absurda, miles de los asistentes al Kumbh Mela contrajeron la enfermedad y la llevaron a sus hogares, en una tormenta perfecta de superstición, estupidez e incompetencia que aportó lo suyo para la dramática contingencia que vive ese país hoy por hoy.

En fin, una catástrofe de dimensiones bíblicas en la que profundizamos con dos breves documentales de ARTE.tv y un artículo en 5WEl primero de los documentalesdel año pasado, vemos cómo mientras el gobierno indio intentaba la misión imposible de confinar a 1.300 millones de habitantes la epidemia se expandía rápidamente. Pero en los suburbios, donde viven hacinados los más pobres, el riesgo no eran sólo los contagios, sino la hambruna provocada por el paro forzado. En Sangam Vihar, un barrio marginal en Nueva Delhi, las restricciones parecían muy difíciles de implementar...

En el segundode este mismo año, nos muestra un país en alerta máxima, megaurbes como Bombay y Nueva Delhi confinadas y con un toque de queda y restricciones en todo el territorio. Ante el miedo a otro bloqueo generalizado, miles de personas migran de las principales ciudades al campo. 

Con todo ello les dejamos. Cuídense ahí fuera, el virus sigue acechando. 

India, el confinamiento imposible (Mathilde Cusin y Mandakini Gahlot, 2020)

 India, miedo a la doble mutante del COVID-19 (Antoine Védeilhé, 2021)

La India se ahoga

5W - 3 de mayo de 2021 Shilpi Singh Nueva Delhi, India

El futuro de la pandemia se decide en la India. Y la India necesita ayuda de forma urgente.

Cuando el virus puso de rodillas a Occidente en 2020, la India contuvo el aliento. Cuando los hospitales se desbordaron en Bérgamo, Madrid o Nueva York, la India tembló. El segundo país más poblado del mundo (casi 1.400 millones de personas, solo por detrás de China) presentaba las condiciones idóneas para que el virus se propagara y matara: densidad de población, grandes aglomeraciones, medidas higiénicas inadecuadas y un sistema de salud que no merece ese nombre.

Pero el Gobierno reaccionó rápido y, de forma casi preventiva, ordenó un confinamiento nacional que en general funcionó, aunque centenares de miles de personas que se quedaron sin trabajo en las ciudades volvieron a sus casas en las zonas rurales. Los casos fueron aumentando —no puede ser de otra manera en un país de esa magnitud—, pero la hecatombe no llegó. Se hicieron muchas cábalas sobre por qué no sucedió. Y se cayó en el triunfalismo. 

Después de semanas y meses de discursos políticos irresponsables, de festivales religiosos congregando a millones de personas, de mítines y campañas electorales, de desafiar la lógica sanitaria, de relajación social, la India, mi país, se ahoga en esta segunda ola de la pandemia. Se ahoga literalmente: las redes sociales están llenas de mensajes de ciudadanos desesperados pidiendo oxígeno. La India superó el 1 de mayo por primera vez los 400.000 contagios en un solo día, después de diez días consecutivos registrando más de 300.000 al día, casi la mitad de los casos diarios del mundo. Los hospitales están colapsados y no hay camas de uci. Escasean los medicamentos. Las autoridades tuvieron tiempo para preparar al país para esta segunda ola, pero no lo hicieron. 

Tras superar a Brasil, la India es el segundo país con más casos del mundo, solo por detrás de Estados Unidos. Solo en la semana entre el 18 y el 25 de abril, registró 2,24 millones de casos y 16.257 muertes. A finales de abril se rozaban los 18 millones de contagios y más de 200.000 muertos desde el inicio de la pandemia, aunque cada vez más voces cuestionan esos datos: la catástrofe es incalculable. 

Un familiar de una persona fallecida por covid-19 se desmaya durante la ceremonia de cremación en Jammu, en el noroeste de la India, el 25 de abril. Channi Anand/AP

Lucha por el oxígeno

En las grandes urbes de la India, las familias luchan para conseguir camas en hospitales, botellas de oxígeno, medicinas como el Tamiflu (un antigripal) o inyecciones del polémico Remdesivir para algún pariente, amigo o conocido. Las redes sociales y los grupos de Whatsapp están inundados de peticiones de ayuda. 

“La tía de mi colega de trabajo se encontraba muy mal y no se pudo encontrar cama para ella en ningún hospital”, explica Harish Mehta, un trabajador informático de Gurgaon, en las afueras de Nueva Delhi. “El médico recomendó entonces que al menos comprara un tanque de oxígeno y que convirtiera la casa en una uci casera. Él buscó en muchas páginas web, llamó a muchos números, pero el suministro del oxígeno era muy limitado. Al final encontró un agente que le cobró 150.000 rupias (unos 1.700 euros) por un tanque de entre 16 y 20 litros. No tuvo otra opción. Su tía, igualmente, no sobrevivió”.

Nos ha tocado a todos. Mi familia no es una excepción. Mi cuñado, su esposa y mi suegra llevaban más de una semana con fiebre alta y síntomas obvios de covid-19, pero no hubo forma de hacerles un test. Mi marido, Paramjeet Singh, llamó a más de diez centros y no hubo manera. En muchos lugares, según le dijeron, la mitad del personal estaba de baja por coronavirus. 

Así lo explica mi marido: “Al final, a mi hermano, que es diabético y paciente cardiaco, se le infectaron los pulmones y pasamos por un infierno durante dos días para conseguirle cama en un hospital. Lo intentamos en 40 ó 50 hospitales, y lo digo sin exagerar. La mayoría de los hospitales no tiene camas, y ninguno tiene oxígeno”.

La situación en las grandes urbes es tal que muchos, para conseguir una cama con oxígeno, tienen que viajar a otras ciudades. Mi marido ya se había preparado para llevar a su hermano a Chandigarh, a cinco horas de Nueva Delhi, cuando por suerte logró una cama en un hospital público cercano. Pero no todos tienen la misma suerte. Debido a la falta de recursos en ciudades como Delhi, los hospitales de Agra, la ciudad que aloja el famoso Taj Mahal, y de otras localidades cercanas a la capital se están llenando. 

¿Qué se puede ver en las calles? Hay cremaciones al aire libre a toda velocidad, algunas en aparcamientos o en lugares improvisados. Ante las farmacias hay largas colas de gente desesperada buscando medicamentos. Hay que recorrer varias farmacias con la receta médica para encontrar lo que se busca, y el tiempo de espera en cada una es fácilmente de media hora. El volumen de pedidos a los repartidores a domicilio ha subido tanto que estos servicios, habituales en la India, también se han desbordado: no solo los de medicinas, sino también los de suministros básicos. Esto obliga a personas infectadas a salir a la calle, alimentando así un círculo vicioso.

La escasez ha fomentado el mercado negro. Las familias desesperadas están dispuestas a pagar precios desorbitados por productos básicos normalmente disponibles a precios muy bajos. Por una botella de oxígeno, que costaba unos 90 euros, se cobra ahora entre 550 y 1.600 euros, según la zona. Una dosis de Remdesivir, que antes estaba disponible por unos 50 euros, ahora puede llegar a costar 1.600 euros en el mercado negro. Los precios de otros medicamentos y de los servicios de ambulancia privados también se han disparado.

Un paciente respira, en el interior de su vehículo, con la ayuda de oxígeno suministrado desde un templo sij en Nueva Delhi el 24 de abril de 2021. Ante la escasez de oxígeno, este lugar ha comenzado a ofrecer sesiones respiratorias con tanques compartidos a pacientes de covid-19 que se encuentran a la espera de una cama en un hospital. Altaf Qadri/AP

Médicos y variantes

El personal sanitario trabaja entre 16 y 22 horas diarias casi sin descanso, bajo la presión de decenas de personas que buscan auxilio para sus seres queridos. 

“Esta es la peor semana que he vivido desde que trabajo en el ámbito sanitario. El personal hospitalario en todo el país está luchando para tratar al máximo número de pacientes posible, con las ucis llenas de personas ahogadas y las salas de urgencias inundadas. Hay escasez de personal formado, de suministros y de oxígeno”, escribió Anil Vinayak, el jefe de operaciones de una de las mayores cadenas de hospitales privados en la India, Fortis Healthcare, en un mensaje desgarrador que publicó en su cuenta de LinkedIn. 

¿Y qué pasa con la variante llamada “doble mutante” aparecida en la India? ¿Es la culpable de lo que está pasando? En el ámbito científico y sanitario del país hay bastante consenso en que es un factor fundamental. “Es muy agresiva. Dos mil veces peor”, dice usando una hipérbole la directora regional de negocios del conglomerado Apollo Spectra Hospitals, Sarika Kwatra. El doctor Narayanaswamy, de otra gran cadena hospitalaria, Columbia Asia, explica en un vídeo oficial que la variante B.1.617 es más común en las zonas urbanas de estados como Maharashtra, Gujarat y Delhi. Es la variante “más virulenta y contagiosa” y que “puede afectar a gente mayor y a jóvenes igual”, según él. Pero también hay científicos extranjeros que aseguran que los datos disponibles aún no son concluyentes para afirmar que esta variante sea decisiva en la severidad de esta segunda ola. Hay confusión. Una confusión que a todos nos resulta familiar.

Los hospitales, en todo caso, se están llenando de pacientes de todas las edades, particularmente de entre 30 y 50 años, y con necesidad de oxígeno. “La situación en los hospitales es muy mala. Los pacientes no encuentran cama de uci, ni médico, ni medicamentos, ni oxígeno. Es una situación muy comprometida para los trabajadores sanitarios”, dice Kwatra.

Pacientes afectados por la covid-19 reciben tratamiento en la sala de emergencias del hospital Holy Family de Nueva Delhi el 29 de abril de 2021. Danish Siddiqui/Reuters

El Gobierno indio, bajo la mira

¿Por qué esta segunda ola es tan virulenta? Hay muchas causas al margen de la aparición de una variante. De hecho, quizá lo más difícil sea identificar lo contrario: medidas oficiales, actitudes públicas o factores externos que no contribuyan a la propagación del virus. 

A partir de septiembre de 2020, el Gobierno indio, capitaneado por el primer ministro, Narendra Modi, relajó las restricciones y, sobre todo, adoptó un discurso triunfalista. Modi es el líder del derechista Bharatiya Janata Party (BJP), un partido hinduista que ha enterrado políticamente al histórico Partido del Congreso de la dinastía Nehru-Gandhi, lastrado por la corrupción y la ineptitud. Las buenas perspectivas del país tras la primera ola y la aparición de la primera vacuna india (Covaxin, de la empresa Bharat Biotech) hicieron que las proclamas nacionalistas se impusieran en el seno del Gobierno. Y eso envió un mensaje de falsa inmunidad muy peligroso para la sociedad. 

“Un país que alberga un 18% de la población global ha salvado a la humanidad de un gran desastre al contener el coronavirus de forma efectiva”, dijo Modi cuando la segunda ola llegaba a Europa. 

Los hoteles y restaurantes empezaron a abrirse a partir de octubre de 2020, y en los meses sucesivos se dejaron de pedir test como prerrequisito para viajar dentro del país y alojarse en hoteles en la mayoría de estados. La India empezó a celebrar las fiestas religiosas con su habitual fervor, particularmente las hindúes, algo favorecido por el Gobierno, acusado de castigar a otras minorías como la musulmana. La estampa más clara de este clima de euforia fue la celebración en abril del Kumbh Mela, una de las fiestas hindúes más importantes y también una de las mayores aglomeraciones religiosas del mundo. Millones de devotos hindúes acudieron al río Ganges para sus abluciones sagradas. Aunque de forma algo más contenida, Holi, el festival de los colores, también se celebró a finales de marzo. 

Aunque son los casos más llamativos, sería un reduccionismo achacar la transmisión del virus tan solo a los eventos religiosos. La relajación fue general. El Gobierno habló pronto de “brotes verdes” en la economía y de una recuperación en forma de V. Los mercados, las oficinas, el metro y los autobuses se fueron llenando poco a poco. Era como volver a 2019.

“Todo ha pasado tan de repente…”, dice Amardeep Singh, dueño de tres restaurantes en la ciudad sureña de Bangalore. “En la primera ola se controló bien la pandemia y la gente dio por hecho que lo peor había pasado. Todo esto nos ha pillado por sorpresa. No había nada que recordara la existencia de la covid-19. Había encuentros sociales por todos lados, se había acabado el miedo. Actividades comerciales, clubs, fiestas… todo había vuelto a ser normal, como en tiempos precovid”. 

Muchos ciudadanos culpan a las autoridades de este clima que ha facilitado la explosión de casos en la segunda ola. “El Gobierno debería ser más responsable”, dice Mahima Arora, una joven residente de Nueva Delhi que muestra su preocupación por el “colapso total” del sistema sanitario. “No hay camas, la gente va corriendo de un hospital al otro. Se están muriendo por falta de recursos. Cada día nos enteramos de una o dos muertes de personas que conocíamos”.

Modi recibió severas críticas en 2020 cuando anunció el confinamiento nacional, tanto por el impacto en la economía como por el éxodo de trabajadores de la ciudad al campo. Esta vez parece escarmentado y no quiere repetir el movimiento: “El confinamiento total será el último recurso”, dijo. Ni siquiera la alarma que ha causado la nueva variante o la aceleración de los contagios ha hecho que su Gobierno dé su brazo a torcer. Estados como Maharashtra (oeste) y Karnataka (sur) han decretado restricciones en grandes urbes como Bombay o Bangalore, pero el Gobierno central se niega a cerrar el país.

Miles de devotos congregados en las orillas del río Ganges durante el Kumbh Mela, una de las fiestas hindúes más importantes, el 11 de abril de 2021. Danish Siddiqui/Reuters

“Los casos se están multiplicando día tras día, y nosotros no tenemos los recursos para tratar a una población tan grande. Creo que el Gobierno debe imponer un confinamiento estricto en el país, pero por motivos políticos no lo está haciendo”, dice Mahima.

Como siempre, hay cálculos electorales de por medio. En abril se celebraron elecciones en cuatro estados indios en los que hay cerca de 186 millones de votantes. Pese a la emergencia sanitaria ya imposible de ignorar, las campañas electorales se llevaron a cabo con normalidad y con mítines multitudinarios, y los comicios tuvieron lugar. Modi y su BJP se han volcado sobre todo en las elecciones de Bengala Occidental, un estado clave en el que querían desplazar a la gobernadora, Mamata Banarjee, del All India Trinamool Congress. Esas elecciones, además, se han celebrado por fases, y eso ha dado más oportunidades a que el virus se propague. 

Mientras, los episodios traumáticos se suceden. El 24 de abril se supo que 25 personas habían muerto en el hospital Jaipur Golden de Nueva Delhi por falta de oxígeno. Dos días después se reabrió un hospital con 500 camas que se había cerrado en febrero de este año. En Maharashtra, una fuga en el tanque de oxígeno del hospital interrumpió el suministro a los pacientes. Murieron 22 personas. La televisión mostró imágenes de familiares llorando en los pasillos del centro y personal sanitario intentando reanimar de forma desesperada a los enfermos. 

El Gobierno, sin embargo, no acepta las críticas: ya ha ordenado que se eliminen algunos mensajes en diferentes redes sociales que denuncian la falta de recursos y la gestión de esta crisis. 

La fábrica del mundo

La emergencia ha hecho que el Gobierno prohíba que el Serum Institute of India, que produce 2,4 millones de dosis diarias de la vacuna AstraZeneca, detenga sus exportaciones, que tenían como destino, sobre todo, países africanos. Pese a este movimiento, a la existencia de la vacuna india y al acuerdo que las autoridades han logrado para fabricar también la vacuna rusa Sputnik, no hay suficientes dosis. La India es el mayor fabricante de vacunas del mundo, pero no podrá vacunar a su población este año. Hay cálculos que apuntan a que solo un 30% de los indios estará vacunado a finales de 2021. Además del peligro epidemiológico en el Sur de Asia, esto supone que otros países sin recursos tendrán menos acceso a vacunas.

Un hombre recibe la vacuna Covishield contra la covid-19 en un centro de atención primaria en Srinagar, Cachemira, el 28 de abril de 2021. Dar Yasin/AP

De momento, el Gobierno ha decidido extender la vacunación a personas mayores de 18 años (antes estaba restringida a los mayores de 45 años), pero, al igual que otros líderes regionales, el jefe del Gobierno de la región de Delhi, Arvind Kejriwal, ya ha dicho que el proceso va a retrasarse por falta de dosis. Los problemas en los pagos de las autoridades por las dosis será otro de los obstáculos en la carrera hacia la inmunización del país. 

Los pronósticos epidemiológicos dicen que el pico aún no ha llegado. Angustiada, la India se aferra a sus virtudes: su músculo industrial, su sector tecnológico y su fuerza humana serán fundamentales para intentar dar un vuelco a la situación, pero ahora mismo necesita ayuda para seguir adelante. 

La India contuvo el aliento cuando el coronavirus se desató en Occidente. Ahora el mundo contiene el aliento, porque la India sufre, y lo que pase en la India será decisivo en la historia de la pandemia.

4 de mayo de 2021

Música para camaleones (130) Matt Elliott - The Allegory Of The Cave



It must be what now 13 days? / But I can't shake or forget this twist of cruel fate / You threw yourself into the fray / With no single thought of the end / You fell once again / So this is permanent this change / It's far too late to contemplate beginning again / This transience is how it's played / Once lost is away all your days, my friend are numbered / Oh come on silence whisper my name / Give me the answers that I crave / Is it so cold? we just grow old and slowly crumble / The light reflects the wall of this cave / They dance the flame illuminates/ But our hands are bound we can't turn round to face the embers / Do these cells hold all that I am & Once they decay like you I'll fade into the darkness / Oh come on silence whisper my name / Explain the rules of the game / Oh come on silence talk to me / My feet are bleeding to the bone / They're cracked & worn / The skin is torn from such a long road / But there's still a long way to go / The sun beats down / My furrowed brow's about to burn now / The endless questions still remain / Did I live before & will I then live on once again? / Or are we plucked out from the void & Placed in this frame made of bones, blood & braincells & So we're thrown back in the void / Eternity in the dark is such a long time / Either path is lined with darkness / The crushing pain/the endless void / Repeat the same painful mistakes or / Slowly rot into the soil / Oh darkness please whisper my name / Whisper the rules of this here game

1 de mayo de 2021

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (72) El Gran Wyoming, la Ayuso y la libertad

En el pico de la mesa - 
Wyoming, tajante con Ayuso sobre su lema 'Libertad'

"¿Son libres los ciudadanos de la cola del hambre?"

"¿Son libres el 80% de los jóvenes madrileños que no pueden emanciparse por no poder pagar los altos precios del alquiler?", pregunta tajante Wyoming en este vídeo a Ayuso sobre su lema 'Libertad'.

El Gran Wyoming reflexiona en el pico de la mesa de El Intermedio sobre el lema electoral de Isabel Díaz Ayuso: 'Libertad'. "Está claro que ha encontrado su palabra fetiche", destaca el presentador, que muestra un vídeo recopilatorio de todas las intervenciones de la presidenta madrileña en la que defendía la libertad en Madrid.

"¿A qué clase de libertad se refiere?, porque para ella parece que ser libre en Madrid se refiere, por ejemplo, a ir a los toros", se pregunta El Gran Wyoming, que afirma que ha reducido todas sus propuestas a lo que ella llama, 'la vida a la madrileña': "¿Puede alguien ser realmente libre si no tiene cubiertas sus necesidades básicas?".

"¿Son libres el 80% de los jóvenes madrileños que no pueden emanciparse por no poder pagar los altos precios del alquiler o los casi 190.000 vecinos de la capital que tienen que recurrir al banco de alimentos para poder comer todos los días o los miles de ancianos de residencias que murieron sin tener la oportunidad de ser trasladados a un hospital durante la primera hora?", se pregunta Wyoming. Y es que el presentador afirma que, quizá, en el fondo cuando Ayuso apela a la libertad "se refiere a otra cosa".


En el vídeo principal de esta noticia puedes ver la reflexión completa de Wyoming sobre el concepto de libertad de Isabel Díaz Ayuso, algo que suena a "insolidaridad": "Parece el berrinche de un adolescente consentido". Por eso, Wyoming afirma cuál es la verdadera libertad que tenemos todos: ¡ir a votar!

"Me han echado del trabajo, pero del bar no gracias a Ayuso"

El Intermedio sale a la calle para comprobar que, como asegura Isabel Díaz Ayuso, poder tomarse una caña en una terraza es lo primero que buscan los ciudadanos que viven en Madrid

"Me han echado del trabajo pero del bar no me echan gracias Ayuso": los ciudadanos agradecen así poder tomar cerveza "a la madrileña"

29 de abril de 2021

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (41) In Memoriam, Beriaín y Fraile: morir para contarlo

La noticia saltaba este lunes en todos los medios, el navarro David Beriain y el vasco Roberto Fraile habían sido asesinados este pasado lunes en el parque nacional de Arli, en Burkina Faso, cuando grababan un documental sobre la caza furtiva en la zona. Con este doble golpe el periodismo español ha perdido a dos de sus más grandes reporteros de conflictos, una figura que no abunda en la prensa patria. El Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), una federación de grupos yihadistas vinculada a Al Qaeda, ha reivindicado la autoría del ataque. Junto a los dos periodistas falleció el irlandés Rory Young, presidente de la ONG Wildlife Angel que les guiaba en la filmación de un documental que estaban rodando para denunciar la brutal caza furtiva que está diezmando la fauna salvaje del área en el que se sitúa el parque nacional de Pama. La Sexta presentó esta reconstrucción de la emboscada yihadista en la que perdieron la vida los reporteros. 



Beriain y Fraile encarnaban una figura en vía de extinción, la del reportero de conflictos, un periodismo de otro tiempo que se mancha las botas de barro y el alma de empatía para ir a esos lugares del mundo donde suceden las cosas que preferiríamos no saber. En este tiempo de opinadores y todólogos, de periodistas que se limitan a ejercer de copistas y transmisores de la versión oficial, Beriain y Fraile representaban la dignidad y honestidad de un oficio ingrato, difícil y, con frecuencia poco reconocido y muy mal pagado. 

Como bien apunta Manuel Jabois en su artículo en El Paísen España cuando importan los mejores periodistas, los que se juegan la vida en lugares olvidados y, muchos de ellos, en condiciones precarias es cuando los matan o los secuestran, pocas veces cuando informan. En palabras de Manu Brabo"Hoy de nuevo seremos, nosotros y nuestro trabajo, "necesarios", "imprescindibles", "la voz de los sin voz"... lo q se le ocurra al pedante de guardia. Mañana volveremos a morir en otra puta selva, desierto, carretera... en otro lugar sin nombre. Solos, asustados, en silencio." 

Ambos, Beriain y Fraile, llevaban ya una amplia carrera a sus espaldas y habían trabajado en las zonas más difíciles y violentas del mundo. Beriain era el más conocido por ser la cara visible de numerosos documentales como la saga Clandestino. Empezó su carrera como reportero de guerra en la guerra de Irak, cuando solo tenía 25 años, y logró entrar al país oculto en el camión de unos contrabandistas turcos. Desde aquella experiencia iniciática, el navarro se forjó una amplia experiencia como reportero en zonas de conflicto trabajando también en Afganistán, República Democrática del Congo, Sudán, Libia, México, Colombia o Venezuela, escuchando y contando grandes historias. Lo que movía a Beriain a hacer su trabajo queda perfectamente resumido en una respuesta que dio a una entrevista al diario 20Minutos. "¿Merece la pena jugarse la vida?", le preguntaron, y él respondió:

"Absolutamente, me considero un privilegiado. No voy sólo para que la gente conozca esa realidad. Voy para aprender yo, porque necesito hacer preguntas, porque siento una curiosidad quemante por hablar con esas personas. No porque me guste el riesgo, pero lo asumo porque quiero sentarme a hablar con esas personas. Me considero un curioso de la naturaleza humana e intento encontrar verdades sobre la naturaleza humana en las condiciones más extremas de la realidad, donde no hay sitio para la impostura".

Roberto Fraile era natural de Barakaldo (Euskadi), tenía 47 años y llevaba varias semanas en el país africano, que tuvo que dejar para volver a Salamanca por la pandemia, lugar en el que llevaba residiendo 25 años. Era ya todo un veterano en el oficio, un cámara de televisión que desde hace 20 años aprovechaba sus vacaciones para viajar a zonas de guerra. En el año 2012 resultó herido por la explosión de un artefacto en la ciudad de Alepo (Siria), donde estaba grabando un reportaje junto a las tropas insurgentes del conflicto. En esa ocasión, tuvo que ser operado de urgencia en un hospital de la ciudad y posteriormente fue evacuado a Turquía. 

En los últimos años había terminado dejando su trabajo para dedicarse full time a los documentales aliándose definitivamente con Beriain. Juntos se trasladaban a rodar documentales a países como Colombia, Brasil y ahora Burkina Faso. Junto a Beriain, es uno de los protagonistas del documental de Netflix, 'Morir para contar', estrenado el pasado 2018 donde distintos reporteros de guerra cuentan sus peores (o mejores) experiencias y su forma de enfrentar los problemas a los que se entrentan en la profesión , y que a continuación incluimos.

Morir para contar (Hernán Zin, 2018)

 

Antonio Pampliega, el periodista español secuestrado por Al Qaeda el pasado 2015 durante 299 días, se despidió de su amigo Roberto Fraile con un emotivo texto en Facebook e Instagram. Pampliega, también reportero en zonas de conflicto, pudo compartir muchos momentos con él. Entre ellos, la explosión en Siria que dejó herido al cámara, teniendo que ser evacuado y operado de urgencia en un hospital de la ciudad de Alepo. Pampliega dejó también un mensaje lleno de emoción en su cuenta personal de Twitter que habla perfectamente de los lazos irrompibles que se forjan entre quienes viven esas experiencias: "Familia. Eso es lo que significa esta fotografía. Cinco amigos posando y sonriendo. Está tomada en la Nochebuena de 2012, en un hospital de Turquía. Roberto (en el centro) había resultado herido por la metralla de una granada de mano en La Ciudad Vieja de Alepo. López y yo, lo sacamos del frente hasta conseguir llevarlo a un hospital para que le operasen de urgencia. Sergi y Alberto, desde el lado turco, levantaron todos los teléfonos habidos y por haber para conseguir que la ambulancia que transportaba a Roberto lograse entrar en Turquía... Esta foto muestra una de las cenas más especiales y diferentes que he vivido en estos años cubriendo guerras... Nos reímos, contamos anécdotas, nos metíamos con Roberto (le daba más miedo la reacción de su mujer que los puntos de sutura) y celebramos la vida... Hoy, Roberto ha sido asesinado en Burkina Faso. Y no tengo palabras... Pienso en su mujer, en sus dos críos, en su familia, en sus amigos... Roberto era uno de los mejores cámaras de España, pero sobre todo era una de las mejores personas con las que he tenido la posibilidad de trabajar".


Desde que se ha conocido su muerte, el mundo del periodismo se ha deshecho en halagos hacia el trabajo, la entereza y la entrega de Beriain y Fraile. Ha habido minutos de silencio en su memoria en las redacciones, cadenas de televisión y facultades de periodismo de todo el país. En la Redacción de Vida y Tiempos del Juez Roy Bean nos unimos a ellos. Que la tierra les sea leve, descansen en paz David Beriain y Roberto Fraile. y Rory Young.

6 de abril de 2021

Música para camaleones (129) Lambchop - A Chef's Kiss



It's so hot the air has second thoughts Won't last a winter's memory The smell of gas and fresh cut grass Won't last beyond us at all It took 'til death to tell your story Nothing was wasted on us all If sunlight were our best disinfectant And our years will burn with night's fall A Civil War veteran picks a lily Then listens to Pablo Casals A final note that rings forever Life will be the death of us all Maybe I'll break into the movies Become a star upon the screen And blow A kiss to A song

24 de marzo de 2021

Vocabulario Fundamental. Mujeres (25) Vidas Conspicuas (20) Ruth Bader Gainsberg, la jueza disidente que cambió Estados Unidos


Ruth Bader Ginsburg no vivió lo suficiente para ver a las hordas fascistas asaltando el Capitolio estadounidense. La magistrada, que fue la segunda mujer en acceder a la Corte Suprema de su país, falleció el pasado 18 de septiembre a sus 87 años. 

En la última etapa de su vida se convirtió en un icono feminista para las generaciones más jóvenes por su compromiso con la igualdad de género y sus opiniones poco ortodoxas en cuestiones como el aborto, la pena de muerte o los derechos de los homosexuales. Su popularidad la llevó a ser la imagen de camisetas y pancartas con el apodo de "Notorius RBG", en referencia al rapero Notorius BIG.

En los últimos años destacó por su oposición, más o menos velada, a los desmanes del presidente Donald Trump, a quien llamó "farsante". "Dice lo que se le ocurre en el momento. Realmente es un egocéntrico", declaró la magistrada, aunque tuvo que acabar disculpándose para no ver comprometida su imparcialidad como jueza. Pese a ello, Bader Ginsburg nunca ha ocultado su forma de pensar ni se esforzó demasiado en ocultar el desprecio que sentía por Trump.

La trayectoria vital de Ruth Bader Ginsburg encarna la de muchas mujeres que vivieron esas décadas en las que la sociedad pasó de un machismo absoluto a una tímida apertura y aceptación de las mujeres en la vida pública. 

Nacida en el barrio neoyorquino de Brooklyn en 1933, pudo llegar a estudiar Derecho en Harvard gracias a una beca concedida por sus dotes y su talento. Su carrera judicial comenzó en 1980 y, trece años después, Bill Clinton la nombró jueza del Tribunal Supremo, compuesto por un presidente y ocho jueces y que es el máximo organismo del poder judicial en Estados Unidos.

Su muerte dejó huérfana a toda una generación de feministas estadounidenses que en su figura vieron a un ejemplo de mujer luchadora, comprometida y audaz a la hora de defender los valores de la igualdad entre sexos. Pero más allá de su valor simbólico, Bader Gainsberg fue una pieza clave de la Justicia estadounidense. 

Al final de su carrera, y en virtud de su experiencia en el cargo, Bader Gainsberg se convirtió de facto en la líder del bloque liberal y progresista, formado por cuatro jueces, de la Corte Suprema estadounidense. Y todo ello llevando siempre a gala su carácter un tanto extravagante y sus peculiares manías. Esto escribía el New York Times en su obituario:

"La jueza Ginsburg se esmeraba al emitir sus dictámenes, tanto los que hacía para la mayoría como cuando estaba en desacuerdo. Sus dictámenes estaban muy bien elaborados, con frases declarativas directas y muy poca jerga. A veces decía que estudiar literatura con Vladimir Nabokov en la Universidad Cornell la había inspirado a prestar atención a la escritura. A pesar de ello, fueron sus disidencias, en particular las que anunció desde el banquillo, las que recibieron mayor atención. En un guiño a su público, adquirió la costumbre de cambiar los collares decorativos que vestía junto con su toga judicial en los días en que anunciaba un disenso. Incluso usó su "collar de la disidencia", que un observador describió como "parecido a una pieza de armadura medieval", el día después de la elección de Trump."

Bader Gainsberg, con sus partidarios y detractores, constituyó pese a todo un anclaje para la unidad y el diálogo entre las dos Américas.  Tal como escribió un periodista de la BBC, su muerte "supone un terremoto en una nación ya fracturada": "Su muerte abre ahora la posibilidad de que el presidente Donald Trump nomine a su sucesor en una corte de nueve miembros donde ya ha colocado a dos, y altere así por años el equilibrio ideológico del Supremo a favor de los conservadores. Como esto ocurre además en un país políticamente polarizado y a pocas semanas de una elección presidencial cargada de tensión, el debate por el reemplazo de Ginsburg amenaza con aumentar la fractura entre republicanos y demócratas".

Y, efectivamente, así ha sido. Apenas diez días después de la muerte de Bader Ginsburg, urgido por la proximidad de las elecciones y quizás previendo su derrota,  el por entonces presidente Donald Trump nombró a Amy Coney Barrett como sustituta. 

De esta forma, Trump rompió el equilibrio ideológico de la Corte Suprema a favor de los conservadores. Esta balanza tardará en volver a equilibrarse de nuevo, pues el título de juez de la Corte Suprema se ostenta de forma vitalicia. “Es una mujer de logros incomparables, intelecto imponente, credenciales excelentes y lealtad inquebrantable a la Constitución”, ensalzó Trump a su candidata, una jurista muy próxima a grupos religiosos y ultraconservadores.

En un Estados Unidos arrasado por las soflamas trumpistas y aún traumatizado por los gravísimos sucesos del asalto al Capitolio, se echarán de menos voces dialogantes, valientes y lúcidas como la de la juez Ruth Bader Gainsberg. "Me gustaría ser recordada como alguien que usó todo su talento para hacer su trabajo lo mejor posible", dejó dicho la jueza. Y sin duda que así será.

Les dejamos con el documental 'RBG' dirigido en 2018 por Julie Cohen y Betsy Westque bucea en la extraordinaria vida y carrera de la Bader Ginsburg, y cómo su trabajo hizo avanzar la lucha por los derechos civiles y, en particular, los de las mujeres en Estados Unidos.
 

22 de marzo de 2021

Concreciones (100) La Ayuso, el Covid-19 y la libertad


26 de marzo, viernes noche en Madrid, Magaluz rediviva. Con una incidencia acumulada en la Comunidad de Madrid de casi 250 contagiados por cada 100.000 habitantes (límite marcado como 'riesgo extremo') y el 40% de los nuevos contagios en España, pero según la presidenta de la Comunidad y el alcalde madrileño "vienen a ver teatro y disfrutar de la cultura, no a beber". Claro que sí, guapis. 

9 de marzo de 2021

Música para camaleones (128) Manel - L'amant malalta




Un videoclip de Manel realizado por Víctor Carrey y producido por Ceramiques Guzmán. La canción es la crónica de una cita frustrada por culpa de una pandemia que, por aquellos días, consideramos apenas una simple gripe sin llegar a imaginarnos lo que nos traería después, la amante enferma es a la que hace referencia el título de la composición. Él se sumerge en los pensamientos de un conductor hedonista que vaga por el perímetro de una gran ciudad, un trayecto por paisajes apocalípticos. La pieza intenta evocar qué ha pasado tras un año desde el Estado de Alarma y el confinamiento en el que nos vimos sumidos en 2020. En una nota promocional que acompaña al lanzamiento, señalan que "muestra el perfil más Chromatics de una banda que, desde la actualidad reinterpreta la melancolía del pop de los ochenta". 


L’amant malalta 

La meva amant està malalta. És una grip amb febres altes. Avui anàvem a sopar, en tenia moltes ganes. La meva amant està malalta. M’ha contactat a mitja tarda. Dins els llençols suats el seu cos tremolava. Jo vaig conduint, i arriba la nit, i es perden les línies del paisatge, i el retrovisor se m’omple d’estels i penso en anar a visitar-la. La meva amant està malalta. Ma mare diu que hi ha una passa. Avui anàvem a sopar i a l’Antilla, a ballar salsa. La meva amant està malalta. El cap bullent no troba calma. Ni els dos peus glaçats amb les ungles pintades. Jo vaig conduint, enmig de la nit, pels límits de l’àrea suburbana, i el retrovisor se m’omple d’estels i de llums dels patis de les cases. Rugeix el motor, soc lliure i veloç i la meva amant està malalta. Veuria el trencall, les flors al balcó, potser aniré a visitar-la... Sí, potser aniré a visitar-la... 
 
L’amant malalta (EP Album completo) L’amant malalta - La jungla - Tipus Suite