Visita nuestra web. Todo más ordenadito, mejor.

16 de marzo de 2009

La catedral y la muerte

Hace ya unos cuantos años, en un viaje por Alemania y Dinamarca -preciosos países ambos-, nos desviamos de la ruta para poder contemplar la majestuosa catedral de Colonia, la magnífica Kölner Dom. Y ésta no nos decepcionó.












Cim
entada en otros templos levantados unos sobre otros y que se remontan al 313 d.c., su construcción comienza en 1248 y se prolongó durante más de 600 años ya que en 1560 cesó su construcción durante tres siglos, aunque ya se utilizaba la parte ya construida.
Sólo a principios del siglo XVIII comienzan de nuevo las obras, siempre siguiendo los planos originales, hasta ser terminada en 1880. Y por ello, porque a pesar de los embates del tiempo y las modas arquitectónicas ha conservado siempre el diseño original, en ella se sublima el gótico como arte arquitectónico, considerándose una de sus expresiones catedralicias más puras.

En
esta impactante catedral con torres de 157 metros y la campana oscilante más grande del mundo, se conservan además de muchos magníficos vitrales medievales, una urna con los supuestos restos de los Tres Reyes Magos, lo que le ha llevado a ser uno de los más importantes centros de peregrinaje del catolicismo, siempre adorando símbolos inciertos.

La historia de esta catedral ha transcurrido a lo largo de más de ocho siglos de Sacro Imperio Romano Germánico, de la Reforma Protestante, las invasiones napoleónicas y el parto con dolor de la constitución de Alemania como estado unificado en 1871. En el turbulento siglo XX contempló estupefacta el militarismo del Segundo Reich que desembocó en la Gran Guerra, los años de agitación y revueltas tras ella, la explosión de las vanguardias artísticas, la hiperinflación de los años 20, el ascenso y caída del nazismo, y con él llegaron los primeros daños que la guerra le ocasionaba en carne propia, los bombardeos aéreos que destruyeron Colonia -importante nudo industrial y de comunicaciones- casi por completo, aunque la ennegrecida catedral fue respetada de forma expresa por los pilotos aliados y sólo sufrió bastantes desperfectos de las bombas que cercenaban la vida a su alrededor.
Este monumento superlativo ha visto marchar a sus hijos hacia quiméricas glorias bélicas en muchas guerras, dos de ellas de dimensiones mundiales, y sin embargo no fue hasta 1945 cuando pudo contemplar en directo las calamidades de la guerra en todo su esplendor, cuando pudo ver la muerte pasearse a sus pies. En este vídeo estremecedor podemos contemplar cómo un tanque Pershing estadounidense destruye un panzer alemán Panther el 6 de marzo de 1945 en medio de una Colonia en ruinas. Hombres muriendo entre las llamas, a los pies de la gran catedral.