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4 de diciembre de 2011

El Crackómetro (16) La quinta Copa Davis


Dos castellanos, un valenciano, un toledano, un balear y dos catalanes, españoles de todas partes en la cancha y en las gradas logran la quinta Copa Davis para nuestro país, tras conseguir el simpar Rafael Nadal el punto definitivo en la Final de Sevilla ante los combativos argentinos, en un partido (otro) para la Historia. Se habla ahora de fin de ciclo y relevo generacional al ser el 2012 año olímpico y sobrecargarse la temporada de estos grandes jugadores, pero lo que tenga que ser será. Disfrutemos hoy del regusto de esta final apasionante y del mejor equipo nacional de tenis del siglo XXI.



El tenis también puede ser fuego

Alfredo Relaño | 05/12/2011

El tenis, deporte sin contacto, deporte de gentlemen más que ningún otro. De esperar la conformidad del otro para sacar, de saludar inmediatamente al vencido. Alguna protesta, eso es todo, para romper la asepsia. Así es el tenis casi siempre, deporte para degustadores. Pero también puede ser fuego, lo vimos ayer en esa lucha feroz entre Nadal y Del Potro, que exploraron hasta el fondo de sí mismos para extraer el último recurso. Nadal encajó un parcial de 7-0 en el primer set, no está en su mejor año, quedaba la baza de Ferrer a jugar, Del Potro se crecía, era como para bajar los brazos...
Pero Nadal es incapaz de eso, tiene una fuerza interior a prueba de cualquier cosa. El suyo es un tenis distinto, hecho de rabia y de fuego. Algo así era Arantxa. Y eso le permitió salir ayer del trance ante Del Potro, que ha perdido dos partidos pero se ha ganado la admiración de toda España para siempre. Honor al vencido, a sus lágrimas finales, a la dignidad de su derrota. El deporte es quizá el único ámbito de la vida en el que la derrota es tan honorable como la victoria y ayer fue otra ocasión de comprobarlo. Ese tipo es un gran tipo, los argentinos pueden estar bien orgullosos de él.
Y nosotros de Nadal y de Ferrer, y de Feliciano y Verdasco, que si esta vez han perdido en la anterior ocasión, en Argentina, ganaron en condiciones difíciles su punto de dobles y sus individuales. Y también de todos los demás que han contribuido a ganar cinco ensaladeras en lo que va de siglo. Aquel camino lo abrió Santana, que se quedó a las puertas, con dos finalísimas perdidas. Santana, tan distinto a Nadal, con su tenis suave, su muñeca, sus lobs, su tenis relajado... Entonces no imaginábamos que el tenis podía ser fuego. Pero con Nadal lo es. Felicidades, muchachos, y gracias.