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31 de diciembre de 2011

El 2011 ha muerto. ¿Viva el 2012?

Termina el 2011 y llegan los inevitables balances y miradas atrás a las grandes noticias de este año convulso y mayormente nefasto que hemos vivido. El año que trajo el terremoto-tsunami que devastó la costa este de Japón y la posterior crisis nuclear producida en la central de Fukushima que ha hecho replantear a muchos países el uso de este tipo de energía (no a España, claro), el asesinato de Osama Bin Laden, la retirada estadounidenses de Irak, la crisis ecológica global, la sequía y las subsiguientes hambruna y mortandad en el Cuerno de África, la confirmación de la crisis de la deuda europea e incluso del concepto mismo de Europa.

Pero sobre todo ha sido el año en que el individuo común, ayudado por las nuevas tecnologías y las nuevas ideas, se ha dado cuenta de su poder para combatir los abusos y corrupciones del viejo mundo, de la clase política y financiera que nos ha llevado al borde del precipicio donde estamos, lo que ha traido protestas generalizadas que se han sucedido
por todo el planeta. Este contra-poder ha sido sublimado por las revoluciones populares del mundo árabe que al menos en Túnez, Libia, Yemen y Egipto se han sacudido, a costa de mucha sangre, a los dictadores que los tiranizaban, aunque su camino a la libertad y los sacrificios que tendrán que hacer para ello no han hecho más que empezar.

Mientras, en España nos despedimos de un año nefasto en el que a pesar de haber llegado la rendición condicionada de ETA, también ha traido más paro y más crisis en los últimos estertores de la lamentable segunda legislatura del gobierno socialista y, por inercia de una democracia mal diseñada, la llegada masiva a las instituciones autonómicas y nacionales de una ola conservadora con unas ideas muy parecidas a las que hace más de una década pusieron las bases de esta crisis que nos golpea, lo que no nos hace ser muy optimistas sobre el futuro cercano. Así pues se marcha el 2011 y llega un 2012 tenebroso a pesar de que muchos aseguren (o precisamente por ello) que en España empieza a amanecer.

Informe Semanal - Balance del año 2011