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11 de septiembre de 2011

Campanadas de la Historia (7) El instante en que cambió el mundo


Nos sumamos en esta bitácora a las conmemoraciones del décimo aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y nos fijamos en un instante, cuando a las 15.03 del día 11 de septiembre el segundo avión secuestrado enfilaba la torre sur del World Trade Center. En ese momento, el mundo se dió cuenta de que, de repente, los tiempos habían cambiado. Porque el segundo avión disipaba las dudas de qué estaba pasando. Estados Unidos estaba siendo atacado y esta vez el terror ocurría en su propia casa.

Porque lo cierto es que los Estados Unidos llevaban décadas creándose enemigos con sus turbios manejos políticos y actuaciones bélicas por el mundo, desde el Plan (u Operación) Cóndor que distorsionó a la medida de Washington la política iberoamericana durante la segunda mitad del siglo XX a las manipulaciones políticas, guerras declaradas y operaciones encubiertas realizadas en el sudeste asiático, Oriente Medio e incluso África durante décadas.

Pero fueron sobre todo la arrogancia e incompetencia criminal de la Administración Bush antes y después de los atentados y la flagrante incomunicación, errores de interpretación e incluso celos entre la C.I.A. y el F.B.I., los que propiciaron que los ataques se llevaran a cabo. Desde la Casa Blanca que tenía que tomar decisiones hasta los que debían haber atado los numerosos cabos que circulaban en los informes y bases de datos, todos subestimaron el peligro del integrismo islámico e ignoraron todas las alarmas y avisos de que algo así podía ocurrir.

Les dejamos con un buen análisis de Marc Bassets sobre la decadencia de E.E.U.U. en este comienzo de siglo XXI desde esta funesta fecha y la mirada de Michael Moore sobre los hechos caecidos antes y después de los atentados, recogidos en su película-documental Fahrenheit 9/11. Éste, al recoger la Palma de Oro del Festival de Cannes del año 2004 se la dedicó "a mi hija, a los niños y niñas estadounidenses, y a Iraq, y a todos aquellos que en el mundo entero están sufriendo por nuestras acciones."

La obsesión del declive lastra a EE.UU.

La Vanguardia Marc Bassets. 04.09.2011


Washington Estados Unidos conmemora en una semana el décimo aniversario de los atentados del 11-S ensimismado, dividido y crispado, y obsesionado con el declive como potencia mundial, mientras el presidente Barack Obama abre una era de repliegue y multilateralismo.

El país asustado del 2001, que por primera vez en décadas se sintió vulnerable pero convencido de que su poderío militar y económico podrían con todo, flirtea ahora con la recesión, duda de su posición en el mundo, a días parece ingobernable, y está atrapado en un pesimismo que desmiente el tópico del optimismo estadounidense.


La década arrancó con un atentado terrorista y una respuesta militar en Afganistán e Iraq. Diez años después, los efectos del atentado terrorista se diluyen y es el golpe de la crisis del 2008 lo que sienten los estadounidenses, y lo que, según los agoreros, precipitará el ocaso del último imperio.

Muerto Osama bin Laden, el enemigo ya no es tanto Al Qaeda como el déficit presupuestario y el paro. Y Washington, donde los demócratas controlan la Casa Blanca y el Senado, y los republicanos la Cámara de Representantes, no encuentra soluciones para relanzar la primera economía mundial. Ensayos recientes como El mundo postamericano, El síndrome de Ícaro o La superpotencia frugal, leídos y estudiados en la Casa Blanca de Obama, definen el espíritu de la época. El autor de La superpotencia frugal, Michael Mandelbaum, argumenta que EE.UU., obligado por las restricciones presupuestarias, será más modesto en sus ambiciones globales.

"Nada dura para siempre, pero los inminentes límites económicos en la política exterior norteamericana durarán un tiempo, porque las obligaciones económicas que estos límites impondrán, como el alto coste de la sanidad y las pensiones para los estadounidenses mayores, continuarán durante décadas", dijo Mandelbaum tras publicarse el libro.

La década del 11-S ha modificado el lugar en el mundo del país que Madeleine Albright, secretaria de Estado con Bill Clinton, llamó "la nación indispensable". La arrogancia imperial de George W. Bush en Iraq ha cedido el paso a la prudencia de Obama en Libia, ejemplo de multilateralismo en tiempos de fatiga bélica.

Esta ha sido, también, la década de China. Ascenso económico, y militar. También político: una parte de las élites occidentales ve con envidia la agilidad en la toma de decisiones del autoritarismo chino respecto al contraste con los bloqueos de las democracias.
"Más que impedir el ascenso de competidores, las intervenciones de Estados Unidos en el extranjero, sumadas a los males presupuestarios y económicos en casa, han colocado a Washington en clara desventaja respecto a sus rivales, notablemente Pekín", escribe el historiador Melvyn Leffler en el último número de la revista Foreign Affairs.
 
Fareed Zakaria, autor del El mundo postamericano, habla del "ascenso del resto". En un artículo en Time, publicado en marzo, recordaba que, en el ranking educativo de la OCDE, los adolescentes estadounidenses ocupan hoy el decimoquinto puesto en ciencias y el 25.º en matemáticas, que la infraestructura de este país es sólo es la 23.ª mejor del mundo, que EE.UU. es el 27.º en esperanza de vida y el número uno en obesidad. "Hace sólo unas décadas, EE.UU. estaba arriba en estos rankings. Ya no", escribe.

La Rand Corporation, el laboratorio de ideas californiano cuyo primer cliente es el Pentágono, acaba de publicar un libro en el que evalúa los éxitos y fracasos de EE.UU. en los últimos diez años. Entre los éxitos, cita el debilitamiento de Al Qaeda, la mejora en los servicios de espionaje y la preparación de los estadounidenses ante un eventual ataque. Entre los errores, "la excesiva confianza en la reconstrucción de Afganistán, el lanzamiento de una guerra en Iraq que hizo poco para debilitar a Al Qaeda, y muchas acciones que ayudaron a los yihadistas a reclutar al fomentar el resentimiento contra Estados Unidos, como los abusos cometidos en la prisión de Abu Graib".
 
"Iraq y Afganistán han sido experiencias muy muy difíciles para Norteamérica. Y espero que hayamos aprendido de ellas. Mi punto de vista es que Estados Unidos debe ir con mucho cuidado con las futuras intervenciones", dice el veterano Lee Hamilton, ex congresista, vicepresidente de la comisión de investigación del 11-S y copresidente del Grupo de Estudios sobre Iraq que en el 2006 propuso una estrategia para acabar la guerra.

Pero Hamilton, como otras personas consultadas, no cree en el declive de EE.UU. "En este país tenemos problemas muy severos pero también tenemos un sistema muy resistente. Y la energía, el genio, la capacidad de emprender del pueblo estadounidense es un factor poderoso. No conozco ningún país del mundo que sea más fuerte que nosotros hoy. Creo que en términos relativos EE.UU. en muchos aspectos sigue siendo preeminente", dice.

La economía norteamericana sigue siendo hegemónica: aunque el producto interior bruto chino supere al estadounidense en los próximos años, en ingresos per cápita puede tardar décadas en igualarlo. Y militarmente ningún país hace sombra a EE.UU., cuyo gasto militar multiplica por seis el de China.
James Thomson, presidente de la Rand Corporation, recuerda que "el sentimiento de declive es una historia muy antigua en EE.UU.". "En los ochenta, Japón era el futuro", dice. Y añade: "Los norteamericanos siempre estamos muy preocupados por ser el número 2, 3 o 4, pero no hay pruebas de que esto vaya a ser así".

Expertos como George Friedman, de la consultora Stratfor, sostienen que es precisamente este estado de alerta permanente lo que le permite prosperar y mantener la hegemonía.
Según Thomson, de la Rand Corporation, el declive, si llega, no llegará por un ataque terrorista sino por el endeudamiento, la recesión y las divisiones políticas. "El gran tema –dice– es el dinero. Lo que está debilitando a EE.UU. es la deuda y el bloqueo político. El partidismo extremo está haciendo que sea muy difícil gobernar EE.UU.".

















Fahrenheit 9/11, de Michel Moore (2004)



Vocabulario Fundamental. Puta guerra (2) Adiós a las grandes guerras

Les ofrecemos un estupendo artículo del corresponsal de La Vanguardia Marc Bassets en Washington, repasando la evolución de las guerras libradas por Estados Unidos en esta primera década del siglo XX tras los atentados del 11-S y cómo los analistas militares prevén se realizarán las guerras futuras de la gran superpotencia. Éstas habrán de ser más baratas, serán cada vez menos letales (al menos para los soldados norteamericanos), más tecnológicas (los éxitos de los drones están siendo reveladores) y serán soportadas cada vez más por fuerzas especiales y mercenarios privados. Es de destacar el distanciamiento de una gran parte de la sociedad estadounidense respecto a los sacrificios en vidas humanas propias (y por supuesto) ajenas que provocan los conflictos que libra su país.
Fotos: Big Picture

"Adiós a las grandes guerras"


Marc Bassets | Washington 05/09/2011

Una década de conflictos irresueltos deja paso a operaciones secretas | Libia, la muerte de Osama bin Laden y los 'drones' señalan la vía futura | El gasto militar se ha doblado, y la factura bélica supera el billón de dólares | EE.UU. tiene un ejército secreto y de élite formado por 25.000 soldados | Los gran mayoría de estadounidenses ha vivido estos años sin sacrificios | "Al final deberás tener a gente sobre el terreno", afirma un historiador militar.
La década del 11-S empezó con una exhibición de fuerza abrumadora de las fuerzas armadas más poderosas de la historia. Y termina con un país en el que la distancia entre la sociedad y los militares se ahonda y sin apetito para más conflictos. Estados Unidos, reacio a volver a enviar decenas de miles de tropas a lugares remotos e incomprensibles, opta con la Administración Obama por un nuevo tipo de guerra secreta con bombardeos con aviones sin piloto y operaciones con fuerzas especiales que escapan al escrutinio público.
En conversaciones con historiadores y expertos en seguridad en EE.UU., emerge un diagnóstico: para la inmensa mayoría de los estadounidenses, más del 90% de la población que no es militar ni tiene vínculos familiares con los militares, las guerras de esta década han sido guerras invisibles, lejanas. Hay una desconexión. No hubo, tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, de los que el domingo se cumplirán diez años, un discurso de sangre, sudor y lágrimas. Al contrario: el entonces presidente George W. Bush animó a sus compatriotas a consumir.
"Excepto para las familias de los soldados que han servido varias veces en ultramar y que han realizado sacrificios enormes, para el resto de norteamericanos no ha sido una ocasión para el sacrifico. No hay un sensación de participación universal", constata Brian Michael Jenkins, que lleva cuatro décadas estudiando la amenaza terrorista en la Rand Corporation, el laboratorio de ideas de referencia en materia de seguridad, cuyo primer cliente es el Pentágono. Esta ausencia de sacrificio, en opinión de Jenkins, se disfrazó de alardes hiperbólicos de patriotismo.
Un motivo de este distanciamiento es que, para EE.UU., Afganistán e Iraq han sido mucho menos letales que guerras anteriores como Vietnam. En Vietnam murieron unos 60.000 estadounidenses. En Afganistán, una guerra más larga que Vietnam, han muerto unos 1.600. En Iraq más de 4.000. En Vietnam, además, el reclutamiento era obligatorio, lo que socializó el dolor. Todas las familias conocían a alguien que estaba en la guerra, o que había muerto. Ahora no. La superpotencia ha externalizado la guerra a los voluntarios, un segmento que no llega al 1% de la población.
"Nunca diría que el país no se preocupa. Pero la gente sigue con sus vidas –dice John McManus, historiador militar en la Universidad S&T de Misuri–. A veces me pregunto si este es el motivo por el que estas guerras hayan durado tanto. Sólo afectan una parte muy pequeña de la población, muy respetada, pero la mayoría de los americanos no tienen ningún vínculo con las fuerzas armadas y quizá no conocen a nadie que esté en ellas". La escasa implicación social en las guerras reduce la presión política para terminarlas.
Pero la ausencia de victoria en Iraq y Afganistán y el coste han hecho mella. Ambas guerras han costado 1,3 billones de dólares, según cálculos recientes. En estos diez años el presupuesto militar casi se ha doblado. Hay fatiga bélica, entre los ciudadanos y los gobernantes. "Esto puede hacer que Gobierno y población sean muy reticentes a ir a guerra y usar fuerza militar en grandes proporciones. Pero no creo que sea porque estas guerras no hayan tenido éxito, sino porque estas guerras han durado tanto y no se han decidido", dice Richard Kohn, profesor emérito de historia militar en la Universidad de Carolina del Norte.
En febrero, el entonces secretario de Defensa, Robert Gates, dijo que "cualquier secretario de Defensa que aconseje a un presidente volver a enviar un gran ejército terrestre a Asia, a Oriente Medio o a África debería hacérselo mirar". Hace unos días, su sucesor, Leon Panetta, presentó la intervención en Libia, en la que EE.UU. ha sido fundamental pero ha estado en un plano secundario, como un modelo para intervenciones futuras. Gates y Panetta resumían el arco que va de 2001 a 2011, de las intervenciones terrestres en Afganistán y, sobre todo, Iraq, a Libia y la muerte de Osama bin Laden en mayo.
El número de fuerzas especiales ha pasado de 1.800 antes del 11-S a 25.000 ahora, según ha revelado The Washington Post, que las define como "el ejército secreto de EE.UU." Bajo la dirección del Mando Conjunto de Operaciones Especiales, este ejército, que incluye a los Navy Seals, el grupo de élite que mató a Bin Laden, actúa no sólo en Iraq y en Afganistán sino en países con los que EE.UU. no está en guerra como Yemen, Pakistán, Somalia, Filipinas, Nigeria y Siria. En paralelo, la CIA ha desarrollado un brazo militar que, entre otros cometidos, controla los bombardeos con aviones no pilotados –zánganos, o drones, en inglés– que han liquidado a más de 2.000 supuestos terroristas desde el 2001.
La guerra secreta plantea problemas legales y éticos. Las muertes de civiles en operaciones nocturnas o en bombardeos, además, son contraproducentes para los intereses estadounidenses. Y algunos dudan de su efectividad. "La tecnología es importante, pero los drones sólo te llevan hasta cierto punto. Al final deberás tener a gente sobre el terreno que alcancen tu último objetivo, sea cual sea. Es muy difícil hacerlo usando sólo drones", dice McManus, autor un libro sobre los soldados rasos desde la Segunda Guerra Mundial hasta Iraq.
El profesor Kohn prevé que la fatiga bélica propicie cambios en las fuerzas armadas similares a los que ocurrieron tras la desmovilización posterior a guerras pasadas. Un precedente, añade, son los años veinte y treinta. El tamaño de las fuerzas armadas se redujo pero adoptaron nuevas tecnologías como tanques, camiones, aviones y submarinos. Kohn recuerda que también fue la época de las pequeñas guerras en países como Nicaragua o Haití. "Y en cierto modo –concluye– se luchaban del mismo modo que ahora luchamos contra los terroristas en distintas partes del mundo como el Cuerno de África y el sudeste asiático". En las guerras futuras resuenan ecos arcaicos.

8 de septiembre de 2011

Creación audiovisual en corto (3) 'En agosto', de Andrés Barrientos (2010)

El fin del mundo según Andrés Barrientos


El final de los tiempos siempre ha sido una inquietud humana, y su resultado siempre lleva al pánico y la histeria colectiva. El hombre generalmente es víctima de las creencia religiosas, las supersticiones y los últimos chismes. Esto es lo que refleja Andrés Barrinetos en su película ‘En Agosto’.

La historia fue escrita por Andrés Barrientos y Carlos Andrés Reyes, quienes ambientaron la trama en Bogotá en dos espacios temporales distintos: El presente actual y un distante futuro. Los recuerdos llevan a los personajes a principios de los años cuarenta e incluso viajan a un tiempo más distante hasta la época de la conquista.

Según Andrés, su corto animado busca mostrar nuestros temores del pasado, presente y futuro de Bogotá: “La idea de ‘En agosto’ nació de la intención fundir los mundos artísticos personales (de los guionistas). El primer proceso, fue poner sobre papel todas nuestras obsesiones sobre las ciudades, sobre Bogotá, sobre el comportamiento humano, sobre los pequeños detalles, sobre los ritos, sobre las rutinas que a veces son también ritos, sobre pequeños momentos que pueden ser mágicos si se les observa con atención, como poner un mantel en una mesa y quitarle las arrugas.”


Todo pasará en Agosto

Pedro, el personaje principal del corto, es un anciano que espera la llegada del fin del mundo, un 15 de agosto en la Bogotá actual. En el futuro aparece Verónica, una joven indígena que camina por una ciudad totalmente diferente con enormes rascacielos, y Transmilenios voladores, una Bogotá parcialmente inundada. Ella intuye que algo malo va a ocurrir y acelera su paso.

Simultáneamente, aparece el mundo pasado indígena que, según Andrés, “fue determinante para la construcción de la historia y para esto se utilizó una de las leyendas más emblemáticas de Bogotá: El mito de Bochica. La leyenda cuenta cómo la sabana de Bogotá estuvo inundada por una lluvia que solo se detuvo cuando intervino un anciano que liberó el agua con su bastón, formando una cascada conocida como “el salto del Tequendama”.

De vuelta en el futuro, Verónica realiza una ceremonia ancestral. Mientras tanto, una gigantesca ola se cierne sobre la ciudad. En el presente, Pedro recuerda la hora señalada por su esposa y ve en el reloj que falta menos de un minuto para que su profecía se cumpla.

Sobre la realización 


Los realizadores se inspiraron en obras de artistas como Rembrandt, Turner, DeChirico, entre otros, y en películas de animación como ‘El monje y el pez’ de Michael Dudok de Wit, ‘Las trillizas de Belleville’ de Sylvain Chomet, y especialmente en el cortometraje de Animatrix ‘A Detective Story’ de Shinichiro Watanabe. Todas son cintas en 2D con algunos elementos 3D.

Andrés Barrientos y Carlos Andrés Reyes escribieron los guiones y dirigieron la película, y contaron con la producción de Daniel García. ‘En Agosto’ es un proyecto que duró más de dos años de realización y cuenta con animaciones en 2D y 3D. Además involucró la participación de Día-fragma Fábrica de Películas en sociedad con Oruga Animation Studios y Laboratorios Black Velvet.

Recientemente, ‘En Agosto’ se presentó en el Festival de Cine Latino de Los Ángeles, después de participar en más de una veintena de encuentros cinematográficos, obteniendo buenos comentarios de la crítica especializada.

7 de septiembre de 2011

Vocabulario Fundamental. Animales (9) Los animales olvidados



(Subtítulos pulsando sobre CC) Original spot premiado en el festival de Cannes 2010 que cuestiona nuestra relación con los animales no humanos y las maneras que tenemos de condenarlos a una vida esclava, de explotarlos, hacerlos sufrir, sacrificarlos y olvidarlos en nuestras conciencias.

Entradas relacionadas:
Vocabulario Fundamental. Animales (III) La historia de Faith
Vocabulario Fundamental. Animales (II) Los animales y su ausencia 1
Vocabulario Fundamental. Animales (I) Animales como nosotros

6 de septiembre de 2011

Vocabulario Fundamental. Extinción (7) La última danza de los akuntsu


En una pequeña zona de la menguante selva del estado brasileño de Rondônia, rodeados de plantaciones de soja y explotaciones ganaderas, los últimos seis supervivientes del genocidio ejecutan una de sus danzas tribales, exterminio llevado a cabo por facenderos y ganaderos que  masacraron a la tribu de los akuntsu y deforestó su selva. En la actualidad quedan apenas quedan cinco. En sólo algunos años este pueblo indígena habrá desaparecido y nuestro planeta habrá perdido un pueblo, un lenguaje y una cultura únicos, un invaluable pedazo de Humanidad. Tristeza de la tierra. 

Hoy presentamos el documental "Akuntsú, el fin del mundo" de Luis Miguel Domínguez sobre una tribu amazónica tristemente casi extinta debido a la amenaza del hombre blanco. En su presentación en 2004 el realizador madrileño comentaba: "La película explica a los brasileños lo que ocurre dentro de sus fronteras para que presionen a su gobierno. También intenta llamar la atención a la comunidad internacional para que conozca la situación de extremo peligro de estos pueblos".

Asimismo destacaba el carácter reivindicativo de su filme y su intención de "hacer justicia a través de un trabajo decente y comprometido. Hablamos de pueblos y culturas que se están pisoteando. Los indios no quieren compasión, sino que se reconozca su autoridad en el territorio en el que habitan".

El pueblo de los akuntsú ha sido exterminado por latifundistas y madereros del estado brasileño de Rondonia, un lugar peligroso en el corazón del Amazonas. Los supervivientes de esta tribu habitan en el río Omêre, en el último pedazo de selva virgen de ese estado. Cinco seres humanos en una isla verde sitiada por extensiones devastadas para el pasto de miles de vacas. Su idioma, mundo espiritual y cosmogonía se desconocen. Su concepto de libertad está vinculado a las aves y a la música. Cuando se trasladan, los llevan con ellos, dentro de unos recipientes hechos con palmeras. Los Akuntsú son el símbolo de la resistencia pacífica de los pueblos indígenas ante el avance del ‘desarrollo’ insostenible.

CIPÓ Company llevó a cabo el diseño de producción de este documental. El equipo de CIPÓ trabajó con Sydney Possuelo, responsable del Departamento de Indios Aislados de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) del Gobierno de Brasil. En este documental se ofrecían al público por primera vez imágenes de pueblos indígenas que apenas han tenido contacto con nuestra civilización y que mantienen formas de vida intactas desde hace miles de años. Sus cámaras fueron las primeras en viajar a esta zona de Rondonia. En este escenario asistiremos al conflicto sangriento entre indígenas y terratenientes por la propiedad de la tierra. 

De la mano de un pequeño grupo de seis miembros de una de las etnias implicadas, los Akuntsú, el equipo realizó una profusa labor de investigación, desvelando el entramado de intereses políticos y económicos de este conflicto. En definitiva un documento de valor periodístico y antropológico que profundiza en el presente de los Akuntsu del río Omere, en Rondonia. Cuando los visitaron en 2004 solo quedaban seis, ahora quedan cinco. Los hacendados de la región saben por qué han muerto, las autoridades también pero nadie hizo nada. Así, los akuntsú afrontan su trágica extinción como pueblo en los años venideros y con ellos desaparecerá una parte del alma humana de la selva amazónica ante la indiferencia de casi todos, desde luego no la del Juez Roy Bean.

En este artículo de Survival International podemos conocer la historia de este crimen de lesa humanidad. 


Survival - Los akuntsu

Hoy en día, los akuntsus ocupan una pequeña parcela de bosque. Ha sido reconocida legalmente y demarcada por el Gobierno brasileño, pero se encuentra rodeada de enormes haciendas de ganado y plantaciones de soja. Éstas reemplazan a las que fueran extensas selvas de Rondônia, que un día constituyeron el hogar de numerosos pueblos indígenas.

Viven en una comunidad en dos pequeñas malocas (casas comunales) hechas de paja. Son cazadores aficionados – el jabalí, el agutí y el tapir son piezas muy apreciadas -, y cultivan el maíz y la mandioca en pequeños huertos. También recolectan frutas del bosque y a veces pescan peces de pequeño tamaño en los arroyos. Los akuntsus fabrican flautas de madera que utilizan en danzas y rituales. Llevan pulseras y tobilleras hechas de fibra de palmera. Los collares de conchas han sido sustituidos por otros de plástico brillante que los akuntsus recortan de contenedores de pesticida desechados por los terratenientes. Para las ceremonias se pintan el cuerpo con bija (tinte de annato).

Konibu, el mayor de los dos hombres akuntsus, es chamán. Fabrica rapé a partir de hojas de tabaco, lo inhala para comunicarse con el mundo de los espíritus y lo exhala sobre su familia y visitantes para alejar a los malos espíritus y para purificar el cuerpo.

Genocidio

En 1995, trabajadores de campo contratados por la FUNAI, el Departamento gubernamental de Asuntos Indígenas, contactó con un grupo de cinco indígenas kanoês, un grupo que vive en la misma zona que los akuntsus. Los kanoês informaron a la FUNAI de que habían visto huertos y viviendas pertenecientes a otro grupo aislado cercano, al que conocían por el nombre de akuntsu. Ese mismo año, pocos meses después, contactaron finalmente con los akuntsus. De forma alarmante, su número ascendía a tan sólo siete individuos. Una de las hijas de Konibu ha muerto desde entonces en el año 2000 tras la caída de un árbol sobre la casa durante una tormenta y Ururu, la mujer más anciana, murió en octubre de 2009. La FUNAI tenía evidencias de la existencia de indígenas aislados en Rondônia desde los años setenta. La construcción de una carretera de gran envergadura, conocida como la BR-364, trajo consigo oleadas de ganaderos, madereros, especuladores de tierra y colonos que fueron ocupando el Estado.

A medida que se destruía más y más bosque, los grupos aislados se iban viendo forzados a escapar de las excavadoras y a buscar refugio en áreas menguantes de bosque. Jamás sabremos cuántos murieron a causa de la enfermedad y la violencia. En la década de los ochenta, a pesar de que los terratenientes argumentaban que no quedaban indígenas aislados, un grupo de decididos investigadores de la FUNAI continuaron su búsqueda de grupos aislados, que sabían que se encontraban bajo una peligrosa amenaza.

Se descubrieron señales de la presencia de los indígenas. En 1984, flechas golpearon a un tractor maderero. Se encontraron casas comunales y huertos abandonados que demostraban que los indígenas se habían marchado de forma apresurada. Por la región de Corumbiara circulaban rumores acerca de la masacre de indígenas aislados a manos de pistoleros contratados por los ganaderos. 

En 1985, la FUNAI encontró evidencias de la masacre: una maloca indígena fue completamente demolida y enterrada por los terratenientes, en un intento de ocultar el ataque. Se desenterraron trozos de cerámica y flechas que más tarde Konibu confirmó que pertenecían a los akuntsus. Nombró a muchos familiares que habían sido asesinados por los pistoleros. A Pupak, el segundo hombre akuntsu, le dispararon por la espalda mientras huía de los asesinos a sueldo. Las cicatrices aún son visibles. El trauma que el grupo ha sufrido se aprecia en el miedo que sienten hacia los terratenientes que aún ocupan sus tierras y hacia el ruido de las motosierras que trabajan en las inmediaciones.

Invasión

Aunque su tierra ha sido reconocida legalmente y la FUNAI está presente de forma permanente en la zona, los akuntsus están rodeados por terratenientes hostiles. Alguno de ellos aún tiene edificios, empleados y rebaños de ganado en territorio akuntsus. La FUNAI está intentando expulsar a los terratenientes, y el caso está actualmente en los tribunales. Habiendo presenciado el genocidio de su pueblo y habiendo sufrido la violencia extrema de los pistoleros contratados por terratenientes, los akuntsus se muestran temerosos y desconfiados con la mayoría de los foráneos, especialmente hacia los empleados de las haciendas.

Futuro

Los lingüistas trabajan ahora con los akuntsus para registrar y entender su idioma. Se espera que un día este pueblo tenga la oportunidad de relatar toda su historia al resto del mundo. Al tratarse de un pueblo muy aislado, los akuntsus son extremadamente susceptibles a enfermedades de foráneos. A menos que decidan unirse a miembros de otros grupos indígenas, lo que parece poco probable, este pequeño pueblo desaparecerá de la faz de la tierra para siempre, y se completará así el genocidio de los akuntsus.


3 de septiembre de 2011

Vocabulario Fundamental. Droga (7) Breaking Bad, pura adicción

Parece que esta edad dorada de las teleseries que estamos viviendo no deja de darnos gratas sorpresas. Series hechas para la televisión (mayormente norteamericanas) que en su mayoría retratan de forma impecable el mundo en mutación que estamos viviendo en general y las miserias de la vida norteamericana en particular. Pensábamos que las magníficas The Sopranos, Mad Men, Boardwalk Empire y The Wire (sobre todo ésta última), tenían, cada una en su estilo, un nivel difícil de alcanzar, pero de repente entramos en Breaking Bad y volvemos a disfrutar del puro goce de estar viendo en nuestros televisores un producto de ficción extraordinario.

Es una historia creada por el hasta ahora desconocido Vince Gilligan que comienza cuando a Walter White, un profesor de química de instituto en Alburquerque (Nuevo Méjico) le diagnostican a sus 50 años un cancer de pulmón que está acabando con su vida. Entonces decide liarse la manta a la cabeza, acabar con su mediocre vida y aprovechar sus vastos conocimientos de química para cambiar su destino (y el de su familia) fabricando la más pura de las metaanfetaminas para así reunir el dinero suficiente que permita a su mujer y sus hijos (uno un poco impedido, otro al llegar) poder vivir sin él en sus vidas. Para ello se junta con un antiguo alumno y traficante de medio pelo, Jesse Pinkman, que le introducirá en los manejos de la distribución de droga. A lo largo de los episodios se van presentando los distintos e impagables personajes que comienzan a orbitar alrededor de la nueva y secreta ocupación de Walter, interpretado por Bryan Cranston, actor al que hasta ahora no conocíamos.

Por qué Walter White delinque es una cuestión, en realidad, menor, una mera justificación o detonante. Lo transgresor aquí es ir descubriendo cómo en realidad disfruta corrompiéndose”, cómo se convierte en un hombre nuevo, más feliz, más completo, más vivo, gracias a la violencia y al poder que le confiere su nueva careta de “Heinsenberg”, el traficante de anfetas más peligroso de la ciudad. Walter White comprende capítulo a capítulo que en realidad era un hombre castrado, anulado por su trabajo, su familia, por la enfermedad y la abulia vital.

Ésa revelación radical le convierte en un personaje único. La cercanía de la muerte, la necesidad de contrarrestar la decepción provocada en sus seres queridos y el deseo de redención de lo que él considera una vida fracasada, le llevan a recorrer un camino del que ya no podrá regresar y que, para su desgracia, acabará poniendo en peligro precisamente todo aquello que trata de proteger. Breaking Bad es una fábula moral que nos habla del destino, del autoconocimiento, del poder del dinero, de la familia y del amor, del crimen y la muerte, mientras nos muestra las sombras de sus personajes colocándoles en situaciones límite que cuestionan las difusas fronteras de la ética personal.


En sus capítulos todo aporta y nada sobra, en ellos se suceden los sorprendentes puntos de giro, los detalles significativos y los dobles significados, las ironías, los sarcasmos y un humor tan negro como un tumorY para homenajearla les ofrecemos una de las grandes escenas que conforman estas aprox. 30 horas del mejor cine, cuando Jesse Pinkman intenta cocinar metaanfetamina por libre mientras su atolondrado colega Badger no dejar de dar por saco y suena 'Uh', de Fujiya & Miyagi. Vean Breaking Bad, una serie cojonuda y tan adictiva como la mejor metaanfetamina.

26 de agosto de 2011

Campanadas de la Historia (6) París era una fiesta / 'La Nueve', los olvidados de la victoria



Pocas fotos tienen dos elementos más estética y conceptualmente contrapuestos que Hitler con sus generales, en París, con la torre Eiffel al fondo, el 20 de junio de 1940, tres días después de la rendición de Francia trás la invasión alemana. Ese día, el máximo jerarca nazi recorrió la capital francesa en un flamante Mercedes, por calles desiertas y sin grandes medidas de seguridad. Hitler hizo un tour por toda la ciudad, los Campos Elíseos, Place de la Madeleine, la Ópera Garnier, la Sacre Coeur, la tumba de Napoleón, el Arco del Triunfo y finalmente la Torre Eiffel, donde fue tomada la ignominiosa instantánea, al lado de su arquitecto Albert Speer y el escultor Brecker, a los que hizo ponerse uniforme militar a pesar de ser civiles. 
Este es un video bastante desconocido (y en color) de aquella visita infame que tanto hirió el alma de Francia.



Sin embargo, las cosas cambiaron mucho en los siguientes cuatro años de guerra. Los aliados desembarcaron en Normandía el 6 de junio de 1944 y, a pesar de la gran resistencia de las tropas alemanas, dos meses y medio después se hallaban a las puertas de Paris. Pero dentro de la capital francesa ya se combatía desde algunos días antes por parte de la Resistencia francesa y los parisinos levantados en armas contra la guarnición alemana, comandada por el general Dietrich von Choltitz, que había recibido órdenes directas de Hitler de destruir la capital francesa si ésta caía, órdenes que afortunadamente no obedeció. El general alemán, admirador de la capital francesa, no quiso pasar a la Historia como el hombre que destruyó París.

Es de reseñar la presencia de anarquistas y republicanos españoles exiliados combatiendo con la Resistance y en la Segunda División francesa del general Leclerc, que fue la primera en entrar en París, en concreto la Novena Compañía de Reconocimiento, también conocida como "La Nueve" en la que formaban 144 soldados españoles en vehículos con nombres de batallas de nuestra guerra civil como Madrid, Brunete, Guadalajara, Guernica, Ebro o Teruel. 


De de hecho el Estado Mayor alemán fue hecho prisionero el mismo día 25 por los españoles con uniforme francés Francisco Sánchez —sevillano—, el aragonés Antonio Navarro y Antonio Gutiérrez, que se hallaban a las órdenes de Amado Granell, incluyéndose entre los prisioneros a von Choltitz; este último se entregó con algunas reticencias al extremeño Antonio Gutiérrez. Al parecer, von Choltitz se negaba a rendirse a un soldado sin galones de oficial y que le dijo por toda presentación: Soy español. Tras la captura de von Choltitz, éste fue trasladado al Ayuntamiento entre una muchedumbre enfervorizada, protegido por los españoles. La población de París, en las calles, cantaba La Marsellesa, a la vez que repicaban las campanas de las iglesias de la ciudad.


La firma oficial de la rendición de la guarnición alemana de París tuvo lugar en la estación de Montparnasse, en el mismo vagón en el que Alemania se vio obligada a firmar la paz por parte de Francia, en la tarde del día 25 de agosto. No obstante, todavía prosiguieron combates esporádicos en diversos lugares, especialmente con miembros de unidades de las SS que rechazaban acatar la capitulación firmada por von Choltitz y que además amenazaban con fusilar a los oficiales 'traidores' de la Wehrmacht que les ordenaban rendirse. En estos combates volvieron a participar los hombres de La Nueve, junto con exiliados españoles, recibiendo el apoyo de los carros de combate estadounidenses.


El día siguiente, 26 de agosto, se organizó un desfile de la Victoria por los Campos Elíseos. El español Amado Granell recuerda:
"La población civil se abalanzaba sobre nosotros. Vivas, aplausos, aclamaciones. Siempre besos y siempre flores. Las botellas de buen vino francés se vaciaban sobre nuestras cabezas a manera de bautismo pagano. (...) La plaza se había llenado de gente. Se cantaba, se daban vivas extentorias, se bailaba, nos besaban. Lloraban de alegría. Era la libertad. Jamás me he sentido tan emocionado. Se entonó una marsellesa, yo quise cantar pero no pude. Se me puso un nundo en la garganta. No quería pestañear para que las lágrimas que se me agolpaban en los ojos no se me derramaran sobre las mejillas. País liberado, ¡qué alegría! Yo sin poderlo evitar pensaba en Madrid y en España."
Paris y casi toda Francia quedaban liberadas del fascismo y la ocupación. Campanadas de la Historia, sí. 

La Nueve, los olvidados de la victoria

Documental que narra la historia de los republicanos españoles de "La Nueve", compañía de la división Leclerc cuyas tropas fueron las primeras que liberaron París, el 24 de agosto de 1944. La Nueve -cuyos tanques y vehículos de combate habían sido bautizados con nombres procedentes de la Guerra Civil española, como 'Madrid', 'Guernica' o 'Guadalajara'- había participado en la campaña de África contra Rommel y no sólo liberaron París, sino que participaron en la ofensiva en Alsacia y en el definitivo asalto en Alemania contra el 'Nido de Águilas' de Hitler. Perecieron más de mil hombres. La historia de 'La Nueve' era hasta hoy prácticamente desconocida, pues la historia oficial en Francia ha echado una cortina de silencio y de olvido sobre esa participación española y extranjera en la liberación de París y en la resistencia contra el nazismo. 

Alberto Marquardt, director argentino afincado en Francia, se interesó en 2002 por esta epopeya de 'La Nueve' y por su carácter simbólico para restablecer la verdad histórica. Siete años después, Marquardt consiguió montar la producción y con magníficas imágenes de archivo y las entrevistas a dos de los supervivientes: el catalán Luis Royo y el asturiano Manuel Fernández, sin amarguras ni recriminaciones, reconstruyen con emoción la historia de la Nueve. En su aventura, esos republicanos españoles derrotados en España prosiguieron en Francia la lucha armada contra el fascismo y el nazismo -aliados de Franco en la Guerra Civil-, con la esperanza de que una vez terminada la Guerra Mundial caería también la dictadura franquista. La historia de 'La Nueve' es la de los campesinos, los artesanos, los maestros, "proyectados" de golpe y porrazo a la Historia, arrancados a su condición, a su cotidianidad, y que aceptaron el desafío a pesar de las dificultades.



Des Français par milliers, des côtes à l’Île-de-France,

Ont croisé du regard ces étranges amis ;

Il faudra bien, un jour, crier dans le silence
Qu’un nuage espagnol a libéré Paris...

Más o menos pasadas las 20.30 horas del 24 de agosto de 1944 un tipo vestido con el uniforme del Ejército norteamericano cruza un puente sobre el Sena, en París. Hay serias posibilidades de que el puente esté minado. Por eso está ahí. Una vez comprobado que no hay peligro de explosión indica a los hombres que le siguen que pueden cruzar. El tipo que ha cruzado el puente no es americano y los hombres que le siguen tampoco, se apellidan Montoya, Campos, Lozano, Miralles, Gómez y un tal sargento Garcés, militante de la CNT que de joven había sido torero.

El tipo que se la ha jugado cruzando el puente se llama Amado Granell y había nacido en Borriana, Castelló, y es un crack al volante de cualquier vehículo. Les han mandado como avanzadilla para inspeccionar el terreno, a ver cómo andan las cosas, y ya que están allí pues van y liberan París.

Ese puñado de espingoiuns, apelativo despectivo que utilizaban los gabachos para referirse a los españoles, habían entrado hace un rato por Porte d'Italie y giraron por Tolbiac hacia Baudricourt. Los alemanes controlaban los grandes cruces y toparse con ellos podía resultar funesto, por suerte, un vecino del barrio, Lorinian Dikran, armenio, miembro de la Mano de Obra Immigrada, les conduce por las calles evitando los controles.

París se había levantado en armas el 19 de agosto y la capacidad de fuego de los insurrectos era limitada, así que urgían refuerzos. El alto mando aliado estaba centrado en llegar a Berlín antes que los soviéticos y De Gaulle, un general sin prácticamente ejército, necesitaba un gesto y una foto, no vaya a ser que Francia acabe convertida en un protectorado anglo norteamericano. Le pide al general Leclerc que haga algo y Leclerc manda a sus mejores tropas, su fuerza de elite, la columna Dronne de La Nueve, un grupo de republicanos españoles que se plantan en el Ayuntamiento y acaban con lo que se daba. Y se daba mucho.

Llegan hasta el Ayuntamiento y Granell se reune con George Bidault, presidente del Consejo Nacional de Resistencia y un viejo conocido de la guerra en España, el coronel Henri Rol-Tanguy, brigadista internacional y uno de los máximos responsables de la insurrección parisina el 19 de agosto. En la Resistencia parisina han jugado un papel de vital importancia 4.000 republicanos españoles, republicanos españoles como los hombres de La Nueve que han entrado en París con Granell, como los que entran poco después en otro grupo y ocupan la Prefectura, cuando el gobernador militar alemán de París, el general Dietrich von Choltitz se rinde a un cabo extremeño que además se queda con su reloj de pulsera.

En La Nueve hay 146 exiliados republicanos españoles que han huido del fascismo a través de las montañas o del mar, que han conocido los campos de concentración y la humillación de los vencidos. Fueron obligados a alistarse en la Legión (la otra opción era la expulsión a España) y una vez allí le dieron patada a sus mandos, algo inaudito en la Legión, para alistarse con los norteamericanos recién desembarcados y unirse luego con las tropas de la Francia Libre de Leclerc, formando La Nueve.

Philippe François Marie Leclerc, conde de Hauteclocque, católico conservador que en España se hubiera unido al golpe de Estado del general Franco sin dudarlo, siente un enorme respeto por estos soldados, en su mayoría anarquistas, y los pone bajo el mando del capitán Raymond Dronne, el único capaz de lidiar con ellos. Los españoles respetan a Dronne y sobre todo al coronel Joseph Putz, que ha combatido en las Brigadas Internacionales y al que consideran uno de ellos. Lo enterrarán en Grussenheim, Alsacia, a pocos meses de la firma del armisticio. Al final del camino, los 16 supervivientes de La Nueve llegarán a Berchtesgaden, el nido de las águilas de Hitler.

El 25 de agosto Amado Granell, un republicano moderado al que todos admiran y profesan un profundo respeto, el hombre que en el Norte de África hizo confeccionar y repartió las banderas tricolores de la II República que todos lucen con orgullo, aparece en la portada de Libération, pero como supuesto soldado americano que ni siquiera tiene nombre.

El 26 de agosto, desfile de la victoria, Granell y los republicanos de La Nueve encabezan la marcha por orden de De Gaulle como muestra de respeto y honor. Y porque es a los únicos a los que puede confiar su seguridad debido a su experiencia. Y es que el respeto y el honor durarán poco. Tres días después parece haber mucho interés en empezar a borrar el recuerdo de aquellos hombres, muchos de ellos muchachos que con apenas 20 años se alistaron para luchar contra el fascismo en España. Los hombres de La Nueve desfilan por los Campos Elíseos en sus vehículos blindados rotulados por Antonio van Baumberghen, estudiante en tiempos en la Institución Libre de Enseñanza, con nombres españoles: Gernika, Madrid, Don Quijote, Guadalajara, Teruel, España cañí...



'Eran individualistas, idealistas, valientes y hacían gala de una bravura desmesurada. Si abrazaron nuestra causa fue sólo porque era la causa de la libertad', deja escrito Dronne. Una libertad que querían llevar a España. No les dejaron. Los oficiales franceses siempre les decían que una vez liberada Francia y derrotado Hitler, le tocaba el turno a Franco. La Nueve cumplió su parte de la tarea. Fueron los primeros en entrar en París y se fumaron un pitillo a orillas del Rhin antes de sacarse unas fotos en Munich. La Europa liberada del fascismo no cumplió con la suya.

Durante la celebración de la liberación de París los hombres de La Nueve detestan ver sin poder hacer nada como ciudadanos recién liberados sacan pecho y rapan y vejan a las mujeres acusadas de colaboracionistas, una práctica que les recuerda demasiado a los desmanes de Falange en los pueblos que tuvieron que abandonar y a los que no volverán. Los soldados alemanes que pueden sólo se entregan a los españoles, los que más saben de humillaciones y por tanto los que defienden la dignidad bajo cualquier circunstancia. Ya antes, cuando entraron en Alençon, el cura quería fusilar a todos los prisioneros alemanes y varios de ellos le tienen que calmar y recordarle que eso de matar al prójimo está muy mal.


Han combatido en España, en el Norte de África, en Normandía y continuarán haciéndolo en las Ardenas, a temperaturas de 20 bajo cero. Al terminar la contienda les dan un montón de medallas, unas palmaditas y se los abandona al olvido en modestas viviendas, trabajos anónimos. Tampoco les importa mucho, porque las medallas las guardaron en cajitas que criaban polvo mientras siempre lucieron con orgullo los abrazos que recibieron de gente anónima, la gente por la que entraron en París, los abrazos que agradecen la libertad con la que iban armados hasta los dientes.

Amado Granell volvió de manera discreta y anónima a España para abrir una tienda de electrodomésticos en Sueca. No pudo ver el entierro del dictador. El 12 de mayo de 1972 moría en accidente de tráfico cuando conducía su coche para acercarse a Valencia a gestionar el cobro de un subsidio por sus servicios como oficial del ejército francés.

Avec son casque américain,
On l’a pris pour le Nouveau Monde
Portant l’espoir au monde ancien,

Quand dormaient toutes les colombes... 

25 de agosto de 2011

Absurdeces, bocachanclismos y otros extravíos (14) Mourinho y el pseudomadridismo


Comienza la Liga este fin de semana y acaba la pretemporada del Real Madrid con la disputa anoche de un insípido Trofeo Santiago Bernabéu en el que, sin embargo, se escenificó el acto de entrega incondicional de algunos sectores de la afición madridista (a quienes les faltó ofrendarle el sacrificio de sus primogénitos) los más rancos y testorenónicos, que jalea las acciones del entrenador portugués como a las de un mesías. Y entre los que desde luego no nos encontramos.

En la redacción de Vida y Tiempos esperábamos que este verano Florentino, Zidane, Butragueño y demás directivos le hubieran convocado a una reunión para exigirle (más aún trás autoproclamarse director deportivo del club) no sólo su buen desempeño como entrenador de una de las mejores plantillas del mundo (una que en el Inter no hubiera podido ni soñar), sino que cambiara su actitud, tan macarra como contraproducente para el club que le paga. Pero eso no ha ocurrido y el ínclito Mou no sólo no ha corregido su apuesta por la bronca y el despropósito.
Como dice John Carlin en el artículo de El País que a continuación les presentamos, "Mou sabrá mucho de táctica, pero no es un estratega. Tendrá experiencia y títulos, pero es un niñato. Será listo, pero no es inteligente"
Porque, otra prueba de ello, no contento con haberla cagado (a pesar de algunas provocaciones blaugranas) otra vez contra el Barça y de arrastrar una vez más el prestigio del club blanco, encima se permite a tildar de pseudomadridistas a una parte importante de la masa social blanca (entre los que nos damos por aludidos), la que no está de acuerdo con sus insensateces y bravuconadas y que lo único que quiere es que se dedique a entrenar para ganar los títulos que siempre ha prometido (porque a pesar de la superplantilla blanca lo tiene difícil con el actual Barça), que disimule su enfermiza obsesión con el Barça y que se calle la puta boca.

Esperemos que quienes a los que él han insultado seamos una legión silenciosa de madridistas a los que simplemente no nos que de otra que asistir,
entre ojipláticos y avergonzados, al lamentable espectáculo y la poca cabeza que muestra reiteradamente este pavo, con la desesperanza y el temor la paradoja que, como encima gane títulos -cosa que evidentemente deseamos-, su golpe de estado se consolide dentro del club blanco y eso conduzca a éste, en un momento u otro, a un callejón sin salida.

El dedo al ojo del Real Madrid


John Carlin El País 23/08/2011
Javier Marías, probablemente el mejor escritor madridista del mundo, opinó en El País Semanal hace unos meses que José Mourinho era "un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor". Me atreví a pensar en su momento que Marías había ido demasiado lejos. Eso de que el entrenador del Real Madrid era "nada inteligente" me pareció un pelín exagerado. Ya no.

Un comunicado de Mourinho publicado en los medios ayer nos informó de que no se arrepentía de sus agresiones cobardes y declaraciones infantiles al final del partido de Supercopa que su equipo perdió contra el Barcelona el miércoles pasado; y mantuvo que hizo todo lo que hizo con el noble motivo de defender al Madrid. Imbecilidad se suma a imbecilidad y las pruebas se vuelven irrefutables: no solo es un ensuciador, enredador, mal perdedor y todas las demás cosas que ya sabíamos, sino que el tipo es algo peor.

Yo me imaginé que durante el parón veraniego Mourinho reflexionaría sobre su papel público. O que alguien en el Madrid hubiera tenido las agallas para aconsejarle que bajara un poco el tono. No por cuestiones morales. No para dar un mejor ejemplo a la juventud, o para intentar recuperar el famoso "señorío" del club, cuya imagen mundial se ahoga en las cloacas sin que nadie pareciera darle mayor importancia. No, no. Por motivos puramente pragmáticos. ¿Cuál es el reto más grande al que se enfrenta el Madrid de Mourinho? Bajar al Barça de su pedestal. ¿Cuál es el principal reto del Barcelona de Pep Guardiola esta temporada? No perder el hambre competitiva de un equipo saciado de gloria. ¿Y qué hace Mourinho? Pues le da un regalo a Guardiola. El regalo más deseado. La motivación que necesitaban Messi, Iniesta, Xavi y compañía para que siguieran con las ganas, hasta mayo o más allá, de meterle el dedo en el ojo al Madrid.

Mourinho debería de saber mejor que nadie que no hay motivador más poderoso que el rencor, el combustible que lleva a naciones a declarar guerras y a individuos, incluso los mediocres, a triunfar. Sin embargo, fue el propio Mourinho el que le ha inyectado el rencor en las venas a los jugadores del equipo menos mediocre del planeta, alimentando sus ánimos de venganza.
Mourinho sabrá mucho de táctica, pero no es un estratega. Tendrá experiencia y títulos, pero es un niñato. Será listo, pero no es inteligente. Javier Marías lo pilló antes que nadie.